Disclaimer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi y Jonju Romantica pertenecen a su majestad Shingiku Nakamura.

Pareja principal: Takano Masamune x Onodera Ritsu (Nostálgica).

Otras parejas: Romántica, Terrorista y Trifecta como las de mayor protagonismo.

Aclaraciones:

En letra normal, los eventos en tiempo presente.

En letra cursiva, los eventos en tiempo pasado.

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El lazo que nos une.

4

Después de la tormenta, viene la calma.

Takano no salía de su estupefacción… ¡Un hijo!... ¡Un hijo suyo y de Ritsu!

─¡Tuvimos un hijo y en el tiempo que hemos estado juntos nunca me hablaste de él!

En ese momento sintió como la rabia, el dolor y la frustración se colaban en su corazón. Quería calmarse pero el impacto de la noticia era más fuerte que su determinación. Quería… no, necesitaba saber dónde estaba su hijo.

─¿Porque?

Takano tomo al castaño por los hombros e inconscientemente ejerció más presión de la que debería pues se hizo doloroso el agarre. El moreno se dio cuenta de lo que había hecho al escuchar gemir de dolor a Ritsu. Lo soltó y este le grito con voz quebrada por el llanto:

─¡Crees que es fácil decirte que nuestro hijo había muerto!

El moreno pateo una silla para evitar desquitarse con la mayor víctima de todo este enredo. Hasta este momento solo se había dedicado a revolcarse en su propio dolor sin pensar en el dolor del castaño. Takano se tragó toda la ira, aun así las manos le temblaban y sentía unas ganas de llorar y destruir todo a su alrededor.

─Lo siento, Ritsu ─dijo antes de salir corriendo del departamento. Necesitaba sacar todo este dolor pero no contra el ser que más amaba. Su primera opción fue ir a la mansión de los Onodera y matar a esos desgraciados pero sabía que Ritsu probablemente nunca se lo perdonaría. Takano sin muchas opciones, camino hasta detenerse en un parque. En el centro se encontraba un árbol y presa de la ira que dominaba su alma comenzó a golpearlo con sus puños. Descargo toda su furia hasta quedarse sin fuerzas y resbalar hasta el suelo. Aferrado al árbol, rompió en llanto.

─¡Masamune!

El moreno se estremeció al escuchar esa voz tan familiar. Alzo sus ojos avellanas en busca de esa persona. Por entre los arboles apareció Ritsu cubierto por un abrigo y con uno más en las manos. El castaño había estado buscándolo desde hace horas por toda la ciudad hasta que vio el parque y decidió probar suerte.

─¡Masamune!

Ritsu llego hasta el moreno con la respiración entrecortada. Takano no pudo resistirse a robarle un beso. El castaño se separó a los pocos segundos por falta de aire.

─¿Estas bien? ─pregunto jadeando, dio un vistazo de pies a cabeza deteniéndose en las manos─ ¡Masamune, que hiciste!

Las manos del moreno tenían cortes profundos que se infectarían si no se curaban pronto. Ritsu lo llevo casi a rastras a emergencias donde le vendaron las heridas y le recetaron antibióticos para evitar una posible infección bacteriana.

─Estas pastillas debe dárselas cada 8 horas por una semana.

─Como usted diga, Kusama-san.

─No seas tan formal.

─Con su permiso, nos retiramos.

Llegaron al departamento de Ritsu, era mejor un nuevo ambiente. El castaño llevo a Takano a la habitación y lo recostó suavemente en la cama. Al alejarse de la cama una mano atrapo su muñeca.

─¿Por qué nunca me lo dijiste?

Ritsu bajo la mirada y respondió:

─Porque tenía miedo… Yokozawa-san me reclamo lo que sufriste por nuestra separación y tenía miedo que regresaras a esos oscuros días… ─sollozó─ si quieres odiarme por ocultártelo, no te culpare, hazlo.

─¡Que rayos dices… ─Takano tembló─ yo nunca podría odiarte, Ritsu!

