Bueno aquí os dejo este cap no podré actualizar durante un tiempo por que me ingresan hoy en el hospital de nuevo así que espero que os guste el cap lo siento y hasta el próximo buybuy.
Gracias por los reviews y el apoyo.
Cap 4:
El agua hacía rato que se había enfriado y lo cierto es que no le importaba en lo más mínimo.
Después de haberse llevado semejante baño en el mar y tremendo trago de agua fría, no había nada que lo pudiera perturbar por el momento.
Era una maldita mujer, una mujer era la responsable de todo lo que había tenido que pasar en todos esos últimos cinco años.
Y no una mujer cualquiera, no, tenía que ser, precisamente la hija de los antiguos reyes, es decir la heredera al trono de todo el reino, era Lady Hermione Granger, una mujer a la que él debía lealtad.
Al menos hasta que Albus dejará de repetírselo, por que desde que habían entrado en la mansión de Lady Mcgonagall este no había parado de decirle que su venganza no podría nunca recibir respuesta, por que para él ella era su reina.
Por supuesto que eso nunca lo aceptaría, eso lo tenía clarísimo, nunca serviría a esa mujer así fuera condenado a muerte por ello.
Albus estaba realmente loco si, si quiera era capaz de pensar que él serviría a esa mujer la asesina de su madre, la responsable de todos sus problemas y sus sufrimientos, nunca, nunca se prestaría a nada de eso, y estaba seguro de que muchos se opondrían también a esa idea, aunque lo cierto es que no creía que nadie la odiase de la forma en que él la odiaba, y sin embargo si que respetaban a Albus y sus decisiones, ¿dónde lo dejaba eso a él?, solo, así es como se encontraba y lo cierto es que ya no era una novedad por culpa precisamente de a la que supuestamente tenía que servir había aprendido muy bien lo que la palabra soledad significaba, y ya sinceramente no le importaba, escucharía lo que Albus tuviera que decirle, pero tan solo para decirle claramente que nunca obedecería ni una sola de sus ordenes, y mucho menos estaba dispuesto a dar su vida por ella, sino por el contrario lo mejor sería que los mantuviesen lo más alejados posible por que sino él mismo la mataría con sus propias manos, aunque fuera una maldita mujer.
Aunque sinceramente, ¿era de verdad una mujer?, ¿podía alguien matar de una forma tan fría a alguien y seguir siendo humana?, por que no había olvidado sus ojos fríos e inexpresivos cuando había acabado con la vida de su madre, como si de cualquier cosa se tratara, por que aun no olvidaba su sonrisa ante el hecho de la diversión que le causaba la idea de enfrentarse a él y matarlo, ni la mirada de ella cuando ambos luchaban buscando la sangre del otro.
No olvidaba su forma de luchar contra otros de "La Esmeralda", siempre era fría y calculadora al máximo, no parecía tener sentimientos, y su rostro siempre daba la impresión de estar calculando hasta el más leve de los detalles.
Cerró los ojos con fuerza al darse cuenta de que la conocía tan bien, dio un puñetazo en la superficie del agua salpicando a todas partes y decidió salir al fin de la bañera, cogió una bata que le habían dejado allí uno de los criados del lugar mientras lo habían dado por imposible al ver que no hacía caso de nadie dejándolo solo al final con sus pensamientos y sus remordimientos, por que por mucho que le pesase, ella era una mujer, y él la había golpeado como si se tratase de un hombre.
Se dirigió a donde se encontraba la cama, donde le habían dejado unas ropas para que se cambiase después del baño que lo habían obligado a tomar.
No había podido decirle que no a Lady Mcgonagall nunca había podido decirle que no a esa mujer.
Albus por su parte se encontraba abajo esperando con los demás lo más seguro a que él bajara cuanto antes, ¿Cuánto llevarían esperando?, eso daba igual, no quería tenerla delante de él, no quería verla, tan solo deseaba volver al barco cuanto antes, y olvidarse de ella, al menos hasta que pudiese pensar en la mejor forma de vengarse de ella por que si de algo estaba seguro era de que obtendría su venganza, ella no saldría impune de la muerte de su madre, y fuera cual fuese el precio a pagar lo pagaría, pero ella recibiría lo que se merecía, sino no se llamaba Harry James Potter.
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-Lady Granger la esperan en la sala.- escuchar de nuevo ese apellido me hizo sentirme vulnerable de nuevo, no me gustaba recibir ese apellido ni escucharlo, delataba muchas cosas de mí que odiaba y deseaba olvidar y enterrar, pero me encontraba en un lugar donde no podían llamarme de otro modo, rodeada de gente que solo podían conocerme por ese.
Me miré de nuevo al espejo y fruncí el ceño, Lady Mcgonagall no se había fijado aun en que estas cosas no me gustaban nada, y mucho menos ir de esa guisa a ver a las personas que me esperaban en la sala, personas que no sabía hasta que punto estarían dispuestas a ayudarme o no, de todos ellos solo dos me daban confianza, Lord Lupin, mi salvador y Lady Mcgonagall, la que me cuidó de niña, pero por supuesto que ninguno de los otros me daba confianza, y lo que más me preocupaba era exactamente que tenían que ver los otros con ellos, ¿de que se conocían los tripulantes de "La Esmeralda" y Lady Mcgonagall y Lord Lupin?
¿Qué podía unirlos a todos ellos en un mismo lugar?, ¿serían malas o buenas noticias para ella?
De lo que estaba segura era de que al menos dos de los que estarían en la sala no eran aliados, Black y Potter, o Dudley como quiera que se apellidara en realidad ese Harry, pues los de la tripulación algunos lo llamaban de una forma y otros de otra, él respondía ante ambos como si nada.
Eso la desconcertaba, pero lo cierto es que le daba igual, fuera cual fuera su apellido era un enemigo, uno al que ahora debía eliminar pues sabía mucho de ella de más, y mientras pensaba en eso sus ojos de nuevo vinieron a ella y sus palabras susurradas.
-"No es justo, no es justo, ¿Por qué me lo quitaste todo?"- no podía responder a esa pregunta, y entendía el odio de él hacía ella, recordaba como la mujer había sido atravesada por su espada el día que intentaba matar a Draco Malfoy, pero ella se había interpuesto, no era todo responsabilidad suya, pero podía entender su odio, y por eso que lo entendía lo respetaba y tenía en cuenta, sino no se hubiese molestado ni en intentar matarlo antes de huir.
Error que le iba a costar caro por que ahora él no podía vivir pues sabía de su identidad, y dudaba que ninguno pudiera hacerlo callar de alguna manera ni siquiera Albus, podría contener al chico.
Su única esperanza era que ese viejo que parecía tener ciertas influencias en todas partes pudiera cubrir a ese joven y su lengua el tiempo suficiente para que ella pudiera llevar a cabo su propia venganza.
