Disclaimer: Creo que esto ya todos se lo saben, ¿o no?
Parejas: Alfred x Arthur/ Gordo x Cejón / Gringo x Anglocejón, etc. Leve Martín x Manuel (Argentina x Chile) y tal vez otras más adelante~
Los dejo con el cap :3
PD: Cap dedicado a mi mami, Cami~ Gracias, me salvas la vida 3
Ya se habían alejado lo suficiente del castillo cómo para solo ver algo así como una pequeña casa.
Casi en todo el viaje, hubo silencio. Solo se escuchaba el sonido de las pezuñas de los caballos tocar el camino de piedra que se dirigía hacia el castillo de la bruja.
Alfred iba casi durmiendo arriba del caballo, mientras que Arthur y los otros dos estaban perfectamente sentados, en una postura perfecta.
Uno de los mensajeros, que correspondía al nombre de Martín, empezó a tararear una canción, de ritmo pegajoso mientras movía la cabeza de lado a lado.
-Buuh~ Es muy aburrido viajar por lugares donde tu iPhone medieval no tiene señal.- Murmuró Alfred mientras se acostaba prácticamente en su caballo.
-Cállate y enderézate. Se supone que eres un príncipe. –Lo regañó.
Ahora movemos la cámara imaginaria de tu mente hacia los mensajeros.
Martín seguía moviendo la cabeza, pero ya sin tararear.
-Manu, Manu, Manu, Manu, Manu, Manu, Manu, Manu, Manu, MANU PRESTAME ATENCIÓN BOLUDO –Le gritó prácticamente.
-QUÉ WEÁ QUERÍ FLETO DE MIERDA .-
-¿Cuánto falta? –Sonríe inocentemente.
- . . . –El otro mensajero lo mira con odio y le pone un calcetín sucio de Alfred que encontró tirado. –Cuando termines de lavar ese calcetín con tu saliva, es porque llegamos. –
Al mismo tiempo que esta conversación llena de inteligencia y coherencia.
-Cejón, cejón, cejón, cejón cejón , cejón .- Repetía el héroe de esta historia. El bunnylandés solo intentaba ignorarlo mientras apretaba las riendas de su caballo.- Cejón~ cejón tengo hambre~ Cejón tengo sed, cejón estoy cansado, cejón cejón cejón CEJÓN CEJÓN CEJÓN –
-¡¿QUÉ QUIERES IDIOTA! –Gritó ya casi al máximo de irritación que podía llegar.
-¿Cuánto falta?~ -Preguntó con voz chillona.
-. . . Cuando tus neuronas funcionen, es por que ya llegamos.-
-Oh… ¡Espera! ¡¿Qué acabas de decir, me estás diciendo idiota, verdad! –Lo apuntó con el dedo índice, como si fuera un criminal. El ojiverde solo rodó los ojos y cabalgó un poco más rápido.
Poco a poco el cielo se comenzaba a poner oscuro y no muy lejos, se podían ver dos montañas que entre medio tenían un castillo digno de una bruja.
Tragaron saliva y cabalgaron hasta el castillo.
Dejaron los caballos amarrados en unos árboles que habían al lado de la entrada.
Caminaron hasta la puerta, la cual se abrió sola haciendo ese sonido que hace la madera vieja.
-Soy un héroe, no le debo temer a cosas tontas como estas, soy un héroe…- Se decía a él mismo en la mente el ojiazul.
Se adentraron al interior del castillo. Al frente iba Arthur, mirando las paredes, cuadros, velas, etc; con curiosidad y algo de emoción. Había leído muchos libros que describían castillos de fantasmas de esa forma y siempre soñó ver uno en la vida real, y prácticamente estaba viviendo su sueño. Lastima que la dueña del castillo era la bruja que le dio esa maldición.
Por otra parte, Alfred iba al lado del mensajero rubio. El pobre estaba temblando de miedo. Todo era negro y habían telarañas, además los cuadros que habían en las paredes lo hacían ver aún más aterrador aún. Parecía uno de esos castillos que veía en las obras de teatro gringas. El mensajero rubio se reía del "héroe" al ver que estaba muerto de miedo por cosas tan comunes en un castillo.
Llegaron hasta algo así como un salón recibidor, o algo así donde los esperaba un… ¿Mayordomo?
