Primer fragmento del Segundo capitulo! Por favor disfruten! (por cierto.. ya actualice RoM) XD

Muchas gracias a:

Rivaille'sWife

Anna

The-Pierot

Disclaimer: Ni Shingeki No Kyojin, ni Levi, ni la historia son mias. Solo soy la traductora. Shingeki No Kyojin y Levi pertenecen a Hajime Isayama y los creditos de la historia pertenecen a CHERRYPIKKINS.

Titulo original: "Reset"

Autor: cherrypikkins ( cherry pikkins . deviantart ) -todos los creditos del fanfic a ella OK? ok.-

Traductor: Kurenai Lukia

Genero: Misterio, Suspenso, Horror, Drama, Angustia, Romance.

Summary: La lectora sufre de amnesia a raíz de la última expedición de la Legión de Exploración, y es asignada a estar bajo el cuidado de Levi. Ambos ponen todo su esfuerzo en ayudarla a recuperar sus recuerdos perdidos. Al mismo tiempo, la lectora se ve acosada por pesadillas que hacen alusión de que algo más siniestro y engañoso ocurrió.

[ADVERTENCIAS de cosas escalofriantes, violencia, factores desencadenantes de las relaciones abusivas /obsesivas, y, probablemente lenguaje fuerte. Es una ship yandere, allí esta su advertencia. Sin embargo no habrá lemon.]

Que comience lo escalofriante. 8D


.

.

.

El suelo estaba tan frío como el hielo cuando te levantaste de la cama por la mañana, drenada y agotada. Una noche terrible. Temblando cuando el frío estancado llego a la superficie de tu piel, te vestiste rápidamente, haciendo una mueca cada vez que los moretones en tu piel se encendían. Querías llorar. ¿Qué clase de monstruo podría haber dejado esas crueles marcas sobre ti, hasta el punto en que podías sentir su toque punzante cada vez que movías un músculo? Era como si estuvieras siendo perseguida por un demonio que simplemente no podías quitarte de encima...

Era extraño. Levi te había dejado en aquella habitación para que te sintieras segura. Y, sin embargo, las pesadillas se habían intensificado desde que habías empezado a dormir allí. Sentías una extraña conexión a esa habitación. Era familiar, pero no de una manera que te recordara al hogar o a un lugar cálido, amable. De hecho, se sentía como si algo terrible hubiese sucedido en un lugar como ese...

Ahora que lo pensabas, ¿Alguien que no fueses tu o Levi siquiera sabía que esa habitación existía?

Como para impulsar aún más sus temores, la perilla se negó a girar al intentar abrir la puerta.

"¿Levi...?" Susurraste, con el corazón acelerado por el pánico. Agitaste el pomo. La puerta se sacudió en su marco, pero se negó a ceder.

Estaba cerrada con llave.

Tus ojos se agrandaron. ¡Tenía que haber algún tipo de error! Estabas absolutamente segura de que Levi tenía la llave de la puerta, pero ¿Por qué...? ¿Por qué rayos iba a encerrarte así?

Agitaste el pomo de nuevo, produciendo un ruido aún más fuerte. No había respuesta de la puerta, o en la oficina más allá. Las paredes de la habitación estaban cerrándose a tu alrededor como una jaula.

Desesperada, golpeaste la puerta.

"¿H-Hola?" llamaste con voz temblorosa. "¿Levi...? ¿Estás ahí? ¡No puedo abrir la puerta...!"

Tan solo te encontraste con el silencio. Sólo después de contener la respiración por unos segundos oíste unos pasos tranquilos, resonando a través de la oficina afuera. Sentiste una presencia familiar acercarse a tu puerta... Y luego se hizo el silencio.

...Sentiste a alguien apoyarse contra la puerta. Diste un paso atrás, sorprendida. En ese silencio hueco, cada pulsante respiración tuya era audible. ¿Estaba... Estaba allí de pie? ¿Él estaba... Él solo estaba parado allí? ¿Él estaba… Escuchándote a través de la puerta?-

"¿Levi ...?" le pediste, tu voz insegura. "¿No vas a dejarme salir... Por favor?"

