Parte IV :" Los Vegroms ".
El sol se asomaba tímidamente. Era unos de los amaneceres mas hermosos jamás vistos. El cielo estaba puro, claro, despejado, de un color celeste pálido, que se confundía con el grisáceo de la noche, que comenzaba a irse. Los rayos del sol eran un bálsamo para cualquier alma, las haría sentir vivas. Lamentablemente ni todos los soles del universo lograrían sacar a Michael e Isabel del vacío en que se encontraban.
No había explicación. Michael lo había hecho. Arriesgó todo. Rompió el pacto. Todo por salvarla. No se lo reprochaban. Todos lo habrían hecho, pero por motivos muy diferentes a los que tenía Michael Guerin.
Los Antarianos tenían ciertos dones sobrehumanos, algunos eran comunes para los cuatro, normales para ellos, no eran gran cosa, como alterar las propiedades físicas y químicas de la materia, podían cambiar mágicamente colores, texturas, sabores, temperaturas, componer o deshacer objetos en segundos. También podían expresar y dirigir energía a través de sus manos, abrían y cerraban puertas con sólo extenderlas, acercar objetos distantes, pero eso no era lo más importante. Cada uno tenía un poder que lo hacía especial, que lo individualizaba: Isabel podía entrar en los sueños de las personas, Ella elegía si participaba o no en ellos y si deseaba ser vista o no. Hacerlo le divertía mucho, además les servía para conocer mas a las personas.
Tess, era capaz de manipular la mente, lo hacía sólo cuando era absolutamente necesario, le significaba gran esfuerzo y desgaste, mal que mal debía concentrar toda su energía para cambiar o introducir pensamientos, imágenes, hasta recuerdos en mentes extrañas.
Max tenía un poder especial, para todos el más valioso, El podía sanar a las personas, les curaba un resfrío, una enfermedad grave, una herida mortal. Por eso no podían entender lo ocurrido con María. Michael no tenía ese don. El suyo era explosivo, literalmente, el desintegraba, explotaba cosas, así expresaba su energía, el manejaba y concentraba una enorme cantidad de energía. Entonces ¿ cómo pudo curar a María?. La salvó. Inexplicablemente se transformó en el segundo " sanador" del grupo. ¿ Cómo?. ¿ Por qué?. Los cuatro, ahora solos en su departamento, separados de los humanos, trataban de dilucidar el misterio. No lo lograban. No lo entendían.
Luego del disparo, María Valenti, yacía semi- consciente, sobre el cemento frío, por el cual corría un pequeño, pero evidente charco de sangre, sangre que se llevaba su vida. Todo pasó demasiado rápido. Casi no alcanzaron a pensar. Reaccionaron instintivamente. Dejando ver sus sentimientos más íntimos.
Michael se sentía desesperado, impotente, inútil. ¿ De que le servía su poder?. Sólo podía hacer explotar. Max, necesitaban a Max con urgencia. -" ¡ Donde esta Max!" - Pensó Michael, mientras llegaba junto a María. Entonces se olvidó de Isabel. Sólo importaba hacer algo por María.
Isabel ya no lo necesitaba, no había peligro. Ella se encargó de los delincuentes. Tenían que protegerse, no podían contar lo que vieron. Levantó su mano derecha, la dirigió hacia los hombres, que corrían a unos metros de distancia, los hizo caer, dejándoles inconscientes. Entonces entró en sus sueños y les hizo creer que todo había sido un sueño. Para asegurarse de que creyeran la historia y para desorientarlos, los dejaron después a varias cuadras lejos de ahí. El plan resultó a la perfección, en cuanto a protegerse de los extraños, peroe Ella no pudo protegerse de Kyle, El la vio usar sus poderes.
Michael seguía junto a María. Miraba, sentía la desesperación y angustia de Kyle. El sufrimiento y dolor de María era evidente. No podía soportarlo. Casi no podía contener las lágrimas y las ganas de gritar. Hubiera preferido ser El quien estaba en el suelo, moribundo. La impotencia y desesperación eran más fuertes que el. Comenzó a sentir un fuerte calor en el pecho, el aire le faltaba, su respiración era mas fuerte y dificultosa. El calor se esparció por su cuerpo. Se acompañó se pequeños temblores. Pensaba en María.- "¡ María, no puedo verte morir.! No puedo" - Pensaba, ignorando el propio dolor que estaba sintiendo. El calor aumentaba y junto a el la desesperación. Entonces ocurrió.
Una fuerte luz, enceguecedora, blanca, cálida, comenzó a emanar de sus manos. La cara de Guerin evidenciaba el esfuerzo y el dolor que eso le provocaba. Instintivamente, sin saber como, pero guiado por su corazón ,puso sus manos sobre el pecho herido de la mujer que secretamente amaba, la cubrió con la luz de vida que salía de sus manos. Y lo logró. La hemorragia se detuvo. La herida comenzó a cerrarse. El dolor desaparecía. María comenzaba a respirar normalmente. El, sin duda la había salvado.