-Bienvenidos sean al castillo de la bruja, viajeros. –Saludó el mayordomo con una reverencia. – Si quieren ver a la bruja llamen al número 1313. –Todos sacaron sus celulares que ahora sí tenían señal.- Para ver a bruja, opriman opción 1. Para ir donde su mascota, opción 2. Para… -Se detuvo ya que todos habían oprimido la opción 1.- Síganme. –Se puso a caminar, esperando que lo siguieran.
Subieron por unas escaleras que parecían infinitas que llevaban a la torre más alta.
Al llegar a la torre, se encontraron con una mujer que llevaba vestido negro, y su rostro estaba cubierto por un velo negro, lo que hacía que se viera más terrorífica.
-Wena ca- Digo, bienvenidos a mi castillo, príncipes y mensajeros -Se podía notar algo así como una sonrisa torcida a través del velo.
-¡UNA BRUJAAAAAA! –Gritó Alfred mientras agarraba un balde con agua de algún lugar y le lanzaba su contenido a la chica.- ¡MUERE, BRUJA! – Eso lo había visto en el Mago de Oz, de seguro funcionará.
-Pero qué mier… -La pobre bruja inocente había quedado empapada.- ¡HIJO DE LA GRAN PUTA! –Le tiró un bastón de madera a Alfred. Él se agachó para esquivarlo y el que se llevó el golpe en la cabeza al final fue Arthur, dejando una herida en la frente.
-¡MI CABEZA! –Gritó el cejón.
-Ups, fallé.- La bruja con se quitó el vestido detrás de una cortina de humo que había puesto gracias a su cacerola. Se puso un vestido floreado por todos lados y se quitó el velo. La cortina de humo desapareció, dejando ver a la bruja en una faceta más normal.
-¡Manu, a ella la conozco de algún lado! –Gritó apuntando a la bruja.
-Por las barbas de mi… ¡¿María! –Gritó el nombre de la bruja. María, la bruja, volteó a ver al que había dicho eso y sus ojos se pusieron brillosos.
-¡Manu! .- Gritó la bruja, mientras corría a abrazar al mensajero castaño.- Hace años que no te veía~ ¿Por qué no me escribiste? –Preguntó haciendo un puchero.
-Ah… Es que la vieja no me dejaba mandar cartas. –Le conrrespondió el abrazo.
Los otros tres los miraban con un tic en el ojo.
-Oye Manu, si la conocías y todo.. ¡¿Por qué mierda no nos dijiste, boludo? –Le preguntó Martín, casi gritando.
-Por qué no sabía donde vivía, no nos vemos desde que éramos niños. –Y ahora la típica historia de por qué los separaron… -Cuando éramos pequeños, nuestros padres nos separaron porque no les gustaba la personalidad de María y la mandaron lejos, donde nuestra abuela que es la antigua bruja de aquí, ¿verdad? –María asiente.- Bien, supongo que María siguió los pasos de la abuela… -
Pokerface por parte de los dos príncipes y el otro mensajero.
-Bueno… Al menos eso es algo bueno, supongo, ya que uno de nosotros es hermano de la bruja, supongo que así me sacará mi maldición más rá… -Dejó de hablar ya que una cortina de humo rodeó a Arthur, y de él salía una luz verde.
-¡SU MALDICIÓN SE ESTÁ ACTIVANDO, CORRAN O EL MONSTRUO NOS MATARÁ! –Gritó Alfred mientras se escondía detrás del mayordomo que aún no se iba.
Poco a poco el humo se iba disipando, dejando ver algo así como un pequeño niño con… ¿orejas de conejo?
-Pero qué…-Dijeron todos a la vez, menos la bruja, claro.
María tomó en brazos al pequeño Arthur-conejo y lo apretó contra sus pechos. Éste ni se quejó, era cómodo ser aplastado contra cosas tan blanditas como esas~
-¿A que es tierno, eh? –Dijo María con una gran sonrisa en su rostro. El conejo-príncipe estaba babeando.
-Eh.. Supongo, pero… ¿Por qué un conejo? Pensé que sería algo más malvado.- El héroe salió de detrás del mayordomo, acercándose a Arthur para examinarlo mejor.
Le tiró una oreja y Arthur le gruñó, no le gustaba que cualquier persona tocara sus orejas, son delicadas.
-Es que, si lo hubiera hecho otra cosa, no hubiera sido tan abrazable y eso~ -Lo apretó un poco más.