Pues si entendía también a Harry y su odio era por que ella sentía el mismo por otra persona que no era mucho más mayor que ellos dos, la persona que había acabado con la única cosa que de verdad ella había querido en su mundo, por que su padre nunca la había amado por haber nacido chica, la despreciaba, y cuando encontró una oportunidad de poder utilizarla bien lo había echo de una forma despreciable.
Miró el espejo de nuevo viéndose con ese vestido que Mcgonagall la había obligado a vestir, y como siempre ella no había podido negarse a hacerlo, pero lo odiaba esa vestimenta la hacía débil y frágil, prefería sus ropas de pirata, esas eran las suyas, esas eran sus ropas apropiadas llenas de lugares donde ocultar lo que necesitaba en todo momento, lleno de todo lo necesario para poder vengarse, y poder defenderse de todo.
Unos oscuros ojos negros, le vinieron a la mente en el momento que se recorrió con la mirada en el espejo, y se apartó de este asustada, se apretó con fuerza en un abrazo, hacía años que no veía esos ojos, creía que los había olvidado, pero no, hay estaban, igual que sus recuerdos, igual que su nombre verdadero, igual que ese odioso vestido, nunca debería de haber vuelto a ciudad rubí, nunca debería haber tocado de nuevo el suelo de esa ciudad.
-Disculpe Lady Granger, pero he de llevarla abajo la requieren con urgencia.- la voz de la criada, la trajo a la realidad, y asintió mientras se colocaba en su cuello la bolsita de la que nunca se separaba, y cogía de la mesita una orquilla, que colocó entre sus cabellos escondida, no era algo muy útil pero tal vez si serviría para defenderse si llegaba el caso de hacerlo.
Caminó por los pasillos detrás de la criada mientras intentaba no parecer muy ridícula aunque se sentía así, pues ese vestido para ella era signo de la parte débil que debía ocultar a todos fuera como fuera.
Llegó a la entrada de una enorme sala, en la que se encontraban, varios de los integrantes de "La Esmeralda", acompañados por Lord Lupin y Lady Mcgonagall, todos estaban enfrascados en una conversación en la que al parecer Ojoloco y Black estaban de acuerdo en un punto y los otros discrepaban, no veía a Potter o Dursley por ninguna parte.
-Albus debes de estar bromeando, no me puedes pedir semejante cosa y mucho menos que esperes que él acepte.-
-Lo hará y no hay más que hablar.- decía el anciano sin inmutarse mientras que Black gruñía furioso y se giraba siendo así el primero en encontrarse con ella vestida de esa forma.
-Al fin parece ser que decidió bajar y brindarnos su compañía.- dijo con odio contenido.
-No estoy aquí por gusto créeme Black.- no iba a consentir que me hablara de esa forma.
-Lady Granger, hágame el favor de acercarse debemos de tratar ciertos asuntos cuanto antes.- Lord Lupin con su gentil sonrisa se acercó a mí para tomar mi mano:- debo decir que ese vestido os sienta muy bien Lady Granger.-
-Y yo os diré que mentís tan mal como siempre Lord Lupin, lo que me recuerda que desearía mis ropas anteriores cuanto antes Lady Mcgonagall por favor.- dije mirando a Lady Mcgonagall que abrió sus ojos enormemente sorprendida por lo que acababa de decir.
-Querida me temo que eso será imposible, eres una señorita de alta sociedad no esperes vestir como una vagabunda cualquiera de eso nada.- sentenció enfadada y decidida.
-Me temo que no me quedaré aquí para ser una señorita como usted dice Lady Mcgonagall, y no vestiré estas ropas por mucho tiempo más, aunque si prefiere puedo ir a comprarme yo misma mis ropas, creo que usted Lord Lupin custodia mi dinero.- miré ahora a Lord Lupin que sonreía divertido por algo y me percaté de que Albus Dumbledore también lo hacía mientras sus ojos azules parecían brillar y mirarme detenidamente.
Alastor y Black por su parte me miraban enfadados aun, el otro integrante del cuarto parecía más pendiente de Albus que de otra persona Severus Snape era un ser extraño que me intrigaba de sobre manera.
-Si Lady Granger yo custodio su dinero desde el día en que se me escapó dándome el susto de muerte que me dio al creer que la habían encontrado y matado, hasta que volví a la corte y me dijeron que no había sido encontrada.- sus ojos ahora parecían retarme y sentí que enrojecía al máximo bajé la mirada un poco y le dije:
-Lo lamento después de lo que sucedió estaba asustada y confundida, cuando lo vi hablar con él creí que me iba a entregar y lamento ahora haber dudado de usted en ese momento.-
-No se preocupe, es toda una alegría comprobar que estáis con vida y bien eso es lo que realmente importa.- dijo este sonriéndome de nuevo, pero su sonrisa no duró mucho cuando captó algo detrás de mí que lo hizo soltar mi mano con rapidez y ponerse serio hasta cierto punto avergonzado por algo.
Me giré para ver que había causado su reacción y pareció que todo se congelara en el lugar algo frío atravesó mi alma cuando vi la mirada de odio y reproche que tantas veces había contemplado ya, dirigida en lugar de a mí a la persona que se encontraba a mi lado que parecía haberse congelado igual que yo ante esa verde mirada esmeralda.
-Esta bien saber que tus lealtades son tan variadas Lord Lupin, sobre todo cuando el hecho de que ella se encuentre con vida ahora fue a costa de una persona que creía hasta este momento que tú amabas tanto como yo.- su voz destilaba frialdad y odio, igual que sus ojos y sus palabras se clavaron en mi mente igual que estoy segura que se clavaron no solo en la mente de Lupin sino que en su corazón por que lo escuché gruñir con furia y lo sentí caminar hasta acercarse al chico.
-Harry estas siendo muy injusto con tus palabras.- sentenció la voz de Albus antes de que Lord Lupin llegara a la altura de Harry.
-Veo cual es mi lugar en todo esto Albus tú lo dejaste bien claro antes de mandarme subir a ducharme, pero quiero que me lo repitas ahora delante de todos, ¿según tú cual debe de ser mi posición ante esa asesina?-
Albus miró al chico con un brillo en los ojos, y después miró a todos los demás, parecía buscar algo en concreto y ninguno de los presentes pareció encontrar algo que decir por que no hablaron, aunque dos de ellos no parecían de acuerdo en absoluto Sirius Black y Alastor Moddy.
-Ella es tú reina y aunque no te guste debes de servirla como tal.- esas palabras me pillaron de sorpresa y me giré con rapidez a mirar al anciano que miraba al chico sin inmutarse, Lady Mcgonagall se había levantado y observaba con calma a Albus Dumbledore, mientras que Lupin volvía a colocarse a mi lado sin hablar, Black apretaba sus puños pero no hablaba, Severus Snape parecía estar divirtiéndose de lo lindo y Ojoloco tan solo murmuraba por lo bajo.
