Cómo ya habéis visto en los capítulos anteriores, soy muy dada al perspectivismo. Me gusta dividir la narración en los distintos personajes, me da la sensación de que es más completo y da un cierto ritmo a la historia. Aunque ya sabéis que si tenéis dudas o algún concepto que no quede claro, siempre lo podéis poner en los reviews y lo contestaré con la subida de un nuevo capítulo.
PD: Por cierto, los personajes no son míos (al menos la mayoría). Pertenecen a Masashi Kishimoto.
Narra Sakura:
Íbamos por una carretera, que serpenteaba y al lado de Sasuke, se veía el Mar. ¿Qué tan lejos vamos? Ya se ve el Mar.Como siga así no le va a quedar país que recorrer. A mi derecha había un constante muro de piedra oscura. Bah, me he cansado de mirar las vetas de la piedra. ¿Música? Encendí la radio y el ruido de la no señal hizo que me pitaran las orejas. ¡Mierda! La apagué inmediatamente y oí una risita por parte de mi compañero y conductor.Iba a decirle algo, cuando me quede fascinada por la imagen que tenía delante. La luna llena brillaba en el cielo tiñendo una parte de la superficie del mar de color plata, a causa de la luz de la luna, la piel de Sasuke, parecía más blanca aun, y su cabello...su cabello normalmente completamente azabache, ahora tenía reflejos plateados. Intenté grabar esa imagen en mi mente. Él me miró y me dijo.
—Ya casi llegamos. Estate tranquilita un ratito mas.
Dijo con un deje divertido en la voz. Yo me hundí todavía más en el asiento del copiloto. ¡Ale! A mirar más piedra oscura. Seguimos al lado del mar, hasta que encontramos una pequeña playa de piedrecitas oscuras, pero que con la luz de la luna brillaban en tonos plata. Aparcó el coche y bajamos hasta la playa. Por suerte, con el trayecto se me habían pasado los efectos del margarita y demás, así que me sostuve bien sobre mis tacones, demasiado delgados para un suelo tan irregular como la playa. Intenté andar sobre las piedrecitas con cuidado, aunque para que no se clavaran los tacones en algún agujero, tanteaba cada pasito. Más bien, iba dando saltitos. Al verme un poco desestabilizada Sasuke me tomó en brazos y me sentó sobre las pequeñas y frías piedras que componían la playa. Él se sentó mirando la luna a mi lado. De pronto un silencio se formó entre nosotros, interrumpido sólo por el sonido de las olas. ¡Mierda! Mira la luna tú también, que no se dé cuenta de lo nerviosa que estás. Eres la única vampiresa que no sabe fingir tranquilidad. Sasuke me miró, abrió la boca para decir algo, pero la cerró sin decir nada. Fui yo la que rompió el silencio. O ahora o nunca.
— ¿Sabes? Nunca había conocido a alguien como tú. —Él me miró sorprendido pero no dijo nada—Me refiero a que no había sentido esto por nadie, nunca.
Dejó su expresión sorprendida y puso un semblante neutral. Yo, un poco ruborizada, bajé la cabeza. Pasó un rato, pero él no dejaba de mirarme. Entonces lo decidí. Se lo voy a decir, ya no puedo aguantar más este sentimiento. Y pensando eso, levanté la cabeza, lo miré directamente a los ojos, y sonrojada le dije.
—Sasuke...yo...— ¡Arg! Sakura! ¿Qué te pasa? Díselo. Cogí aire y seguí. —Sasuke, yo te amo. — Él restó impertérrito ante mi confesión. Al ver que ninguna expresión pasaba por su rostro, empecé a asustarme. Yo estoy aquí desnudándote mi corazón ¿y tú no tienes nada que decir? —Desde el primer día que te vi. Sabía que había algo diferente en ti. Hoy que he bebido tu sangre, y lo he comprendido. No puedo retener más estos sentimientos. Te quiero.
Dije poniendo énfasis en las últimas dos palabras. Pasaron los minutos, y lo único que oía, eran las olas que venían y se iban. Mi corazón latía a cien por hora, esperando su respuesta. Entonces, suspiró y su expresión cambió. Se sonrojó un poco y puso cara afligida, me cogió la cara con las dos manos, se acercó lentamente y cuando estábamos casi rozándonos me dijo.
— ¿Sabes Sakura? Yo también te amo. Mi Vampiresa.
Entonces rápidamente acortó la poquísima distancia que nos separaba y nos fundimos en un tierno y apasionado beso. Ese beso fue increíble, me dio la sensación de que el tiempo no pasaba, eso me gustaba, no quería separarme de él, pero al final lo tuvimos que hacer. Los dos un poco sonrojados, miramos la luna que brillaba plateada encima de nuestras cabezas. Me pasó una mano por los hombros acercándome más a él, y yo apoyé mi cabeza en su hombro. Y así nos quedamos.
— ¿Por qué has dicho que lo has comprendido cuando has probado mi sangre?
Me preguntó mientras jugaba de manera distraída con uno de mis mechones.
—Por que cuando he probado tu sangre. Ha sido como si una parte de mi se completara, tu alma se ha amoldado a la mía. Cuando he bebido de ti, nuestras almas se han reconocido y se han unido.
Le contesté mientras intentaba averiguar su reacción. Él restó pensativo y yo lo dejé con sus pensamientos. Cuando esté listo preguntara.
— ¿Cómo qué se han reconocido y unido? ¿Qué consecuencias tendrá el mordisco y demás en mí?
Esa es una parte un poco complicada. Yo suspiré, intentando encontrar las palabras correctas.
—Por lo que me han contado, las almas siempre vuelven y se reencarnan para buscar a su pareja, la otra alma que los complementa. Son cómo dos piezas que cuando se juntan, forman una sola. Por ahora nuestra conexión es un poco débil ya que sólo uno de los dos tiene la sangre del otro y te he mordido una sola vez. Entre tú y yo se ha formado un vínculo, te sentirás más propenso a estar conmigo, y con el tiempo podrás hasta leer mis emociones, además de otras habilidades. Pero sólo si te sigo mordiendo con frecuencia. Pero no quiero porque los mordiscos resultan adictivos.
Dejé que fuera asimilando poco a poco mis palabras. Yo no tenía prisa para contárselo todo. Quería que él mismo fuera quien sacara sus conclusiones. Aunque me arriesgara a perderlo.
—La conexión se ha formado por qué me has mordido, ¿no?
Dijo un poco inseguro. Por un momento dejó de jugar con mi cabello, para seguir al poco tiempo.
—Sí. Y porque nuestras almas se complementan.
Tuve un pequeño escalofrío más por la incertidumbre que me embargaba que de frío. Soy in vampiro, no siento la temperatura exterior tan sensiblemente como los humanos. Sasuke me atrajo hacia él y me sentó en su regazo. Que calentito. Me recosté sobre su pecho y dejé que me acariciara distraídamente mientras pensaba.
— ¿Y todo es porque te haya dado mi sangre?
Dijo mientras seguía reflexionando.
—Sí. Más o menos.
Esta vez tardó un poco menos en preguntar.
— ¿Qué pasaría si me dieras tu sangre?
Su corazón se aceleró con expectación. Yo sonreí un poco, esa pregunta tenía que ocurrírsele. Es un chico listo, ha llegado a la conclusión que yo esperaba.
—Nuestro vínculo se completaría. Además de que tu fuerza y resistencia aumentarían, yo sabría dónde estás y percibiría tus emociones a todo momento, a ti también te pasaría conmigo. Pero no te puedo dar mi sangre. Nuestra sangre tiene poderes curativos, pero si te doy mi sangre para curarte, y luego no te la quito, te convertirás en mi sirviente eterno, un ghoul.
Él suspiró, parecía decepcionado. Créeme, a mí también me gustaría que bebieras mi sangre. Eso te convertiría en mío de una manera absoluta a los ojos de los demás vampiros. Te protegería de todo, sobretodo de lo que más tememos de los humanos, la mortalidad.
— ¿Y habría otra manera de que el vinculo se completara?
Yo asentí. Él posó una mano bajo mi barbilla e hizo que lo mirara a los ojos. Yo bajé la mirada. No quería decírselo. Me dolía que la única manera de tenerlo como un igual y que nuestro vínculo se completara, fuera esa.
—Sí que la hay. Que te convierta en lo que soy yo. Un monstruo que debe beber sangre para seguir vivo.
Bajé la cabeza y su corazón se ralentizó. Yo me temí lo peor. Pero me abrazó y me estrechó contra su cuerpo con fuerza. Podía sentir su deseo de consolarme y de tenerme más cerca todavía. Estoy empezando a notar fragmentos de sus emociones. Mi cuerpo ha terminado de absorber su sangre. Nos quedamos abrazados hasta que mi móvil sonó. Lo cogí y miré la pantalla.
— ¿Sai? Qué raro que me llame. —Respondí. — ¿Si? ¿Qué pasa Sai?
—Es Naruto.
Yo sorprendida y preocupada por la seguridad de mi hermano le pregunté alarmada.
— ¿Naruto? ¿Qué le pasa? ¿Está bien?
—Sí. Él está bien. Pero no te llamo por eso.
— ¿Entonces? ¿Por qué?
Dije un poco molesta porque con su llamada había interrumpido las cavilaciones de Sasuke. Es muy importante que tenga las cosas claras.
—Está despertando.
— ¿Despertando?
Pregunté extrañada.
—Sí. Él es un vampiro, pero su poder vampírico está sellado. ¿Recuerdas? Pues en la discoteca pegaron un puñetazo a Hinata cuando te fuiste. Naruto casi pega a esa chica. Cuando lo paré me miró. Con ojos, color verde brillantes intensos, como se nos ponen al beber sangre o cuando usamos algunos de nuestros poderes.
Luego de procesar la información que me estaba dando, me di cuenta de un detalle, que no estaba claro.
— ¿Cómo que verdes? Se le tendrían que poner de color azul cielo brillante. Como los de los hombres de nuestra familia.
—Ya, y no sé por qué. A lo mejor Naruto es como tu madre. No sería extraño, es línea directa de sangre. Y si continúa así, podría atacar a alguien. Ya sabes lo inestables que son.
Me puse una mano tapando mi boca y Sasuke preocupado me acarició el hombro y se acercó más a mí para escuchar mejor.
— El sello tendría que impedir eso. ¿Se está debilitando?
—Sí.
— ¿Qué crees que podría pasar si se rompe?
—No lo sé. Pero yo no esperaría mucho en averiguarlo y lo consultaría con tu padre.
Yo me puse seria y asentí.
—Sí. Tienes razón. Llamaré a papa para decirle si les va bien que los visite. Me parece que este no es un tema que se pueda hablar por teléfono.
—Es verdad. Bueno, os esperamos en casa, me iré cuando llegues. Adiós.
—Adiós.
Y colgué. Sasuke me miraba interrogativo. Debió escuchar la conversación.
—Mi hermano también es vampiro pero está sellado.
El asintió y serio dijo.
—Ya lo sé. Me lo dijo él, hoy, cuando volviste.
Yo, aunque sorprendida, le resté importancia asintiendo y continué.
—Pues por lo que parece, el sello se está debilitando. Y tengo que hablarlo con mi padre.
Él asintió. Yo me levanté a desagrado de su regazo y marqué el número del móvil de mi padre. No fuese que se hubieran vuelto a mudar. Era la una y media de la madrugada, pero conociendo a mis padres, aún no estarían durmiendo. Tardó un poco, pero al fin contestó alguien bastante conocido para mí.
— ¿Si? Móvil de Minato Uzumaki.
—Hola Josh, soy yo, Sakura.
— ¿Señorita Sakura?
—Sí. Cuanto tiempo. ¿Está mi padre?
—Sí, un momento señorita.
A través del auricular, se oyeron unos pasos, y la voz de Josh y mi padre. Seguro que sigue en el despacho. No son horas papá. Eres un verdadero adicto al trabajo. Entonces se puso él y dijo.
—Hola mi niña, ¿Qué pasa?
—Em...Hola papa. ¿Te parecería bien que un día de estos os visitara?
