Elizabeth Pov.

Seis meses habían trascurrido desde el despertar de Bella y las cosas habían dado un giro totalmente inesperado a como mi hermana Alice y yo esperábamos, al informarle a Bella de lo que eramos y de todos los acontecimientos había tomado las cosas muy bien aún que eso era algo que yo realmente esperaba, estaba muy feliz de estar con Edward y conmigo para toda la eternidad, y más aún con la familia que había ganado, la familia que jamás tuvo de humana; lo extraño era que querido hermano se había volcado en un impresionante papel de hermano mayor con ella sin importarle los sentimientos de ambos, cuando Bella me dijo que mi hermano había mencionado que lo que ellos habían tenido como humanos ya no era posible en esta vida, quise matarlo pero mi hermano Jasper me contuvo de hacerlo diciéndome que dejase a Edward creer la fantasía que él mismo se estaba creando 'El perfecto hermano mayor enamorado de la supuesta hermana' Valla aberración, si definitivamente la inmortalidad no traía inteligencia y la que mi gemelo poseía de humano la había perdido en la trasformación.

Conforme los días trascurrían notaba a Bella más calmada con respecto a todo lo referente con mi hermano, cosa que me parecía extraña y el repentino 'Olvido' de mi nueva hermana había hecho mella en mi hermano, la tristeza que se reflejaba en sus ojos era abrumadora incluso para mi, pero el mismo se lo había forjado esta situación y mientras él no reaccionase nada cambiaría excepto el hecho de que ellos se alejaban cada vez mas, la gran mayoría de nosotros estábamos muy pendientes del desarrollo de Bella y eso era algo que a ella le exasperaba como en su momento lo hizo conmigo; suspiré sonoramente mientras veía el hermoso paraíso nevado que me ofrecía Alaska en ese momento, podía ver a la distancia a Bella y Alice leer un libro y reír por alguna ocurrencia mientras Edward estaba junto a la chimenea leyendo unos documentos para ayudar a Carlisle en su nuevo proyecto en el hospital de Denali, suspiré resignada mientras mi vista se perdía en algún punto del bosque, las cosas no estaban siendo como yo esperaba que fuesen con la trasformación de mi hermana, tenia la esperanza de que mi gemelo fuese feliz y tomase la nueva oportunidad que se le estaba presentando, la oportunidad de la eternidad llena de amor y felicidad junto a su alma gemela, pero su terquedad era mayor a cualquiera, diría que incluso se había intensificado desde que dejo de ser humano, hubiese deseado tener la misma oportunidad que él, de enamorarme perdidamente y que aquella persona especial me acompañase en la inmortalidad pero no tuve esa suerte y el la rechazaba como quien rechazaba una invitación a un baile.— Ya basta Elizabeth, no me tortures más por favor...— Murmuro Edward con voz lastimera mientras fijaba sus hermosas orbes doradas en mi; Fruncí los labios barajando la posibilidad de contestarle de manera cortante pero la tristeza de su mirar y el matiz tembloroso de su voz derribo todas las barreras y posibilidades de alguna contestación hiriente.— Lo siento Edward, pero es tú decisión torturarte de esa manera, ella te ama aún que tú insistas en negartelo a ti mismo ¿A que le tienes miedo? — Pregunte de manera suave y dulce procurando una entonación casual para infundirle confianza y valor para que hablase conmigo de lo que rondaba su corazón. Sonrío de manera triste y nostálgica mientras ordenaba los documentos rápidamente y se levantaba de la pequeña silla donde se encontraba sentado.— Demos un paseo Lizzie — Susurro sin mirarme a los ojos, y fue inevitable no sonreír aún que esa sonrisa que escapo de mis labios fuese triste y melancólica casi tanto como la de él. Me acerque cuidadosamente hasta posar mi mano derecha en el brazo que tan cortesmente me ofrecía, con una inclinación de su parte nos dirigimos hacia el pequeño porche de la casa y sin pensarlo dos veces corrimos con gran elegancia por el frondoso bosque que rodeaba nuestra casa, los copos de nieve se agolpaban en mi sombrero y en los suaves risos de mi cabello broncíneo tan idéntico al de mi hermano, la suave brisa congelada que soplaba movía elegantemente la falda de mi vestido haciendo que pareciese una caricia, al cabo de unos minutos corriendo por el bosque y asegurándose de que nadie más nos escuchase nos detuvo lentamente en un claro justo aún lado de un lago congelado, el maravilloso espectáculo que se desarrollaba delante de nuestros ojos, hizo que un nudo se formase en mi garganta, aquel lago era tan parecido al de Chicago, donde nuestra casa tenia una privilegiada vista de éste.

