Una mala noticia
Suzu, entro en el comedor, era una sala muy grande llena de mesas adosadas entre ellas formando filas larguísimas, en cada fila había distintos saiyajins, Suzu supuso que estaban distribuidos por rangos.
Estuvo a punto de irse al sentirse incomoda porque muchos de ellos la miraban como si de un bicho raro se trataba hasta que por la espalda se le acercó Valian y la saludó muy amablemente.
Este iba acompañado de unos cuantos soldados, los cuales le sonaban de la pelea protagonizada por el príncipe esa misma tarde.
Valian le guió hasta una de las filas de mesas para que se sentara, le presentó a los soldados que lo acompañaban: - Estos son los mejores soldados de Vejitasei, entre ellos muchos del escuadrón del rey y este grandullón calvo es Nappa del escuadrón del príncipe. – Nappa la saludó con una mirada y un movimiento de cabeza.
Enseguida les trajeron la comida, todos se pusieron al ataque como si de su ultima comida se tratara, en cambio Valian comía como lo solían hacer los humanos normalmente, Suzu se puso a comer en silencio, se sentía incomoda con tanto hombre a su alrededor, si no fuera porqué en la mesa del final había un grupo de mujeres, diría que era la única en el salón.
Los guerreros se hartaron de comida y cuando estuvieron servidos se fueron.
El salón empezó a vaciarse, Valian se tomaba un café tranquilamente cuando empezó a hablar: - Sabes, cuando se vacía este salón impresiona mucho, incluso a mi que llevo una eternidad en el castillo, me impresiona. – tomó un sorbo del café – por eso tengo costumbre de quedarme de los últimos en marcharme y admirar la grandiosidad de esta sala.
- La verdad es que incluso lleno impresiona – dijo Suzu – cuando he entrado antes me he quedado sin palabras y no solo con esta sala, sino con el palacio en general.
- La verdad es que no conozco edificio mas grande que este, y eso que he viajado a varios sitios con el príncipe. Pero los saiyajins son así, necesitan trasmitir su grandeza, sentirse poderosos, recordárselo a la gente e incluso a ellos mismos, ya sea con riquezas, edificios o fuerza.
- Llevas mucho tiempo viviendo en Vejitasei? – le preguntó la chica.
- La verdad es que me crié aquí. Nací en un orfanato de Vejitasei y aunque no sea de su raza he vivido toda mi vida aquí, así que supongo que en parte lo siento como mi hogar.
- Sabes de tus padres? – volvió a preguntar la mujer.
- La verdad – acabó con el café que ya tenia que estar frío – se muy poco de ellos – se sentó mas cómodamente y mirándola a ella le explicó – resulta que eran unos esclavos de los saiyajins, mi padre murió antes de nacer yo y mi madre me dejó en el orfanato cuando nací; no he sabido nada mas de ella.
- Perdona por el interrogatorio, pero como entraste a formar parte del servicio del príncipe?
- No te preocupes mujer, puedes hacer tantas preguntas como quieras – se hecho a reír – lo que si es posible que alguna no te la conteste, aunque da gusto que alguien se interese por mi.
Pues veras, yo me alisté en el ejercito real, no para luchar sino para orientar psicológicamente a los guerreros, resulta que se me da bien escuchar y decir a la gente consejos, curar sus temores y traumas.
- Y los saiyajin necesitan eso? Quiero decir, con lo sangrientos y orgullosos que son…
- Pues te sorprenderías de que hay algunos que lo necesitan y mucho, no todos son igual de despiadados, les gusta la lucha por naturaleza, pero no todos tienen la sangre fría para matar y no tener remordimiento o para ver según que escenas, los saiyajin también tienen algo de corazón y pueden llegar a amar. – continuó con su relato – Entonces, estuve muchos años como te he dicho sirviendo en el ejercito, hasta que el rey me descubrió, por decirlo de algún modo, así que empecé a servir al rey personalmente, ese hombre necesita que le recuerden constantemente que es grandioso y fuerte y no precisamente por qué no se lo crea, supongo que entiendes; también comencé a llevar la agenda del rey, como un secretario personal.
- Ya … así que tu servicio era alagar al rey, en la mayoría del tiempo.
- Exacto y también a la reina claro, los reyes saiyajin de lo que no les falta es vanidad y orgullo.
Cuando la reina murió me asignaron como tutor del príncipe yo me encargaba de su perfil psicológico y Nappa, el soldado que te he presentado antes, de su perfil guerrero. Y de esa manera me convertí en el consejero y puedo decir que el mano derecha del príncipe Vegeta.
- Vaya, ya veo, no esta mal tu trayectoria profesional – se pusieron a reír los dos.
- Y que me cuentas de ti? – preguntó el – llevo mucho rato hablando yo, como llegaste a ser la compañera de la princesa Bulma?