Él no te dio respuesta. Era como si estuviese deliberando sobre si proceder a abrir o no la puerta para ti. Pero ¿Por qué rayos haría eso? La habitación se sentía de pronto más claustrofóbica. Por extraño que pareciera, esa sensación de estar atrapada y encerrada era escalofriantemente familiar.

...

Tú golpeabas con furia contra la puerta de tu celda, llorando que pasase por ahí que pudiese escucharte. Había frío, humedad y oscuridad. Estabas sola, pero él podría regresar a por ti en cualquier momento. Estabas desesperada por escapar antes de eso.

Te sentías como si las paredes de tu jaula se estaban acercando a ti, asfixiando hasta el último soplo de aire que podías tomar. Cada jadeo y gemido tuyo se amplificaba en ecos huecos, rebotando de una pared a otra. Era una prisionera aquí, pero ¿Por qué razón?

Tu temor aumento a medida que escuchaste pasos que venían de más abajo en el pasillo. Te diste cuenta de que no había nadie allí para salvarte. Más bien, tu captor había venido a hacerte una visita.

La puerta se abrió con un chirrido. La luz se coló dentro. Aterrorizada, retrocediste en las sombras. Pero con un gruñido, un sólido par de brazos te agarró y te arrastro fuera de tu escondite.

Estabas demasiado asustada para gritar.

...

... El recuerdo terminó tan rápido como había llegado, dejándote aturdida y desorientada. Así como que te encontrabas al borde de un ataque de pánico, escuchaste el sonido de una llave que se insertaba en la cerradura. El mecanismo hizo clic y la puerta se abrió. Sólo un poco. A través de la brecha estaba el familiar rostro pálido del Lance Corporal Levi.

"Veo que estás despierta, Cadete […]," murmuró en esa voz baja y entrecortada. Sus ojos negros miraban penetrantemente hacia los tuyos. "Supongo que no necesito preguntarte si has dormido bien. La respuesta está escrita por toda tu cara."

En otras palabras, era probable que te vieras como la mierda, justo como actualmente te sentías. Pero esa no era tu preocupación en ese momento.

"Señor, ¿Por qué cerró la puerta?" preguntaste. El miedo hizo que tu voz saliera un poco exigente. "Déjeme salir. Realmente necesito salir de aquí"

Levi inclinó la cabeza hacia un lado, mirándote con aire indiferente. "¿Has olvidado lo que dije, […]? Mantengo esta puerta cerrada en la noche para resguardar tu seguridad. Con tu actual estado de ánimo, lo último que necesita es que alguien irrumpa aquí en medio de la noche."

Una vez más habló de protegerte, pero esta vez esas palabras sólo le desconcertaron. ¿Quién rayos podría posiblemente invadir tu habitación mientras dormías? Este lugar estaba prácticamente oculto del resto del castillo después de todo, y sin duda tendría que pasar por la oficina de Levi primero.

...Tú querías confiar en Levi, con todo tu corazón. Sin embargo, no podías dejar de preguntarse si su verdadera intención era, de hecho, encerrarte allí.

Pero en el mismo momento en que esas sospechas se despertaron en ti, Levi dejó escapar un suspiro. Moviéndose a un lado, abrió la puerta por completo, permitiéndote el paso. Te preguntaste vagamente si se había dado cuenta de la forma en que lo miraste fijamente por un momento, con esa mirada cautelosa en tu cara.

...Una vez más, te sentía culpable por desconfiar de él.

Sus ojos se estrecharon. Tú tragaste saliva, inclinando la cabeza como muestra de respeto. "L-lo siento, señor. Aprecio todo lo que hace por mí. ¡En serio! Es que... La habitación es un poco bochornosa. Necesito un poco de aire."

"He dicho antes que me llames por mi nombre, ¿no?" Levi respondió sin rodeos. Se sacudió un poco. "No te preocupes. Yo preferiría que no deambularas por ahí, pero no es mucho lo que puedo hacer para detenerte. En cualquier caso, esto hace que limpiar sea más fácil para mí."

