Una nueva vida
Por: Valerie Hyuga Senju
Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Esta historia es de mi autoría.
Narración
"Pensamientos"
–Diálogo–
Capítulo 4. Cercanía
Hinata caminaba por las calles de Suna camino al Hospital, la presencia del Kazekage en la academia la sacó de balance y más el motivo por el que fue.
"Seguramente fue por Matsuri porque tienen una relación o ella le gusta"
No estaba convencida de que tuviesen una relación, él era seco con Matsuri por lo que había visto, para él solo era una asistente y su alumna, pero después de reflexionarlo, el pelirrojo era seco con todos, podrían ser pareja y con la discreción que caracterizaba a Gaara podría nunca darse cuenta.
"Que cosas piensas, seguramente sólo fue por su horario y nada más. Pero ¿y si lo fueran?"
Nunca se había puesto celosa por otro hombre que no fuera Naruto, siempre que este invitaba a la Haruno a salir enfrente de todos en ella surgía ese sentimiento. Pero ahora era diferente, no quería admitir que le gustaba el Kazekage, era guapo, sí, pero seguía diciéndose a sí misma que él no era de su tipo y que hacen falta más cosas que sólo un buen físico o un lindo rostro. A ella no sólo le gustaba Naruto físicamente, de hecho para ella siempre fue lo último, ella admiraba su espíritu, su voluntad y su buen corazón, lo admiraba y aunque no podía juzgar a Gaara, pues no lo conocía bien aún, podía ver que quería lo mejor para su aldea, había cambiado mucho con los años, también inspirado por el rubio.
Definitivamente era la primera vez en su vida que se mostraba confundida por sus sentimientos, nunca le había gustado alguien más que no fuese el Uzumaki, de cierta manera se había hecho costumbre estar enamorada de él y estar en esa zona de confort que se llama Konoha.
Llegó totalmente distraída al Hospital de Suna, primero hizo tareas administrativas, tenía que coordinar ciertas cosas para optimizar y hacer más eficiente su trabajo y el de los demás. Ya había acabado de organizar ciertos archivos, pero para proseguir con sus deberes debía tener la autorización del Kazekage, al imaginarlo se sonrosaron sus mejillas, quería evitar al pelirrojo, él la ponía muy nerviosa y no quería parecerle una niña asustadiza. Decidió que iría al terminar su jornada, postergaría aquello. Antes de terminar su horario atendió a algunos ninjas que entraron de emergencia por una misión fallida. Al terminar, se sentía débil, como eran heridas profundas necesitó invertir mucho chakra, no tenía ganas de ir a tratar ese asunto que tenía pendiente con el Kage de la aldea, pero debía hacerlo para no perder más tiempo.
. . .
Gaara estaba en su despacho, le dolía la cabeza, no había sido un buen día. Desde que llegó a ese lugar no se ha levantado de su asiento ni a estirar las piernas, tenía mucho papeleo que leer y firmar. Una de las misiones para obtener información de un grupo subversivo falló dejando ninjas heridos y para rematar la Hyuga lo había ignorado, ni una pequeña conversación tuvo con ella, de ser otra persona lo habría tomado como una falta de respeto, pero la justificaba por ser tímida. Seguía haciendo su trabajo cuando de repente entró a la oficina su asistente castaña. Esta tenía una sonrisa plasmada en el rostro, aún no podía olvidar que su amor platónico hubiese ido a la academia por ella (aunque realmente no había sido así), vio que el pelirrojo lucía cansado así que rápidamente se acercó y le preguntó.
– Gaara-sama ¿se siente bien? –Suelta la castaña con preocupación.
– Sí Matsuri –Contesta molesto, su orgullo no le permite decir que en realidad la cabeza le va a estallar–. ¿Hay citas programadas o personas que deseen tratar algún asunto conmigo?
– Ah, sí, casi lo olvidaba, Hinata-sensei está afuera esperando.
Sintió algo de adrenalina en su cuerpo al escuchar el nombre de la Hyuga. Se abrió la puerta y lo primero que vio fue a la ojiperla igual de linda que en la mañana, pero ahora lucía algo cansada. Cuando su mirada aguamarina se cruzó con la mirada opalina, la última la agachó y mostró un leve sonrojo en sus mejillas, a veces no sabía si la intimidaba, le gustaba o así era con todos, lo último no le agrado, le molestaría que a todo mundo le dedicará esos lindos y tiernos sonrojos.
