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(N/A:) Disfruten (:
Título: Mi otro yo
Summary: Así como todos tenemos un héroe en nuestro interior, también tenemos un lado malvado. El que nos hace hacer cosas que jamás nos imaginamos capaces de hacer —Serias mi mano derecha, tendrías todo lo que necesitaras… y por ultimo, podrás ver a Sasuke-kun.
Pareja principal: SasuSaku.
-Secundarias y variantes:
Simbología:
Palabras/ conversaciones:
- ¡Estoy de regreso!
Pensamientos:
"Y con mucha motivación"
Disclaimer: Naruto no me pertenece, sin embargo; esta historia como la trama sí. Si ven esta historia en algún otro lugar que no sea ,
por favor háganmelo saber.
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Capitulo 3: Decisiones y ¿Libertad…?
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Iba sentada en la parte trasera de un elegante carruaje, demasiado llamativo para mi gusto, cuando se detuvo. Estábamos ya frete a la entrada de la iglesia, las puertas estaban abiertas, y pude ver, que estaba completamente llena. Solo esperábamos la señal para que yo entrara. Todos se encontraban esperando a la novia. La que por desgracia, era yo. Baje del carruaje ayudada por Kakashi-sensei, no por que lo necesitara, sino que era tradición. Que ironía, yo que antes decía constantemente "Moriré cuando me case" "Me casare cuando sea una inútil que no pueda mantenerse solo" o mi favorita: "Una mujer feliz, es una mujer soltera", ahora estaba a unos cuantos pasos de tener que decir la palabra que nunca imagine…
Acepto.
Me estremecí, el solo pensarlo me ponía los pelos de punta. Y aún así, aquí estaba…
—Sakura, es tu turno- Me dijo kakashi cuando comenzó a oírse la marcha nupcial, la cual a mis oídos, sonaba como un canto fúnebre.
—H-hai…
En cuanto estuve en la entrada de la iglesia, todos voltearon a verme. Todos. Logrando ponerme más nerviosa de lo que ya estaba. En las bancas del lado derecho de la gran iglesia estaban sentados los de Konoha y en el lado izquierdo, los de la arena. Y como me lo espere, la mayoría de la gente que había ahí –aun de Konoha- no la conocía. Imagine que serian señores feudales, políticos y demás personas importantes... que francamente, preferiría no estuvieran.
Di el primer paso, tan insegura… para después, seguir avanzando lenta y acompasadamente por aquel pasillo, tan elegantemente decorado con rosas rojas y rosas. Sostenía con fuerza el ramo de rosas blancas con mis dos manos, descargando mi tensión en ello.
"Respira Sakura"
Iba pasando por un pasillo de la iglesia, cuando no pude evitar escuchar brevemente algunos de los comentarios, que decían en la parte izquierda de la iglesia, donde se encontraban los de la arena.
"Maldito sabaku" Dijo uno.
"Si, ya viste la hermosura que es su novia. Lo envidio…"
"Estúpidos, dejen de hablar así de Gaara-sama y de su… no…novia" Dijo una voz femenina.
"Cállate Matsuri, tu fuiste una tonta por no decirle lo que sientes por el y ahora se casa con esa preciosidad"
"El… nunca se fijaría en mi, como algo mas que una alumna… el, ama a otra…"
"Uno siempre debe hacer lo que dicta su corazón, Matsuri. O puede arrepentirse toda la vida"
Comencé a oír pequeños sollozos y voltee ligeramente a donde provenían. Eran de la chica que hace poco había escuchado, tenia cabello café claro y corto, sus ojos también eran cafés, solo que mas oscuros. Sus lágrimas caían rápidamente, pero silenciosamente por su rostro. Tapaba con sus manos su boca, tratando de que nadie notara que estaba llorando. Y al parecer funcionaba, ya que nadie en la iglesia parecía notarlo, excepto yo, y los que estaban a su alrededor.
Sentí lastima por ella, debía ser muy difícil permanecer aquí mientras miraba como el hombre que amaba, se casaba con otra persona. Eso seria algo que tal vez yo no podría soportar, la admiré. Me hubiera gustado ayudarla, pero no había nada que yo pudiera hacer. Ya no podía hacer absolutamente nada… más que seguir avanzando por el altar… Y así lo seguí haciendo.
Lento, lento, constante, constante, un paso, otro mas…
Frente a mí, a unos metros, se encontraban mis madrinas, vestidas con el mismo elegante vestido color gris; Tenten llevaba un lazo blanco, el que pondría sobre nosotros simbolizando nuestra unión. Hinata sostenía un cojín color beige con un bordado en las orillas, en el que me arrodillaría cuando tuviéramos que hacerlo Gaara y yo. Y por ultimo, estaba Ino, ella también sostenía un cojín, un poco más pequeño que el de Hinata, encima de este se encontraba el anillo que yo tendría que darle a Gaara.
