Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"Las agujas del reloj no se detienen, ni por ti ni por mi ni por nadie, inclemente y cruel, malvado y benévolo es el tiempo, la juventud se marchita pero el hermoso recuerdo de la primera vez que mire la luna brillar sobre mi piel se quedara conmigo hasta que las agujas del reloj se detengan anunciando mi partida, anunciando que soy libre, de ti, de mi, de el, de todo."
Elizabeth Lara
Parte II
Capitulo 4: Un viaje muy largo.
Otro largo año había pasado para la joven sacerdotisa del futuro y sus amigos, había pasado de grado con buenas calificaciones, había entrenado duramente y ya veía resultados, había estado combatiendo a los secuaces de Naraku que después de estar "casi" inactivos, habían explotado a mediados del año anterior en una lucha frenética por completar la perla, le mismo Naraku salió de su escondite, pero después de haber sido herido seriamente por una de sus flechas volvió a perderse, a su parecer el había estado midiendo la capacidad del grupo, y realmente ella estaba descontenta por su rendimiento aun así, que había seguido acudiendo a casa a entrenar, lo que le valió mas de una pelea con Inuyasha, Kagome ya podía estar convencida de que su "amor" había pasado al olvido, ella sabía de sus encuentros con Kikyo cada vez mas frecuentes y la verdad era que ya no dolía, de echo ya no importaba muy a pesar de que Inuyasha seguía haciéndolo a escondidas como si ella fuera una completa imbesil y no notara sus ausencias, lo había dejado estar, tampoco iba a meterse en una discusión por gusto y gana estaba cansada de eso.
- ¡K-A-G-O-M-E! – Chillaron Ayumi, Eri y Yuca, sacándola de su letargo.
-¡Oh chicas lo siento me perdí en mi mundo!- se disculpo Kagome avergonzada, muy a pesar de que se había dicho un millar de veces que debía deshacerse de esa costumbre en particular, seguía cayendo en ella irremediablemente a su pesar.
- ¡Oh esta bien, estábamos diciendo que Hojo está en la ciudad y que deberías llamarlo, el vino preguntando por ti cuando estabas de reposo de nuevo!- Dijo Yuka marcando automáticamente el numero de Hojo en su movil, Kagome, reacciono instintivamente, retrocedió un par de pasos, mientras las chicas miraban el teléfono decepcionadas cuando cayo el contestador.
- ¡Uy que mal, seguro esta con otra chica, Kagome demasiado tiempo lo has puesto a esperar al pobre!...- Dijo Eri con un brillo dramático en los ojos.
- ¡!Si me han dicho que hay una chica nueva en su cuadra, que es muy joven y hermosa, claro que tu sigues siendo joven y hermosa, los años parecieran no tocarte amiga!- Señalo Ayumi levantándole el animo- ¡Además el pobre alucinó con el video de nuestra presentación de "India" y sus tradiciones, dijo que bailabas como los Ángeles!- agrego Ayumi emocionada, Kaome recordó con satisfacción que se había esmerado hasta conseguir "perfección" como su abuelo había dicho y había bailado como los ángeles como su madre decía, aun se sorprendía de ver el video.
- ¿Ustedes le enviaron "ese" video a Hojo?-soltó Kagome estupefacta al ver hasta que punto sus amigas seguían alentando aquella descocada relación.
-¡Si nos hizo prometer que se la enviaríamos!- Dijo Yuca junto a Eri que asentía sin dejar de sonreír. - ¡Además bailaste espectacularmente, no sabíamos que podías moverte así!
- ¡Oh chicas… esto yo ya tengo que irme, tengo que hacer unas compras para mama y luego tengo que regresar a casa, ya saben mis tratamientos y eso!- dijo Kagome nerviosamente, sabiendo que era incapaz de mentir, pero sus amigas benditas fueran, solo la miraron preocupadas y asintieron con aire de entender su "delicada" situación, se despidieron y Kagome las dejo irse a la zona comercial, mientras ella tomaba el camino al mercado cerca de su casa.
-¡Buenos días Higurachi-san!- dijo el dependiente del pequeño mercado, Kagome devolvió el saludo con educación y tomo el carrito de compras, metió media docena de Ramen, una bolsa de chupetas, dos cajas de poky, una botella de aceite de oliva extra virgen, unos condimentos para su madre, y solo para probar 2 bolsas grandes de galletas para perros, se las daría a Inuyasha después de "sentarlo" a ver si se contentaba, la sola idea de hacer eso le daba risa, tomo 2 cajas de colores, una resma de hojas blancas 2 cartillas de letras y 2 de números para Rin y Shippo una lata de atún para Kirara, fue a la caja pagó por sus artículos y prácticamente trotó a casa, aquel día había terminado un año escolar mas y estaba de muy buen humor, sus notas fueron las que quería y estaba satisfecha por esa parte, llegó a la entrada de la casa y sonrió para si misma estaba dándole vida a la ficción y sabía que debía estar orgullosa de si misma.
- ¡Tadaima!- saludo Kagome dejando los zapatos en la entrada y subiendo de una vez las escaleras dejó las bolas sobre la cama y guardó los regalos en su bolso amarillo que estaba abierto a los pies de su cama, se sacó el uniforme se dió una ducha rápida, dejó el condimento de su madre en la cocina y voló al templo donde su abuelo esperaba.
- ¡Felicitaciones hija!-saludo su abuelo refiriéndose a su nuevo grado. – bien vamos a empezar hoy con las Katas!- dijo entregándole la Shinai y tomando una el mismo, su abuelo empezó a atacarla inmediatamente, con una rapidez que no se había adivinado de esos viejos huesos, la había sorprendido la primera vez pero ahora combatía casi alegremente, su decisión había sido la correcta y su abuelo la persona ideal para ayudarla a llevar a cabo, si bien aun se inventaba cosas extrañas, ella ya no era tan escéptica a todo, había aprendido a la mala a ser mas abierta con las cosas.
