Avatar the legend of Korra no me pertence
Capitulo IV
La morena despertó mas tarde de lo habitual. Despertó asustada, saltando de la cama.
Miro su reloj.
06:00
No puedo creer que haya dormido seis horas seguidas.
Cada día dormía más, aunque las pesadillas estaban ahí.
Dejo a un lado sus sabanas y se sentó en la cama. Paso sus manos por su cara, desperezándose y estiro sus extremidades.
Se cambio y bajo a la cocina para desayunar. Para su sorpresa Iroh ya estaba allí.
-Buenos días – dijo él con una sonrisa.
-Buenos días. ¿Tú tampoco puedes dormir?
-Me levanto normalmente a esta hora. Desayuno y voy a correr por una plaza.
-Ya veo – contesto ella mientras buscaba unas galletas y se sentaba a comer.
Su tutor se levanto y tomo una botella con agua.
-Voy a correr – dijo mientras salía de la cocina.
La morena sintió miedo una vez más, sabía lo que significaba estar sola.
Su tutor volvió a entrar a la cocina, dejándola confundida.
-Oye – dijo mientras la miraba - ¿Quieres venir?
"Ya estoy despierta ¿No?"
-Claro – contesto ella mientras salía de la casa junto a él.
Un viento frió golpeo a ambos.
"No pensé que la mañana estaría tan fría."
-Espera aquí – dijo Korra mientras entro corriendo a la casa.
Subió a su habitación, saco una bufanda color azul y volvió hacia Iroh.
-¿Vamos? – pregunto él.
-Vamos.
Ambos caminaron hacia una plaza. La morena se sentó en uno de los bancos, mientras su tutor corría.
Ella miraba el paisaje. La plaza era muy grande, por lo que le tomaba unos minutos a su tutor volver a pasar por donde estaba ella.
Miro su brazo y toco sus pulseras. La corrió un poco, hasta que la primera marca se vio. Cuando miraba eso, sentía lo que la empujó a hacerlo. Esa voz, su voz. Era ella misma, ella era su propio enemigo, el más fuerte.
-Hey – dijo Iroh.
Korra se sobresalto. Rápidamente tapo de nuevo sus heridas y bajo la manga de su campera para mas seguridad. No lo había visto venir.
-¿Sucede algo?
-No, no sucede nada ¿Ya terminaste de correr?
-No, solo vine a tomar agua – respondió mientras tomaba la botella junto a la morena.
Su tutor dejo la botella y siguió corriendo.
Ella lo observo.
"Es buena persona y se mantiene en forma, de seguro muchas mujeres quieren estar con él. No entiendo porque el no."
Siguió observándolo hasta que se alejo lo suficiente.
Cuando completo una vuelta, Iroh se acerco a ella de nuevo.
-¿Quieres correr?
Ella comenzó a reír un poco.
-No, gracias.
-Oh, vamos. Es aburrido correr solo.
-Estas loco si piensas que voy a correr con este clima.
-Lo harás si quieres recuperar esto – dijo mientras de un movimiento robaba su bufanda azul.
-Dame eso – dijo ella levantándose de su asiento.
-No, primero debes correr junto a mí.
"¿En serio? Pareces un niño."
-Vamos Iroh, dame la bufanda – dijo abalanzándose hacia él.
-No. Hagamos esto. Si logras alcanzarme la bufanda, te la daré. Pero si no lo haces, es mía.
-Esta bien.
Su tutor comenzó a correr con la bufanda de ella.
"Genial, vivo con un niño de seis años."
Korra comenzó a correr para perseguir al ladrón de bufandas.
"Definitivamente debo correr más."
La morena no alcanzo a su tutor. Él le llevaba mucha ventaja, ya que ella no salía a correr, si bien se mantenía en forma.
-¿Cansada? – dijo él mientras colocaba su nueva bufanda en su cuello.
-Cállate – dijo ella mientras respiraba agitada.
-Vamos, volvamos a casa. Antes pasaremos por la casa de mi hermana si no te molesta.
-Esta bien – dijo mientras caminaba hacia el coche. Dio un par de pasos y se detuvo para mirarlo a él – y para que lo sepas, el azul no te queda bien.
El solo rió y se metió al auto.
Cuando llegaron, el bajo del coche.
-Quédate aquí, vuelvo en unos minutos.
Ella encendió la radio para no aburrirse. Para su sorpresa comenzó a sonar una canción que ella amaba.
Hay algo en el rayo de sol, bebe
Te estoy viendo en una luz totalmente nueva
Fuera de este mundo por primera vez, bebe
Oh, todo está bien
Ella sonrió. Recordó cuando solía cantar esa canción en audiciones. Sus padres observándola, aplaudiendo desde lejos.
Intento abrir su boca para cantar como lo hacía antes, pero su voz no salía. Le dolía no tener a sus padres ahí para escucharla.
Una lagrima cayo por su mejilla. Volteo a ver y noto que su tutor estaba por entrar al auto, así que rápidamente apago la radio e intento permanecer normal.
-Ahora podemos irnos – dijo mientras la miraba. Ella esquivo su mirada – Korra ¿Estás bien?
-Si, estoy bien.
El encendió el auto y manejo hasta su casa.