"¿Mi habitación, quieres decir?" parpadeaste sorprendida cuando Levi paso hacia adentro. "¡Por favor, no te molestes! Puedo limpiarlo yo-"

"No. Yo me encargo de eso", dijo Levi, dirigiéndose directamente al trabajo de tender la cama. Y eso fue todo. "Sigue adelante con tus deberes diarios, […]. Tu desayuno está en la mesa junto a la ventana."

Tú levantaste tus cejas con sorpresa, mirando en esa dirección. "¿Eh...?"

Sus ojos se entrecerraron mientras te miraban por encima del hombro. "¿No te acuerdas de mis órdenes, cadete? No se te permite tener tus comidas con los otros reclutas, o en otros lugares públicos. Además, mantendrás tu interacción con tus compañeros cadetes en mínimo. De hecho, no tendrás ningún tipo de contacto con ellos."

Tus ojos se abrieron. "¿Levi...? Pero... ¿Por qué?"

"Como la persona a cargo de supervisar tu recuperación, yo decido lo que es mejor para ti", dijo Levi, con una expresión inescrutable en el rostro. Y, sin embargo, su tono se sentía de alguna manera prepotente. "Tu estuviste de acuerdo con ello, ¿No es así?"

"Sí, pero-"

En el momento en el que trataste de argumentar, Levi se acercó y puso su mano sobre tu cabeza. Sentiste sus fríos, puntiagudos dedos agarrando tu cráneo ligeramente, pero con firmeza. Dejando escapar un grito ahogado, te viste obligada a inclinarte ligeramente hacia abajo -su forma de ejercer autoridad sobre ti, al parecer-.

Sus ojos se encontraron con los tuyos en una mirada muerta. Tragaste saliva mientras sus dedos se enredaban en tu cabello muy ligeramente.

"Te he dado tus órdenes, Cadete." Su voz adquirió un tono más bajo y más entrecortado, extrañamente ominoso. "Si eliges hacer lo contrario... Lo sabré. Tenlo en cuenta."

Tú no sabías si eso era una amenaza o una promesa. Sintiéndote presionada, asentiste obedientemente. "...Sí, señor."

Levi pareció satisfecho, y volvió a la limpieza de tu habitación. Vagamente notaste que él parecía estar concentrado en quitar el polvo alrededor de la mesita de noche, donde guardabas tu cuaderno.

Tú te quedaste allí, mirándolo no muy contenta. De alguna manera, se sentía como si estuvieras perdiendo el control, poco a poco, sobre las decisiones básicas de tu propia vida.

Tu cuero cabelludo se sentía adolorido. Lo masajeaste con cautela y te encontraste a ti misma haciendo una mueca.

Había moretones viejos allí también, formados por huellas dactilares clavadas hacia el interior como dagas.


.

.

.

-Reinicio-

.

.

.


Después de tener un desayuno un tanto solitario en la oficina de Lance Corporal Levi, fuiste a hacer tus deberes diarios. Todo el tiempo, atendiste a las órdenes de tu cuidador sobre evitar a tus compañeros cadetes tanto como era humanamente posible. Si Levi estaba preocupado por ti, era comprensible. Tú apenas estabas en el estado mental más normal que podías en ese momento. Atormentada con amnesia, plagada de pesadillas, acosada por la ansiedad, y cubierta de marcas dolorosas que se mantenían desencadenando recuerdos desagradables en el fondo de tu mente. ¿Pero era el aislamiento de toda interacción humana a excepción de Leví realmente el mejor recurso para mejorarte?

De cualquier manera, no te atreviste a desobedecerle. Por donde fuera que miraras, Levi nunca estaba muy lejos. Cada vez que te asomabas a mirar por encima del hombro, podías verlo de pie en la distancia, junto a alguna esquina o puerta. Con cada paso, podías sentir su mirada de halcón sobre tu espalda, espiando cada movimiento. ...Era desconcertante, en realidad.

