Título: Simplemente Mala Suerte
Resumen: Peter Parker es poseedor de la mala suerte por excelencia. No solo pertenece al grupo de los rechazados, sino que también es acosado por su mejor amigo en turno de mañana y tarde. Por la noche, cierto mercenario se encarga de cumplir dicha labor. ¿Es posible lidiar con dos acosadores las veinticuatro horas del día?
Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.
Capítulo IV
Todo era como si de la nada el sonido de la calle hubiera sido silenciado por alguna especie de control remoto y a su vez hubiera desconectado mi cerebro de la realidad.
En algún lugar, en alguna pequeña parte de mi cabeza algo se había apagado. Era como si de repente todo se hubiera puesto negro, no como si me hubiera desmayado, sino como cuando eres atrapado con las manos en la masa y no tienes escapatoria. Sabes que todo lo que podrías decir va a estar en tu contra y que si hablas de más, quedarás peor de lo que ya quedaste. Sabes que no hay marcha atrás, que tienes que seguir adelante sin alguna estúpida excusa. Perfecto, eso lo sabía mejor que nadie. Lo que no sabía era que paso tenía que dar, qué era lo que tenía que hacer exactamente en estos momentos y qué cara debía poner. Claramente ser tragado por la tierra era la salida más viable y fácil, la cuál hubiera agradecido con cada partícula de mi cuerpo, porque la vida no me había enseñado a sobrellevar estas situaciones. Bueno, la vida aún no me enseñaba muchas cosas, de hecho aún era bastante joven y no podía culparla por lo que acababa de acontecer. Más bien había llegado a aprender muchos otros detalles que para la gente normal no pasaría más que en las películas de acción, eso podría ser un punto a favor para mí. Pero si hablábamos de comunes y corrientes, lamentablemente era un novato. Lo único que me hubiera gustado antes de llegar a este corte de electricidad mental, hubiera sido leerme un pequeño manual o alguna experiencia similar en internet sobre este caos y por lo menos qué tendría que hacer para no morir de un derrame ante la vergüenza…
Me había quedado petrificado, helado, como una piedra, como si las palabras de Wade hubieran tenido el mismo efecto que la mirada de la criatura mitológica griega Medusa. Claro estaba que en su caso era si te atrevías a verla a los ojos, pero Deadpool había conseguido exactamente el mismo resultado con su voz de manera metafórica conmigo. No tenía la menor idea de cuánto tiempo había transcurrido, tal vez solo unos cinco segundos y todo esto lo había pensado en una fracción de lo que demora parpadear. Quizá también había entrado en trance, o hasta una opción bastante creíble era la de haberme desmayado ante el impacto y la magnitud de los hechos. Solo sabía que para mí, todo estaba negro. Usualmente uno tendría a decir que se quedó en blanco, pero yo tenía que ser sincero, no había blanco en mi cabeza, solo negro y lucecitas. Lucecitas como pequeñas estrellas fugaces yendo de un lado a otro… Oh, esa sensación… La conocía, ya me había pasado en alguna oportunidad. Si es que no me había desmayado ya, eso estaba por ocurrir, y si no, al menos algo parecido si se podría explicar…
Maldita sea… Quería vomitar.
No, no, no y no. No iba a desmayarme, no iba a vomitar después de haber hecho lo acababa de hacer y no… ¡No iba a quedar como un estúpido! Esto ya era bastante malo como para que mi mala suerte volviera a confabular contra mí. Tenía que romper de alguna manera este círculo vicioso… Ese que cada vez que daba un paso, algo tenía que salir. Eso tenía que acabar…
Pero no iba a ser hoy.
Seguía sin saber si ya llevaba una hora muerto en vida, o si el tiempo se había detenido por lo que parecía ser una eternidad en mi cabeza… Cinco segundos, dos, uno, una hora… Lo que fuera en realidad, había perdido la noción de todo. Por debajo mis guantes, mis manos estaban sudorosas, mi cara, mi cuerpo, todo para ser más específicos… ¡Y sí! Había omitido un pequeño detalle, fuera del corte de procesamiento de información neuronal, tenía una maldita erección. Esto ya era el colmo, era lo suficientemente dañino para mi integridad personal y reputación, como para atreverme a desmayarme aquí con él. No con esto sobresaliendo de mi traje…
Volviendo en sí, después de haber incluso pensado en la vida y en mitología griega. Me di cuenta que literalmente me había quedado sentado en el cemento del callejón, con Wade carente de una pierna sobre mi regazo y mi salud mental en lo más cercano a un estado de shock. Seguía con los labios entreabiertos esperando que las palabras se formularan solas, con los ojos claramente sorprendidos y nunca faltaba esa maldita gota de sudor que resbalaba desde mi nuca hasta mi quijada. ¿Qué estaría pensando Wade?
Bien, yo no sabía ni qué pensar ni mucho menos qué hacer; y ahora me preguntaba en las mil cosas que podrían pasar por la cabeza de cierto mercenario que juraba oír voces. Hasta cierto punto me llegué a cuestionar qué diablos le estarían diciendo las voces de mí.
Bueno, en conclusión estaba ahí como un pelmazo que había estado a punto de desmayarse y de vomitarle encima.
—No es lo que crees.
Oh, sí…
Dos horas de conversación mental y decía esto. Definitivamente mi movimiento y energía neuronal seguían fuera de servicio.
El sonido de las sirenas de las ambulancias y policías volvió a activarse. De hecho todo el ruido de la ciudad regresó a mi cabeza. Nuevamente pude escuchar todo el caos y la vida ajetreada de los civiles tras las explosiones de un aprendiz de villano.
Si es que ya no estaba rojo como un tomate, pude sentir mi cara arder súbitamente al reaccionar y darme cuenta que Wade tenía su mirada clavada en mí por debajo de su máscara, con los labios ligeramente humedecidos por el reciente beso.
—Oh, claro que sí baby boy. Besas rico, pero aún te falta.
Listo. Me quería morir parte dos. ¡¿Tenía que hacer las cosas tan difíciles?! Oh bueno, de hecho yo me lo había buscado. ¡¿Qué había tenido en la cabeza para hacer esto?! ¡¿Tan malo era como para que me lo dijera abiertamente?! Bueno… No sabía besar. Bien… Eso era más que obvio… Dios, de verdad quería que se abriera una grieta en el suelo y me tragara.