-¿Sirius cuando zarpamos de ciudad rubí?- su voz sonó como si no hubiese escuchado lo que Albus Dumbledore acababa de decirle.
-Creo que nos iremos mañana mismo.- dijo Black mirando a Albus seriamente y sin darle la mirada al chico.
-No te importa entonces que te espere en el barco, y desde ahora dejo bien claro que no volveré a poner un pie en la misma habitación en la que se encuentre esa mujer, pues Albus digas lo que digas en cuanto abandone esta casa la próxima vez que la vea tendrás que matarme antes de que yo acabe con su vida.- sonreí sin poder evitarlo y me giré para encontrar sus ojos con mi sonrisa en el rostro, y no dejé que Albus hablara.
-Eso sería en el caso de que no acabase yo antes con tú vida, créeme que tengo las mismas ganas que tú de perderte de vista o de ser yo la que acabe contigo.-
-Ya esta bien.- Albus se colocó entre nosotros impidiendo lo más seguro que alguno hablara algo más, e impidiendo que nuestras miradas se encontraran una vez más.
Los demás integrantes de la sala tan solo escuchaban sin intervenir, y estaba segura de que el único que hablaría sería Albus.
-Ninguno de los dos matará al otro, aprenderéis a vivir soportando la presencia de la otra persona os guste o no, Harry ella es tú reina y le debes lealtad te guste o no, sea o no sea una asesina….-
-Ya te he dicho que puedes ir olvidándote de eso, nunca serviré a esa mujer, y mucho menos perderé mi vida por ella, antes la mato yo mismo.-
-He escuchado muy bien lo que has dicho, y si es así entonces te convertirás en un pirata de verdad, pues nunca dejaré que la mates, y ella es la reina de todo el lugar, ¿es eso lo que quieres convertirte en un traidor?-
-Si ese es el precio por dejarla vivir si, prefiero ser un traidor a servir a la asesina de mis padres.-
-Harry piensa lo que estas diciendo….- dijo Sirius acercándose a él alarmado.
-No tengo nada que pensar, y para no meterte en todo esto dejaré de pertenecer a "La Esmeralda" tan solo te pido que me lleves a puerto mistral allí encontraré otro barco en el que embarcar.-
Albus miró al chico con cierto enfado aunque no era muy evidente.
-Deja de decir tonterías no pienso dejarte solo.- dijo Sirius enfadado ahora y mirando a Albus Dumbledore:- te lo advertí Albus, no dejaré a Harry y eso es algo que ya te había avisado de ante mano.-
-Harry tienes que escuchar un…-
-No quiero saber nada de nada Lord Lupin, ya he tomado una decisión y no la voy a cambiar, por más que digáis, he dicho que nunca serviré a esa mujer y no hay más que hablar, y en lo que respecta a ti Sirius no quiero que te conviertas en traidor por mi culpa, ella es tú reina yo nunca le juré lealtad ni a ella ni a sus padres así que en tú lugar si que sería traición.-
Sirius frunció el ceño enfadado y dijo:
-No te equivoques yo nunca juré lealtad a esos malditos im…-
-Lord Sirius Black, le recuerdo que se encuentra delante de la hija de los difuntos reyes, le rogaría que tuviese el tacto y el respecto que debe ante ella.- la voz severa de Lady Mcgonagall se hizo escuchar callando lo que Black fuese a decir, la mirada de él se clavó en los ojos grises de la mujer que lo miraban severamente y con cierta alarma, él tan solo estaba furioso y parecía no querer callar aunque no habló más.
-Harry ya ha sido tomada una decisión lo que no queda que si tú decides abandonar "La Esmeralda" es cosa tuya, Lady Hermione Granger seguirá viajando con nosotros, y nadie deberá de saber quien es ella en realidad.- esa declaración me dejó aun más parada, sobre todo cuando vi que nadie objetaba nada al respecto así que caminé hasta Albus Dumbledore decidida.
-¿Qué acaba de decir?-
-Lo que ha escuchado, usted seguirá viajando con nosotros en "La Esmeralda", es el lugar más seguro para usted, pues somos los únicos que podemos protegerla.-
-No necesito que nadie me proteja Dumbledore, además no pienso viajar más en ese barco.-
-Que equivocada estas si crees que no necesitas protección muchacha, el rey no ha dejado de buscarte en ningún momento, y además es su hijo quien te esta buscando con mayor insistencia.- Lord Lupin me miró con cierto brillo en sus ojos que me hizo estremecer y mirarlo con ciertas dudas, ¿era posible que él lo supiera todo?, aparté mi mirada de la suya.
-Nunca me cogerá, y si pasara deseará nunca haberlo hecho.- Todos se quedaron cayados ante mis palabras, hasta que Ojoloco dijo:
-Sea como sea, esta claro que tenemos que llegar a un maldito acuerdo, Albus ya te ha dejado claro que viajarás con nosotros, sin que por supuesto se sepa tú identidad excepto por las personas aquí presentes….-
-Y Ginny Weasley.- añadí a la lista que ella lo sabía no entendí el motivo de decirlo pero creí que debía de explicar su comportamiento ante ellos.
-¿Esa muchachita lo sabía y no dijo nada?- Dijo sorprendido Black.
-Al igual que Severus y yo mismo la señorita Weasley sabía lo importante que era que Hermione siguiese siendo Hermes un tiempo más.- dijo calmadamente Albus Dumbledore.
-Importancia que no llego a encontrar la verdad.- sentenció Sirius Black.
-Sirius yo me encuentro en tú misma situación no entiendo por que Albus toma estas decisiones, pero es lo que él a ordenado y aunque no le debemos nada a ella, no deja de ser la hija de los antiguos reyes una inocente más en todo esto para que mentirnos.
Si podemos evitar su muerte que así sea, no nos cuesta nada dejarla con vida.-
-Pero es que Albus no quiere solo eso sino que viaje con nosotros también.-
-Y es algo que no vamos a discutir las partes interesadas ya lo sabéis y no hay más que hablar, la señorita no se puede quedar en ciudad rubí con Lady Mcgonagall aparte de por que no aceptaría por que podrían reconocerla, y Lord Lupin vive en el castillo el sitio menos seguro para ella, en nuestro barco cuenta con una buena tripulación que la protegerá de quien la este buscando, además de con gente que ya ha estado por un tiempo y conoce bien, el único obstáculo a todo esto eres tú Harry pero acabas de decir que abandonarás "La Esmeralda" así que ya no veo ningún inconveniente más.-
Sirius Black gruñó enfadado y apretó con fuerza sus puños mientras miraba a Albus Dumbledore.
