Capitulo cuatro

— ¿Qué pasara con el hombre con el que salías Kikyo, acaso ya le contaste que ya te casaste? —comento Tsubaki mordazmente.

Kikyo la miro con ganas de estrangularla.

—bien sabes que no Tsubaki, Inuyasha no está aquí, y sus cartas no me aclaran nada sobre donde se encuentra, lo peor es que me tengo que ir ya ha Inglaterra con Sesshomaru, pero te aseguro algo no dejare a Inuyasha—expreso altivamente—nadie hace el amor como él, con tanta pasión y tanta entrega.

—Valla ni Sesshomaru Taisho lo iguala, entonces Inuyasha debe ser un tigre—dijo Tsubaki con una risa picara.

—Admito que Sesshomaru es un hombre excepcional en la cama, pero no tanto como Inuyasha.

—bueno, lo que no me has platicado es como hiciste para que tu ahora esposito no se diera cuenta de que ya no eras virgen.

—Pues fue algo complicado, pero ya sabes la criada de mamá sabe de drogas y eso, puso un remedio en la bebida de Sesshomaru para que se quedara dormido después del acto, y pues solo manche con sangre de un animal las sabanas—concluyo Kikyo mientras acariciaba su cabello rubio con sus manos.

—Eres bastante lista Kikyo, pero si aparece ese tal Inuyasha y dice que estuviste con el todo lo que planeas se va por la borda eso te lo aseguro—inquirió Tsubaki en tono irónico.

—no te preocupes eso no pasara, se cómo controlar a Inuyasha, además Sesshomaru no le creería nada, todo irá como yo lo disponga, querida amiga, eso tenlo por seguro—termino Kikyo de decir con seguridad.

—Eso espero, ¿Y por fin cuando te vas a Inglaterra?

—Mañana por la mañana, por eso he venido, solo a despedirme, —le dio un abrazo a Tsubaki—espero que no te olvides de mi, y si Inuyasha vuelve no le des mi dirección, solo avísame.

—De acuerdo, somos mejores amigas Kikyo, así que siempre contaras conmigo—le dio un beso en la mejilla—te avisare cualquier cosa sobre tu amorcito.

Kikyo sonrió para despedirse de nuevo y salir del internado.

Sesshomaru la esperaba dentro del coche, entro y lo vio imperturbable en su pose seria.

— ¿Ya te despediste de tu amiga? —pregunto sin mirar su rostro.

—Si ya lo hice fue algo triste, la extrañare mucho—expreso con falso tono de aflicción.

—Ya conocerás mejores amistades en Londres, y muy probablemente convenza a tu madre para que saque a tu hermana del internado donde se encuentra y te haga compañía un tiempo—entonces volteo y miro a su hermosa esposa— ¿Claro, si quieres ver a tu hermana?

Kikyo sabía que si quería quedar bien con su esposo debía fingir sentir la mayor empatía por su hermana menor.

—Si claro que me gustaría Sesshomaru, Kagome es mi hermana y la extraño mucho, —se acerco a él y le dio un beso— gracias por pensar en mí.

Sesshomaru no dejo que se alejara la tomo rudamente entre sus brazos y la beso mas apasionadamente, Kikyo ya sabía que ese hombre la deseaba profusamente y esa era su mejor arma ante él, su mejor arma sin duda.

Esa tarde tomaron el barco hacia Inglaterra, sin saber que otra persona hacia lo mismo pero de regreso a España.

Inuyasha había terminado con el tiempo que se tenía que encargar de los negocios y había cumplido a cabalidad con lo estipulado por su padre, la hora de volver había llegado, no espero a que su hermano volviera con su esposa, no le interesaba, tenía prisa por volver por la que sería su futura esposa, ya después conocería a la esposa de su hermano y a quien tuviera que conocer, pero ir por Kikyo era su prioridad en ese momento.

Al llegar al puerto Inuyasha inmediatamente consiguió un carruaje rentado que lo llevara al internado donde estaba su amada, al llegar pidió permiso para entrar no sin antes dar un buen incentivo para que le dieran dicha autorización, empezó a buscar a Kikyo por todos lados de las instalaciones y no la encontraba hasta que vio a alguien que se le hizo familiar, una mujer que era amiga de Kikyo según sabia, se acerco a ella con sigilo con intención de preguntarle por el paradero de su dama, pero la joven se encontraba charlando con otra doncella, se quedo parado detrás y sin querer empezó a escuchar de lo que hablaban.