– Buenas tardes Kazekage-sama– Saludó respetuosamente Hinata con una reverencia, la cual fue respondida inmediatamente por Gaara–. Etto...me pregunto si me podría aprobar esta solicitud del hospital, la redacte yo misma, digo, si no es molestia.
Hinata estaba uniendo sus dedos índices como cuando era más chica, parecía que al estar frente al imponente Kage se regresionaba a etapas anteriores, se suponía que ya había superado aquello.
Al lado de el pelirrojo se encontraba Matsuri, la cual miraba extrañada a su ahora sensei, era raro verla de esa manera.
"Seguramente gusta de él, sólo con él se pone así ¿y quién no? Gaara-sama esta como quiere, todas las chicas de Suna están detrás de él, pero siempre las ignora" Con este pensamiento se daba paz mental, pero al ver como la veía le disparo una alarma interna. "Y si a él le gusta ella..."
Gaara firmó el papel casi sin leerlo. Se lo entregó a Hinata, la cual lo aceptó y rozó levemente los dedos con los de él y sonrió sin querer. Pero al observarlo mejor lo notó algo enfermo. Se acercó levemente a él y no pudo evitar decir algo.
– Gaara-sama, tal vez no es de mi incumbencia, pero lo noto algo decaído, ¿puedo?– Pregunto señalando su frente, para checar su temperatura. El pelirrojo asintió confundido.
La ojiperla no lo pensó mucho, después de todo, su deber era salvaguardar a todo habitante de esa aldea, incluido el Kazekage. Posó su pequeña y blanquecina mano en la frente de Gaara, alejando unos salvajes mechones rojos de la zona, al sentir el tacto de sus pieles ambos se sonrojaron. Era leve, pero se sentía la electricidad del toque, era agradable sentir su piel.
– Debe descansar y dormir, tiene fiebre y por lo que veo está agotado– Dijo Hinata con cara de preocupación.
– Mmm... Gracias, pero necesito terminar de firmar unos papeles, no puedo dejarlo así– Contestó Gaara con cara de indiferencia, aunque estaba lejos de sentirla, tener a la Hyuga tan cerca lo ponía nervioso y él nunca se siente nervioso. Le incomodaba sentir que perdía su característica tranquilidad y no quería mostrarse débil frente a ella, así que decidió pasar inadvertido su problema de salud.
– Bueno, me retiro, espero no haberlo molestado Kazekage-sama– Hinata se dio la media vuelta y se fue con paso calmado aun preocupada por el pelirrojo, así que decidió ir a un invernadero que estaba cerca de aquel lugar a buscar unas plantas curativas para hacer una infusión de estas y dárselas a Gaara.
El pelirrojo observó cómo se retiraba nuevamente la Hyuga, parecía que era siempre ella la que se iba, molesto regresó su atención al papeleo.
"Se dio cuenta que no estaba bien y aun así se fue sin curarme, o es una pésima médico o simplemente no le importó, creo que no le importó" Se decía a si mismo decepcionado.
Matsuri se acercó a él por la espalda y le dijo de forma juguetona
– Gaara-sama, Hinata-sensei tiene razón, luce cansado– Y comenzó a darle un suave masaje en los hombros al pelirrojo, él no estaba acostumbrado a ese tipo de contacto pero no hizo nada para frenarlo, estaba muy tenso como para negárselo, además, Matsuri lo hacía muy bien.
. . .
Hinata ya estaba en el invernadero, estaba recolectando una planta con propiedades analgésicas, para el dolor muscular y otra con efecto antipirético, para disminuir la fiebre del Kazekage. Después de tener la cantidad necesaria se fue directamente a preparar la infusión, debía admitir que le preocupaba el estado del pelirrojo, no paraba de trabajar, admiraba eso de él, su dedicación a Suna era tanta al punto de enfermar por ello. Apresuró su paso, quería que él se sintiera mejor. La ojiperla ya había terminado de preparar la bebida curativa, la colocó en una tetera, agrego una taza a la charola que sostenía todo y se dirigió a la oficina de Gaara.