Me sacudí la cabeza y de inmediato me puse mi máscara, me sorprendí a mi mismo por la velocidad en la que lo había hecho y con la fuerza que aún me quedaba por todo el desgaste de esta noche llena acción, lo arrimé para ponerme de pie y acomodarme el traje, ocultando así cualquier bulto indeseado. De todas formas, la hinchazón estaba disminuyendo. La primera buena noticia en las últimas horas.
—Yo… Yo, ya debo irme, es tarde y tengo tarea.
De los creadores de mi mala suerte, llega en ultra alta definición "Las peores excusas de mi vida". No podía creer ahora que hubiera dicho eso. No obstante, solo chasqueé la lengua ya no sabiendo que hacer conmigo e intenté irme de ahí a toda velocidad, de hecho era la mejor opción antes de que la siguiera jodiendo, pero no pude… ¡Claro! ¡Lo había olvidado! ¡Todo me salía mal! ¡Hasta el intentar huir como cobarde!
—Chico bonito de lengua primeriza y trasero apretado, no intentes escapar. Me puede faltar una pierna pero mientras tengas esto, si me dan ganas de mear, estarás ahí a mi lado —dijo finalizando con una enorme sonrisa. Acto seguido, se bajó la máscara y se puso de pie haciendo equilibrio con la única pierna que en esos momentos tenía.
Todo esto tenía que ser una terrible broma... Estaba rojo a muerte, menos mal me había puesto de nuevo la máscara, era como una pequeña salida ficticia dentro de una realidad que no podía tener un final mejor para mí. ¡¿Por qué maldita sea tenía que estar esposado a él?! Había intentado huir, a sabiendas que quedaría peor de lo que ya estaba, pero no... Terminé peor de lo peor que pude haber terminado... Había olvidado por completo esas estúpidas esposas... Definitivamente hoy no era mi día, mejor dicho no era mi noche... Si tan solo me pagaran un dólar por cada cosa que me salía mal... Tendría una cuenta de ahorros excesivamente grande como para pagarme toda mi existencia con jubilación incluida.
Bien, hora de calmarse...
— ¿No podías dar otro ejemplo menos asqueroso? —pregunté casi más para mí que para él. Necesitaba cambiar de tema con urgencia, tenía que hacer que se olvidara de lo que acababa de suceder. No obstante me sorprendía el hecho de que no hubiera insistido con el tema. Ahora si estaba totalmente fuera de mis cabales... ¿Por qué no me recriminaba o hacía algo al respecto? ¿Por qué no preguntaba? ¿O es que yo me estaba haciendo un lío por algo común? ¡No! ¡Por ningún lado era común! ¡Éramos dos chicos! ¡Y él se supone que es mi guardián! ¡Un mercenario! Oh... Había besado a un mercenario...
No comprendía porque mi sentido arácnido se había disparado de la peor forma haciendo que todo en mi cabeza se volviera un caos... Comencé a sentir vergüenza de mí mismo... Parecía una niña emocionada por su primer beso, claro que el mío no era el primero, más bien el segundo, pero así seguramente me estaba viendo.
Respiré profundo. De verdad tenía que calmarme antes de que me diera una jaqueca...
Una vez más había sido como si el tiempo se hubiera detenido a favor de mis pensamientos alterados.
Wade saltó hacia mí más como si estuviera haciendo alguna gracia, que como si le importara estar parcialmente mutilado.
Con uno que otro sonido de quejas proveniente de su garganta, asumo por la presión sobre su pierna abierta, terminó posando su brazo sobre mi hombro izquierdo, cuidando de no depositar todo su peso sobre mí para que le ayudara a caminar. Seguramente me había preguntado si es que podía hacerlo, tanto como que no, pero lo más probable era que si lo hubiera hecho y que yo inconscientemente le hubiera asentido con la cabeza. De todas formas era una pose algo incómoda. Al estar esposados, yo tenía que mantener mi brazo flexionado con la muñeca apuntando hacia arriba para que Wade pudiera apoyarse. No obstante esto no se comparaba en nada al martirio que había sido cargarlo sobre la espalda con estas malditas esposas... ¿Por qué lo había hecho ahora que me ponía a pensar? Es decir, sabía que estaba loco y que era un ser de lo más impredecible, pero... Bueno...
Pasé saliva casi con un sonido vergonzoso desde mi tráquea comenzando a caminar con él dando saltos con su brazo apoyado sobre mi hombro. En algún momento probablemente me hubiera resultado una escena bastante cómica, pero si la introducíamos a este contexto, de verdad que solo deseaba desaparecer.
Me limité a caminar ligeramente con la mirada agachada y hacia el lado opuesto del mercenario. Silencio total.
Esto era incómodo. Literalmente éramos dos hombres en trajes apretados caminando por las veredas menos concurridas, al menos intento pasar por ellas y desapercibidos, y uno con la peculiaridad de estar mutilado. Bueno, y que recientemente se habían besado... Vaya escena, podría ser de alguna película sin duda alguna.
—Hey Pet.
No dije nada, de hecho creo que giré aún más mi cuello para tener cero contacto visual con él. Estaba demasiado apenado y al menos cien por ciento consciente de que mi actitud parecía la de un niño que no quería afrontar sus problemas...
Genial... Inmadurez ven a mí...
—Bien, bien baby boy ¿Soy el primero en darte sueños mojados? Porque déjame decirte que esos movimientos virginales con tu lengua te delataron.
Mi cara se encontraba perfectamente sincronizada con el rojo de mi máscara ¡Dios! ¡Esto no podía estar pasando!
— ¡No fue un beso! —mentí estúpidamente. Nótese que ya no sabía qué hacer a estas alturas aparte de caminar sin mirarle—. Solo... No sé ¡No sé qué pasó! ¡Me caí! ¡Y ya!
Era patético.
Wade hizo que me detuviera y comenzó a reírse como si le hubiera dicho el mejor chiste de la historia.
—Eres tan inocente baby boy —dijo entre risas.
—Hablo en serio —comenzaba a fastidiarme pese a estar sumamente avergonzado.
—Bien, bien, no ahondaré en cómo tu lengua terminó en mi boca —dijo en un suspiro fingido. Acto seguido, sin que pudiera reaccionar, me jaló con algo de fuerza por el mentón con la mano que tenía libre. Enrojecí al máximo... Estábamos tan cerca otra vez... Enmascarados pero a centímetros de que su nariz chocara con la mía—. Pero si me gustaría saber ¿Qué motivó a mi arañita preferida a hacerlo? —dijo esto último en un susurro que más parecía el de un depredador acosando a su víctima.