- ¡Gracias.. Abuelo!- contesto sin bajar el ritmo bloqueando un ataque y contraatacando a su vez, así estuvieron un buen rato, hasta que su abuelo casi logro desarmarla.
- ¡Ya muchacha estoy agotado y con los dedos aplastados, bueno has los honores, sigues entrenado!- señalo mostrándole la mano derecha donde le había aplastados los dedos con su shinai; los dedos se estaban amoratando e inflamando por el golpe, Kagome sonrió y coloco su mano derecha con confianza sobre la mano lastimada con un ligero toque de luz violeta retiro su mano para dejar ver la mano de su abuelo completamente sana y algo mas.- ¡Bien, bien, esto ya parece que lo tienes bien dominado, has curado cortadas, torceduras de tobillo, un hueso roto de tu hermano, magulladuras y hematomas así que ya abarcas una buena gama de sanacion!, faltaría intoxicaciones y venenos , pero eso tendrás que comprobarlo tu misma en la era feudal, ahora tenemos que enfocarnos mas en tus ataque, el arco y la flecha están mucho mejor ahora, pero no debes quedarte con una sola arma, tus Katas son buenas y puedes usar tu energía espiritual como arma también, aunque tienes que pulirlo mas. – dijo su abuelo orgullosamente.
- ¡Si abuelito, pero será para la semana que viene, ya tengo que regresar!- Dijo Kagome sonriéndole.
- ¡Si, si muchacha, medita un rato y luego te puedes ir!, ¡sigue usando esos cristales te ayudan a enfocar mas!- dijo el abuelo retirándose claramente agotado, pero satisfecho.
- ¡Feliz cumpleaños a mi!- Canto alegremente Kagome, estirándose al máximo de su estatura, fue y prendió incienso nuevamente y rezó varios sutras, por sus amigos, su padre, su abuela y esa tía que siempre salía en las oraciones familiares, pero nadie se atrevía a hablarle de ella. Se sentó en medio del Salón del Templo, cerró los ojos relajada y contenta consigo misma , y recordó los últimos 2 años su cambio de vida y su lucha contra Naraku y su ambición, recordó a los amigos que había echo, recordó a la gente que había ayudado y los que la habían ayudado a ella y decidió que su vida a pesar de sus altibajos había sido buena, principalmente tenía el argumento perfecto para una novela de ficción histórica o hasta un Anime si no la recluían en un psiquiátrico por declararla completamente loca, porque se había cubierto tan bien el rastro de los Youkais en Japon, que para la gente actual, solo eran mitos y leyendas, y pensar que ella podía decirles con certeza todo lo contrario, a veces se preguntaba, ¿Sería posible que todos desaparecieran?, ¿Que sucedió con ellos, una guerra?, ¿Que hizo que todos desaparecieran así?... Tal vez nunca lo sabría, tal vez no tenían lugar en la sociedad moderna, pensó en los youkai que había conocido, los que habían luchado a su lado y pensó que era realmente injusto que ellos no hubieran tenido lugar en el futuro, muchos de ellos eran nobles y buenos y habían peleado por un futuro mejor y era realmente injusto que no fueran ahora parte de el. Kagome se tenso y abrió los ojos abruptamente, su amigo el fantasma aparecía de vez en cuando pero ahora se esfumaba casi al instante, no dándole tiempo siquiera a ubicarlo, tal vez había visto sus progresos y no quería que ella lo atrapara, sería su amigo el "fantasma" un fantasma realmente?, ¿Sería un youkai?, ¿Sería que si había algunos?.- ¡Ya estas perdiendo la cabeza de nuevo Kagome!- se regaño levantándose y mirando sobre el altar un ramo de… gardenias rojas repitió nuevamente lo que se había convertido en un ritual, acaricio la flor y se fue a casa y nuevamente volvió a aparecer durante un instante aquel que recolectaba las gardenias rojas que tocaba la joven Miko.
- ¡Espero que regreses pronto cariño cuídate! –dijo su madre que había insistido en acompañarla ese día- ¡Este es tu regalo de cumpleaños, mi madre me lo dio a mi cuando cumplí tu edad, ahora es tuyo, guárdalo cerca de tu corazón!- dijo su madre colocándole una elaborada cadena de oro blanco con una estrella de cinco puntas y un cuarto creciente abrazando casi por completo a la estrella sobre relieve del tamaño de su puño, era un colgante pesado pero increíble y hermosamente trabajado, cuando su madre lo abrocho a su cuello cubriendo los fragmentos de la perla, sintió algo calido posarse en su corazón.- ¡Donde quiera que estés siempre serás Kagome, recuérdalo y encárgate de recordárselo a todo aquel que encuentres en tu camino, de esa manera nunca te olvidaran cielo!.
- ¡Gracias mama es muy hermoso!- Dijo Kagome emocionada sin entender realmente por que tanta emoción que la llevaba casi a las lagrimas.
- ¡Es una responsabilidad!- señalo enigmáticamente su madre al medallón sobre la perla.
- ¡La vida en si lo es y esta llena de ellas, así que lo haré bien, tengo fé en mi, las responsabilidades han venido a mi desde que tengo 15 y no les he dado la espalda, no voy a empezar ahora!.- contesto Kagome arrancándole una sonrisa a su madre antes de saltar dentro del pozo, sin ver la figura de un hombre pararse junto a su madre y mirarla desaparecer por aquel pozo también.
- ¿Crees que estará bien?- pregunto Sakura Higurachi mirando a su única hija desaparecer en el pozo devora huesos.
