CAPITULO 3 :"LA REINA"

Los meses después de aquel horrible día transcurrieron de una manera lenta y cruel, termine sumergida en una terrible depresión, la perdida de Loki era tan grande, tenía un hueco dentro de mí y nada lo llenaba, absolutamente nada. Dicen que "el tiempo sana las heridas del corazón" pues para mí el tiempo solo hacia mis heridas más grandes y mi pena más profunda. Los días para cumplir mi mayoría de edad estaban cerca, lo que significaba que dentro de días mi padre me cedería el trono de Glerheim.

Me encontraba en la oscuridad de mi habitación, sumergida en mi tristeza; la puerta fue abierta de manera brusca y por ella entro mi madre y comenzó a abrir las cortinas.

— ¡Se acabó! —grito ella, la luz me lastimo la vista que estaba acostumbrada a la oscuridad y tuve que entre cerrar los ojos— ¡Tienes que salir!

— ¡No quiero! —le grite cerrando por completo mis ojos y me cubrí hasta la cabeza con mi sabana.

— ¡Oh si vas a salir…!—mi madre me quito la sabana— ¡Por que hoy vas a conocer a tu prometido!

— ¡¿Qué?! —De que estaba hablando mi madre ¿me iba a obligar a casarme con alguien más? — ¡No me puedes obligar!

— ¡Claro que puedo!

— ¡No es cierto!

— ¡Si es cierto! ¡Es la ley!

— ¡¿Cuál ley?!

—Si una princesa no encuentra un prometido por su propia cuenta antes de su coronación la reina tiene la obligación de buscarle un esposo a la futura reina por el bien de Glerheim.

—Pero papá…

—Ya he hablado con tu padre.

— ¡No te creo nada!

— ¡Pues es cierto!

— ¡Silencio! —Hablo mi padre entrando en la habitación—Por Yggdrasil siempre las encuentro gritando—mi madre y yo guardamos silencio—Jemma tu madre dice la verdad, ya hablamos sobre el tema.

—Pero papá, yo estoy enamorada—replique.

— ¡De un muerto! —me grito mi madre eso me dolió, mi padre la reprendió con la mirada, me volteo a ver a mi con una mirada de compasión.

—Lo lamento hija, pero esa es la ley y debemos de cumplirla, así que por favor ponte algo bonito, hoy conocerás a tu prometido.

—Si padre—dije con resignación.

Ambos salieron dejándome sola, mi madre salió con una sonrisa victoriosa, yo la mire con desprecio, no podía creer que mi madre me hiciera esto; la servidumbre me ayudo a vestirme adecuadamente para la ocasión, ellos eran los que movían mis brazos y me arreglaban yo estaba muy deprimida como para hacer algo, me pusieron frente al espejo para maquillarme un poco y ocultas aquellas ojeras y lo demacrado de mi rostro, la verdad es que me veía horrible pero ellos hicieron su mejor trabajo para verme presentable.

La servidumbre termino con su trabajo, salí de mis aposentos, tenía tiempo que no salía, un guardia me indico que los iba a ver en el salón de descanso. Al entrar vi a mis padres acompañados por un joven alto, cabello blanco, ojos azules y muy fornido, como cualquier otro joven de Glerheim, nada espectacular, ni en un millón de años iba encontrar a alguien como… Loki…

—Ahí estas Jemma—dijo mi madre, aquel chico me sonrió, yo solo lo contemple por un rato, definitivamente nada fuera de lo común, era como cualquier otro joven de Glerheim—Sir Max, ella es la princesa Jemma—me pare frente a ellos.

—Es un placer—el tomo mi mano y la beso, el estomago se me revolvió.

—Un gusto—dije sin mostrar ningún sentimiento, ni siquiera una sonrisa para mostrar algo de amabilidad.

—Pasemos al salón de banquetes—dijo mi madre.

Nos dirigimos al salón, el joven me ofreció su brazo para que lo tomara pero yo simplemente lo ignore; al llegar nos sentamos Max se quería mostrar caballeroso conmigo pero yo simplemente lo ignoraba, los sirvientes nos sirvieron la comida, yo solo me puse a jugar con mi comida, la verdad no tenía nada de hambre; en el salón solo se escuchaban las voces de mi madre y de Max, mi madre parloteaba fascinada con Max, yo solo rodeaba los ojos mostrando fastidio, deseaba que esta tortura terminara.