-Albus te lo advertí, te deje muy claro que….-
-Se muy bien lo que me dijiste Sirius y si eres tan amable retomaremos eso después ahora lo mejor será cenar y dejar esta conversación aquí.-
Ninguno dijo nada a pesar de que Potter o Dudley parecía furioso por algo, este tan solo estaba apretando con fuerza sus puños y miraba fijamente el suelo.
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Estaba seguro de que todo iría de esa forma pero no resultaba menos duro saber que ese maldito de Albus me valoraba tan poco, y eso dolía desde que había venido a ayudarme cuando tenía doce años lo consideraba alguien importante en mi vida, al menos hasta ese momento.
El pensar que ese hombre podía cambiar tanto de un momento para otro era impresionante pero más lo era ver que todos lo respetaban como al que más, a pesar de estar en presencia de la que se supone era la legitima reina nadie objetaba nada en su presencia ni siquiera ella parecía creer tener el derecho de negarse a sus designios.
Ver a gente como Sirius callar ante él, o como la mismísima Mcgonagall acatar sus ordenes sin oponerse le hacía preguntarse una y mil veces ¿Quién demonios era en realidad el anciano Albus Dumbledore?, ¿Por qué todos callaban ante él y obedecían?
¿Por qué demonios él tenía que acatar sus decisiones?, ¿por qué debía de ser tachado de traidor por querer que se hiciera justicia?
¿No era precisamente ese anciano quien le había enseñado que las cosas hay que hacerlas por las buenas y que la justicia sería siempre a favor del que tenía la razón?, ¿acaso Albus pensaba que ella había tenido motivos para matar a su madre?
-¿Dónde demonios quedan tus sabias palabras?- todos habían abandonado la sala tan solo quedaba él y Albus acababa de pasar a su lado para abandonar también la estancia e ir a cenar.
-¿A que te refieres Harry?-
-Me enseñaste que siempre se hacía justicia ante lo injusto, que no debía de precipitarme ante ningún juicio que debía de escuchar todas las partes implicadas hasta estar seguro de todos los sucesos y después decidir cual era la verdad y a quien debía de juzgar sin ser injusto ni exagerar, pero tú no lo estas haciendo conoces las dos versiones, has visto como no niega nada y por el contrario lo admite abiertamente, has comprobado que yo decía la verdad que no me dejé guiar por el odio y que te conté la verdad desde el principio, has escuchado de sus labios que desea al igual que yo mi muerte, y aun así me pides que la sirva como mi reina, que la deje vivir y que encima le perdone la muerte de mi madre, ¿dónde esta la justicia prometida?, ¿dónde quedan tus palabras y tus enseñanzas si a mí no me las demuestras?-
Albus se quedó un momento callado y caminó hasta las puertas de la sala las cerró ambas con cuidado y caminó hasta el fuego de la chimenea lo miró y le dijo:
-Ven a mi lado Harry aquí estaremos más cómodos para hablar.-
No sabía que quería hablarme pero caminé hasta su lado lo vi sentarse en una de los sillones cercanos al fuego y caminé hasta el de enfrente me senté justo delante de él pero no lo miré a los ojos sino al fuego que bailaba entre la leña.
Su voz me llegó en esos momentos.
-¿Sabes lo que les sucedió a los padres de esa chica Harry?-
Asentí por supuesto que lo sabía había sucedido a penas unos días antes de la muerte de mis padres.
-Sabes que fueron asesinados por el que ahora se sienta en el trono, y al que Lupin esta espiando para mí en secreto.-
Me giré para mirarlo un poco sorprendido no sabía que Lupin era un espía en la corte.
-Si Harry Lord Lupin es un espía y uno de los buenos, Severus era otro en el barco de Lucius Malfoy, Ojoloco se encarga de puerto mistral al menos hasta hace poco, Lady Mcgonagall controla ciudad rubí, Lady Tonks se encarga de los burdeles y de cierta Madame de la corte Lady Bellatrix Lestrange.
Sirius por otra parte era el encargado de los mares y mercantil hasta que pasó lo de tus padres, y decidió partir en pos de la venganza llevándote con él.
Siempre he estado vigilando a este falso rey, y siempre he estado intentando velar por aquellos que sin tener culpa han sufrido lo indecible, entre los que a pesar de todo entra Lady Hermione Granger.
Esa muchacha Harry puede parecerte una asesina, y no dudo que se haya convertido en una y además de las mejores, pero debes de entender que ella lo ha pasado mal, muy mal Harry.-
Me levanté del sillón no quería escuchar lo que Albus quería contarme, no deseaba saber cuanto ella había podido sufrir eso no me devolvería a mi madre, y mucho menos me daría lo que deseaba tener.
-Harry me escucharas, tú has pedido justicia, pero no conoces todas las partes, ahora escucharas la historia y después decidirás cual es la justicia que deseas dar, serás tú mismo el que juzgue pero no deberás dejarte guiar por el odio si veo que lo haces tendrás tú que acatar mis ordenes sin rechistar sean cuales sean estas ¿estamos de acuerdo?-
Me obligó a mirarlo a los ojos y estos de nuevo me traspasaron como nunca nadie conseguía hacerlo arrancando de mí la promesa que deseaba sin poder evitarlo, odiaba cuando hacía eso pues parecía tener total control sobre mí a pesar de que deseaba salir de allí cuanto antes.
-Entonces siéntate de nuevo y escucha.- así lo hice a pesar de que deseaba largarme cuanto antes me senté y miré enfadado el fuego.
-Solo tenía doce años creo incluso que se trataba del día de su cumpleaños, cuando su padre, alguien que la odiaba por ser una chica y no haber nacido varón entró a su cuarto exigiendo que fuera vestida adecuadamente por que Lord Riddel y su hijo acudirían a comer con ellos ese día.
La madre de Hermione Lady Elena Granger se negó en rotundo, pues amaba a su hija más que a nada, y no deseba que Lord Riddel la viera, pero George era de todo menos bondadoso y si muy avaricioso y codicioso, deseaba seguir en el trono más tiempo, y deseaba mucho más de lo que ya tenía a pesar de que lo que tenía no le correspondía en absoluto.
Claro que su mujer he hija desconocían los métodos utilizados por él para ocupar el trono que ocupaba, por ello ambas siempre fueron inocentes de todo lo que George pudiera haber llevado a cabo.
El caso es que después de golpear a Elena obligó a Hermione a vestirse como él había ordenado, la pequeña tras ver como su padre pegaba a su madre había accedido llorando y sin rechistar a lo que él le ordenaba hacer.
Fue llevada a la presencia de Lord Riddel y su hijo, el cual contaba en ese momento con quince años de edad, y puedo asegurar que es incluso peor que su padre.
Lord Riddel quedó prendado de la pequeña en cuanto la vio, pero no más que el hijo, que decidió que quería desposarse con ella.
