Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
(Entre paréntesis está lo que comunica uno de los protagonistas a través de la mente.)
Lo escrito en negrita y entre comitas, son conversaciones entre lobos.
El primer capítulo está escrito en tercera persona, pero los demás son Pov Nahuel.
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Pasamos la mañana por el pueblo. Mientras yo intentaba acercarme a hablar con Sue, Isa no dejaba de perseguirme. Masen ya ni siquiera me miraba. Al parecer, había pensado que a él no le había gustado y ya no me ayudaba a quitármela de encima. Y Sue ni siquiera me miraba, y eso me dolía.
Cuando íbamos de vuelta a casa, cogí a Isa de la mano y me la llevé hacia el bosque. Isa sonreía, como si se lo estuviera pasando en grande, pero mi intención era muy distinta a lo que ella creía.
- Siéntate, por favor. - dije, señalando una enorme roca, pero no me hizo ni caso. - Isa, por favor.
Isa me abrazó por la cintura y me miró directamente a los ojos. Era más alta que yo, pero eso no parecía importarle.
- Me gustas. - susurró.
Podía sentir su aliento en mi rostro, mientras que una de sus manos empezaba a bajar por mi trasero.
- Isa, yo...
- Te gusto, verdad?
No respondí. No estaba muy seguro de lo que tenía que decir. En el fondo, yo no quería que se detuviera.
- ¿Crees que soy guapa?
- Si.
- ¿Te gusta mi cuerpo? - me cogió de una mano y la llevó a una de sus pechos. - Porque a mi me encanta el tuyo.
Me empujó y me topé contra el tronco de un árbol. Isa comenzó a desabrochar su blusa y la tiró al suelo. No llevaba sujetador. Sus pechos eran grandes y redondos. Cogió mis dos manos y volvió a ponerlas sobre sus pechos desnudos, pegando su cuerpo al mío. Cuando quise darme cuenta, nos estábamos besando.
Sus labios eran finos y suaves, y su experta lengua comenzó a buscar la mía. Decidí dejarme llevar y fui acariciando sus pechos mientras seguíamos besándonos.
Notaba como Isa me bajaba los pantalones y empezaba a acariciar mi miembro por encima de los calzoncillos. Esa mujer estaba consiguiendo excitarme.
- ¿Qué es lo que querías decirme? - metió su mano bajo mis calzoncillos y sentí el tacto de su piel contra la mía, acariciándome de arriba a bajo. Ya ni siquiera podía pensar. - ¿Nahuel?
- No puedo. - conseguí decir. Estaba yendo demasiado deprisa. Me aparté de Bella y me alejé de ella, subiéndome los pantalones.
- ¿Por qué? Los dos somos adultos y podamos hacer lo que queramos.
- Eres demasiado atrevida para mí y vas demasiado deprisa. - cogí la blusa del suelo y se la acerqué. - cúbrete, por favor.
- Pero te gusto. - no lo preguntaba. Estaba claro que sí me gustaba, aunque solo fuera un poco. - Y con eso me vale. - cogió la blusa de mi mano y se la puso, aunque no abrochó los botones. - Salgamos juntos esta noche.
- Cúbrete, por favor.
- Cúbreme tú. - dijo, llevando las manos a su cintura.
Me acerqué a ella y abroché los botones de su blusa. Empezó a acariciar mis brazos.
- Como ya te he dicho, me gustas. Y me gustaría pasar más tiempo contigo. Me lo tomaré con calma, lo prometo.
- Vale. - suspiré. - Supongo que, a lo mejor, podríamos intentarlo. - me rendí. Tal vez si conocía mejor a Isa, vería que es una gran chica. - Pero yo no voy a quedarme siempre en Forks.
- Lo intentaremos mientras estemos los dos por aquí.
- Pero tu no vives en Forks, no? - dije, sintiendo de nuevo las manos en su trasero.
- Nahuel, ¿por qué no disfrutamos del momento y dejamos de pensar en el futuro?
- Bueno... supongo que sería lo más apropiado. - murmuré.
- Volvamos a casa. Estarán preguntándose donde estamos. - me besó de nuevo, me cogió de la mano y nos marchamos.
Cuando llegamos a casa, Isa fue a buscar a Susan al dormitorio, mientras que yo fuí directamente a la cocina, donde Renesmee y Jacob estaban cocinando. Se les veía muy felices y me fui cuando me di cuenta de que era un momento íntimo entre ellos.
- ¿Donde estábais? - dijo la voz del vampiro que estaba a mi lado.
- En el bosque, hablando. - me di la vuelta y me fui a sentar en el largo sofá blanco.
- Masen está bastante molesto.