- Pues veras, Bulma y yo estudiamos juntas, yo era, bueno aun soy de familia de clase alta, por decirlo de algún modo. El rey Brief siempre quiso que su hija estudiara con gente "normal" si es que a los niños mas ricos del planeta se les puede llamar normal y que se mezclara con su "gente", así que la conocí en nuestros estudios y nos hicimos muy amigas, por no decir – se sonrojó – que éramos de las primeras de la clase así que ya nunca nos separamos, siempre fuimos los tres juntos, Bulma, Yamcha y Yo.
- Quien es Yamcha? Si se puede preguntar?
- Yamcha es el novio y prometido de la princesa.
- Ya veo, así que ya tiene compañero – dijo pensativo.
- Vaya, no pensé que te interesara la princesa – le pregunto la chica con tono burlón.
- No, no, es bella, pero no me interesa, tampoco es que tuviera nada que hacer, aunque tal vez haya otro al que si le interese – y se puso a reír solo ya que Suzu no entendía en que se refería con ese ultimo comentario.
La chica miró el reloj – mira que hora es, ya nos hemos quedado solos en el comedor.
- Si ya es tarde, será mejor que nos retiremos a nuestras habitaciones.
- Si es mejor, con el viaje y todo estoy agotada.
- Bien, pues entonces hasta mañana, que pases una buena noche – se levantaron los dos y Valian se acercó, le besó la mano y se fue por la puerta. Detrás de él una Suzu sorprendida por el gesto siguió sus pasos hacia la salida y una vez fuera de comedor se fue por el otro lado del que se había marchado el consejero.
La cena resulto tranquila y normal, algo aburrida, hasta que el rey se interesó por el planeta Tierra y Bulma, como era costumbre, no paraba de hablar, era su tema favorito, su planeta, lo adoraba y nunca se cansaba de hablar de la Tierra.
Al otro lado de la mesa, el príncipe escuchaba atentamente, no había abierto la boca, mas que para comer, pero observaba con atención a la invitada, no le quitaba ojo, detalle que no se le escapaba al rey, sin embargo, la princesa ni se dio cuenta, ella estaba sumergida en su relato de cómo era la tecnología de su padre y ahora suya.
También comentó que si unieran la tecnología de los terrícolas y la potencia de los saiyajin, no habría nadie que los parase. El rey se levantó y respondió con gran euforia ante el comentario de Bulma. – Así que tu padre el rey Brief, desea unir nuestros reinos?, - preguntó el rey – una gran decisión sin duda!!
El entusiasmo del rey se notaba con su tono de voz, sus movimientos, su expresión… en todo…
Sin embargo la princesa no tardó en levantarse de la silla y corregir a su majestad. – Mi querido rey – dijo con un tono tranquilo y suave – me temo que esta no es la intención de los terrícolas, mi señor.
El rey se quedo helado, se volvió a sentar en la silla, presidiendo la mesa y se quedo callado mirando a la princesa, sin entender cuales eran, pues, sus intenciones.
Bulma prosiguió en explicarse: - Mi intención en este viaje, es el sencillo hecho de averiguar si el imperio que planea atacarnos era el saiyajin o el change, entonces ruego a mi señor, rey de los saiyajins, que hable claro y sinceramente y me diga lo que deseo saber! – al terminar, se dio cuenta que había levantado un poco la voz, y para corregir su error, termino con un 'por favor'.
El rey que seguía mirando fijamente a Bulma con cara de asombro, se volvió a levantar y dirigiéndose hacia la princesa, le cogió la mano y le dijo: - con total sinceridad mi querida princesa, le puedo garantizar que los saiyajin no somos los que planeamos atacar a los terrícolas…
No pudo acabar la frase, pues el príncipe que había escuchado sin participar en la conversación, se levantó de un golpe diciendo: - por supuesto que no, si los saiyajins quisiéramos a los terrícolas muertos, estos ya lo estarían, pues no resultaría muy difícil, por mucha tecnología que poseáis, exterminaros.
Bulma se quedó mirándolo con cara de enfado, pues le había dolido esas palabras, puesto también que eran bien ciertas, pero habían dolido, aun así, una sonrisa adornó su rostro y agarrando con más fuerza la mano del monarca:
- ahora se que los saiyajins no estáis detrás de los sabotajes que ha habido en mi planeta, pues ya me lo temía, aun así tenía que asegurarme. – hizo una pausa y continuó – estaba segura que Freezer era el causante de todo… ahora si mi rey – arrodillándose ante el monarca – le pido que unamos fuerzas para salvar a mi planeta, estando dispuesta a contribuir en que los saiyajins sean los nuevos gobernadores del universo, si mi planeta continua tranquilo y en paz como hasta ahora.
Cuando acabó de hablar, se levantó y esperó una respuesta, el rey miró a su hijo de reojo, este le asintió con la cabeza y seguidamente el monarca le dio su aprobación a la princesa terrícola. Ambos se dieron la mano en señal de acuerdo y seguidamente el rey Vegeta abandonó el comedor real dejando a los príncipes solos sin otra compañía que la de los guardias.