El rey creyó así tener la oportunidad perfecta de conservar a bien su puesto y vendió a su hija sin ningún reparo, a pesar de las negativas de Elena y sus suplicas.
Dos días después Hermione fue llevada a uno de los cuartos del palacio donde Lord Riddel hijo la estaba esperando, el rey ya la había vendido, cuando el muchacho intentó acercarse a ella la pequeña lo golpeó con fuerza y le escupió.
Como ya te he informado Lord Riddel hijo es peor que el padre, este en venganza cogió a la pequeña y la ató a un palo de la cama, la golpeó repetidas veces con un látigo pero como no consiguió que la pequeña llorase ni una sola vez, mandó llevar a la madre de esta al mismo cuarto, pero cuando Elena entró al cuarto encontró a su hija de doce años, con las ropas destrozadas la espalda sangrando tras lo latigazos, ella roja de furia y dolor sin haber llorado y de rodillas aun atada delante de ese muchacho de quince años.
La reacción de ella como comprenderás fue lanzarse contra el muchacho, acto que causó su muerte, pero no una muerte como la de tu madre atravesada por una espada Harry eso después de todo fue piadoso, a ella la mataron de una forma más cruel después de hacerla contemplar como Lord Riddel hijo tomaba a su hija por la fuerza y la hacía suya.-
Me levanté del sillón y estoy seguro de que Albus sabía lo que estaba pensando en ese momento.
Nunca imaginé que alguien fuese capaz de hacer nada parecido, pero al mirar a Albus a los ojos me di cuenta de que era verdad que no me estaba mintiendo, que no me estaba contando todo eso para que yo rehusara de mi venganza que nada de eso era mentira.
Apreté con fuerza mis puños, no deseaba odiar a ese Riddel pero no podía no hacerlo, ¿cómo demonios se podía hacer eso a una niña?, ¿cómo alguien podía si quiera imaginar a alguien haciendo eso?
-Veo que al menos entiendes un poco lo que eso pudo causar en ella, pero la cosa no termina hay Harry.- lo miré furioso, no podía haber algo más que eso me senté sorprendido ante lo que podía venir ahora.
-Cuando George Granger fue informado de lo sucedido no hizo nada en contra de Lord Riddel y su hijo por temor a lo que pudieran hacerle a él mismo pero si golpeó a su hija por haber insultado a alguien como Lord Riddel hijo, estaba pegando a la pequeña cuando lo atravesaron con la espada, era Tom Riddel padre, informándolo de que el trono de ciudad marfil acababa de cambiar de rey.
En su mano portaba un papel firmado por todos los del consejo que dejaba en claro su nueva posición, claro esta que ese consejo no accedió a firmar, y los que se habían negado habían sido asesinados, de todos los que hay ahora en la corte tan solo podría decirse que Lord Lupin y tres o cuatro más están con nosotros en quitar a ese hombre del lugar que esta ocupando ahora mismo.
Pero lo que tú tienes que saber es que ella contempló como la espada cortaba el cuello de su padre, bañándola a ella en su sangre, encerraron a la pequeña durante dos días en un cuarto sola, sin dejarse cambiar de ropa y sin ser lavada ni alimentada, manchada con la sangre de su padre sola y tras haber visto como mataban a su madre, y haberla violado y golpeado brutalmente.
Cuando conseguí sacarla del lugar la pequeña no parecía ella misma, y creo que es comprensible después de todo lo que pasó que se convirtiera en lo que se convirtió.
Se que nada justifica la muerte de tú madre, ni las muertes que haya podido causar, pero todo eso le pasó escasos días después de acabar en tú casa la pequeña no creo que fuera muy capaz de captar lo que estaba bien o mal, tampoco creo que pudiera distinguir entre amigo o enemigo, creo que al menos por ese crimen merece ciertas dudas al respecto de su castigo.-
Sabía que tenía razón en cierta parte pero no dejaba de ser mi madre la que había pagado lo que otros habían hecho o provocado, no dejaba de ser mí vida la que habían arruinado de esa forma, no dejaba de ser injusto que mi madre pagase por todo eso que ella había pasado, y en todo eso no podía dejar de pensar por que demonios me sonaba tanto Tom Riddel, estaba seguro de que lo conocía, sabía algo de él, pero ahora no podía ubicarlo, no era capaz a darle rostro a ese nombre a pesar de que lo conocía, a pesar de que estaba seguro de que sabía quien era, pero no creía poder recordar su rostro, y estoy seguro de que tenía que ser un rostro que no se olvidaría nunca, por que estaba seguro de que ese Tom Riddel debía de ser un monstruo para hacer lo que había echo con tan solo quince años.
Miré el fuego sin saber que decir, Albus quería escuchar mi juicio estaba completamente callado esperando que hablara sin duda me creía capaz de hablar en ese momento, y no se de donde saqué las fuerzas para hacerlo, y mucho menos de donde salió la decisión que tomé y le hice llegar a él en ese momento.
Pero mientras miraba las llamas del fuego recordé como me miraba cuando estábamos en el mercado sus ojos llenos de súplica, cargados de desesperación por algo, aunque la odiaba y estaba seguro de que eso no iba a cambiar nunca, ni mis deseos de acabar con ella tampoco se irían en ese momento tan solo pude decir:
-No intentaré matarla, pero tampoco quiero que me obligues a soportarla.-
-Harry se que es duro para ti, pero ella debe de viajar con nosotros en "La Esmeralda", y lo cierto es que me gustaría que no te alejaras de mí lado.-
Lo miré sorprendido por sus palabras nunca pensé que me dijera que no me quería lejos de él.
-Si Harry has escuchado bien,- lo vi levantarse del sillón y caminar hasta mí, me revolvió el cabello como cuando tenía doce años y se dirigió a la puerta para abrirla y decirme antes de irse:- aunque no te lo creas eres una persona muy importante para mí Harry, desde que eres pequeño me he preocupado de tú educación, y te quiero como si fueras mi propio hijo al igual que amaba a tú madre como si se tratase de mi propia hija, nunca pienses que la muerte de Lily para mí no significó nada pues ella fue mi pequeña luz en mi propia oscuridad en su momento, igual que lo eres tú ahora en su lugar, y no me gustaría perderte a ti también, creo que no podría soportar muchas perdidas más mi edad ya no es la que era.
Piensa en lo que te he contado Harry y en mi petición si crees que estas solo estas equivocado sin embargo hay gente como Lady Granger, que si que estaría sola si yo y unos pocos más no la ayudásemos, se que tomarás la mejor y más sabia de las decisiones por mucho que te pueda costar, pero confío en ti plenamente.-Salió de la sala dejándome allí solo mirando hacía donde él mismo estaba hacía apenas unos segundos, acababa de pedirme que no me alejara de él, que me quedará a su lado, pero estar a su lado era estar al lado de ella, soportar verla sin matarla.