- Lo se. Es por mi culpa. - Pat se sentó a mi lado, pero no me atreví a mirarle.
- ¿Por qué?
- Porque no entiendo... no se como puede ser posible... no se como dos hombres pueden estar juntos. - terminé diciendo. Miré a Pat a los ojos y le vi sonreír.
- No eres el único en el mundo que piensa así. He tenido que soportar muchos comentarios. Esto de tener un súper oído... - a pesar de que sonreía, sus ojos reflejaban una inmensa tristeza.
- Pero... ¿como pudiste fijarte en un hombre?
- Te voy a contar mi caso. Conocí a Masen hace quince años, cuando empezamos el instituto, con catorce años. En esa época, yo tenía novia y era muy feliz con ella.
- ¿Estuviste con una chica? - me sorprendió y me atreví a mirarle. Sonreía de nuevo y esta vez sus ojos si que reflejaban felicidad.
- Si. Cuando nos conocimos, Masen y yo nos hicimos muy amigos y estábamos siempre juntos. - continuó explicando. - A los dieciseis años, los dos nos apuntamos al equipo de futbol. Éramos inseparables. Cindy empezó a ponerse celosa de que Masen y yo pasáramos tanto tiempo juntos y me dejó. Me quedé destrozado. - sus ojos se entristecieron de nuevo por unos segundos, pero pronto recobraron la felicidad.
Masen me econtró llorando en los vestuarios y me abrazó. Aun no se como pasó, pero terminamos besándonos. Después de eso, Masen y yo pasamos cerca de un mes sin hablarnos. Nos esquivávamos el uno al otro, pero yo no podía dejar de pensar en el beso. Creo que fue entonces cuando me enamoré de él.
- ¿Como supiste que estabas enamorado? - pregunté. Realmente me intrigaba.
- Cuando pasaba un día sin poder verle, me sentía muy mal. Sentía como si me faltara algo. - dijo, llevando una mano sobre su corazón.
- Y entonces descubriste que eres...
- No, Nahuel. Yo me enamoré de él. A partir de ese momento ya no pude fijarme en nadie más. Ni chicos, ni chicas. Solo existía y existe Masen.
- Ya... - no supe que decir. Nunca había pensado en la homosexualidad y en el amor en la misma frase. Claro que yo nunca había conocido a ningún homosexual. - me siento gilipollas.
- ¿Por qué?
- Por pensar como he pensado hasta ahora.
- Es normal. - dijo, quitándole importancia al asunto.
- No, no lo es. - dije, poniéndome en pie. - Solo sois dos personas que se aman.
- Así es.
- Ojala yo encontrara a alguien a quien amar como tu amas a Masen. Te brillan los ojos cuando hablas de él.
- ¿Ah si?
- Si.
- Bueno, es que soy muy feliz.
- Se nota. ¿Puedo preguntarte como te convertiste en vampiro?
- Bueno, a pesar de los intentos de Masen Y Sarah por ocultarme el origen de su familia, lo desubrí. Los Vulturis aparecieron y me conocieron. Decidí que me transformaran.
- ¿Por qué querías convertirte en vampiro?
- Porque amo a Masen y, desde el día que le conocí, decidí que quería pasar toda la vida a su lado. - dijo, mirando hacia las escaleras. Masen estaba en el piso de arriba. - Además, o lo hacía Carlisle o los italianos, lo cual era demasiado arriesgado.
- "Si esto no es amor, ¿qué lo es?"
- Eres de las mejores personas que he conocido. - dije, mirándole. - Pocas personas renunciarían a toda su vida por amor.
- Gracias.
- ¿Y tú familia? ¿Como lo hiciste para que no sospecharan?
- Mis padres dejaron de hablarme y me echaron de casa cuando les dije que estaba saliendo con Masen. Me independicé, conseguí un trabajo y, a los dos años, Masen vino a vivir conmigo. Y ahora, soy forense y trabajo para la policía de Seattle y Forks. ¿Acaso puede haber algo mejor?
- Te admiro. "Este hombre no tiene miedo a luchar por lo que ama."
- Gracias. Me alegro de que entiendas que no somos unos enfermos.
- Perdóname por pensarlo. - dije dándole un abrazo.
Estuvimos así, abrazados, hasta que escuché tres pares de pasos a mis espaldas.
- Como sigas abrazando así a mi marido, voy a empezar a ponerme celoso. - dijo la voz de Masen. Me volví y vi que sonreía.
- Oye, Masen, espero que puedas perdonarme por todo. - dije, abrazándole ahora a él.
- Claro. No ha pasado nada.
- A cenar!