Usted serpenteaba a lo largo del pasillo del castillo, agachando la cabeza hacia abajo a medida que te escurrías a través de la multitud de personas. La mejor manera de evitar el contacto con los demás, al parecer, era mantener tu distancia y evitar mirarles a los ojos. Y, sin embargo, hubo un puñado que parecía decidido a interactuar contigo de todas formas.

"¡[…]!"

Sus voces te sobresaltaron. Olvidando aquello que estabas intentando con todas tus fuerzas de no hacer, respondiste mirando hacia arriba. Jean y Eren se acercaron a ti al mismo tiempo.

"Hey, ¡Retrocede! ¡Yo llegué primero!" Jean gruñó al chico más pequeño, clavándole un codo.

"¿Qué demonios te pasa?" Eren espetó. "Sólo quiero hablar con ella, eso es todo." Se aclaró la garganta y te miró esperanzado. "¡Hey! ¡[…]! Tiempo sin verte, ¿Eh? Nunca pasar el rato con los cadetes más."

Jean estaba igualmente deseoso de charlar contigo.

"Habla por ti, Eren. Yo tuve la oportunidad de hablar con ella ayer," el chico más alto anunció con aires de suficiencia. Una arruga apareció en su rostro entonces. "Para unos diez segundos de alguna forma. ...Lo siento si te he asustado ayer, […]. No me di cuenta de que aún no te has recuperado totalmente."

Agitaste tu cabeza frenéticamente, sintiendo tu corazón acelerarse. "No, no, no, está bien. ¡No te preocupes por eso!" Dijiste débilmente, tratando de ocultar tu pánico. "Yo sólo reaccione mal, eso es todo..."

Sabiendo que Levi no estaba muy lejos, trataste de evadirlos. Pero ellos continuaron entablando la conversación.

"Todavía estas bajo el cuidado del Lance Corporal Levi, ¿No?" Eren preguntó. Cuando asentiste, suspiró un poco. "Ya sabes, cada vez que le preguntamos cómo has estado, nos pone esa mirada aterradora y furiosa." Se estremeció ligeramente. "Como si fuésemos una molestia o algo así."

"Hey, […]," Jean repente interrumpió, mirándote extrañamente serio. "...Él no ha estado... Lastimándote, ¿Verdad?"

Tus ojos se abrieron. "¡N-no! ¡No, en absoluto!" exclamaste, sorprendida. "Tengo que admitir que es un poco dominante, pero él ha estado cuidando de mí todo este tiempo. Realmente quiere ayudarme a recuperarme. Lo sé."

Abrazaste tus propios brazos con fuerza. Antes de que te dieras cuenta, esas viejas heridas se encendieron dolorosamente de nuevo. Hiciste una mueca.

Sin darse cuenta de eso, Eren y Jean se miraron el uno al otro. Aceptando tu explicación, se veían aliviados.

"... 'Dominante, ¿Eh?" Preguntó Eren, dejando escapar un suspiro. "Supongo que eso suena como el Lance Corporal que todos conocemos... Bueno, no voy a quejarme. Con tu lesión en la cabeza y amnesia y todo eso, esas cosas llevan su tiempo. Yo también lo sé.".

Huh... Eso era correcto. Eren todavía estaba tratando con la amnesia de su infancia, después de tanto tiempo. Un hueco en su memoria. Esto te preocupó. Tal vez en este caso, tú nunca serias capaz de recordar nada sobre el pasado.

"No vamos a presionarte, ni nada", dijo Jean, mirándote con el ceño fruncido de preocupación. "Pero me gustaría que el Lance Corporal se aligeraría un poco. ...Se siente como una eternidad desde la última vez que fuimos capaces de pasar tiempo con normalidad contigo, después de todo."

Esas palabras te golpearon. ¿Una eternidad...?

Te quedaste mirando a los dos. De repente, empezaste a preguntarte. ¿Cómo fuera, cuánto tiempo había pasado desde que habías comenzado a desaparecer cada vez más de la vista del público? Por lo que Levi te había dicho, tu amnesia había sido causada por una lesión en la cabeza que recibiste durante la expedición. ¿Pero cuando exactamente había sido eso?

