Hola!
Gracias por los reviews Pixie, aron no soy y ale1008! tHANKS MIL por darse un tiempo de leer mis locuras. Por cierto esas escapadas de Bulma también me estan haciendo sospechar cosas... jajaja Les dejo el CAP 4. No haré spoiler asi que a leer jijij
Aclaro que ningun personaje es mío, son de AKIRA TORIYAMA mi héroe. 3
IV
-¡Mmmm el desayuno estuvo delicioso mamá! – Exclamó Goten - Ya extrañaba disfrutarlo sin apuros
- Eso es porque nunca te levantas temprano Goten, no sé cómo haces para no llegar tarde – Dijo Milk mientras recogía los platos de la mesa
-Volar a súper velocidad tiene sus ventajas, por cierto mamá tengo una cita en la ciudad del oeste y estaba pensando en dormir en casa de Trunks ¿Estas deacuerdo?
-Si hijo, no veo problema es raro que me pidas "autorización" para quedarte con Trunks – respondió Milk extrañada
- Es que Gohan no está en su casa y no quiero dejarte toda la noche sola
- Estoy acostumbrada a estar sola aquí Goten, y desde antes de que tú nacieras. Pero gracias por la preocupación, saluda a Bulma de mi parte – jiji seguro Gohan lo reprendió por estar tanto tiempo fuera.
- Claro, le daré tus saludos. Bueno mamá me voy, nos vemos mañana – el joven se levantó de la mesa y le dio un beso en la frente a su madre- No desayunaste ¿Estas bien?
-Oh, no te preocupes aún no tengo apetito lo haré en un rato más. Cuídate hijo, hasta mañana
Cuando Goten se hubo ido Milk se dirigió a lavar los platos, en realidad hacía más de una semana que tenía un invitado todas las mañanas que la acompañaba en el desayuno y no tardaba en llegar. Vegeta siempre llegaba una media hora después de que su hijo se iba, los primero días se iban a entrenar a algún lugar cercano pero últimamente solo paseaban por los alrededores de la Montaña Paoz a veces en silencio y otras veces conversando o discutiendo por nimiedades, finalmente se iba un par de horas después. En el pasado nunca se hubiera imaginado pasando tiempo con ese hombre pero lo único que sabía era que cuando su hijo se iba ella contaba los minutos para que llegara. Aunque no había nada indebido en sus visitas había preferido no comentarle nada a su familia y al parecer Vegeta hacía lo mismo – Él no es comunicativo con estas cosas, no gano nada con exhibirlo ante los demás- Pensaba.
….
-Buenos días papá ¿Recuerdas que mi cumpleaños es en unos días? – Dijo Bra acercándose a tomar el brazo de Vegeta
-Mhm, lo recuerdo ¿Por qué? – Respondió él mirando con duda a la chica, si ella estaba colgada de su brazo es que pensaba pedirle algo.
-¡Pienso hacer una gran fiesta para celebrarlo! Pienso invitar a toda la universidad, a Goten y su familia, los amigos de mamá… ya contraté un grupo de música para animar y colocar varias albercas para los invitados ¿Qué opinas papá?
- No me agrada la idea de aguantar a toda la ciudad en el jardín pero por mi hazlo… no tengo objeciones.
- Yo sabía que no te opondrías papi, mmm pero hay una cámara de gravedad que ocupa algo de espacio y mamá dijo que si la quitamos podríamos acomodar a los invitados, supongo que no te molestará apoyarme con mi fiesta ¿verdad?
- ¿Q-Qué? ¿Quitar la cámara de gravedad? ¡¿Están locas?! ¡De ninguna manera!
- ¡Pero papá! ¡Yo nunca te pido nada! ¡No es posible que prefieras esa cosa que hacerme feliz! –Dijo Bra cruzándose de brazos y dándole la espalda orgullosa a su padre
- Vamos Vegeta, no seas aguafiestas – Intervino Bulma que acababa de entrar a la sala – Ya reparé la cámara de gravedad y le agregué su propio generador de energía así que sólo tienes que guardarla en una cápsula y usarla en otro lugar
- ¿Qué, qué?...Aghhhhhh ¡Está bien! Hagan lo que quieran –
- Siii! Gracias papá!– gritó la adolescente mientras se colgaba del cuello del resignado hombre y le daba un beso en la mejilla – Por cierto, aquí tienes tu cámara de gravedad lista para usarla donde quieras jijiji – dijo ella mientras le entregaba una cápsula.
