Galaxias en granos de arena
4. San Valentín
—¿Vas a decirme que no lo viste venir? —Hoshi Hida preguntó, cuando él les contó lo que había sido su día. Koichi la había invitado a pasar la tarde juntos. Era viernes y como se veían muy poco debido a sus diferentes horarios, los dos aporvechan a pasar el fin de semana en la compañía del otro.
Tsubasa los envidiaba, un poco. Su hermano tenía mucha suerte. Parecía que él y Hoshi habían sido novios desde la cuna.
Bueno, eso era exagerado.
Refunfuñó.
—Odio estas fechas. Tendrían que prohibir que se regalasen chocolates, como ocurría en la escuela primaria.
—O deberías dejar de ser tan popular —Koichi bromeó. Hoshi, que iba agarrada de su brazo, soltó una pequeña risita.
Llevaba un uniforme diferente porque asistía a un instituto privado y a pesar de que eso había cambiado su disponibilidad para verse, Tsubasa de verdad los envidiaba.
Parecían nunca tener problemas.
—Eso no puedo evitarlo —protestó, con la sombra de una sonrisa—. Es mi encanto natural.
Gracias a ser el capitán en el club de baloncesto y, ¿por qué no decirlo?, su buena apariencia, siempre terminaba recibiendo gran cantidad de atención. No le disgustaba realmente ser popular en la preparatoria, sino que se sentía mal por tener que rechazar a la mayoría de las chicas que le ofrecían chocolate en esos días festivos.
Navidad era la elección popular para fin de año, San Valentín para el comienzo. Todo estaba planeado así.
—Las personas deberían escucharte —Kazuma acotó, caminando lo más acorde al ritmo de sus amigos que le permitían sus piernas largas—. Seguro que cambiaría un poco la situación. La humildad es tu mayor virtud.
—Encontraste el sentido del humor —el rubio declaró, burlón. Su rivalidad con Kazuma Kido era lo único que conservaba de la tierna infancia—. Felicidades. Solo hace falta perfeccionarlo... Ya sabes, para que sea gracioso. Y… ¿por qué estás aquí?
Koichi puso los ojos en blanco.
Kazuma resopló.
—Mi padre me envío a buscar algunas cosas a tú casa.
—Es extraño no haya enviado a Makoto —Tsubasa murmuró, a su pesar. En su mente, era más lógico enviar al Kido que solía frecuentarlos.
Kazuma se encogió de hombros. —Mi hermano no quiso venir. Él dijo que iba a quedarse en casa con Chou después de clase.
Tsubasa sintió que sus hombros se hundían. Trató de no pensar en la razón.
—¿Has recibido alguna declaración de amor, Kazuma? —Hoshi preguntó, de repente. Pensó que necesitaba cambiar el tema y una pequeña sonrisa se había deslizado en sus labios—. De Yami Aino, quizá.
Kazuma no respondió inmediatamente, sus mejillas tomaron algo de color.
—Yami-san es solo mi amiga...
—¡Kazu-chan está enamorado! —Tsubasa no dudó en intervenir. Él veía las oportunidades y no las desperdiciaba.
Hoshi sacudió la cabeza, sabiendo que era su culpa. Koichi le sonrió.
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