04 La Afrenta de los Líderes

Ambos se separaron. Todo aquel baile de golpes se había basado en simples taijutsu. Era el momento de acabar con el tanteo, con el análisis del rival, había que empezar el combate de verdad.
Unos sellos del Shodaïme provocaron que la tierra temblara bajo sus pies. La materia viva empezó a crecer del suelo hasta alzarse a una altura considerable del mismo.
La técnica del Makuton provocó que los enormes árboles sirvieran de apoyo para que ambos contendientes desplazaran su lucha hasta el cielo.
Una vez allí se desplazaban de árbol en árbol, los kunais rozaban las gruesas ramas, y los golpes resquebrajaban la madera con cierta facilidad.
En una de esas confrontaciones, Madara logró golpear al Shodaïme, que salió desplazado. Pero no se golpeó con nada, pues logró fundirse con la propia materia que había creado.
Madara miraba a un lado y a otro. El sharingan intentaba localizar la posición de su enemigo, pero no lo encontraba. Fue en apenas un instante, cuando el Shodaïme salió de uno de los árboles en la retaguardia de Madara y logró clavarle un kunai.
Tan simple y tan sencillo, así acaban los grandes combates. En un despiste del rival.
Pero nada más lejos de la realidad. Madara comenzó a derretirse, como si su cuerpo estuviese formado por agua cristalina.
El Hokage lo entendió a la perfección. Un genjutsu.
Disminuyó su chakra hasta niveles insospechados, pero ya era tarde, Madara se encontraba en una posición superior a la suya y le golpeó con toda la rabia que disponía.
Shodaïme cayó al suelo con gran estrépito. Notó su propia vida desvanecerse. El golpe le había dejado casi sin aliento.
En ese mismo instante, notó una presencia al lado suya. Madara miraba al Hokage, pero no le miraba a él, sino a su alma. El sharingan podía penetrar donde quisiera.

- Ni se te ocurra levantarte del suelo si quieres vivir- dijo Madara cuya sombra se proyectaba encima del Shodaïme.

El hombre de pelo moreno se levantó ante su adversario y sonrió. Levantarse y seguir luchando era lo único que entraba en sus planes.