María abrió los ojos, que ahora veían claramente. Se encontró con una mirada maravillosa, su mirada soñada. Estaba confundida, no sabía que había pasado. No importaba. Sólo se detuvo en esos ojos, los de Michael, estaban llorosos, brillaban más de lo que podía recordar. Su cara no era la misma. Lentamente fue cambiado, pasó del cansancio y expectación inicial, a una timidez, incertidumbre y tristeza. Se alejó un poco.
María, ¿ Estás bien?- le preguntó finalmente, secándose el sudor que comenzaba a recorrer su frente. Consciente de lo que venía.
Michael, ¿¡ Que hiciste?,- dijo tímidamente Isabel. Incapaz de entender lo ocurrido.
¡ María!, Pensé que morirías!- dijo un feliz Kyle, quien besaba y abrazaba a su hermana.
No sé, me siento bien. Recuerdo un disparo, dolor, un fuerte dolor.- Señaló María, mientras se sentaba y tocaba su pecho, verificando que estuviera entero.
Si, pero ya pasó. – Le explicó Michael, dándole la espalda, comenzando a caminar, alejándose Ellos.
¡ Michael!, no puedes irte. ¿ Cómo es posible?.- María no entendía. No podía creerlo. Se paró. Fue tras El. Lo detuvo. Lo abrazó y comenzó a llorar, apoyada en su hombro.- Gracias - le susurró tiernamente. Rápidamente se separó de el y comenzó a caminar, alejándose de todos.
Isabel, ¿ Que...?- Dijo Kyle, quien seguía junto a su amiga.
Por favor no digas nada. Por favor. – Isabel no pudo reprimir sus lágrimas. Todo estaba confirmado. Sospechaba que su novio y su amiga comenzaban a enamorarse, pero no se lo esperaba. – Kyle por favor, no nos juzgues, ya te explicaremos. – Le dijo nuevamente entre lágrimas, dándose cuenta de que poco le importaba que María y Michael estuvieran enamorados, es más se alegraba por ellos, las lágrimas eran por otra cosa, Kyle la había visto usando sus poderes.
Iz, yo ya sabi ...
Isabel lo interrumpió. No podía enfrentarlo y aclararle todo en ese momento. No podía. No tenía las fuerzas para hacerlo. Le hizo un gesto para que fuera tras su hermana que se alejaba.
Michael llegó a su lado. La tomó de la mano y se fueron. Cada uno siguiendo su propio camino. Se habían separado, se habían dividido. Eran dos, grupos, los Humanos y Los Antarianos.
Estaban solos. Tenían el departamento sólo para ellos. Tess y Ethan había salido, junto con ellos se fueron Chloe y Steve. Alex dormía desde hace rato sobre el sofá de la cocina. Max Evans y Liz Parker contemplaban el amanecer desde el balcón del departamento. Ya no tenían secretos. Sus corazones ya no ocultaban lo que sentían. Estaban abrazados. No podían dejar de besarse. Insistiendo en recuperar el tiempo perdido. El tiempo en que habían callado sus sentimientos. Por suerte, mientras bailaban, hace unos momentos, sus miradas los habían delatado. Se les hizo imposible no besarse. Ese fue el comienzo de todo.
Te amo, Liz. – Le dijo al oído, tímidamente, muy a su estilo.
Y yo a ti, Max Evans.- Repitió Liz, mientras lo abrazaba con mas fuerza.
No necesitaban decirse más. Sin darse cuenta, con esas pequeñas, pero grandes palabras se entregaban mutuamente sus corazones, sin devolución. Estaba claro, se amaban. Parecía que se esperaron mutuamente. Que el destino los reunió. No estaban dispuestos a separarse.
Se sorprendieron al ver llegar a Michael e Isabel, porque ni siquiera recordaban cuando ni porque habían salido. Entraron al living. Max se alarmó se inmediato. Era obvio. Algo grave había pasado.
Bastaba con verles la cara para darse cuenta de la magnitud de lo ocurrido. Michael se veía cansado, abatido, tenía el peso del mundo sobre sí, sus ojos estaban tristes, opacos, su mirada era esquiva, distante, temerosa. Isabel tenía los ojos rojos, hinchados, evidenciaban lo mucho que había llorado. Su mirada también era triste, reflejaba un profundo temor, la tenía perdida, sin sus rayos de luz característico. Casi no podía hablar, la voz no le salía, los sollozos no la dejaban salir. Estaba temblando. Apenas entró al departamento y allí vio acercarse a su hermano, se arrojó a sus brazos, aferrándose a ellos, buscando su protección.