Vegeta gruñó y tomó la cápsula – Ya lo tenían todo planeado… grrr… me voy a entrenar ¿Me necesitan para algo más? – Dijo mirando hacia las dos mujeres que se reían con complicidad
-No y que bueno que te veo, tengo que salir a… – Bulma se detuvo algo indecisa – Tengo que ir a Satán City en una hora y…
-Y llegarás tarde, lo sé. En fin, ya me voy – dijo él con naturalidad, ya estaba bastante acostumbrado a que pasara más tiempo ahí o en cualquier otra ciudad desde hacía meses.
Vegeta se concentró y buscó el Ki de Goten – Bien, ya se ha ido.
….-…
La puerta sonó y Milk ya estaba colocando los platos en la mesa, al igual que los otros días él llegaba puntual a desayunar.
-Buenos días – dijo Vegeta intentando ocultar una sonrisa que se había formado de forma involuntaria.
-Buenos días, adelante pasa, ya está servido – dijo Milk sonriendo alegremente a su visitante.
- Veo que Goten si desayunó hoy aquí – dijo señalando la pila de platos recién lavados
- Jaja si, una de esas veces en que se levanta temprano – Dijo Milk sentándose a la mesa – Además tiene una cita a la salida, yo creo que se levantó con tiempo para irse bien arreglado desde temprano. Por cierto, me dijo que va a dormir en tu casa hoy, le pedí saludara a Bulma de mi parte.
- Si tiene suerte le pediré que le dé también mis saludos… - dijo con algo de fastidio
- Por lo que veo sigue con mucho trabajo… compréndela es una mujer muy importante
- Si ya lo sé pero en realidad eso es algo que no me quita el sueño, hablemos de otra cosa –Gruñó mientras tomaba un sorbo de su taza de café
- jijiji – se rio de pronto Milk divertida
- ¿Tengo algo en la cara? ¿De qué te ríes mujer? – dijo Vegeta intrigado
- De hecho si tienes algo en la cara, por lo que veo te dieron una cariñosa despedida, es un beso de Bulma ¿Verdad?- dijo ella con diversión aunque sintió un pequeño pinchazo en el pecho al decir el nombre de su amiga.
- ¿Beso? ¿De qué hablas? –Dijo él totalmente confundido
Milk se inclinó hacía el y con una toalla de papel limpió la marca de lápiz labial rojo de su mejilla, sonrió y se la mostró al confundido invitado que solo la miraba intentando recordar cómo había llegado ese labial a su cara. De pronto asintió cuando recordó el beso de Bra.
- No fue Bulma… - Dijo continuando con su desayuno – Fue Bra
- Oh - dijo Milk con algo de sorpresa, miró a Vegeta con ternura y dejó escapar una sonrisa.
-¡No me mires así! Grrr ¡además fue un beso de traición! – Dijo él con un leve sonrojo en sus mejillas
- Esa es una grave acusación – dijo divertida- ¿Por qué de traición?
- Hmmm porque quitaron mi cámara de gravedad para hacer espacio para una estúpida fiesta de cumpleaños, me la entregaron en una maldita cápsula – dijo entre dientes – Esa niña es una caprichosa
- Y veo que también es más fuerte que un super saiyajin jijiji – dijo esta vez disimulando menos una risita – No creí que fueran tan tierno, tu hija es tu punto débil
- ¡Cállate mujer que me amargas el desayuno!
- ¡jajajaja!, está bien, está bien, no te alteres. Mira, prueba estos panecillos, los preparé anoche – Dijo ella cambiando de tema inteligentemente
- Hmm, no están mal… - dijo devorando el panecillo.
