Disclaimer applied.
Basado e inspirado en el manga 7 days.
7 days
Capítulo 4. Día 2 – Mañana
¿Por qué existía la delgada diferencia entre el bien y el mal?
Quién sabe.
Es molesto sentarte a pensar sobre sentir algo que el mundo señala como antinatural. Es realmente tonto. No hay tal cosa. El mundo difiere entre sus propias creencias y términos. Está bien amar al prójimo como a ti mismo, pero no está bien amar al prójimo más que a ti mismo si éste es de tu mismo sexo. Qué barata esta lógica, ¿no? Es estúpida. Incluso dicen que el dicho de ojo por ojos es malo y lo aplican, ¿acaso solamente quieren ser un pan de Dios cuando les conviene?
Quién sabe.
Desperté con mi teléfono celular sonando.
—Más vale tener un buen motivo para llamar a estas horas santas. —Estaba amaneciendo. Aunque normalmente despertaba durante el amanecer para salir a correr con el equipo, aquella semana decidí ser flojo y no hacer nada por cuenta propia como Bokuto.
—Dime que lo de venir hasta acá es una jodida broma tuya —era la voz de Kei, aunque estaba más ronco que el día anterior, podía notar que se esforzaba por sonar colérico pero al mismo tiempo estable.
—¿Hablas por el mensaje de ayer? —pregunté, mi voz era tierna, alejé las almohadas de mi cuello y rasqué mi cabeza bostezando. Estaba totalmente hecho un tonto y cansado, miré a mi alrededor, cuadernos y libros. Me levanté quedándome sentado y con las sábanas a mi alrededor.
—¡Dime la verdad ahora! —gritó, me estremecí un poco, lo únicos gritos que puedo soportar son los de mi madre y Bokuto.
—Para tu desgracia, estoy en mi casa tratando de pensar por qué mi cita me habla en vez de yo a ella, Tsukki, no permito esas cosas. —De nuevo un suspiro—. ¿Necesitabas tanto de mí que querías verificar si de verdad iba? Pero lo lamento, hoy tengo exámenes y no me puedo dar ese lujo. Será después.
Comenzó a toser fuerte una y otra vez, estuvo así mucho tiempo y me dediqué a escuchar. No me molestaba, debo admitir que aunque fuera eso, podía mantenerlo hablando más después.
—Eso fue terrible —su voz no era muy clara, sonaba como la estática—. No debiste hacerlo.
—¿Qué? —Intuí que hablaba de su horrenda tos.
—Tu mensaje de voz —explicó—. Fue horrendo, tenías voz de estar masturbándote cuando lo grabaste. Seguramente lo hacías pensando en la chica que querías para esa semana.
Reí tan alto como pude. Bokuto se molestaría, pero qué importaba.
—¿Y si lo hacía pensando en ti? —Mordí mi labio un poco esperando su respuesta. Vamos, ¿qué tenía de malo picarlo un poco?
—Eres realmente —lo escuché dar un suspiro largo— una persona muy sincera, señor Tetsurō.
Me lo imaginé sonriendo de la manera más endemoniada posible. Solamente en pensar en él sonriendo, por alguna razón eso hizo más fácil aquel amanecer. Tragué duro y pensé en lo que hacía. Debía estar perdiendo mi propio juicio en el segundo día.
—Y me gusta hacer que griten mi nombre.
—¿En los entrenamientos? —preguntó con carente inocencia.
—No —sonreí. Llevé mi mano a mi mesa de noche buscando mis cigarrillos, rara vez fumaba. Como jugador profesional te lo prohíben, pero de vez en cuando no había nada como placeres prohibidos. Lo llevé a mi boca, lo encendí y comencé.
—Entonces, ¿dónde? —preguntó, le escuché chasquear la lengua—. ¿Estás fumando?
Expulsé el humo por mi nariz.
—¿Te masturbarás pensando en mí fumando sin camisa y totalmente despeinado?
Reí llevando el cigarrillo de nuevo a mi boca.
—Vete a la mierda.
—Ven conmigo —dije con un poco de seriedad—. Pero respecto a lo otro, hago que la gente grité mi nombre bajo mi cuerpo en mi cama.
—¡No me jodas! —exclamó y colgó.
Reí dándole una última calada a mi cigarrillo. Era totalmente cruel y frío.
¡Hola!
Soy yo de nuevo actualizando por cuartas vez y milagro de Dios. Bueno, espero les gustes el capítulo de hoy.
¡Hasta mañana!
Les quiere, Ray.
