Vongola Generation XI
Summary: El décimo Vongola y su mujer han desaparecido sin dejar rastro. Los Vongola no tendrán otra opción que elegir a su próximo sucesor. El más apto, capaz, digno
Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san! Además esta obra es de mi hermana SoulSilver97, anteriormente titulada como The Next Generation.
Personajes OC, originales de mi hermana (ya que ambas los hemos inventado, jeje).
Capítulo anterior…
-U-usted es Reborn-san! –exclamó sorprendido señalando al hitman.
-Chaos, Gokudera –saludó el sicario.
-Eh? Se conocen? –preguntó la pelicastaña sorprendida.
-Si usted está aquí entonces ella es –su cabeza giró hacia la pelicastaña, se inclinó hasta donde tocaba el suelo mientras se arrodillaba en señal de ruego- Mil disculpas por mi comportamiento y mi falta de respeto, Undécima! Juro que no se repetirá jamás! –
Una gota se deslizo en la sien de Natsu mientras Reborn sólo sonrió, era de esperarse después de todo era parecido a su padre cuando joven. De tal palo tal astilla.
Target 4: la flor del río negro y la absurda primavera
Natsu observaba entre estupefacta y sorprendida ante el cambio de personalidad del prefecto del CE (Consejo Estudiantil), al principio había creído que era alguien pendenciero y se enfadaba fácilmente tanto que su carácter provocaría miedo total entre los estudiantes. Pero viendo ahora, arrodillado al suelo rogando perdón, además de escuchar "Reborn-san" y "Undécima" en sus palabras; podía jurar que estaba influenciado con la mafia.
-Gokudera Hariken, no te parece familiar el apellido –ahora que lo mencionaba recordó los nombres de los guardianes que había mencionado su hermano mayor, uno de ellos con apellido Gokudera era el guardián de la tormenta de su padre- Es uno de los hijos del actual guardián Vongola de la tormenta, Gokudera Hayato.
Natsu lo miró, ese muchacho tenía un aire callejero y un tanto peligroso, no era de extrañar que alguien como él sería parte de la misma mafia que ella y su hermano formaban también.
Hariken se levantó del suelo mientras se quitaba el polvo de su uniforme, sacó un encendedor que al prenderlo Natsu notó que la llama no era un anaranjado con azul sino era roja con el centro rosa y blanco. Nunca había visto algo así, además juraba que aquella llama no era normal.
-Esta llama es de la tormenta –le habló el peliplata como respuesta a su muda pregunta- Por si no lo sabías, el factor de esta llama es degradación casi similar al fuego que conocemos.
La pelicastaña se limitó a asentir nomás.
-Haz llegado más rápido de lo debido, Gokudera –le habló el sicario.
-He hecho todo lo posible con tal de finalmente conocer a la Undécima y ser su digno mano derecha, Reborn-san –antes de que Natsu dijera otra cosa, la puerta se abrió de golpe revelando a una chica de estatura alta semejante a Reborn, de cabellos largos oscuros y ojos del mismo tono vestida con el uniforme del comité disciplinario femenino, en una de las mangas tenía una banda escrita en kanji "so-kaichō".
Hariken se puso a la defensiva al reconocer a que bando pertenecía la chica.
-No he venido aquí a pelear, puedes estar tranquilo –lo detuvo al leer sus intenciones- Mi nombre es Kusakabe Tatsuya y he venido a dar disculpas en nombre del Presidente por los problemas que ocasionó, con su permiso me retiro –cargando al presidente sin ningún problema, la pelioscura se retiró sin pronunciar otra palabra.
-Eso fue extraño –pensó la menor Sawada.
-Recordé que tengo asuntos con los del Consejo Estudiantil, nos vemos mañana Undécima, Reborn-san –saludó educadamente el peliplata antes de retirarse por la puerta de la azotea al igual que los del Comité Disciplinario.
