Holas- ya casi estoy de vacaciones, por lo que me puedo permitir sacar más rápido los capítulos *-*
Bueno, espero que les guste el capi. Este será un especial de...FrUk!
Hetalia no me pertenece.
-Fuck- gimió Arthur dando golpecitos en la mesa con su vaso de whisky. El siempre formal, serio y bien arreglado inglés, se encontraba desparramado en la barra de un bar en condiciones desastrosas: tenía la camisa medio desabotonada y desfajada, su cabello más implacable que nunca apuntado en todas las direcciones posibles, y unos ojos muertos que escrudiñaban a todos a su alrededor con desagrado.
Pasó su mirada por los diversos grupos de bebedores que se encontraban en el local. Parecía que todos tenían la intención de llevarle la contraria a su estado de ánimo lúgubre. El lugar estaba colmado de reuniones de trabajadores festejando por su éxito empresarial, parejas brindando por su eterno amor, congregaciones de amigos bebiendo alegres por un día más de vida y locura. Y luego estaba Arthur, el pobre diablo que compensa su dolor con unas cuantas copas de olvido.
¿Qué pasaba con todos?¿por qué mierda estaban tan felices?¿por qué "ese" día de entre todos los demás? Sus párpados se hacían pesados y sus ojos se nublaban con la perspectiva de lágrimas amenazando con salir en cualquier momento de debilidad del caballero.
-Perdón por la tardanza Mathias- dijo una voz familiar.
-No te preocupes Francis, solo cuida bien al chico- le contestó el camarero danés en su tono hiperactivo de siempre.
-Arty ami, ¿qué pasa con estas fachas?, no puedo creer que tu mal gusto por la ropa haya empeorado- le dijo el francés alborotando aún más su despeinada mata rubia.
-Shut your fucking mouth, frog- gruño el "hada" pegando más su rostro contra la barra. El galo suspiró, últimamente esa frase era la favorita de su "amigo".
-Solo era una broma petit- se disculpó rodando los ojos- poniendo eso de lado, ¿qué pasa contigo? tu nunca tomas alcohol, de hecho ni siquiera has querido acompañarme a un bar.
-¿Quién iría a beber con un salido como tú? El más ligero descuido y podría terminar con un puñetero dolor en el culo.
-Arty, eso no fue lo que te pregunté.
-A ti no te importa lo que me pase, si quieres hacerme un favor búscate una novia y enamórate de ella, eso me ahorraría mucho trabajo.- dijo por fin Arthur, usando la poca sobriedad que le quedaba para dejar unos billetes en la mesa y salir de lugar. Apenas abrió la puerta, una ráfaga de aire congelado azotó su rostro; el inglés agradeció el contacto del frío mientras avanzaba a toda velocidad por las calles de Alemania, con un francés pisándole los talones. Por fin su perseguidor le dio alcance y lo jaló de un brazo.
-Arthur- habló serio su "cliente", buscando su mirada que el escondía con renuencia- dime qué demonios pasa contigo, por más que me insultes, tú nunca me dirías algo como eso.
El menor se giró colérico, clavando sus esmeraldas en las violetas de Francis. Respiró tanto aire como pudo y luego exhaló, nunca le había costado tanto trabajo contener el llanto frente a otra persona. Finalmente su rostro se volvió inexpresivo al igual que su voz al hablar, al fin y al cabo, él era un hombre con etiqueta y no iba a perder el control tan fácilmente.
-¿Quieres saber qué pasa?- le espetó acercándose lentamente y quedado a unos treinta centímetros del otro. Francis, ante la poca distancia, podía percibir con claridad el aliento a alcohol del más bajo.- Te contaré una historia y escúchala bien frog, no te la voy a repetir dos veces.
Hubo un silenció tenso, parecía que no había nadie más transitando esas oscuras calles aparte de ellos dos. Por fin Arthur habló:
-Éste era un niño que lo tenía todo: Dinero, fama, fortuna, inteligencia, respeto...no le hacía falta nada, salvo una cosa.- por la mirada del mayor, supuso que éste ya había adivinado que era aquella "cosa". Siguió.- El chico creció en una familia fría, fruto de un matrimonio sin amor, acompañado de tres hermanos mayores que, si bien no lo odiaban, simplemente le ignoraban fingiendo su inexistencia.
El de ojos violetas clavó sus orbes en el suelo. Arthur ya le había contado cómo aparecían las hadas, pero nunca había soltado una sola palabra sobre su vida pasada o el por qué él había acabado de aquella forma. Ahora, unas cuantas copas de más le brindaban toda esa información que, para sorpresa de él, deseaba saber desde hace mucho tiempo.