Cuando llegaron, ambos almorzaron.
-¿Te divertiste corriendo? - pregunto con una sonrisa burlona.
-Cállate - contesto.
Lo observo y noto que le faltaba algo.
-¿Que has hecho con la bufanda?
Inmediatamente el toco su cuello.
-Creo que la he dejado en casa de mi hermana.
-¿Así cuidas mis cosas? - pregunto irónicamente.
-No es tuya, recuerda que yo gane.
-Como digas - dijo ella rodando los ojos hacia arriba en forma de burla.
Cuando terminaron de almorzar, la joven se fue a su cuarto.
Pasaron un par de horas hasta que escucho que su tutor llamaba a la puerta
-Korra.
-Pasa.
Iroh entro a su cuarto y la observo.
-¿Estas bien?
-No lo sé – dijo. Por primera vez fue sincera.
-¿Hay algo que pueda hacer?
-Haces mucho. La paso bien contigo cuando jugamos o nos distraemos.
-Me alegra saber eso –dijo mientras miraba el cuarto. - ¿Te gusta tu cuarto?
-Si, no es problema.
-¿Y el color?
La morena observo el color blanco de las paredes. No era su favorito y le daba un aspecto aburrido.
-Preferiría que fuera de un color más vivo, como celeste, pero está bien.
-Ya está dicho – dijo mientras salía de la habitación de la joven.
-¡Espera! ¿Dónde vas?
-A comprar pintura. Pintaremos tu cuarto.
Ella permaneció en su cuarto. Había escuchado la puerta principal, eso le indicaba que alguien había entrado, o salido.
"¿De verdad lo hará?"
No creía que alguien estuviera dispuesto a hacer eso. El color de las paredes estaba casi nuevo, por lo que sería una lástima tirar todo por ella.
Luego de veinte minutos el volvió a entrar a su cuarto.
-Ponte ropa cómoda y vieja. Vamos a ensuciarnos.
Ella le sonrió.
"Estas loco"
La joven se dirigió al baño y se puso una remera larga, color blanco con unos viejos pantalones color gris que tenia.
-¿No se supone que debemos correr de lugar los muebles? – pregunto mientras entraba a su habitación.
-No es necesario, los cubriremos.
Tomaron un par de sábanas viejas y las colocaron en todos los muebles, de manera que no se puedan ensuciar.
-Comencemos – dijeron a la vez.
Tomaron un par de brochas y comenzaron a pintar la pared.
Les tomo un par de horas pintar completamente tres paredes.
-Aun falta una –dijo él mientras mojaba la brocha en la pintura.
-¡Espera! – grito ella.
El se detuvo.
-¿Qué sucede?
-Me gusta así. Tres paredes con color y una blanca.
-¿Segura? – preguntó mientras miraba como quedaría.
-Sí.
-¿Ahora qué haré con esto? – dijo señalando a la brocha, la cual aun tenia pintura celeste.
-Tengo una idea – dijo mientras tomaba una brocha más pequeña y la mojaba en pintura.
-¿Cuál?
-Esto – contesto sonriendo mientras pintaba su cara de celeste.
El se separo y ella comenzó a reír a carcajadas.
-El celeste no es tu color – decía mientras reía.
-Tienes razón, no es mi color. Pero el tuyo si –dijo esto ultimo susurrando.
La morena estaba tan distraída que no noto cuando él se acerco a ella y también la tiño de celeste.
-¡Hey! – le grito ella.
-A ti te queda mejor el celeste – contestó el riendo.
Ambos siguieron su pelea. Cuando finalizaron comenzaron a reír. Estaban totalmente pintados de celeste.
-Voy a bañarme y luego iré a la tienda.
El se retiro y la joven observo como había quedado su cuarto. Le encantaba.
Cuando su tutor salió a la tienda, ella entro al baño. Estaba dispuesta meterse en la bañera cuando miro hacia el espejo. Iroh lo había reemplazado y, nuevamente, allí estaba ella, su doble.
-Pensé que era una ilusión
-¿Acaso piensas que te libraras tan fácilmente de mi?
-Déjame en paz.
-No hasta que admitas lo que has hecho.
-No hice nada.
-Lo sabes muy bien, tu mataste a tus padres.
-¡No! – grito mientras se alejaba del baño.
Se encerró en su habitación y fue directo hacia una cosa. El cristal.
Lo tomo en sus manos y corto directamente su muñeca. Esta vez no fue piadosa, lo hizo rápido. Quería sacar ese pensamiento de su cabeza. Comenzó a desangrarse rápidamente.
Escucho un ruido proveniente del otro lado de la puerta.
-¿Korra?
"No me importa"
Ella siguió haciendo lo suyo.
Iroh volvió a insistir
-¿Korra? ¿Estas bien?
"Pronto lo estaré."
Esta vez, comenzó a tocar más fuerte.
-Korra, me preocupas, abre la puerta.
Miro hacia abajo y vio un charco de sangre formarse.
Su vista se nublo. Lo único que vio antes de desmayarse es a su tutor, quien había derribado la puerta.
"Lo siento, Iroh."
Una vez mas, traigo un nuevo capitulo. Espero que les guste.
¡Saludos!