Una vez que terminaron de desayunar Milk se levantó y se dispuso a lavar los platos como acostumbraba después de cada comida. Vegeta la siguió y se paró a su lado ayudándole a enjuagar y apilar los platos limpios, ella lo miró realmente sorprendida: ¡El príncipe ayudándole en los quehaceres!. Imaginó que si le decía algo se molestaría así que se limitó a sonreírle y continuar en silencio, no quería hacerlo sentir incómodo. Cuando le pasaba los platos limpios sintió como su mano tocó accidentalmente la de él y su corazón dio un vuelco. Notó un leve mareo y los latidos de su corazón en notable aceleración –No puedo creerlo… parezco una adolescente ¿qué me pasa?- Miró de reojo a su "asistente": él y su semblante serio de siempre aunque ella sabía que estaba de buen humor, tenía la mirada puesta en el agua y de vez en cuando se podía vislumbrar una leve sonrisa de medio lado en su rostro. Sintió calor en las mejillas ¿acaso se había sonrojado?.
-Milk… ¿Te molestaría si regreso en la tarde? Voy a buscar un buen lugar para probar la cámara de gravedad– Dijo él casualmente mientras acomodaba el último plato limpio
- N-no para nada, n-no hay problema – respondió con torpeza, ahora si estaba sonrojada, ¿acaso le dijo Milk? – Prepararé una rica cena – Dijo ella recuperando la compostura –Aunque si no te molesta puedes probar tu cámara afuera, creo que hay mucho espacio.
- Pero si funciona pienso entrenar varias horas en ella, eso implicaría estar todo el día aquí
- No me molesta, mientras me dejes hacer mis cosas de la casa tranquila no veo ningún problema, supongo que si estas dentro de esa cosa no vas a destruir nada de los alrededores ¿verdad?
- Jajaja asi es… entonces estaré afuera – Dijo el saiyan mientras se dirigía a la puerta, no le molestaba la idea de permanecer todo el día ahí. Además, Goten no iba regresar hasta el día siguiente y Gohan seguía en Satán City.
….
Después de comer Milk se dirigió a la cámara de gravedad instalada afuera de su casa, entró en silencio y dejó una jarra de limonada y algo de comida en un pequeña mesita instalada en la entrada, podía ver a Vegeta en el interior por una puerta de vidrio que la separaba la zona de entrenamiento, al fondo se podía apreciar una pantalla que indicaba que estaba entrenando con una gravedad aumentada 500 veces. Solo estaba cubierta la parte inferior de su cuerpo con su acostumbrado traje de combate color azul, por lo que ella podía observar perfectamente los músculos de su pecho y espalda cubiertos con una delgada capa de sudor y tuvo que reconocer que se veía muy atractivo – ¡No se qué me pasa el día de hoy!- pensó mientras salía apresuradamente para ocultar su rostro sonrojado.
El sol se estaba ocultando cuando Vegeta terminó su entrenamiento, regresó la cámara a su cápsula y se dirigió a la puerta de la casa donde había una nota: "Puedes pasar, voy a tomar un baño". Arrancó la nota y abrió la puerta, imaginó la misma nota pero sobre la puerta del baño – me pregunto qué haría en ese caso… - Sonrió levemente – Diablos, hace mucho calor aquí.
Se dirigió a la cocina guiado por el aroma de la cena, aún no estaba lista pero se veía prometedora, había un ave cocinándose en el horno y una gran olla humeando sobre las estufa. Buscó un vaso, se sirvió algo de agua, luego tomó una manzana y finalmente se sentó a esperar a Milk. Estaba muy tranquilo y de hecho cada día que pasaba se sentía menos un extraño en la casa.
- Veo que puedes pasar muchas horas en esa cámara de gravedad – Dijo Milk mientras entraba a la cocina pero al verlo otra vez con el torso descubierto se ruborizó y retiró la mirada – Supongo que tienes hambre, la cena casi esta lista.
- Huele bien – Dijo Vegeta mientras miraba de arriba abajo a su anfitriona. Ella vestía uno de sus vestidos chinos en color rosa hasta la rodilla con dos abiertas muy discretas a los lados (ya que no llevaba debajo un pantaloncillo como acostumbraba), calzaba unas ballerinas sencillas, tenía el cabello húmedo y suelto que le llegaba hasta un poco por debajo de los hombros y se había dejado el flequillo sobre la frente como cuando era más joven. Sintió algo raro en el pecho.