— ¡Claro! Ven cuando querías. Sabes que nuestra puerta está siempre abierta.
—Entonces, ¿Pasado mañana?
—Parece algo importante. ¿Estáis bien?
—Sí. Pero no es algo que se pueda hablar por teléfono papá. Tiene que ver con Naruto.
Hubo un silencio.
—Está bien. Pasado mañana me parece perfecto princesita. Le diré a Josh que te mande un correo con los pasajes para el avión y mandaré a alguien para que te recoja en el aeropuerto. ¡Nos vemos!
Y me colgó. Yo me quedé oyendo el "tu, tu" del teléfono unos segundos. Seguro que está atareado, por eso no se ha parado a charlar conmigo. En esos segundos, Sasuke ya se había levantado y veía hacia mí. Con su mano, delicadamente acercó mi cabeza a la suya, y me besó el cabello.
—Me parce, que tendremos que dejar esta conversación de momento.
Yo le sonreí, y fuimos hacia el coche. Durante el camino, me preguntó.
— ¿Como son tus padres?
—Pues... Mi padre, se parece mucho a Naruto, pero es más rubio, y tiene los ojos más claros y avispados. Mi madre, se parece a mí pero es mucho más hermosa. Tiene el cabello rosado como yo pero más oscuro, ojos verde oscuro y a pesar de ser una mujer de estatura bajita, tiene un cuerpazo de infarto.
Sasuke sonrió de lado y sin mirarme me dijo.
—Entonces, seguro que os parecéis en más de lo que crees.
Estuvimos en silencio, el resto del trayecto hasta llegar a casa. Cruzamos el jardín y aparcamos fuera ya que el coche de Sai impedía maniobrar mucho más. Cruzamos el portal y colgamos los abrigos. No había nadie en el salón. Con mi oído vampírico, podía oír ruido en la sala de juegos. Seguro que han venido a jugar a la play.
Narra Sasuke:
Subimos el último escalón y se oyó el sonido del fin de la partida, ganaron Naruto y Hinata. Naruto todo contento la abrazó, Hinata por su parte, se puso roja hasta la raíz del cabello. Sakura me dio la mano y cuando nos miramos, nos reímos. Al oír nuestras risas se giraron.
—Al fin llegáis. —Dijo Ino con una mirada picara. — ¿Donde estabais?
Sakura se sonrojó, y a mí me pareció adorable, pero lo disimulé.
—Hola Sakura, Sasuke.
Hinata, venía hacia nosotros dejando atrás una escena bastante peculiar. Naruto con las manos levantadas, le pedía disculpas a Neji que lo había cogido por el cuello de la camisa y que hacia cara de querer asesinarlo, mientras le decía que no se sobrepasara con Hinata o lo despellejaba. Entonces Tenten, un poco preocupada por Naruto fue hacia Neji para calmarlo. Al cabo de un rato lo consiguió. Sakura y yo, fuimos a dejar los abrigos a nuestras habitaciones. Y al subir, Sakura preguntó
— ¿Nos podemos unir?
Ino agarró el mando de la Wii y sonriente le contestó a Sakura.
— ¡Claro! Quiero ver cómo te las arreglas en un combate de boxeo.
Antes de empezar otra partida, Naruto le dijo.
—Sakura por cierto, ha llamado Papá. Pasado mañana nos ha invitado a casa una semana. —Sakura y yo nos miramos preocupados. — ¿Y sabes qué más? Dice, que traigamos a Sasuke, Ino, Hinata y a Neji. ¡Ah! Y que intentemos traer también a Sai.
Espera, ¿yo? ¿En casa de Sakura? ¿Con sus padres? ¿Y con los demás? ¡La que se va a liar! Tenten, que ya había calmado a Neji sorprendida dijo.
—Pero si solo nos has dicho que había llamado tu padre y ya está. No que nos había invitado.
Naruto, un poco nervioso le contestó.
—Bueno...papá me dijo que os lo dijera cuando Sakura llegara.
— ¿Y cómo supo tu padre que Sakura no estaba?
—Mi padre es un vampiro de...tropecientos años. Como Sakura lo llamó, a través del teléfono reconoció el sonido del Mar.
Mientras decía eso, iba calibrando los mandos de la Wii para que las chicas jugaran. Entonces Ino dijo con una sonrisa socarrona.
—Eso responde a la duda de donde fueron. La playa...que romántico.
Neji, que había recuperado su rostro sereno de siempre, le preguntó a Sakura.
— ¿Y cuántos años has dicho que tiene tu padre?
Sakura se lo pensó un poco y dijo.
—Me parece que unos 1468...—Se giró hacia su hermano que estaba concentrado en el juego y le preguntó. — ¿Verdad Naruto?
Él, poco interesado simplemente contestó.
—Sí, supongo que algo así, año arriba año abajo...
Tenten, que pensaba en voz alta empezó a hablar muy bajito y fue aumentando el tono dijo.
—Ahora que lo pienso... una vez nos dijo que nació en el... ¿516?
Entones Sakura chocó su palma de la mano con su puño y dijo.
— ¡Ah! Es verdad. El agosto de 516 después de Cristo. Hace 1468 años. ¡Tenten que buena memoria!
La elogiada le dedicó un guiño cariñoso y Sakura le sonrió. Nunca voy a entender el juego que se traen estas dos. Sai se disculpó ya que se tenía que ir. Qué vida más ocupada tiene. Ino le casi suplicó que se quedara, pero no consiguió que cambiara de idea y bajó para despedirse de él. Sakura le recordó que le llamaría para quedar a una hora en el aeropuerto y él la besó sonriente. Seguimos jugando toda la noche, Naruto se lo pasó en grande. Nos fuimos a dormir a las siete de la madrugada, aunque Ino seguía dando botes. A la mañana siguiente nos despertaron Naruto y Sakura. Él quería comer ramen para comer y ella le decía que no, que haría algo para comer. Entonces se levantó Tenten y les sugirió que pidieran unas pizzas. Y así lo hicimos. Durante lo que nos quedaba de día, los chicos acompañamos a las chicas a buscar muebles para las habitaciones de Hinata e Ino. Eso nos llevó toda la tarde.
Narra Sakura:
No me podía creer que mañana nos fuéramos a casa de mis padres una semana. Y encima éramos tres vampiros y cinco humanos. Naruto cuenta como humano. Yo y Sasuke acabábamos de empezar a salir, y ya tendría que conocer a mis padres. Lo peor es sentía en ese momento era la incertidumbre de no saber cómo reaccionaría mi padre a la noticia. ¿Se enfadaría o lo aprobaría? El no saberlo me mataba. La otra cosa que me atormentaba, era como se adaptaría Sasuke a mi mundo. ¿Qué pensaría después de saber cómo es el sitio de donde vengo? De seguro me dejará. Después de ver en la caótica casa donde crecí...cualquiera lo haría. Entonces no me queda más remedio que decirle que mientras estemos en mi casa, nos tenemos que mantener lejos, aunque parezca imposible. Así, mi padre no sospechará ni se enterará y no le podrá hacer nada si no lo aprobara. Decidido, se lo diré esta noche. Aunque me duela.
El día me pasó más rápido de lo que habría deseado. Antes de darme cuenta, ya era la noche y había terminado de hacer mí el equipaje. Salí a la terraza donde encontré a Sasuke esperándome mirando la luna. Él había sentido mi llamada. Inspiré profundamente. Se lo diré.Pero antes de que yo pudiera decir nada, el empezó.
— ¿Ya has hecho tu equipaje?
—Si ¿Y tú?
—Sí.
Volví a inspirar el frio viento de esa noche para relajarme, el corazón me iba a cien.
— ¿Sasuke?—Él me miró. Un poco extrañado por mi tono triste. —Tengo que decirte una cosa...Sé que te voy a pedir algo bastante complicado pero ¿me escucharás?—Él aún extrañado asintió. —Mientras estemos en mi casa, ¿podríamos fingir que no salimos?
Abrió la boca para decir algo pero la volvió a cerrar, yo esperando su respuesta lo seguí mirando. Esa situación me resultaba bastante familiar. Pero esta vez, no tardó tanto en contestar y me dijo.
— ¿Por qué me pides eso? Sabes que no voy a poder. Ya sabes lo que me cuesta mantenerme alejado de ti durante un minuto o dos. —Me miró dolido y yo puse una mano en su rostro. Continuó. —Eres la única persona la cual le he mostrado todas mis emociones. Y que he querido tanto en toda mi vida.
—Lo sé. Y yo también te quiero tanto que preferiría dar mi eternidad a pasar dos segundos sin ti...
Iba a continuar, pero él me cortó con un apasionado beso. Me abrazó por la cintura y yo puse mis brazos alrededor de su cuello y hundiendo mis manos en su azabache cabello. Nos seguimos besando durante un buen rato. Sus labios eran adictivos. Al separarnos me dijo.
— ¿Tienes miedo de que al decirle a tu padre que salimos nos quiera separar?—Yo asentí. — ¿Y cuando te podré besar?
—Nos podemos escapar un momento y besarnos. ¿Qué te parece?
—Una tontería. —Yo me quedé mirándolo sorprendida por su tono directo. Él que me seguía abrazando por la cintura miró la luna otra vez. —Me parece una tontería, pero si es lo que quieres, me parece bien.
Me sonrió y yo lo abracé tan fuerte como pude sin hacerle daño. Y al oído le susurré.
—Te quiero.
Sentí una pequeña risita por su parte antes de contestar.
—Y yo a ti pequeña. Y te recuerdo que si nunca tienes hambre, me tienes aquí para ti.
—Pero si acabo de cenar.
—Pero la comida humana es solo un sucedáneo. ¿Verdad?
Lo sentí sonreír en mi cuello y el cabello del cogote se erizó.
— ¿Cómo lo has...?
Él me interrumpió.
—Naruto.
Entonces lo entendí y empecé a reír, él rió conmigo.
—Por cierto, nada de besarnos a escondidas. Por la noche vendré a tu habitación y no me iré de allí hasta que bebas de mí.
Yo lo miré completa y absolutamente estupefacta. No se da cuenta de lo que significan los mordiscos para los vampiros. Mis colmillos se alargaron unos milímetros y él percibió mi excitación a través del vínculo. Me besó y su lengua rozó provocadoramente mis colmillos, tentándome. Yo profundicé más el beso y él me atrajo todavía más hacia su cuerpo. Nos besamos una vez más y aunque ambos seguíamos excitados, nos fuimos a dormir.
Al día siguiente fuimos todos al aeropuerto. Había conseguido a base de mucha insistencia que Sai viniera dejando al mando a uno de sus ghouls. Todos estábamos nerviosos. El único que sonreía era Sai, como de costumbre. Neji y Sasuke, también estaban nerviosos, pero eran los que mejor lo disimulaban. Aunque a través del vínculo podía percibir tenuemente las emociones de mi compañero. En el avión, tenía a Sasuke al lado, y como esa noche no pude dormir de los nervios, estaba que me caía del sueño. Finalmente al cabo de unos minutos, me dormí en el hombro de Sasuke. Aunque me desperté en el de Tenten. Ella me acarició el cabello y con un susurro me despertó cariñosamente. Sasuke la fulminó con la mirada y ella le sacó la lengua juguetona.
Desembarcamos y nos dirigimos hacia la salida. Llegamos y en las puertas, toda la gente miraba hacia la salida admirados. Cuando llegamos nos encontramos un jeep negro blindado, en el que casi se podía meter un regimiento y con los cristales tintados. Y un hombre de mediana edad esperando. Él me reconoció y me llamó.
— ¡Señorita Sakura!
Sasuke me miró extrañado y yo me encogí de hombros. Alégrate que no hayan enviado nada más ostentoso. Naruto tan contento fue hacia el coche y saludó el chofer.
—Andrew, ¿Qué tal?
El hombre sorprendido le dijo.
— ¿Señorito Naruto? ¿Realmente es usted?
Naruto asintió. Andrew nos abrió las puertas para que entráramos y se ocupó de meter las maletas detrás, mientras nos íbamos metiendo uno a uno dentro de ese tanque. Cuando hubo terminado cerró la puerta con un sonido sordo y se metió en el sitio del conductor para guiarnos hacia casa. Ino que había soltado un silbido al ver el choche por dentro empezó.