"Hey ..." Eren comenzó. "¿Estás bien? Te ves un poco pálida..." Dio un paso hacia ti.

...Tú inmediatamente diste un paso atrás. Los dos muchachos te miraron fijamente, desconcertados.

No eran Jean y Eren lo que te asustaba. Más bien, eras más consciente del Lance Corporal Levi de pie a cierta distancia, mirando su conversación con la mirada más insatisfecha.

Él se estaba enojando.

Ni Jean ni Eren parecían darse cuenta de que el Lance Corporal estaba básicamente allí de pie a pocos metros detrás de ellos, perforando agujeros en la parte posterior de sus cuello con su mirada. Tu tenías que detener aquella situación, y rápido. Mejor era no llegar a meter a los dos chicos en problemas. Y además de eso, algo te decía que poner a prueba la paciencia de Levi tendría consecuencias tempestuosas.

"M-Miren, no puedo hablar con usted dos ahora mismo..." Dijiste con voz temblorosa, agachando la cabeza hacia abajo para evitar sus miradas confusas. "Lo siento. Pero, realmente tengo que irme ahora."

Antes de que ninguno de ellos pudiese detenerte, ya habías impulsado tu paso, corriendo por el pasillo del castillo.

En el momento en que hiciste tu distancia, una mano salió disparada de la multitud y rudamente te agarró por el brazo. Gritaste de dolor y sorpresa, ya que fuiste arrastrada de un extremo del pasillo al otro a través de la multitud de personas.

Tu captor se detuvo en un pasillo aislado, lejos de miradas indiscretas, y te apretó contra la pared. Te encogiste al recordar esa sensación familiar de ser acorralada. Filosos, puntiagudos dedos se clavaron en la carne de tus antebrazos como alfileres, que te sostuvieron en tu lugar.

Te encontraste a ti misma observando la mirada tormentosa de ojos negros del Lance Corporal Levi. Tragaste saliva, sintiendo su ira.

"¡S-Señor, lo siento! Yo sé que no quiere que tenga cualquier contacto con los otros cadetes, pero yo no pude-" Tartamudeaste, tratando de explicar lo que había sucedido.

Levi te cortó.

"Voy a dejarlo pasar esta vez, Cadete." Su voz era suave como la seda, pero fuerte como el acero. "... Tus compañeros reclutas parecen insistir en ser una maldita molestia, después de todo. Estorbándote de esa manera mientras todavía estas recuperándote..."

La amargura en su voz te sobresaltó. Si no le conocieras mejor, habrías pensado que su tono era casi de verdadero odio.

Tú intentaste calmarlo. "¡Estoy segura de que no significan ningún daño! Sólo querían saber cómo estaba-"

Levi te interrumpió, su rostro acercándose cada vez más. Los ojos negros fulminándote desde atrás de un mechón de pelo negro.

"Realmente eres ingenua, ¿No es así?" Levi murmuró entre dientes, su aliento rozando tus labios. Tu corazón latía con fuerza. ¿Qué era este sentimiento? ¿Timidez? ¿Terror? De cualquier manera, prosiguió. "En lugar de creer en los demás tan ciegamente, deberías aprender a abrir los ojos y ver el mundo como lo que realmente es. No te apresure en confiar en todo el mundo que te rodea. ...Nada es siempre lo que parece ser. "

Lo miraste con confusión, incapaz de moverte cuando sus palmas clavaron tus hombros a la pared.

"No me entiendas mal, Cadete," Levi continuó, aún fijando su mirada sobre ti. "Tu bienestar siempre será mi primera prioridad. ...De hecho, no hay nada que yo considere más importante. El trauma por el que estás pasando está poniéndote en gran riesgo. Tú me necesitas para que te cuide. …Todo lo que pido de ti es que tengas un poco más de fe en mí."

Reflexionaste sobre sus palabras, buscando una manera de responderle. Era verdad, tú apenas podías confiar en ti misma para pensar de manera independiente sin dudar de ti misma. Levi era el único que estaba dispuesto a complacerte totalmente. A pesar de que estaba siendo un poco agobiante, querías aceptar el cuidado que él te estaba dando, incluso si eso significa renunciar a algo de tu libertad e independencia.

