TU MEJOR AMIGA

Agradecimientos:Este agradecimiento especial va para Brinitonks y para Javiera Malfoy, que me dejaron reviews en todos los capítulos y para muminsarita, que escribe reviews largos (si, son los que me gustan xD) y me dan fuerzas para continuar la historia. Gracias! Agradezco también a SdP-4ever, a Geila-Potter Weasley y a Lucia por sus reviews, los aprecio mucho.

Disclaimer:Nunca supe que los Disclaimers eran obligatorios, pero al parecer lo son. Todos los personajes y diferentes paisajes y ubicaciones son de J.K.Rowling y los utilizo sin fines de lucro (Por ahora xDD).

Notas de autor: Bueno, si no actualicé antes es porque me fui de vacaciones a San Luis a ver a mi tía paterna, que era su cumple de 70 e hicimos una fiesta sorpresa (todo muy bonito) pero llegué el domingo pasado y eso causó mi atraso. Saludos a todos!

Capítulo IV: Amores de enfermería

-Ginevra. Es un nombre soberbio. Atractivo. Mucho más lindo que su apodo.

Yo estaba totalmente anonadada… en blanco. Mi mente daba vueltas y vueltas y no lograba sostener el hilo del pensamiento. Se agolpaban en mi cerebro preguntas, situaciones, consecuencias, pero ninguna tenía la respuesta a todas mis dudas y miedos.

-¿Y a ti que te sucede?-me preguntó dándose cuenta que abría y cerraba la boca para hablar pero no emitía ningún sonido.

-Nada, es solo que me sorprendió.

-¿Qué tiene de sorprendente?

-Bueno, ella y tu, tu y ella… viven peleando, como la llamas… -decía todavía balbuceando por la sorpresa.

-Lo sé¿sabes cuanto me costó aceptarlo? Una vez miraba por la ventana y vi gente feliz, y quise retratar ese momento. Y así comencé a dibujar. Y un día, cuando venía frustrado de una pelea con ella, dibujé a una muchacha sonriendo… y de pronto en mi cuaderno había dibujado su rostro. Tiré el dibujo y me dispuse a pintar mas muchachas sonriendo y todas eran igual a ella, o tenían algún rasgo de ella. Hasta que la vi sentada con una rosa en la mano y la dibujé. Pero la dibujé sin darme cuenta que era ella. Hasta que renuncié a negármelo… sabes cuantas noches me costó.

-Sencillamente no lo puedo creer.

-Lo sé, ni yo puedo creerlo. Pero es inútil negarlo. Además, un yo y ella no existe, no puede existir.

-¿Por qué no? –pregunté automáticamente sin darme cuenta de lo que estaba preguntando.

-¿Bromeas? Ella me odia, me detesta, y hay miles de razones por las cuales no funcionaría. Nuestros padres, la familia en general, todo está en nuestra contra. Sin contar a ella misma. Tiene demasiado carácter como para estar con alguien como yo.

-Entiendo.

-No creo que puedas, es todo tan difícil. Ojalá ella tuviera tu personalidad, eres tan tierna, cariñosa y comprensible. Tienes su mirada fogosa y un cuerpo muy parecido… ojala fueran la misma persona.

-Draco, quizás eso tenga una solución-dije sonriendo.

-¿Cuál?-preguntó alzando una ceja incrédulo.

Estuve a punto de revelar mi identidad estúpidamente, pero la puerta se abrió de golpe para mi suerte… hasta que vi a la persona que entraba y definitivamente cambié mi parecer: era para mi desgracia.

-¡Tu! Maldita zorra¿Qué te has creído?-gritó Pansy Parkinson apuntándome.

-¿No sabes que apuntar con el dedo es de mala educación Parkinson? Deberían enseñarte modales.

-¿Quién te has creído chiquilla insolente¿Cómo pudiste robarte a MI Draco?-gritó enfatizando el "mi".