Vegeta estaba mirando fijamente a Bulma, ella empezó a incomodarse, esa mirada profunda, parecía de odio, tanbien deseo… no se podía descifrar ninguno de los rasgos de su persona, y eso era lo que mas nerviosa la ponía; esperó un rato por si el príncipe decía alguna palabra, sin embargo este no mostró ninguna intención de hacerlo, así que Bulma decidió retirarse, haciendo una reverencia, dijo buenas noches y se fue, dejando al príncipe callado sin decir nada, de la misma manera en que la miraba a ella, ahora miraba a la nada.
Bulma regresó a su dormitorio, donde encontró a Suzu ya dormida, no quiso despertarla, así que tomó una especie de teléfono y salió al balcón, dejando medio cerrada la puerta, una vez allí marcó unos números, encaró el aparato como si estuviera buscando cobertura, entonces se lo colocó en el oído y espero unos segundos hasta que una voz contestó: - Hola? Quien llama?
Con una sonrisa en la boca la princesa siguió la conversación – Yamcha!! Como estas?
- Bulma? Se puede saber donde estas? Hace una eternidad que te fuiste y aun no habías dicho nada, se puede saber que ocurre? Donde te encuentras?
- Bueno cariño, tampoco hace tanto… - haciendo una pausa – no puedo decirte donde estoy, pero estoy bien, muy contenta! Creo que tardaré un poco mas en regresar, pero solo quería escuchar tu voz, te hecho de menos. – esto ultimo lo dijo con un tono triste. – Yo también te hecho de menos, cariño. – le contestó con el mismo tono de voz.
Estuvieron hablando por una hora entera, cuando apagó el comunicador, Bulma entró en la habitación y se acostó en la cama y se quedó dormida al instante.
Al día siguiente, Bulma se despertó por el ruido del agua de la ducha. Se levantó y salió al Balcón – Aun sigo en mi sueño – se dijo a si misma – estoy en el planeta de los saiyajins y a demás el rey me dijo anoche que ayudaría a la Tierra. Parece que todo esta saliendo bien.
- Ahora hablas sola? – le dijo una voz detrás de ella.
- Suzu, ya has terminado de ducharte, pues ahora me toca a mi.
Y se fue hacia el baño. Suzu hoyo como el agua salía de la ducha. – Esta mujer siempre a su mundo.
Se puso a vestirse.
Cuando Bulma estuvo aseada y vestida se sentó al lado de su compañera que había estado esperando sentada en la cama.
- Me contaras sobre la cena? – le preguntó a la princesa.
- Pues resulta que como ya sabíamos no son los saiyajins los que planean hacerse con la Tierra; y el rey Vegeta me dio palabra de que nos daría apoyo si algo pasara.
- A cambio de?
- Bueno, que le ayudemos a derrotar a Freezer y no pongamos resistencia a que gobiernen el universo.
- Que?! Te has vuelto loca, seremos esclavos de los saiyajins!!
- No Suzu, jamás sometería mi pueblo, pero sabíamos que tarde o temprano habría una guerra y que nosotros tendríamos que unirnos a uno de los dos imperios, y claro esta que prefiero los saiyajins a los change.
- Tu obsesión por esta raza, Bulma, siempre me ha parecido exagerada, los saiyajins no comparten, ellos mandan!!
- Suzu, nos necesitan como nosotros a ellos.
- Y si te traicionan? Como confías en su palabra?
- Pues me guió por mi instinto, que por ahora no me ha fallado.
- Como quieras, tú eres la princesa y futura reina. – se levantó y se dispuso a marchar.
- No te lo tomes así, amiga – pero Suzu ya se había ido.
Bulma se tumbó en la cama, cerró los ojos y se puso a pensar si era buena idea confiar en los saiyajins, pero que otra opción tenía, ella amaba su pueblo y jamás se aliaría con Freezer, solo podían confiar en los saiyajins, porqué la Tierra sola no podría afrontar una guerra abierta. Si tenía que pensar en la seguridad de su planeta y su pueblo lo mejor era hacer un pacto con el rey Vegeta, si eso era lo mejor.
Una llamada le interrumpió sus pensamientos, el rey saiyajin la convocaba urgentemente a la sala del trono.
Se levantó de la cama y se fue hacia allí para ver que era tan urgente.
Llegó a la sala del trono y allí se encontraba el príncipe sentado en un trono mas pequeño al lado del de su padre, apoyado en uno de los reposabrazos apoyando su cabeza en la palma de su mano. El rey andaba de un sitio para otro con las manos juntas tras la espalda.
Bulma entró y se quedó plantada mirando el panorama – Y bien? Que ocurre? Es que hay algún problema? Tiene que ver con la conversación de anoche? – estaba algo nerviosa.
El rey se dirigió hacia ella y poniéndole las dos manos sobre los hombros, le dijo: - La tierra ha sido destruida, un cañón de energía a penetrado la barrera que protegía el planeta y lo ha hecho pedazos… lo siento.
Continuará …