- Gracias, pero recuerda que si quieres cenar debes de tomar un baño primero – Dijo Milk mientras revisaba el horno, y evitando lo más posible mirar aquel torso desnudo– Ya te preparé la ropa que dejaste aquí la última vez que entrenamos– En respuesta él solo asintió con la cabeza y se dirigió al cuarto de baño.
Se acomodó en la bañera y sintió un inmenso placer cuando sus músculos se relajaron al contacto con el agua tibia. Había entrenado por varias horas, de hecho hacía semanas que no lo hacía por tanto tiempo. Era un Saiyan y claro que le interesaba ser el mejor guerrero, pero por el momento no había una batalla o algún rival que superar y, dicho sea de paso, ya era el mejor por mucho; pero los últimos días habían sido diferentes, entrenaba por el gusto de hacerlo y sentía una energía extraña desde que abría los ojos al amanecer. Todo se intensificaba y se calmaba al mismo tiempo cuando llegaba a esa casa, en la cual vivió su ahora ausente amigo. -¿Sería este lugar lo que lo mantenía siempre tranquilo… o sería ella?- cerró los ojos y recordó la última semana: le había gritado en mas de una ocasión por llegar y sentarse en el sofá cuando estaba sudoroso y sucio, sus sugerencias eran mas bien órdenes en la mayoría de los casos, se ocupaba exhaustivamente de mantener todo en orden y todo estaba efectivamente en orden, tal vez su marido no oponía resistencia por su característico carácter relajado, aunque reconocía que por más que su forma de ser fuera tan diferente a la de Goku él también terminaba cediendo (después de lanzar algunas maldiciones, claro está), pero era como un juego que tenía que ganar ella. Y ese juego era recompensado con desayunos abundantes y deliciosos, paseos entre los árboles, pequeñas atenciones o podría llamarle ¿detalles?, como eso de preparar el agua de la tina a una temperatura perfecta y dejar la ropa lista para él, la limonada y comida en la cámara de gravedad, esperarlo para desayunar a diario y la cena de hoy. Sonreía, luego la imaginó brindándole otro tipo de recompensas más personales e íntimas. Se mordió el labio y sumergió la cabeza en el agua al sentir un repentino calor en las mejillas y un hormigueo en su entrepierna.
Milk, por su parte, se cercioraba de que cada platillo estuviera perfecto. El ave estaba jugosa, la sopa en su punto, la ensalada fresca y recién preparada, el postre listo en el refrigerador, los panecillos suaves y, por su puesto, todo en una cantidad suficiente para alimentar a un saiyajin. Se sentía animada, tarareaba una canción mientras acomodaba un par de flores en el florero que adornaría una elegante mesa para dos; de pronto se detuvo en seco -¿Por qué estoy haciendo todo esto para él?, ¿Por qué estoy actuando como si fuera una cita?- no tuvo tiempo de pensar en la respuesta ya que en ese momento llegó el príncipe a la cocina. Vestía jeans negros, una playera sin mangas del mismo color y sus botas de combate oscuras. Ella le hizo una seña para que tomara asiento y comenzó a servir; le hubiera gustado que él se quejara de alguna cosa para poder responderle y romper ese ambiente un tanto célebre que los rodeaba, pero no fue así, de hecho desde el desayuno no había expresado molestia casi por nada, incluso le había ayudado con los platos – Tengo que dejar de darle vueltas a este asunto, solo somos amigos – terminó de servir y se sentó a la mesa.
…
- ¿Podrías decirme por qué tienes esa sonrisa? – preguntó Vegeta deteniéndose de devorar su enésimo plato.
- jiji solo veo que te está gustando la cena – dijo Milk al verse descubierta, en realidad se sentía orgullosa de sí misma al ver como el príncipe devoraba cada plato con notorio placer, incluso soltando uno que otro "mmmm" involuntario.
- Ah – dijo él regresando su atención a su plato dejándolo vacío – No estuvo tan mal.