— Es hermoso tan parecido al que solíamos visitar en Chicago de pequeños — Murmuro con cierta nostalgia mientras avanzaba unos pasos delante de mi hasta un tronco cerca del lago.— Toma asiento Lizzie por favor — Susurro suavemente con una sonrisa anhelante bailando en sus labios, asentí mientras tomaba asiento junto a él acomodando mi vestido y posando mis manos cubierta por finos guantes de encaje sobre mi regazo sin interrumpir sus pensamientos, largos minutos trascurrieron mientras nos embargaba un silencio cómodo que era acompañado por el canto de algunas aves, mi hermano soltó un suspiro mientras jugueteaba con sus manos para luego pasarlas por su rebelde cabellera, claro signo de que estaba nervioso.— Se que estás enfadada conmigo y te entiendo — Susurro rompiendo el silencio que nos envolvía mientras admirábamos el lago congelado.— Pero las cosas han cambiado mucho entre Bella y yo, ya no somos los mismos Elizabeth, hemos cambiado, ella ahora se esta adaptando a nuestra nueva forma de vida y temo que lo que fue ya no se prolongue en esta vida...— Confeso en un ligero tono de voz, seguro reflexionando sobre sus propias palabras y pensamientos; suspiré suavemente curvando las comisuras de mis finos labios en un triste sonrisa, por fin había soltado sus miedos y lo que su corazón guardaba celosamente en su interior, el inmenso amor que sentía por ella y los típicos temores de adolescente que aún seguía siendo.— Recuerdo haber tenido una charla similar contigo hace casi seis años atrás ¿Que ha cambiado desde entonces? ¿No os he dicho en reiteradas oportunidades que ella te ama? ¡Por dios Edward! Ella intento suicidarse, por el amor que siente por ti ¿No es prueba suficiente eso? ¿Que más prueba esperas para decirle lo que sientes?, ¿Qué mas quieres? — Murmuré aquellas preguntas en un intento de que comprendiese la magnitud de su amor, ese amor que traspaso y venció incluso a la muerte.— Edward por favor debes reaccionar — Le recrimine sin poder evitarlo, eramos hermanos gemelos y compartíamos un lazo especial, y eso se había intensificado desde que nos habíamos vuelto inmortales. Negó con la cabeza aún con aquella sonrisa temblorosa en sus labios.— Debo dejarla avanzar, con el tiempo sabre si es el momento, pero ahora no lo es, la ayudare siempre, estaré a su lado como su eterno guardián, aún cuando sus sentimientos hacia mi cambien — Susurro ignorando olímpicamente todo lo que le dije, definitivamente mi hermano era terco como jamás pensé, era una persona que no veía la felicidad cuando esta le estaba abofeteando las mejillas prácticamente.— Eres increíble Edward — Comenté con ironía mientras nuestras miradas se anclaban.— Tenemos tiempo — Sonrío un poco más animado ante la broma que eso significaba, claro que teníamos tiempo, pero muchas veces el tiempo marchitaba sentimientos y muchas veces habría heridas que no eran fáciles de sanar, él lo sabía y aún así se arriesgaba, definitivamente era masoquista.— Creo que esta charla ha finalizado, no dejaras tú posición y bueno yo no te haré hacerlo, deberé esperar a que el tiempo trascurra y que sus sentimientos se fortalezcan, pero Edward una cosa debes comprender, así como existimos nosotros, existen más vampiros ¿Cuanto tiempo crees que pase y nos crucemos con otros aquelarres y otro vampiro note lo increíble que ella es e intente enamorarla? — Susurre la pregunta llena de honestidad ya que esa posibilidad era tan real como nosotros, pude apreciar claramente cuando su rostro se contrajo de dolor y sus manos se cerraron en puños, sus orbes doradas se oscurecieron pero no emitió ninguna palabra más, había tomado conciencia de ese hecho, sabía que podría pasar y por ello callo, aún que en el fondo sabía perfectamente que si eso sucedía, él lucharía por ella, por que ella había nacido para él.