-¡Claro que si, "ella" tiene que ir allí, es el momento Sakura!- contesto el hombre colocándole una gardenia roja en las manos a Sakura, quien sonrió como una colegiala enamorada, apoyando la cabeza a la altura del pecho del hombre junto a ella.
…
No sabía que pasaba, tal vez finalmente se había excedido en peso esta vez y el pozo se estaba vengando zarandeándola como pelota de ping-pong por eso, después de lo que parecieron horas de turbulencia Kagome se aferro al arco en su mano rogando al cielo que no caer sobre el y terminar partiéndolo, ciertamente alguien la escucho por que a diferencia de otras veces a penas toco el suelo del pozo, este la escupió casi con violencia haciéndola caer de espaldas sobre su abultado bolso amarillo, Kagome se quedo un momento allí en el suelo evaluando con su don de sanacion su estado físico, al confirmar que no se había roto nada, simplemente soltó el aire que había estado conteniendo y se sentó aferrando el arco en su mano, como una naufrago a la orilla, miro los alrededores desconcertada, en casa era media tarde, empezaba a hacer la noche pero, aquí parecía estar amaneciendo y estaba haciendo un frío invernal, y algo no encajaba en aquel lugar.
- ¡Uf, ya veo que me golpe una o dos veces la cabeza!- gimió Kagome levantándose y caminando hacia la aldea de Kaede, Kagome iba sondeando todo el lugar por donde pasaba, pero no lograba sentir a Inuyasha, o alguno de los Chicos. ¿Sería que Inuyasha finalmente había cumplido su amenaza y se habían ido sin ella?, Oooh ella iba sentarlo realmente del allí al infierno y de regreso, si el realmente lo había echo, ella personalmente iba a subyugarlo hasta hacerlo temblar de terror con sus sola presencia, se juro así misma caminando con mas energía apurando el paso, frenadote de golpe al comprender lo que no encajaba allí, "El árbol Sagrado", ¿Donde estaba? Se pregunto perpleja mirando los alrededores del pozo sin ubicar el majestuoso árbol sagrado que había cobijado su niñez- ¡Oh por dios, Oh por dios, Oh por dios!- gimoteo corriendo de regreso al pozo tratando de ubicar la enorme energía Familiar del árbol Sagrado. - ¿Qué demonios pasa aquí?- pregunto en voz alta siendo golpeada por un silencio que le ponía la piel de gallina. *** A ver, este es el pozo, aquí esta la puerta, la abro y miro a mi izquierda y allí debería de estar el árbol Sagrado!***- pensó haciendo la mímica de abrir una puerta imaginaria y desesperada echando a correr a donde se suponía que debería estar el milenario árbol sagrado para encontrar a un pequeño retoño un arbolito muy joven y aun frágil que al menos debería tener un año cuando mucho- ¡Oh mierda, oh rayos, Oh cielos, estoy mas lejos, estoy mas lejos, ¡Oh por dios!- juró Kagome hiperventilando de los nervios. *** Tengo que regresar***pensó automaticamente echando a correr de regreso al pozo y saltando dentro de el para caer pesadamente y dolorosamente sobre sus pies en el fondo, y ver con horror que no había sucedido nada, el pozo no estaba funcionando. – ¡No funciona!- gimió dolorida resaltando lo obvio y colocándose la mano izquierda sobre el tobillo derecho y sanándolo de la torcedura que había sufrido con su caída, Kagome trepó por las lianas y salió sentándose en el borde del pozo, con la mente en blanco. – ¿Y ahora que rayos voy a hacer?, ¿Por que a mi señor?- casi lloró Kagome al cielo, esperando que le cayera un rayo, algo, una respuesta que no llegó, sintió el medallón que su madre le había dado, calentarse un poco sobre su corazón, y consiguió consuelo en ese calor.- ¡Bueno, será mejor que vaya a la aldea!- decidió levantándose otra vez y retomando el camino hacia la aldea de Kaede, apenas llevaba un par de metros cuando un estruendo enorme la hizo lanzarse a tierra instintivamente, de la nada sintió un youki enorme, el aura de este youki destellaba con una brillante luz azul con bordes rojos, era un youki enorme que solo había sentido una vez en su vida, cuando Sesshomaru se había transformado e intentado matarla, Kagome sintió Algo frío bajarle por la espalda, pero antes de que pudiera pensarlo dos veces ella salió corriendo detrás de aquel youki, si Sesshomaru estaba allí decidió sin detenerse a pensar en las consecuencias, entonces podría pregúntale algunas cosas, tal vez por eso en primer lugar había tenido curiosidad por el pozo un año atrás.
Kagome corrió hasta que llego al campo de batalla y se quedo helada en el sitio, a pocos metros frente a ella había un enorme perro blanco de dos colas luchando con 3 Demonios enormes totalmente monstruosos, con la piel grisácea como su fueran de piedra y un montón de pinchos rojos sangre a su parecer horrorosos.
- ¡Oh Sesshomaru, mejor espero a que termines!, ¿Ok?- soltó ella inconcientemente ganándose la atención de 2 de los tres demonios, el enorme Demonio perro atacó con sus garras a los dos que huían, mantenido en su campo de visión al tercero, cuando este hizo su movimiento, desviando la atención del gran demonio perro los otros dos se lanzaron contra ella.*** ¡Oh rayos, Oh rayos tenía que hablar y llamarlos prácticamente a mi no?... GRrrrrr! *** pensó Kagome inconcientemente colocando una barrera sobre ella dándole gracias a su abuelo mentalmente por insistir en aprender y perfeccionar esa habilidad, los dos demonios se estrellaron pesadamente contra la barrera cayendo de espaldas sobre sus pinchos.
