.
.
.
.
.
El silencio nos envolvió otra vez.
En realidad fue más sencillo decírselo de lo que pensé, estaba embarazada y por fin pude admitirlo en voz alta, al principio me negué a creerlo aunque sabía que era cierto en cuanto el doctor me lo dijo. Después de mi primer ataque se me olvido tomar los anticonceptivos y por supuesto Ren nunca uso condón cuando estuvimos juntos antes de nuestra gran y última pelea.
Era cuestión de sumar dos más dos o en este caso dos más uno.
— ¿Por qué me lo dices? No es como que yo sea el padre o algo así.
Apreté los dientes, Takumi, tan sensible como siempre.
— ¿Quién más lo sabe? — ¡Que suspicaz!
Negué con la cabeza. —Eres el primero a quien se lo digo.
— ¿Por qué?...
Me senté en el sofá y el me imito aunque en uno de los sillones frente a mí.
—Porque tú y Hachi se harán cargo de este niño si algo llegara a pasar —no dijo nada así que continué—. Criaras a mi hijo como si fuera tuyo, te encargaras de que tenga una familia aunque tengas que dejar el pellejo en ello.
Takumi me observo con aquellos ojos fríos, me escudriño lentamente mientras su retorcida mente comenzaba a mover engranajes.
— ¿Por qué yo y no Baldi? O Nobu en el peor de los casos.
—Porque ni Yasu ni Nobu están casados y si yo no estoy quiero que mi hijo tenga una verdadera familia… porque Hachi amaría a mi hijo como si fuese suyo…porque aunque te odie con todo mi corazón, sé que te encargarías de que nada le faltase —cerré los ojos para evitar que mis traicioneras lágrimas cayeran. No iba a llorar delante de Takumi—. Porque me lo debes… —le dije al final. Pareció entender el mensaje porque asintió.
—Pero hay algo más ¿Cierto? —Maldito demonio inteligente— ¿Qué sucede contigo para que tengas tanto miedo y me pidas tal cosa?
Me puse de pie.
—Ya dije lo que vine a decir y espero que esta conversación quede solo entre nosotros —me puse las gafas—. Recogeré el candado cuando regreses a Tokio —no me detuvo y fue mejor así. Había dicho lo que tenía que decir y sentí un peso menos sobre mi cabeza. No mencioné a Hachi en ningún momento, las infidelidades de Takumi para bien o para mal, solo eran asuntos de ella.
Salí del hotel satisfecha conmigo mismo por controlarme tan bien cuando lo que en realidad era sacarle los ojos a Takumi. Mi estómago gruño y ahora recordaba que no había comido mucho en el desayuno y como no quería caminar demasiado, decidí regresar al hotel y fui directamente al restaurante.
Lujo por aquí, lujo por allá.
Una simpática mujer se acercó y tomo mí orden, ocho minutos después comencé a devorar mi comida.
—Supongo por tu apetito que no sufres de nauseas —levante la mirada y me topé con Takumi el inquisidor —. Tiene lógica, Nana y tú tienen personalidades completamente opuestas, así que supongo que también tienen síntomas completamente diferentes —no dije nada, solo esperaba que se fuera pronto—. Disculpe —detuvo a una camarera—, ¿Podría traer jugo de uva?
—En seguida, Ichinose-san.
—Espero que no hayas hecho lo que creo que hiciste.
Se encogió de hombros. —Te hará bien.
—No me gusta el jugo de uva —replique.
—Dejemos que el pequeño Ren decida eso —parpadee y sin darme cuenta las lágrimas descendieron por mi rostro. Era la primera vez que alguien hablaba sobre mi bebe de esa manera, el pequeño Ren…tenía un pedazo de Ren dentro de mí…él no me había dejado totalmente.
—Demonios, esto no puede ser bueno —Takumi fue muy torpe al palmear mi espalda a forma de consuelo. Idiota.
—Te odio Takumi —hipé—. Quiero que nunca se te olvide.
Él suspiro. —Nana tú tampoco eres mi persona favorita en el mundo.
Solloce un rato más, la camarera dejo el jugo sobre la mesa y se retiró de inmediato no sin antes lanzarle una mirada de desaprobación a Takumi.
—Nana si no dejas de llorar pensaran que somos una pareja que está rompiendo o algo así —me calle enseguida, no pudo usar mejores palabras para consolarme, pensar que me podrían confundir con una de las amantes de este tipo me hizo estremecer de asco.
Aparte la comida, había perdido el apetito.
—Supongo que no seguirás comiendo… ¿Cuándo regresaras?
No quería responder pero… —Hoy.
—Vamos, te llevare al aeropuerto.
—Me iré en tren, así fue que llegue aquí.
—Bien, te llevaré a la estación.
—Oh! por favor no te molestes.
Entrecerró los ojos. —Insisto.
Estábamos llamando demasiado la atención así que me puse de pie y salí de ahí, con Takumi Ichinose tras de mí.
—No tienes que convertirte en mi perrito faldero por lo que te dije —lo pique.
—Si como digas — ¡Demonios! Me estaba haciendo enfadar.
—Recuerdas que te dije que te odio ¿Cierto?
—Por supuesto.