Lo miré por todos lados y murmuré con asco:

-No creo que sea de tu propiedad.

-Oh, y no será de la tuya tampoco, te lo puedo asegurar.

-Pero yo creo que si es de mi propiedad. Ya marqué territorio aquí-dije tocando su pecho-aquí-dije tocándole el culo. Draco estaba totalmente sorprendido por mi atrevimiento pero sonreía con autosuficiencia, divertido por la situación-y también lo marqué aquí.

Me puse en puntas de pie y tomándolo de las mejillas comencé a besarlo suave y lentamente. Draco me agarró por la cadera, profundizando el beso y alejando un poco sus labios de los míos para mostrar claramente como su lengua entraba en mi boca y saboreaba mi paladar. Miré por el rabillo de mi ojo y los ojos de Pansy parecían llenarse involuntariamente de lágrimas que ella intentaba retener inútilmente.

-¡Me las vas a pagar, perra!

Dejé de besar a Draco unos segundos antes de ver como Pansy lanzaba una potente maldición y los reflejos solo me fueron lo suficientemente buenos como para empujar a Draco y que el hechizo no le atinara a él. Lo último que vi fue a Draco gritar mi otro nombre y levantarse a socorrerme. Sus ojos denotaban desesperación y tristeza.

-- o.O.O.O.o --

Cuando abrí los ojos lo primero que hice fue ver a Ron mirándome detenidamente. Al principio veía borroso, pero luego fue mucho más sencillo.

-Ron, cuando despierto en la enfermería, me gustaría ver algo más que tu cabezota pelirroja.

-¿De que te quejas? Tú también lo eres. Bienvenida de vuelta al mundo.

-Gra…-pero tan solo volver a pensar en esas palabras me dejó boquiabierta. Maldición, no había despertado hacia a penas unos minutos y ya estaba sumida en problemas. ¡Que perra vida!

Si yo estaba pelirroja, eso quería decir que Draco me había descubierto. O eso pensé. Y si además había entrado en la enfermería siendo Alex y estaba pelirroja¡eso implicaba que me habían descubierto! Oh dios mío, ojalá Dumbledore sea tan piadoso como con Harry.

-Bueno muchacho, la señorita Weasley debe descansar. Vamos, vamos, vamos-dijo la enfermera y le sonreí agradecida, no porque necesitara descansar sino porque quería estar sola.

-¿Hace cuanto estoy aquí?

-Hace un par de días. Tres exactamente. Pero hoy se deshizo el color del tinte porque le di una poción que elimina todo eso.

Por supuesto. La poción que Sam me hacía estaba preparada a base de tintura y unos elementos mágicos para permitir que se disolviera con el agua y que pudiera tomármela.

Le sonreí animadamente. Al menos un problema estaba resuelto. Creo que era el más importante después de todo, si me expulsaban de Hogwarts el único problema que tendría sería con mis padres, y ese si sería un problema grave.

Solo quedaba resolver si Draco me había descubierto, y eso implicaba nada más esperar. Me quedé allí sumida en mis pensamientos, analizando cuales serían las ventajas y desventajas de que Malfoy lo supiera.

No entendía porqué estaba tan nerviosa, de todas formas, si se enteraba, no sucedería nada, quizás una venganza o una humillación, una pelea a muerte y ya. Él salía perdiendo si sucedía eso, pero la idea de no verlo más me producía una inexplicable sensación de malestar.

"Debe ser por la poción" pensaba todo el tiempo.