-¡Vas a ver lo que haremos de ti, maldita humana!- rugió uno de los demonios poniéndose en pie, con una agilidad que nadie creería en un cuerpo tan grande y robusto seguido del otro, Kagome dio una mirada desesperada para ver al tercer demonio muerto a unos diez metros y al demonio perro allí mirando la batalla.
- ¿Sesshomaru es que no vas a ayudarme?, bien no es que "tengas" que ayudarme pero "YO" te ayude con Rin, Sip que diablos?, ¡Golpe bajo pero cuando toca, toca!- dijo Kagome sabiendo de sobra que el podía escucharla pero este no hizo el mas mínimo movimiento hacia ella. - ¡BIEN, GRACIAS DE TODOS MODOS ERES DEFINITIVAMENTE UN "PERRO"!- rugió Kagome molesta, al momento que su kekkai voló en mil pedazos cuando ambos demonios atacaron con toda sus fuerzas, Kagome se saco el bolso amarillo, lanzándolo a un lado y corriendo por su vida como el infierno tomo una flecha de su carcaj la cargo, apunto y la lanzo dándole hábilmente a uno de los demonios en un ojo, purificando a la gigantesca mole en un solo tiro.
- ¡Así que eres una de ellos, mas razón para acabar contigo nadie te extrañara!- Dijo el otro demonio lanzando un ataque lanzando a Kagome por los aires y estrellándola duramente contra el piso, Kagome sintió su cuerpo explotar con dolor, pero bloqueo su dolor hasta donde pudo y giro en el suelo a tiempo pare evadir un ataque frontal estiro la mano tras ella para buscar otra flecha y descubrió con horror que las había perdido, giro una vez mas alarmada y se levando echando a correr en dirección opuesta al demonio que la atacaba .
- ¡Oh cariño vas a tener que empeñarte mucho conmigo, no te creas que me voy a dejar así como así, hijo de tu MALA madre!- Juró Kagome recordando todo lo que había estado trabajando con su abuelo, el siempre decía, busca un conductor, bueno allí había un pequeño problema, sus flechas estaban partidas y destrozadas, no podía ver una maldita piedra cuando la necesitaba solo hojas pasto, grama, hojas, todo de "naturaleza Vegetal".
-¡TE MATARE!- Rugió el demonio encolerizado ante su desfachatez.
-¡Uy si que miedo!,¿Sabes cuantas veces me han dicho eso y hasta hora nada?-contesto Kagome insolentemente decidiéndose así misma que había perdido completamente la cabeza, solo ella "sin flechas" ni nada para defenderse soltaba una barbaridad de esas cuando en realidad estaba muerta de miedo, pero no ella no demostraría miedo, nunca mas, si iba a morir igual lo haría maldiciendo y llevándose consigo a todos los que pudiera!- ¡Claro.. hojas!- celebró Kagome esquivando por los pelos otro ataque que secciono el cadáver del primer demonio en 2 partes y agarrando un puñado de hojas, podía sentir sus manos viscosas con su sangre en el puñado de hojas, Kagome concentro la energía en sus manos trasfiriéndolas a las hojas por medio de su sangre como vinculo tomo una hoja entre sus manos la coloco en el carcaj como si fuera una flecha y empezó a darle forma a su energía hasta obtener una flecha de poder espiritual, la dejo ir acertando en el brazo derecho de la bestia sanguinaria purificando la extremidad y apartándose del camino de la bestia, una vez mas se concentro en el resto de las hojas y las lanzo hacía el demonio, visualizándolas volar alrededor de el, logrado que estas obedecieran pegándose pulcramente sobre su corazón y cabeza purificándolo por completo, Kagome se quedo fría mirando al demonio desvanecerse con rapidez.- ¡No puedo creer que yo haya echo "eso"- Gimió sintiéndose aletargada de golpe, dejándose caer sentada justo donde estaba, mirando el claro sin verlo realmente, sintió un movimiento a sus espaldas y instintivamente se volvió, aunque torpemente se sentía debilitada como nunca antes e había pasado.
- ¿Quién eres tu "humana"?- pregunto el Taiyoukai frente a ella, Kagome lo miro atentamente perpleja.
- ¡Tu no eres Sesshomaru!...- soltó Kagome sorprendida mirando nuevamente a Youkai frente a ella, alto de cabellos blancos platinados un par de marcas irregulares en lo alto de las mejillas pero ninguna marca de luna azul sobre su frente. - ¿Quién rayos eres tu?, ¡Oh miércoles, jueves y Viernes!- soltó Kagome débilmente cuando este la agarro del cuello, mientras ella se agarraba la dolorida cabeza con las manos ensangrentadas.
-¡Fhee!... ¡Te matare solo por tu falta de respeto… no se quien es "ese" Sesshomaru!...- Dijo mirándola desconfiadamente. - ¡Pero este es Toga!- agrego retirando sus garras venenosas del cuello de aquella extraña mujer aun tenía algo de poder y no pensaba arriesgarse.
- ¿Toga?- gimió Kagome entendiendo la implicación de su presencia allí, el Youkai la miro desconfiado, aquel no era el "gran" Perro general, aquel era el joven "Toga", simplemente como se había presentado, el joven futuro padre de Sesshomaru e Inuyasha. - ¡Bien señor Toga, yo soy Kagome, y estoy MUY perdida en estos momentos!- dijo antes de desmayarse, Toga la miro desconcertado y alarmado al mismo tiempo, Tomó a la joven mujer en brazos y agarró el extraño paquete que había traído con ella y tomó el aire, ella estaba desangrándose, la había tocado un momento para saber si tenía fuerzas para atacarlo y al ver que si, había esperado sabiamente a que se desvaneciera, ahora regresaba con aquella extraña humana llamada "Kagome" interesante ciertamente decidió.