- ¿Aun tienes espacio para el postre? – dijo ella divertida por la fingida indiferencia mostrada por el hombre
-Hmmm pues podría probar- Respondió con desinterés. Al escucharlo Milk sonrió nuevamente y se levantó hacia el refrigerador regresando con una enorme tarta cubierta de crema y fruta fresca, cortó una rebanada para ella y otra, tres ves veces más grande, para él. En pocos minutos el postre se redujo a una cuarta parte, por acción de cierto saiyajin claro está.
- Solo espero que no haya estado envenado, mujer… - dijo de pronto Vegeta relajadamente mientras esbozaba una ligera sonrisa de satisfacción.
- No, solo uso el veneno en ocasiones especiales hmmm ¿Otra vez me llamo mujer?, en la mañana me llamaste por mi nombre y yo que creí que estabas progresando- dijo con gracia mientras recogía la montaña de platos y los llevaba al fregadero. Se sentía completamente relajada y parecía que todo estaba volviendo a la normalidad entre ellos; miró por la ventana y se distrajo un poco con la luna creciente en el cielo, la oscuridad de la montaña permitía apreciarla como en ninguna ciudad podrían hacerlo. Sintió una presencia muy cerca de ella, miro a su lado y ahí estaba el príncipe atraído también por el místico astro, aunque no estaba llena se veía hermosa y brillante.
- Milk, gracias por la cena – dijo él repentinamente con una voz suave y casi gentil, ella se quedó muda por unos segundos al escuchar su nombre otra vez en esa voz.
- N-No hay de que, Vegeta – Respondió casi en un murmullo mientras sentía una mano que se deslizaba por sus hombros y al mismo tiempo el tacto de unos dedos tomando su barbilla y colocando su rostro frente a frente con en el del príncipe saiyajin. Lo miró sin creer lo que estaba a punto de pasar y antes de poder pensar en retirarse sintió el contacto de unos labios sobre los suyos. Milk ya no pensó en nada, solo cerró los ojos a la vez que colocaba sus manos sobre el pecho de Vegeta y correspondía el beso dulcemente.
Sus labios se estaban conociendo sin prisa mientras ellos permanecían en un abrazo suave que poco a poco se fue haciendo más estrecho. Milk gimió instintivamente al sentir las manos de Vegeta deslizarse por su espalda, ante eso él aprovecho para hacer más íntimo su beso: ahora sus lenguas eran quienes estaban jugando a conocerse. Ella recorría los firmes músculos de sus hombros pasando por su cuello y subiendo finalmente su cabello en punta para acariciarlo con una mezcla de dulzura y deseo, ahora fue él quien emitió un sensual gemido cuando ella le mordió suavemente los labios. No pensaban en nada y tal vez hubieran continuado así por mucho tiempo a no ser por un ruidoso y agudo timbre que los sacó violentamente de esa burbuja etérea en la que estaban.
-¡E-el teléfono!, ¡T-tengo que contestar! – Milk se separó torpemente del abrazo y corrió a contestar el aparato que parecía que cada vez timbraba con más intensidad -¿D-diga?.
- Hola Milk, te escuchas agitada, ¿estás bien? – dijo una voz femenina al otro lado del teléfono
-¿Bulma? Si, estoy bien, me estaba… bañando… ¿pasa algo?
- No, todo está bien, te llamo para invitarte a la fiesta de cumpleaños de Bra el próximo sábado. Estamos organizando una fiesta en grande y posiblemente durará hasta el domingo a medio día así que espero que estés preparada. Llamé a casa de Gohan y no contesta, ¿podrías avisarle?.
- Claro que si… yo le aviso, gracias Bulma, nos vemos el sábado
- ¡Nos vemos!
Después de colgar el teléfono Milk sintió que era la peor amiga que podía existir, acaba de besar al esposo de su mejor amiga quien le acaba de llamar para invitarla amablemente a su casa. Miró hacia atrás y ahí estaba Vegeta mirándola en silencio.
-Era Bulma… me invitó a la fiesta de Bra… Vegeta lo que pasó… no debí, tu estás casado y Bulma es mi amiga, oh no puede ser como fui...
-Cálmate mujer- la interrumpió él – No digas más yo lo sé, ya me voy, gracias por la cena – Dicho esto se fue.
Continuará…