—Kikyo es una mujer con bastante suerte, mira que casarse con un hombre con tanto dinero y además atractivo, eso se llama tener fortuna—comento la joven a Tsubaki.

—Si lo sé, a pesar de ser bastante zorra, tiene demasiada suerte—dijo burlonamente.

—Oye pensé que Kikyo era tu amiga—le expreso la mujer impresionada por la forma en que se expresaba de Kikyo.

—Claro que soy su amiga, y por eso digo lo que digo, porque la conozco, te contare algo pero no se lo digas a nadie.

Su compañera asintió.

—Kikyo antes de casarse tenía un amante, según lo que me conto era un fiera en la cama, pero había una cosa mala.

La otra dedujo fácilmente a lo que se refería—No tenía una buena posición económica, ¿Cierto? O me equivoco.

—No, no te equivocas, por eso cuando llego la oportunidad de casarse con hombre con mucho dinero la aprovecho, esas oportunidades solo llegan una vez.

Inuyasha tras escuchar todo eso tenía las manos en apretadas en puños, y lo hacía tan fuertemente que parecía que se desharían, sus ojos refulgían con un brillo de ira, fue entonces que un acto impulsivo tomo del brazo a Tsubaki y no le dio a esta el tiempo de reaccionar ni a su amiga, cuando ya la estaba arrastrando hacia otro lugar.

La jalo rudamente mientras ella trataba de liberarse.

— ¡Suélteme! —Grito Tsubaki, Inuyasha ignoro sus quejas— ¿Quién es usted?

Inuyasha la volvió a ignorar y la dejo caer en el suelo, fue cuando ella lo miro, era un hombre bastante atractivo, y aunque ignoraba quien era, era un hombre como pocos.

— ¿Quién eres? —volvió a insistir Tsubaki.

—Eso no te interesa—expreso con voz ronca Inuyasha en la cual escondía una ira a punto estallar—el que hace las preguntas aquí soy yo, ¿Con quién se caso Kikyo?

Entonces fue cuando Tsubaki lo entendió, el era Inuyasha, el amante de Kikyo, y Kikyo en verdad se había quedado corta en cuanto a describir el atractivo de ese hombre, parecía un dios griego sacado de un libro mítico, y Kikyo no se lo merecía, además ya estaba casada con un hombre bastante seductor y rico, así que la desenmascararía, además siempre había odiado a Kikyo, siempre había sido una presumida, que mejor que quitarle a su "amiguita" su juguete.

Tsubaki se levanto y le miro a los ojos.

—Se caso con un Ingles adinerado, —sonrió coquetamente—por lo que me conto ella, deduzco que tu eres Inuyasha, ella dijo que no te podía esperar porque tal vez jamás tendrías una posición con la cual cumplirle sus caprichos y mantener sus gastos, así que decidió casarse y a ti tenerte como amante. —concluyo mordazmente.

Inuyasha la tomo rudamente del cuello— ¡MIENTES!

Tsubaki con voz ahogada por falta de aire le dijo—No ten..dria por que men..tirte —Inuyasha la soltó—Kikyo me lo dijo de propia voz.

Inuyasha trato de tranquilizarse— ¿Cómo se llama el hombre con el que se caso? —si lo quería saber, quería ver a Kikyo hundida, le haría ver a su esposo con quien se había casado, pero jamás se espero el nombre que salió de labios de Tsubaki.

—Su nombre es Sesshomaru Taisho.

A Inuyasha se le helo la sangre, no podía ser cierto que la vida fuese tan cruel con él, que su hermano se hubiese casado con la mujer que amaba y que ella lo hubiese traicionado con él, era una muy mala jugarreta del destino, pero de algo estaba seguro se lo haría pagar muy caro a Kikyo.

….

Sango estaba estupefacta al escuchar lo que Kagome le decía, no podía creer que le hubiesen dado autorización para salir por fin del internado, y que su madre también había convencido a la suya para que también saliera, era algo de lo más raro, pero cuando escucho la explicación que le dio su amiga lo entendió, Kikyo la hermana de Kagome quería que esta pasara un tiempo en la mansión de su marido que extrañamente estaba muy cerca del internado, pero estaban ambas seguras de algo todo era mejor que ese internado.

Aunque Kagome sabía bien que tanta amabilidad de parte de Kikyo era por algo muy sospechoso, esperaría a saber lo que planeaba y si era necesario huiría de su casa para tener su tan ansiada libertad.