La fortaleza de las tierras del Oeste estaba alterada y con toda la razon, la presencia de una Humana tras sus murallas era un hecho sin precedente, los sirvientes murmuraban lo mas alejados que podían de su joven señor por temor a despertar su ira, pero para ellos haberlo visto tomar tierra, con una humana desvergonzadamente vestida y ensangrentada era algo que jamás se habrían esperado de su joven amo, quien después de haber dispuesto de un sanador para la mujer humana había permanecido junto a ella durante 2 días a pesar de que esta había permanecido sumida en la inconciencia. Si bien no podía haber sucedido algo vejatorio durante la inconciencia de la mujer, a todos les tocaba ver lo que sucedería con curiosidad y discreción si querían conservar sus preciadas vidas por mucho más tiempo.
Dolor era un ente vivo, ella navegaba en un mar de dolor había visto a Inuyasha insultarla una vez mas e irse con Kikyo burlándose cruelmente de ella, si bien aquello no dolía como en años anteriores seguía doliendo a un nivel de amistad, había visto a Miroku darle la espalda junto a Sango, con una mirada de sospecha, había visto a su amado hijo rechazarla, y sentía como el horrible dolor seguía quemándola de adentro hacía fuera, había llorado por ellos, suplicado por ellos, pero ninguno de ellos había respondido, el dolor llenaba ahora su vida, si es que estaba viva, a su parecer bien podría estar quemándose en el infierno y no lo notaria, el dolor era algo que respiraba ella ahora, llamó a sus amigos, a su madre, a su abuelo y a su hermano, pero solo la oscuridad respondió con un silencio aplastante y desconcertante.
-¡NO! ¡No… No es real, no es real!- lloraba Kagome en su agonía apartando por milésima vez el paño húmedo de su cabeza, una mano llena de garras afiladas y una marca azulada sobre la muñeca, coloco con cuidado el paño nuevamente en su lugar. - ¡Inuyasha… Mama!... Doushite? – Gimoteo temblando sin control bajo el grueso cobertor que debería mantenerla caliente, aunque eso podría ser bastante difícil, por que su cuerpo ardía por completo en fiebre que no cedía.
-¡Tal vez al final este Toga la a matado!- Murmuro Toga mirando preocupado a la joven, temblar bajo el cobertor, ella había estado delirando en fiebre las ultimas horas.
-¡Maldita sea… no!… yo soy Kagome Higurachi!.- soltó abriendo los ojos vidriosos en medio de su trance, los ojos azules de la joven estaban completamente dilatados, ella miraba a Toga sin verlo realmente- ¡No van a vencerme tan fá-cil-mente! ¡Ni siquiera "TU" Sesshomaru… eres un perro malo… "muy malo"!. - Soltó enfocando un poco su mirada sobre el.
-¡Fhee… Mujer yo no soy "Sesshomaru"!- Juró Toga haciéndole gracia la forma en que la mujer "Kagome" decía la palabra "perro" como si fuera un insulto, en especial por que el que de echo "era" un perro, Demonio si, pero perro al fin si su naturaleza básica salía a relucir.
- ¡Inuyasha… Siéntate chico!- disparo ella casi de modo automático según pudo ver, haciéndole entender a Toga que ella hacía eso por reflejo, murmuro unas cosas mas incomprensibles sobre unas "calificaciones" y estudios luego se calló por un momento relativamente largo mirándolo sin verlo. - ¿Qué me esta pasando, Toga-sama?- murmuro en un momento de lucidez logrando romper la cadena de pesadillas febriles, en las que había estado atrapada, mirando mas bien fijamente a Toga con una aire realmente frágil y asustado que tocó el corazón del Inu-youkai.
- ¡Estas enferma Kagome, perdiste mucha sangre de una arteria dijó mi sanador, y te dimos de mi sangre, tu cuerpo lucha contra mi veneno, pero en realidad deberías estar muerta ya!- contesto Toga observándola escucharlo con atención, Kagome lo miro con los ojos un poco vidriosos y le dedico una dulce sonrisa desconcertándolo.
- ¡Esta bien, a tu hijo tampoco le hizo mucha gracia que su veneno no me afectara!- Contesto Kagome dejando a Toga perplejo.
- ¿Mi hijo?- pregunto este, pero Kagome no lo escuchaba, se había envuelto así misma en un capullo de energía espiritual, una muy familiar que el había conocido, era tibia y benigna para el aquella mujer ostentaba un poder demasiado grande para ella, sin embargo, parecía capaz de manejarlo era simplemente desconcertante, ¿Era esto lo que los de su clase querían destruir con tanta desesperación?, ¿El demonio que había combatido la joven Kagome, había dicho "nadie te extrañara" entonces, serian cierto los rumores que se habían estado levantando?, esta joven mujer tenía un talento excepcional aunque el podía sentir que no estaba usando todo su poder realmente, ¿Qué debería hacer, ayudarla a regresar con los suyos?, ¿Matarla?, ¿Que se suponía que debería hacer con ella? Y estaba el echo de que ella había nombrado a "SU" hijo y lo llenaba de curiosidad, ¿Cuál hijo, el aun no había tomado compañera así, que… Cual hijo?, le haría esa pregunta cuando pudiera contestarle con claridad, decidió viendo el brillo violeta desaparecer dejando a la joven caer en un sueño mas calmado que el que había tenido los dos últimos días. - ¡Luego decidiré, que hacer contigo… "Kagome"!- dijo el Daiyoukai mirando con reverencia el medallón de la joven que nadie había podido tocar sin sufrir, brillar levemente sobre el pecho de la joven.
- ¡Oh por todos los… díganme que alguien anoto la placa de ese camion!- Murmuro Kagome horas después sentándose lentamente con el estomago revuelto y con un dolor de cabeza tal, que no le extrañaría para nada que su cabeza simplemente explotara como una piñata Mexicana, colorida y muy apaleada. - ¡Ay mi madre!- gimió llevándose la mano a la frente aun sabiendo que aquel gesto inconciente no aliviaría su dolor de cabeza.