-Olvidé que Gokudera-kun es presidente del Consejo Estudiantil, me pregunto como se llevará con los miembros de ahí –
-Dame-Natsu, nos vamos –ordenó el sicario tras la puerta esperando a que su actual alumna lo siguiera, la susodicha reaccionó y aún semidesnuda lo siguió hasta llegar a su hogar.
Una vez ahí, Sora los recibió con una cálida bienvenida no sin antes dar una reprimenda a su hermana por venir de esa forma tan poco decente.
-Natsu, se puede saber por qué regresas a casa en esas condiciones –señaló el pelicastaño mayor.
La pelicastaña menor pareció no haberse dado cuenta, se miró y luego de notar que estuvo en las calles así finalmente reaccionó.
-KYYYAAAAAHHHH! ¿¡NO PUEDE SER ESTUVE ANDANDO SEMIDESNUDA EN EL CAMINO!? –pegó grito dejando casi sordos a los presentes masculinos.
-Reborn, no me digas que haz usado esa bala –preguntó Sora pegándose la frente con la palma. Sí, él lo sabía debido que su padre se lo había explicado todo además que la bala de la Última Voluntad fue la primera que usó su tutor.
El sicario no respondió, pero ante esa sonrisa fue la respuesta a todas las dudas del Sawada mayor. Natsu seguía en estado de pánico y no dejaba de decir "Estuve en ropa interior, ¡Kami-sama!", cosa que los hombres no le tomaban tanta importancia, en este caso Reborn nada más.
-Natsu deja de gritar y ve a vestirte, iré a preparar la cena –ordenó su hermano para retomar sus labores.
La chica caminaba dispuesta a hacerlo, no porque su hermano se lo pidió sino porque quería darse un baño también y a descansar un momento, antes de realizar lo que tenía pensado hacer alguien tomó su cabeza que lo hizo girar hasta encontrarse con Reborn mirándola sádica y maliciosamente.
-Tu entrenamiento empezará hoy mismo –pronunció con una sonrisa que le hizo dar un terrible escalofríos, buscó a su hermano con la mirada sin embargo parecía haberse ido a la cocina.
Oh, no ¿por qué tenía que pasarle esto? ¿Dónde estaba su querido hermano para salvarle de esto?
-¡Oni-san ayúdame! –rogó llorando internamente.
-Asegúrense de no romper nada ni hacer escándalo hay vecinos por aquí –gritó el pelicastaño mayor desde la cocina.
-¡No me abandones así, Oni-san! –Natsu estaba siendo arrastrada por el hitman a su alcoba sin nadie que la rescate simplemente para enfrentarse con el peor de todas las pesadillas.
Al día siguiente…
Natsu se encontraba desvalida, se preguntaba cómo es que su padre pudo soportar ser el estudiante de Reborn. Debió estar loco como para haber elegido su tutor, sin saber que Nono lo había elegido para que lo educara y no él.
Le dolía casi todo el cuerpo que apenas podía caminar, es más cada paso que daba sufría mucho. Demonios, esto era peor que estar en clases de gimnasia.
Desayunó como siempre, se alistó para su instituto y saludó a su hermano, quien también se había preparado para ir a Nami-kō, el uniforme consistía una camisa blanca, pantalón y saco de vestir azul oscuro y corbata roja. Justo en el momento en que se habían separado, la pelicastaña menor se encontró con una persona muy conocida.
-Ohayo, Natsu –saludó una chica de su misma edad, cabello largo color castaño-violáceo hasta la mitad de la espalda, ojos maduros color gris y se encontraba vestida con el uniforme estándar femenino de Namimori. La chica parecía mucho más madura que la Sawada.
-Ohayo, Kanako-chan –devolvió el saludo a su prima, quien también es su compañera de clase y hasta ahora su única amiga que no la considera Dame como sus compañeras. Su nombre es Sasagawa Kanako.
Mientras caminaban Natsu intercambiaba conversaciones con su prima de muchos anécdotas, Kanako era una chica completamente distinta a las demás. No sentía atracción hacia sus compañeros como Takashi Yamamoto u otros chicos que son populares así tampoco en interés común de las chicas de preocuparse en las apariencias; ella prefería a los chicos mayores considerándolos maduros además comer era una forma saludable para vivir sin hambre.