Iz, Iz, ¿ qué pasa?- Isabel no respondió, sólo lloraba.
Michael, ¿ están bien?, ¿Qué pasó?, ¿ Kyle, y María?- Preguntó aterrorizado Max.
Están bien. Tenemos que hablar. Es serio. En privado.- Respondió Michael, mirando suplicante a Liz. – Ve a ver a María. Te necesita- Le dijo suavemente.
Liz asintió, le dio un pequeño beso a Max y salió.
Michael se sentó en uno se los sillones, siendo seguido por Max, quien abrazaba a una más tranquila Isabel.
Michael, habla.- Dijo Max, incapaz de esperar más.
Max, no se como pasó. No se como.
¡ Habla!, al grano!
Cuando salimos, dimos vueltas por un tiempo. En una esquina habían unos tipos. Ladrones. Amenazaron a Isabel. Le dispararon a María. Casi muere.-
Max Evans de inmediato vió a su hermana, se calmó al verla bien.
Michael la salvó.- Dijo Isabel.
La salvo, ¿ la salvó, como?
No se Maxwell- Fue todo lo que dijo. Bajó la mirada.
Michael, no entiendo- Dijo Max, mientras se paraba y daba vueltas por la sala. - ¿ Cerraste sus heridas?, ¿ Tiene cicatriz?, ¿ Cómo?, ¿ Cómo?.
¡No lo sé! Ya te dije Max. María está bien. Creo que fue como si tuviera tu poder. No tiene cicatrices, pareciera que nunca la hubieran herido.- El tono de Michael era notoriamente nervioso, estaba turbado, no sabía que hacer o decir. Pero lo peor era que no podía dejar de pensar en que creería Ella, después de saber que el tenía algo raro, que El, Isabel y por ende Max y Tess, tenían algo diferente, algo que no era de humanos.
Kyle y Ella nos vieron usar nuestros poderes- Dijo Iz.- ¿ Que haremos Max?
Max, Iz, no había opción. No podía dejar que te hirieran, o a cualquiera de nosotros- Le dijo a Isabel.- No podía dejarla morir.
Lo sé. Lo sé, Michael.- Isabel se acercó y lo abrazó.
Yo también lo habría hecho. - Agregó Max, mientras le daba pequeños golpes en la espalda.
¿ Dónde está Tess?. – Preguntó Michael.
La llamaré de inmediato- Dijo Isabel mientras de dirigía hacia el teléfono.
Michael, ¿ Hiciste algo diferente?, ¿ lo habías hecho antes?- Preguntó Max.
Fue de repente. Yo sólo quería salvarla. Me acordé de tu poder. Después sentí un intenso calor, temblores, dolor, me costaba respirar. No me acuerdo bien. Una luz blanca salió de mis manos, las puse sobre María y no sé como pero se curó.- Dijo Michael moviendo su cabeza, incrédulo.
Tess viene en camino.- Dijo Isabel.- Lo que dice Michael es cierto, todo fue muy rápido, luego vino la luz y la curó. Fue igual como lo haces Tú, Max, bueno excepto por la luz.
No Iz, es igual- la corrigió Max,- Al comienzo, cuando descubrí el poder , las primera vez que lo usé, ¿ te acuerdas, en el bosque? también me salía luz por las manos.
¿ Que hacemos, Maxwell?,- Preguntó Michael.
No lo sé.- Dijo el líder.- No tenía la respuesta para ello. Así estuvieron un rato buscando soluciones. Al llegar Tess, y al escuchar la historia, propuso una solución.
Contactemos a Nasedo y a Langley. - Dijo.- Ellos tienen que saber porque.
Buena idea, Tess- Dijo Max- ¿ Cómo?, ¿ teléfono?.
Sí. Les diré que los necesitamos, que algo ha ocurrido.
- Dijo Isabel - Así será más rápido.
A esta hora ya deben saberlo Liz y Alex. ¿ Cuando hablaremos con ellos?- Preguntó Tess.
Lo más pronto posible.- Dijo Michael- Si es que quieren volver a vernos.
Deberíamos esperar, todavía es muy pronto. - Dijo Isabel – Es muy pronto, dejemos que ordenen sus ideas. – Continuó diciendo nerviosa.
Iz, Ellos son nuestros amigos. No nos traicionarían. Tú lo sabes. – Explicó Max.
Tiene razón, Iz.- Agregó Michael.
Estaban seguros de que guardarían el secreto, pero ¿ volverían a ser amigos?. ¿ Podrían superar el ocultar un secreto tan grande?. No podrían perder su amistad. Estaban demasiado ligados, unidos. Sería fatal, para todos.