- ¿Ya estas mejor?- Pregunto Toga sin levantar la voz, cosa que Kagome agradeció a los cielos casi con lagrimas en los ojos.
- ¡Si… solo me duele un poco la cabeza!... ¿Dónde esta mi bolso?- contesto Kagome viendo allí una buena posibilidad.
- ¿Bolso?- repito Toga desconcertado.
- ¡Si... grande, amarillo y para mi "condenadamente pesado"!- describió Kagome tratando de no hacer ningún movimiento brusco o lloraría y empeoraría su jaqueca.
- ¡Tu zurrón! – Intuyó Toga alejándose silenciosamente y tomando de un rincón su preciado bolso, colocándolo suavemente junto a ella, sin dejar de mirarla con curiosidad.
- ¡Oh, gracias por traerlo!- dijo Kagome casi botando de la alegría, soltó el nudo con un movimiento reflejo dándole a entender a Toga que ella solía hacer aquello con frecuencia. Kagome empezó a hurgar dentro de su bolso hasta encontrar el botiquín de primeros auxilios abrir los cierres metálicos a presión, y mirar casi con desmayada alegría las medicinas, tomo el bote de tylenol, lo abrió en un solo movimiento y coloco 2 pastillas en su mano izquierda, cerrando con la derecha el bote, trago las pastillas ayudadas de un poco de agua mineral, cerro el botiquín y lo echo al descuido dentro de su bolso. -¡Eso aliviara mi dolor de cabeza.. Gracias! –dijo finalmente mirando a Toga quien no se había perdido un solo gesto de la joven mujer.
- ¡Este toga tiene algunas preguntas!- Anuncio Toga en el mismo tono que Sesshomaru había exigido respuestas sobre el pozo, Kagome suspiro mentalmente ante el parecido entre ambos.
- ¡Me lo imagino… pero debo decir, que hay cosas que simplemente no puedo decir…! Entiendes?- explico Kagome tratando de mediar con Toga.
- ¡Me contestaras mujer!- exigió Toga imperiosamente, haciendo a Kagome sonreír.
- ¡Ya veo de donde lo saco Sesshomaru!- Dijo Kagome sonriendo, antes de poner una mueca de horror ante su estupidez.
- ¡Mi hijo según tu!- Intuyo Toga con una chispa de comprensión en sus ojos. - ¡Bien puedes empezar por allí!, ¡Explícame eso de "mi hijo" y este Sota, Mirouku, Shipo, Inuyasha Sango y Naraku! ¿Son todos mis hijos?.. - Pregunto mirándola atentamente. - ¡Sabré si me mientes y te matare!. - Decidió empujarla un poco.
- ¿Que diablos pasa contigo y tus hijos que siempre quieren matarme?- Soltó Kagome arrepintiéndose cuando una punzada de dolor le nublo la visión.- ¡Mier…coles!-gimió.
- ¡Entonces tengo mas de un hijo!- decidió Toga desconcertado, no podía percibir que ella mintiera sobre eso.
- ¡Si mi lord tendrá mas de un hijo… a ver yo soy del futuro! De Su futuro y de el de sus hijos en realidad yo… - Kagome lo miro suplicante había cosas que no podía decir, podía cambiar algo importante, esa el riesgo en el Sengoku, pero ella estaba en otra era mas y no sabía como afectaría el futuro su presencia allí.- ¡Mira lo que vamos a hacer, yo voy a decirte lo que pueda, pero no puedo decirte todo, por que entonces podría cambiar el futuro y las consecuencias serian desastrosas, sabes que tendrás dos hijos, Sesshomaru e Inuyasha, tu hijo mayor es Sesshomaruy tu hijo menor es Inuyasha, soy del futuro y estoy en alguna extraña misión del destino!- explico Kagome tratado de sonar razonable.
- ¡Bien, entiendo eso, puedes hablarme de mis hijos, como son?- pregunto emocionado ante una oportunidad que sabia única en la vida, conocer el futuro.
- ¡Bien, errr Seshomaru, vive bajo su nombre el es "el asesino perfecto" camina sobre la verde tierra como si el fuera el dueño y señor de ella!- Explico Kagome viendo a Toga sonreír con orgullo por su primogénito, que podía decirle de Inuyasha? No podía decirle que el era de hecho un Hanyo no sabía cual era su posición respecto a las mujeres humanas, y eso podría cambiar el destino de Inuyasha- ¡pero era un ser frío y terrorífico cuando lo conocí, no es que eso haya mejorado mucho ahora, pero ahora a tomado bajo su protección a una niña humana a la que parece "tolerar", no voy a aventurarme a decir que la "quiere como a una hija" ok? Tu hijo es ilegible, nadie puede realmente estar seguro de lo que pasa por su cabeza!.
- ¿Una niña humana?- pregunto desconcertado y algo preocupado, la descripción de su hijo como guerrero le había agradado, pero su personalidad no era la correcta para un Taiyoukai decidido, un Taiyoukai debia proteger al debil y en este caso eran los humanos, "la mano de Youkai protege" habia sido la enseñanza de su padre pensaba Toga, sin notar la preocupación de Kagome ante su cambio de humor.
- ¡No se mas de eso!... por otro lado ¡Inuyasha… el es noble de corazón, un poco infantil a veces me provoca lanzarle algo a la cabeza o simplemente "sentarlo" hasta la inconciencia, pero es un buen amigo se esta esforzando al máximo por ayudarme a completar mi misión!- Dijo Kagme sonriendo ante la clara confusión de Toga cuando ella había dicho "sentar" a su hijo.