-El chico creció- continuó el caballero- Enorme fue su sorpresa al enterarse de que los muchos "amigos" que él creía tener lo seguían por pura avaricia y reconocimiento, como si se tratara de una obligación. Huyó de casa arto de su insensible familia y la falsa estabilidad de su mundo; esto, como era de esperar, no le quitó el sueño a nadie. Ni siquiera se molestaron en buscarlo y, al separarse de sus riquezas, apenas podía pagarse un techo o una comida. Él solo pensaba en "acabar con todo de una vez".
Francis tragó saliva al escuchar "acabar con todo de una vez", no se necesitaba ser un genio para comprender a que se refería el narrador.
-Pero entonces llegó ella- dijo con el tono de un soñador- era todo lo contrario a él: era alegre, creativa, fuerte, tenía un espíritu inquebrantable. Era hermosa y no tardó ni un segundo en enamorar al pobre chico. Casi me desmayo cuando, al declarar mi amor, la joven dice corresponderme.- la expresión de su rostro cambió a una dura- Claro, yo no esperaba que ella cambiaría. De un día para otro, todo lo que quería era conocer a mi familia. Yo le expliqué mis razones y a cambio me llamaba idiota por no querer verlos y pedir algo de dinero para sus "necesidades", me odiaba por no darle la vida de mujer adinerada que ella esperaba al estar con el hijo de los millonarios Kirkland.
Arthur ni siquiera se había dado cuenta de que ahora narraba en primera persona. Su voz comenzó a temblar y a combinarse con gimoteos. No soltaba una sola lágrima. El galo sentía que estrujaban su corazón al contemplar aquella escena con impotencia. No podía hacer nada, no podía borrar el pasado ni mucho menos los tortuosos recuerdos.
-Todo acabo cuando ella se enteró de que a mi familia poco le importaba mi existencia y que no me soltarían ni un centavo aunque rogara. Como todos los demás, ella se fue. Dejé de trabajar, dejé de comer, lo dejé todo ¿para qué hacerlo? mi vida ya no importaba. Incluso sonreía ante la perspectiva de morir de hambre. Nadie investigaría las causas de mi suicidio, simplemente pensarían que soy un vago más que no tuvo ni un centavo para pagarse el codiciado pan de cada día.
Ninguno de los dos dijo nada más. En esa situación ¿qué podían hacer? Francis, dijera lo que dijera, no iba a disminuir la tristeza de su compañero, y Arthur ya no tenía fuerzas para hablar. Recordar "ese día", ese segundo día de la primera semana de invierno, ese día que celebraba con angustia su muerte que, con predicciones más acertadas de las que él hubiera deseado, fue tomada como el fin de la vida de un simple vago sin familia, sin hogar, sin amor. Sin nadie ni nada.
El tiempo transcurrió lentamente y solo hasta que las calles se iluminaron con los tenues reflejos de la luna el galo habló.
-Si yo fuera uno de tus amigos, me habría tirado de un puente por no haberte buscado- comentó regalándole una pequeña sonrisa al menor- definitivamente no me lo hubiera perdonado, ¿con quién pelearía si no era contigo?¿a qué otro enano podría molestar como te lo hago a ti?¿con quién más usaría mis chistes pervertidos?¿quién más me miraría con reproche todas las mañanas por levantarme tarde y luego murmuraría regañadientes "Joder, ¿no puedes vestirte antes de levantarte?...buenos días"?- Francis casi se echa a reír al darse cuenta de que, en algún momento entre los casi ya cuatro meses de estar juntos, ese inglés gruñón y sin estilo se había vuelto una parte importante de su vida diaria, tan vital y común como el oxígeno para un ser vivo.
-¿Qué mierda estás diciendo barbudo?
-Lo que digo es- prosiguió el oji violeta revolviendo los cabellos del otro con mirada pícara- que hoy te daré el privilegio de escoger la cena.
El británico miró al francés con ojos totalmente abiertos por la sorpresa, ¿no estaba enojado porque había tenido que ir a recogerlo a un bar por una razón tan estúpida como su pasado?¿no se burlaría de él por encontrarse en aquel estado? Era la primera vez que le contaba a alguien acerca de aquello. Hizo acopio de toda su compostura para no sonreír como un idiota ante la actitud de su "cliente".
-No esperaba menos de una rana tan estúpida como tu.- pensó- Vamos a casa, haré unos Scons.
Bueno gracias a Kira5Awesome, Kaname lin-chan, Gigisu, sayuri. uchicha, SofiaLight y dulcenatzuki19 por sus reviews, favs y follows. Son ASOMBROS S. (si me hiso falta alguien por favor dígamelo y mil perdones :C)
Recibo con gusto reviews, favs y follows, tomatazos, bombas atómicas, galletas, etc. Recuerden que yo me alimento de ellos y me hacen muy feliz.
Por cada review que manden es un scon más para Francia, un tomate más para romano y una sonrisa de satisfacción más para ustedes...bueno, para mí también.
Hasta el próximo cap.!