Isabel no pudo contactarse con los protectores. Decidieron que no había más por hacer, luego volverían a intentarlo. Estaban más que agotados. El alma les pesaba. Se fueron a dormir. Isabel entraba a su habitación, Michael la alcanza.
Iz, ¿ Podemos hablar?.
Michael. ¿ Qué nos pasó?.- Ambos se miraron, conscientes de que ya no eran los mismos, que ya no querían lo mismo.
Iz, Isabel. No lo sé.- Se sentaron nuevamente, alrededor de la mesa.
Mike. ¿ Sabes?, creo que desde hace tiempo yo lo sabía. No quería perderte, por eso no hablé. Creo que tenía miedo de estar sola. Estaba tan acostumbrada a Ti.
¿ De que hablas?.
Antes de curarla, vi como estabas, la expresión de tu cara, la desesperación que sentías. Sé que la amas, te entiendo Michael.
Creo que ambos nos callamos por no herir al otro, ¿ Cierto? – Le dijo, al tiempo que acariciaba su mejilla, Ella le correspondió sonriendo suavemente. La sonrisa se mezclaba con pena, dejando escapar una lágrima.
No lo planee, Iz. No me dí cuenta. Hasta hoy lo supe. Supe lo importante que Ella es para Mí.
Tranquilo. Lo sé. Me alegro que fuera Ella. – Dijo Isabel.
¿ Vas a hablar con El?- preguntó Michael. No era necesario decirlo, Michael también sabía que Kyle Valenti se había transformado en mas que un amigo para Isabel.
No, no puedo. Me vió usar mis poderes. No puedo enfrentarlo. ¿ Y si después no quiere volver a verme.?, ¡ No tengo fuerzas para hacerlo !
Estamos igual.- Dijo Michael, casi riendo - Isabel, Kyle te entenderá. Además creo que tu también eres importante para El.
Nunca pensé que me pondría tan cobarde!. ¡ Mira como nos tienen los hermanos Valenti! .- Dijo con gracia Isabel, haciendo reír a su ahora sólo amigo.
Gracias, Iz. – Dijo Michael, mientras la miraba.
¿ Por qué? .- Le preguntó sorprendida.
Por estar aquí, por entenderme, por confiar en mí, por aceptarme y sobre todo por hacerme feliz y enamorarte de un idiota impulsivo como Yo.- Le dijo un emocionado Michael, tomando sus manos entre las suyas.
¡ Tonto!, Gracias a Ti.- Dijo Isabel, bajando la mirada, evitando volver a llorar.- Sabes que no lo habría superado sin Ti, Michael, fuiste mi brújula, mi apoyo, cuando más te necesité, ahí estuviste, justo cuando Yo estaba más insoportable que nunca. Gracias, Yo soy quien debe agradecerte. Gracias, por apoyarme, por estar ahí, por hacerme feliz y enamorarte de una idiota cobarde y llorona como Yo. .- Dijo Isabel, a quien se le escapó una lágrima, no se pena, era una lágrima de agradecimiento, de nostalgia.
Hey.- Dijo Michael.- Viste lo mismo que Yo. ¿ Liz besó a Max antes de irse?.-
Isabel rió. Michael siempre sería Michael, su Mike, su complemento perfecto.
Tienes razón, ¿ Que se traen esos ermitaños?.- Dijo Iz.
Mmm, quien lo hubiera pensado. ¡ Uno para el otro!. – Ambos rieron.
Se abrazaron largamente. Continuaron conversando. Dándose consejos sobre como enfrentar a los hermanos Valenti, hasta que los venció el cansancio y se fueron a dormir, cuando el sol ya brillaba claramente en el cielo.
Langley y Nasedo llegaron a medio día. Los tomaron por sorpresa. Los cuatro reales no los esperaban .
Así era. Nunca había dejado de preocuparse por ellos. Casi no tenían contacto. Así lo habían acordado. Debían dejarlos crecer y madurar por sí solos.
Tenían su propia vida. Nasedo vivía en Roswell. Trabajaba en la Biblioteca Municipal. Era un trabajo cómodo, discreto, que le dejaba suficiente tiempo para vigilar en silencio a sus protegidos y cuidar muy de cerca uno de los objetos más valiosos de su raza. Después de tantos trabajos insatisfactorios, por fin había encontrado uno en el que se sintiera cómodo y apreciado. Estaba feliz con su trabajo. Llevaba ahí casi 3 años, comenzó a trabajar en la biblioteca poco antes de los Evans y Guerin emigraron hacia San Francisco. No los siguió. Tuvo que quedarse. Acababa de revelarles su verdadero su origen, estaban viviendo grandes cambios y necesitaban adaptarse a ello, sin presiones, libremente. Nasedo, o mejor dicho, Jonathan Norton, la identidad humana que utilizaba, lo entendió claramente.