- ¿Cuál es esa misión tan importante, en la que mi hijo esta envuelto?- pregunto Toga con curiosidad, ignorando las partes confusas de la explicación de la joven mujer.
- ¡Bueno!… ¿Sabes algo sobre la Perla de Shikon?- Pregunto Kagome mirándolo atentamente midiendo su reacción.
- ¡No!, ¿Debería saberlo?...- pregunto desconcertado. Mientras un ligero toque en la puerta los interrumpía, Kagome observo entonces por primera vez su entorno, las paredes eran de piedra blanquecina pulidas por el tiempo los ventanales estaban cubiertos por largos cortinajes blancos dejando pasar la luz agradablemente, el suelo de granito blanco pulido profundamente, el elegante futon forrado en seda en el que ella descansaba y el kimono de invierno de seda que hacia de colcha cubriéndola, hablaban de una calidad tremenda que no se había esperado en aquel pasado tan lejano pero allí estaba, la puerta de roble tallada con un perro en vigilia se abrió develando a una joven de cabellos rojos y ojos de gato que la miraban con abierta curiosidad levando una bandeja en las manos llenas de garras afiladas.
-¡Mi lord, la comida que pidió, mi lord!- anuncio la joven Youkai agachándose respetuosamente frente a Toga quien no se había movido de su posición sentada "decentemente" a un lado del futon donde aun Yacía Kagome, y colocando la bandeja frente a el.
- ¡Gracias Matzudaira-san, puede retirarse!- Dijo Toga despidiéndola educadamente, quería escuchar todo lo que aquella mujer le pudiera decir y estaba seguro que no hablaría frente a nadie mas, observo a la Neko-youkai retirarse y espero hasta estar seguro que nadie estaba en la capacidad de escuchar lo que allí se decía- ¡Come!- ordeno colocando la bandeja sobre su regazo, sorprendiéndola.
- ¡Gracias, estooooo ¿Podrías "por favor" pasarle algo de tu cortesía a tus hijos? – Bromeo la joven haciéndolo curvar los labios en el inicio de una sonrisa con sus palabras.
-¡Ya veo que no heredaron mucho de mi entonces yo soy muy "cortés" – declaró Toga, observando como el aura de la joven brillaba con fuerza casi envolviéndolo con su alegría, el saco un poco mas su Youki superando el aura de la joven, y automáticamente la energía de la joven levanto vuelo hasta nivelarse con el.
-¡Si claro, tan cortés que ibas a dejar que esos dos demonios horribles me mataran sin mover un solo dedo!- Acuso Kagome haciendo flamear su aura con mal humor.
- ¡Todos estaba muy bien hasta que a una mujer impertinente se le ocurrió correr detrás de mi, y llamar la atención de mis atacantes, si podías hacer eso tu sola, pues bien tenias que salir de ello tu sola!.- Declaró Toga viendo como el aura de la mujer se elevaba con furia, el podía oler su indignación tan bien como podía oler su sinceridad.
- ¡Alto allí perro malo! Yo no te estaba persiguiendo a "ti" yo "creía" estar persiguiendo a tu hijo, y creo que eso es aun peor y demuestra mi falta de sentido común, el me habría arrancado la cabeza por interferir ¿Que tal?- soltó Kagome tomando un onigini y dándole un enorme mordisco notando que tenía hambre.
-¡A todas estas, ¿Que eres de mis hijos? Hablas de ellos con demasiada familiaridad!- decidió Toga desconcertado.
-¡Uy noooooo!... Inuyasha es mi amigo, casi mi hermano y Sesshomaru… bueno el es "el" somos… conocidos creo, ni siquiera amigos, Rin la niña que "el" cuida es realmente un amor de niña y puedo llamarla mi amiga a pesar de ser mucho mas joven que yo, pero yo-no-soy-NADA-mas de ninguno de tus hijo ¿OK?- dijo Kagome explicándolo lo mejor que pudo.
- ¡Ok!- Acepto Toga sin percibir falsedad en las palabras de la mujer. – bien dijiste que ibas a explicarme lo que pudieras, entonces empieza a ver como puedo ayudarte a regresar a tu gente!...- Decidió tomando una decisión, no había maldad en esta mujer, al contrario, ella era un alma pura y sensible, parecía tener afecto por todo ser viviente y conocía a sus hijos y hablaba de ellos con sinceridad y algo de preocupación, sabía que se guardaba cosas de su hijo menor, pero no podía forzarla a explicarle mas, si ella tenía razón y algo le decía que la tenía, su presencia podía cambiar muchas cosas para el futuro de sus hijos, haría lo que estuviera en su poder para devolverla a los suyos, a demás ella no era una simple mujer, había algo en ella y claro estaba "el" medallón, esta mujer era algo especial, tendría que revisar mas a fondo los textos antiguos para llegar a alguna conjetura.
- ¡No es tan fácil… el pozo no funciona!-Murmuro Kagome para si misma muy preocupada, miro a Toga mirarla confundido y comprendió que la había escuchado, aun a pesar de haber estado rodeada de Inu's los últimos 2 años ella seguía olvidando lo sensible que eran sus sentidos, aunque los de Toga eran mas sensibles que los de Inuyasha, tal vez por que este era un Youkai de sangre pura e Inuyasha no? Tal vez- ¡Bien mi Lord, voy a explicarte lo que pueda, pero debes darme tu palabra que jamás bajo ningún concepto le contaras a nadie sobre esto, si la historia cambia, tus hijos podrían desaparecer, incluso yo podría desaparecer si algo así sucede, entonces todo lo que e echo desaparecerá en consecuencia y causarías un error temporal que podría tener repercusiones enormes en el futuro, cualquier persona que haya tenido contacto con migo o con tus hijos pondría desaparecer y seria una reacción en cadena que podría destruirlo todo entiendes? – Explico Kagome preocupada, Vio a Toga asentir sin mudar su expresión seria, y entonces mientras comía empezó a contarle todo lo que podía, le hablo de su tiempo, omitiendo el echo de que no había Youkais, le hablo de su madre de su vida en su era, el templo su familia, de cómo había ido a parar a pasado de sus hijos todo lo que pudo y finalmente de cómo había llegado allí hasta ese momento.