Pero tal vez, era mejor no ser tan terca. Necesitabas ayuda, después de todo.

Caíste en un silencio pasivo. Levi se aprovechó de tu vacilación y de pronto, inesperadamente, borro la distancia y junto sus labios contra los suyos.

Tú te tensaste, esperando un recuerdo de una de tus pesadillas. Pero no, esto era diferente. La forma en que se movía su boca era suave y tierna, envolviendo tus labios en un cálido hormigueo que hizo que tus rodillas se debilitaran. No con miedo o repulsión, sino con placer. Él presiono un poco más cerca, envolviéndote con su cuerpo. Un murmullo de satisfacción contenida ronroneó profundo y bajo dentro de su pecho. A esa cercanía, incluso tú podías sentirlo.

Algo se agitó en las profundidades de tu memoria, algo que era fundamentalmente diferente de las pesadillas que te atormentaban antes. Te encontraste recordando un momento de felicidad largamente olvidado, compartido con otro. Era algo latente e íntimo... Y sin embargo, había algo amable sobre ello al mismo tiempo. Amoroso, incluso. No había duda en tu mente que habías experimentado algo como esto antes. Fue suficiente para moverte.

Como tal, te encontraste a ti misma correspondiendo al beso de Levi. Era bueno saber que había algunos recuerdos agradables mezclados con los que eran al contrario oscuros y aterradores.

Levi se alejó, pero continuó atrapándote con su mirada. Tus labios estaban enrojecidos por el calor de su boca, y tus mejillas estaban rojas. Pero aun así, te habías calmado considerablemente.

Con un suspiro, él te libero. Su renuencia a dejarte era demasiado evidente. Del mismo modo, te encontraste anhelando ese toque suave de nuevo.

Levi no haría nada para lastimarte. Tu querías creer en eso.

...


...

Esa noche, fuiste visitada por las pesadillas de nuevo.

Esta vez, estabas atada boca arriba sobre una mesa. Tu boca estaba amordazada, una vez más. Tu columna vertebral estaba forzada contra el panel de chirriante madera debajo. Una lámpara ardía deslumbrantemente sobre tu cabeza, enfocando todo tu cuerpo. El resto de la habitación estaba a oscuras. Olía a lejía, metal y sangre vieja. Una vez más, estabas inmóvil, desamparada y aterrorizada. Atada, como un animal que iba a ser sacrificado.

De la pared cercana, escuchaste una voz familiar, baja y ominosa, pero apenas reconocible. Resonó a través de la habitación fría y vacía.

"Debiste haber escuchado cuando te lo advertí..."

El aire se llenó con el sonido de metal contra metal, irrumpiendo en tus nervios. Él estaba meticulosamente escarbando entre sus herramientas. Implementos siniestros. Instrumentos afilados, y otros artículos. Te encontraste tragando, al darse cuenta con pavor de lo que venía después.

Tu temor alcanzó su punto máximo con cada paso que daba hacia ti, las pisadas haciendo eco contra el suelo de piedra.

"¿Has olvidado cuando te lo dije?" Su voz murmurante era apenas un susurro. "Esto es lo que sucede cuando no haces lo que te digo."

Un escalofrío te recorrió a través de la superficie de tu piel. Su cara de pronto se asomó por sobre tu cabeza, bloqueando la luz de la lámpara arriba y proyectando una sombra sobre ti. La oscuridad ocultaba sus facciones. Todo lo que podías ver era su silueta obscura ardiendo contra la luz cegadora, como un eclipse solar.

El aire estaba cargado de una presencia opresiva, maliciosa. Eso fue suficiente para sofocarte.

Tus ojos ardían con lágrimas mientras sostenía una pequeña cuchilla, brillando con frialdad en el aire. Su arma preferida. Comenzaste suplicando desesperadamente contra tu mordaza.

"Esto es para ayudarte a aprender," ronroneó, tranquilo y contento, pero sin una pizca de piedad. Podías sentir su mirada clavada sobre tus ojos. "... Cada vez que se te olvide, voy a dar un paso más allá."