-Natsu, he escuchado que estás con alguien –dijo llamando la atención de su prima.
-¿Con alguien? –
-Vamos, no te hagas. Estoy segura que ahora tienes novio, además que las chicas decían que es un hombre guapo y totalmente atractivo -describió la menor Sasagawa- Veo que tienes un buen gusto, si se trata de alguien mayor entonces tiene la aprobación de Sora.
-¿Qué? Kanako-chan no es lo crees, él es mi…tutor. Sí, se trata de un profesor particular asignado por mi padre para ayudarme con mis estudios –se apresuró a explicar en un intento de ocultar sus nervios aunque nada parecía servir con su prima.
-Un tutor, vaya era lo que necesitabas ¿no? –pronunció de manera insinuante con toque bromista.
-Kanako-chan, no es gracioso –quejó Natsu totalmente sonrojada.
Ambas chicas ingresaron a la entrada del instituto, sin encontrarse con los integrantes del comité disciplinario, era extraño. Bueno, continuaron caminando hasta dar con los pasillos que conectaban con las aulas.
Era un día de furor para los estudiantes que conformaban el grupo del Consejo Estudiantil, ¿por qué será?
Pues finalmente se encontraron con alguien digno y valiente que tomara el puesto del Presidente, la persona que lideraría el grupo y daría la cara a los engreídos del Comité Disciplinario.
Hace años atrás, la autoridad del Consejo Estudiantil había caído cuando un estudiante mayor se había apoderado de Nami-chuu siendo líder de una pandilla que se hacían llamar Comité Disciplinario, esa persona se llama Kyoya Hibari.
Siendo una persona peligrosa siempre rodeado de una aura de advertencia y esa mirada severa, era obvio que ningún otro estudiante ni siquiera los profesores hasta el mismo director podían contradecirlo. La clara respuesta es, si lo enfrentes, sufrirás o mejor dicho, ser mordido hasta la muerte con sus mortales golpes.
Desde ese momento, el Consejo Estudiantil no tenían otra opción que seguir sus órdenes y reglas de estricta disciplina, y no olvidar del famoso Tratado Hibari, que al parecer lo único que favorecía es al presidente nada más.
Ahora parecía estar cambiando cuando Gokudera Hariken, nuevo estudiante y del programa del intercambio extranjero asumió como nueva cabeza del consejo. Además de escuchar que se enfrentó a Hibari, los integrantes rápidamente decidieron seguirlo fielmente con lealtad.
En estos momentos, Hariken había dictado cambios drásticos en las reglas básicas de la escuela, obviamente escrito desde hace años por el Comité Disciplinario.
La mayoría parecían seguir sus órdenes sin rechistar, sea por miedo o por respeto, era el presidente después de todo. Algunos tenían miedo de qué es lo que ocurriría si Hibari Cloud se enterara del cambio, seguro que los torturaría peor que nunca.
-Ka-Kaichō –se acercó tímidamente el vice-presidente del Consejo, se trataba de un chico de 14 años cabellos anaranjados y ojos oscuros bajo unos lentes de marco marrón, al igual que Hariken, estaba vestido con uniforme desarreglado con accesorios en el cuello y en los brazos (no era por gusto, sino que el presidente había dicho que todos del consejo para diferenciarse de los otros estudiantes debían vestirse de esa forma obligatoriamente). Su nombre es Juuichi Kikue- ¿E-está se-guro que debemos reescribir las reglas modificadas?
-¡Por supuesto que sí, pedazo de imbécil! –ante el grito que pegó el susodicho, el vice-presidente casi se orina en sus pantalones por miedo- ¡No estoy aquí para oír sus patéticos lloriqueos! ¡Es necesario recrear las reglas que pueda favorecer a los estudiantes!
Hariken resopló de su asiento provocando que los miembros del consejo temblaran de miedo y admiración.
