La mujer de ojos marrones empieza a dar vueltas por el salón. Hablando "sola".
-¿Por qué nos has mandado aquí? ¿Cuál es tu plan? Nos has metido en la boca del león. ¿No contestas? A la mierda.
-¿Qué ocurre? -le pregunta Shaw cuando ya ha recuperado la compostura-.
-La máquina no me responde. -contesta Root-.
-En resumidas cuentas seguimos sin saber qué coño hacemos aquí. De puta madre. -suspira agresivamente.- Oye será mejor que te limpie las heridas.
-Oh no, no te preocupes, estoy bien.
-No lo estás, te he pegado y soy fuerte. No lo estás. Además, soy doctora militar, déjame hacer mi trabajo. Mueve tu culo hacia el baño para buscar un botiquín o algo con que desinfectar eso. -le ordena Shaw-.
-Me encanta que menciones mi culo. -dice mientras se va-.
-En fin... -suspira Shaw-.
Mientras Root va en busca del botiquín, Shaw encuentra el armario de las bebidas, y sirve un par de copas para ambas. Luego va a por hielo. Root llega con el botiquín, y lleva puesta su habitual sonrisa, aunque más extraña de lo normal al tener sangre por los labios y la nariz. Se sienta en un sillón y deja el botiquín en la mesita contigua. Shaw se acerca, coge una silla y la pone enfrente de ella. Le da un par de cubitos de hielo para que se los ponga en la mejilla. Abre el botiquín y saca un pañuelo. Mira fijamente a Root mientras esta le sonríe. Shaw con expresión seria le limpia la sangre de la nariz, y luego, muy despacio, pasa el pañuelo por la boca, hacia la izquierda y hacia la derecha, mientras la mira fijamente y no puede evitar humedecerse los labios.
-Me encanta cuando juegas a médicos. -le sonríe sensualmente Root-.
-Me encanta cuando no te encanta algo de lo que hago. -responde un poco agresiva-.
-Me encanta que no te encante que me encante algo de ti, porque te hace parecer más dura y sexy. -le guiña un ojo-.
-Creo que eso es imposible. -sonríe Shaw medio segundo antes de volver a poner expresión seria-.
-Me encanta que lo creas.
Shaw deja el pañuelo al lado del botiquín y saca alcohol y gasas. Root la mira fijamente con su mano sujetando el hielo contra su cara. Está goteando y le moja la camiseta blanca. Shaw humedece la gasa con alcohol y la pasa por el corte. Root se mueve un poco por el escozor aunque sonríe al ver que a Shaw se le ha escapado la vista para ver la zona mojada de la camiseta, justo al lado del escote.
-Mi herida está aquí arriba. -susurra Root-.
-¿Qué? Y-yo... es que te has mojado. ¿No tienes frío? -pregunta Shaw nerviosa-.
-No si estoy contigo. -dice sin perder la sonrisa-.
Shaw termina de limpiar la herida y se levanta. Toma el vaso con su mano y bebe un trago.
-Bueno... ¿qué hacemos? -dice Shaw-.
-Si la máquina nos ha traído aquí debe ser por algo. Estará esperando el momento adecuado para decirnos la razón.
-¿Y si no lo hace?
-Lo hará. -responde Root convencida-.
-Mientras tanto creo que voy a acostarme. Tanto aguantarte me tiene exhausta. -dice Shaw al segundo que se gira y se marcha por el pasillo-.
Root sonríe, coge el otro vaso y bebe poco a poco mientras se toquetea el cardenal. Mira fijamente la foto del hombre. "Este señor me resulta familiar. Lo he visto antes. ¿Por qué me ha traído aquí la máquina?" Se sirve otra copa y se la bebe de un trago. Se sienta en el sillón y cierra los ojos. Está cansada pero debe mantenerse despierta por si las encuentran.
Al cabo de un rato un sonido interrumpe sus pensamientos. Una puerta de un coche cerrándose, justo en la entrada de la casa. Root se levanta de un salto y se acerca a la ventana sigilosamente mientras se toca la pistola en el lado derecho del pantalón. Es una chica joven, de unos 18 o 19 años. Rubia y alta. Camina decidida hasta la puerta, saca una llave y abre. Root se apoya en la pared donde no la ve, y cuando pasa por delante de ella la coge, con la mano en su boca para que no haga ruido y la apunta con la pistola.
-Silencio, no te haré daño si no gritas y me dices qué haces aquí. -le susurra Root al oído-.
La chica se queda paralizada. Root poco a poco le quita la mano de la cara y la suelta.
-¿Quién eres tú? -pregunta Root-.
-Eso mismo podría decir yo. Vivo aquí. -responde la muchacha rubia con un poco de miedo.
-¿Vives aquí?
-Bueno, vivía... esta es la casa de mis padres, me fui de casa hace un tiempo... pero he cortado con mi novio... no tengo otro sitio al que ir... -agacha la cabeza-.
-¿Eres la hermana de Kate? -pregunta sorprendida Root-.
-Sí. ¿Y tú eres...?
Justo aparece Shaw. La cual se queda helada al ver a la chica.
-¿Tat? ¿Qué haces aquí? -pregunta Shaw con los ojos como platos-.
-¿Sam? ¿Pero qué? ¿Qué hacéis vosotras aquí? ¿De qué va todo esto? -dice mientras se pone nerviosa y siente como se marea-.
Shaw la coge para que no caiga desplomada y la lleva hasta el sofá.
-Tú, tráele un vaso de agua. -le ordena Shaw a Root-.
Root se va a la cocina a por agua mientras Shaw se sienta al lado de Tatiana.
-¿Estás bien? No deberías estar aquí. Aunque siendo realistas nosotras tampoco.
-Sí... sí estoy bien. -susurra Tatiana-.
Root llega con el agua y se la da. La chica bebe y deja el vaso en la mesita.
-Veo que ya lo has superado. -ataca Tatiana a Shaw-.
-¿De qué coño hablas?
-De ella. -dice señalando a Root.- ¿Es tu nueva novia? No es gran cosa comparada con mi hermana.
-¿Disculpa? -le contesta Root indignada-.
-Veo que sigues siendo la misma niña malcriada, hija de papá que trata a la gente como mierda. -se enfada Shaw-.
-Bueno y yo veo que sigues siendo igual de basta que cuando te conocí.
-¿Podéis parar por favor? Estamos en una situación seria, no tenemos tiempo para tonterías. -interrumpe Root-.
-¿Qué situación? ¿Le robáis a mi padre? ¿Es eso?
-No. -dice secamente Shaw-.
-¿Entonces? -pregunta Tat-. ¿Qué hacéis aquí?
-Tu padre intenta matar a Shaw. Pero si quieres, puedes seguir pensando que somos las malas que venimos a robar a tu querido papá. -responde tranquilamente Root. -Y ahora, si no te importa, podrías ayudarnos. Y si no, no tengo más remedio que matarte. -sonríe-.
-¿Qué? Shaw a tu nueva novia se le va un poco la pinza, ¿no?
-En realidad... lo que ha dicho es cierto, y yo no me arriesgaría a averiguar si lo último que ha dicho iba en serio.
-¿Mi padre intenta matarte? ¿Por qué? ¿Y si eso es verdad qué hacéis aquí? ¿Sois retrasadas o qué? -se ríe nerviosamente-.
-No estamos aquí por tu padre. -dice Root.- Estamos aquí por ti.