—Naruto, Sakura...No nos habíais dicho que erais hijos de una familia rica.
Naruto y yo nos miramos avergonzados. Tampoco es que al llegar nos hubiéramos puesto a contar los euros de nuestra cuenta bancaria. Simplemente no salió el tema.
—Bueno…Nuestro padre es el director de las empresas Uzumaki y nuestra madre tiene una marca de ropa. Y como vampiros, nuestra familia ha ido acumulando propiedades y etc…
Solo se sorprendió Ino. Supongo que no lo había pensado de esta manera. Neji fue quien le contestó.
—Ino, no te sorprendas, es normal. Son muchos siglos. Además no es la única. Hinata es hija del director de las empresas Hyuuga y yo del director de su rama secundaria. Nuestra familia es una de las más antiguas que se tiene constancia. También hemos ido acumulando riquezas y demás. —Entonces se giró hacia Sai. — ¿Y tú? ¿Qué hace tu familia?
Él sin dejar de sonreír, mientras le acariciaba distraídamente el brazo a Ino, le contestó.
—Yo soy hijo de la hermana del padre de Naruto y Sakura. Pero tengo mis propios ingresos y propiedades. Digamos que soy independiente.
Tenten y yo nos miramos y soltamos una pequeña risita. Sai nos guiñó un ojo y ella y yo rompimos a carcajadas. No, si Independiente es. Entonces la limusina frenó. Habíamos llegado a casa.
Narra Tenten:
Por fin llegamos, todo estaba como lo recordaba. Aunque Sakura se había mudado varias veces, esta era una de las casas favoritas de María. Las grandes verjas metálicas se abrieron y cruzamos el gran jardín y llegamos a la rotonda donde las grandes escaleras blancas con la gruesa barandilla que conducían a las grandes puertas de madera maciza de la mansión. La fachada de la gran casa era de color blanco, impecable. Bajamos del coche después de que el amable Andrew nos abriera las puertas del jeep. Las grandes puertas de la mansión se abrieron y nos vino a recibir una mujer muy conocida para los integrantes de la familia. Era una mujer de estatura media, con el cabello pelirrojo pulcramente recogido en un moño detrás de la cabeza, unos ojos violetas centellantes e iba vestida con un traje negro. Yo alegrándome de verla la saludé.
—Hola, Sophia.
Ella con una sonrisa educada me respondió con una reverencia.
—Señorita Ama. Veo que se encuentra bien.
Siempre tan formal. Sakura también la saludó abrazándola.
— ¡Sophia! ¿Qué tal?
La jefa de personal, sonriendo le contestó.
—Muy bien, ¿y usted Señorita?
Sakura contenta le respondió.
—Como siempre.
Entonces, fue cuando Sophia vio a Naruto salir del coche. Fue rápidamente hacia él y se inclinó con una reverencia.
—Señorito Naruto, estoy encantada de volver a servirlo.
Naruto, un poco avergonzado, se apresuró a hacer que se levantara y le dijo.
—Y yo de volver a casa Sophi.
Entonces, se dirigió a Sai, con una sonrisa.
—Señor ¿Cómo se encuentra?
Él sin dejar de sonreír le dijo.
—Bien.
Sophia, se dirigió a los humanos y se presentó con tono educado.
—Soy Sophia, la jefa de personal de esta mansión y de la familia Uzumaki. Soy quien les servirá en su estancia.
Hinata e Ino le sonrieron un poco incómodas.
—Encantadas. Somos Ino Yamanaka y Hinata Hyuuga.
Sasuke y Neji miraron a sus respectivas parejas y ante el asentimiento de estas, se presentaron.
—Yo soy Sasuke Uchiha.
—Yo, Neji Hyuuga.
Entonces, Sophia dijo algo por lo bajo y Sakura se tensó. Con un tono duro pero sorprendentemente aterciopelado le advirtió.
—Sophia. Ellos son mis preciados amigos. Han llegado sanos y se irán sanos y sin que ni una gota de su sangre sea drenada. ¿Queda claro? —Sophia asintió firmemente, un poco avergonzada por la reacción que había suscitado en Sakura y miró con lastima a Neji y a Sasuke. Entonces, Sakura continuó. —Y por favor, pide a la cocina que durante las comidas no se sirva sangre humana bajo ningún concepto. Oh, casi me olvido. Lleva las maletas a sus respectivas habitaciones, ahora hablaremos sobre el tema. Y por favor prepara refrigerios para los invitados y acompáñales al invernadero número 1.
La mujer asintió a cada petición de Sakura, anotándolo mentalmente como la profesional que es. Nos dispusimos a entrar a la mansión encabezados por Sakura y Sophia. Ino se acercó a Sakura mientras esta hablaba con Sophia sobre las habitaciones. Cuando Sakura terminó de hablar con la ghoul, esta desapareció y dos metros más adelante teníamos a otra muchacha de cabello negro y ojos dorados que nos condujo al invernadero. En el camino Ino le dijo a Sakura.
—Oye, ¿No te has pasado un poco?
Sakura un poco perpleja, pero sabiendo a que se refería le contestó.
—Para mí, lo primordial, es vuestra seguridad, esta es la casa de unos vampiros y está llena de ghouls y con algún que otro zombi. Y si no hubiera dicho eso, conforme estáis bajo mi protección y sois mis invitados. Seguramente correríais algún tipo de peligro. —Ino, puso una cara horrorizada y Sakura rió un poco como respuesta. —Pero, ella es capaz de hacer todo lo que le he pedido y más. Es la jefa de las sirvientas desde mucho antes de que yo o mi hermano naciéramos. Es una ghoul muy vieja y lleva muchos siglos con mi familia. Fue la primera ghoul que mi madre convirtió, y créeme que de eso hace ya siglos.
Ino, sorprendida dijo.
—Pero si aparenta como mucho 30.
Sakura soltó una pequeña carcajada.
—Los ghouls son creados a partir de sangre de vampiro. No envejecen aunque siguen necesitando comida para sobrevivir y pueden tener hijos como los humanos.
Ino se quedó meditando la respuesta de su amiga, y yo aproveché para ir junto a Sakura y hablar.
— Deja de agobiarte.
Ella, perpleja me dijo.
— ¿A qué te refieres?
Yo suspiré y me puse seria. Sakura me escucha mejor cuando me pongo seria.
—Sakura. Te conozco y conozco a tu familia. Ya sabes que estarán bien. Los ghouls no quieren sangre, y los zombis seguramente estarán encerrados y bien controladitos por María. No te preocupes. Sophia sólo se planteaba la idea de si la sangre de dos chicos jóvenes complacería a María. No puede evitarlo, ya lo sabes.
Ella empezó a decir.
—Pero...
La corté antes de que pudiera decir algo.
—Tranquila. ¿Alguna vez ha fallado el servicio de la casa Uzumaki?
Ella alegró un poco la cara y contestó.
—No.
Diciendo eso, llegamos al invernadero. Mejor dicho, al enorme invernadero. Entramos y en una mesa blanca, había té y pastas para todos. El invernadero olí a tierra recién regada y a flores. Las que teníamos más cerca eran la enormes rosas bien cuidadas. Este era el invernadero con las platitas normales que cultivaba María. Las peligrosas o venenosas estaban más apartados. Nos tomamos el té mientras charlábamos animadamente. Entonces, de golpe Sakura se levantó de su silla y nos dijo.
—Venid. Ya tienen las habitaciones preparadas. Mejor os las enseño antes de que Ino siga acosándome a preguntas.
Entramos otra vez en la casa. Esa casa nunca dejaba de asombrarme. La coloración de esta temporada era bastante ostentosa. Pasamos por el recibidor. Esa era la estancia más grande de la casa, y donde celebraban los bailes. El suelo y la gran escalera de caracol eran de mármol blanco y bien pulido. La escalera de caracol, conectaba los casi siete pisos, con la barandilla de oro también enlustrada. Esa casa, más que una mansión normal, parecía una mansión de un cuento. Aparte de lo grande que era, el suelo de los pasillos, estaba enmoquetado de rojo burdeos, las paredes estaban pintadas con puntura dorada, las puertas de las innumerables habitaciones eran de madera oscura, bien lisa y enlustrada. Por los grandes ventanales de tres metros de alto pasaba la luz solar, que resaltaba el color de las flores y sus jarrones que habían posado pulcramente entre ventanal y ventanal. Todo tan limpio, tan pulido. Y no se veía un sirviente por ningún lado. Pero como yo había venido muchas veces a esta casa, sabía que los había pero todos estaban puestos en sus tareas y tenían la estricta orden de no dejarse ver por los invitados para no perturbar su estancia. Al segundo piso giramos a la derecha, allí vimos un pasadizo lleno de habitaciones. Sakura empezó a señalar puertas.
—Neji, Tenten, Yo, Sasuke, Sai, Ino, Hinata y Naruto. —Todos nos miramos nuestras respectivas puertas. Parecía todas iguales. Ya podrían poner cartelitos o algo. —He pedido que las equipen con todo lo necesario. —Abrimos las puertas y nos encontramos, con nuestras habitaciones. Todas tenían en esencia la misma disposición. Una gran cama con dosel toda blanca con grandes cojines de colores crema y dorados, un escritorio de caoba con una silla ergonómica pensada para pasarse varias horas trabajando en ella. A mano izquierda había un tocador para que las mujeres no tuviéramos que hacer malabares en el baño y a mano derecha un gran armario también de madera noble con muchos cajones. En medio de la estancia había una mesa redonda con dos sillas y un jarrón de rosas azules y negras. Una puerta a la derecha daba a un baño totalmente blanco con las toallas cómo único elemento que le daba color. En frente había en todas un gran ventanal por dónde pasaba la luz la mayor parte del día y tenía un balcón bastante junto con el de la habitación contigua. El único elemento que variaba según la habitación era el color de la pared. La de Neji era de un color verde muy suave, la mía tenía un adorable color crema, la de Sakura era rosa, la de Sasuke tenía un color añil muy elegante. Sai como siempre tenía la habitación de color malva, mientras que la de Ino era violeta, la de Naruto azul celeste y la de Hinata con un precioso color melocotón.
Narra Sakura:
Al abrir la puerta, todos quedaron impresionados. Y salieron de ellas sorprendidos para ir a ver las demás, yo estaba acostumbrada a la mía, ya que era exactamente como la que tenía cuando vivía aquí. Tenten, Naruto y Sai fueron los menos sorprendidos, ya que cuando Sai y Tenten venían, siempre dormían en la misma habitación. Naruto, de pequeño vivió una temporadita aquí, por lo que su habitación era parecía a la que tenia. Hinata e Ino vinieron hacia a mi ilusionadas.
— ¿Cómo lo han hecho?
Yo, orgullosa del trabajo de las sirvientas les pregunté.
— ¿Os gusta?
Ellas al unísono me respondieron.
—Nos encanta.
Les transmitiré sus opiniones al servicio. Sasuke y Neji seguían observando sus habitaciones con interés. Entonces, Sasuke preguntó.
— ¿Y nuestras cosas? ¿Donde están?
Yo, sin salir de mi habitación les grité para que me oyeran.
—Las han puesto en el armario. Si los abres, verás que todo está bien puesto y colgado.
Oí una exclamación por parte de Neji.
— ¡Ostras! No tendrían que haberse molestado.
Entonces se me ocurrió. Mi casa tenía una piscina cubierta. Y sacando la cabeza de mi habitación les dije.
— ¡Hey! chicos, ¿Qué os parece si vamos a la piscina?
Naruto, contestó.
— ¡Sí! Hace tiempo que no voy a una.
—Des del verano. Exagerado.
