Disclaimer: Solo la idea me pertenece, todo lo demás no es de mi propiedad, lamentablemente no tengo tanta imaginación.
Summary: Rose y Scorpius saben que para estar juntos tendrán que pasar obstáculos y hacer sacrificios. Rose también sabes que, por más descabellado que parezca, quizá un bebé sea la única forma de lograrlo.
Nota: Ojala que les guste este capitulooo:)
Rebelarse.
El día del cumpleaños de Scorpius, que caía en 03 de Agosto, Rose tuvo que hacer algo que jamás había hecho en su vida, rogarle a su hermano menor. Hugo era igual de testarudo que ella y que Ron, más los prejuicios de su padre, más el atrevimiento de tío George, en otras palabras, casi imposible de convencer.
Pero algo que también había heredado era la sensibilidad de mamá. Así que cuando Rose se echó a llorar Hugo empezó a considerarlo.
-¡Por favor hermano! –suplicó la pelirroja entre sollozos. –Solo te estoy pidiendo tu lechuza un rato, nadie va a notarlo. ¡Por favor!
-Rose. –dijo el chico. –Ya sabes que papá te quito la tuya para que no te escribieras con ese Malfoy. No voy a desobedecerlo.
-Hugo. –demandó Rose. –No es para Scorpius, te lo juro. Es para Alice. Tu mismo puedes ver el paquete cuando vaya a enviarlo. ¿Así estarías más seguro?
Su hermano accedió siempre y cuando la dejara ver cuando mandara a la lechuza así que Rose puso manos a la obra de inmediato. La carta para Alice Longbottom fue muy breve, la saludaba y le contaba su horrible desgracia, le pedía por favor que se presentara en su casa el día de su cumpleaños a las siete y que se apareciera directamente en su cuarto. También le pedía que le enviara a Scorpius su carta y su regalo que venían anexos.
La carta para Scorpius era más extensa y le decía todo lo que sufría al no poder verle. Rose no había hablado con Albus desde el día que se escapó a su casa pero si podía adivinar que él había hablado con Scorpius por lo que tal vez su novio ya sabía sobre su plan. Le pedía enviarle la respuesta con Alice y le mandaba un regalo, era la cadena de oro que ella llevaba desde bebé. Esperaba que su novio la conservara pues para ella significaba mucho. Era un pequeño círculo dorado con un gran rubí en medio, quizás no era demasiado para alguien como Scorpius pero tampoco es que Rose tuviera muchas oportunidades de hacer compras.
Hugo pudo ver cómo le daba indicaciones a su lechuza de enviarle la carta a Alice Longbottom. La contestación del par de rubios no se hizo de esperar demasiado, Ally respondió afirmativamente y le daba sus ánimos. La carta de Scorpius la hizo llorar con el simple hecho de leerla, le extrañaba tanto que le dolía en el pecho como una daga clavada justo ahí, era como si de pronto se acabara de dar cuenta cuan vital era el aire que respiraba a diario. Algo así era Scorpius para ella.
"Rose:
Escucha, hablé con Albus y te prometo estar en Grimmauld Place en una semana para poder verte, desde que tu padre me prohibió acercarme a ti y que Al me comentara el encierro en el que te tienen aislada me he estado torturando. Siento que es mi culpa por presionarte a aceptar lo nuestro, entendería que ahora si quisieras desentenderte de mí.
Sin embargo yo me siento más único a ti que nunca. Pronto le diré a mis padres sobre nosotros, te juro que vamos a salir adelante aunque tu plan no termina de convencerme. Jamás dejaría que arruinases tu futuro solo por mí. Sería muy desconsiderado y aunque admito que suelo ser un poco egoísta, nunca lo sería hasta ese grado, no contigo.
Por otro lado gracias por tu regalo, al principio no entendí porque me dabas algo así, sobre todo por el rubí tan Gryffindor, pero luego de que Al me contará que te ha pertenecido desde que naciste no he podido si no apreciarlo muchísimo. Lo cuidaré siempre, como a ti.