Sentiste el beso del frío acero contra tu mejilla. El terror de todo aquello estaba comenzando lentamente a volverte loca.

"Por ahora, como sea... Esto es sólo el comienzo."

No pudiste recordar ninguna otra memoria visual después de eso -Tus ojos estaban simplemente llenos de cegadoras chispas de dolor. El metal afilado rasgo toda la superficie de tu piel, sin piedad, tallando líneas de color rojo sangre. Poco a poco, y sin prisa. Todo lo que podías oír era tus propios gritos ahogados.

...

Te despertaste de golpe, envuelta en un sudor frío. Sentándote en la cama, pasaste los siguientes momentos hiperventilando. Tu mente todavía daba vueltas sobre las horribles visiones de tu pesadilla, y las sensaciones fantasmagóricas de las cuchillas afiladas continuaron dibujando líneas a través de tu piel. Estar atada y con los ojos vendados era una cosa. La privación de aire era aún más horrible, ¡Pero esto era aún peor! Te negaste a creer que tal cosa podría haber sucedido, y sin embargo...

...Te quitaste las sábanas empapadas por sudor de tu piel de encima, exponiendo tu cuerpo al aire de la noche, vestida sólo con un delgado camisón.

Los moretones de antes ya eran lo suficientemente sospechosos. Pero hasta ahora, nunca habías prestado ninguna atención a las heridas que estaban vendadas. Siempre habías pensado que la expedición había sido la causa más probable de ellas, y por eso las habías desechado de tu mente. Pero ahora que las pesadillas se estaban convirtiendo poco a poco más claras y coherentes... Ya no estabas tan segura.

Y ahora, temías descubrir lo que podría estar oculto debajo.

Habían algunos lugares donde estabas vendada. Lo más notable de ello era que las vendas se envolvían alrededor de toda la circunferencia de tu brazo izquierdo, así como el medio de tu muslo derecho. Decidiste comenzar con la pierna, en primer lugar.

Conteniendo la respiración, comenzaste a desatarte las vendas. A pesar de que ya habías predicho lo que podías encontrar, la anticipación fue suficiente para hacer un nudo en tu estómago.

...Las vendas cayeron. Como habías predicho, la piel tanto en la parte superior de tu brazo y la superficie de tu muslo estaba marcada con líneas rojas carmesí, todo cortado lo suficientemente profundo para romper la piel, pero aún así suficientemente poco profunda para lastimarte. Ardieron terriblemente cuando las tocaste, haciendo que tus ojos quemasen con lágrimas. Sanadas a medias, se veían rojas, hinchadas, dolorosas y feas.

Esos cortes no eran el resultado de un accidente. Habían sido deliberadamente dejadas allí, hechas con un cuchillo. Tu no tenías idea de cuan recientes eran, pero dado el estado enrojecido en que se encontraban, supusiste que no habían estado allí por mucho tiempo.

La visión de ellas era demasiado. Te encontraste llorando amargamente y sin control. ¿Quién podría haberte hecho una cosa así? ¿Y por qué demonios era tan difícil de recordar?

¿Era todo parte de tu imaginación? ¿Eran las pesadillas simplemente una distorsión de la realidad? ¿Qué recuerdos eran reales, y cuales eran falsos? ¿El accidente durante la expedición había siquiera ocurrido en primer lugar? ¿Era tu atacante alguien real, o simplemente estabas paranoica?

La confusión era enloquecedora. Nauseabunda, incluso. La realidad se fue desmoronando a tu alrededor, hasta el punto en que ya no podías confiar ni en ti misma.

Recordando las instrucciones de Levi, escribiste el sueño en el cuaderno. Tu bien sabías que el propósito de ese ejercicio era para hacerte más fácil el recuperarte de tu amnesia. Pero teniendo en cuenta lo horrible que esos recuerdos estaban resultando ser, no estaba siquiera segura de si querías recordar algo más.

.

.

.


(Notas de la traductora) Muchas gracias por leer, si te gusto, por favor! Deja un review!