ºNot Front The Kidsº
Advertencias:
Esta vez, es algo más suavecito, dado que están los niños uxu. Iba a ser mala, pero... bueno, Naruto tendrá su premio.
-Oc, Ooc, toques sexuales y niños jugando (creanme, existe gente que odia a los niños hasta escritos).
Hinata sonrió mientras observaba a su marido correr por el salón, esquivando tanto a su hijo mayor como asegurándose que su hija no se cayera de su espalda. Era algo hermoso. Fantástico de ver.
Su familia siempre soñada. Sus dos hijos preciosos y un marido al que comenzó admirando y terminó amando más que a nadie. Todavía hoy día casi no podía creerse que él finalmente hubiera correspondido sus sentimientos. Que estuvieran ahí, compartiendo techo y dos hijos.
Sonrió y se acercó a la mesa para terminar de recoger los últimos platos.
Era fin de semana y por ende, los pequeños podían quedarse algo más de tiempo. Y era un ratito que podían compartir tanto padres como pequeños. Y esa noche, los niños habían agasajado a su padre como nunca. Y en ese momento, los pequeños jadeaban en el sofá, mientras su padre los miraba con orgullo.
La televisión anunció alguna película infantil de esas que los fines de semanas entretenían a los niños y se olvidaron de su padre totalmente para fijar la mirada en el televisor.
Naruto se acercó a ella sonriente e inclinándose, la besó en la frente. Hinata le devolvió la sonrisa y giró para rodear el fregadero y continuar con sus tareas.
Su marido se apoyó pícaro contra la encimera, mirando sus manos hundidas en el agua y jabón.
—Mh. ¿Te ayudo? — cuestionó rodeando más hasta llegar a su altura.
Hinata notó que se pegó a su espalda y pasaba ambas manos por sus brazos hasta hundir su mano mala dentro del agua y acariciar su mano derecha. Enrojeció, nerviosa.
—N-no, Naruto-kun. Puedo s…sola.
Un beso el cuello la interrumpió. Agrandó los ojos cuando sintió la otra mano desviarse por su trasero y cuando una de sus nalgas quedó atrapada, dio un brinco, haciendo exactamente lo que él quiso: abrir algo más sus piernas.
—N-na…
—Shuu— susurró divertido él, con sus labios rozando su piel—. Los niños te escucharan.
Y movió su mano más abajo, guiado por sus formas, apretando sus dedos justo sobre sus labios íntimos. Hinata tuvo que apretar los labios para impedir un grito y sintió como su propio vientre golpeó contra el fregadero.
Naruto movió la mano dentro del agua, subiendo por su brazo hasta su cuello, usando las gotas de agua, que resbalaron por su cuello como una caricia. Repentinamente, sus dedos empezaron a moverse sobre su sexo, marcando sus pliegues por encima de la ropa interior.
Cuando Himawari giró la cabeza hacia ellos, sonriéndoles con ternura inocente, Naruto descendió la mano hasta el fregadero, pero no cedió con sus caricias entre sus piernas. Hinata, muerta de vergüenza, sintió como su cuerpo correspondía rápidamente a su marido.
Aún así, consiguió sonreírle y fingir que nada ocurría. Para sus hijos era algo natural, que sus padres fregaran juntos, o pusieran la mesa. Lo que los pequeños desconocían era que su padre tenía la manía de pillarla baja de defensas y crear momentos tanto vergonzosos como placenteros entre ellos.
Y era un experto.
Hinata sacó una mano del fregadero, cubriéndose los labios cuando invadió su interior.
—Dos, Hinata— susurró roncamente el Uzumaki.
Hinata gruñó y maldijo sus propias caderas cuando respondieron en busca de más.
Necesitaba calmarse, olvidarse de lo que estaba sucediendo en su interior. De como se contraía alrededor de sus falanges deseando más. Como sus rodillas ayudaban al movimiento y como sus propios fluidos humedecían la mano de su esposo.
—Na-Naruto-kun, por favor…— rogó apretando la mano contra el filo del fregadero—. Los… los… Dios…. Naru…
Cerró los ojos, apretando sus muslos en el momento justo en que encontró el punto más sensible de su interior, sacudiendo las yemas de sus dedos contra él, una y otra vez, profundo. Un tercer dedo la invadió y por un instante, el mundo comenzó a desaparecer. Hasta que lo sintió.
La gruesa erección contra su nalga.
Agrandó tanto los ojos que le dolieron. Gruñó un jadeo y con la poca cordura que le quedaba, se giró y agarró el cuchillo más cercano, poniéndoselo en el cuello. Naruto tragó y se detuvo.
—Regla número 3 de esta casa, Naruto-kun.
—Hi… Hinata, cari… cariño— musitó el rubio.
Hinata respiró, girándose. Él levantó las manos. Cuando sus ojos dieron con la humedad que quedaba en los dedos masculinos, levantó más el cuchillo, oscureciendo su ver.
—Regla número 3, Naruto— exigió.
El Uzumaki tragó.
—N-nunca. — Fue su turno de balbucear—, delante de los niños.
Hinata asintió, clavando el cuchillo en la tabla de cortar y vio como su marido, sonriendo, desaparecía en una nube de humo, para volver en un momento con un ramo de girasoles que dejó sobre sus manos. Un beso en la mejilla y, pálido, desapareció.
Hinata maldijo entre dientes, miró los girasoles y sonrió.
Se había quedado realmente con las ganas, pero estar casada y con hijos, tenía sus limitaciones. Miró hacia sus hijos y sonrió.
Porque pese a todo, eso no lo cambiaba.
Sin borrar su sonrisa, subió escaleras arriba.
Quizás, esa noche, podría sacar aquel precioso camisón transparente que tanto le gustaba a él…
N/A
¡GRACIAS!
Infinitas gracias a todas esas personitas que me dejan un rw con sus pensamientos. Siento mucho no poder responder a los que salen como guest, pero igualmente, me hacen realmente feliz. Mucho. Me alegra que os esté gustando.
Deciros que, como pedisteis y ya tenía idea, estoy comenzando la continuación del one-shot Good cop y Bad criminal nwn.
¡Disfrutar de este caliente verano, NaruHinas fans!