Resnesmee salió de la cocina y Jacob puso la mesa en el salón. Nos sentamos todos a la mesa y nos pusimos a cenar todos juntos. Renesmee me preguntó y les estuve contando como había sido mi vida, y todo iba como la seda hasta que Isa, que estaba sentada a mi derecha, me cogió de la mano y entrelazó sus dedos con los míos.
Todos los ojos se clavaron en nuestras manos al momento. Quise apartar la mano, pero con su otra mano comenzó a acariciar nuestras manos.
- Isa, cariño. ¿Que significa esto? - dijo Jacob, hablando por primera vez en mi presencia.
- Nahuel y yo hemos estado hablando. Nos gustamos y hemos decidido intentarlo.
- Pero... nosotros vivimos en Santa Mónica y él en centroamérica. - dijo Renesmee, que acariciaba la mano de su marido en un claro intento de tranquilizarle. - Y tu no vas a dejar el instituto. - dijo, mirando fijamente a su hija.
- No estamos pensando en el futuro, sino en el presente.
- Ya...
- Puede que me quede por aquí un tiempo. - dije. Miré de reojo a Susan y vi que tenía su mano unida a la de su tío.
- Bueno, ¿Y como planea Alice organizar la fiesta sin que los abuelos se enteren? - preguntó Masen. Agradecí enormemente que cambiara de tema.
Todos se tranquilizaron un poco y Nessie nos puso al día.
- Nosotros nos encargaremos de todo. - empezó a decir. - Los chicos de Denali llegarán mañana. Masen e Isa, despues de que lo hayamos decorado todo, vendreis a buscarles aquí. Susan y Patrick, ireis en dos coches a buscar a la familia al aeropuerto.
- ¿Y yo que puedo hacer? - pregunté. Quería ayudar en algo.
- Tú te quedarás en la casa del bosque, con mis nietos. - dijo Jacob. - Si te ven, descubrirán lo de la fiesta sorpresa.
- Cierto.
- Mañana, después de comer, nos encargaremos de organizarlo todo. - Sentenció Jacob.
Recogimos la mesa entre todos y nos fuimos a dormir. Bueno, todos menos Pat, que era el único vampiro que había en la casa y se quedño leyendo un libro en el salón.
Isa y Sue hablaban entre susurros en la habitación de al lado y Masen, Jessie y Jacob dormían plácidamente en el resto de las habitaciones. Yo estaba tumbado en la cama, con la vista clavada en el techo, pensando en las dos chicas que había en la habitación del al lado.
Las dos me gustaban y me sentía muy bien estando con ellas, pero yo ahora estaba con Isa, por mucho que me doliera estar lejos de Susan, que era una gran persona y mi amiga. La primera amiga que tenía en mucho tiempo.
- ¿Nahuel?
Miré hacia la puerta y me encontré con Isa. Entró en la habitación, cerró la puerta, y se tumbó a mi lado en la cama.
- ¿Esto es muy atrevido para tí? - dijo, abrazándome por la cintura.
- Si solo has venido a dormir, no.
- Solo dormir. - dije, apoyando el rostro sobre mi pecho. - Te prometí que iríamos despacio.
- Gracias. - abracé a Isa y me quedé dormido al momento.
Me desperté cerca de las cinco de la mañana. Isa seguía durmiendo entre mis brazos. Esataba tan guapa... acaricié su hermoso rostro, apartándole el pelo de la cara, que tenía largo y rizado como Renesmee, su madre, y negro azabache como su padre.
Oí voces en el jardín. Dos voces que identifiqué al momento.
- ¿No puedes dormir, cariño? - dijo Patrick.
- No. - Susan hablaba en voz baja, como si no quisiera que le escucharan, pero aun así podía escucharla con claridad. - Suerte que te tengo a ti para hablar.
- Cuando quieras, ya lo sabes. ¿Qué es lo que te pasa, que estás tan triste?
- Son muchas cosas. El instituto, el abuel Edward leyéndome la mente, Harry haciendo lo mismo cada vez que voy a casa, los abuelos, tan enamorados, Isa y Nahuel, tú y Mase, y yo estoy sola.
- No digas eso.
- Es que me siento tan sola... No tengo a nadie.
- Me tienes a mí. Y tienes a Nahuel, que es tu amigo, y a Isa, que te quiere como si fueras su hermana.
- Ya lo se, pero...
- Aunque tengamos pareja, nunca te vamos a dejar sola.
- Lo se.
- Sabes que te queremos.
- Te quiero.
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Hola!
Otro capítulo llegó. Espero que os haya gustado.
Me encantaría conocer vuestra opinión al respecto.
Un besito para todas.