Cuento los días para verte, Rose. Solo me queda pedirte que seas fuerte.
Te ama: Scorpius H. Malfoy."
El 20 de Agosto, ósea día de su cumpleaños llegó lentamente. Los días parecían irse más despacio que nunca. Convencer a su madre de festejarle los diecisiete fue más fácil de lo esperado. Hermione vio esto como un rendimiento de parte de Rose y aceptó hacerle una reunión de casa donde asistieron todos sus familiares, aunque algunos la felicitaron muy escuetamente, tales como el tío George, el abuelo y sus primos Fred, Roxanne, Louis y James. Aunque este último al menos la abrazó como muestra de que aún la quería aunque sea un poco.
No ver ahí a Albus la hizo sonreír entusiasmada; su tía Ginny alegó que su hijo mediano se encontraba un poco enfermo y casi pudo ver a su padre suspirar aliviado. Su madre lo codeó discretamente, las malas actitudes de Ron hacia Albus la tenían cansada.
Lily se le acercó.
-Traigo la capa. –explicó su prima. –Rose ¿Estás segura de esto? Si te descubren te meterás en serios problemas.
-Estoy muy segura, Lily. –respondió ella. –Jamás lo había estado más en toda la vida. Aunque te confesare que mi plan no es tan bueno. Hay gran posibilidad de que me descubran.
-¿A qué hora piensas irte? –cuestionó Lily.
-Algo así como las siete y media. –contestó Weasley. –Ally llega a las siete y tú podrás decir que me dolía horriblemente el estomago a esa hora.
-Bien. –finalizó Potter. –Te deseo suerte que yo los voy a distraer lo mejor que pueda. En especial a Hugo.
Rose asintió con la cabeza y se sentó a esperar. La fiesta no era si no incomoda. Su tío Harry era el único que intentaba hablar con ella, él y Andrómeda Tonks que después de que Dominique le contara como la defendió Rose no dudó ni un segundo en invitar.
Los dos parecían ser los únicos, aparte de Lily y Nickie, que intentaban ser amables con Rose, su abuela incluso parecía temerosa de acercarse a hablar con ella y los demás, Rose creía, habían ido por pura educación. Harry le contaba como Albus la extrañaba y Andrómeda que desde que Teddy se había ido de Luna de miel a Francia le echaba de menos.
-Si algún día necesitas algo, querida. –comenzó la abuela de Teddy. –No dudes en acudir a mí. Cualquier cosa, siéntete segura de poder hablarme y yo te ayudaré.
La aludida la miró agradecida y no dudó en darle un abrazo cariñoso. Esa mujer nunca le había tratado especial y ella tampoco la había visto nunca como una fuente de apoyo, no hasta ahora. Dieron las siete y Rose subió pitando a su habitación donde Alice ya la esperaba. La chica rubia de dos trenzas la abrazó tan pronto la vio.
-Rose, perdón por no venir antes a verte pero no sabía que tan mal estaba tu situación.
-No te disculpes Ally. –pidió la pelirroja. –Entiendo perfectamente. Con que estés hoy aquí me basta.
La hermana de Hugo sacó de su bolsillo su varita y apuntó directo a la garganta de Alice hasta agudizar su voz y volverla casi idéntica a la suya. Luego volvieron a abrazarse y Lily entró corriendo a la habitación.
-Ya les he dicho que te han dado muchas nauseas, le dije a tía Hermione que vendría a ver como estabas. –explicó ella, se veía nerviosa, más incluso que Rose. Le tendió la capa. –Suerte.
Rose se la echó encima y salió junto a Lils del cuarto aproximándose discretamente hasta la chimenea que quedaba a dos habitaciones de donde estaban todos sus familiares.
-¿Cómo está Rose? –preguntó Ginny.