Oí que le decía Sasuke a Naruto. Contenta volví a entrar en mi habitación para ponerme el bikini. Me quité la camiseta negra y los pantalones blancos. Fui hacia el armario y al abrir vi todas mis camisetas y vestidos colgados, abrí un cajón y allí estaba toda mi ropa interior, miré en otro, mis pantalones, y finalmente en otro y encontré los bañadores. Me puse mi favorito, La parte de arriba era blanca y los dos triángulos los sujetaba un aro negro como la parte de abajo, que era una calceta negra. Lista. Puse mi ropa encima de la cama, ya la guardaría después. Y salí de la habitación junto con una toalla rosa con topos negros y unas chanclas verdes.
Afuera, me esperaban todos. Que rápidos.Ino era la que llamaba más la atención. Llevaba puesto un triquini violeta muy oscuro con un agujero en el estómago que enseñaba su vientre plano. Cando se giró pude ver que el bañador tenía problemas para retener completamente su busto y que la parte de atrás era brasilera. Ahora entiendo porque Sai no se separa de su culo. Hinata como siempre estaba arrebatadora con un bikini azul con flecos y la toalla y las chanclas blancas con rayas rosas. El bikini de Tenten no desmerecía su figura en absoluto. Constaba de un top (bañador) verde oscuro sin estómago y un short (también bañador) verde botella, una toalla negra con una rosa roja en medio y las chanclas rojas. Iba muy cómoda pues parecía que se dirigía a hacer surf i no a pasar un ratito en la piscina. Los chicos definitivamente querían que no pudiésemos pensar en nada durante un buen rato. Neji, con un bañador largo hasta la rodilla negro, una toalla verde oscuro y unas chanclas blancas. Sai, con un bañador largo gris oscuro con filigranas rojas. Naruto, con un bañador largo azul oscuro y negro. Y por último Sasuke, el que tenía más cerca y que no dejaba de mirarme intensamente. Sasuke iba con un bañador hasta las rodillas rojo. Gracias cariño por no permitir que mis neuronas se pongan de acuerdo y dejen de babear por tu cuerpo. Todos estábamos listos. Tenten sonriendo nos dijo.
— ¿Vamos?
Estará percibiendo las hormonas que desprendemos Ino y yo. Todos asentimos. Y entonces, Naruto con una gran sonrisa dijo.
—Yo guio hasta la piscina.
Andamos por pasillos y pasillos aparentemente sin un rumbo fijo. Después de un buen rato de andar, Sasuke le preguntó.
—Naruto, ¿No te habrás perdido, en tu propia casa?—Naruto se giró sonriente y un poco avergonzado asintió. Sasuke soltó un resoplido. —Mira que eres...Idiota.
Naruto se encogió de dolor, como si el pequeño insulto de su amigo le hubiera dolido. Entonces, Hinata un poco ruborizada, pero decidida le dijo a Sasuke.
—Sasuke, por favor, no seas tan duro con Naruto. Él no tiene la culpa. No ha estado aquí desde hace ya mucho. Es natural que se pierda.
A Naruto se le iluminó el rostro y abrazó a Hinata por la espalda todo contento y diciendo.
— ¡Hinata es tan dulce! ¡Ella sí que me comprende!
Hinata se puso roja hasta las orejas, pero esta vez consiguió disimular mejor.
Narra Hinata:
Cuando Naruto me abrazó, un poco más y me da algo. Lo sentía tan cerca...Claro, llevaba bikini. Me subieron los colores, mientras luchaba para no desmayarme. Y lo conseguí. Me daba bastante miedo lo que Neji, le pudiera hacer a Naruto si yo me desmayaba. Así, que cuando se separó de mí, intenté aparentar estar bien, a pesar de las irregularidades de mi respiración. Sakura, Ino y Tenten me miraban divertidas y a la vez sus miradas me felicitaban por haber aguantado y no desfallecer. Entonces, Sakura con un suspiro dijo.
—Mejor voy yo delante.
Gracias por desviar la atención. Se adelantó, conduciéndonos por los innumerables pasillos, hasta que llagamos a una pequeña puertecita de cristal borroso, y al abrirla, nos vino el olor a cloro. Y en efecto, después de bajar una pequeña rampa a oscuras, nos invadió la luz de golpe. Parpadeando, entramos en una grandísima sala. Las paredes de delante y el techo eran de cristal. Una gran terraza con hierba y tumbonas para tomar el sol. Una grandísima piscina que debía medir aproximadamente, 50 metros, con aguas cristalinas, al lado había un yacusi, También había una mesa de hierro con sillas y una sombrilla, y bancos. Esa piscina tiene medidas olímpicas. Sin previo aviso, Ino tiró su toalla en un banco, se quitó las chanclas y se tiró al agua de bomba salpicando a Sakura, que era la que estaba más cerca. La rubia, con una sonrisa picara sacó la cabeza del agua, se había dejado ir el cabello y ahora lo tenía esparcido flotando alrededor suyo como una nube de oro. Miró a Sakura invitándola. Ella le contestó con la misma sonrisa picara, arrojó también su toalla al banco y las chanclas salieron volando hacia el banco al mismo tiempo que ella se tiraba de cabeza a la piscina. Yo, al igual que Tenten, dejé mis cosas en el banco y fui hacia la piscina. Metí primero los pies, aunque estábamos en invierno, en el lugar, hacia una temperatura agradable, la justa para bañarse y al salir no tener frio. Entonces, alguien me cogió de los brazos y me atrajo hacia el agua. Dentro el agua algo se posó sobre mis labios, fue muy fugaz, pero a la vez, una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo. Alguien me besó. Al salir a la superficie vi quien había besado. Me quedé paralizada al verlo. Naruto. Tome aire y él, un poco ruborizado, me guiñó un ojo. Sonriendo me dijo.
— ¿Por qué no te bañas Hinata?
Me guiñó un ojo y se fue con Sasuke en un par de brazadas. Yo no podía contestar de lo sorprendida que estaba. ¡Naruto me acaba de besar! No me lo creo. Sonreí ruborizada aún, y empecé a nadar hacia Tenten.
Lo sorprendente del tiempo que estuvimos en el agua, fue que Sakura y Sasuke prácticamente no se tocaron, ni un roce, pero en cambio, las miradas que se lanzaban indicaban que se deseaban. No lo entiendo. Cuando nos cansamos de estar en el agua, nos sentamos en la mesa de hierro. Y empezamos a charlar sobre temas triviales. Al poco rato nos trajeron la comida y comimos. Seguimos charlando, mientras hacíamos tiempo para la digestión. Algunos nos quedamos en la mesa mientras algunos jugaban en el agua. Debían der las 19h cuando de pronto Naruto le preguntó a Sakura.
—Sakura ¿Dónde están Papá y Mamá?
Sakura, dejó de hablar con Tenten y le dijo a Naruto.
—Pues, Sophia me dijo que se habían ido un momento de compras, pero que vendrían a la hora de la cena.
Neji, que hasta hacia dos minutos hablaba con Naruto le dijo a Sakura.
—Oye Sakura. Antes, cuando llegamos le pediste a la jefa de personal que durante la comido no sirvieran...
Al ver a qué se refería, Sakura un poco incómoda dijo.
—Nosotros, en esta casa usualmente, bebemos sangre...—Ino, y yo, nos movimos inquietas en nuestros asientos, no sintiéndonos muy cómodas hablando de eso. Pero ella continuó. —Humana. —A todos los humanos de esa sala, se nos pusieron los cabellos de punta. Los que habían estado jugando se reunieron con nosotros en la mesa al ver que la atmósfera había cambiado ligeramente. —Por supuesto, no se ha matado a nadie por esa sangre. —Nos aclaró para tranquilizarnos. No sirve de mucho cielo. —Pero, se lo dije solo por si acaso, ya que podría ser que a mi padre se le pasara por alto, y eso sería una falta muy grave de respeto por nuestro lado tiendo en cuenta que os podría incomodar que la bebiéramos en vuestra presencia.
— ¿Y Naruto?
Los tres vampiros, se pusieron tensos, como si el tema que Ino había mencionado fuera delicado. Tenten, con un tono de voz tenso pero suave, le respondió.
—Él es un poco diferente a nosotros...
Con esa aclaración, el ambiente se enrareció más, parecía tan tenso que pronto empezarían a saltar chispas. Naruto, tan tenso como los otros tres, intentó relajarse y relajar el amiente. Sonrió y dijo.
—Yo, nací como Sakura, un vampiro. Pero mi madre, antes de suicidarse, selló mi parte vampírica dentro de mí. Por lo que no necesito beber sangre. Al no beber sangre, no tengo los sentidos de un vampiro. Las únicas veces que he probado la sangre ha sido cuando me he lamido un corte. Algo totalmente normal.
Yo, viendo que el ambiente seguía tenso pese al intento de Naruto de relajarlo, y que nadie decía nada, intenté pensar en algún tema que lo relajara. Entonces, se me ocurrió y dije.
— ¿Cuáles son los sentidos de un vampiro?
Tenten sonrió a mi pregunta y respondió.
—Tentemos una velocidad muy superior a la humana, una vista increíble, podemos oír claramente el aleteo de un mosquito a 1 kilómetro, una fuerza extraordinaria. Digamos que podemos hacer pulpa una piedra con el dedo meñique. Y que podemos ver los poros de la madera.
Sai, ensanchó su sonrisa y dijo.
—Sin contar los ojos que se iluminan en la oscuridad cuando sentimos sangre o estamos sedientos. Aunque eso es cuando la parte vampírica sale a flote por una emoción fuerte. Tenemos los colmillos tan fuertes como el acero y muy puntiagudos y afilados. Somos inmortales, no desde que nacemos, ya que crecemos hasta madurar, pero lo somos.
El ambiente, poco a poco se fue relajando. Mientras hablábamos de vampiros. Por lo que parecía, había vampiros integrados en la sociedad, bastantes diría yo. Tenten, Sakura y Sai, rieron tanto que casi se caen de la silla cuando Neji preguntó.
— ¿Y el Sol o las estacas? ¿No os hacen nada?
Cuando se recuperaron de reír, Sakura secándose las lágrimas de la risa le contestó.
—Lo del Sol es un mito. Aunque no me pongo morena, me estás viendo bajo la luz solar y no me he puesto a arder como una cerilla. Y lo de las estacas...Yo creo que tú también te morirías si te clavaran una estaca en el corazón. Pero sí. Una estaca o una bala de madera en el corazón nos mata. —Dijo con tono se burla. —Pero mira esto.
Sakura se levantó y fue hacia un pequeño armario que había al fondo de la sala con su velocidad vampírica y volvió de la misma manera con un vaso de cristal en la mano. Se arrodilló y lo rompió en el suelo. Cogió un trozo de cristal afilado y se hizo un corte horizontal en el brazo. Empezaba a salir mucha sangre. Sasuke el más rápido en reaccionar de todos, se levantó y se arrodilló junto a ella y le gritó.
— ¿¡Pero coño crees que haces!?
Intentó cogerle el brazo cortado, pero ella se lo impidió y le dijo.
—Espera. Mira bien. Ya está.
Era verdad, al llegar allí, miramos el corte, pero solo había una delgada línea rosa, que indicaba que el corte había cicatrizado y que ya estaba casi curado. A los pocos segundos, la línea había desaparecido y solo quedaba una enorme mancha de sangre.
Ino, un poco enfadada con Sakura por hacerla preocupar, preguntó.
— ¿Y el vaso?
Al acto, todos nos giramos y donde se suponía que tenía que estar el vaso roto con el trozo de cristal con la mancha de sangre, ambos habían desaparecido. Tenten, que se había vuelto a sentar en su sitio le contestó.
—Le lo ha llevado una chica del servicio.
Yo, sorprendida le dije.
—Pero si nadie ha aparecido por aquí.
Ella, un una sonrisa me aclaró.
—Tú no la has visto, pero Sakura, Sai y yo sí.
Naruto, que hasta ahora no había abierto la boca, nos dijo.
— ¿Qué os parece si subimos a cenar?
Sin darnos cuenta, había pasado la tarde y ya era de noche. Y era la hora de cenar. Asentimos, recogimos nuestras cosas y empezamos a subir. De reojo, me pareció ver a Sasuke hablar con Sakura mientras esta, se lamia el brazo con sangre. Legamos a nuestras habitaciones y Tenten nos dijo un poco dubitativa.