Pero la realidad era que cada vez que alguien entraba a la enfermería por tal o cual razón me inclinaba esperanzada para apreciar mejor si era quien yo esperaba ver. Me dolía pensar que no lo volvería a ver, ni podría incluso tener la paz de odiarlo sin remordimientos. Lentamente le había tomado cariño porque había descubierto que en su interior había algo más que mierda conjunta y embasada como antes creía. Pero sobre todo, me dolía que fuera prohibido por una amistad, que era lo único que podía vencer el amor. Pensaba en Sam todo el tiempo y me sentía totalmente culpable. No le había dicho nada porque no había tenido tiempo, pero me debatía en dejarlo en secreto y no hacerlo. Había logrado aceptar bien la noticia de que me haría pasar por la novia de Draco, pero luego de jurarle y perjurarle que no sentía nada por él. Ahora quizás todo había cambiado. Pero no lo admitiría a toda costa. Y hasta donde mi orgullo llegaba, no lo haría.

Luego de unas horas de espera, de ver llegar a Sam y a Ian, que andaban muy pegados el uno al otro sin razón, a Harry, a Hermione, a Luna y a algunas amigas de Hufflepuff y Ravenclaw, ya se había puesto el sol y las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo. Ya para ese entonces sentí que había perdido la batalla. Tenía que aceptar que Malfoy lo sabía y no vendría a visitarme, y que quizás el anterior haya sido nuestro último beso y nuestro último encuentro.

Pero no fue así.

Cuando escuché la puerta de la enfermería por décimo octava vez ya estaba curada de espanto y no pensaba en verlo entrar por allí. Miraba el cielo raso con calma, totalmente sumida en mis pensamientos y encolerizada en mi rabia por haber hecho las cosas tan mal. Había descubierto un sueño y ahora tendría que despertar.

Por eso, cuando lo vi llegar en puntas de pie con flores rojas para mí, me pellizqué el brazo pensando que podía ser una alucinación.

-Alex-susurró-Sabía que hoy te despertarías-dijo antes de correr la cortina, claramente pensando que la sombra que se movía sobre la cama era mi yo pelinegra.

-¿Qué rayos…?-dijo tirando las flores al piso totalmente anonadado.

Sabía que se llevaría una grata sorpresa, pero no tenía ni idea que se quedaría mirándome de talforma. Luego me di cuenta que llevaba una bata apretada al cuerpo semi transparente y que no estaba cubierta con las sábanas debido a que me había incorporado al verlo allí.

-Por Dios Malfoy, deja de mirarme así-dije poniéndome toda colorada.

Draco salió de su ensimismamiento con un leve movimiento de cabeza, recogió las flores y levantando una ceja me preguntó arrastrando las palabras, como siempre:

-¿Qué rayos estás haciendo aquí?

-Me doblé un poco el pie-dije luego de recomponerme un poco de mis nervios y mi vergüenza.

-No creo que estés entendiendo mi pregunta-dijo con superioridad.

-No creo que hayas entendido la respuesta, seguramente por tu falta de cerebro.

-¿Qué haces en la cama de Alex, pequeña comadreja?

Me quedé anonadada. Entre mis reflexiones, mis dudas, mis esperanzas y mis desilusiones, había olvidado precisamente que excusa pondría a ese pequeño desencuentro… que de pequeño no tenía nada.

-No veo su nombre grabado en la almohada.

-Deja de hacerte la inocente-gritó perdiendo la paciencia y estrellando las flores contra el suelo violentamente.

-No me hago nada Malfoy, deja tu de confundirte de cama.

Draco, furibundo, salió a recorrer la enfermería. Obviamente no encontraría a nadie porque yo era Alex, pero me daba tiempo de pensar. Sin embargo, los nervios y el poco tiempo en que él miró en todas las camas no me dejó hacerlo.

Me había incorporado nuevamente, habiéndome puesto un camisón negro de tirantes que me había llevado Sam "por si venía Harry".

-Tu no te escapas Weasley-dijo sosteniéndome de la muñeca como varias veces-Es la última vez que te lo pregunto… ¿Dónde rayos está Alex?

-¿Y por qué tengo yo que saber? Llegué al mediodía, tal vez le dieron el alta.

-No, eso es imposible, ayer a la noche vine y aún estaba inconsciente, y conociendo a Madam Pomfrey jamás la hubiera dejado marcharse en esas condiciones.