Inuyasha había bebido demasiado, después de su plática con Tsubaki estaba totalmente fuera de si deseaba olvidar un momento el coraje y la rabia, que mejor que ahogarlas en alcohol, se fue a la taberna del lugar, y empezó a beber hasta casi quedarse sin sentido.

—Inuyasha, hermano, ¿Qué te paso?

Inuyasha escucho la voz a su espalda, una voz muy conocida.

—Miroku, recuerdas lo que una vez me dijiste sobre Kikyo—inquirió entre tartamudeos por el alto grado de embriaguez.

—Sí, te dije que no te ilusionaras demasiado con ella porque era una niña rica que estaba acostumbrada a los lujos y que jamás había pasado vejaciones de ningún tipo, que aunque te amara, probablemente no querría sacrificar su vida de comodidades por ti—se sobo la mejilla—luego de eso me diste un puñetazo, si lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

—Pues tenias razón sobre todo lo que me dijiste, —expreso calmado, se levanto y se puso frente a Miroku tambaleándose— así que te doy permiso para que me des un golpe.

Miroku solo se rio.

—Hermano no estás en condiciones ni siquiera para estar en pie, mejor cuando estés en tu sano juicio te lo doy.

Miroku lo tomo del brazo y lo llevo prácticamente cargando fuera del establecimiento a pesar de las múltiples quejas de este.

Ya un poco más sobrio después de que su amigo le diese un café muy cargado, le empezó a contar todo a Miroku desde el principio hasta el final.

—En verdad esa mujer es una verdadera arpía amigo, pero lo peor que entre todos los hombre con los que se pudo haber enredado tenía que ser tu hermano, valla que el destino es cruel.

—Lo sé pero te aseguro que me vengare, y para eso necesitó tu ayuda, quiero que viajes conmigo a Londres y me ayudes a administrar mi fortuna, mientras yo me encargo de que Kikyo pague muy cara su traición.

—Valla, pues, hermano, me tomas por sorpresa, que harán todas mis bellas damas que esperan que les dé un hijo, que pasa si las dejo solas y….

No termino de hablar cuando ya tenía en su cabeza la mano de Inuyasha dándole un buen golpe.

—Ya, está bien no te me sulfures amigo, lo hare—estiro su mano la cual Inuyasha tomo inmediatamente en un fuerte apretón.

Inuyasha le sonrió a pesar de no sentirse de humor, Miroku siempre lo había apoyado desde lo conoció, por algo era su mejor amigo, a pesar de ser un mujeriego de lo peor era un hombre justo y un excelente administrador y confiaba en él a cabalidad.

…..

Kikyo se encontraba míseramente aburrida, no había mucho que hacer, y a pesar de estar en Londres, todavía no se relacionaba con ninguna persona de alta alcurnia, porque Sesshomaru tenía una montaña de trabajo.

Entonces fue sacada de sus pensamientos por una mujer de la servidumbre.

—mi lady.

—Acaso no dije que no me molestaran—expuso molesta la rubia dama.

—lo siento en verdad es que ha llegado una carta, y como no está el Señor Sesshomaru.

Kikyo miro a la criada despectivamente, tomo un mechón de propio cabello y lo puso tras su oreja.

—Bien dame la carta y retírate.

La mujer obedeció hizo una reverencia y salió disparada de ahí.

Kikyo abrió la carta con cuidado ya que no tenía remitente.

Querido hermano:

Te escribo esta epístola para avisarte que volveré en unos días a casa, espero que esto no te cause ningún inconveniente, también me gustaría informarte que llevare un muy querido amigo te agradecería que todo esté listo para nuestra llegada, será un placer para mi verte de nuevo hermano y conocer a tu esposa que muy seguramente debe ser muy bella, sin nada mas por el momento te envió un cordial saludo.

I. Taisho Del Castillo

A Kikyo la letra se le hizo demasiado conocida, juraría que, no estaba alucinando, pero sería bueno tener visitas, tal vez su cuñado si la llevaría a conocer, sonrió para sus adentros, llamo a los criados y les dio la orden para que prepararan todo pronto para la llegada del hermano de su querido esposo.

Continuara….

Hola, siento la tardanza, pero aquí estamos de vuelta, les agradezco por leer mi historia, espero que me dejen sus comentarios, gracias por leer de nuevo y hasta la próxima.

Los quiero.