-Oh, no se siente nada bien, la he visto vomitando en su cuarto. Dice que comió algo que le cayó muy mal.
-Pobre, subiré a verla. –dijo la madre de la aludida. Lily abrió los ojos.
-No. Ella me ha echado y ha cerrado con un hechizo. –explicó. –Dice que no quiere que la vea así.
Hermione se asustó más y subió las escaleras. Rose contuvo la respiración y por igual lo hizo Lily. Se quedó para ver como su madre bajaba un poco lívida.
-Ella dice que se pondrá bien si descansa.
Ante esto suspiró aliviada y se marchó de su casa rogando a todos los santos que su plan no se le volteara en la cara. Cuando llegó a Grimmauld Place vio a Albus sentado en la sala con la mano de Lynn entre la suya mirando la televisión. La morena parecía maravillada por el aparato.
-Albus. –lo saludó quitándose la capa. –Gracias.
Albus asintió mientras Rose se aproximaba a saludar a Lynn Chang con una sonrisa.
-Scorpius está arriba, en mi habitación. –dijo el moreno. –Lleva aquí unos minutos, no lo hagas esperar.
Ella afirmó mientras subía las escaleras a toda velocidad con el corazón agitado. Pronto iba a volver a verle. Iba a verle. Todo lo que había sufrido hasta ahora había valido la pena. Llegó hasta la puerta de Albus que solía ser la de Regulus Black. La abrió sin siquiera tocar y se encontró con la silueta de Scorpius mirando a la pared. Corrió hacia él abrazándolo.
Scorpius la abrazó también y se besaron tan pronto como se miraron a los ojos.
-¿Cómo estás? –preguntó el rubio sintiendo su cabeza enterrándose en su pecho.
-No tan bien como desearía. –respondió ella con sus ojos azules húmedos. –Todos me dan la espalda. Todos menos tú. ¿Cierto?
-Sabes que sí. –contestó besando su frente. –Nunca te daría la espalda, eso es ridículo. Eres lo único que le da un poco de sentido a mi vida, jamás te dejaría.
-¿De veras?
-Sí Rose. Cuando vi la reacción de tus padres… bueno no pude contenerme. Destrocé toda mi habitación. Mi madre casi me mata.
-Nunca puedes controlarte. –recordó ella soltando una sonrisa.
-No cuando se trata de la chica que quiero.
-Eso es muy Gryffindor en ti. –se burló la pelirroja, él negó nada divertido.
-Ni de broma.
Luego se abrazaron nuevamente con fuerza. Se besaron el uno al otro con mucha pasión contenida. Rose sentía nuevamente como el pecho se le hinchaba de dicha, estaba entre los brazos del único amor de su vida, allí no podía estar triste nunca más, se sentía en casa... a donde de veras pertenecía. Estaba en su verdadero hogar, con el único que la entendía realmente. Su hogar ya no estaba con Ronald, Hermione y Hugo Weasley. No los que le dieron la espalda.
Ella estaba dichosa. Tanto que no se reconocía a sí misma. Sus manos recorrían la espalda de Scorpius e intentaban quitarle la camiseta.
-Rose. –la llamó. –Para.
-No quiero. –negó ella.
Él se separó abruptamente de sus labios.
-Se que piensas que esta es la mejor solución, Rosie. –comenzó Malfoy. –Pero no es algo que puedas tomar a la ligera, si lo hicieras serías muy irresponsable. No serías la Rose que conozco.
-Todos necesitamos cambiar de vez en cuando. –alegó. –Sobre todo para luchar por los que amamos. Te amo y no pienso dejar que nos separen.
-Ya. Pero hay otras formas. Yo hablaré con tu padre y…
-Y no te va a escuchar. –le cortó de forma inmediata. –Lo conozco bien. Te va a mandar al carajo, Scorpius.