—Chicos. Mejor vestíos formal, para conocer a sus padres. No hace falta etiqueta, pero ya me entendéis.
Dijo señalando con el pulgar a Sakura y Naruto que estaban a punto de entrar en sus habitaciones. Sin decir nada, entramos en las respectivas habitaciones y nos cambiamos.
Narra Sasuke:
Si Naruto estaba nervioso por volver a ver a sus padres, entonces yo estaba que me moría de los nervios. Por como actuaban Sakura y Tenten, los padres debían ser muy estrictos. Eso no me asustaba. Los míos también lo eran. Lo que me ponía nervioso, era el sí podría aguantar toda la semana sin tocar a Sakura y que sus padres no se enteraran de lo nuestro. Era doloroso no poder estar a su lado todo el tiempo. Tenía razón cuando me dijo que me sentiría más propenso a estar con ella. Me asusté bastante cuando se hizo voluntariamente el corte en el brazo con el vaso roto. Pero más sorprendido me quedé al ver lo rápido que se sanaba. Después de hablar de sus sentidos vampíricos, me di cuenta de lo inalcanzable que ella era para mí. De lo lejos que estaba de conseguir la aceptación de su padre. Después de todo soy un simple y normalito humano. Cerré la puerta detrás de mí y fui hacia el armario para coger la ropa y ducharme. Me puse unos pantalones negros y una camisa oscura y mis deportivas negras. Intenté peinar un poco con los dedos mi cabello rebelde, pero como siempre, volvía a su sitio y parecía como si no lo hubiera tocado. Me miré en uno de los espejos del baño, espero que esto sea lo suficientemente formal. Al salir de la habitación, solo vi a Hinata en el pasillo. Iba con un vestido hasta las rodillas blanco, con volantes, unas manoletinas sin tacones de color crema. En el cuello, llevaba una gargantilla dorada, y en su negro cabello una diadema de color crema. El segundo en salir fue Neji, llevaba un jersey de punto bierge con una camisa blanca debajo y unos pantalones oscuros con unas deportivas. Al salir de su habitación me miró, en su mirada, pude percibir un destello de apoyo por su parte, fue al lado de Hinata y se apoyó en la pared. El tercero en salir fue Sai, llevaba también una camisa, pero la suya era negra, llevaba también unos pantalones color ceniza y unas deportivas. Él sonriente, se apoyó a la pared, a mi lado. Yo me aparté un poco, ese tipo no me caía demasiado bien. A parte de que no lo conocía mucho, siempre estaba sonriendo. Y yo, aunque fuera el primo de Sakura, lo veía como un rival. Él sabía demasiado de ella. Me alejé de esos pensamientos, cuando Naruto salió al pasadizo. Nunca lo había visto tan faltado de colores en su ropa. Llevaba unos pantalones negros con una camisa blanca, unos zapatos también negros, que resaltaban el moreno de su piel y sus ojos color cielo. A su lado, se abrió otra puerta, Ino. Ella, iba con un vestido violeta con un escote en forma de "V", corto hasta medio muslo, unas sandalias hasta las rodillas negras con tacones de aguja y un collar de plata. Cuando vio a Sai, fue a su lado casi dando saltitos, yo, no entiendo como las mujeres pueden andar con tanta naturalidad con tacones como esos. Por fin se empezaron a abrir las puertas de la derecha. Aunque no la que yo quería. Tenten salió con un vestido color rojo intenso hasta las rodillas, unos tacones altos negros y una gargantilla del mismo color, que resaltaban la palidez de su piel y el color chocolate de sus ojos y cabello. Al ver a Neji, fue hacia él. Cuando Tenten salió, miré la cara de estupefacción de Neji. Seguro que en estos momentos, para él no había mujer más hermosa que Tenten. Al fin se abrió la puerta que yo quería. Sakura salió. Casi igual que mi corazón salió desbocado de mí pecho. Dios mío. Estaba radiante, preciosa, arrebatadora. Llevaba el cabello desordenado seductoramente, un vestido sin mangas y hasta las rodillas, muy ceñido al cuerpo de color vino. Unos tacones negros y en el cuello su collar de esmeralda. Neji, hizo un pequeño ruido con la garganta, y me di cuenta de la cara que estaba poniendo. Me había quedado embobado con Sakura. Me repuse, y me incorporé de la pared. No me mires así Neji, tú antes también babeabas por tu chica. Cuando Sakura miró hacia nosotros, abrió mucho los ojos. En ese instante, noté una respiración fría en mi nuca. Me giré y allí vi a Sophia demasiado cerca, que antes de que me apartara me susurró algo.
—Tú, no tienes derecho.
Supe al instante a que se refería y le contesté.
—Lo tengo porque la quiero.
Nadie excepto yo, puede decidir si puedo estar o no con Sakura. Ella con una sonrisa, se apartó de mí y con una reverencia dijo.
—Señoritos, por favor, síganme.
La seguimos, hasta el piso de abajo, donde nos indicó unas grandes puertas, estas eran diferentes a las demás. Era más oscura, y sus dos empuñaduras, eran de oro. Entramos y vimos una gran sala, paredes doradas, con grandes ventanales y cortinas de felpa color rojo, el suelo de mármol blanco, con una gran alfombra color burdeos. Encima de esta, había una gran mesa redonda de madera. Dos asientos estaban ocupados. Los dos presentes se levantaron cuando Sophia salió de la habitación y cerró las grandes puertas. Las dos personas, se giraron y pudimos verlos. El hombre, parecía Naruto con 14 años más. Aunque tenía el cabello más claro, la tez muy pálida y los ojos más avistados, este sonreía cortésmente. Iba vestido con un traje de negocios muy elegante. A su lado, había una mujer como Sakura con 10 años más solo que ella tenía cara de niña, de cabello rosado oscuro y ojos verdes oscuros, piel pálida y lo que más destacaba era sus pechos. Supongo que el que parecieran tan grandes era debido a la estrecha cintura de la mujer. Que iba con un vestido hasta los pies violeta hecho de lentejuelas, pegado al cuerpo, con un corte al lado, por donde se podían ver unas largas y níveas piernas y los altos tacones que llevaba. Ella nos miraba con una gran sonrisa y ojos alegres. Sakura salió de detrás de todo y cuando la mujer la vio, corrió hacia ella. Yo me quedé literalmente flipando. Creo que ni una supermodelo más que experimentada, podría correr con tacones como aquellos. Aunque supongo que estar presente cuando los tacones se crearon, y llevarlos desde entonces, te da cierta experiencia. Abrazó a Sakura mientras decía.
— ¡Saku! ¡Mi niña!
El padre de Naruto, se aclaró la garganta y la madre de Sakura, se quedó helada. Entonces, con un suspiró dijo.
—María, has echado a perder nuestra imagen de padres respetables.
Ella, sin dejar de sonreír, dijo.
—Lo siento Darling, lo hice sin pensar. —Se incorporó del abrazo y miró a derecha e izquierda, aparentemente buscando algo o alguien. — ¿Y mi hijo?
Naruto, levantó la mano un poco avergonzado por el comportamiento de su madre y dijo.
—Estoy aquí mamá.
A ella se le iluminó la mirada, y mientras se lanzaba a abrazar a su hijo dijo.
— ¡Naru! Cada día te pareces más a tu padre.
El padre de Naruto, nos escudriñaba con la mirada mientras decía con una pequeña sonrisa.
— ¿Porqué no nos presentamos? Yo soy Minato Uzumaki, y esta es mi esposa María Uzumaki.
Todos los humanos hicimos una ligera reverencia, no muy seguros de cómo debíamos dirigirnos a los padres de nuestros amigos. Tenten nos presentó, intuyendo que seriamos incapaces de pronunciar palabra. Estaba en lo cierto.
—Permíteme que los presente. Él es Sasuke Uchiha. —Yo le saludé y el hombre me estrechó la mano formalmente. —Ella es Ino Yamanaka. —Le dio dos besos. —Ella es Hinata Hyuuga. —Dos besos más. —Y él es Neji Hyuuga.
Neji le tendió la mano y Minato la tomó sonriente de que uno se la ofreciera. María que había dejado de abrazar a Naruto y estaba abrazando a Sai, los miró a él y a Tenten de manera pícara antes de decir. Una combinación curiosa con sus facciones aniñadas.
—El novio de Tenten. —Ella y Neji, se miraron y sonrieron. Seguramente estaban un poco avergonzados de que se les notara tanto. María los miró con perplejidad y su cara de niña se acentuó. — ¿Me he equivocado?
La pareja negó con la cabeza y Tenten se escondió un poco detrás de Sakura. Minato, le dijo con todo de reprobación.
—María, cielo deja de intentar percibir sus lazos. No los atosigues, a este paso van a salir por patas. —Entonces, sonrió más y con una mano nos indicó la mesa. — ¿Qué? ¿Cenamos?
Sakura se sentó al lado de su madre, Ino al de Sakura, Hinata al de Ino, Tenten al de Hinata, Neji al de Tenten, yo al de Neji (así podía ver mejor a Sakura), Sai, a mi lado y al de él, Naruto que estaba al lado de su padre. Minato, dio dos palmadas, y por las puertas entraron dos hombres trajeados con unos carros con todo tipo de platos, que dispusieron delante de cada comensal.Si la madre de Sakura puede ver los lazos entre las personas, es inevitable que descubra lo mío con Sakura. María, con tono jovial, dijo.
—No dejemos que nuestras tripas protesten. ¡Todo el mundo al ataque!
Y así lo hicimos, empezamos a comer. La comida, estaba realmente buena. De primera clase. Mientras comíamos, me quedé un rato mirando a Sakura, hasta que Neji, me dio una patada por debajo la mesa para que me despertase del trance. Con los labios articulé un "gracias". Terminamos de comer, y trajeron los postres. ¡Madre mía lo bueno que está esto! Acabamos los postres y seguíamos en silencio. Hasta que los dos adultos, se levantaron y Minato nos dijo.
— ¿Por qué no vamos a un mejor sitio para hablar y conocernos mejor?
Seguimos a los dos adultos por el largo pasadizo y se pararon en otra puerta donde al entrar vimos que era una especia de salón. Siguiendo el mismo estilo impuesto en toda la casa, era grande, paredes doradas y suelo enmoquetado color burdeos, sofás de color burdeos, un televisor de plasma y otra mesa de caoba con sillas del mismo material. Nos sentamos en los sofás dobles. Neji, con Tenten, Ino junto a Sai, y Naruto, que charlaba con Hinata, terminaron sentándose en el mismo. Al haberse sentado los dos adultos juntos. Y yo, ser el último en entrar, me tuve que sentar con Sakura. Al sentarme, la rocé un poco con los dedos sin querer, al hacerlo, una corriente eléctrica, me recorrió desde las puntas de los pies, hasta las puntas del cabello. Si continuo así, nos van a descubrir.Ella también se estremeció por el contacto. María, que no perdía detalle de lo que sucedía, de pronto dijo.
—Que nietos tan lindos vamos a tener—Miró a su esposo y continúo. — ¿Verdad, Darling?
Narra Sakura:
Nos han pillado. Todos nos miramos a Mamá estupefactos, mientras Sasuke y yo dábamos un respingo. Papá, se levantó tartamudeando.
—María... ¿Qué acabas de decir?
Ella, sonriente ante la reacción de su marido se levantó del sofá y se plantó delante mi con dos pasos, se arrodilló y nos cogió las manos a Sasuke y a mí. Ensanchó más su sonrisa y puso una cara que daba realmente miedo, sus facciones de niña desaparecieron y con una ceja levantada, nos dijo.
— ¿Quizás creísteis que no lo descubriría?—Sasuke y yo, tragamos saliva, con miedo. Ella volvió a sonreír, pero esta vez con sorna y con tono arrogante nos soltó. —Que niños tan ilusos.
Papá se levantó enfadado y gritó.
— ¡Sakura Uzumaki!—Yo me encogí ante el grito. El enfado. Esa era la reacción que temía. Él, puso una mano en el puente de su nariz y continuó intentando calmarse. —Como se te ocurrió...
