Hola acá Lady de vuelta... Esto de actualizar todos los días es raro eh, no estoy acostumbrada. Bueno, el día cuatro de la semana Daisuga. Es en el mismo AU del día dos, esta vez de parte de Daichi. La verdad estoy feliz con esto que salió. O tuve un día asqueroso y el Daisuga me halegra la vida. Sí, con h. ¡En fin, espero que lo disfruten! Nos leemos abajo de todo.


Daisuga Week 2017 Day 4: / Future

Su vista se nubló. Con sus pocas fuerzas, se levantó despacio y comenzó a caminar. La espada le había dejado un corte profundo, y le dolía el cuerpo cada vez que respiraba. Sus heridas no eran algo que pudiera tratar con su propia magia, necesitaba a un clérigo.

A alguien como Suga.

Dios, ¿Qué no daría por estar de nuevo a su lado, por verlo una vez más? Extrañaba todo de él.

Hacía tiempo, Oikawa se había encontrado un libro extraño, que estaba lleno de hechizos de magia negra. No es que lamentara haber intentado ayudarlo, era su amigo, no podía dejarlo solo ante lo desconocido. Pero había pasado mucho tiempo. La magia lo había cegado, lo había hecho olvidar su objetivo principal y había tardado mucho tiempo para poder volver en sí.

Prácticamente había recordado todo para cuando explotó la rebelión. No iba a abandonar al Rey Demonio ahora, su consciencia no lo permitiría, si él había sufrido tanto por involucrarse de manera indirecta con la magia… No quería imaginarse las secuelas que tendría Oikawa si sobrevivía al día.

Logró atravesar la habitación y encontró una figura mirando el cielo por la ventana en la siguiente, pero no hubo necesidad de que se diera la vuelta para poder reconocerlo.

Sabía que había cometido muchos errores en el pasado. Abandonar a Suga era uno de ellos.

El sonido que hicieron sus zapatos al arrastrarse alertó al clérigo, quien abrió los ojos desmesuradamente al verle, lleno de heridas, sosteniéndose de una forma patética de una pared para poder caminar. Su magia le embriagó de inmediato, intentando reparar todas y cada una de las heridas causadas por una pelea mientras defendía el castillo del Rey Demonio. Pero aunque intentó e intentó, la magia no era suficiente, el daño era demasiado y Suga no tenía los elementos necesarios para ayudarle y dudaba que la energía. Se lo veía agotado, si no fuera porque sabía su edad, le hubiera dado más años.

Ya no veía rastros de las marcas que se le hacían por sonreír todo el tiempo, pero aún así le miró a los ojos y le dedicó una sonrisa aunque las manos le temblaban por culpa de toda la sangre con la que se había manchado y apoyaba las mismas con fuerza mientras recitaba distintos hechizos básicos para parar el sangrado.

En esencia, no había cambiado. No importaba el tiempo que pasara. Suga no tenía por qué querer ayudarlo, Daichi había sido un patán y se había ido de la aldea en la que vivía sin dejar rastros. Suga era distinto, había cambiado. Pero aún así, el tiempo no había podido borrar su dulce personalidad y deseo de ayudar a otros. Las cosas entre ellos no habían cambiado demasiado, la verdad. Él siempre metiéndose en problemas y Suga allí para ayudarlo. Por unos instantes, se sintió en casa. Verdaderamente en casa. Pensó brevemente en cómo sería si en verdad existiera un futuro para ellos. Si algún día podría entrar a la casa y que lo recibiera Suga mientras hacía la cena y pudieran hablar sobre sus días, compartir una vida juntos.

No pudo evitar soltar una pequeña risa, con la cual, soltó su último aliento.

Abrió los ojos, aunque todo estaba negro. ¿Acaso era así estar muerto? Iba a levantarse cuando una mujer demonio apareció frente a él. Era hermosa, con su largo cabello oscuro y su lunar cerca del labio. Se puso de cuclillas frente a él y lo miró durante varios segundos. Se paró de repente y se dio la vuelta. Justo cuando Daichi iba a preguntarle qué quería, ella lo interrumpió.

― ¿En verdad quieres estar junto a él?

―Más que nada.

―Véndeme tú alma.

―… ¿Puedes ayudarme?

―Deja el futuro de tu alma en mis manos. Te ayudaré. Pero tienes que vendérmela. Estás en tus últimos momentos en la tierra antes de morir. Por favor, decídete pronto.

―… Dime qué hacer.

―Repite, Yo, Sawamura Daichi, te vendo mi alma para obtener la oportunidad de estar con Sugawara Koushi una vez más.

―Yo, Sawamura Daichi, te vendo mi alma para obtener la oportunidad de estar con Sugawara Koushi una vez más.

― ¿Lo entiendes? ¿Entiendes lo que estás pidiendo, verdad?

―Sí, lo entiendo.

―Entonces, camina hasta que encuentres una luz. Síguela, y conseguirás tu deseo. No desperdicies la oportunidad de tener un futuro por una segunda vez.

-o—

Daichi miró con felicidad su nuevo departamento, el cuál compartiría con Suga. Luego de una desastrosa confesión de parte de ambos, (La cual Shimizu había alentado) terminaron como pareja. Se habían graduado hacía poco tiempo del Karasuno, y las carreras en las que tenían sus ojos eran mucho mejor en Tokio que en Miyagi.

A Daichi lo embargaban sentimientos de nostalgia que no podía explicar cada vez que llegaba del trabajo y Suga le recibía con la comida. A cada año que pasaba, la sensación disminuía. Y cuando le puso el anillo de compromiso, todas esas emociones se fueron por completo. Sentía que, por una vez en su vida, había asegurado todo su futuro, un futuro en el que estaba seguro que sería feliz, aún con todos los problemas y desafíos que tuviera que enfrentar.


Hola de vuelta. Empiezo a darme cuenta que el título no encaja por completo en todos los días, pero ya qué, es un lindo título. *Sí, sí sé que estoy subiendo los capítulos con un día de atraso, no me digan nada.* En mi cabeza, Shimizu es una shipper de closet. Y un demonio bueno. O no. O que se yo. O soy una persona con sueño y no sabe lo que escribe y merece tomatazos. Y está mirando el libro de la vida. La recomiendo, es una película linda. Ay, ya estoy desvariando.

¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Antes de que termine esta semana me van a secuestrar y tirar a un pozo?

Espero que no sea la última pregunta la correcta.

¡Hasta la próxima!