Hola, primero que nada, disculpas a los que siguen esta historia. He pasado ciertos problemas, y ahora con un trabajo frente a la pc casi todo el día, créanme que muchas cosas como escribir y jugar videojuegos (OBVIO HAY MAS, pero esas son de las principales) me causan cierto rechazo D: y no las hago U.U. Pero tranquilos que en AGOSTO (segunda o tercer semana) volveré con todos los poderes :D.

Espero disfruten esta reflexión de LINK. Es parte de la historia, pero cobrara sentido cuando actualice con un capitulo como debe ser, de los buenos :D. Saludos a todos...sean eternos.

Cuando abrí los ojos, después de mi acostumbrado descanso nocturno; una pequeña sonrisa se dibujó ligeramente en mi rostro, al menos eso es lo que yo sentí…al ver la lluvia caer calmadamente por todo el reino, o hasta algún lugar bastante lejano de éste mismo.

Es como mirar hacia el abismo, la concentración se maximiza, los demás sentidos funcionan en automático. Mi mirada se mantiene sostenida ferozmente sobre las gotas de lluvia y los rayos y relámpagos de la tormenta.

En mi mente las recuerdo a cada una de ellas. Sus bellas facciones, sus hermosas expresiones, sus delicados aspectos.

Una de mis manos se cierra lentamente llevando consigo parte de césped y tierra, hasta sellarse en puño.

A pesar de que las puedo ver a todas, el tiempo en que se mantienen en mis pensamientos es escaso, efímero; y positivamente son rechazadas por el corazón.

Me aborda su silueta, me satura su inexpresividad tan natural, y al recordar esos chispazos de ternura y dulzura, mi cuerpo se llena de vida.

Siempre viaje para salvarles la vida, para proteger cierta paz, por creer en que yo era un héroe, por mandato divino. Pero en algún momento de mi travesía, de mi "infinidad", deteste todo aquello. Lo aborrecí como si fuera el peor de los castigos que pudieran imponerle a cualquier ente viviente. Me cuestione todo mi pasado, mi camino, mis batallas, mis victorias y derrotas, sus consecuencias.

Tomé una decisión estúpida, y después de tanto tiempo aquí estoy pensando en ellas, y desvariando en mí al completo. Vaya forma de cambiar de pensamientos dirían muchos. Así es la mente, que va.

La lluvia no para, se intensifica, me hace sentir feliz. Y repentinamente, al escuchar un rayo caer no tan lejos de donde me encuentro, pienso en él.

Despiadado, sanguinario, a veces ingenuo o pecador de egocentrismo. Pero temible y con un poder físico y mágico aterrorizantes. Un gran farsante cuando se lo propone, y un excelente estratega, bueno casi excelente.

Y me veo combatiéndolo, en ocasiones a la par, otras superado por completo, y aquellas en las que lo extermino…bueno fuera que así sucediera al final.

Mis ojos parpadean luego de quien sabe cuánto tiempo que llevo mirando la lluvia. La vista se va hacia mi mano derecha, y el triángulo dorado brilla con potencia, pero con cierta frecuencia…hasta que llega un momento en el que desaparece.

Una extraña voz me dice "Ven, ellas te han abandonado, como lo hicieron con el pueblo que salvaste hace siglos". No sé a donde tengo que ir, y porque debería hacerle caso, pero siento que le conozco, al dueño de esa voz tan misteriosa y escalofriante en cierta medida.

Sin saber mis pasos exactos, me adentro al bosque, siguiendo una especie de corazonada, gélida, cargada de dolor, pero en el fondo siento una rabia que desea ser liberada, y al parecer voy por el camino correcto.

Todo a mi alrededor se vuelve oscuro en un instante.