- ¡Entonces el Medallón es una joya familiar!- dijo Toga señalando el medallón que Kagome sostenía entre sus manos sin consecuencias por su contacto.
- ¡Si, mi madre me dijo, que mi abuela se lo había dado cuando ella había cumplido los 17 años, así que ahora era mío dado que cumplí esa edad hace 3 días por lo visto, vaya regalo de cumpleaños!- murmuro Kagome pensando en los dos demonios que la habían atacado y ella había vencido sin ayuda.- ¿Yo realmente acabe con ellos dos verdad? –pregunto un poco incomoda, Toga la miro un instante y asintió, Kagome sintió tristeza por las vidas que había tomado, aun cuando había sido en defensa propia, ella nunca llegaría a un acuerdo con esa parte de ella que valoraba el derecho a la vida.
- ¡Te entristeces por una muerte bien ejecutada, ellos te habrían matado lentamente haciéndote sufrir, tu lo hiciste rápido con compasión!- declaro Toga sintiendo la tristeza de la joven.
-¡Si, supongo que fue como dices "una muerte bien ejecutada" pero a pesar de que lo hice en defensa propia, es duro para mi tomar la vida de alguien, incluso si este esta por tomar la mía… no es la primera vez que me veo en esa posición, sin embargo eso no lo hace mas fácil, quiero ser fuerte, por que quiero sobrevivir a la batalla que me espera, quiero ser fuerte para ayudar a mis amigos y lo estoy logrando, sin embargo eso no quiere decir que tenga el derecho a quitar una vida, no esta en mi naturaleza y no creo que llegue a estar alguna vez!- explico Kagome sorprendiendo profundamente al Taiyoukai.
- ¡Después de todo los humanos no son como creí!.- dijo este viendo a la joven contener sus lagrimas por el enemigo caído, ella era definitivamente noble de corazón, esperaba que su nobleza no la matara algún día.
- ¡No todos somos tan tolerantes, se llama "libre albedrío" los Youkai también lo tienen; Toga… tengo que regresar, necesito tratar de llegar al pozo, necesito tratar de regresar a casa, yo tengo que volver al tiempo de tus hijos, esta batalla no se decidirá sin mi!- declaro Kagome con firmeza, ella se negaba a estar fuera, aquello se había llevado 2 años de su vida, no lo dejaría a medias ni aun ahora cuando se estaba esforzando al máximo para mejorara sus capacidades y luchar con sus amigos.
- ¡Estas débil aun!- Dijo Toga preocupado por la Joven.
- ¡No importa, ya sanare, tengo que volver Toga, el tiempo que paso aquí puede cambiar muchas cosas, es peligroso para el futuro, incluso "tu" futuro, es peligroso que yo permanezca aquí!- Explico Kagome sonriendo, Inuyasha también se parecía a su padre. ***¡Es una lastima que nunca llegues a conocerlo Toga, con todo estarías orgulloso de tu hijo!*** pensó Kagome conteniendo las lagrimas era impensable saber que el moriría y no podía decírselo.
-¡Sea entonces!- Contesto Toga admirando la valentía y entereza de aquella joven mujer, quien era compañera de aventuras de uno de sus hijos, pero que también conocía y trataba a su hijo mayor…
Después de disponer de una cámara de baño y asearse, Kagome se sintió mas humana, purifico los fragmentos de la perla, se vistió en un par de jeans negros con una camisa manga tres cuartos azul oscuro, ordenó su bolso y se encontró con Toga, el padre de Inuyasha le dió un regalo, un cuchillo con un perro blanco trabajado en bajo y sobre relieve a lo largo de una vaina que bien podía ser marfil y el mango, había dicho que había sido un regalo de su padre a su madre y a pesar de haberse negado a recibirlo, el no acepto una negativa, después de guardar el regalo en el fondo de su equipaje envuelto entre su ropa y colgarse el bolso el carcaj lleno de flechas y su arco, el "Gran Taiyoukai" se elevo en el aire llevándola consigo hacia el pozo, un par de demonios menores se sintieron atraídos por el poder de los fragmentos pero Toga acabó con ellos antes de que pudieran acercarse a ella.
-¡Espero volver a verte Kagome!- dijo Toga arrancándole lagrimas a Kagome de tristeza, algo pesado se posó en el corazón del Youkai pero no insistió en preguntar nada mas.
- ¡Mantente cerca de este pozo, tal vez algún día vuelva a caer por aquí!- respondió Kagome con pesar ella tal vez nunca llegaría a verlo de nuevo. – Cuídate mucho ¿Si? – Dijo Kagome envolviéndolo en un abrazo, dejando al Toga perplejo, finalmente al no oler ninguna intención sexual de la joven mujer devolvió el abrazo, antes de que esta se separar de el y saltara dentro del pozo sin decir adiós, este observo con incredulidad, como el pozo volvía a la vida en una explosión azul y la joven del futuro, aquella que conocía a sus hijos desaparecía, aun cuando el olor a sal de sus lagrimas prevalecían.
-¡Hasta luego, Kagome!-Se despidió el gran Taioukai antes de tomar el cielo en la forma de un enorme perro blanco, ya era hora de volver a patrullar sus tierras, sin embargo jamás olvidaría a aquella joven Miko llamada "Kagome"…
Owari…