De otro lado se encontraban los padrinos de Gaara. También sosteniendo cosas para la boda. Sus miradas eran frías, tanto que me intimidaron. Pareciese que dijeran "Da un paso hacia atrás y te matamos".
No. Quizás estaba exagerando demasiado hasta el punto de hacerme paranoica, pero era seguro que no me miraban con agrado. Me pregunte que pude haber echo para caerles tan mal. Y por ultimo, justo en medio de la iglesia, se encontraba aquel con quien pasaría el resto de mi vida…
Gaara.
El me miraba intensamente. ¿Había estado mirándome así desde que entre? Tuve que bajar la vista, intimidada por sus ojos. Seguí mirando el ramo entre mis manos. Me encontraba ya a la mitad del camino hacia el altar, solo a unos cuantos pasos mas…
Cuando me detuve.
Observaba las flores del ramo
No… no podía hacerlo… casarme así, yo…
¿Qué sentido tenia seguir con esto?
Sin amor…
Claro, como pude olvidarlo, yo no estaba aquí por amor... Estaba aquí por la alianza de konoha y la arena, por no decepcionar a mi maestra, ni a mis amigas… ya era demasiado tarde para dar marcha atrás. Ya era tarde, solo debía aguantar un poco más y todo terminaría.
O tal vez solo seria el comienzo de una nueva tortura.
Pude sentir las miradas de desconcierto y otras de preocupación sobre mi; la de tsunade-shishou, Ino, Sai, Tenten, Hinata, Kakashi, Gaara y todas las personas en el lugar, mientras que otras murmuraban cosas. Apreté con fuerza el ramo de flores que estaba entre mis manos para darme valor a seguir avanzando.
Un paso, otro paso…
Conseguí, con mucho esfuerzo, reanudar de nuevo el paso constante hacia delante. Y juraría que escuche respirar a Ino de nuevo y el corazón de Tenten y Hinata latir otra vez. Vi tímidamente a Gaara, tal vez estaría muy enojado por ver como yo dude el seguir avanzando, seria comprensible, yo tal vez me habría molestado en su lugar…
Estaba sonriendo. Una sonrisa de alivio y calidez, sin una pizca de resentimiento en ella. Pobre, sin duda se merece algo mejor, alguien que corresponda sus sentimientos y lo ame con intensidad. Y para su mala suerte y la mía, yo no era ese alguien…
"¡Yo no lo amo! Lo quiero mucho… ¡Pero no lo amo!" –Gritaba interiormente, un grito silencioso de ayuda...
Pero comprendí que nadie vendría a ayudarme. Estaba sola. ¿Enserio valía la pena sacrificarme de esta manera, solo para hacer feliz a los demás?
¡Ah!
Mi cabeza iba a explotar… Tantas cosas, tantas emociones, tantas dudas… y todo en este momento. Lo sentía todo dar vueltas a mi alrededor, una y otra vez y acelerando poco a poco. Por impulso me detuve de nuevo, con la vista perdida en la nada…
Y es que ya no sabia que hacer.
Si, cierto, cierto. La aldea, la alianza, no decepcionar, 'amarlo' todos los días de mi vida. Eso era lo que había elegido, por eso estaba aquí, no debía defraudar a los demás, era lo debido.
Iba a comenzar a andar de nuevo, cuando…
"¡¡Al diablo con los demás!! ¡Piensa en ti de una buena vez!" -Grito una voz en mi cabeza.
"¿Pensar en mí…?"
"¡Si, se un poco mas egoísta! ¡Al diablo con los demás! ¡Al diablo con la aldea! ¡Al diablo con todos!"
"No puedo… si no me caso, seré odiada por toda Konoha, nunca podría dar la cara, decepcionare a mi maestra y…"
"¡Ya basta! ¡Me tienes harta con esa basura! ¡SHANAROOO!"
Duele.
Estar en esta situación es… doloroso y estresante, no se como pude soportarlo tanto tiempo sin darme cuenta de las consecuencias que causaba en mi. Todo este tiempo no había podido comprender lo que me estaba pasando. Lo creí algo así como un juego, nada que realmente pasaría. Hasta el día de hoy… Me sentía mal por Gaara, que me amara de esa manera y yo sin poder corresponderle. Por Tsunade-sama que había depositado toda su confianza en mi, al igual que la aldea…
"¿Qué, debo hacer…?"