-Pero un bebé es algo muy serio, no puedes decidirlo a la ligera. ¿Qué hay de tus estudios? –preguntó él. –Aún nos queda un año en Hogwarts, Rose. ¿Cómo te las vas a apañar? Además apenas podemos vernos ahora.
-Pero en Hogwarts nos sobrará tiempo, Scorpius. –continuó Rose, insistente. –Por favor. Es lo que quiero.
-Rose, no es tan simple como quererlo. –siguió el rubio inconforme. –Mira, cuando salgamos de Hogwarts tendremos que vivir de algo y si te embarazas de mí dudo mucho que tus padres te den la mano. Yo solo puedo aspirar a continuar con los negocios de mi familia y si hacemos eso también dudo que me acepten ahí.
-¡Somos perfectamente capaces de buscarnos un trabajo nosotros por nuestra cuenta! –exclamó segura. –No necesitamos que nuestros apellidos nos consigan nada. Yo...bueno, se me da bien escribir, podría ser reportera de "El Profeta" no sería tan duro de conseguir ¿Y tú?
-Pues..podría estudiar Leyes Mágicas. –se sonrojó. –O ser Sanador, siempre he querido serlo pero papá dice que para que eso te de prestigio deben pasar muchos años.
-¡Scorpius podemos hacerlo! ¿Que importa el prestigio? –clamó la chica. –Mira, al principio si nos darán la espalda pero luego, luego todo estará mejor. Vas a ver como acceden, nos casamos y todo arreglado.
-Dudo que sea tan sencillo como lo planteas. –musitó el rubio. –Además tener un bebé no es algo muy simple, no todas las chicas se quedan embarazadas con facilidad. Y nosotros jamás hemos hecho más que besarnos. –Un sonrojo se apoderó de nuevo de sus mejillas. Rose también enrojeció.
-Lo sé. –dijo. –Pero estoy dispuesta a llegar a eso y más contigo. ¿Queremos pasar nuestras vidas juntos, no?
-Sí. –afirmó Malfoy besando su frente. –Rose aunque pienso que somos chicos y no estamos listos para ser padres también veo tu punto. No dudo que tan pronto dejes Hogwarts tus padres te separen de mí cuanto puedan.
-¿Estás dispuesto a que nos separemos?
-Nunca. –fue la simple y corta respuesta de Scorpius pero eso bastó para que ella le creyera. -Pero no creo que estés usando tu cabeza.
Rose lo abrazó nuevamente con mucha emoción y lloró en su hombro dejando que las dulces manos de Scorpius le acariciaran el cabello tiernamente mientras la aferraba por la cintura, estaba frustrada. Scorpius entendía pero se mantenía firme y eso estaba matandola. Nuevamente se sentía sola y desprotegida a pesar de estar más segura que nunca allí en brazos del único chico que amaba.
-¡Mary Rose Weasley Granger!
-Por Merlín… -dijo bajito poniéndose pálida y separándose de su novio. –Por Merlín es papá.
-¿Te llamas Mary?
-¡Scorpius, no es momento, mi papá viene para acá!
Scorpius endureció su rostro y apretó los puños esperando que la puerta se abriera pero Rose lo empujó.
-¡Vete! –gritó ella. –Vete ahora, Scorpius.
-No te quiero dejar sola. –declaró el rubio negando con la cabeza.
-¡Hazme caso y vete! Ya estaremos juntos pronto. Es una promesa. –juró Rose sonriéndole, aunque por dentro se moría de miedo. Las pisadas de su padre se sentían cada vez más cerca. -¡Vete ya!
Scorpius le afirmó con la cabeza no sin antes sacar algo de su capa y tendérselo.
-Feliz cumpleaños, Rosie.
Ella volvió a sonreírle viendo como desaparecía justo antes de que la puerta se abriera de par en par, se guardo el pequeño paquete y vio horrorizada como su padre entraba a la habitación agarrándola con fuerza del brazo. Estaba enfurecido.