Mierda...
Me aparté agradeciendo tener mi máscara puesta y tomé aire. Tenía que decir algo...
— ¿Te gusto? ¿Te atraigo? ¿Quieres que sea tu primera vez?
— ¡Wade! ¡Basta! —le interrumpí sintiendo mi cuerpo arder de la vergüenza. Sentía mi desmayo próximo. Estaba seguro de ya haber visto un par de luces cruzando mi panorama, lo cual era signo de que mi presión estaba desequilibrada por tanta adrenalina.
—No me molestaría inaugurar tu trasero, de hecho me gustaría ahora que lo pienso bien —dijo mientras se llevaba la mano libre al mentón como si lo estuviera pensando.
—Wade... —le llamé con voz baja tratando de que se callara. Caminar de esta manera era aún más incómodo que llevarlo dormido sobre mi espalda. Más bien, estaba comenzando a proyectar una serie de imágenes de cómo dejarlo inconsciente otra vez para arrastrarlo hasta su casa, dejarlo ahí y desaparecer de por vida. No quería volver a verle la cara... El simple hecho de estar aquí caminando juntos luego de esa escena tan bochornosa, era por obra y gracia de estas malditas esposas.
—Bien, bien, seré honesto, ya había pensado antes lo de inaugurar tu trasero...
— ¡Dios Wade! ¡Fue solo un beso! ¡No lo asocies a mi trasero!
Oh sí, exploté. Y la cagué aún más.
— ¡Lo admitiste! —exclamó victorioso mirándome por debajo de la máscara.
— ¡No! ¡Bueno sí! ¡O sea no! ¡Wade solo cállate!
Wade volvió a reírse. Seguramente para él era lo mejor que le había ocurrido en la noche, pero para mí... En fin, ya para que decirlo.
—Está bien baby boy, tú ganas, me quedaré callado hasta que lleguemos —dijo mientras se hincaba de hombros—. Solo porque me gustó.
Casi me tropezaba con esa declaración. Traté de no darle importancia, o al menos fingir que no me había acelerado el ritmo cardíaco, lo cual me asustaba porque sabía que no debía ser así. Es decir... ¿Por qué me estaba emocionando por esto? Listo, era hora de aprovechar el silencio del mercenario para pensar en cualquier otra cosa que no sea esto.
Esa sin duda, había sido la peor caminata que había dado con alguien. Bueno, no exactamente con alguien en sí, pero a lo que iba era que... Había sido como caminar sin estilo por la pasarela de la vergüenza por casi veinte minutos... Me sentía avergonzado, estúpido, idiota, y muchos sinónimos más...
Suspiré con fuerza al llegar a la puerta de su casa. Definitivamente no quería pasar pero ya qué más daba. Mientras más rápido entráramos, más rápido me sacaría estas esposas y acabaría con este tormento. Era hora de planear a dónde me escaparía, cómo iba a hacer para vivir y... Bien, estaba exagerando, pero aún así esa posibilidad no la descartaba del todo.
Ayudé a Wade a subir las escaleras hasta su habitación. Era bastante cómico verlo así, no por el hecho de estar mutilado si no... Por como hacía ver su desgracia como un chiste. No obstante, estaba lejos de reírme, más bien me sorprendía el hecho de que la calentura en mi rostro siguiera presente. Esto tenía que ser fiebre... No podía ser otra cosa.
Los dos nos dejamos caer sobre su colchón, siendo la única diferencia el suspiro de paz que soltó al por fin recostarse sobre algo suave. Tal vez yo lo hubiera hecho también si no me hubiera quedado petrificado a su lado pensando en cómo la había jodido.
—Baby boy.
Pasé saliva con fuerza.
—Wade... Solo sácame las esposas, porque...
— Porque tienes que podar el césped ¿Cierto?
—Sí —asentí rápidamente, pero de inmediato negué con la cabeza al darme cuenta de su juego—. ¡No! ¡Wade! ¡No hagas eso!
Había quedado descubierto que lo único que quería era una estúpida excusa para irme y no soportar esta tortura psicológica.
Suspiré ante las risas del mayor. Creo que disfrutaba verme en esta situación tan penosa.
—Hey Pet, te propongo un trato.
Me quedé perplejo ante su cambio de voz tan repentino. Literalmente había cortado su risa para hablarme casi en un tono serio.
—Si me vuelves a besar como lo hiciste hace un rato, prometo quitarte estas esposas y no hablar del tema hasta que tú así lo quieras —dijo con total simpleza. Por mi lado me sonrojé al máximo.
¿En serio acababa de escuchar eso? O sea, hacía unos momentos literal lo había besado porque realmente quería saber si se sentía igual que con Harry, o porqué resulté siendo dominado por la culpa estando él en mi cabeza mientras lo hacía con el heredero de la fortuna Osborn. Pero no, pues el beso de Wade me había dejado más confundido que en un inicio… Esa era la cuestión. El hecho de haberme sentido bien era suficiente motivo para preocuparme y comenzar una revolución en mi cabeza.
Punto. Ahora ¿Wade de verdad había dicho lo que escuché? Porque seguía sin creerlo. De hecho me sentía más avergonzado que en el callejón, o bueno… Eso era discutible.
Ahora sí necesitaba morirme. Lo único bueno de la noche, era que aún tenía la máscara y… ¡Cierto! ¡Cierto! ¡Podía salir de esta!
—En cuestión, si te contaba quien me acosaba me ibas a quitar las esposas ¿Lo recuerdas? —me anticipé cruzándome de brazos jalando un poco la muñeca de Wade en el acto.
—En efecto eso lo puedo averiguar por mi cuenta si no me lo quieres decir, baby boy —dijo con total simpleza mientras recostaba parte de su espalda en la pared y colocaba su brazo libre tras su nuca—. Soy Deadpool, cariño —añadió mientras me miraba por debajo de su máscara—. Si alguien te toca, me enteraré y lo mataré.
Me sonrojé ante esa indirecta, pero me quedé en seco sin quitarle la vista de encima con lo último.
