Capítulo 4:
-Disculpen la interrupción, pero Luna y los gemelos necesitan dormir, -abrí los ojos y me encontré con Neville y Luna frente a nosotros. Rompimos el beso en cuanto escuchamos las voces. Mis mejillas se tiñeron de rojo mientras que Draco bajaba la mirada y reía. Nos separamos y pude ver la gran sonrisa de Luna.
-Lo siento –susurré por lo bajo.
-No, nosotros lo sentimos. Es tarde y esta nena tiene que dormir –dijo Neville sonriendo también y acariciando el estómago de Luna.
-Claro, -Draco me jaló para que ellos pudieran pasar a su habitación. Sentía miedo de verlo a la cara, es decir, sabía que me quería eso me acababa de decir. Pero aun así era incómodo. Me dejé llevar por él y de pronto estábamos en otra habitación. Nos miramos y comenzamos a reír frenéticamente.
-Eso fue muy vergonzoso –dije entre risas. Draco asintió y se limpió una lágrima que salió por tanto que se estaba riendo. Logramos tranquilizarnos y de pronto me di cuenta de que teníamos las manos unidas. Sentía una corriente eléctrica a través de ella. Pareció que Draco también lo sintió pues se quedó serio y me miró. Pasaba la mirada de mis labios a mis ojos.
-¿Dónde nos quedamos? –susurró antes de chocar sus labios con los míos. Volvimos a besarnos y ahora sin interrupciones. Cuando nos faltó el aire nos separamos y sonrió, su sonrisa era tan hermosa que me deslumbraba.
-Tengo que irme a casa –solté un suspiro.
-No tienes por qué irte, puedes dormir conmigo –lo miré asombrada y con las cejas levantadas, ¿de verdad me estaba insinuando que… -¡No! No me refiero a eso. Solo que puedes dormir en la cama donde yo duermo, yo puedo estar en el sofá.
-No Draco, no es necesario
-Por favor, no quiero que te vayas. He estado deseando estar contigo desde hace tanto tiempo, concédeme el honor de despertar y tenerte ahí –dijo utilizando todo el poder de sus ojos. ¿Cómo podía decirle que no?
-Está bien, pero yo dormiré en el sofá.
-Claro que no, ¿Qué tipo de caballero sería entonces? Por favor.
-Pero, me gustaría que tú también duermas ahí. No es como si fuéramos a hacer algo –él sonrió y asintió antes de besarme de nuevo.
Dormí en sus brazos esa noche. Fue lo más maravilloso del mundo. Su calor me envolvía mientras me abrazaba. Podía escuchar su respiración acompasada y el latido de su corazón. Regular y fuerte. El mío se encontraba totalmente feliz. Nunca había sido tan feliz en mis… dejemos la edad para otra ocasión. Nunca había sido tan feliz en toda mi vida.
Los rayos de sol golpearon mi cara y comencé a abrir los ojos. Esta no era mi habitación, traía puesta la ropa de ayer. Entonces las imágenes del día anterior llegaron a mi cabeza. Sonreí automáticamente. Sentía el cuerpo de alguien pegado al mío, pero no era Draco. Era uno más pequeño.
Me giré y encontré a Daniel dormido a mi lado, fruncí el ceño.
-Bueno días –levanté la mirada y encontré a Draco frente a mí, al otro lado de Daniel. –Lo siento, siempre en la noche se viene a mi cama, no logro que duerma solo.
Reímos un poco y después nos quedamos mirando. Daniel se movió un poco y se puso de lado. Me abrazó mientras que su dedo se iba a su boca. Se comportaba como un bebe, aun siendo que tenía ocho años. Draco suspiró y comenzó a retirarlo.
-No, déjalo –le dije a Draco. Abracé a Daniel y él se volvió a acomodar a mi lado.
-Eso no es justo, lo iba a quitar para ponerme yo –dijo Draco fingiendo un puchero.
-Lo siento, él tiene prioridad sobre ti. -entrecerró los ojos y me sacó la lengua.
Pasamos una mañana muy agradable. Luna preparó un gran desayuno, pan tostado, huevos, panqueques. Todo estaba delicioso y lo peor fue que no pude ayudar en nada pues cuando nos levantamos, después de que Daniel despertó, estaba todo listo. Hablamos con Daniel y resultó que ya lo sabía, que él había comenzado la charla que yo había escuchado porque sabía que me acercaba y podría oírlos. Draco lo reprendió, pero con una sonrisa en la cara y después lo abrazó y le agradeció.
-¿Qué planean hacer hoy? –Dijo Luna mientras cortaba un pedazo de panqueque y lo llevaba a su boca -¿No tienes trabajo Hermione?
-No, de hecho hace dos días comencé mis vacaciones.
-¿En serio? –dijo Draco sorprendido y con una enorme sonrisa.