Estaba absorta en sus pensamientos y por su distracción olvidó pedir permiso para entrar a la oficina del pelirrojo y lo que vio no le agrado nada y sólo sirvió para confirmarle sus pensamientos sobre él y su asistente. Estaba ella dándole un masaje en los hombros y a él parecía gustarle. Gaara estaba cómodo con el masaje de Matsuri, ya lo necesitaba. No se había fijado en la presencia de la ojiperla en su oficina hasta que ésta hizo un pequeño ruido, volteó a ver hacia la puerta y se encontró con la silueta de la Hyuga sosteniendo una charola con una tetera y una taza. Vio que ella tenía la cara algo roja, tal vez estaba apenada, pero luego recordó la acción de su asistente y dedujo el porqué del sonrojo, rápidamente le soltó a su asistente.
– Gracias Matsuri, regresa a tus tareas.
Hinata seguía pensativa y nerviosa en su lugar, dio un leve suspiro y se dirigió al escritorio de Gaara, depositó lo que tenía en las manos y se disculpó con el Kazekage por su impertinencia.
– ¿Y esto es?– Lo que sea que hubiese en esa tetera no le importaba, era un detalle que no pasaba desapercibido para él.
– Etto... es para que se sienta mejor– Aún con su sonrojo dio una leve reverencia–. Me retiro, con su permiso.
Dio la media vuelta y se retiró de la oficina nerviosa y algo decepcionada dejando a un confundido y apenado pelirrojo.
"Creo que le apeno ver a Matsuri dándome aquel masaje, será eso o esta celosa. Bueno, creó que al final de cuentas le importo algo". Pensó con algo de satisfacción, tomó la tetera y vertió el líquido a la taza, tenía buen aroma, lo tomó completo, después de un rato se sintió mejor, pero aún estaba cansado, eso sólo se solucionaría con un buen sueño. Lo difícil sería conciliarlo, hace mucho tiempo que no dormía.
. . .
Hinata llegó a su habitación, no sabía cómo explicar su sentimiento, sabía que el Kazekage no le había dado motivos para creer que tenía una posibilidad con él y realmente no estaba segura de querer algo con él. Simplemente sabía que le había molestado que Matsuri tuviese esa cercanía con él, tenía que admitirlo, estaba celosa, pero no tenía la razón en estarlo, posiblemente ellos dos eran pareja, en dado caso ella no podía entrar en esa ecuación y menos sentirse mal por ese tipo de contacto. Se quitó la ropa y se metió a bañar, lo necesitaba, quería dejar de pensar en lo que había visto.
. . .
Gaara regresó a su casa, fue directo a su habitación y se fue a dar un baño. Terminó y se fue a vestir para cenar, pero al sentarse en su cama el cansancio ganó y no pudo evitar quedarse dormido. Aparentemente lo que necesitaba para dormir era un simple té.
Mientras, Hinata se vestía y salía directo al comedor para tomar la cena, esa noche quería preparar algo ella, le extraño no ver al pelirrojo en la mesa. Terminó de servir los platos y se sentó junto a Temari, Kankuro y Shikamaru. Platicaron un rato sobre su día, su primer día en la academia y otras cosas. Pero de repente habló Temari.
– Que raro, Gaara no ha venido a cenar y lo vi llegar hace rato, no sé qué tenga, se veía algo enfermo.
– Ahora que lo mencionas, por la tarde fui a su oficina y lucía decaído–. Agregó Kankuro con tono preocupado.
–Yo también fui a su oficina, note que tenía fiebre y estaba fatigado– Dijo Hinata pensativa.
– Hinata-san, por favor checa a Gaara, podría ser algo grave– Soltó Temari en tono serio–. Ve a su habitación, es algo terco y orgulloso, no querrá admitir que se siente mal, pero es mejor que veas que tiene, nos harías un gran favor Hina.
Hinata asintió y después de terminar su cena, se dirigió a la habitación del pelirrojo con la cena de éste. Tocó la puerta esperando la respuesta. Gaara abrió los ojos un tanto molesto por su sueño interrumpido y frustrado soltó.
– ¿Quién es?– Su voz ronca se escuchó hasta el otro lado de la puerta.
– Soy Hinata Hyuga– Su voz era temblorosa, no estaba segura de querer entrar al espacio personal del pelirrojo.