Mierda…
No podía contarle nada. No iba a hacerlo, tenía que ser discreto… ¿Este hombre de verdad estaba tan loco? No podía hablarle de Harry o lo metería en problemas… Mierda, estaba jodido… Y no solo eso, si él de verdad llegase a investigar y se enterara de lo que había sucedido en el coliseo… No, no y no. No había forma de que eso pasara… De hecho era imposible que diera con esa información…
Tenía que calmarme. Estaba avergonzado, fastidiado, incómodo, confundido y ahora paranoico… ¿Cómo podía sentirme así? Bueno, sin mencionar que mi sentido arácnido ya había comenzado a darme un poco de dolor de cabeza… No obstante, después de haber pensado en todo esto en fracción de segundo me topé con una interrogante que carecía de sentido.
—No comprendo… —dije frunciendo el ceño mientras me acomodaba a su lado sin dejar de clavarle la mirada—. Si podías investigarme para saber que sucedía ¿Por qué me esposaste para que te lo dijera? ¿Deadpool no pudo resolver el simple caso de un estudiante? —dije ahora un poco sarcástico más que nada para ocultar mi vergüenza.
Wade comenzó a reír. Ladeé la cabeza sin entenderle ¿Ahora que había dicho?
—Hey baby boy, eres bastante ingenuo —dijo mientras se agarraba el abdomen por la risa—. A ver, mi plan era traerte, invitarte a cenar unos tacos o una pizza y ver películas —iba contando sin pena alguna, de hecho hacía gestos con su cuerpo como si estuviera narrando una historia—. Las esposas eran para darle el toque final a la noche ¿Me entiendes verdad? De paso así, no irías a escapar tan fácilmente —dijo con una enorme sonrisa por debajo de su máscara—. Pero, surgió el inconveniente de que te sentías incómodo y como no querías contarme que sucedía, improvisé.
No dije nada. ¡¿Había planeado un secuestro?! ¡No, no, no! ¡Había planeado algo más que un secuestro! ¡Dios, tenía que estar jodiéndome! ¡Tenía que ser una broma de muy mal gusto!
—Demos por sentado que patearé el trasero de cualquiera que se atreva a molestarte, Pet —dijo tranquilo, sin importarle el haberme revelado sus planes fallidos—. Así que si te quieres ir ahora a podar el césped, tendrás que besarme.
No supe que decir. Es más, traté de hacer de cuenta que no había escuchado su última oración.
— ¡¿Ibas a secuestrarme?!
—Algo así, pero iba a ser más un…
— ¡Wade!
— ¿Qué? No iba a hacer nada que no quisieras, Pet.
Me quedé en silencio. Mi cara estaba ardiendo de vergüenza. Me sorprendía como Wade podía hablar de esa manera tan despreocupada de todos esos temas en menos de cinco minutos. De hecho me sorprendía aún más que no le importara que fuera un chico… Es decir, sí estaba consciente que me acosaba y todo lo demás… Fue así como mi crisis sexual comenzó… Pero lo que ahora de verdad me sacaba de sí… ¿Era que no se trataba de una broma? ¿No se trataba de un pasatiempo para simplemente molestarme? Siempre se fijaba en mi trasero y todo lo demás, pero… ¿En serio quería besarme? ¿En serio iba a secuestrarme para quién sabía que cosas? ¿O era una broma?
Suspiré recostando mi nuca sobre la pared, ahora dejando mi mirada en el techo. Estaba teniendo un caos mental. Era un hecho la cantidad de problemas que me hacía ante cualquier suceso, y bueno, este no iba a ser la excepción…
— ¿Puedo preguntarte algo?
—Pregúntame todo lo que quieras, cariño.
Me sonrojé y tomé aire… Al menos ya no se estaba riendo de mí.
— ¿No te da vergüenza? —Wade me miró sin comprender—. O sea… Pues… Me persigues por todos lados, siempre apareces en el momento oportuno… ¡No me estoy quejando!... Pero, a lo que iba era… No sé cómo decirlo… —suspiré y apreté los ojos con fuerza sin que pudiera notarlo por mi máscara—. ¿Eres homosexual?
Silencio.
La había jodido…
—No.
Sí, la jodí.
Me giré hacia él amando mi máscara más que nunca, con una expresión de ahora si haberlo dejado de comprender al cien por ciento aunque él no pudiera notarlo.
—Me gustan las mujeres, baby boy —dijo normal.
—Entonces… ¿Por qué no te molestó que te besara? ¿Por qué quieres que lo vuelva a hacer?
—Porque sabes bien.
Traté de omitir ese detalle, pues mi cara ya estaba roja desde hacía buen rato.
— ¿Eres bisexual?
Wade comenzó a reírse una vez más como si lo que había dicho hubiera sido el siguiente mejor chiste de la historia.
—Me doy cuenta que eres todo un baby boy, Pet —comentó mientras que se estiraba—. Déjalo en que me gustan las mujeres y que tengo cierta debilidad por un chico bonito con una crisis terrible de identidad sexual.
Mi cara ya iba por un tono azul…
Que pasara esto no estaba dentro de mis planes… En realidad no tenía ningún plan, solo lo de Mary Jane, pero de ahí no entendía cómo es que había llegado a suceder todo lo que había acontecido en este día.
— ¿Bien? ¿Aceptas mi trato?
No sabía cómo reaccionar a ello. Estaba demasiado avergonzado. Había quedado como todo un primerizo, lo cual era cierto, pero aparte como un maníaco sobre temas que definitivamente eran irrelevantes para él… Solo quería despertar de este pésimo sueño…
—Bien… —susurré bajando un poco la mirada. Sinceramente no podía creer lo que acababa de decir, pero ya qué más daba. Lo había hecho—. Prométeme que pase lo que pase no vas matar a nadie —dije levantando apenas la cabeza—. No me gusta que las cosas terminen así, hasta para los villanos… Y lo sabes.
Wade bufó con fastidio.
—De acuerdo arañita —mencionó mientras se levantaba la máscara hasta la mitad del rostro.
Al verlo hacer eso, no pude negar que mi ritmo cardíaco se había acelerado a mil por hora. Sentía que todo se me iba a salir por el pecho, que me iba a marear y desmayar. Sabía ya de antemano que era patético, pero por más perdedor que sonara, era así como me sentía… Por un simple beso… Aunque eso de que sintiera un debilidad por mí…
Sacudí mi cabeza internamente.