-Esos estúpidos del Comité Disciplinario, no hacen nada más que pudrir la escuela con sus aburridas y anticuadas maneras. Ese Hibari no es nada más que un maldito bastardo, por esa misma razón me convertí en el presidente –alzó un puño mientras su mirada de acero ardía en una determinación peligrosa- Voy a liderar esta escuela con puño de hierro y a desterrar a cualquiera que se atreva a desafiarme!
Luego de dar varios gritos de órdenes y poner a cada integrante sin rechistar alguna palabra, Hariken decidió realizar una inspección y descansar un momento.
-Ohayo, Gokudera-kun –
En el mismo momento, se había encontrado con la pelicastaña acompañada de otra chica que no sabía quién era.
-Ohayo gozaimasu, Undécima –saludó respetablemente, la chica devolvió el saludo con poca convicción ante ese llamado, no era porque le disgustara sino era porque le incomodaba que la llamara Undécima frente a su prima o sus compañeros del instituto.
Kanako lo miraba con el ceño fruncido, siendo la compañera de su prima también es del peliplata. A diferencia de sus compañeras, no sentía alguna atracción hacia el chico nuevo tampoco una pisca de interés, para ella era otro mono en medio de una comunidad de mediocres.
Lo que más le disgustaba era su manera de actuar con Natsu, en la clase pudo darse cuenta que era un chico de gran temperamento además de escasa paciencia y muy impulsivo. Podía decirse que no era la clase de chico con quien saldría tampoco sería pareja ideal para su prima además, según ella, ya tenía un novio.
Hariken al sentir que alguien lo miraba, su mirada acero se encontró con una mirada grisácea que lo miraba con desaprobación, era la chica al lado de la Undécima. Le devolvió la mirada con el mismo gesto, suponiendo que no la agradaba así tampoco esa fémina sería de su agrado.
Natsu notando la tensión que había entre su compañero y su prima, no sabía que hacer para romper la silenciosa e incómoda atmósfera que los rodeaba.
-Como jefa deberías pensar en calmar situaciones tensas –espetó Reborn a su lado.
-¡Reborn! ¿Có-cómo lle-gaste aquí? –Natsu hablaba entrecortadamente luego de pegar un respingo de sorpresa ante la presencia repentina de su tutor.
-Un jefe debe estar siempre preparado para todo –dicho esto sonrió altaneramente.
-¡Reborn-san! –le habló Hariken igual de sorprendido.
Kanako lo miró con curiosidad, no había notado de la presencia del hombre que se encontraba al lado de su prima.
-Natsu, este es el hombre del que me estabas hablando –señaló la Sasagawa al haber notado que la susodicha lo llamaba de manera familiar, como si se habían conocido antes.
-Ella debe ser su prima e hija menor del guardián del sol –supuso el sicario viendo la familiaridad del actual guardián del sol.
Kanako lo miraba cuidadosamente cada detalle que presentaba el hitman, luego sonrió de complicidad y satisfacción.
-No dejes ir a Natsu, tiende a ser nerviosa cuando esta con chicos mayores como usted, si logra graduarse prácticamente será toda suya –le habló insinuante al sicario, quien sonrió con orgullo mientras la pelicastaña estaba toda roja de vergüenza.
-Puede estar tranquila, no tengo pensado en dejarla después de todo necesitará todo de mí para poder graduarse. Me llamo Reborn –se presentó inclinando su sombrero en señal de respeto.
-Un gusto, Reborn. Me llamo Kanako Sasagawa, prima de Natsu –
-Al parecer ya se llevan bien –pensó Natsu con resignación, en cambio Hariken resopló sin darle importancia, aunque prácticamente debió de ser sabido que esa chica era la prima de Undécima.
Antes de continuar la conversación, el prefecto de CE (Consejo Estudiantil) sintió una presencia escondida tras la pared cercana, el sicario también pareció sentirlo poniendo todos sus agudos sentidos en alerta.
-Sal de ahí quien quiera que sea –pronunció con una voz severa y autoritaria el chico tormenta.