No pudo terminar. Lo interrumpí. Ellos podían ser mis padres, pero hay decisiones por las que no puedo permitir que me repriman.
—Almas gemelas.
Él, se quedó estupefacto y preguntó.
— ¿Qué?
Yo, tomé aire y me levanté, haciendo incorporar a mi madre. Miré de reojo a Sasuke y lo vi tan sorprendido como los demás. Ya sé que se suponía que no tenían que descubrirlo. Pero no hay manera de engañar a mi madre. Me conoce demasiado bien y es demasiado intuitiva. Dirigí mi vista hacia mi padre, sin emoción alguna en mi rostro y con un tono duro empecé.
—Sasuke y yo somos almas gemelas. Mi alma lo ha reconocido como mi compañero. —Mi padre, estaba tan sorprendido que no pudo decir nada. Miré a Mamá y continué. —Mamá, seguramente lo puedes percibir.
Ella, juntó mi mano con la de Sasuke y cerró los ojos. Cuando los abrió, su expresión, era de absoluta comprensión y afecto. Todos esperábamos su veredicto.
—Sí. Son almas gemelas. Y me parece...—No terminó la frase, fue hacia Neji y Tenten e hizo lo mismo que a nosotros. —Vosotros también lo sois. ¡Uy, uy, uy! Asad se va a enfadar mucho. — Dijo con una pequeña risilla. Tenten la miró y se rió con ella despreocupada. Se plantó delante de Sai e Ino. Les cogió las manos y repitió el procedimiento. — Y vosotros. Me alegro por ti Sai. Por fin alguien va a controlarte como es debido. — Le dijo a mi primo mientras le guiñaba un ojo, por lo que se ganó una pequeña risita por parte del moreno. Llegó el momento de Naruto y Hinata. Le cogió la mano a Hinata, pero cuando cogió la de Naruto. La soltó de golpe, como si se hubiera electrocutado. Miró al perplejo Naruto y dijo. — ¿Naru? ¿Realmente eres tú?
Papá, sabiendo a que se refería, pero disimulando le preguntó.
— ¿Qué quieres decir María?
Ella, se giró de golpe hacia su marido. Los cabios de personalidad de Mamá sí que dan miedo. Ella, se alejó un poco de Naruto y en cuanto tranquilizó su rostro, fue hacia papá. Transcurrieron unos segundos y Mamá no dejaba de mirar a Papá. Cada segundo que pasaba, Mamá tenía un rostro más y más frio e inexpresivo. Casi me da pena mi pobre papaíto. Nah, eso le pasa por esconderle cosas a mamá. Entonces, con una voz que parecía un cuchillo afilado dijo.
— ¿Por qué? ¿Por qué no me lo dijiste?
Papá, que parecía no saber cómo reaccionar, me miró buscando ayuda y un poco de comprensión. Yo, suspiré. E intentando encubrir a mi Padre, dije.
—Mamá, déjalo. Lo hecho, hecho está. No va a remediar nada que le eches la bronca.
Al acabar, de reojo vi la ara de mi Padre contrariada mientras decía por lo bajo.
— ¿Se supone que eso es en mi defensa?
Yo, al escuchar eso, solté una pequeña risita y miré a mi Madre, que observaba a Naruto con mucho interés. Fruncía el seño y fijaba los ojos como el que intenta descifrar el arte abstracto de un cuadro. Entonces, se incorporó de su expresión fruncida y se encogió de hombros diciendo.
—Que pouvons-nous faire? —Sus facciones de niña volvieron y sonrió. Fue al lado de Papá y le cogió la mano mirándolo con una mezcla de dulzura y algo que no sabría descifrar, pero al parecer mi Padre sí y se estremeció. Se encaró entonces hacia nosotros y con otra sonrisa aún más grande (si es posible) nos dijo. — Donc? Nous allons à dormir?
Después de que mi madre dijera eso, me di cuenta de cómo había cambiado la atmosfera y el comportamiento de mis compañeros. Naruto fue el primero en levantarse, le ofreció la mano a Hinata, y ella un poco sonrojada, la aceptó y con su ayuda se levantó. Pero el rubio no permitió que la chica perdiera su contacto, pues le cogió la mano cariñosamente y se quedaron con las manos entrelazadas. Sai e Ino también se levantaron, él, le puso una mano en la cintura y la atrajo hacia sí. Fueron a la puerta, donde los esperaban mis padres y Tenten y Neji. Los dos últimos cogidos también de la mano. Éramos los últimos. Sasuke vino a mi lado y yo le ofrecí la mano. Él me miró interrogativo, yo, ante su duda le susurré.
—No pasa nada. Ya puedes tocarme.
Sasuke, me dedicó esa sonrisa de lado que tanto me gustaba y me cogió de la mano. Mientras subíamos, Hinata me preguntó.
—Por qué tu madre de pronto habla en francés.
Sonreí ante su pregunta. Ese era un aspecto muy curioso del carácter de mi madre.
—Aunque de origen mi madre es Inglesa. Cuando está enfadada habla en su lengua materna.
—O sea que ahora está enfadada.
Asentí. Y les indiqué que vieran a mis padres un momento. Mamá le lanzaba miradas furtivas a papá y él se estremecía con cada una. Reímos un por lo bajo. Llegamos al pasadizo donde estaban nuestras habitaciones, y mamá nos dio un beso a la mejilla a cada uno, después de coger la mano de mi padre y decir.
—Les lits sont confortables et les murs insonorisées.
Con ese comentario se despidió y desapareció con mi padre por el pasillo más próximo. Todos nos quedamos quietos como estatuas. Oí como todos los corazones de los presentes se aceleraron en cuanto procesaron la fase, el mío incluido. Él que más rápido se tranquilizó fue Sai. Para intentar disminuir mi pulso intenté concentrarme en sus latidos. Así, que estar cerca de Ino también le provoca descargas de electricidad. Al parecer a todos nos pasa igual. Y estar cerca de ella le gusta. Se siente a gusto. El segundo en calmarse, fue Neji que dijo.
— ¿Y si hacemos lo que dijo, y vamos a dormir?
Los chicos asintieron, y nos dieron las buenas noches sin beso ni nada, supongo que estaban aún nerviosos. Las chicas nos quedamos en el pasadizo. Ino, que aún tenía el corazón latiendo a un ritmo frenético, me preguntó.
— ¿De verdad que las paredes están insonorizadas?
De verdad, esta chica es lo más. Yo y Tenten nos miramos y nos reímos.
—Sí. Y los balcones, están bastante juntos unos de otros, con un pequeño salto puedes llegar al otro.
Con esa afirmación, su corazón latió aún más rápido. Y un poco sonrojada a casusa del ritmo de su órgano, contestó.
—Bueno...yo mejor me voy a la cama.
Entró en su habitación, y todas hicimos lo mismo. Una vez dentro de la mía, de camino al armario me fui quitando la ropa. Busqué mi pijama. Regiré todos los cajones sin éxito. Entonces, sobre la cama vi un paquete con una nota. La leí.
He elegido esto para ti.
Espero que te guste.
Al menos póntelo mientras estés aquí.
PD: Ponte unas braguitas debajo.
Je t'aime.
Firmado: Mamá.
Mamá, como no. Esta mujer está un poco loca. Me puse lo que me dio mi madre. Era un camisón. Me miré en el espejo y me quedé sorprendida. Era una pieza muy fina, de color blanco, de tirantes y hasta medio muslo. De estrechaba en las costillas y luego caía grácilmente sobre mis caderas.Rectifico. Esta mujer no tiene ningún tornillo. Estamos en invierno ¡Por favor! Me puse mi bata roja, y até fuerte el cinturón. Así me sentía más cubierta. Me senté en una de las sillas junto a la ventana. Y me concentré en mi entorno. No fuera que algún sirviente se le ocurriera desobedecer mis órdenes y visitara a alguno de mis amigos. Intenté localizar a los zombis. Sabía que en algún momento mi madre los soltaría para que ocuparan los puestos de vigilancia. Al otro lado del pasadizo, oí un ruido. Era Ino que abría la ventana del balcón. Golpeó la ventana de Sai, y él la abrió.
— ¿Qué haces aquí preciosa?
Ella, con tono meloso, y corazón acelerado le contestó.
—No podía dormir, y he pensado que quizás querías hablar.
—Está bien, pero ven a dentro. Aquí fuera, hace frío. Y tú vas un poco ligera de ropa.
A ella se le aceleró más el corazón. Un día de estos le va a dar un soponcio, como el pobre órgano no normalice el ritmo. Y me parece que con lo de la ropa mi madre tiene algo que ver. Sai cerró la ventana de su habitación después de que Ino entrara, y no oí nada más. Seguí afinando el oído en busca de algún ruido más y oí alguien por el pasadizo. Por el sonido, eran los pasos era Tenten. Se paró delante de la puerta de Neji y llamó. Él, al minuto la abrió.
—Gracias por venir. Tenía que hablar contigo. Pasa.
Y dicho esto cerró la puerta detrás de Tenten. Yo continué con lo mío, cuando de pronto, oí un ruido de puerta muy pequeño. Y profundicé mi oído. Nada. Examiné donde estaban todos los sirvientes. Como cada noche, había bastantes. Pero ninguno a diez metros de nuestro pasadizo. Al saber eso. Me relajé un poco, y justo cuando iba a desconcentrarme, sentí la llamada de Sasuke que se levantaba de la cama e iba hacia la ventana. Yo, me levanté y salí al balcón a contemplar la luna. Él tardó un poco más que yo a salir. Pero cuando lo hizo, me quedé estupefacta. No llevaba la parte de arriba y se podía ver se pecho musculado y perfecto. Como cada vez que salía a la luz de la luna, su cabello tomaba reflejos plateados. Todo él quitaba el hipo. Cada milímetro de piel expuesta me reclamaba. Al verme, me dedicó una de sus sonrisas, más sexys. Y me dijo.
— ¿Vienes? ¿Mi vampiresa?
Yo, sin previo aviso, salté a su balcón y me lacé a sus brazos. Lo besé. Él, al principio estaba sorprendido, pero pronto me correspondió. Como lo he echado de menos. Hundí mis manos en su cabello rebelde. Era sorprendentemente suave al tacto. Nos separamos y nos centramos en los ojos del otro, y sin apartarse ni un milímetro de mi y con respiración entrecortada me dijo.
—Ven.
Entramos a su habitación. Yo, al ver donde nos llevaría eso, paré en seco. Él lo notó y se sentó en la cama. Yo me aparté un poco y me dijo.
—Tranquila. —Me ofreció una mano desde la cama, pero yo dudé.
—Sasuke…
Sasuke al ver mi cara, suspiró y me sonrió. Se levantó de la cama y me cogió en brazos. No sé como lo hizo, pero ya no traía la bata puesta. Con un brazo abrió la cama y me metió en ella. Una vez allí, yo me encogí formando una bola. Pero no sentí que me tocara. Se metió al otro lado de la cama y me abrazó contra su pecho, me besó el cabello y me dijo con tono tranquilizador.
—Tranquila. Mi vampiresa. Sólo quiero cumplir lo que te dije ayer.
Yo me recuperé de mi posición de "defensa" y dejé que continuara besándome. Al cabo de un rato me preguntó.
—Oye. —Yo simplemente hice un "hm?" entre sus brazos y él continuó. — ¿Quieres beber mi sangre?
Abrí los ojos de golpe para encontrarme con los suyos.
—No quiero morderte a menudo. Te dije que éramos adictivos.
Él abrió un poco los ojos. Y me dijo.
—Pero yo quiero dártela.
Él me miró y supe que nada de lo que le dijera, le haría cambiar de opinión. Yo le sonreí y le acaricié el rostro.
— ¿Sabes que significan los mordiscos para los vampiros? —Él negó con la cabeza. —Es algo muy íntimo. Son tan placenteros por una razón en concreto. Nos ayudan a que la presa no se dé cuenta de que los mordemos ya que están ocupados teniendo un orgasmo. Sí. Sirven para alimentarnos de una manera agradable.