—Sin máscara baby boy —aclaró—. Tienes un rostro bonito, no lo ocultes tanto cuando estamos a solas —añadió sonriéndome despreocupadamente.
Me volví a sonrojar sintiendo como si me cayera un balde de agua caliente encima. Wade era de los que mandaban ciertas indirectas… Pero bajo este nuevo contexto… No sabía cómo reaccionar exactamente… De hecho, creo que ya habían dejado de ser indirectas. No sabía si emocionarme o asustarme de ello. Más bien, asustarme de que me emocionara hasta cierto punto.
Hacía mucho rato que ya estaba jodido, pero más ahora.
Me arrodillé a su lado quedando un poco más alto que él y me quité de inmediato la máscara. Tenía que acabar con esta tortura lo antes posible…
—Será rápido —dije pasando saliva nervioso.
Separé mis rodillas dejando la pierna completa de Wade entre las mías.
—Nada mal, Pet —comentó mientras colocaba ambas manos sobre mi cintura. Un escalofrío me recorrió por completo ante ese contacto… ¿Era necesario que hiciera eso? Estaba a punto de comenzar a temblar… Estaba demasiado nervioso—. ¿Por qué no las separas un poco más? Estás un poco alto y no te ves tan real —dijo en tono bromista, pero siempre con esa sonrisa triunfante.
—Muy gracioso… —me mordí un poco el labio inferior y le hice caso. Las separé aún más ahora dejando ambos muslos del mercenario entre mis piernas… Podría decirse que ahora si estábamos a la misma altura. Él completamente sentado y yo… Encima de él pero sin apoyarme, evidentemente estaba haciendo equilibrio con las rodillas, pues no iba a sentarme encima de él.
— ¿Sabes Pet? Me estoy conteniendo las ganas de hacer un par de comentarios obscenos, pero me limitaré a decirte que me gusta tu flexibilidad.
Si el punto de Wade era hacerme enrojecer más de lo que ya estaba, si es que era posible, pues lo estaba consiguiendo. Comenzaba a creer que cada palabra que salía de su boca era con el propósito científico de si alguien de verdad podría morirse de la vergüenza. Era gracioso, porque si es que eso aún no había sido registrado, yo sería la primera víctima.
—Solo cállate…
Me incliné un poco sobre él y coloqué mi mano libre sobre su cuello. La otra la dejé a la altura de mi cintura que era de donde él me estaba agarrando. Acto seguido, antes de que pudiera seguir diciendo más cosas raras, cerré los ojos y en un rápido movimiento junté mis labios a los suyos. Fui ligeramente torpe porque lo había hecho con algo de fuerza al no medir bien la distancia y hasta me había dolido un poco… Pero Wade no dijo nada. Al no recibir alguna queja por mi falta de tacto, continué. Podía escuchar dentro de mi organismo los latidos en mi pecho cada vez más fuertes, pero no hice que eso me detuviera. Separé ligeramente mis labios, tal cual Harry me había enseñado y… Antes de que pudiera hacer algo con mi lengua, Wade ya había introducido la suya en mi boca con algo más de rudeza. Me sorprendí a muerte y casi como acto reflejo tiré hacia atrás para separarme, pero me detuvo. Al ya tener sus manos sobre mi cintura, me jaló con mayor fuerza para que cayera sentado sobre sus muslos… Me iba a morir de la vergüenza, no obstante en un momento me preocupé por su pierna herida, pero a él parecía importarle muy poco.
—Dios… Wade… Esto no era parte del trato… —me separé del beso algo agitado, pero traté de que no se notara.
—No parece que te incomode —dicho aquello, volvió a juntar sus labios a los míos haciendo mayor presión en mi cintura, juntándome más a él. Mi cuerpo comenzó a arder… Yo no estaba haciendo nada realmente, Wade no dejaba de perseguir mi lengua con la suya tratando de enredarla. Yo… había dejado de tener el control. De hecho creo que nunca lo había tenido—. Mierda Pet, eres toda una virgen —dijo para enseguida volver a apoderarse de mi boca. Parecía que eso le excitaba demasiado, pues cada segundo que pasaba, el beso se intensificaba aún más.
Curiosamente no me aparté… Me quedé ahí con las piernas separadas encima de él dejando que me besara a su antojo… No quería admitirlo, pero me gustaba… Me asustaba y me avergonzaba tener que decirlo, pero, no podía engañarme… Me gustaba estar sentando en su regazo siendo dominado por él.
Mierda… Creo que sí me gustaban los chicos… O sólo él porque nunca antes había tenido este tipo de atracción por mi mismo sexo…
Qué mierda acababa de pensar…
¡¿Qué mierda acababa de pensar?!
Terminé abruptamente el beso con los labios ligeramente hinchados y húmedos con una expresión de pánico. No por él… Sino por la mala jugada que me había hecho pasar mi cabeza.
—Nada mal, baby boy, nada mal —dijo con una sonrisa que podría interpretarse como la de un cazador acorralando a su presa…
Rápidamente me separé de él y me senté sobre su colchón estirando mi muñeca esposada para que la viera en primer plano.
—Listo… Ahora cumple tu parte… —dije con la cara roja.
—Wow Pet, veo que es muy urgente eso de podar el césped.
—Ni te imaginas, ese césped no se podará solo…
Wade soltó una carcajada ante mi pésimo chiste, aunque podría jurar que se reía de mi rostro virginal asustado por todo lo que había sucedido. Acto seguido se irguió y me apartó. Con su mano libre desenvainó una de sus katanas y yo entré en crisis.
¿Era en serio?...
Antes de que pudiera decir algo, con fuerza y agilidad partió las esposas, quebrando la parte delgada que rodeaba mi muñeca dejándome libre de todo metal. Él se había quedado con el resto colgando aún de la suya.
Por un momento pensé que iba a cortarse la muñeca… Pero no, de hecho me alegró que no lo hiciera y que más bien el objetivo fueran estas esposas, pero…
— ¿Es en serio?
—Muy en serio, eres libre baby boy.
— ¡No, no, no! Pudiste haber hecho esto hace mucho rato… ¡En el callejón!
—Afirmativo.
Me quedé en silencio.
—Vamos chico bonito ¿No te gustó venir? Yo creo que sí—sonrió mostrándome los dientes de manera totalmente victoriosa.