¿Sería capaz de aguantar estar cerca de ella sin intentar matarla?, ¿y ella? Sonreí sin poder evitarlo, pues el mismo odio que sentía yo por ella, sentía ella por mí, ambos sabíamos que eso no se acabaría tan fácilmente y Albus debía de saberlo, y aun así me había casi rogado que no me marchara que me quedara con él.
¿Qué tanto significaba Lily para él?, ¿y cuanto significaba en realidad él para ese anciano?
Debía de admitir que él sentía bastante cariño por ese anciano, al igual que por Lady Mcgonagall después de todo esa mujer aunque severa y mandona había cuidado de él cuando era pequeño y ella también había formado parte de su educación, después había descubierto que detrás de ella estaba Albus, al que había odiado al principio por poner a alguien tan severa a cuidarlo cuando era un niño, después entendió que Ron y él necesitaban una buena institutriz y según su madre y la señora Weasley Mcgonagall era la mejor para darles esa educación que ellos necesitaban, claro que eso no quitaba que Ron y él la odiaran a veces por los golpes que recibían aunque merecidos debía admitir.
Cuando sus padres y el padre y hermanos mayores de Ron habían sido asesinados su educación pasó a manos de sus tíos los cuales aprovecharon bien para amargarlo, al menos hasta que Albus y Sirius lo rescataron, presentándole por vez primera a Lord Lupin y reencontrándose con lo que quedaba de los Weasley, Luna y Lady Mcgonagall que lo recibió con besos, abrazos y algunas lágrimas.
Nunca entendió por qué todos ellos se habían tomado tantas molestias por él, pero lo que si que sabía era que le debía mucho a todos ellos, así que no le quedaba más remedio que hacer la prueba, ya llevaba un buen tiempo soportando verla a diario aunque peleándose siempre que tenían la oportunidad, seguramente eso no cambiaría, pero Albus se lo había pedido después de todo.
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-Veo que al fin decides unirte a cenar Albus.-
-Mi querida Minerva debía de hablar un momento con Harry.-
Miré de forma desconfiada a ese anciano hombre una vez más, sentía que lo conocía de algo pero no era capaz de acordarme de él, hacía tanto tiempo, pero estaba segura de conocerlo, ¿por qué no era capaz a recordar en donde lo había visto antes?
-Le estábamos diciendo a Lady Granger que viajará como uno más de la tripulación, que seguirá siendo Hermes con sus ropas pero por supuesto no se le permitirá tener armas.-
-A lo que yo no estoy de acuerdo, si nos asaltan no esperara que no me ataquen, como un miembro más de esa tripulación debería de contar al menos con un cuchillo para defenderme.-
-Tendrá más que un cuchillo para eso Lady Granger, bastantes espadas se levantaran antes de que alguna toque su piel.- dijo Lord Lupin sonriendo.
-No soy una princesita desvalida, Lord Lupin, y mire hay viene alguien que se lo puede decir, no dejaré que nadie me defienda si puedo hacerlo yo sola.-
Mi voz sonó segura y Potter o Dudley me miró con el ceño fruncido cuando lo señalé como mi testigo, sus ojos verdes me miraron entre extraño y sorprendido y se quedó quieto antes de sentarse a la mesa y dijo:
-¿Qué se supone que puedo decir sobre qué?- su tono no había cambiado pero me extraño que me hablara tan simplemente cuando antes había dejado en claro que me mataría en cualquier momento, miré extrañada al chico y después me percaté de cómo el anciano al lado del chico sonreía de forma casi imperceptible, ¿qué podía haber echo ese anciano para que esto fuese así?
-Es que resulta que aquí Lady Granger afirma no necesitar a nadie que la defienda, dice que quiere tener sus propias armas, como uno más de la tripulación.-
El chico que se estaba sirviendo algunas cosas en su plato se detuvo un momento y me miró directamente, de nuevo sentí un escalofrío recorrerme cuando vi su sonrisa en el rostro parecía divertido por algo, dejó su plato enfrente de él y miró a Albus directamente sin perder su sonrisa:
-¿Eso te parece interesante?, ¿crees que es bueno después de lo que me acabas de pedir que ambos tengamos armas en el mismo barco?-
Albus sonrió ampliamente mientras que yo, Alastor y Sirius dejábamos caer nuestros respectivos cubiertos en nuestros platos y mirábamos a ambos con suma sorpresa, Lady Mcgonagall, Severus Snape no parecían para nada sorprendidos y comían como si nada mientras que Lord Lupin tenía el ceño fruncido como llevaba desde que Harry le había dicho lo de su madre en la sala.
-Bueno Harry te dije que no sería fácil y se de antemano que no dejaréis vuestras diferencias de lado creo conocer vuestros caracteres lo suficiente para afirmar que ambos encontraréis mil y una excusas para intentar mataros, por lo que me serviré de la ayuda de todos para impedir eso en la medida de lo posible, pues también se que ambos conocéis la importancia que tendría que uno de los dos muriera a las manos del otro en ese barco.
Lady Granger se expone al odio de todos los de la tripulación si tú fueras el perdedor y a ser asesinada en el momento que clavara su cuchillo en ti, y tú por tú parte te expondrías a la pena de muerte por matar a la reina regente, ambos tenéis la cabeza necesaria para saber que ninguno debe morir a manos del otro.-
Sirius parecía completamente sorprendido Alastor ahora sonreía abiertamente mientras que mi cara y la de él debía de ser la misma de suma sorpresa y desconcierto, acababa de afirmar que estaba seguro que intentaríamos matarnos y que ambos sabíamos que sería una locura hacerlo, tanto él como yo, estábamos ahora en el mismo barco como tripulación ambos con armas, y sin poder usarlas para lo que ambos más deseábamos hacer con ellas.
-Bueno disfrutemos de la cena y vallamos a descansar que mañana será un día sin duda muy largo.- dijo Albus sin más y comenzó a cenar.
Yo miré a todos en la mesa y no pude dejar de notar que Lord Lupin no apartaba su mirada de Harry en ningún momento, ¿qué por que ahora lo llamaba Harry?, por que era lo único seguro que sabía sobre él, su nombre, que me odiaba igual que yo a él, que era el responsable de una de las marcas de mi cuerpo al igual que yo era la responsable de la suya en la frente y de que sus ojos verdes y los míos se encontrarían muchas veces más a partir de ahora.
Comencé de nuevo a cenar y no se habló de nada más, Sirius comió en silencio pero sin dejar de pensar lo más seguro en todo lo que los demás pensaban en como ese anciano había conseguido eso de Harry.
Cuando terminamos de cenar cada uno se fue a su respectiva habitación o al menos eso pensaron todos, por que en cuanto pude bajé a la sala de Lady Mcgonagall pues hacía tanto tiempo que no leía un libro que me moría de ganas por coger alguno, claro que no me esperaba que Albus Dumbledore se encontrara allí acompañado por Severus Snape y Sirius Black.