La figura pareció alarmarse, tardó unos segundos en reunir todo el valor y salirse finalmente de su escondite.
Se trataba de un chico alto, viendo su cara infantil pensarían que es menor sino fuera porque se encontraba vestido con el uniforme de Nami-kō. Su rostro era infantil, ojos aniñados color café y cabello corto del mismo tono.
Los presentes lo miraban extrañados, ¿qué hacía un estudiante de la preparatoria en Nami-chuu? Sobre todo, ¿cómo es que pudo entrar sin haberse topado con los del Comité Disciplinario?
El muchacho tenía una mirada embobada y soñadora, sin nada más se acercó a Natsu hasta quedar lo suficiente cerca sin dejar su sonrisa de bobo.
-Wau, Haruto está admirando una verdadera belleza frente a sus ojos –habló en tercera persona, a pesar de ser un chico mayor su voz delataba algo agudo dándole un aire infantil. Los presentes lo miraron igual de extrañados- Te llamas Natsuki Sawada ¿no? –
-eh? Sí –respondió la susodicha con poca convicción ante el chico extraño.
-¡Que bien! Yo me llamo Haruto Miyabi, encantado de conocerte Natsu-chan! –saludó haciéndolo más extraño aún sobre todo llamándole con la terminación –chan como si fueran conocidos, que chico raro- Se que esto te parece repentino, pero…puedo ser tu amigo –
-Etto…claro –siguió respondiendo la pelicastaña con poca convicción.
-Yay! –expresó el chico feliz dando saltos de alegría similar cuando un chico recibe una recompensa- Haruto está en lo cierto, Natsu-chan es realmente hermosa como una princesa de los cuentos de hadas. Su belleza es comparada a las diosas de las leyendas y su pureza es tan brillante como la luz del sol –emitió algo similar a la poesía haciendo que Natsu lo mirara sin entender con una gota deslizando en la sien mientras los otros lo miraban como si estuviera loco.
Kanako y Hariken lo miraron con extrañeza además estaban disgustados por el interés que tenían hacia Natsu, sea prima o subordinado, no podían permitir que este raro se le acercara.
-Oye, imbécil no te acerques a Undécima –espetó Hariken harto de ver a ese tarado payasear en el pasillo, suficiente con discutir con los debiluchos del CE y haberse enfrentado con el idiota de Hibari.
-Haia! Haruto no es imbécil, Haruto es un caballero que obviamente no diría puras palabras inusuales como tú, pandillero sin culto –contraatacó sacando flote su cambio de humor.
-Se parece a alguien que yo conozco –pensó Reborn notando cierta familiaridad en la escena.
-Que bipolar –susurró Kanako para sí- No me importa que seas, eres un completo extraño para mi prima, además por si no lo sabías ella tiene un novio.
-Kanako-chan! –
-No-novio? –preguntó el chico llamado Haruto con desconcierto- Así que eres tú! –señaló al hombre que se encontraba al lado de la chica de sus sueños, ese sujeto trajeado parecía ser una mala influencia para alguien como Natsu- Tú eres el que está manchando la pureza de Natsu-chan con tu impuro y sucio ser, aléjate de ella si no quieres problemas.
-¿De qué mierda está hablando? –pensó el peliplata con una gota en la sien.
Reborn lo miró raro, este chico se parecía mucho a alguien que había conocido en el tiempo que tenía que entrenar a Tsuna para ser Décimo. Podría decirse que era frustrante, pero bueno se trataba de una persona que no tenía idea de nada.
-Haruto-kun –llamó la pelicastaña despacio para no empeorar la situación, es por miedo que ese chico inocente se enfrentara con alguien peligroso como el sicario. El susodicho desvió su atención del pelinegro hacia la muchacha- No es lo que piensas…
-Sí, Reborn-san es alguien que Natsu necesita completamente así que no puedes aparecer aquí de la nada y reclamar algo que no sea tuyo. Además, están juntos y no puedes hacer nada para separarlos –reclamó la ojigris interrumpiendo lo que su prima iba a aclarar.
