Capitulo 4

Deseoso de entrar abrí la puerta con más fuerza de la necesaria, pero cuando ingrese a la habitación no vi al chico, cosa rara ya que Colagusano me había dicho que lo había dejado aquí hace media hora y me di cuenta que nunca había tenido una reunión con los del circulo interno que durara tan poco, claro que estaba muy motivado para terminar pronto y venir a disfrutar de este ángel terrenal.

Camine hacia el dormitorio y allí estaba él sentado en mi cama, más hermoso que nunca, su brillante cabello rubio y esos expresivos ojos azul plata que me miraron sobresaltado, pero externamente no demostró nada de los nervios que yo sabía debía estar sintiendo. Se veía precioso con una fina túnica negra que le calzaba a la perfección, eso era algo que se podía esperar de todos los sangrepura, su atención al detalle era impecable incluso en situaciones difíciles.

El chico levanto la barbilla y me miro fijamente. En estos tiempos nadie se atrevía a hacer eso excepto Harry y mejor no pensaba en su hijo, porque el chico que tenía frente a si tenía la misma edad y lo que tenía planeado hacerle no era nada parental.

-Desnúdate- le dijo. Era mejor dar órdenes directas porque si no demostraría lo excitado que estaba.

El chico obedeció y sus manos no temblaban aunque un leve sonrojo cubrió su rostro. Con cada pieza de ropa retirada su excitación crecía aun mas, solo una persona había causado este tipo de emociones y era mejor no pensar en Regulus en estos momentos. En frente de él estaba un dios griego, un Apolo completamente desnudo, ¿acaso alguien podía ser poseedor de tanta belleza?, así parecía por que este chico no era como nada que hubiera visto antes, su blanca piel lisa, y su cuerpo perfecto listo para disfrutarlo. Mío, solamente mío.

-Acércate- el chico camino hacia él sin miedo a nada, hace cuanto tiempo que no estaba ante alguien que no le temiera, parecían siglos, y de repente todos sus pensamientos de tomar al chico aquí y ahora volaron por la ventana. El joven Malfoy le estaba dando un tesoro precioso, su virginidad, su confianza, sin miedo a nada. Recorrió el cuerpo del joven con sus manos, queriendo dejar grabado en su memoria este precioso momento. El chico se estremeció, si por nervios o placer no lo sabía aun, pero se juro que cuando terminara esta noche lo llevaría a alturas inalcanzables , a descubrir placeres que nadie más podría volver a darle y luego cuando terminara con él, su cuerpo solo desearía volver por mas.

Lo envolvió en sus brazos y lo beso con una pasión y fuerza que no podía describir, el chico cedió ante el beso y se relajo completamente contra su cuerpo, sin saber cómo, lo llevo a la cama y con un pensamiento se desvistió de su ropa. Al sentir su piel contra la del chico sintió como si una corriente eléctrica los recorriera. El chico gimió en el beso y sus manos y su boca se dedicaron a darle el placer máximo al joven, para que nunca más se fuera, para que fueran uno por siempre.

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Draco no sabía que pensar, jamás pensó sentir un placer tan grande y cuando el Señor Oscuro lo beso no pudo evitar sentirse sorprendido, aunque decidió que era mejor de lo que había esperado, se corrió dos veces antes que el Señor Oscuro lo penetrara, y aunque sintió algo de dolor estaba tan relajado y tan bien preparado que paso de inmediato y una vez más el placer lo envolvió. Cuando se corrió una vez más con el señor Oscuro dentro suyo creyó haberse desmayado un momento, y cuando volvió en si fue para ver la cosa más sorprendente, el Señor Oscuro estaba corriéndose dentro suyo y la expresión de puro éxtasis en su rostro era algo que quedaría grabado por siempre en su memoria. Él había causado esa expresión, con su cuerpo y sus gemidos, y por un breve momento pensó que daría cualquier cosa para volverla a ver.

Ahora el Señor Oscuro dormía a su lado, no sabía qué hora sería, pero pensaba que ya debía haber amanecido, él nunca había podido dormir mucho después del amanecer, ni siquiera después de dormirse totalmente exhausto. Y lo acontecido anoche de verdad lo había dejado exhausto. Exhausto y confundido. El habría jurado cuando supo que calentaría la cama del Señor Oscuro, que cuando todo terminará no podría ni moverse o caminar y que el dolor recorrería su cuerpo, pero no había sido así, anoche había sentido placeres que nunca antes había experimentado y aunque hubo un poco de dolor era mínimo, su cuerpo ahora se sentía como después de un entrenamiento de Quidditch con el capitán Flint.

Eso lo confundía, sabía que estaba en esta cama por un castigo, pero no se sentía castigado. Acaso lo peor vendría ahora, esperaba que no, no quería que sus pensamientos de esta noche se empañaran con algo malo. Había perdido su virginidad con el Señor Oscuro y lo había disfrutado mucho. Pero que significaba todo esto, de seguro el Señor Oscuro no querría volverlo a ver después de todo esto, y quizás volvería con alguna de sus otras conquistas o solo le gustaban los vírgenes y una vez que ese "pequeño problema" ya no estaba buscaba a alguien nuevo. Solo esperaba que cuando esto terminara la deuda de su familia estuviera pagada.

Se dio cuenta que lo miraban, eso era algo que siempre había podido predecir, giro su cara lentamente y vio al Señor Oscuro, se veía más humano que el día anterior. Aunque si mal no recordaba anoche también se había visto más humano, no tenía esa apariencia de serpiente, y tenía nariz, sabía que era algo tonto que pensar, pero a él le importaba mucho la apariencia, sabía que muchos lo consideraban frívolo, pero uno debía lucir lo que tenía, y ahora el Señor Oscuro se estaba luciendo muy bien. El Señor Oscuro siguió mirándolo y noto que la mirada tenía algo más y se sonrojo.

-Tienes nariz- dijo sin pensar y se sonrojo aun más al notar lo que había salido de su boca. El señor Oscuro solo sonrió y se acerco a él.

-Sí, tengo nariz, pero ahora tenemos cosas más importantes que hacer- dijo y lo beso con fuerza mientras que sus manos comenzaban un nuevo asalto a su cuerpo. Aunque no esperaba esto se rindió, si así eran los castigos del Señor Oscuro, quería que lo castigaran más seguido y si esta no era la norma solo tenía que agradecer su suerte.