Me acerqué un poco para escuchar lo que hablaban.
-Al final has conseguido que Harry se quede.- escuché que decía Sirius.
-Te dije que no permitiría que Harry se marchara de nuestro lado Sirius, deberías de comenzar a fiarte un poco más en mis palabras.-
-La última vez que me fié de tus palabras, Harry se quedó solo.- dijo este con rencor vi como Albus se giraba y había enfado en sus ojos uno muy grande.
-No te consiento que me culpes de eso Sirius.-
-Nunca dejará de ser tú culpa, te dije que sabían donde estaban que los habían encontrado y no quisiste hacerme caso.-
-No se trataba de lo que tú creías y fue Lucius el responsable de eso no Tom Riddel padre como tú creías.-
-El caso es que ahora están muertos.- dijo este enfadado.
-Estaban en el lugar equivocado en el momento menos oportuno, Lucius tenía sus cosas con Arthur, que los Potter se encontraran en su casa fue mala suerte.-
-Y la culpable de su muerte ahora viajará en mi barco como si nada.-
-Ya has visto que Harry a accedido, y tú no puedes negarte es tú reina.-
-No Albus, no lo es, y lo sabes bien, mi único rey fue asesinado esa noche, y al único que yo juré lealtad fue a él y su familia, y sabes perfectamente que mis lealtades no han cambiado solo lo serviré a él y a nadie más.-
-Cuando llegue el momento así será y lo sabes bien.- escuché que decía la voz de Severus Snape.
-¿Tú también afirmas que le jurarás tú lealtad como debe ser?- dijo Sirius escéptico.
-Yo también tengo mi honor Black, y juré lealtad a las mismas personas que tú, y eso no ha cambiado para nada, Albus es de la misma opinión y deberías de darte cuenta de que no es un enemigo de una vez por todas.-
-No lo considero un enemigo, pero no consigo entenderlo tampoco, ¿por qué defender tanto a Granger?-
-¿Acaso no merece ella ser defendida también?, Sirius tú hablas de injusticias ¿y es que no te parece que esa joven ya sufrió bastante?-
-No estoy diciendo eso, es solo que no entiendo que pretendes teniendo a Harry y ese chica en el mismo barco, sabes que se odian y que ambos intentaran matarse en cuento puedan y aun así te arriesgas a ello, es como si quisieras que ambos lo hicieran, y si ya es malo que muera uno imagínate que se matan los dos, ¿qué harías entonces?- dijo este.
-Eso no pasará ambos conocen los riesgos que les supondría, ya lo has oído en la cena tú mismo.-
-Y he visto sus caras, Albus por dios, no te das cuenta de que ambos son jóvenes, el juicio de ellos no es tan sabio como tú te crees, ¿crees que el odio se puede controlar tanto?, ¿crees que la venganza se puede aplazar eternamente?, has dicho que conoces a Harry y su temperamento, también afirmas conocer el carácter salvaje de la chica, los has visto pelear tan bien como yo al igual que Severus, y ambos se ciegan y se pierden en la lucha.- me extrañó que Sirius supiera tan bien describirnos a ambos y seguí escuchando me sorprendió escuchar la risa de Albus en ese momento.
-Veo que no solo yo se ha fijado, pero al igual que te has percatado de esa batalla que se tienen uno al otro ambos siguen vivos.- dijo este y me fijé en que Sirius se quedaba cayado y Severus fruncía un poco el ceño perdido al parecer.
-¿Qué quieres decir Albus?- dijo Severus Snape.
-Lo que he dicho, creo recordar Sirius y me corregirás si me equivoco, que en una ocasión Ginny fue a buscarte por que Harry y Hermes se estaban peleando en la cubierta del barco y ella no podía separarlos, podrías decirme ¿que viste?-
-Harry tenía su puñal contra el cuello de Granger apunto de clavárselo no entiendo que quieres decir con…..-
-Harry llevaba con el cuchillo en esa posición un buen rato.- la seguridad con la que habó me dejó helada eso quería decir que él había visto la lucha que estaba presente cuando pasó, ¿por qué no intervino?
-¿Qué quieres decir Albus?- volvió a decir Snape.
-Lo que has oído Severus Harry llevaba ya un buen rato con el puñal en esa posición y no clavó el cuchillo, Harry se quedó quieto en el momento de clavarle el cuchillo a Hermes, ¿Cuál creéis que puede ser la razón?-
Todos se quedaron callados en la sala y por poco me da un infarto cuando alguien me susurró al oído y me taparon la boca para que no gritara mientras su voz volvía a susurrarme en el oído una vez más haciéndome estremecer sin motivo.
-Esa misma pregunta me hago yo muchas veces, ¿crees que Albus sepa la respuesta que yo no encuentro?-
Su mano aun tapaba mi boca y yo estaba contra la pared, mientras que él se encontraba contra mi espalda.
-Escuchar conversaciones ajenas es de mala educación, así que resulta que ahora además de asesina eres una espía, no te importará entonces que espiemos juntos esta conversación tan interesante ¿cierto?-
Moví la cabeza en forma de negativa y quité su mano de mis labios para poder hablar.
-Mientras te alejes de mí lo suficiente puedes hacer lo que te plazca.- dije con enfado.
-Vaya veo que te toca también guardarte las uñas princesita.- sonrió y yo me giré para mirarlo enfadada.
-No vuelvas a llamarme así o te juro que Albus no podrá impedir que yo si te clave mi puñal.-
-Te recuerdo que nunca has tenido la más mínima oportunidad de hacerlo, pero si quieres intentarlo sabes que siempre estoy dispuesto.-
-Si eres tan amable de explicarnos Albus por que sinceramente no se a donde quieres llegar.- escucharon ambos a Sirius decir frustrado.
-Bueno no puedo dar respuesta a eso Sirius, lo cierto es que solo Harry sabe por que le perdonó la vida a Hermes en ese momento, pero estoy seguro de que ninguno dará el paso definitivo para acabar con la vida del otro, algo parece no dejarlos terminar con eso.- dijo este sonriendo.
-De veras que no pienso como tú Albus y cuando esto se te escape ya dirás que harás.- escucharon que decía Sirius.
-¿Quién crees que tiene razón?- escuchó que el le preguntaba, lo miró con ciertas dudas, y no supo que decir, estaba claro que deseaba acabar con él pero eso significaba su propia muerte, y no quería perder su vida al menos de momento hasta que se vengara de ciertas personas.
Eso dejaba a Albus Dumbledore como el que acertaba.
-¿Cuánto valoras tú vida?- pregunté yo.
El bajo su mirada hasta que nuestros ojos se encontraron y parecía un poco perdido por lo que le pregunte.