─Masamune…

El moreno se lanzó hacia el castaño, abrazándolo como un náufrago a una tabla y dio paso a un llanto desolador. Pasaron las horas así abrazados sin decir nada, solo haciéndose compañía mutua. Un poco más sereno Takano pregunto:

─¿Cómo supiste que nuestro hijo está vivo?

─Encontré esto en el despacho de mi padre ─Ritsu saco una carta de un cajón dentro de la mesita de noche y se la entrego─. Mis padres me mintieron, mi hijo no murió… ellos lo dieron en adopción.

Para el castaño era muy doloroso enterarse que dos de las personas en las que más confiaba lo hubieran traicionado de la manera más vil al arrebatarle a su hijo y hacerlo pasar por muerto.

En esa carta los padres adoptivos de su pequeño revelaban el deseo del niño por conocer a sus padres biológicos. Una sonrisa surco su rostro… ¡Su hijo quería conocerlos! Pero esa sonrisa tembló al darse cuenta de la fecha en que fue escrita… hace 3 meses. Cabía la posibilidad que su pequeño se hubiera decepcionado al pensar que no querían verlo por no contestar la carta. También estaba la cuestión de los padres adoptivos a acceder a una visita después de tanto tiempo.

─Recuperaremos a nuestro hijo ─Takano abrazó a Ritsu y deposito un beso en su frente─ te lo prometo.

Analizando la carta no encontraron más que una firma y unas iniciales: U.A, viendo el sobre encontraron una dirección y un nombre: Kentarou Kanagusiko. Al día siguiente, Takano envió una carta a la misma dirección pidiendo una audiencia con ese hombre que supusieron fue el encargado del papeleo de la adopción. El moreno dejo la carta en el buzón y se dirigió a Marukawa Shoten.

Pasaron un par de días antes de recibir respuesta. La carta llego y un revuelo se desato en el departamento de Takano, por primera vez en muchos años estaba nervioso y ansioso. La última vez que se había sentido así fue cuando salió corriendo a las calles de Tokio en busca de Ritsu.

─Takano-san que dice.

─Tenemos una cita dentro de dos días ─le entrega la carta a Ritsu─ nos veremos en su oficina.

Los dos días pasaron rápidamente. Entraron a una oficina decorada con buen gusto, los muebles acordes a la posición de su dueño y con un aura de tranquilidad. El hombre que los recibió tenía la misma edad que su padre y recordaba haberlo visto en una que otra ocasión en reuniones sociales de la alta sociedad de Japón. Kanagusiko-san con un ademan les indico que se sentaran. No hizo falta que le dijeran nada, el sabia a lo que venían.

─He hablado con los padres adoptivos del niño y han aceptado una audiencia con ustedes.

─¿Cuándo es la audiencia, Kanagusiko-san?

─Dentro de una semana ─Kanagusiko-san saco una tarjeta de presentación de un cajón─. Esta es la dirección.

─¿Quiénes son?

─La pareja pidió expresamente no revelar esa información.

─¿Ellos saben nuestros nombres?

─Ellos tampoco saben sus nombres, están en igualdad de condiciones.

─¿Le ha comunicado algo de esto a mi padre, Kanagusiko-san?

─El señor Onodera no me ha contactado.

─Gracias por todo, Kanagusiko-san.

El hombre solo asintió con la cabeza.

La pareja salió con una sonrisa, muy pronto conocerían a su pequeño y podrían estrecharlo entre sus brazos.

La semana fue infernal, estar en la última etapa de entrega era agotador. Lo único que los mantenía aun cuerdos y en pie era las ansias que el día terminara. Mañana conocerían a su hijo. El moreno andaba de mejor humor que de costumbre al igual que su pareja, lo cual levantó murmullos en el departamento Esmeralda.

─La sonrisa de Takano-san da más miedo que ver a Hatori-san sonriendo ─murmuro Kisa a Mino.

El aludido no le tomo importancia y siguió trabajando. Aunque muy dentro también deseaba saber la razón de la aterradora sonrisa de su jefe.

─Ritchan también se ve feliz.