No dije nada nuevamente y de inmediato me puse mi máscara. Acto seguido, me acerqué a su ventana y la abrí con claras intenciones de salir por ahí haciendo uso de mi telaraña.
—Hey Pet —llamó—. Si quieres más clases, puedo enseñarte gratis.
Me sonrojé a tope y sin decir algo más, como si esas palabras me hubieran ahuyentado, salí lo más rápido que mi cuerpo cansado me lo hubo permitido.
¿Increíble verdad? Todo este día había sido una catástrofe para mí… Y este desenlace no sabía cómo catalogarlo… No sabía si era mala suerte o qué, ya que me sentía curiosamente extraño pero pese a estar agotado, con adrenalina. No adrenalina para ir a luchar contra el mal, sino una totalmente diferente. Una que me daba una sensación totalmente distinta en el estómago…
Esa noche definitivamente me costó conciliar el sueño. Sacar a cierto mercenario de mis pensamientos había sido una labor prácticamente imposible. Me sentía otra vez en mi punto de inicio… El punto en el cual había decidido fomentarme a mí mismo el gusto por Mary Jane… Mierda… Aún así en esta oportunidad había sido diferente… Pues al menos tenía bien presente que Wade tenía una debilidad por mí… ¡Me lo había dicho! Y no solo eso… ¡Nos habíamos besado! No obstante, lo otro que tampoco me dejó dormir del todo, fue el hecho de que cierto chico rico apareciera fugazmente en mi cabeza… La imagen del beso en el coliseo me estaba matando… ¿Cómo había permitido que eso sucediera? Era un misterio… Me sentía un poco inquieto por ser literalmente inexperto en este campo y en tan solo un día haberme besado con dos chicos. Sí, dos hombres… Ni siquiera mujeres. Y no exactamente cualquier persona… Uno era el heredero de la fortuna Osborn y mi mejor amigo a la vez, mientras que el otro… Mi prácticamente compañero de noche de acción, en el mejor de los términos, y a la vez un mercenario.
Si se preguntaban si es que había logrado dormir aunque sea un par de horas, la respuesta era correcta. Llegué a conciliar el sueño por dos horas… Por lo que ese día en la preparatoria terminé pasándola no tan bien… Bueno, nunca la pasaba bien, pero este día en especial… Podría tranquilamente arrasar con todos los momentos humillantes que me había tocado vivir en un centro de estudios hasta ese día…
— ¿Se lo vas a decir? ¿Estás seguro? No te ves tan bien —comentó Harry casi en un susurro para que el profesor no lo oyera.
Ambos estábamos sentados en la parte trasera del salón durante la clase de álgebra. No faltaba mucho para que sonara el timbre que indicaba el fin del horario académico… Y pues, yo estaba peor que cansado con unas ojeras ligeramente visibles y pues… Posiblemente con el cerebro hecho mierda…
El no haber podido dormir en conjunto con todo lo que había vivido en menos de veinticuatro horas, estaba causando estragos en mi cabeza.
— ¿La besarás como yo lo hice contigo? —preguntó. Me sonrojé un poco ante su comentario pero negué lo más rápido que pude.
—Solo le pediré para salir… No creo que quiera que la bese… Ya te lo dije antes…
—Pet, es Mary Jane… —enarcó una ceja.
Ladeé un poco mi rostro sin entender del todo.
— ¿En serio crees que no va a querer que la beses? —preguntó como si la respuesta fuera obvia.
— ¿De qué hablas?
—Olvídalo… —suspiró resignado
Me hinqué de hombros e hice como si prestara atención, pues el profesor nos había estado observando de a ratos. Aparentemente se había dado cuenta de que no habíamos estado prestando atención en lo absoluto. Lo que menos quería ahora era pasar más vergüenza… Mientras menos vieran hoy, mejor…
El resto de la clase la pasamos en silencio, hasta que sonó el timbre.
No estaba seguro de lo que estaba por hacer, pero había llegado a esa conclusión. En medio de esas horas en las que di vueltas en la cama había, terminé por convencerme que la mejor opción para salir de este lío era invitando a la pelirroja a salir. Tal vez, lo que me hacía falta era un poco de contacto femenino… Tal vez estar con Wade tanto tiempo había hecho que yo alucinara cosas y que lo que había pasado ayer… ¿Pudo haber sido una confusión? Llegué a la conclusión de que el día de ayer había estado más que confundido por lo que había hecho con Harry y que Wade solo había querido besarme por curiosidad o porque simplemente estaba mal de la cabeza. ¡Vamos! ¡Wade era un acosador legendario! ¡No había forma de que estuviera yendo en serio!
Sí. Esa había sido mi conclusión de la noche y el fruto de mis ojeras.
Pero como ya muchos saben… Todo me salía mal y simplemente había nacido bajo la estrella de la mala suerte. Habiendo tantas… ¡Tantas! ¡Tuve la desdicha de haber nacido bajo la que le faltaba un ángulo! No tenía otra explicación. Ni la ciencia podría darme la respuesta a tanta desgracia… Es que simple y llanamente, era imposible…
— ¡Hey Mary Jane! —le llamé mientras me abría camino entre los demás estudiantes que salían presurosos del salón. Llevaba mi mochila puesta y Harry iba atrás mío. Sin embargo, tenía que ser sincero en esto… Pese a que el heredero de la fortuna Osborn me había enseñado a besar para este momento, no parecía alegrarle del todo. Definitivamente no le agradaba el que estuviera delante de él buscando a la pelirroja… Traté de no inquietarme por ello… Tenía que ser mi imaginación por no haber dormido lo adecuado.
— ¡Peter! —exclamó con una sonrisa tierna—. ¿Qué sucedió ayer? ¿Está todo bien? Ya no te seguí porque parecía urgente lo que tenías que hacer.
Me reí nervioso. Nos hicimos a un lado para que los demás pudieran salir y no estorbar en la puerta. Lo único que me incomodó fue que atrás de ella la esperaban cuatro amigas más… ¿No podían irse como el resto? Solo me ponían las cosas más difíciles, de hecho me ponían nervioso…
—Ah, no te preocupes por eso… Fueron solo cosas… Cosas de chicos… —me reí.
— ¿Cosas de chicos? —enarcó una ceja.
Me puse rojo como un tomate pero de inmediato me centré en el tema. Si no lo hacía ahora, no lo haría nunca.