-Sí, había olvidado decírtelo.
-No importa, no hablamos mucho en esta semana que pasó –dijo bajando la mirada y se veía triste de no haberlo hecho. Puse una mano un su pierna y él me miró. Le sonreí.
-Es pasado Draco, ya no pienses en eso –Me sonrió de vuelta y puso su mano sobre la mía.
-Papá –dijo Daniel del otro lado de la mesa.
-Daniel, no hables con la boca llena –le dijo Draco.
-Lo siento –terminó lo que traía en la boca y prosiguió -¿Vamos a ir a nuestras vacaciones? Me prometiste que iríamos a la playa esta vez.
-Sí, en cuanto a eso –me miró y después suspiró –Seguro Danny, sabes que te cumpliré lo de la playa. Pero iremos la próxima semana que inicien tus vacaciones, ¿de acuerdo?
Daniel sonrió y asintió. Siguió comiendo más animado. Draco también siguió con su desayuno pero se veía algo triste. No supe porque, hablaría con él después.
-¿Por qué no salen ustedes dos? Cuidaremos a Danny –dijo Luna después de un largo silencio.
-Claro, -dijo Neville animadamente -¿Verdad que quieres estar con tío Neville y con tía Luna, Danny?
-¿Vendrá tío Bill? –preguntó emocionado.
-Claro, si quieres podemos invitarlos.
Ellos se pusieron a planear su día mientras que Draco y yo permanecíamos en silencio. Después se acercó a mí y susurró en mi oído.
-¿Quieres ir al cine conmigo esta tarde? –le sonreí y asentí. Me devolvió la sonrisa y besó mi nariz antes de enderezarse.
Pasamos un día muy tranquilo, vimos una película de… bueno la verdad es que no supe de qué, pues nos pasamos hablando y riendo y por supuesto besándonos. Unos jóvenes detrás de nosotros nos gritaban cosas como "consigan un hotel" u otros más groseros como "comparte". Draco estuvo a punto de levantarse a golpearlos con la excusa de que tenía una idea acertada de lo que estaban pensando. Pero lo detuve y lo volví a besar. Eso lo tranquilizó se inmediato.
Terminó la película y salimos del cine. Me sentía tan feliz de estar con él. No recordaba haberme sentido así con nadie. Ni aun cuando era una niña y me llevaban al zoo. Era verdaderamente feliz. Draco me compró una rosa roja y caminamos por el parque. Pasamos toda la tarde, juntos. Me contó más sobre su pasado, todo sobre la educación de Daniel. Era asombroso ver cómo Draco se esforzaba por complicarle menos la vida a Daniel. Había hecho que la escuela lo aceptara, le compró o mejor dicho mandó a hacer, los libros de la escuela escritos en braille. Draco era más que un padre ejemplar.
Volvimos al parque donde salimos por primera vez, compramos un helado y nos sentamos. Nos quedamos en silencio mientras comíamos.
-Hermione –me giré para verlo y en eso Draco embarró helado en mi nariz.
-¡Oye! –Draco rió y después tomó mi rostro en sus manos. Lamió mi nariz y la limpió completamente. -¡Ew! Draco, eso es asqueroso. –me limpié con mi blusa y reí. Ahora era mi turno, solo que sin querer embarré todo el helado. Draco se quedó con los ojos cerrados y sonriendo. Comencé a reír frenéticamente, sin esperarlo me tomó del rostro y comenzó a frotar su rostro contra el mío, haciendo que me manchara de helado también. Grité y reí. Traté de luchar pero su agarre era mucho más fuerte que el mío. Me sentía como una joven de 17 años, a pesar de que a mis 17 años nunca pensé en tener un novio, estaba enfrascada en mis libros.
-Eso te pasa por abusona, yo solo te embarré un poco –dijo cuándo me soltó. Me limpié los ojos con una servilleta y después tomé su rostro.
-Te devolveré el favor –comencé a lamer como él lo hizo, solo que en esta ocasión no solo era su nariz. Pasé por sus mejillas y su barbilla y por último por sus brazos. Draco tomó mi rostro y me besó. Le respondí gustosa con una enorme sonrisa en mi rostro. Era increíble poder besarlo cuando quisiera.
El resto del día pasó rápido y cuando menos lo pensé estaba en la entrada de mi casa. No me quería bajar del auto, estaba frío afuera y lo principal, no me quería alejar de él. ¿Cómo era posible que me hiciera tan dependiente de él? Solo tenía un mes y medio de conocerlo y un día como su pareja.
-Bueno, nos vemos después –dije como quien no quiere la cosa. No lo miré a la cara.