—Bien, primero haremos la coronación de Jemma—dijo mi madre—después de la coronación esa misma noche anunciaremos su compromiso, y lo harás proponiéndole matrimonio frente a todos.

—Me parece excelente su idea mi reina—dijo Max— ¿Tu qué dices Jemma cariño? —oh por favor no había probado alimento y sentía que iba a vomitar, la acides paso por mi garganta y la trate de retener.

—Como deseen—les dije.

La cena paso con lentitud pero al fin termino, y Max al fin se fue; no podía creer que esto me estaba pasando. Esa noche no pude dormir, la imagen de Loki venía a mi mente una y otra vez, me imaginaba su caída, recordaba aquella noche en la que nuestros cuerpos se unieron, y el hueco que sentía en mi pecho se hizo más grande, tan grande que a veces sentía que me costaba respirar, a mi mente vino el recuerdo de aquellas noches en la que le cantaba a Loki, recordé aquella canción de cuna, me abrace a mi misma y me cante aquella canción, lagrimas comenzaron a rodar como ríos.

Los días siguieron su curso normal, me vi obligada a dejar mi encierro ya que tenía que entrenar para mi coronación y me enseñaba la ley de Glerheim, los antiguos secretos, y algunas cosas así, sinceramente solo estudiaba las leyes de Glerheim para encontrar un escape a esta absurda idea de la boda, pero mi busca fue en vano.

El día de la coronación llego, el ajetreo comenzó desde temprano, primero hicieron un desfile en mi honor en la calle principal de Glerheim, al término de este tuve una pequeña reunión con mi padre, hablamos un poco sobre todo esto, el dejaría de ser rey pero iba a ser mi consejero principal. Me retire a mi habitación y ahí mis sirvientes me esperaban a alistarme para la ceremonia, me hicieron un vestido especial para la ocasión, era un vestido celeste largo, tenia mangas con una tela transparente y brillosa, y una capa del mismo material, con brillos y detalles que sobre salían que tenia forma de copos de nieve, arreglaron mi cabello en una bella trenza, que aun que para tener una forma nada elegante se veía muy bien en conjunto; llamaron a mi puerta.

—Adelante—dije y un guardia abrió la puerta.

—Princesa, es la hora.

—Gracias, puedes retirarte— así lo hizo.

Mis sirvientes dieron los últimos toques maquillándome un poco; al terminar ellos salí de la habitación. Camine con elegancia por los pasillos del palacio hasta llegar al salón del trono de cristal donde todos me esperaban, al entrar todos gritaban y aplaudían de la emoción; a mi mente vino el día de la coronación de Thor… recordé a Loki, cerré mis ojos, debía de dejar de pensar en él si quería seguir adelante, aparte el recuerdo de mi mente, llegue hasta aquel trono de cristal, me arrodille delante de mi padre, me levante mirándolo fijamente, mi padre se levanto de su trono y todos guardaron silencio.

—El día de hoy—comenzó su discurso mi padre viendo a los invitados—la princesa Jemma llego a la mayoría de edad… y como es costumbre entre nuestro pueblo, es momento de que ascienda al trono como la siguiente en la línea de la familia real—mi padre me volteo a ver—Princesa Jemma, hija de Janjic rey de Glerheim, mi única hija, el día de hoy juras solemnemente proteger a tu pueblo.

—Lo juro—le dije.

—Juras mantener la paz de Glerheim y gobernar con justicia.

—Lo juro.

—Y juras ofrecer tu vida para proteger a toda costa a tus hermanos y hermanas de Glerheim, y obedecer solemnemente la ley que ha regido a Glerheim desde tiempos antiguos.

—Lo juro.

—Entonces, en este día, yo Janjic rey de Glerheim, te declaro a ti Jemma… la reina de Glerheim—me incline y mi padre coloco la corona sobre mi cabeza, me levante y voltee a ver al pueblo.

— ¡Viva la reina Jemma! —Gritó a una voz el pueblo— ¡Que viva la reina Jemma! —todos aplaudieron y gritaron con júbilo.

—Que comience el baile—dijo mi padre.

La música alegre comenzó a resonar por todo el salón, mi padre me cedió su trono y me senté; la gente comenzó a comer, otros comenzaron a bailar alegres por toda la pista, unos cuantos venían y se arrodillaban frente a mí y me mostraban su respeto. En eso Max se acerco.

—Mi reina—se arrodilló frente a mi— ¿me concedería el honor de hablar por unos momentos con usted? —me ofreció su mano.