—Si bueno, lo que te quería decir era que… Pues, no lo sé… Si tú quisieras, ya sabes —iba diciendo patéticamente. Dios, la iba a cagar si no me enderezaba. Tomé aire con fuerza y me armé de valor para no sonar como un perdedor ignorando por completo las miradas inquisitorias de sus amigas—. Quería saber si hoy estarías libre por la noche… —dije finalmente. No obstante, ver el rostro de sus amigas como si hubiera dicho un maleficio, me hizo entrar en pánico. Luego, el que comenzaran a reírse tratando de ocultarse entre sus brazos hizo que me dieran ganas de vomitar ante el estrés de estar ahí parado tratando de no verme como un idiota.
— ¿Me estás invitando a salir?
Dios… No sabía si lo había gritado o si yo ya estaba con mi sentido arácnido atrofiado creyendo que sí lo había hecho.
—Ah, pues… ¡Sí! ¡Podría pasar por ti tipo a las siete e ir a donde tú gustes! —no podía ser más patético…
Harry por otro lado estaba a distancia prudente esperándome. Agradecía que no estuviera aquí escuchando de primer plano, o por lo menos que no interfiriera si es que había llegado a enterarse de algo.
—Bueno, Peter… Verás…
—Mary Jane, ahí viene Flash… —dijo una de las chicas mientras tomaba sus cosas.
No supe que decir. De hecho pude escuchar la voz de varios chicos en el pasillo, a unos metros de la puerta. La voz principal, la cual era peor que escandalosa provenía del egocéntrico Flash Thompson… El resto definitivamente eran de sus amigos, miembros de su equipo.
Mierda…
—Hola Cariño ¿Cómo estás? ¿Todo bien? —preguntó el rubio mientras la rodeaba por la espalda con uno de sus enormes brazos. Entre en estado de shock total… Esto no podía ser cierto—. ¡Oye perdedor! ¡¿Estás molestando a mi chica?!
— ¡Flash! ¡No le digas así! —alzó la voz la pelirroja—. Pues Peter, no creo que sea momento de hablar de eso…
— ¿Qué te estaba diciendo, cariño? —el rubio me fulminó con la mirada casi apartándola luego de decir eso mientras que tenía las claras intenciones de acercarse a mí. Retrocedí instintivamente tratando de evitar alguna pelea o hacer el ridículo.
—La invitó a salir —acusó una de las chicas riéndose como si fuera realmente un buen chiste. Acto seguido, los amigos de Thompson comenzaron a reírse y a hacer escándalo. En ese instante pude ver el claro cambio de color en su rostro a un rojo total. No de vergüenza, sino de ira…
—Peter perdedor Parker te la quiere quitar, Flash— dijo uno de los muchachos a lo que yo ya no sabía qué cara poner. No tenía la menor idea de que Mary Jane ya estuviera saliendo con alguien, y que ese alguien fuera Flash… Hoy no era mi día.
—Te voy a patear el trasero, Parker—
Definitivamente no era mi día.
—Flash, espera… De verdad, no sabía que tú y ella estuvieran saliendo… De verdad…—traté de no tartamudear.
De un momento a otro él se vino con total fuerza hacia mí. Podría jurar que quería embestirme como si fuera un toro, pero fue como acto reflejo que lo esquivé con una agilidad que nunca había demostrado tener. No había sido intencional, de hecho mi sentido arácnido se había activado haciéndome reaccionar como si fuera Spiderman en estos momentos. Thompson tropezó con su propio pie al no tener a quien golpear como toro enfurecido y lustró parte del suelo por el impulso. Todos se quedaron en silencio por un segundo, para luego comenzar las carcajadas y las burlas hacia el mismo rubio.
Aún así, algunos todavía no salían de su desconcierto. Primero porque Flash había besado el pavimento y segundo, porque Peter perdedor Parker había esquivado su cornada…
Bien, estaba oficialmente jodido en la preparatoria.
—Bien, ya fue suficiente —la voz de Harry se hizo escuchar por primera vez habiendo visto lo que acababa de suceder. Estaba aguantándose la risa, pero había optado por no embravecerlo más de lo que ya estaba.
Mary Jane corrió hasta Flash y lo ayudó a ponerse de pie. De paso, para evitar que quisiera darme una segunda embestida.
— ¡Vas a cagar Parker! —gritó el rubio siendo auxiliado por la pelirroja quien en todo momento mantuvo una expresión de preocupación a diferencia del resto.
No dije más y salí lo más rápido que pude del salón dejando a los miembros del equipo y a las amigas de Mary Jane. No quería pensar en lo que iba a tener que vivir el día de mañana en clase… Estaba considerando en fingir alguna enfermedad terminal con tal de no venir…
Definitivamente no había sido mi día… No era mi semana, no era mi mes…
Salí corriendo con Harry a lado, quien no podía dejar de reírse. Fuimos a toda velocidad hasta el patio de deportes, hacia una zona apartada. Flash había salido de entrenamiento, lo deducía por su fuerte olor a sudor y las manchas del mismo en su ropa, así que estaba seguro que no lo veríamos por aquí.
— ¡Mierda, Pet! ¡Eso fue increíble! —dijo entre risas mientras se abrazaba el abdomen, sentándose en uno de los escalones a los que habíamos ido a parar.
—No… No lo fue… Estoy jodido…
— ¡¿Bromeas?! ¡Tuviste que ver su cara! ¡No lo podía creer! ¡Puso la misma cara que cuando recibió sus notas en química! —dijo entre risas al recordar aquella vez en la que todas las calificaciones de Flash habían resultado peor que pésimas y ni él mismo se lo podía creer. Nunca podía ser tan malo…
No obstante, ante ese recuerdo no pude evitar sonreír un poco. Porque sí, no me gustaba burlarme de los demás, pero ese día sí que había sido épico.
Así la pasamos por un rato hasta que de verdad ya nos había comenzado a doler el vientre ante tanto chiste.
—Tus clases de defensa personal, sí que están dando resultado ¿Eh?
Me quedé perplejo. ¿Clases de defensa personal? ¿De qué hablaba? Rápidamente antes de joderla, lo recordé. Le había dicho eso hace cierto tiempo para que no indagara en lo que hacía por la noche y porqué a veces terminaba en pésimo estado.
—Sí, sí… Así parece… —suspiré. No me gustaba mentir… Pero era por el bien de ambos.