-Eso no quise decir! –gritó Natsu.
Haruto tembló hasta levantar una mirada molesta.
-Ah, ya entiendo –Por lo menos lo ha entendido, pensaron los otros- Son novios definitivamente y es por eso que no puedes dejarlo, Natsu-chan. No me importa quien seas, pero te advierto que Haruto liberará a Natsu-chan del tirano mafioso como tú! –dicho esto dio una mirada amenazante hacia el hitman y luego una mirada dulce hacia Natsu para luego desaparecerse en los pasillo repentinamente.
-Definitivamente debe ser el hijo de Haru –pensó el pelinegro para sí.
La pelicastaña suspiró de frustración al notar que nada pareció mejorar además porque todo el mundo se confundían diciendo que su tutor era su novio, en cambio Kanako y el kaichō resoplaron de manera molesta para luego decir "Que chico tan imbécil y mediocre".
Durante la clase, Natsu ya no podía dormir las siestas como siempre solía hacer. Sin haberse dado cuenta, su tutor le había colocado un cinturón extraño (para nuestra protagonista no tiene ni la menor idea de cómo y cuándo le había puesto), cada vez que quería cerrar los párpados el aparato emitía un choque eléctrico que la hacía despertar de golpe.
-¿Sí? Tiene la respuesta a la pregunta 12 Sawada-san? –preguntó el profesor al notar el extraño entusiasmo de la estudiante.
-Etto…27? –
-Casi, 28. La próxima vez tenga cuidado con los problemas Sawada-san –
La pelicastaña suspiró ignorando las risas burlonas de sus compañeras y el resto de la clase dictada por su profesor.
Una vez, finalizada su clase Natsu se despidió de su prima debido que tenía una visita con su hermano en boxeo por lo cual no podía acompañarla, Hariken tenía reunión en el Consejo Estudiantil así que eso significaba que estaría ocupado.
En la salida, Natsu salió por las puertas de su instituto. En su cabeza rondaba cierto desinterés en las clases vistas hasta hoy tampoco le parecía tener importancia a los exámenes que vendrían, lo que menos quería que sucediera fuera que su tutor se enterara de aquello y quisiera dar otra de sus lecciones "inofensivas".
Le recorrió escalofríos en su espina dorsal con sólo recordarlo. Si su mayor temor se cumpliera ¿qué vendría ahora mismo? ¿Corriente eléctrica? ¿bombas? ¿golpes? O ¿más bombas?
Natsu se encontraba tan ensimismada en sus pensamientos que no había reparado de la presencia de su tutor, éste al notar lo ida que estaba decidió despertarla.
¡BUMP!
-¡Auch! Ite –dio un quejido la pelicastaña mientras se sobaba en la zona afectada- Reborn, ¡por que rayos me hiciste eso!
-Estabas tan perdida así que hice el favor de que te despertarás de una vez –
-Eso no es excusa para que me trates así –
El hitman sin más encogió los hombros para después seguir adelante ignorando las quejas de Natsu.
En el camino, Natsu lo miró con curiosidad. Es extraño que Reborn haya decidido acompañarla, honestamente aparece de la nada de manera sorpresiva o sino se encuentra en su casa, como siempre (aunque no como huésped) y la obliga a tomar sus "lecciones personalizadas".
Lo que no sabía la pelicastaña era que Reborn había notado la presencia de alguien, no estaba seguro de quien, pero había una persona que estaba siguiéndolos. Como que Hariken estaba ocupado en sus labores de prefecto, la mejor opción de evitar cualquier peligro para la hija de su ex alumno es protegerla él mismo.
Los pensamientos del pelinegro fueron interrumpidos cuando observó una cosa bastante inusual que parecía un buzón de correo.
Sin embargo, por muy común que fuese eso lo extraño de ese buzón era que se movía arrastrándose de a poco. Natsu, quien había reparado de la rara manera de actuar de ese buzón también comenzó a sospechar con mucha extrañeza.