Estaba a punto de contestar cuando me di cuenta de que al parecer la única persona en esa casa que de verdad se había ido a dormir era Lady Mcgonagall por que Lord Lupin nos sorprendió a ambos.
-Veo que al menos compartís el no respetar las conversaciones ajenas.- parecía bastante serio y cuando me asomé para mirarlo no portaba una sonrisa como siempre que me miraba cuando era más pequeña, Harry se giró para mirarlo también y estaba claro que seguían sin haber hablado de lo que pasó antes en la sala.
-Tan solo estábamos hablando.- dijo este sin más.
-Ya claro y el rato que llevó observándoos no habéis escuchado nada de nada de lo que ellos han dicho.-
-No voy a mentirte es verdad que he escuchado lo último que estaban diciendo pero si tenemos en cuenta que tiene que ver conmigo es obvio que me quedará a escuchar.-
-A pesar de que sabes que no debes, pero no debería de sorprenderme en absoluto.- dijo este como resignado ante algo que solo él parecía enterar pues de nuevo ambos teníamos la misma mirada de perdidos.
-Harry si me haces el favor me gustaría tener unas palabras contigo sobre algo que me acaban de comunicar.-
Harry no dijo nada tan solo caminó detrás de él y yo me dispuse a marcharme cuando Lord Lupin me dijo:
-Y usted Lady Granger, disculpe Popy pero podría acompañar a Lady Granger a su recamara y asegúrese que se echa a dormir en esta ocasión.-
Fruncí el ceño furiosa, pues parecía que Lord Lupin me conocía demasiado bien.
Y sin poder evitarlo seguí a la señora Popy una mujer mayor que parecía ser la ama de llaves o algo así.
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Todo en ciudad Esperanza se encontraba dormido como debía de ser, excepto por el barco que sigilosamente se adentraba en el puerto de la ciudad.
Todos estaban dormidos y eso era lo que Fenir Greyback quería aprovechar no por decisión propia por supuesto pero el capitán de "La Mortia" había dejado claro que todo debía de ser llevado con suma cautela.
En este viaje no podría disfrutar de su ansía de sangre pero tal vez después de terminar su trabajo le diera cierta recompensa, de eso estaba seguro por ello haría bien el encargo y después disfrutaría de la recompensa.
Bajó con seis de sus hombres, y caminaron con cuidado para no ser descubiertos, lo mejor era que nadie supiera lo que allí había pasado.
Llegó a la casa de los Dudley y se preparó para entrar en esta con sumo silencio, cuando ya estaban dentro descubrió que esos tenían más dinero de lo que aparentaban a simple vista así que si que eran unos ladrones.
-Subid a la parte de arriba y buscad a esos tres en cuanto los tengáis bajadlos a mi presencia.-
Los cinco subieron con sus cuchillos a pesar de que todos sabían que tenían completamente prohibido herir o matar alguno.
Él por supuesto aprovecharía para llenarse los bolsillos con las cosas que había por allí.
Al cabo de un rato escuchó las voces de una mujer y supo que ya los habían encontrado así que dejó de inspeccionar todo lo de su al redor y fue a la entrada de la casa.
En poco bajaron los cinco hombres uno sosteniendo a la mujer mientras que los otros cuatro iban dos cada uno con cada uno de los hombres.
Dos de ellos cargaban con uno gordo pelirrojo y con poco pelo con los ojos pequeños que no dejaba de bramar a pesar de tener la boca tapada y que poseía un bigote y barba del mismo color.
Los otros dos iban con un chico rubio al parecer mejor curtido, su cabello era rubio y sus ojos azulados al parecer estaba hasta cierto punto furioso y asustado a la vez.
Miró a la mujer ella tenía el pelo rubio y sus ojos eran azulados era delgada y ella parecía totalmente asustada.
-Bueno espero que sean tan amables de acompañarme.-
-¿Quién demonios es usted?- dijo el pelirrojo totalmente enfadado.
-O tan solo vengo por que alguien desea desesperantemente encontrar a su hijo.-
-¿Quién demonios quiere a mi hijo?- dijo el hombre furioso he intentando soltarse.
-Eso lo descubrirá pronto, es allí donde os llevaremos, Dudley accederá más fácilmente a las peticiones de mi señor si sabe que ustedes están con nosotros.-
-Mi hijo no irá a ninguna parte.- dijo este furioso mirando al chico que aun seguía apresado por los otros dos.
-Eso ya lo veremos mi señor esta completamente seguro de que Dudley accederá a escucharlo si sabe que ustedes colaborarán, y seguro que podrán llegar a un acuerdo con él pues resulta muy persuasivo.-
-No permitiré que mi hijo sea utilizado por ustedes despreciables piratas.- sentenció este sin más.
-Bueno lo veremos en su momento, coger a la mujer y al sobrino y andando.-
-¿Sobrino?- preguntó la mujer asustada mirando a todas partes.
-Potter,¿ no me digas que esto tiene que ver con ese despreciable de Potter?- dijo el hombre furioso.
-Esto solo tiene que ver con su hijo Dudley no se quien es ese Potter del que usted habla, ahora vámonos de aquí ya.-
Sin más salimos de la casa con los tres individuos y nos dirigimos al barco cuanto antes, pues cuanto antes llevase a esos tres antes tendría mi diversión.
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Ya todo en ese mundo se había vuelto loco de eso estaba seguro sobre todo cuando vio como Harry Potter caminaba hablando como si nada con Albus Dumbledore que eran seguidos por Sirius Black y Severus Snape, y si ver a esos dos juntos como si nada ya era raro todavía más quienes eran los que estaban delante de Albus y Harry, Lord Lupin y Hermes, el cual iba sin grilletes con sus ropas limpias, un saco al parecer con ropa y con un cuchillo al cinto como si fuera uno más de la tripulación de "La Esmeralda", vale que eso sin duda podría dejar a alguien completamente helado como se había quedado él y su hermana que estaba mirando la escena igual a él.
Miró de reojo como Ginny fruncía un poco el ceño, y la vio caminar hasta donde Hermes y comenzar a hablar con él.
Él por su parte no creyó poder hablar con nadie hasta que Harry y él se encontrara en el camerino donde sometería al chico a un interrogatorio de tercer grado.
Todos subieron al barco y todos se sorprendieron cuando Sirius comenzó a decir que Hermes a partir de ese momento era uno más de la tripulación y lo mejor de todo Harry no habló en ningún momento.
Eso sin duda era muy raro demasiado y a él Ronald Weasley no le gustaba estar fuera de todo eso y pensaba averiguar que demonios pasaba allí.
Continuara.
Bueno espero que os haya gustado, os comunico que me ingresan hoy así que no podré actualizar durante un tiempo lo siento bueno espero que os guste el cap y gracias por los reviews buybuy y espero los mensajes con la opinión del cap.
Hasta el próximo que como os digo no se cuando lo podre subir.