Grave error… Malfoy 1, Weasley 0.

-Bueno, ve a buscarla a otra parte y no fastidies. ¿Qué crees que hice yo¿Secuestrarla?

-Eres capaz-dijo sosteniéndome de la muñeca haciendo más presión- Seguramente estabas tan celosa de que ella fuera mi novia, como ya ambos sabemos que estás enamorada de mi y…

Los ojos de Draco se abrieron exageradamente. Yo no lo pude ver porque los tenía cerrados, pero me di cuenta por la sorpresa con que me besaron sus labios cuando con furia apoyé los míos. Había sido para mí la única posibilidad de escaparme de escupirle a Malfoy toda la verdad y arruinar todo, por eso hice lo único que se me vino a la mente para callarlo: besarlo.

Sin embargo este beso era con furia, con toda la bronca contenida de Ginny y con todo el odio de Alex entremezclados; quería lastimarlo con mis besos. Por eso creo yo que no se dio cuenta que eran los mismos labios de personas que él había creído diferentes.

Lo besé perdiendo todo mi pudor, tomando el control del beso, haciéndolo desesperado y violento, como si fuera una carrera para ver quien devoraba al otro primero. Y parecía que Draco había entrado al juego, porque sin despegarse de mí caminó empujándome hacia la pared y acorralándome, tomándome de la cintura y bajando la cabeza para poder meter su lengua en mi boca.

La escena estaba totalmente desprovista de amor y ternura, pero sin embargo sentía que cada vez que hacía más presión contra los labios húmedos de Draco más me obsesionaba a ellos.

Con poco cuidado, deslicé mi lengua hacia mi boca y separándome un poco mordí su labio inferior con tanta fuerza que le saqué sangre. Pero al contrario de lo que yo había creído, soltó un suspiro ronco y profundo, como un ligero gemido.

Abrí los ojos anonadada ante su respuesta y lo vi sonreír con malicia, antes de deslizar su boca a mi cuello. No atiné a esquivarlo y de pronto sentí descargas en todo mi cuerpo, a medida que convertía simples besos en deslices con su lengua.

Gemí inconscientemente arrepintiéndome luego de haberlo hecho, porque él entendió que estaba haciendo bien su trabajo (Y no es que no lo estuviera haciendo, pero eran otras mis intenciones) y lameteó con más ahínco, dando pequeñas mordidas.

Maldición, maldición, maldición.

Me estaba arrepintiendo de haber hecho lo que hice, pero no podía negar que lo estaba disfrutando.

-Basta Malfoy-le dije suavemente, pero él no se detuvo. Al contrario, comenzó a besar mis hombros con suavidad y destreza.

De pronto, escuchamos un ruido que nos hizo detener asustados: la puerta que conectaba con el laboratorio de pociones médicas se estaba abriendo. Malfoy corrió hacia la puerta no sin antes darse vuelta y mirarme con sus ojos completamente desprovistos de odio.

Aún horas después, cuando me sentía invadida por los escalofríos de recordar como me besaba, llegué a la conclusión de que esos ojos me habían mirado con demasiada tristeza, con el suficiente desconcierto como para hundir mi corazón en un témpano, un témpano llamado Draco Malfoy.


Información sobre el siguiente capítuloEl final me quedó medio chueco, espero que se haya entendido bien. Bueno, ahora vengo con un poco de suerte: ya voy por más de la mitad del capítulo siguiente... es más, el título es: "El descubrimiento de Pansy" y creo que ya saben todos porqué. Con lo cual, cuantos más reviews tenga, más rápido subo el siguiente cap lleno de intrigas y descubrimientos(Si, no lo niego, es chantaje, pero amo el chantaje)

Espero que este cap lo hayan disfrutado. Pueden hacerme preguntas que las responderé. Saludos a todos y gracias por leer!