-Sal ya, quien sea que este allí –ordenó el hitman con seriedad bajo una clara muestra de amenaza preparado para sacar su arma.
-Me haz descubierto, sin duda eres un oponente digno de Haruto-san –del buzón, apareció piernas, brazos más una cabeza de un adolescente de aires infantiles de cabello y ojos castaños oscuros. Era el mismo chico que apareció en Nami-chuu, estudiante de Nami-kō, Haruto Miyabi.
-El buzón era él todo este tiempo –pensó Natsu con una mueca de extrañeza acompañada de una gota deslizándose en su sien.
Reborn comenzaba a sacar conclusiones que ese chico es el hijo de Haru, el porte, su manera de actuar y de hablar contando su disfraz más estrafalario, sin duda es su hijo. De tal palo, tal astilla.
-Ya sabes a que he venido, hitman tirano –señaló el adolescente a Reborn, sin siquiera estar avergonzado del más horrible disfraz que usaba- ¡He venido a reclamar a Natsu-chan para alejarte de tus garras mafiosas! ¡Prepárate para enfrentarte a la furia de un caballero! –de la nada, apareció una lanza estilo edad media (ya conocen la tradición que hacían los caballeros montados sobre sus caballos con sus lanzas enormes).
Más que asustado, el pelinegro le parecía extremadamente familiar la escena contando también de la combinación extraña de la defensa del Miyabi, era muy parecido cuando Haru quiso enfrentarse a Tsuna. Ahora sabía como se sintió su ex estudiante cuando trataba con una persona rara.
En cambio, Natsu se encontraba aterrada y preocupada por el ingenuo adolescente si se enfrentara a alguien peligroso como Reborn. Ay, Dios esperaba que el hitman tuviese consideración con él.
Después de todo, no quería que nadie saliese lastimado, especialmente Haruto.
El pelicastaño en un instante se lanzó directamente hacia el hitman, quien en cambio no se encontraba para nada alterado y lo único que hizo fue evadir el ataque directo del Miyabi, quien no pudo frenar su velocidad y sin más chocó estruendosamente contra la pared.
-Kyaah! –exclamó la Sawada menor.
-Aún no he terminado –se levantó repentinamente el muchacho ignorando el golpe que recibió, tomando su lanza nuevamente se dispuso a seguir atacando al pelinegro, quien esquivaba cada ataque sin ninguna dificultad.
A medida que Reborn evadía los ataques de Haruto, éste recibía golpes y tropiezos contra el suelo o la pared. Después de 15 o 20 minutos, el Miyabi tropezó nuevamente contra el suelo completamente exhausto y jadeando en busca de aire.
En cambio, el hitman se encontraba fresco sin ningún signo de sudor o de cansancio, no tenía intención de herirlo después de todo era un simple estudiante que no tenía dotes para pelear como Haru. Y la otra de las razones era, no quería repetir la misma historia ocurrida con la Miura hace un tiempo además Natsu estaría desconcertada si el Miyabi resultara herido.
La pelicastaña se acercó al muchacho con deje de preocupación.
-Haruto-kun, ¿te encuentras bien? –
-Yo…no te…p-preocupes…Natsu-chan… -le tomó unos minutos para normalizar su respiración, una vez que estaba recuperado se levantó del suelo- ¿¡Que esto te quede claro, tirano hitman!? ¡Muy pronto rescataré a Natsu-chan como sea! ¡Así que estate preparado para cuando nos encontremos la próxima vez! –gritó para luego retirarse a toda velocidad por las estrechas calles de Namimori hasta desaparecerse del campo de visión de los extrañados presentes.
-Es muy entusiasta –comentó la pelicastaña con extrañeza.
Por estos momentos, su tutor no tenía ni un pequeño comentario acerca de lo ocurrido, así que por hoy decidió no darle importancia al asunto y continuar su camino a la residencia Sawada.
-Reborn, espérame –su estudiante lo siguió a un ritmo para alcanzarlo.