Él me miró intensamente y en sus ojos pude leer el deseo que se iba formando. A través del vínculo pude percibir un fuerte aguijonazo de deseo. Puro. Carnal. De pronto me besó y me atrajo hacia él. El fino camisón me dejaba percibir claramente el calor que desprendía el cuerpo de Sasuke. El beso se profundizó y él se puso encima de mí. Siguió besándome y cuando me mordió el labio solté un gemido que hizo que él me mirara a los ojos. Su mirada me encendió todavía más. Mis entrañas se volvieron gelatina y mientras mis manos le acariciaban los brazos él empezó a descender. Besó mi mandíbula, mi cuello. Dónde mordió un poco haciendo que yo gimiera más alto. Me agarré al cabecero de la cama para no romperlo a él. Pronto su boca se posicionó sobre mis pechos apenas cubiertos por el camisón. Los mordió por encima de la tela y yo me mordí el labio para no gritar de placer. Él me miró y sus ojos negros como pozos parecían dos carbones encendidos que me incitaban a perder el control. Me agarró uno de los brazos y lo puso en su espalda para que lo abrazara. El otro vino después sin que él me dijera nada. Volvió a besarme y cerré los ojos disfrutando de su ardor. Y él empezó a acariciar mi cuerpo. Cada parte que él tocaba empezaba a quemar. Poco a poco empezó a subir el camisón. Yo me tensé y Sasuke volvió a besarme, esta vez con adoración y dedicación. Demostrándome cuanto me amaba. Dejé que me quitara el camisón, y cuando sentí que el aire rozaba mis pezones, mis colmillos salieron completamente de las fundas. Él se alejó un poco para poder observarme. Yo ante mi desnudez me tapé como pude.
—No te escondas. Eres lo más hermoso que he visto nunca.
Dijo con un todo de voz ronco y lleno de deseo. Posó sus labios una vez más sobre los míos y descendió hasta mis pechos para besarlos y morderlos. Yo gemía ante su contacto. No me parece justo que yo sea la única que reciba. Yo atraje hacia mí e hice que su pelvis se presionara contra mí. Qué duro que está. Madre, mía. Lo sentía palpitar contra mí. Al sentir mi piel contra la suya y su miembro presionando contra mi cuerpo y él gimió. Al oír ese sonido gutural y primitivo mi cuerpo respondió solo. Bajé la cinturilla de los pantalones y él terminó de sacárselos. Sólo nuestra ropa interior nos separaba de un contacto pleno. Su mano descendió hasta mi pelvis. Yo me tensé otra vez, pero me relajé y abrí un poco las piernas para darle permiso. Sasuke lo entendió y me acarició por encima. Mi vientre se tensó para segundos después empezar a abrasarme. Ardía en deseo que me tocara más. Abrí un poco más las piernas y él se internó dentro de mis braguitas tanteando. Soltó un gemido y me dijo.
—Dios mío. Estás empapada.
Ante su comentario atraje su boca hacia la mía y le besé con todo el ardor que me consumía. Necesitaba más de él. Él sintió mi necesidad y frotó su lengua en mis colmillos hiriéndose un poco. Unas pocas gotitas de su sangre cayeron en mi lengua, y palpándolas le quité los bóxers. Cuando no hubo ninguna prenda de ropa entre nosotros él me miró y mientras me acariciaba el rostro me dijo.
—Si no estás segura o quieres que paremos…
No lo dejé continuar y le besé.
—No quiero hacerlo con nadie más que contigo.
Él me sonrió y me besó. Mientras nuestras lenguas se entrelabazaban Sasuke se hundió en mi. Acalló mi grito con sus besos. Por fin estábamos unidos. Se quedó quieto esperando a que me acostumbrara a tenerlo dentro. Me sentía llena y completa. Cuando lo besé empezó a moverse y mis gemidos no se hicieron esperar. Seguimos besándonos y moviéndonos hasta que ninguno de los dos sabía dónde empezaba o terminaba el otro. Cuando estuvimos a punto de llegar al orgasmo le mordí el cuello. Cuando mis colmillos perforaron la tersa piel de su cuello y su sangre me llenó, ambos llegamos al orgasmo. Retiré los colmillos lamiendo la herida cerrándola. Caímos rendidos contra los cojines. Al sentirlo fuera de mi me sentí vacía. De pronto Sasuke se incorporó y me miró alarmado.
—Sakura, me he corrido dentro.
—No pasa nada. No me voy a quedar embarazada hasta que mi cuerpo madure. Aún no puedo tener hijos.
Le dije con los ojos cerrados. Me acurruqué en su pecho y él me acarició el cabello hasta que me dormí.
Sai e Ino:
Entré en mi habitación y mi corazón aún latía con fuerza y rapidez. Busqué mi pijama pero no lo encontré. Encima de la cama había un paquete con una breve nota. La leí.
He pensado que preferirías esto.
Y que te gustaría.
Ya me dirás.
Firmado: María.
Me encogí de hombros y me lo puse. Al verme en el espejo. Me quedé estupefacta. Era un camisón violeta, de tirantes hasta medio muslo. Esta mujer sí que sabe. ¡Me encanta! Y decidí salir al balcón. Llamé a la ventana de Sai, que al poco tiempo me abrió. Casi me da algo. Vale que yo llevara poca ropa, pero él iba en bóxers. Tiene que haber un límite para lo de ser perfecto. Menudos pectorales.Él al verme, me sonrió.
— ¿Qué haces aquí preciosa?
Yo, con tono meloso, y corazón acelerado le contesté.
—No podía dormir, y he pensado que quizás querías hablar.
Al responderle eso, me sonrió más y hubo un destello en sus ojos.
—Está bien, pero ven a dentro. Aquí fuera, hace frío. Y tú vas un poco ligera de ropa.
Ante su comentario me sonrojé. Entramos en su habitación. Me senté en la cama y me dijo.
— ¿Sabes Ino?—No respondí. —Ya sé que hace muy poco que nos conocemos. Y ya que somos almas gemelas, he pensado que...—Lo miré a los ojos, sabiendo lo que iba a decir. — ¿Quieres intentar, salir conmigo? No puedo prometerte ser extremadamente cariñoso. Pero soy un buen amante y no dejaré que pases frío en las noches.
Yo asentí fervientemente. Contenta, de que por fin me lo hubiera pedido. Se acercó a mí lentamente, y cuando estuvo frente a mí, me besó. Al apartarse de mí un poco me susurró.
—Exquisito.
Cuando dijo eso me sonrojé. Y me continuó besando, mientras lo hacía, me iba inclinando, hasta que quedamos echados en la cama. Me parece que el bonito camisón va a volar pronto. Lo hicimos cuantas veces aguanté. Al ser humana no tengo tanto aguante como este hombre que me vuelve loca. Creo que no nos quedó ningún lugar de la habitación por probar. Cuando caí rendida entre sus brazos me llevó sonriente a la cama dónde me arropó y me abrazó hasta que me dormí.
Tenten y Neji:
Ino tiene las hormonas desenfrenadas. Al irme a la cama en ropa interior y el cabello suelto me encontré un paquete encima de la cama con una nota.
Lo he elegido para que te lo pongas.
Me encantaría que te lo pusieses.
Seguro que te queda bien.
PD: PONTELO.
Firmado: María.
Ay, Madre...Esta mujer no cambia. Decidí ponérmelo, ya que María había insistido con tanto énfasis. Me miré en el espejo. Pues no me queda tan mal. Era un camisón rojo, de tirantes y hasta medio muslo. Entonces, me acordé, Neji me había pedido que fuera a verle porque tenía algo que decirme. Me puse una bata hasta las rodillas del mismo color que el mini camisón y salí de mi habitación. Al llegar a la suya (que estaba al lado) llamé. Al minuto me abrió. Llevaba un pantalón de pijama y la camiseta desabrochada. Yo, al verlo así me sonrojé un poco, y él me dijo.
—Gracias por venir. Tenía que hablar contigo. Pasa.
Le hice caso y entré. Es increíble lo pequeña que podía parecer esa habitación cuando una está nerviosa y con un chico. Me giré para encararlo, parecía nervioso. Para intentar ayudarlo le dije con tono tranquilizador.
— ¿Qué pasa Neji? Nunca te había visto tan nervioso. Ya sabes que puedes contármelo.
Se tocó la nuca con una mano y la otra la apoyó en mi cintura. Aunque estaba un poco oscuro, podía ver un poco de sonrojo en sus mejillas. ¿Cómo puede ser tan sexy y adorable a la vez? Empezó.
—No se da muy bien esto...Pero aquí va. —Se puso serio de golpe y me miró a los ojos. —Tenten. ¿Quieres salir conmigo?
Creo que fue allí donde perdí parte de mi uso de razón, porque instantáneamente, me lancé a abrazarlo por el cuello. Y a si oreja susurré.
—Sí, sí, sí, sí.
Sonrió y también me abrazó. Me separé del abrazo y con el dedo le indiqué que se acercara. Él acercó su rostro, y yo sin previo aviso, lo besé. Al principio, se asustó un poco de mi reacción, pero terminó por corresponder el beso. Al separarnos por la falta de aire me dijo entre jadeos.
— ¿Quieres dormir conmigo?—Al ver mi cara sorprendida, se apresuró a añadir. — No voy a hacerte nada. —Se puso una mano en el corazón y con tono solemne me dijo. —Palabra de Boy Scout.
Me guiñó un ojo y yo, por mi parte me deshice en carcajadas mientras me quitaba la bata y nos metimos en la cama. Me abrazó contra su pecho, y así nos dormimos.
Naruto y Hinata:
Salí de la ducha, y encima de la cama me encontré un paquete con una pequeña nota.
Querida Hinata
Me ha parecido que estarías arrebatadora con él
Y espero de todo corazón que te guste.
Y sobretodo que te lo pongas.
Firmado: María
Me lo puse y me miré en el espejo. Era un camisón azul claro hasta las rodillas y de tirantes. Qué lindo. Me dispuse a dormir. Cuando estaba a punto de conciliar el sueño, sentí que alguien me observaba. Me incorporé, y vi sentado en una de las sillas, a Naruto. Me miraba. Sorprendida, le pregunté.
— ¿Naruto, qué haces aquí?
No respondió, temiendo que fuera una de mis fantasías, hice amago de levantarme. Al hacerlo, me dijo.
—No hace falta que te levantes.
Bien, ahora sí que estoy segura que no es una fantasía. ¡Naruto está en mi habitación! ¡Y solo con pantalones! Un poco preocupada porque estábamos en invierno, le dije.
—Ven, ¿no tienes frio?
Negó con la cabeza y se acercó, se sentó en la orilla de la cama y empezó.
—Quería preguntarte algo.
Torcí la cabeza en modo de duda.
— ¿Qué es?
Ahora, con un todo un poco irregular dijo.
—Ya hace mucho que nos conocemos, y hoy me he dado cuenta de que estoy enamorado de ti. — Ahí me dejó. Estática. Se podía acabar el mundo que no me importaría. Ya puedo morir en paz. Continuó. —Por eso, quiero preguntarte...
No lo dejé continuar, lo abracé y le dije.
—Ya sé lo que quieres preguntarme, y la respuesta es sí. Quiero salir contigo.
Me correspondió el abrazo y entonces empezó.
—Ahora deberías dormir.
Al ver, de que se iba, lo agarré del brazo y con ojos suplicantes le pedí.
—Quédate...Por favor.
Suspiró y dijo.
—Hazme sitio.
Así lo hice, me aparté un poco y cuando se estiró junto a mí, me acurruqué en su pecho, él me abrazó y no dormimos.