Dejó al príncipe en el suelo y se aclaró la garganta.- Debo suponer que han venido para sacarle la maldición. –Todos asintieron.- Bien, pero ya que ese fofo me tiró agua –Miró mal al gringo.- Les daré 12 tareas que tendrán que completar. Son difíciles, la mayoría. –
-¡Enserio? ¡Genial, así seré más héroe de lo que ya soy! –Facepalm por parte de los dos mensajeros.
-¿Y qué tareas serían che? –Martín se acercó un poco también, mirando de reojo a Arthur.
-Se las escribo altiro. –El mayordomo le pasó papel y lapiz, comenzando a escribir. Le pasó el papel a Alfred de mala gana, y éste comenzó a leer como pocas veces lo hacía.
-¿Y donde están las personas de estas tareas?- Preguntó Alfred.
-Agh, búscalas tú, no te haré todo el trabajo yo. –Le gruñó prácticamente.
Alfred hizo un puchero, y comenzó a leer las tareas en voz alta para que los otros escucharan lo que tenían que hacer.
-Entonces tenemos que… Robar la manta del león Sve, robar los ponys del hada Feliks, robar sartén de la Sacerdotisa Elizabetha, quietarle su mascota a Luciano, capturar a la paloma del príncipe Francis, capturar a la princesa Natasha, limpiar los establos de llamas del criador de llamas Miguel, matar los pollitos del criador de pollos de guerra Gilbert, capturar a Lud, el toro del campesino Feliciano, robarle las vacas a Vash, Robar los tomates de los reyes Antonio y Lovino, robar los doujinshis yaois al oráculo Kiku… ¿Por qué tenemos que hacer esto? –Preguntó al final.
-Es que, la manda de Sve es linda, la quiero. Emh… Dicen que los ponys del hada Feliks tienen la carne más deliciosa de Pangea. La sartén de Eli es una de las armas más fuertes. Eh… La mascota de Luciano a veces se come mi ropa, jum. ¡La paloma de ese príncipe pervertido a veces viene con una cámara medieval y me graba mientras me cambio de ropa o me ducho! A ver, que más… La princesa Natasha es buena con los cuchillos, y necesito a alguien para que corte las cosas en la cocina. Ah lo de Miguel… Me pidió que le limpiara el establo, pero no tengo tiempo. Agh, esos pollos, ¡vienen a molestar todo el tiempo! Eh… El toro Lud es tan adsadas y además es fuerte, podría ayudarme en algunas cosas. Las vacas de Vash dicen que dan la mejor leche para hacer queso, ¡y ganaría mucho dinero si vendo el queso! Bien, los tomates de los reyes son los mejores, ¿saben? Y ejem… -Se sonroja un poco.- ¡Ki-Kiku dibuja y lee el mejor yaoi de Pangea! –
Los cuatro se alejaron un poco. Alfred suspiró y asintió.
-Está bien, lo haremos…- Terminó por decir. Fijó su vista en Arthur, el cual poco a poco se iba quedando dormido. El gringo no se resistió y lo tomó en brazos.
El cejón tenía demasiado sueño como para resistirse o algo, simplemente se quedó dormido en sus brazos.
Se despidieron de la bruja, y salieron del castillo. Se subieron a sus caballos, menos Arthur que aún Alfred lo tenía en brazos, y amarró el caballo del príncipe al suyo.
-Hay que acampar aquí.- Dijo Martín mientras paraba en frente de un árbol con grandes ramas, las cuales estaban llenas de hojas.
Amarraron sus caballos al árbol y prepararon 2 carpas, que eran de Martín y Manuel ya que originalmente era una para cada uno.
En fin, Alfred durmió con Arthur-conejo en sus brazos y Manuel con Martín… y quien sabe que harán esos dos mientras los príncipes duermen.
N/A: Hola~ :3 Ñé, perdón por la demora D: es que, tuve un ataque de falta de inspiración ._. Pero mi mami me ayudó muuuuuuuchooo *-* Gracias Cami, como dije antes, este cap va para ti~ :3
Ñé, no tengo mucho tiempo para subir esto así que no podré responder reviews D: Pero le agradezco mucho a todas la que dejan uno :3
Bien, me tengo que ir~ Bye bye c:
Si no dejas review, nadie hará nada en las carpas mientras los otros duermen e_e