Le gustaba ser Jonathan. La vida que llevaba, el convivir con los humanos. No siempre fue así. Le llevó tiempo acostumbrarse. Aceptar, entender y especialmente respetar a los humanos le fue difícil. Eran completamente diferentes a quienes dejó en Antar. Ahora, después de tantos años, casi los sentía suyos. Se sentía completamente integrado, a pesar de seguir añorando y recordando su querido Antar, el planeta que lo vio nacer.
Kal Langley, tenía una vida completamente diferente. Kal siempre fue el más independiente de los protectores , pero no menos leal ni comprometido. – " Si voy a ser " humano" al menos voy a vivir como el mejor de ellos".- pensaba Kal. Y así lo hizo, bueno a su estilo. Se convirtió en productor de cine, vivía en Los Angeles, lugar ideal por sus múltiples obligaciones y de paso muy cerca de San Francisco. Adoraba su vida terrenal, estaba absolutamente encantado por el mundo del espectáculo. No podía haber elegido un trabajo mas divertido. Tuvo suerte. No le costó tener éxito. Tenía un talento innato para crear películas. Su participación en ellas era sinónimo de éxito. Era una de las personalidades más solicitadas y respetadas del medio.
A pesar de todas sus obligaciones estaba en constante comunicación con Jonathan, atentos ante cualquier novedad en San Francisco. De vez en cuando los llamaba, usando el teléfono, lamentaba que ellos aún no desarrollaran el poder de la telepatía, poder que El y Jonathan Norton ya dominaban.
Sería tan útil.- Decía mentalmente a Jonathan.-
Sin duda, pero recuerda que a nosotros nos fue difícil, y sobre todo a Ti.- Le respondía Jonathan, con el pensamiento.
Si, ya sé que recién a los 24 años pude hacerlo. ¡ Que talento!.-
No seas tonto. Hay que darles tiempo. Ya aprenderán. ¿ Te imaginas nosotros con todos esos poderes que descubrir y desarrollar?- Decía asombrado Jonathan.
Uffff, gracias a Dios tenemos unos cuantos menos.- Respondió Kal.-
¿ Gracias a Dios?, Vaya, ¡ Pareces todo un humano!.- Se rió Jonathan.
Muy gracioso " Jonathan".- Le dijo burlándose de su nombre.- Atento ante cualquier cambio.- agregó Kal, feliz de estar en su diaria " conversación mental" con su gran y leal amigo, hermano, desde siempre.-
Por supuesto. Tranquilo. Los Vegroms, están bien, sin cambios, estamos en contacto..- Dijo finalmente Jonathan.-
Kal Langley y Jonathan Norton hicieron una entrada triunfal. No podían haber sido mejor recibidos. Era absolutamente evidente que los necesitaban. No tenían que decírselos. Ellos ya sabían.
Tess les abrió la puerta. Le costó reaccionar al verlo. No había dormido bien, casi nada. Estaba preocupada. Era casi mediodía. Aun no comía, estaba en pijama. Al levantarse, luego de darse por vencida y aceptar que sería imposible dormir más, fue a la sala. Ahí se encontró a un Max Evans, que tenía peor cara que Ella. Simplemente no había dormido. No había podido. En su mente no había espacio para pensar en sueño o cansancio. Sólo importaba la reacción que tendría Liz cuando se enterara se todo. Max no dudo nunca de Ella. Seguirían juntos a pesar de todo. Lo sabía, pero también sabía que había mentido, que le había ocultado algo. Eso podía ser un problema. Max y Tess conversaban sobre lo ocurrido y sus consecuencias, habían pensado en volver a llamar a sus cuidadores, cuando Tess atiende el llamado a la puerta.
¡ Kal !, ¡ Nasedo !., ¡ No puedo creerlo!, ¡ Max, están aquí!.- Dijo Tess, arrastrándolos hacia adentro y enseñándoselos a Max.-
¡ Tess!, ¿ cómo estas, preciosa?.- Le dijo , Kal, abrazándola.- Te tengo una sorpresa.- Volvió a decirle, mientras le cerraba un ojo.
¡ Hola Tess!, .- Nasedo la abrazó y acarició su cabeza.
¡ Nasedo , Kal !, ¡ Que bueno que está aca!. Vinieron en el momento justo.- Les dijo Max.
Que formalidad, Alteza.- Bromeó Kal.- Mientras sonreía y le extendía sus brazos, en señal de abrazo.-
Perdón. ¡ Me da tanto gusto verlos!.- Dijo Max, emocionado, abrazándolo. Invitando a Nasedo a unirse, el que también invitó a Tess. Al final terminaron en un largo abrazo de reencuentro.
