Capitulo 3: Hermanos
Unas horas más tarde
Parque de Ciudad Republica
Tonraq y su familia preguntaban a los ciudadanos acerca de la dirección, pero cada persona les daba explicaciones diferentes haciendo que por fin se perdieran.
Los 3 terminaron al final en el parque de Ciudad Republica, había niños jugando, personas paseando a sus mascotas o familias divirtiéndose.
Korra veía a los pequeños en los juegos pasando un buen rato y riendo, ella quería hacer lo mismo.
"¿Papi? ¿Puedo jugad yo también?" Korra hacia un típico puchero al que sus padres estaban acostumbrados a ver en el rostro de su hija cuando quería algo, cuando se incomodaba o simplemente a veces lo hacía por costumbre.
"Está bien, hija, pero no te alejes mucho. Tu madre y yo estaremos preguntando por la dirección de Hootuk, cuando sepamos algo te llamaremos. De mientras ve a jugar" Tonraq dejaba a su hija caminar libre por el parque, hasta que llego a la caja de arena.
Ahí se encontraba un niño jugando, su cabello negro y sus ojos verdes eran opacados solo por su ternura. El pequeño trataba de construir lo que parecía ser una réplica de la estatua de Aang con arena.
Korra corrió en dirección al niño, hasta llegar a la caja de arena para hablar con él pequeño de ojos verdes.
"Hola" Korra sonreía al niño que oscilaba a tener unos meses menos de edad que ella, o incluso un año menos "¿Qué haces, niño?
"Juego con da adena, estoy hacieno una etatua del avata Aang" El pequeño parecía feliz de que Korra hablara con él, la sureña entraba a la caja y se sentaba frente a él.
"¿Quiedes que te ayude?
"Eso sedia lo masimo" El niño le sonreía a Korra haciendo que ella se sonrojara tiernamente.
El pequeño de cabello negro tomaba la arena y la metía en una cubeta que llevaba para almacenar el material necesario, mientras Korra intentaba darle forma a la arena sin éxito y logrando que se destruyera.
"Si tuviedamos agua sedia más fácil" El más pequeño decía algo triste de no poder seguir jugando con la arena como él hubiera querido "O si yo pudieda hace mejo tieda contol"
"¿Puedes haced tieda contol?" Korra estaba impresionada de escuchar esto, ella solo podía algo de agua control y no muy bien, conocer a alguien que hiciera tierra control era nuevo, nunca había visto a nadie así en su tribu.
"Si, algún día sede como la gan Toph Bei Fong" Estaba orgulloso el niño
"¿Toph Bei Fong?" Korra sentía que sabía quién era Toph Bei Fong y no solo por las historias que se contaban de ella de su juventud con el Avatar Aang, sino como si ella supiera más sobre la mujer.
"¿No la conoces? Ella es la mejod maesta tieda de todos los tiempos. Ella fue la pimed maesta metal y lucho junto al Avata Aang pada dedotar al seor del fuego Ozai" Cuando contaba esto los ojos del pequeño mostraban un brillo que Korra nunca había visto antes entusiasmándola a ella también "Bueno eso es lo que mi mami y mi papi me cuentan, ellos me leen das histodias del Avata Aang cada noche ante de dodmid"
"De vedas la admidas mucho"
"Clado, algún día sede un gan maesto tieda, tanto que sede un dino podtadod del apellido Bei Fong. Y entonces el nuevo Avata me pedida que le ayude y tendemos aventudas emocionantes" El niño seguía con ese brillo que de alguna forma hacia que Korra se sintiera feliz a su lado.
"¿Quiedes jugad al Avatad conmigo?" Korra se levantaba y tomaba la mano del niño con alegría a lo que él respondía con una sonrisa.
Korra y el pequeño jugaban alegremente, la sureña jugaba a ser el Avatar y su nuevo amigo era un maestro tierra que acompañaba al Avatar al igual que Toph alguna vez ayudó a Aang.
Korra y el niño jugaban sobre un montable de perro-oso polar que estaba en el parque y era quien los llevaba en su aventura por el mundo.
"¡Vamos, Naga!" Gritaba la pequeña mientras su amiguito se sentaba en la parte trasera del juego con una mirada de sorpresa.
"¿Naga? ¿Cómo Naga la cachodita del cuento? ¿La que tenía fio en sus patitas y su mamá salió a buscale guantes? [1]" El niño estaba sorprendido de que la niña conociera esa historia, no era un cuento muy popular.