-Vendré mañana a primera hora para llevarte a ti y a Danny a desayunar. –Asentí y comencé a abrir la puerta –Hermione –me giré y lo miré a los ojos. Me sonrió y después se acercó para besarme. Le contesté y cuando nos quedamos sin aliento nos separamos –Buenas noches preciosa mía. –Besó mis párpados y después se alejó. Fue inevitable el que sonriera.
-Buenas noches Draco, descansa.
Bajé del auto y entré a mi casa. Me sentía fuera de lugar, como si no perteneciera aquí. Suspiré resignada y subí a mi habitación. Dormí incómodamente, sabía que después de haber pasado una noche en los brazos de Draco, nada sería igual.
Me desperté temprano, me bañé y cambié. Iba bajando las escaleras cuando escuché el timbre. Fruncí el ceño. Bajé de prisa y abrí la puerta, ahí se encontraban Draco y Daniel, ambos con sonrisas de lado. Les sonreí de vuelta.
-¡Hermione! –gritó Daniel abriendo sus brazos, lo tomé y lo abracé también. Enredó sus piernas en mi cintura -¡Hermione, mi papá me va a comprar un perro lazarillo!
-¿En serio cariño? ¿Y no te dan miedo? Están muy grandes –aún no se soltaba, supuse que no quería caminar, pues no conocía mi casa aun, podría caerse.
-No, he querido uno desde que tengo memoria y mi padre no me ha querido comprar uno –hizo un puchero en dirección a Draco y él solo rio. Se acercó a mí y me dio un rápido beso en los labios.
-Buenos días –dijo con voz dulce y aterciopelada.
-Muy buenos –contesté con una sonrisa.
-Papá nos va a llevar a desayunar a un restaurante donde solíamos ir a desayunar antes –dijo Daniel animadamente.
-¿A sí? ¿Y, es rico? ¿Cuál es tu platillo favorito? –pregunté mientras los guiaba a la cocina.
-¡Panqueques! Puedes escoger la forma que quieras, manzana, corazón, mariposa, flor. Pero siempre escojo de manzana porque los otros son de niñas –lo dejé sobre una de las mesas del comedor y comenzó a extender sus brazos para identificar el lugar, creo yo. -¿Hermione?
-¿Si cariño?
-¿Puedo recorrer tu casa? –reí un poco y tomé su mano para que se pudiera poner de pie sin caer.
-Claro que puedes, no tienes que pedir permiso.
Se puso de pie y comenzó a caminar con los brazos extendidos. Draco se puso de pie y le dijo que esperara. Desapareció por la puerta unos minutos y después volvió con un bastón. Se lo entregó y Daniel comenzó a caminar con más confianza, golpeando los muebles de vez en cuando. Me quedé mirándolo por un rato. Draco vino por detrás y me abrazó por la cintura.
-Al fin, solos –susurró en mi oído. Me giré y lo miré, tenía una sonrisa en su cara, pero no llegaba a sus ojos. Acaricié su mejilla.
-¿Qué pasa? Te ves más pálido, ¿te sientes bien? Puedes ir a tu casa a descansar si quieres –me dolió tener que decir eso, no quería que se fuera. Pero era por su bien, se veía cansado y un poco enfermo.
-No, no hay problema. Lo que pasa es que no pude dormir bien porque tú, señorita –dijo poniendo un dedo en mi nariz –no estabas a mi lado –sonreí y después lo besé. Justo cuando íbamos a profundizar el beso se oyó un golpe fuerte. Me separé asustada. Quizá Daniel estaría lastimado.
-¡Estoy bien! –gritó desde la habitación de enfrente. Draco rió un poco, pero sonó más como de alivio.
-Vamos a desayunar –dijo tomando mi mano. Fuimos por Daniel y después subimos a su auto. Manejó por quince minutos hasta llegar a un pequeño lugar. Se veía acogedor. Nos bajamos y entramos. La mesera, quien tenía unos 40 años, con cabellos canos y un poco regordeta, saludó con mucho ánimo a Draco.
-¡Mira quién está aquí! Draco, hace tanto que no venías. ¡Danny! Estás tan grande, mírate nomás.
-¡Señora Weasley! –la mesera se estiró y tomó a Daniel, dándole un gran abrazo.
-Hay Daniel, hace tanto que no te veía. ¿Cómo has estado? ¿Has cuidado bien a tu papá?
-Sí, no le ha pasado nada desde la última vez. –eso me dejó desconcertada, no entendí porque. Draco me tomó por la cintura y carraspeó.
-Sra. Weasley, nos gustaría una mesa para tres por favor. –La señora Weasley reaccionó y me miró, después a Draco.
-Oh, lo siento cariño. Vamos, síganme –bajó a Daniel de sus brazos y lo tomó de la mano, guiándolo.
Llegamos a la mesa y Draco se sentó a mi lado, mientras que Daniel estaba frente a nosotros. La señora Weasley trajo dos menús y nos entregó cubiertos.