¿ Donde está Michael e Isabel?.- Dijo Nasedo.
Estan durmiendo.- Respondió Max.
Despiertalos. No dejemos pasar mas tiempo.- Agregó Kal.
Tienes razón.- Dijo Max.- Algo grave pasó. No sabemos porque. Necesitamos su ayuda.
Por eso estamos aquí. Ya lo sabemos.- Explicó Nasedo.
¿ Qué?., No ustedes no saben. Cuéntales Max.- Dijo Tess
Ayy, Tess, ¡ Tienes tanto que aprender!.- Le dijo Nasedo en tono paternal.
Despierta a Isabel y especialmente a tu hermano. El es pieza fundamental aquí- Le pidió.
Entonces, ¿ Saben lo que hizo Michael?.- Preguntó Max.
Sí, Max. Paciencia. Es nuestro trabajo. ¿ No?. Esperemos al resto.- Le dijo Kal.
Michael se despertó sobresaltado, agitado. Si los protectores había venido tan pronto, y querían hablar con El, especialmente, algo no muy bueno debía estar pasando. Seguro no aprobaban su actitud en el tiroteo y menos el haber usado un poder que no le correspondía. – "No puedo hacer nada ahora"- pensó Michael, mientras se levantaba y pasaba sus manos sobre sus cabellos, intentando desarmar el nudo en que se habían transformado y luego por sus ojos, ayudándolos a despejarse y a ocultar la angustia y el cansancio.
La recepción no fue como todos esperaban. Kal y Jonathan se pararon instantáneamente, apenas lo vieron aparecer. Expresaron de inmediato alegría y orgullo. Michael se acercó tratando ser natural y no delatarse. Los saludó como de costumbre ni muy serio ni muy empalagoso, a lo Michael. Sólo les dio la mano. Para su sorpresa, y la de todos, fue efusivamente abrazado.
¡ Felicidades!., ya era hora.- Le dijo un alegre Kal.
Muy bien hecho, Alteza.- Agregó un no menos alegre Jonathan.
¡¿ Qué, de que hablan!.- Michael, dijo sin entender nada. Al igual que los demás.
Ya lo sabrás, hemos venido a traerte lo que desde hace mucho tiempo queríamos entregarte.- Dijo Kal en tono muy solemne, invitando a Michael a estirar su mano derecha.
Recibe, Michael Guerin, Rath, ciudadano Real de Antar, tu 2º Vegrom.- Le dijo muy emocionado Nasedo, a quien en ese momento su parte alien le brotaba por los poros, haciendo una reverencia, luego de depositar sobre la mano extendida de Michael una pequeña y hermosa piedrecita, casi insignificante, de no ser por los destellos de luz que comenzó a irradiar apenas estuvo en contacto con la piel de Michael. La piedrecita, el Vegrom, como lo llamó Nasedo, era pequeño, apenas mas grande que una lentejita, era liviana, de un extraño color verde, mas parecía un color esmeralda, muy claro, muy puro. Los destellos de luz fueron acompañados de un dulce calor, que llenaron de vida, alegría y emoción el corazón de su dueño. El destello duró unos segundos. Lentamente el Vegrom comenzó a desintegrarse, la luz que emanaba, empezó a atravesarle la piel a Michael, quien la sentía dentro se sí, sentía su gran e infinita energía, sentía la vida recorrer su cuerpo. Su cuerpo entero se iluminó, hasta absorber por completo el Vegrom. Sobre su mano ya no había nada. La piedrecita, mejor dicho , sus restos poco a poco se desintegraron, se hicieron polvo, un polvito verde y luminoso, que no quería estar sin su dueño, también fue absorbido, dejando una mancha verde en la palma de un atónito Michael.
¡ Que diab, qué diablos fue eso!.- Dijo Michael, mirando a todos, de un lado a otro, incrédulo, completamente atónito.- ¿ Max, que fue eso!- Preguntó nuevamente.
No, no, no lo sé.- Le respondió Max. Tartamudeando. Mirando a sus protectores. - ¿ Kal?.- Dijo Max, pidiendo una explicación.
Todos la querían, la necesitaban. ¿ Que fue eso?. Era la pregunta que todos querían aclarecer.
Todo a su tiempo. Lo sabrán ahora porque están listos. Uno de ustedes, Michael, ya lo está. Muy pronto será su turno..- Les explicó Nasedo.- Kal les contará toda la historia .
Se que tal vez les será difícil de entender. Seré lo mas claro posible. Cada uno de Ustedes tiene un poder especial, ¿ cierto?. Bueno eso es por ahora. Comenzaré por contarles como era crecer en Antar. Cada niño plebeyo nacía con un poder los Groms, los ciudadanos nacían con un poder y a medida que maduraban podían desarrollar uno más. En cambio la realeza, los sacerdotes, la corte y especialmente, Ustedes, los cuatro reales, fueron dotados con los Vegroms, poderes Antarianos, tal como los Groms, pero mas fuertes y variados. - ¿ Entienden?- Les preguntó.
