Días después del episodio de la caída no pude con mi genio, y le pregunté a Gaetan sobre lo que había hecho. Pensé que tal vez eso implicaría explicarme algo sobre su vida. Me di cuenta que no sabía nada sobre su pasado, o por qué vivía allí, o de dónde era; ni siquiera sabía su edad.

-Es medicina antigua, viene de los Espíritus del Bosque. Hay más a nuestro alrededor de lo que podemos ver- La respuesta era más enigmática que la pregunta.

-¿Antes del Capitolio? ¿Antes de los días oscuros?

-Mucho antes, cuando aún no había electricidad, ni países, ni barcos. Lo aprendí de mi padre, y él lo aprendió de su padre, y así desde tiempo inmemorial.

-¿Quiénes eran tus padres?

Entonces finalmente logré que me contara sobre su origen. Eran campesinos del distrito 10, quienes con esta medicina y el manejo de las flechas y las espadas habían organizado grandes disturbios contra el Capitolio, intentando llegar a una rebelión. Rebelión que nunca llegó, ya que fueron reprimidos, y sus padres ejecutados en la plaza. Sin embargo él logro huir al bosque, dónde ya sobrevivía hacía cinco años, sin poder volver porque lo consideraban muerto, o se asegurarían de que lo esté. Y hasta supe su edad, la misma que yo.

No creía ni una palabra de la posibilidad de una rebelión, pero me gustó que me contara. Por primera vez, sentí que otra persona estaba contándome algo que nunca le había contado a nadie. Eso creaba un lazo entre nosotros, para siempre sería su confidente, y sería la primera persona en quien confió en cinco años. Y para mí sería la primera persona a la que sinceramente llamara amigo. Por fin había encontrado a alguien por quien estaba dispuesta a realizar sacrificios.

-Esa medicina, ¿podrías enseñarme?

-¿Para qué quieres saberlo?

-La semana que viene es la Cosecha, imagina que ventaja me daría tu medicina si fuera a los Juegos del Hambre- Sabía que era poco probable, como hija de la alcaldesa nunca había pedido teselas, y nunca vi eso de los juegos como una posibilidad real. Me gustaba más la idea de compartir con Gaetan el secreto de su familia. –Además deberías enseñárselo a tus hijos, pero no tienes ninguno, yo puedo ayudarte a que tu secreto no se pierda para siempre- Bromeaba con él.

-Bueno, si insistes, te enseñaré.