– Ah, ¿qué quieres?– Dijo algo rudo, aunque después de recordar el detalle de la Hyuga se arrepintió de haber usado ese tono con ella, no quería asustarla de por si era tímida.
– Etto...le traigo su cena– Hinata pensó que si le decía que le iba a hacer un chequeo médico se negaría, después de lo que dijo su hermana, quedaba claro que el pelirrojo no quería parecer débil.
– Ok, adelante– Respondió Gaara modificando el tono de su voz por uno más sutil.
Mil pensamientos se le vinieron a la mente, principalmente ¿porque la Hyuga traía su cena y no Temari o Kankuro? acaso ella quería otra cosa, se sonrojó al pensarlo, no sería tan mala idea después de todo, sacudió la cabeza para quitarse ese pensamiento, ella no era de esas, seguramente su buen corazón motivaba todas esas lindas acciones.
Hinata giró la perilla de la puerta suavemente, expectante y nerviosa abrió la puerta, se encontró con el pelirrojo sentado en su cama con una playera de algodón y un pantalón algo holgado, lucía mucho más joven vestido de esa manera y no con su típica túnica, tenía el cabello algo revuelto, la visión que tenía era demasiado para ella, agachó la cabeza ocultando sus rojizas mejillas, apenada ingresó a la habitación.
"Definitivamente Matsuri-chan tiene suerte" Pensó algo triste.
Depositó la cena del pelirrojo en una mesa de noche, Gaara vio la comida, se acercó a ella y comenzó a comer, estaba hambriento y eso tenía muy buen sabor. Hinata lo observaba, posiblemente él se olvidó de su presencia. Cuando terminó él le dirigió una mirada, creía que al dejarle la comida ella se iría y no fue así, tal vez después de todo si había ido con segundas intenciones. Hinata fue la primera en hablar.
– En realidad, Temari-san me envió a hacerle un chequeo, ella estaba angustiada y quería que yo lo tratara en caso de encontrarse enfermo– Dijo con algo de decisión.
– Mm... Ya veo, creo que tratándose de Temari no me queda de otra, insistirá hasta el cansancio que lo haga– Le dio una señal de que comenzará.
Hinata activó su Byakugan y comenzó a checar sus puntos de chakra, veía varias obstrucciones, se acercó al Kazekage suavemente, le tomó la mano, volvían a sentir el contacto de sus pieles. Gaara sabía del poder visual de los Hyuga pero nunca lo había visto tan de cerca, se sentía extraño al ser observado de esa manera por la ojiperla, sentía que su vista lo atravesaba. Ella seguía concentrada, ya había desbloqueado varios puntos. Ahora tenía que aplicar chakra curativo a su sistema para que fluyera y no hubiese más problemas. Todo eso había sido causado por acumulación de cansancio y estrés.
– Gaara-sama, necesito que se recueste para aplicar mi ninjutsu médico– Dijo con las mejillas sonrosadas.
Era incómodo para ella, nunca había atendido a un paciente que la hiciera sentir así. El pelirrojo se recostó, observando a Hinata hacer su trabajo, lo que fuera que le estuviese haciendo la Hyuga lo hacía sentir mucho mejor, veía sus delicadas facciones, era una kunoichi hermosa, fuerte y talentosa. Lentamente fue cerrado sus ojos aguamarina, estaba relajado y cayó a los brazos de Morfeo. Hinata vio como el Kazekage se quedó dormido, se veía tan lindo así, sin esa expresión dura de su rostro, lucia tan joven y atractivo. Sintió como su chakra se disminuía, ese día había explotado a su cuerpo y le estaba pasando la factura. Una debilidad comenzó a recorrer su cuerpo y se acostó en aquella cama, se sentía tan cómoda que no pudo evitar cerrar los ojos y acompañar a Gaara en ese estado de inconsciencia.
Continuará...
Muchas gracias a todos por darse el tiempo de leer mi historia, se los agradezco de todo corazón.
Mención especial a:
Kamy Akashiya
Pitukel
Dolunay
Chi Uzumaki
Tanu
Himawari Hyuga
Hikari-chan Uzumaki
Por dejarme sus comentarios, es bastante importante para mi saber su opinión.