Mientras iban de regreso a la residencia Sawada, nuestro sicario comenzaba a preguntarse que ocurriría si conociera a los hijos de los otros guardianes y quizás de sus otros conocidos, esperaba que no fueran de alguna manera iguales a sus progenitores porque sería mucho trabajo tanto para él como para su nueva estudiante.
Un largo camino y un largo comienzo es lo que viene para ellos.
Omake 01
¡Katekyoshi Hitman REBORN!
En la residencia Sawada, se encontraban en la mesa el sicario y el Sawada mayor bebiendo té preparado recientemente.
-¿Qué sucede, Reborn-san? –preguntó Sora al observar la mueca pensativa del tutor de su hermana.
-Nada, hoy fue un día agitado. Eso es todo –le respondió tratando de restar importancia a lo ocurrido esta tarde.
-Bueno, si usted lo dice –habló con poca convicción- le quiero avisar que he recibido una llamada de saludo de Tía Haru, amiga de mi madre. Me dijo que le está yendo muy bien en su pastelería y espera enviar sus más deliciosas preparaciones para que probemos… -el sicario con sólo escuchar la mención de la Miura, todo lo que decía el hermano de Natsu le parecía poco importante. En su mente divagaba la comparación entre el chico Haruto Miyabi con Haru Miura.
-¡Tú! –señaló la fémina hacia un confundido pelicastaño- ¿Qué le estás enseñando? ¡Los bebés son seres puros y de corazones limpios! ¿¡Estás ensuciando el corazón de Reborn-chan con tu sucio y podrido corazón!? –Si mal no recuerda, esas fueron las palabras que la Miura dirigió hacia su ex estudiante.
-Así que eres tú! –señaló el adolescente infantil a su persona- Tú eres el que está manchando la pureza de Natsu-chan con tu impuro y sucio ser, aléjate de ella si no quieres problemas –eso fue lo que dijo este chico hoy mismo, también recordaba el día en que la ex estudiante de Midori ha decidido enfrentarse a Tsuna a pesar que fue un malentendido.
-Si Reborn-chan es un asesino a sueldo debe ser fuerte y si usted es un jefe de la mafia debe ser muy fuerte, así que Haru no podrá quejarse de su estilo de vida-desu. Así que…¡Por favor tenga una pelea con Haru-desu! –su vestimenta consistía una armadura japonesa antigua con casco de futbol americano y un palo de hockey como arma, sin duda era una combinación de defensa más extraña que vio en su vida.
-Ya sabes a que he venido, hitman tirano –lo señaló el adolescente, sin siquiera estar avergonzado del más horrible disfraz que usaba- ¡He venido a reclamar a Natsu-chan para alejarte de tus garras mafiosas! ¡Prepárate para enfrentarte a la furia de un caballero! –mientras él en cambio, se trataba de un disfraz con forma de buzón de correo y una lanza estilo medieval, más ridículo aún.
La única diferencia sería, la Miura estuvo en peligro gracias a la dinamita lanzada por Gokudera y su ex estudiante al salvarla se enamoró de él. Mientras, el Miyabi de algún lado conocía a Natsu y está perdidamente enamorado de ella y anunció que nunca se rendirá hasta liberarla. Lidiar con un tipo raro y bipolar sobre todo mucho peor que su madre, ahora entendía muy bien como se sintió Tsuna con eso.
-Y así fue como terminó su –el pelicastaño mayor pausó cuando observó la ligera mueca de frustración del tutor- Reborn-san, en serio ¿se encuentra bien?
Con un suspiro, el hitman despejó por un momento su mente para liberarse de la carga insoportable que sentía en sus hombros.
-Estoy bien, no es nada –repitió para volver su vista a su deliciosa bebida caliente.
Espero que les haya agradado con los nuevos personajes OC que aparecieron, la mayoría de ellos están relacionados con los personajes normales de KHR! O sea los que no tienen alguna llama en particular, ¿ya han adivinado a quién se parecen cada uno?
Nos vemos en el siguiente cap!
Saludos Underword y SoulSilver97