─Mmm…

─Seguro echaron un buen polvo.

─No creo…

─¡Escuchen bien bola de zánganos, dejen de platicar y trabajen mas!

Todos dejaron la conversación al escuchar el grito de su jefe y siguieron con lo suyo.

Llegaron a la cita quince minutos antes. Entraron al complejo de departamentos y tomaron el ascensor rumbo al quinto piso, puerta catorce. Cruzaron el pasillo tomados de la mano, Takano había tomado la de Ritsu y este no la rechazo. Salieron del ascensor y preguntaron a uno de los vecinos la dirección que les había dado Kanagusiko-san. La jovencita señalo la puerta siendo violentada por una mujer.

─¡Sensei, abra la maldita puerta en este instante!

Una mujer pelirroja aporreaba la puerta a grito pelado. A ambos se les hacía familiar la mujer pero no sabían donde la habían visto… Marukawa Shoten. Si, ambos la habían visto en los pasillos de la editorial, la reconocieron como Aikawa-san del departamento editorial Zafiro. Verla ahí los sorprendió… eso quería decir que la madre adoptiva de su hijo era… ¡Yayoi Akikawa!

─¡Sensei, entregue el manuscrito ahora mismo o derribare la puerta!

─Típico escritor que rompe los plazos de entrega.

─¡Isaka-san va a matarme!

Eri Aikawa rayaba en la desesperación, quería morir antes que Isaka-san la colgara de un árbol y le diera de palos como a una piñata por no entregar el manuscrito a tiempo. Pensaba en derribar la puerta a punta de patadas cuando se percató de la presencia de la pareja.

─¿Takano-san, Onodera-kun que hacen aquí?

─Asuntos personales, Aikawa-san.

El celular de Aikawa interrumpió la posible replica.

─¡En 5 minutos! ─la pelirroja sintió que el peso en sus hombros, desaparecía─ ¡Gracias a dios, aquí los espero!

El ascensor volvió abrirse y de él salió un hombre alto de mediana edad, de cabello grisaceo y ojos violetas, ellos lo reconocieron como el famoso escritor, ganador del premio Namori a la más corta edad: Akihiko Usami. Detrás del escritor salió un joven castaño de ojos verdes quien trabajaba en la sección Japun de Marukawa Shoten acompañado de un niño de once años que se ocultaba tras un oso gigante de felpa.

Akihiko Usami se acercó a la pareja mientras el castaño mayor entrega lo que supusieron era el manuscrito a Aikawa-san y el pequeño le daba un regalo.

─¿Así que ustedes son los que quieren quitarnos a nuestro Yukihiko?

El niño como si sintiera que hablaban de él volteo en su dirección.

Ritsu sintió la pequeña mirada y ahí lo vio… tenía los cabellos castaños más claros que el joven al que acompañaba, eran de la misma tonalidad que los suyos y sus ojos que lo miraban con ávida curiosidad eran los mismos ojos color avellana de Masamune, eso solo significaba que ese niño era su hijo. De pronto Ritsu se sintió muy débil, lo último que escucho fue la voz de Masamune llamándolo y todo se sumergió en una intensa oscuridad.

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Notas mías.

Takano-san no sonríe cuando trabaja, solo cuando esta con Ritsu o con Yokozawa-san, así que el hecho de sonreír es aterrador para sus subordinados al no estar acostumbrados a ello.

La reacción de Takano-san se me ocurrió después de leer Yokozawa Takafumi no baai, donde hay una plática entre Yokozawa-san y Kirishima-san, este le dice que se ha percatado que Takano-san es más sensible de lo que aparenta y por esa misma razón la sección Esmeralda tiene grandes ventas bajo su mandato.

Yayoi Akikawa es el seudónimo con el cual Usagi-san firma sus novelas Boys Love (BL/Yaoi). Aikawa-san es su editora y trabaja en la sección Zafiro (Yaoi) de Marukawa Shoten.

Misaki Takahashi trabaja como ayudante en la sección Japun en Marukawa Shoten y su jefe es Zen Kirishima.

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