Solo quería que alguien me dijera que hacer, nada más.
"Tú ya lo sabes, de otra manera, no te dolería tanto…"
Trate de hallarle sentido a esas palabras, pero no pude. Si tan solo fuera la Sakura de antes, no se me dificultaría hallar la respuesta entre esas palabras tan confusas…
"Uno siempre debe hacer lo que dicta su corazón. O puede arrepentirse toda la vida"
Recordar aquellas palabras, me hicieron verla realidad.
Me quitaron la venda de los ojos, la arrancaron tan fuerte que dolió. Pero, gracias a eso;
Pude verlo todo claro.
Y encontré la respuesta que estaba buscando.
Nopodía hacerlo.
Había habido miles de motivos por los cuales no debía casarme, tal vez más de menor importancia que los que me obligaban a hacerlo a los ojos de los demás. Pero eran importantes para mí, y mi felicidad. Nada me aseguraba que yo seria feliz si no me casaba, pero si lo hacia, era un echo que no lo seria.
Tal vez no podría volver a la aldea si no me casaba, lo más probable es que tendría que huir de konoha. Seria infeliz si me quedara, lo se. Todos los días seria vista como una desgracia y hablarían de mí día a día de cómo los había traicionado y cosas así.
No me importaría irme lejos, muy lejos. Pero al menos no seria obligada a vivir una vida aburrida, sin amor y sin libertad…
Ya había tomado mi descición.
Retrocedí unos pasos, dispuesta a huir de ahí. Y en un segundo, tenía a más de diez ninjas rodeándome, como si fuera un animal que no debía escapar de su dueño. Todos en la iglesia se exaltaron y algunos se pusieron de pie, murmurando cosas, que en este momento e importaron muy poco.
Pude reconocer que se trataba de los padrinos de Gaara, los que me miraban con odio y algunos ninjas más que jamás había visto en mi vida. Al parecer no había exagerando en mis suposiciones sobre ellos. La verdad es que no quería dañarlos y dejar aun peor las cosas con Gaara y la aldea de la arena. Pero si me atacaban, me defendería.
No podían obligarme.
Me puse en posición de defensa, lista para lo que venia.
—Vuelvan a sus puestos –Dijo una voz grave, una que yo conocía muy bien.
Gaara…
Me asome entre dos ninjas, relajando un poco mi posición de defensa, y pude verlo. La sensación de bienestar que tenia al sentirme librada de la boda se fue al caño, solo con ver la triste mirada que Gaara me dedicaba, sus ojos tristes y decepcionados…
Me sentí culpable.
Ninguno de los ninjas se inmuto, pero tampoco me atacaron.
—¡Es una orden! –Grito el pelirrojo, se notaba cierto punto de histeria en su voz.
Sin estar muy seguros, todos los ninja se retiraron, aun que no quisieran hacerlo, eran ordenes del kazekage. Me sentí aun peor por lo que estaba a punto de hacer. Pero es que ninguno de los dos seria feliz así, sin embargo, el aun podía encontrar a alguien que lo amara realmente.
Me miro de pies a cabeza, como intentando guardarme en su memoria y luego me miro a los ojos. Me fue tan fácil notar la tristeza y decepción en ellos. Su boca se movió formando una sola palabra.
"Suerte"
Sentí que me iba a caer a pedacitos, Gaara era muy bueno conmigo, siempre lo había sido. Nunca me forzaría a hacer algo que yo no quisiera.
Y se lo agradecía con todo el corazón.
"Perdóname…"
Gesticule suplicante, de la misma manera que el lo había echo, solo moviendo los labios, tratando de retener las lagrimas que amenazaban con salir.
El negó con la cabeza, dándome a entender que no había nada que perdonar. Me sonrió tristemente, y yo a el, despidiéndonos para siempre. No pude evitar que las lágrimas cayeran, maldiciéndome internamente por ser tan débil.
Ino, tenten y Hinata también me miraban con tristeza, ya habían entendido lo que iba a hacer, también entendían que tal vez no las volvería a ver nunca. No tenia palabras para despedirme de ellas… no quería hacerlo mas difícil. Así que solo di media vuelta, y salí corriendo.
Todos comenzaron a murmurar más que antes, subiendo el tono de sus voces, algunos de los que antes habían intentado detenerme intentaron volver a hacerlo.
Pero Gaara los detuvo una vez mas, y conociéndolo, lo haría cuantas veces sea necesario. Antes de salir me detuve en uno de los pasillos del lado de la aldea de la arena, en el que había visto a aquella chica llorar por que el hombre que amaba, estaba a punto de casarse.