—Seguro— me levante de mi trono sin tomar su mano.

Cruzamos el salón, el camino a mi lado, nos dirigimos hasta el jardín del palacio, caminamos hasta la parte más alejada, aquello fue una idea muy tonta.

— ¿Qué se le ofrece Sir Max? —le pregunte.

De la nada él me tomo por el cuello y me levanto en el aire, me estaba asfixiando, yo con desesperación trataba de jalar aire para poder seguir respirando.

—Mira reinita—dijo furioso, me vio a los ojos, sus ojos azules se tornaron de un azul oscuro por la ira, yo me trataba de deshacer de su agarre pero era imposible, era más fuerte que yo—más vale que te comportes, hoy será el anuncio de nuestro compromiso, te pediré matrimonio frente a todos estos invitados, así que vas a decir que si y te mostraras cariñosa conmigo.

—Ja…mas—dije muy apenas, en eso sentí un fuerte golpe en mi espalda, me pego contra una columna aun sosteniéndome del cuello— ¡Agh! —me queje, trate de ser fuerte, estaba odiando a este tipo ¿Quién se creía para tratarme así?

—Escucha primor, se todo sobre ti y el bastardo de Loki—eso encendió mi furia, lo quería golpear, patearle la entrepierna pero por desgracia estaba lejos de mis pies ¿congelarlo? Era muy buena idea pero lamentablemente entre Glers no nos podemos congelar—si no te comportas como te lo pido puedo matar a tu familia—abrí los ojos como dos platos y la sangre huyo a mis pies, me estaba sintiendo desfallecer-así es puedo hacerlo, yo soy Sir Max y estoy al mando de las tropas del rey, bueno ahora reina, y los puedo poner en contra de todos ustedes, así que… ya lo sabes cariño—me soltó bruscamente y caí de rodillas en el suelo, aquel golpe me dolió demasiado lo bueno es que ningún hueso salió fracturado, comencé a toser tratando de jalar todo el aire que me fuera posible, casi me ahogaba con el mismo aire por tratar de jalarlo todo -arréglate y aparenta que nada paso.

Me levante temblando aun débil por la falta que me había hecho el aire, el cuello me dolía horrores, los pulmones aun me ardía, lo mire con tanto odio, lo quería matar y estrangularlo con mis propias manos, pero debía proteger a mi familia; acomode los cabellos que se había salido de su lugar, la corona la enderece, el idiota, perdón, Max me ofreció su brazo y me obligo a tomarlo, entramos al salón.

— ¡Su atención por favor! —dijo Max atrayendo la atención de las personas—quiero que hoy todos presencien este acto de amor por mi reina… mi adorada reina Jemma…—quería vomitarle y escupirle en la cara el acido que me quemaba el esófago-desde que te conocí…—y en eso comenzó a decir un montón de palabrería y poesía barata, solo escuchaba a mi alrededor que los presentes suspiraban y exclamaban "awww" ¡patético!, me fui sumergiendo en mis propios pensamientos hasta que la voz de Max fue solo un murmullo, debía de aceptar la propuesta de este tipo o si no mis padres pagarían el costo, pero… ¿Cómo podría dejar gobernar Glerheim a este verdadero monstro? ¡No! ¿Pero qué hacer? Definitivamente si había un monstro en esta historia era Max y no Loki… Loki… mi Loki… su imagen vino a mi mente; la imagen de mi primera guerra con Loki vino a mi mente, tenía mucho miedo y Loki solo me gritaba "¡No seas cobarde Jemma, no dejes que nadie te pisotee, se valiente, porque yo estaré contigo para defenderte!" — ¿Jemma? —la voz de Max me saco de aquel recuerdo tan vivido, el se encontraba arrodillado frente a mí y todos nos miraban— ¿te casarías conmigo? —dijo al tomar mi mano.

Yo lo mire, recordé nuestra "conversación" en el jardín, en eso otra vez la voz de Loki vino a mi mente: "No dejes que nadie te pisotee, se valiente porque yo estaré contigo para defenderte", sabía que él realmente no estaba ya conmigo, pero algo me dio fueras, mis piernas dejaron de temblar, me pare erguida y algo me impulso a hacer lo siguiente.

—No—dije muy seria mirando a Max, el me miraba con profundo enojo, yo lo mire de manera altanera, se puso de pie tratando de amedrentarme pero no lo logro, yo solo estire mi cuello un poco, no me arrepiento de lo que acabo de hacer, no sé qué es lo que estoy haciendo pero no me arrepiento, voltee a ver a mis padres, solo espero no equivocarme y que ellos no salgan dañados—lo lamento.