Sí.- Dijeron todos.-
Continúa- pidió Max.
En fin, los Vegroms, también deben desarrollarse. Se les dio a cada uno, al nacer un Vegrom que los distinguiría, Max es el sanador, Michael es el de la energía, Tess la del pensamiento e Isabel la de los sueños. Esos poderes nacieron con Ustedes pero quedan otros por desarrollar.
Entonces, ¿ por eso Michael pudo curar?- Preguntó Isabel-
Si. El desarrolló un nuevo Vegrom.- Le respondió Nasedo.
¿ Por que Yo?, ¿ Esta bien lo que hice?.- Dijo Michael.
Sí, Michael, está bien. – Le respondió, tratando de tranquilizarlo.- Depende de cada persona alcanzar su próximo Vegrom, a algunos les toma toda la vida, otros maduran y son capaces de controlarlos antes, como Tú, Michael.- Le explicó Kal.-
Kal, pero ¿ Porque eligió sanar y no entrar en sueños?.- Preguntó Tess.- ¿ Cómo supieron lo de Michael?
Los Vegrom no se eligen, se desarrollan por necesidad, no por azar ni por capricho. Tal vez para Michael era más importante sanar, tal vez fue en un momento especial, con madurez, con sentimientos especiales, que usó su energía acumulada, y el Vegrom sólo brotó, ya estaba listo para salir, es un largo proceso, no ocurre de un momento a otro, pero sin duda la situación ayudó a detonar el poder. - Tess nunca dudes que no estamos junto a Ustedes, estamos conectados a todo nivel, es nuestro trabajo, para eso nos entrenaron, tanto Kal como yo sentimos cuando Michael alcanzó su 2º Vegrom.- Dijo Nasedo.
Lo recuerdo, fue una dolorosa energía, me costaba respirar, había una gran luz.- Dijo recordando Michael.
Si, así anuncia su llegada el Vegrom esmeralda, el de la Sanación.- Agregó Nasedo.
Wow, ¡ Ahora tengo que desarrollar tres más!.- Dijo Tess, sorprendida.
Te equivocas, los Vegrom reales son 6, ustedes la realeza son los únicos que tienen 6..- Le informó riendo, Nasedo.
¿ Seis?.- Preguntó un hasta ahora distante Max.
Sí, Max. Aun no conocen el Vegrom amarillo, el de la telepatía, y el Vegrom violeta el de la clarividencia..- Dijo Kal.
¿ Podré volver a usar mi poder?.- Preguntó Michael, sintiéndose raro al decir "mi" poder.
Claro, Michael, ya lo desarrollaste, significa que eres lo suficientemente fuerte como para controlarlo. ¡ Inténtalo!- Dijo Kal
¿ Porque nacemos con uno en particular?- Preguntó Max.
Porque simplemente el primer Vegrom va de acuerdo con la personalidad de su dueño, se nace con el más parecido a ustedes, el que controlarían más facilmente..- Explicó Kal.
¿ Que pasa con las piedras, por que las entregas?.- Preguntó Isabel.- ¿ Y si las roban o se pierden?.
Tranquila Iz,- Nasedo rió.- Los demás Vegroms ya está desde siempre con ustedes. Son suyos, sólo que están dormidos. Las piedras como Tú dices, sólo son una ceremonia, un simbolismo. Si algo nos pasa a nosotros o las piedras, se perderán la ceremonia, pero que desarrollen los 6 Vegroms, tarde o temprano es inevitable..- Terminó Nasedo, viendo la cara de alivio en sus protegidos.
¿ Cuales son los suyos.?- Preguntó Max..
Los protectores reales, tenemos 4: la telepatía, la mutación, manejo de energía, o mejor dicho explorar cosas, y la manipulación mental, cosa util para que podamos protegerlos. Pero nuestro poderes no los afectan..- Dijo Nasedo.
¿ Cuanto tardaron en desarrollarlos?.- Preguntó Tess.
Poco, Tess, poooco.- Dijo Nasedo riendo y guiñandole un ojo.
El aire era diferente, así como e l ambiente y el aura de todos . Estaban aliviados. Pero sólo en parte. Su parte alien estaba feliz de saber que lo de Michael había sido algo normal, es mas algo bueno.