Me acerque a ella, esta solo me miraba sorprendida y aun con lágrimas saliendo de sus ojos, deseé que ella fuera capaz de hacer lo que yo no pude, amar a Gaara con todo su ser.
—Las segundas oportunidades no se repiten…-Le dije suavemente –Esta vez, escucha a tu corazón.- y le di el ramo de rosas blancas que hasta ahora no había soltado.
Sonrió, me sonrió, y empezó a llorar de nuevo. Pero a diferencia de la vez anterior, esta vez eran lágrimas de felicidad…
—Arigatou –Dijo feliz.
Asentí con una sonrisa triste, para después atravesar las puertas de la iglesia, las puertas de mi ¿Libertad…?
Lagrimas siguieron cayendo, al pensar en todo lo que dejaba atrás… Me sentía ligeramente aliviada por escapar de ese matrimonio. Pero me hubiera gustado no tener que dejar a mis amigos, mi maestra, mi aldea, toda mi vida…
— ¿Sakura-chan?- Me llamo una voz, terriblemente familiar.
Demonios, no.
Alce la vista, y ahí estaba el, estaba justo frente a mí. Me había olvidado por completo de él, de que trataría de venir a mi boda.
Naruto.
Me dieron ganas de lanzarme hacia el. Pero me di cuenta de que también lo había decepcionado a el… a mi mejor amigo, a toda la aldea… no tenia cara para mirarlo si quiera. De seguro se molestara con migo en cuanto lo sepa… me va a odiar igual que todos, cuando sepa en la humillación que deje a su aldea, su querida aldea en la que algún día el será hokage. Es una lastima que no podré verlo nunca mas, y menos cuando su sueño se haga realidad.
—Sakura-chan ¿Estas bien? -Pregunto al ver que estaba llorando e intentando acercarse a mí.
—¡Aléjate de mi! –Le grite, saltando hacia la rama de un árbol que rodeaba la iglesia. De seguro iba a odiarme cuando lo supiera… no querrá volver a verme jamás.
Pero no tendría que preocuparse por eso… yo lo haría posible, yéndome.
—¡Pero, Sakura-cha…!
-¡Déjala, baka! –Dijo una voz femenina sujetando a naruto por detrás, para que no intentara seguirme.
Ino.
-¡Que te pasa suéltame dattebayo, que no ves que sakura-chan esta llorando! –Grito naruto, tratando de soltarse del agarre de la rubia. Me ahogue en sus palabras.
— ¡Vete ya frentona, que no podré aguantarlo por mucho tiempo!
Mis mejores amigos… me hubieran gustado despedirme de ellos, como debe de ser.
—Gracias Ino, los extrañare, mucho.
Y luego corrí con todas mis fuerzas, adentrándome en la oscuridad del bosque. Seguía moviéndome ágilmente y tan rápido como podía entre las ramas de los árboles, si seguía así no me alcanzarían o si lo hacían tardarían lo suficiente para encontrar un escondite en el cual pasar la noche y…
—¡SAKURAAAAAAA!- El grito de mi mejor amigo me dejo helada hasta los huesos.
Naruto ya lo sabía.
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Había estado corriendo sin parar, tanto que hasta había perdido la noción del tiempo. Lo único que sabia con certeza, es que estaba muy lejos de Konoha, que hacia mucho había anochecido y también, que estaba completamente perdida en medio del bosque.
Pero mi apariencia estaba aun peor.
Mi vestido tenía ligeras rasgaduras provocadas por las ramas de los árboles en que saltaba y que ni siquiera me molestaba en esquivar. Mi peinado desde hace rato se había deshecho, dejando mi pelo cayendo sobre mis hombros y moviéndose escandalosamente con el viento. Maldije las zapatillas de tacón que Ino me había obligado usar, si no hubiera sido ninja ya me habría caído miles de veces y aun mas el vestido que no me dejaba moverme con libertad.
No había rastro de la Sakura que había entrado a la iglesia para casarse. Pero si de la que salio huyendo, lastimando a las personas que realmente habían sido sus amigos y las que habían significado mucho en su vida.
Espero que algún día puedan perdonarme…
Me detuve, estaba muy cansada, había corrido sin parar hasta aquí. Pudieron ser minutos, como horas. No estaba segura. Me senté bajo un árbol y me apoye en el, pensando…
¿Qué es lo que haría de ahora en adelante?