"Sí, esa misma, mi mamá me lee ese cuento todos los días. Y algún día conseguide mi popia cachodita de peo-oso polad, y la llamade Naga" La sonrisa de Korra hizo que el pequeño se alegrara y comenzara a gritar el nombre de la cachorrita del cuento junto a ella.
Durante un momento en su juego Korra comenzó a usar su agua control, pero al ser aun muy pequeña se descontroló un poco golpeando al niño en su cara.
"Lo siento mucho" Korra estaba muy asustada de haber lastimado al otro niño con su agua control. Pero el pequeño comenzó a reír, y Korra lo acompañó en su ataque de risa.
"¡DEJA A MI HERMANO EN PAZ!" La voz de un niño un poco mayor se escuchó. Korra y su amigo voltearon en dirección de la voz.
Se trataba de un chico un año mayor que Korra, de cabello negro en pico, ojos color ámbar y unas cejas bastantes peculiares.
"Niña ¿Qué crees que le haces a mi hermano menor?" El chico veía a Korra enojado por lo que acababa de pasar unos minutos antes.
"¡Solo estábamos jugando!" Korra miraba enojada al niño y de forma retadora.
"Estoy bien, no te enojes con ella" El más pequeño trataba de calmar a su hermano mayor, pero parecía que eso lo enojaba más.
"Nos vamos, despídete de ella. Papá y Mamá terminaron de arreglar todo y volveremos a casa" Tomaba a su hermano de la mano esperando que terminara de despedirse para llevarlo lejos
"Adiós, amiga. Espedo vedte de nuevo alguna vez" Una sonrisa de tristeza aparecía en el rostro del niño mientras abrazaba con su brazo libre a la niña.
"Yo también espedo que nos volvamos a ved, y que tu hedmano no nos moleste" Korra le hacia una mueca al mayor mientras decía esto, el niño mayor solo reaccionaba poniendo cara de molestia, pero sin voltear a verla.
El joven jaló a su hermano hacia donde estaban sus padres esperando.
"Mako, no tenías que tatadla así. Solo estábamos jugando"
"Bolin, tú eres mi hermanito, y no puedo dejar que te lastimen" Mako se detenía y volteaba a ver a su hermano denotando cierta preocupación en su expresión "Si algo te pasara yo no sé qué haría" Mako abrazaba a Bolin muy fuerte "Soy tu hermano mayor y mi deber es protegerte de todo peligro"
"Haces muy buen tabajo, Mako, y te quiedo mucho, peo esta vez solo estábamos jugando. Y lo siento si hice que te peocupadas" Bolin le regresaba el abrazo a su hermano con tristeza en sus ojos por haber hecho que Mako se sintiera así.
"Yo también te quiero, hermanito. Démonos prisa, lo de que mamá y papá terminaron y nos iremos a casa no era broma" Mako le sonreía a su hermano, quien le regresaba la sonrisa y comenzaban a correr en dirección a donde estaban sus padres.
Korra por su parte veía a su nuevo amigo alejarse, había alegría en su rostro, ella presentía que no sería la última vez que lo vería, ni a su algo enojón hermano mayor.
"Korra, es hora de irnos" La voz de su madre sacaba a Korra de sus pensamientos y la hacía correr en dirección de sus padres.
"Mami, hice oto amigo" La pequeña tomaba la mano de su madre para contarle sobre el pequeño que acababa de conocer.
"¿En serio? ¿Y cómo es?"
"Es muy enegico y muy adodable. Espeo vedlo de nuevo algún día. Aunque su hedmano mayod es un guñon"
"Jajaja, vamos, hija, tu papá ya encontró la dirección de Hootuk"
Senna y Korra llegaban a donde Tonraq, la pequeña le contaba a su padre lo mismo que le había contado a su madre sobre su nuevo amigo.
"El destino nos une incluso con aquellos que están destinados a ser nuestros amigos. Korra se encontrara de nuevo con su nuevo y adorable amigo; y por supuesto a su hermano también. El viejo Shinki lo sabe"
Notas del Autor:
-Muchas gracias por leer mi fic hasta ahora, se los agradezco de mucho corazón.
[1] Quiero dejar algo en claro. Cuando escribía este fic por ahí del año pasado, no sabía de la existencia de un cuento japonés sobre un zorrito que tenía frio en sus patitas y su mamá le daba dinero para que fuera al pueblo a comprar guantes. Me entere que ese cuento existe en Julio de este año. Así que es pura coincidencia que se parezcan tanto, y es en serio.
-Gracias por tomarse su valioso tiempo en leerme, eso siempre me anima mucho.