Unos minutos más trascurrieron en que ninguno de los dos dijo nada mientras contemplábamos los copos de nieve golpear la superficie congelada del lago, reflexionando sobre nuestra charla, aquella costumbre humana que poseíamos también nos había alcanzado en esta vida como muchas otras, de pronto se puso de pie de un movimiento ágil y muy elegante tan característico de ambos mientras se volteaba hacia mi con una sonrisa suave, para segundos más tarde abrazarme de manera tierna y tranquila, instintivamente mis brazos se envolvieron en su torso correspondiendo a su amor.— Gracias por escucharme Lizzie, gracias por estar aquí conmigo, te amo — Susurro cerca de mi oído mientras sus marmóreos brazos se cerraban en mi cintura con fuerza y calidez.— También te amo Ed — Le susurré de manera dulce y tranquila muy segura de que nos habíamos vuelto a acercar como lo eramos desde que nacimos.— Es hora de irnos Lizzie, no queremos que Esme se preocupe — Comento soltándome para luego ofrecerme su brazo el cual no dude en tomar mientras emprendíamos el regreso a casa. Unos minutos más tarde regresamos a nuestro hogar donde todos seguían en sus actividades cotidianas, Esme decorando junto con Alice, Bella volcada en sus estudios de Ruso, Jasper leyendo el periódico y Carlisle en su estudio, y como siempre Rosalie mirándose en el espejo, contuve el resoplido y las ganas de rodar los ojos ante su vanidad sin limites honestamente esperaba que reaccionara y reconsiderara su hostilidad contra Bella, aún que sabía la causa de ello, ella estaba celosa de que mi hermana se casase con Emmett, mi eterno amigo risueño, ese que se enamoro de ella en tanto la vio y la reina de hielo lo ignoro aún que no fue tan así ya que sin duda también lo amo en silencio y no perdona a Bella por cumplir su sueño aún que jamás lo reconocería a la familia. Suspiré un poco melancólica mientras iba hacia el pequeño estudio de Carlisle a tomar un libro, mi elección era Romeo y Julieta, una ironía ya que siempre criticaba a Bella por leerlo tantas veces al día y amarlo tanto si era una tragedia. Rápidamente regrese al salón tomando asiento junto a mi hermano al lado de la enorme chimenea para leer.

Algunas semanas fueron pasando y los avances de Bella en esta vida eran impresionantes sus habilidades para la casería eran casi perfectas como una vampiresa experimentada, sus movimientos eran elegantes y ágiles, parecía casi danzar en ello aún que de manera inconsciente, pero sus movimientos siempre tenían un espectador silencioso, los ojos de mi gemelo se iluminaban cada vez que ella lo miraba antes de morder el cuello de su presa, o cuando lo miraba cazar a él, ese extraño cortejo que se producía mutuamente y en silencio para los demás era lo que me daba esperanzas de que ellos podrían volver a estar juntos en un futuro cercano, me alegraba que las cosas funcionaran muy bien para ellos, aún que Alice y yo le ayudásemos sutilmente con algunos consejos de como encantar más a mi gemelo, y daban muy buenos resultados ya que Edward no tenia ojos más que para Bella. La relación con mi hermano se vio fortalecida en demasía, todas las noches salíamos a pasear o simplemente a cazar juntos, nuestras risas y nuestras travesuras hacían eco en el bosque cada vez que salíamos, nuestra niñez había regresado y me encontraba rebosante de alegría hasta que esta mañana todo se vio opacado por la indeseable visita de nuestras 'Primas' Tanya, Kate e Irina, definitivamente la felicidad se había visto empañada y esto traería muchos problemas a Edward o 'Eddie' como seria reconocido estos días.

— Eddie te he extrañado tanto — Chilló Tanya mientras se colgaba al cuello de mi hermano gemelo depositando un sonoro beso en la comisura de sus labios, la rigidez que adquirió él en ese segundo competía seriamente con las piedras y mi ira competía seriamente como un volcán en erupción, Jasper debió sentir nuestra inquietud ya que rápidamente nos invadió una ola de calma ¿Para que lo hacia? ¿Por que simplemente no me dejaba arrancarle su rubia cabellera a Tanya?.— También te hemos extrañado Tanya — Soltó mi hermano infaliblemente cortés aún que eso no fuera cierto de parte de la mayoría de nosotros, Rosalie, Alice, Jasper, Edward y yo no la soportábamos y estaba segura que Bella no lo haría de ahora en adelante, súbitamente el recordar su nombre hizo que me voltease a velocidad sobre humana en la dirección donde se encontraba al entrar Tanya minutos antes en nuestra morada, pero para mi sorpresa lo que vi me descorcerto, sus rasgos habían adquirido una dureza única y sus ojos anaranjados se habían vuelto glaseares mientras me dedicaba una mirada significativa para que la siguiese, sin mediar palabra salio disparada por la puerta tomando a su paso el sombrero mientras su fina silueta se perdía entre los arboles del bosque, dejando anclado a mi queridísimo hermano en su lugar con la vista fija en el bosque. Suspiré suavemente mientra negaba con la cabeza tomando los pequeños guantes de encaje y mi sombrero para alcanzarla... Definitivamente esto era solo el comienzo de los problemas y todos ellos tendrían un nombre Tanya Denali, la peor pesadilla de Edward y mía.