Tome mi vestido para no tropezarme y salí corriendo de ahí, no entiendo para nada lo que acababa de pasar un minuto estoy temblando de miedo frente al tipo aquel y ahora una fuerza de no sé donde me impulsa a hacer esta locura, corrí por todo el castillo no sabía a dónde ir, comencé a recorrer pasillos del castillo que no conocía, abrí la puerta de una habitación que me era muy diferente, nunca antes había estado ahí, era un pequeño salón con un escritorio de cristal y un mueble de cristal igual con muchos libros viejos y gastados, comencé a recorrer con la vista aquel lugar.

— ¿Jemma? —voltee rápidamente y vi a mi padre parado en la puerta, por la forma en que respiraba agitadamente supuse que salió corriendo detrás de mi— ¿Qué fue lo que te paso allá?

—Es lo mismo que me pregunto, ni yo lo sé, solo sé que no me puedo casar con Max.

— ¿Por qué?

—Cierra bien la puerta—así lo hizo mi padre—Cuando Max me pido hablar, él me llevo a la parte más alejada del jardín…—le conté a mi padre lo que me hizo Max y sobre su amenaza—necesitas deshacerte de él y yo necesito irme de aquí.

—Hoy lo aprenderemos y mañana mismo le cortaremos la cabeza pero… ¿tu por que necesitas escapar?

—Necesito estar lejos de aquí, mamá me obligara a casarme con alguien más y no se lo puedo permitir.

Mi padre dio un hondo suspiro de pesar.

— ¿A dónde quisieras ir hija? —con esa pregunta lo dijo todo, estaba dispuesto a ayudarme.

—A…—lo pensé un momento, tome mi decisión y no volví a atrás—Midgard.

— ¿Qué?

—Thor fue a Midgard y regreso cambiado, quiero saber que fue lo que lo cambio.

—Pero fue en un exilio…

—Por favor…—le suplique mirándolo a los ojos.

—Bien—camino al estante de cristal—con el Bifrost destruido es un tanto difícil viajar—comenzó a buscar entre los libros—debo buscar un antiguo hechizo que te permitirá viajar a través de los nueve mundos sin usar el Bifrost, es un tanto "prohibido" es solo usado para guerras pero creo que esto lo amerita.

En eso comenzaron a tocar la puerta, pude identificar las voces de mi madre y de Max.

— ¡Jemma, Janjic, abran la puerta! —grito mi madre.

—Aquí esta—dijo mi padre al encontrar el libro de hechizos, soplo el polvo del libro ignorando las voces que nos gritaban detrás de la puerta, con mucha calma comenzó a buscar el hechizo.

—Padre te agradecería que te dieras prisa—le dije.

—Tranquila Jemma.

— ¡Abran esa puerta! —volvió a gritar mi madre.

—Mmm… bien que tenemos por aquí—dijo mi padre leyendo con mucha calma, eso me estaba poniendo nerviosa, creía que no lo podría lograr—lo encontré—corrí a su lado y los toque de la puerta se comenzaron a hacer golpes, y nos gritaban.

— ¡Jemma! — Gritó Max a través de la puerta— ¡Abre la maldita puerta!

— ¿Estás segura de esto cariño? —me pregunto mi padre al mismo tiempo que se paraba frente a mi sosteniendo el libro abierto donde se encontraba el hechizo.

—Si padre, lo estoy—el iba a empezar a leer pero lo detuve—pero antes prométeme que te encargaras de Max.

—Claro hija terminando contigo lo mandare arrestar y mañana por la mañana le cortaran la cabeza.

—Gracias padre, y cuida mucho a mi madre.

—Claro— nos dimos un corto abrazo pero con mucho amor.

Los constantes golpes y gritos siguieron, mi padre comenzó a leer el hechizo en un idioma muy antiguo, una luz azul celeste me comenzó a envolver, abrieron la puerta de golpe y todo se volvió negro, sentí el cómo salí volando de aquel lugar, me sentía como en el Bifrost pero este viaje era un poco más fuerte; sentí un fuerte impacto en mi espalda, tan fuerte fue el viaje que no tuve la oportunidad de ponerme de pie y caí de espaldas, fue tan fuerte el impacto con la tierra que me desvanecí.