Tuvieron que celebrarlo. No todos los días se alcanza un Vegrom. Tal vez la situación no era la mejor, pero había que ignorarlo. Encerrarse y temer a la reacción de los vecinos no ayudaría. Decidieron hacer un almuerzo especial. Michael, cocinaría, obviamente, nadie cocinaba como el. Hicieron un plato que les encantaba a todos, pavo, pavo con mucha Tabasco, mezclado con unos secretitos de Michael, que de verdad lo hacía irresistible.
Inevitablemente, los protectores preguntaron. Fue después del almuerzo. Nasedo y Kal explicaron que sintieron nuevo Vegrom, pero no sabían con quien ni como Michael había inaugurado su nuevo poder. Les explicaron lo ocurrido. Lo complicado de la situación. De su relación con sus vecinos. Que ellos lo sabían todo. Que los querían. Que eran muy unidos, amigas del alma. Que no se arrepentían de haberles revelado, a la fuerza su secreto. No importaba. Lo que valía era que María y que todos estaban bien.
Los protectores no dijeron nada que los juzgara . Los entendieron. Sabían que su parte humana vivía y que eran tan o más importante que la Antariana. Sabían que tarde o temprano aquello pasaría. Sólo se limitaron a aconsejarlos. Les pidieron más cautela y cuidado. Poco podían hacer, sabían que para sus protegidos los humanos, sus vecinos eran muy importantes, que los hacían sentir en casa y que no podían negarlo, estaban aliviados y felices de no tener que esconderles su origen.
Antes de irse Kal, se acercó a Tess. Le traía su regalo de cumpleaños, no muy atrasado. Eso fue lo que menos le importó a Tess. ¡ Su película!, por fin haría una, ¡ Ella y Ethan!. Kal les había conseguido un papel en una película, una gran película. Tess se habría ido de inmediato con Kal. El no se lo permitió. Mínimo debería finalizar ese año de estudios. Así lo prometió Tess y también lo prometió por su novio.
Jonathan Norton y Kal Langley se fueron esa tarde. Les desearon suerte en la entrega de la verdad a sus amigos, esperando que fortalecieran los lazos con sus amigos, su familia humana. Recordándoles que Estarían ahí en todo momento para servirles y protegerlos.
Michael Guerin ya no aguantaba más. Había esperado todo el día. No sería capaz de esperar esa noche. Tenía que hablar con María. Partió entonces al departamento de al frente.
Tocó nervioso, sintiendo temblorosas las piernas y las manos. Kyle le abrió. Trató de distinguir algún rasgo diferente en el rostro de su " cuñado", no había odio ni rabia. Michael se tranquilizó.
Hola Kyle.- Le dijo Michael. Tratando de ser lo más amable posible.
Hola Michael, pasa.- Respondió Kyle.
¿ Cómo esta tu hermana?.- Le dijo.
Esta bien, gracias a ti . Está en su cuarto, con Liz..
Se que esto es raro, debemos parecerles unos monstruos, pero por favor creeme que no es así.- Explicó Michael.
Lo sé Mike, jamas pensaría eso.- Le dijo mientras lo abrazaba.- Te debo la vida de mi hermana, y nuestra amistad va más allá de quienes o que sean.
¡ Gracias Kyle.!.- Michael no pudo evitar emocionarse. La respuesta de Kyle valía mucho para El..- ¡ Gracias!, - repitió.
¿ Esta Isabel?.- Le preguntó.
Sí, está en su cuarto, sola. -Dijo.- ¿ María quiere verme?.- Preguntó Mike.
Claro, ¿ por que no querría hacerlo?., Anda.- Le dijo Kyle, Mientras salía del departamento, en busca de Isabel.
Tess, quien cenaba en la habitación , junto a Max, le abrió la puerta. No hizo preguntas. Fue natural. Un verdadero amigo. Buscaba a Isabel. La encontró en el balcón, sola, contemplando las estrellas.
- ¡ Hola Iz !.- Le dijo tímidamente Kyle, acercándose lentamente.
- ¡ Kyle !.- Le dijo Isabel sorprendida de verlo.- No te esperaba, ya es tarde.
- Lo sé, pero tenía que hablar contigo. Necesito que hablemos. – Le dijo Kyle, quien ya estaba a su lado.
- ¡ Por favor Kyle!, no me pidas respuestas. No puedo, ahora no puedo. – Le dijo Isabel, alejándose, acercándose a la puerta que comunicaba a la sala.
- ¡ Iz, espera!,.- le dijo Kyle, tomándola del brazo.
- No Kyle.!
- ¡ Ya lo sabía, Isabel ! Ya sabía quién eres..- Dijo al fin Kyle, desesperado.
- ¡ Que!, No, Kyle, ¿ cómo?, ¡ Tu no tenias forma de saberlo!.- Gritó Isabel.
- ¡ Es cierto!, Es cierto Iz., Lo sé - Le dijo Kyle, bajando la voz, mientras le tomaba las manos...