-¿Dónde está ese sucio huroncito de quinta? –gritó fuera de sí. -¡Se que estabas con él!
-¡Aquí solo estoy yo! –respondió Rose intentando soltarse del brazo de Ron. Le dolía.
-¡Ron suéltala! –pidió Harry mientras su amigo miraba por todos lados en busca de Scorpius. –Rose ¿Dónde está Scorpius?
-¡No está aquí! –repitió hipando por el llanto.
-Sabemos que lo viste. –bramó Ronald. –Así que no te hagas la tonta.
-¡Ya te dije que aquí no está!
-¡Homenum Revelio! –clamó Harry con su varita bien en alto. –Aquí solo estamos nosotros Ron.
El pelirrojo furioso no tardó en revisar toda la casa esperando dar con la presencia de Malfoy. Claro que Harry intentaba contenerle y Rose solo se había sentado en la escalera a llorar mientras su padre maldecía por todo lo alto. Albus se había aparecido hace unos minutos en el piso de arriba.
-¡Tú! –gritó Ronald al verle. –Ya sabía yo que estar en Slytherin te arruinaría. ¡No quiero que vuelvas a hablarle a mi hija nunca!
Al endureció su mirada y con los ojos verdes fulminó a su tío que también le miraba muy mal. Harry se interpuso entre ambos y Rose sollozó más fuerte mirando como su padre y su primo estaban a punto de gritarse más cosas.
-¡Estoy orgulloso de estar en Slytherin y si te molesta tanto no deberías hablarme en primera! Que este en una casa que no sea Gryffindor no significa que sea malvado, pero si significa que no voy a dejar que me hables así por más que seas mi tío. –le espetó muy firmemente, la voz no le tembló ni una vez. Harry lo veía admirado, Albus casi nunca gritaba, casi nunca perdía el control. –Y si no quieres que me acerque a Rose la tienes difícil.
-¡Deberías tenerme respeto!
-No puedo respetar a alguien que deja que sus prejuicios le dominen de esta forma. Hasta tales limites de desconocer a su propia hija y a su sobrino. –exclamó lanzando un bufido. –Perdóname tío pero ante mí ya no mereces ningún respeto.
Ron estuvo a punto de abalanzarse contra él pero Rose lo sostuvo del brazo antes de que lo hiciera y Harry también logró contenerlo. La furia de su padre era tal que no dudó en tirar a Rose al suelo. Su amigo le dio un empujón más fuerte hasta que lo pegó contra la pared.
-¡Te vas a calmar o te voy a tener que hechizar!
-¡ES MI HIJA! ¿Qué harías si Lily estuviera encaprichada con ese patán? ¡Tú sabes que va a herirla, mucho mejor que yo!
Albus tomó a Rose que seguía en el piso con los ojos bien abiertos y se encerraron en el cuarto del Slytherin. La pelirroja no titubeó antes de lanzarse a la cama de Albus y llorar a lágrima tendida abrazando con fuerza la almohada de su primo. Este le acariciaba la espalda. El parecía sereno.
-Por favor, Al. –habló entre sollozos. –No dejes que mi padre entre aquí.
-Tu padre jamás va a ser permitido en este cuarto, Rose. Relájate.
Por más que quiso esa noche Rose no pudo hacer caso a lo que Albus le susurraba amablemente.
Nota final: Graciaaaaaaaaas por haber comentado el capitulo pasado y espero que este les haya gustado:) Bueno pues Rose sigue firme con su loca idea y al parecer a Scorpius no le pareció tan bien como su novia creía.
Ron sigue medio desquiciado con este asunto y la cosa va a ponerse peor cuando logre sacar a Rose del cuarto de Albus xD ¡Amo a ese chico! por cierto, respondiendo a la duda de Boggartt: No sé nada sobre alguna declaración jaja pero para mí Albus es perfecto en Slytherin, no me preguntes porque pero es así jaja!
Bueno, gracias por leer. Saludossss, chao chao!