No importaba. Mientras sea elección mía, podría hacer cualquier cosa. Incluso poner un negocio de ramen. O cuidar niños, bueno eso no, se me da fatal con los niños. Aunque más que vender ramen o hacerla de niñera, me gustaría poner una pequeña clínica en alguna aldea o pueblo. La medicina es mi vida.
A ver, piensa… ¿en que ciudad te gustaría vivir?
—Esta la aldea de la niebla, de la estrella…- Dije viendo mis opciones- del la lluvia, del viento, la de la roca…
—Yo elegiría nuestra guarida…-Dijo una voz que provenía de arriba de mi.
Voltee sin prisa alguna, no tenia muchos ánimos de moverme, además que ya sabia quien era.
Su chakra era inconfundible.
Estaba arriba, en una rama del árbol en que estaba yo recostada. Tenía los brazos cruzados y una gran sonrisa en el rostro. No me sorprendí mucho al verlo, sabía que tarde o temprano lo volvería a ver. Lo supe desde aquella vez hace… ¿tres semanas?
Que yo recordara, faltaba un día para las tres semanas que me dio.
"¡Kyaaa! ¡¡Que bueno que viene Orochimaru-sama!! Esta loca ya esta pensando en mudarse a una estupido pueblucho y tener una clínica… ¡Dios! huir de su boda le esta afectando gravemente…"
Tenía un punto. ¿Cómo se me había ocurrido pensar que podría hacer algo como eso? Sin duda Konoha y Suna estarían buscándome para casarme con Gaara. Era más que posible, la primera prueba era la forma en que me acorralaron mis "padrinos" de boda. Lo pude ver en su rostro, ellos no dudarían en lastimarme para conseguirlo.
No habría lugar en el que pudiera esconderme.
—¿Qué haces aquí?- Le pregunte, me habían sucedido muchas cosas últimamente, cosas estresantes, como para volverse loca. Y su presencia no estaba ayudando.
El bajo de donde se encontraba y se puso frente a mí, demasiado cerca para mi gusto.
— ¿No lo recuerdas? Me siento ofendido- Dijo Orochimaru aparentando estarlo- Hoy se cumplen las tres semanas…
— ¿Hoy? –Estaba completamente segura de que faltaba un día.
—Así es, Sakura-san –sonrió –Son las 12:01 p.m. así que oficialmente, ya se a cumplido el tiempo acordado.- Dijo jugueteando con un reloj de bolsillo.
Hice un mohín. Acababa de tener que elegir entre casarme o no y ¿ahora tenia que tomar otra descición? ¿Por que no mejor me cuelgan como piñata y me agarraban a palazos? Por que así me sentía, como si me hubieran golpeado con un bate en la cabeza.
—Y bien Sakura-san, ¿Cuál es tu descición…?
Me extendió una de sus manos, invitándome a aceptar ir con el y convertirme en su "mano derecha" lo que significaba matar y hacer cosas que normalmente yo no haría.
Respire profundamente. Cualquiera necesitaría un poco mas que valor para aceptar algo así, pero ya lo había decidido. En realidad, estaba esperando que este momento llegara. Yo, sin saberlo, había aceptado inconsciente mente desde el momento que escuche mi nombre salir de sus labios, que en este momento, están curvados hacia arriba, mostrando una maligna sonrisa, llena de certeza.
Odiaba admitirlo, pero si había un lugar en el que estaría a salvo de los que quisieran llevarme de regreso al altar.
Y era ir con el.
El era mi vía de escape a ese horrible matrimonio y a una vida mediocre en un pueblo mediocre, el me estaba ofreciendo algo mas que una vida aburrida y sin nada de diversión.
Tome su fría mano. El me trajo hacia el, y paso sus brazos a mi alrededor. Me abrazo, como si fuera un juguete nuevo en su colección.
Y después desaparecimos.
Y es que el me estaba ofreciendo la verdadera libertad, era algo que no podía dejar pasar…
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Corrección: 04/08/09
Notas de la autora (N/A:)
Antes que nada, varias personas me preguntaron el por que la correción, y la respuesta es simplemente por que, queria organizar la historia. Además, de que como me aleje un buen tiempo de la escritura, necesitaba retomar la historia donde la habia dejado, y crei que la mejor manera de hacerlo era correguirla. Y lo es, ahora se excactamente como seguirla. Disculpen las molestias que eso les causa, o se que quieren que lo actualize ya xD Pero tranquilos, me estoy esforzando para que la espera valga la pena (:
Gracias a;
vany tsuki; Alessandritta-chan; Akai Karura; dokuro-asahina; karoru01; ibet; setsuna17
Y a todos los que se molestan en leer mi fic (: Pero ya saben, un review siempre es bienvenido.
~ Danely ~