Contraje mi rostro y fruncí mis cejas, se estaba buscando una buena paliza, pero estaba cansada y un pequeñísimo dolor de cabeza comenzaba a asomarse. Lo seguí hasta su camioneta y en silencio atravesamos la carretera hasta la estación de trenes.
—Listo, no fue tan difícil.
—Dilo por ti —murmure abriendo la puerta para salir.
—Nana…
Me gire hacia él. — ¿Qué?
— ¿Cómo esta ella?
—Que puedo decir yo, toma tu teléfono y llámala o simplemente regresa a Tokio y ocúpate de ella.
—Reira no está del todo bien…
—Y Reira es más importante que Hachi y sa-chan ¿Cierto?
—Trapnest ya perdió a Ren, no podemos perder a nuestra princesa.
¡¿Princesa?! Estoy cansada de la princesa de Trapnest, aún están frescas en mi memoria las fotografías de Ren abrazando a Reira sobre el rompe olas, él también dijo que tenía que cuidar de la «princesa de trapnest» Y después de todo ¿Por qué le afecto tanto a ella la muerte de Ren? No es como si ellos tuvieran una relación ¿Cierto? Él juro que no era así.
—Haz lo que quieras…—Salí del automóvil sin mirar atrás.
.
.
.
Diez días transcurrieron después de eso, Yasu había comenzado a hacer trabajos para la antigua firma en la que trabajaba cuando llego a Tokio, Nobu comenzó a componer para algunos grupos de Gaia mientras seguía su relación con Yuri, Shin aún estaba un poco perdido, seguramente aun sentía vergüenza consigo mismo y con el grupo por lo de su arresto y yo…yo continuo igual, el embarazo no se nota aun pero pronto lo hará y será necesario que se lo cuente a todos antes de que eso sucede, no puedo negar que me da algo de miedo todo esto. Hachi continua con nosotros, animando nuestros días, no lo dice pero sé que esta triste, Takumi aún no regresar de Osaka.
—Esto está delicioso mami.
Hachi sonrió, cocinaba para todos nosotros, todos los días, era un milagro que aun pudiera moverse con lo enorme que estaba.
—Gracias Shin.
— ¿Miu no come con nosotros? —le pregunto a Yasu.
—Tiene trabajo, quizás regrese en la noche pero si la grabación se alarga puede que pase la noche fuera.
Nobu no estaba ahí pero Hachi siempre se aseguraba de guardar su porción.
—Nana-chan ven y siéntate de una vez, yo me ocupare de los platos sucios —dijo Ginpei.
—Yo te ayudare —declaro Misato.
Continuamos la comida ruidosamente, Nobu logro aparecer al final pero como su relación con Hachi aún era tensa, comenzó a decir que tenía cosas que hacer e iba a salir de la habitación pero yo lo detuve.
— ¿Qué sucede? —Pregunto con sus ojos clavados en mí.
No dije nada y por ello los ojos de todos se posaron en mí.
— ¿Nana te sientes mal? —Hachi se acercó a mí—. Quieres agua, estas un poco pálida.
¿Pálida? ¡Demonios! No podía ser tan malo decírselo a todos.
Así que tome aire y cerré los ojos. —Estoy embarazada…
Pasaron cinco minutos y yo aún no abría los ojos, por supuesto nadie decía nada y tampoco se escuchaba ningún sonido. Me arme de valor y abrí uno. Hachi estaba delante de mí con una enorme sonrisa y lágrimas descendiendo por sus mejillas.
—Oh! NANA —grito abalanzándose sobre mí y envolviéndome entre sus brazos.
Todos estaban sonriendo cuando eche un vistazo por la habitación, Ginpei y Misato también lloraban pero yo me concentre en Baldi.
—No me dirás que ya lo sabias ¿Cierto?
Negó con la cabeza. —Estoy tan sorprendido como todos —sonrió.
Observo el cigarrillo en su mano y en seguida lo estampo contra el cenicero.
—Debiste decírnoslo antes, hemos estado fumando a tu alrededor todo el tiempo —ése es Yasu que conozco— ¿Cómo te sientes?
—Ahora que ya se los dije…muy bien.
—Ren estaría muy feliz —dijo Nobu pero callo al instante—. Lo siento, no quería…
—No tienes que disculparte, Ren estaría muy feliz —dije. Ren siempre quiso tener hijos, definitivamente estaría muy feliz.
— ¿Desde cuándo lo sabes? —pregunto Ginpei con tal amabilidad que hasta me hizo pensar que se trataba de otra persona.
Me removí incomoda, seguramente no les gustaría la respuesta. —Desde mi último ataque…
—Nana pero eso fue hace dos semanas, ¿Por qué no dijiste nada?
—Creo que aún no me hacía a la idea.
El chillido de Hachiko me distrajo, la mascota comenzó a dar pequeños brincos mientras un aura rosa la rodeaba.
—Nuestros bebes tendrán casi la misma edad, ¿No es genial?
Sonreí. —Estoy segura de que se llevaran muy bien.
Nuevamente se le llenaron los ojos de lágrimas. Era más consciente que nunca de lo sola que me sentía sin Ren, bueno eso hasta que Yasu me abrazo.
—Yo me encargare de cuidarte —declaro en un susurro que solo yo había escuchado—. Los cuidare a ambos…
.
.
.