-¿Qué van a ordenar? –preguntó amablemente.
-¡Yo quiero panqueques en forma de manzana! –dijo Daniel felizmente.
-Yo lo mismo de siempre por favor, gracias –dijo Draco entregando el menú.
-Para mí unos panqueques también –Daniel al escuchar eso se giró y sonrió.
-¿En qué forma? –preguntaron la señora Weasley y Daniel al mismo tiempo. Reí un poco al igual que Draco.
-En forma de flor está bien, gracias.
La señora Weasley sonrió y se fue con nuestros pedidos. Después de diez minutos volvieron con las órdenes, las entregó y nos deseó un buen provecho. Mi lengua me picaba, quería averiguar porque Daniel había dicho eso sobre Draco. Los panqueques sabían muy bien, Daniel me intercambió uno, quería tocarlo para sentir la forma de la flor. Comimos en silencio. Me fijé que la comida de Draco eran solo verduras al vapor y carne, pero la carne no lucía apetitosa ni jugosa.
-Draco, ¿acaso eres un conejo o qué? ¿Por qué comes verduras? Puedo compartir mis panqueques si quieres. –extendí mi tenedor con un pedazo de panqueque en él.
-No gracias Hermione, esto me gusta –dijo no muy convencido.
-No te creo, anda, solo pruébalo. Está delicioso. ¿Te gusta la mantequilla?
-¡No! Mi papá no debe comer mantequilla. –dijo Daniel de pronto. Fruncí el ceño y miré a Draco. Él solo parecía preocupado por algo, pero no comprendía porque.
-¿Por qué no? –le pregunté a Daniel.
-Porque…
-Daniel, al baño, ahora –dijo Draco en una voz que no dejaba lugar al reclamo. Daniel se puso serio y bajó de su silla, Draco tomó su mano y se fueron. Me quedé desconcertada. ¿A caso me estaba ocultando algo? Regresaron minutos después y noté que Daniel traía marcas de lágrimas. Supuse que lo mejor era no preguntar. Terminamos de comer y no se dijo nada más. Estaba molesta con Draco, ¿Por qué me ocultaba algo? ¿Qué acaso no me tenía confianza?
Llegamos a mi casa y siguió todo en silencio. El estado animado de Daniel había desaparecido. Se estacionó frente a mi puerta e iba a abrir la puerta pero Draco me tomó del brazo. Me giré y lo miré. Traía una mueca que no comprendí, pero parecía entre un ruego y una disculpa.
-Hermione yo…
-No Draco, está bien. No tienes por qué decirme nada. Hablaremos después ¿de acuerdo? Pasa unas lindas vacaciones. –Me bajé del auto tratando de ocultar mis lágrimas, no quería enojarme con él pero sabía que algo me ocultaba y no podía soportar que no me lo dijera. Es decir, somos novios ¿no? Debería tenerme confianza. Busqué las llaves de la puerta, aun conteniéndome. Sabía que Draco seguía ahí y no se iría hasta que entrara.
Las encontré y comencé a quitar las cerraduras, pero antes de que lograra abrir la puerta, alguien me giró y me estampó contra la puerta. No fue con rudeza ni nada, solo me sorprendí.
-Lo siento mucho Hermione, de verdad quisiera decírtelo todo pero… -bajó la mirada y se trabó. –Por favor, solo ten paciencia, te prometo que lo sabrás todo a su tiempo. Por favor. –sus ojos me rogaban intensamente. No pude decirle que no, sus ojos me lo rogaban.
-Está bien Draco. –sonrió nerviosamente, dejando salir el aire que había guardado. Me abrazó y después me tomó el rostro y me besó tiernamente.
-Vendré más tarde por ti, saldremos solo tú y yo.
-Pero Danny, déjalo venir con nosotros. Arruinaste su buen humor, aunque sea recompénsalo. Podemos ir a… -me quedé callada. Estaba a punto de ofrecer ir a ver una película y llevar a un niño ciego. Estúpida –Podemos llevarlo al parque. Ir a donde me llevaste la primera vez que salimos y tomar un helado.
Sonrió de lado y asintió. Parecía aliviado. Me besó una vez más y quedó de pasar por mí. Draco y Daniel Malfoy sí que eran todo un misterio.
Lo sé, mucha miel, es solo que bueno, pasaron tiempo lejos y queriéndose secretamente que cuando se enteraron que era mutuo pues… sí ustedes saben.
Estoy pensando en mandarlos a la playa, pero no sé si se les haga como que ya es mucho. Obviamente también iría Hermione. Eso sí, les advierto que si pongo lo de la playa, será muy meloso, tanto que quizá necesitarán leche para quitar lo empalagoso jaja.
Gracias a todos por sus reviews y espero más con sus opiniones.
¿Qué estarán ocultándole a Mione?
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