Hola! Pues esta vez es un drabble, cortito y drarry, que les hecho de menos! Espero que os guste y gracias por comentar.
Disclaimer: Harry Potter y su mundo pertenecen a J.K. Rowling y Warner Brothers. No se infligen los derechos de copyright de forma intencionada.
Título: La Furia
Pairing: Harry/Draco.
Rating: K+
Palabras: ~500~
Resumen: Draco y Harry comparten un sinnúmero de sentimientos y uno de ellos es una apasionada e incontenible furia.
Dedicado a mi querida Lucy, que es mi soulmate.
Texto sin betear, los errores como siempre, son sólo míos.
Una furia que solo se permite en la juventud. Una rabia pura y sin alterar, la emoción expresada por un alma joven fue algo loable de mencionar. ¡Exquisito! lo deseo, ¡Más...más! (Edmond Dantés)
La furia
Estás parado en la biblioteca, recogiendo un libro de Aritmancia con el deseo de ser capaz de entender algo de aquel galimatías sin la ayuda de Hermione, que te ignora olímpicamente, por una vez. Te sientas en una de las mesas del fondo, hace esquina y al final del recodo puedes verle.
No tienes ni idea de porqué te has quedado mirándolo como si no le hubieses visto en tu vida. Es ridículo, lleváis más de seis años haciendo todo lo posible por sacaros de vuestras casillas, has perdido la cuenta de las veces en que os habéis peleado, no sólo en duelos, también a golpes, eres canijo, pero más pesado de lo que él será jamás, así que casi siempre acaba retorciéndose debajo de ti mientras te burlas porque es un blando.
Hasta aquella última vez... te humedeces los labios, el aroma de los decrépitos tomos parece esfumarse y ahora lo que respiras es la fragancia de la hierba del terreno tras el campo de quidditch. Os jalean en lugar de impediros que sigáis golpeándoos, te gotea un corte en la mejilla, pero él tiene un ojo casi cerrado, aún a pesar de que le sujetas contra la tierra húmeda, sigue luchando: se retuerce, alza las caderas, arqueando el trasero, pero tú empujas hacia abajo, brutal. Sus muñecas crujen bajo tus dedos, la piel ya muestra un rosario a juego con el párpado púrpura, pero el vértigo vibra en tu venas, ruge la sangre, el corazón retumba con violencia dentro del pecho. Odias. Vives.
—Para ya imbécil —mascullas con un gruñido cuando una de sus rodillas se curva buscando tirarte. El contacto se vuelve algo oscuro, que se burla de ti. Notas como se te eriza el vello de la cabeza a los pies, consciente de lo elástico de sus músculos, del calor húmedo que desprende, del olor, Merlín, nunca te has sentido tan excitado antes por el aroma de otra persona. Es una mezcla indescifrable a sudor, vegetación aplastada y colonia. Hundes la pelvis sin darte cuenta, tu dureza se aprieta obscena y descarnada contra la suya, contienes un gemido, lo que crepita entre vosotros es placer, ardiente y lascivo. Te enfurece que sea él quien te provoque ese fuego que te consume las entrañas.
Examinas el modo en que sus labios tiemblan, la forma en que las pupilas se le dilatan y deseas más, quieres saber hasta donde serías capaz de llegar. Sueñas con forzarle, obligarle a abrir la boca y hundirle la lengua, arañarle la piel cremosa, desnudarle...verle llegar al orgasmo... sueñas con que tienes ese poder sobre él, quieres ese poder sobre él. Empujas de nuevo, mientras notas como tirita, no sabes si de miedo o anhelo. No te importa, sólo dejas que sea la rabia la que hable, tu cuerpo sometiéndole, cada latido acercándote más y más al clímax, no te importa que haya gente a vuestro alrededor, no te importa el silencio, ni sus roncos resuellos, sólo te importa una cosa, la furia.
.