Volví a suspirar y me recosté boca arriba en los escalones del patio. Cerrando los ojos y dejando mi cabeza apoyada contra el cemento.
Lamenté haber hecho eso…
Sentí una sombra repentina, como si una enorme nube oscura hubiera tapado el día por completo y antes de que pudiera abrir los ojos para que ver que sucedía, ya tenía sus labios contra los míos. Me sobresalté y de inmediato me quise hacer a un lado, pero no dudó en tomarme por el rostro para intensificar el beso.
No supe que hacer… Harry me estaba besando sin explicación alguna… Mi cara se había pintado de rojo por la vergüenza y mi corazón acelerado por la impresión… No sabía quehacer… Sentí como se abría paso en mi boca, y como yo no hacía nada al respecto… De hecho estaba dejando que volviera besarme y a tratar atrapar mi lengua, aunque la mía estuviera parcialmente inmóvil ante el estado de shock…
Harry se separó después de unos segundos con una sonrisa triunfante. Sus ojos azulados estaban más brillantes que nunca… Era como si hubiera conseguido lo que quería… Yo estaba muerto en el color rojizo de mi cara.
—Pet, no voy a dejar que Flash quiera pegarte por Mary Jane —dijo de un momento a otro mientras se ponía de pie y me dejaba algo estúpido aún en los escalones—. Puedo decirle a mi padre ceda guardaespaldas si lo crees necesario.
Me quedé aún más estúpido de lo que ya estaba. Negué rápidamente con la cabeza poniéndome de pie y cogiendo mi mochila.
—Harry, no… No te preocupes, estoy bien… Puedo defenderme solo, no es necesario eso de los guardaespaldas… —me reí nervioso. Si aceptaba esa oferta, lo cual no lo iba a hacer nunca, podría estar seguro de estar firmando mi sentencia de muerte en la preparatoria debido a todo el bullying que recibiría. En sí, el bullying que me esperaba para el día de mañana, no iba a tener nombre… Pero si al menos podía disminuirlo, lo iba a hacer.
No obstante aún no sabía qué hacer o decir ante el repentino beso.
—Pet ¿Quieres venir a mi casa? Quisiera mostrarte algo… Seguramente te animará…
¿Ir a su casa? ¿Mostrarme algo? ¿Animarme? Bien, por partes. Primero, definitivamente no quería ir a su casa después de ese beso… ¡Había invadido mi espacio personal sin mi consentimiento! Segundo, ¿Mostrarte algo? Tenía que estar jodiéndome… No iba a caer en esa trampa tan clásica. Tercero… ¿Animarme? ¿De qué?
Rápidamente analicé la situación y me di cuenta de ese detalle. Supuestamente Mary Jane me gustaba y acababa de recibir un rechazo indirecto en conjunto con bullying de sus amigos… ¡Tenía que estar triste! Aún así, con todo lo que había pasado la noche anterior con Wade… Lo que menos sentía era tristeza, de hecho me sentía incómodo por la situación, pero… Por más feo que sonara estaba tratando de usar a la pelirroja para cambiar esa sensación de que me gustaba el mercenario… Estaba metido en un lío.
Genial…
Ahora me sentía mal por pensar mal de Harry… Bien, lo del beso aún no lo entendía… Pero lo de su casa… Seguramente lo estaba haciendo para que no estuviera mal por haber sido rechazado por la chica que tanto le había estado hablando por este tiempo…
Suspiré.
Al menos agradecí el no haberme anticipado.
—Antes de aceptar tu propuesta —comencé diciendo parándome a su costado, sin mirarle directamente. En efecto, los ojos azules de Harry me intimidaban un poco… No sabía si ya lo había dicho antes, pero podrían ser bonitos y todo… Pero, cada vez que me miraba, sentía como si quisiera que le perteneciera… Seguramente ya estaba hablando tonterías… Producto del sueño—. ¿Era necesario que hicieras eso?
— ¿Besarte?
—Así es.
—Pues eres lindo —dijo como si la respuesta hubiera sido más que obvia seguido de una sonrisa victoriosa. Me sonrojé una vez más y aparté mi mirada para enseguida comenzar a caminar. Harry me siguió hasta colocarse a mi lado—. ¿Te incomodó?
¡Por supuesto que sí!
—Pues… Olvídalo… —suspiré—. Hagamos de cuenta que esto nunca sucedió ¿Sí?
Harry se rio un poco ante mi comentario.
—Conque no te gusta que te tomen desprevenido —dijo a modo de broma—. Bien Peter, a la próxima avisaré.
Había estado a punto de refutar ante su descaro, pero ya mi vergüenza me impidió articular alguna palabra. Además de que ya nos estábamos acercando a la parte donde había alumnos.
Suspiré tratando de centrar mis pensamientos. Tenía que olvidar lo que había hecho el día de ayer con Wade, de todas formas él había prometido no decir nada al respecto… Y bueno, ahora a dejar de lado todo este tema… Incluyendo el reciente beso…
— ¿Conseguiste algún videojuego? ¿Overwatch tal vez? —pregunté cambiando de tema drásticamente.
Harry se rio una vez más y me abrazó por el cuello mientras que nos dirigíamos hacia su carro donde su chofer nos esperaba abriendo la puerta trasera del vehículo.
— ¡Claro que sí Pet! ¡Y una algo más!
Me quedé un tanto perplejo pero lo dejé pasar. No podía ser tan malo ¿O sí? De menos acababa de confirmarme que tenía Overwatch y lo que menos quería hacer en este día, era estudiar…
Continuará…
Dato: ¡Overwatch es un juego online de modalidad shooter que acaba de ponerse de moda y lo mencionan en el cómic!
Ahora sí ¡Hola a todos!
Cumpliendo mi palabra de actualizar más rápido (lo más rápido que mi cerebro y manitas me lo permiten). Esta vez opté por incluir tres hechos importantes para el fic y por eso quedó un poco más largo de lo normal :)
Espero que les haya gustado y se hayan divertido con la mala suerte Pet (Siendo sincera ya hasta me duele un poco que todo le salga mal) y nada ¡mil gracias por leer!
Gracias y muchas gracias a todos los que comentan y me añaden a favoritos y actualmente a todos los que también me responden por PM. Los aprecio por tomarse el tiempo de animarme :)
¡Todos son geniales!