Por la mañana…
Narra Sasuke:
A través de los cristales de los grandes ventanales, entraba la luz solar de una bonita mañana. La luz me daba en los ojos, eso me indicó que era hora de levantarse, y con una mano me froté un ojo, mientras dejaba ir un largo suspiro. Mi cuerpo se desperezaba después de una noche en la que había soñado algo extraño, pero no podía conseguir recordarlo. Entonces me di cuenta, había un peso en mi lado derecho, giré la cabeza y me encontré con la cara de lo que parecía un ángel durmiendo. En un primer momento me sorprendí, pues no recordaba lo sucedido la noche anterior. Pero al fijarme un poco más, vi que era Sakura. Me fijé en su rostro mientras dormía; una piel tersa y suave, color crema muy clara, unos labios rosas y apetecibles, unas largas y negras pestañas y un corto cabello color rosa, que estaba esparcido por el cojín, perecía tan suave y lacio como las plumas. Sí. Realmente era un ángel. Me sonreí, si hace un mes, alguien me hubiera dicho que estaría tan prendado de la hermana de mi mejor amigo, lo hubiera mandado a la Atlántida de un puñetazo, pero ahora, estar al lado de Sakura, me parece lo más normal de mundo. Como si ella fuera, mí pasado, presente y futuro. Con la mano que tenía libre, acaricié su mejilla, apartando un mechón de su suave cabello. Ella, susurró algo parecido a mi nombre y se removió lentamente a mi lado. Estaba despertando. Poco a poco, fue abriendo esos ojos de color cual la esmeralda más brillante, y me miró aún somnolienta. Yo le dediqué una sonrisa cariñosa y dulce. Ella, hace que saque un lado cariñoso, dulce y atento que no sabía que tenía. Me devolvió la sonrisa, aún medio dormida. Yo con tono dulce pero ronco de no haber usado las cuerdas vocales en horas le dije.
—Buenos días, vampiresa.
Ella, dejó ir un gran suspiro y con ojos risueños me contestó.
—Buenos días.
Se acurrucó más en mi pecho y yo le seguí acariciando la mejilla. Nos quedamos así, hasta que nos acabamos de despertar, y desperezándose se incorporó. Me miró, con esos ojos que tanto adoraba y sonrió diciendo.
— ¿Qué? ¿Nos levantamos de verdad?
Yo le devolví la sonrisa y asentí incorporándome. La volví a contemplar. No llevaba el camisón y pude contemplar su espalda salpicada con alguna que otra adorable peca, su cabello desordenado, y rodeada de mantas color blanco, realmente no me extrañaría que de un momento a otro le salieran un par de grandes alas blancas y se fuera volando. Mi angelito. De pronto desperté de mi embotamiento cerebral y meneé la cabeza de un lado para otro.¿Pero qué coño me pasa está mañana? ¿Por qué me quedo embobado con cada cosa que hace? Creo que al final tendrá razón con lo del vínculo, soy consciente de ella a cada segundo.
Se levantó de la cama, se giró y sonriéndome, me dijo.
—Sasuke, voy a mi habitación a ducharme y cambiarme.
Le devolví la sonrisa, y asentí, debería hacer yo lo mismo. Se vistió y se puso la bata. No quiero que nadie la pueda ver son ese mini camisón. Cuando cerró la puerta, me dispuse a ducharme, tal vez el agua pueda despejarme un poco la cabeza. Al salir me vestí informalmente. Me senté en la mesa junto a la ventana y empecé a leer.
Narra Tenten:
Desperté cuando mi cuerpo me indicó que el sol había salido hace unas horas. Notaba un brazo que me rodeaba y me atraía hacia su cuerpo. Poco a poco fui abriendo los ojos y me encontré a un Neji dormido profundamente a pocos centímetros de mi cara. Su rostro, era de total tranquilidad y reposo. Tanto que me parecía hasta lindo. Oía su respiración pausada, y me di cuenta, de que Neji solo muestra algunas expresiones delante de mí. Aún recuerdo el sabor de su sangre resbalando por mis labios, era el balance perfecto entre salado y dulce, la mezcla perfecta. Lo de ser almas gemelas solo mejora la situación. Como estaba sumida en mis pensamientos, no me di cuenta de que él se fue despertando y que ahora me miraba con esos ojos perla que tanto me gustaban. Y con voz ronca, me dijo.
—Buenos días.
Yo con una sonrisa, le contesté lo mismo.
—Buenos días.
Nos quedamos mirándonos fijamente, al cabo de unos minutos, nos fimos acercando hasta fundirnos en un tierno beso. Que poco a poco fue subiendo la temperatura, él rozó su lengua por mis labios, y yo los entre abrí dándole permiso para entrar, entró, su lengua exploraba toda mi boca pero dejó de hacerlo para empezar a jugar con la mía. Mis colmillos asomaron y él los rozó con la lengua. Como se corte, no voy a poder parar. Me separé poco a poco sin dejar de fijar mi vista en esos ojos perla. Me sonrió y yo se la devolví aún respirando agitadamente. Se levantó de la cama y me dijo.
—Voy a la ducha, tú también deberías ir.
Asentí, recogí mi bata del suelo, le di un pequeño beso en la mejilla y salí de la habitación. En el pasillo, me encontré a Naruto que salía solo con pantalones de la habitación de Hinata. Yo sonriendo pícaramente, le dije.
—Buenos días.
Él se sorprendió al verme, y me respondió cuando yo ya cerraba la puerta de mi habitación.
—B-buenos días.
Cómo me dijo Neji, me deshice de la ropa y me dispuse a ducharme. Al salir, me empecé a vestir con ropa de invierno.
Narra Ino:
Me desperté, sentía el cuerpo entumecido, las sabanas suaves contra mi piel, y que alguien me abrazaba. No abrí los ojos, al aún no entrar luz por los grandes ventanales, me pareció que no era demasiado tarde, ya que si el Sol hubiera llegado a su cénit, la luz entraría por las ventanas. Pasaron los minutos, y Sai no despertaba, continuaba respirando pausadamente. Fue entonces cuando abrí los ojos, me incorporé, tapando mi desnudo cuerpo con las sabanas. Froté mis sienes, mientras recordaba los acontecimientos de la noche ya pasada. Antes esos recuerdos me sonrojé. Había estado con algún que otro chico, pero nunca nadie con quién hubiera conectado tanto como con Sai. De pronto sentí un dedo cálido que trazaba líneas en mi espalda. Giré la cabeza y me encontré con él. Estaba medio incorporado, con un brazo me acariciaba la espalda y con el otro se sostenía incorporado. Las sabana, lo tapaban de bajo cintura hacia las piernas.¡Es tan sexy! Me dedicó una sonrisa, pero no una vacía como la que siempre tenía estampada en el rostro. Una de verdad. Yo sonrojada un poco aún, se la devolví. Se incorporó más y me dio un corto beso, pero muy dulce en la comisura del labio. Me gustó y lo acepté gustosa. No borró esa sonrisa y me dijo.
—Buenos días preciosa.
Me reí por lo bajo, divertida. Parecía que me había puesto ese mote. Y ensanchando mi sonrisa le contesté.
—Buenos días. —Bajé de la cama después de devolverle el beso, y mientras me encaminaba hacia la puerta, cogiendo mi ropa por el camino, le dije. — Voy a ducharme a mi habitación y a ponerme ropa nueva.
Pero me quedé a medio camino. Me agarró por la cintura y me atrajo hacia sí. Pegó su boca en mi oreja, y con tono meloso de preguntó.
— ¿Donde te crees que vas?
Su aliento me hacía cosquillas en la oreja, eso causó estragos en mi respiración. Y con dificultad respondí.
—A ducharme...y cambiarme.
Sin cambiar de tono, y pasando su nariz por mi cuello y oreja, dijo.
—Eso es lo que tú crees. —Me besó el cuello. Y continuó. —Tú te quedas aquí conmigo.
Empezó a acariciarme el vientre y la barriga. Yo solté un sonido de sorpresa, y él sonrió pícaramente. Poniendo aún más esfuerzo en que mis palabras salieran concordantes, le pedí.
—Sai, por favor necesito irme a duchar.
Se encogió de hombros y contestó.
—Muy bien. —Me relajé, y esperé a que me soltara. Cosa que no sucedió. Al contrario, me agarró más fuerte de la cintura, y me cargó a lo tipo princesa. Y tan tranquilo, se encaminó hacia la puerta del baño. —Pero te vienes conmigo.
Yo me reí como una niña pequeña. Aunque los sonidos que salieron por mi boca instantes después, no tenían nada de inocentes. Al salir ambos de la ducha, él abrió su armario, y allí encontré mi ropa también colgada. A María no se le escapa una.
Narra Naruto:
Me fui despertando poco a poco, sentí un cuerpo junto al mío, al que yo abrazaba y abrí los ojos de pronto. Encontrándome así, con una Hinata dormida en mis brazos. Me relajé. Y observé su rostro; piel pálida, con mejillas rosadas, largas pestañas, y largo cabello negro y lacio. No me podía creer que todos estos años hubiera estado tan ciego. Intentando fijarme en otras chicas, cuando ella intentaba hacerme ver lo mucho que me amaba. Hinata es la única. Empecé a acariciar su cabello, y al poco tiempo, despertó. Me miró, y sonriendo, se sonrojó. Que dulce que es. Con el tono más cariñoso que pude, le dije.
—Buenos días.
Le di un beso en la frente, ella, se sonrojó a más no poder y un par de lágrimas amenazaron con salir. Preocupado y alarmado, me aparté un poco de ella. En cambio, se abrazó a mí, y enterró su cabeza en mi pecho. Y con un hilito de voz me dijo.
—Quédate así un momento, enseguida se me pasa.
Sollozó flojito acurrucada a mí. Acomodé una almohada y me eché en ella para estar incorporado. Una vez cómodos, empecé a acariciar su cabello dulcemente, esperando a que se tranquilizara para que me contara el motivo de sus lágrimas. Si hay algún dios allá arriba, por favor que nadie la oiga sollozar. Como se entere Neji, estoy muerto. Al cabo de unos minutos, me dejé llevar por la preocupación y le levanté un poco la cabeza, para poder mirarla a los ojos. En sus mejillas, había en cada una, un camino de lágrimas, que sequé a besos. Y le pregunté.
— ¿Por qué lloras?—Ella cerró los ojos, y aún con la cabeza alzada, continuó llorando. Intentando ser lo más dulce que pude, le suplique. —Hinata, por favor dime qué te pasa. ¿Por qué lloras?
Poco a poco, se fue tranquilizando, y me contestó.
—Porqué no eres un sueño. —La miré interrogativo. — O sea, desde que te conozco que me gustas. Pero tú no me hacías ni caso. Tantas eran las veces que intentaba decirte algo y me sonrojaba y me desmayaba, que perdí la esperanza de gustarte algún día...—La miré disculpándome. —Así que decidí guardar mis sentimientos y ser solo tu amiga. Y me di cuenta de que no podía, que estabas demasiado dentro de mi corazón. Me sentía inútil por no poder olvidarte y no poder gustarte. Y mira ahora, en la piscina me besaste, te colaste en mi habitación y hemos dormido en la misma cama y abrazados. No exagero cuando digo que soy muy feliz.
La abracé fuertemente. Y empecé.
—A mí también me gustas desde que nos conocimos. Pero Hinata mírame. Mi familia son vampiros, y yo también, aunque esté sellado. —Me miró sorprendida. —Y a causa de eso, ¿Cómo podía esperar que me correspondieses? No podía. Por eso, que lo disimulaba. Pero, supiste lo de mi familia, y no nos rechazaste. Me sentí tan feliz. Entonces supe, que podía decirte lo que sentía libremente, sin miedo a que huyeras de mí. Bueno, con el riesgo que supone Neji. Así que lo que no te dije nunca, te lo diré ahora. Hinata, Te amo. Y te lo repetiré las veces que quieras, para que veas que no es un sueño.
Me miraba sorprendida. Y cuando hubo asimilado toda la información, me miró con dulzura y amor y me contestó.
—Yo también te amo.
Nos quedamos mirando y nos fuimos acercando cada vez más. Hasta que nos fundimos en un tierno y prolongado beso. Cuando nos separamos, con un susurro le dije.
—Me voy a duchar, nos vemos dentro de un rato. ¿Ok?
Asintió, le di otro beso y me fui. Al cerrar la puerta me encontré a Tenten que salía la habitación de Neji. Ella, con una sonrisa pícara me dijo.
—Buenos días.
Tardé en reaccionar, pero contesté cuando casi cerró la puerta.
—B-buenos días.
Entré en mi habitación, me duché.
