Volvi!!! Después de un viaje, mucho trabajo (que no estoy haciendo) y un ataque irrefutable de vagancia, vuelvo sin ninguna excusa o razón que justifique tanto tiempo sin actualizar esta historia... ¡Pero volví! Con capitulo doble además... Disfruten! Y prometo no atrasarme tanto... (eso espero)

Los personajes de Wolf´s Rain no me pertenecen. Salvo los lobos, todos los demás perosnajes y la historia si me pertenecen.


Cuatro Lobos

Capitulo 4: Kiba

"Si no eres feliz aquí, no te quedes"

Las últimas palabras de Luna aún sonaban en los oídos del lobo blanco. Ella no tenía idea de lo que él sentía y, sin embargo, lo había entendido mejor.

Luna era una lince joven y fuerte. La había encontrado al principio de algún invierno, y como cazar solos dejó de darles buenos resultados, debido a la escasez, ambos decidieron unir fuerzas, cazar juntos y compartir presas. Sin que Kiba se diera cuenta, se fueron acercando, hasta el punto de estar juntos todo el tiempo.

"Somos de especies diferentes" había dicho ella. No les importó y dejaron que los días juntos se acumularan tranquilamente. El futuro parecía brillar para ellos, y el lobo creyó que al fin podría ser feliz. Pero se equivocó. La felicidad nunca llegó, algo siempre parecía perturbarlo, incluso cuando estaba junto a su amada. Era una emoción, una ansiedad. Como si siempre esperara algo. Con el tiempo, se hartó de esperar…

Luna era muy perceptiva y notó su malestar antes de que él se plantease marcharse. Aquella última noche lo miró con tristeza y le dijo las palabras que el lobo odiaba pero necesitaba oír. "Adiós Kiba".

Corrió sin mirar atrás. No sabía hacía donde pero no importaba, cualquier lugar que fuese, Luna no iba a estar ahí. Sin embargo, una emoción le daba fuerzas, un deseo, una voz en su interior que le decía hacia donde dirigirse: "el paraíso…".

¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces?

Una mañana Kiba fue atrapado. Quedó encerrado en una jaula y, al instante, un grupo de humanos lo rodeó. Hablaban entre ellos, pero él no los escuchaba. Al ver que no iban a matarlo, decidió esperar y descansar, por el momento. Estaba tan exhausto que no podía romper los barrotes de la jaula. Escaparía en cuanto hubiera recuperado sus fuerzas. Lo cubrieron con una manta y empezaron a moverlo.

Mucho tiempo después (o al menos eso le pareció a Kiba) pudo percibir que lo llevaban a una ciudad humana. Nunca se había acercado a una, pero aún no estaba del todo recuperado (aunque los humanos le habían dado alimento a través de los barrotes) y sentía una extraña curiosidad.

Levantó el hocico y olfateó. Los olores de la ciudad eran extraños y variados: podía oler la suciedad, la comida, los cuervos, gatos y perros que también vivían allí. Todas las esencias se mezclaban y lo confundían.

Su instinto empezó a inquietarse… Percibió un olor familiar. Había más lobos en la ciudad. ¿Serían una manada? ¿O vivirían junto a los humanos, ocultos o como perros? Nunca se había interesado por los lobos de las ciudades, pero algo en su interior estaba emocionándose, como si acabará de encontrar lo que estaba buscando. Su instinto se apoderó de su cuerpo y, antes de darse cuenta, estaba aullando con todas sus fuerzas, llamando a sus hermanos lobos.

Luego todo fue oscuridad.

Toboe resbaló y cayó directo en el agua del desagüe.

- ¡Que asco! – se quejó

Era la primera vez que bajaba hasta allí. Creyó que sería fácil encontrar una entrada al edificio, tal como los cuervos le habían dicho, pero se equivocó. Se encontraba perdido y, para peor, mojado, ya que era la tercera vez que caía al agua.

De repente, escuchó que alguien se acercaba.

De las sombras, salió un lobo adulto, gris y fornido. Lo observaba con sorpresa, como si nunca hubiera visto otro lobo.

- Hola – saludó Toboe cuando pudo ponerse de pie – Tu eres Tsume ¿no? Los cuervos me han hablado de ti.

- Si, soy yo – contestó él de mala gana - ¿Quién eres? Es la primera vez que te veo en la ciudad.

- Soy Toboe. Vivo con una familia humana al norte desde hace un tiempo.

- Ya veo, un lobo domesticado – dijo con cierto desdén

- Si, lo soy – contestó ofendido – Igual que tu. ¿No vives con una humana?

- Es distinto. No soy su mascota.

- Pero eres su compañero

Antes de que el lobo gris pudiera contestar, otros dos lobos aparecieron. Uno era castaño claro, grande y corpulento. El otro era una hembra negra azabache. Ambos observaban a los lobos sorprendidos.

- Te dije que no seriamos los únicos lobos ocultos en la ciudad. – dijo de repente el macho

- Nosotros acabamos de llegar a la ciudad – dijo la hembra – Soy Blue y él es mi compañero Hige ¿Ustedes?

- Soy Toboe, vivó aquí con mi familia humana – dijo sonriendo el más joven. El otro no dijo nada y se dio vuelta- Y el es Tsume y vive con una compañera humana. Están aquí por el aullido de esta mañana ¿no?

- Si, vinimos a rescatarlo. ¿Es compañero de alguno de ustedes?

- Es la primera vez que veo a otros lobos, vine por lo mismo que ustedes ¿Y tú, Tsume?

- Ese lobo no es de aquí. Lo capturaron en las afueras. – el lobo gris se dio vuelta y observó al grupo con seriedad – No vine en ninguna misión de rescate. Sólo quiero averiguar porque sigue vivo.

- Es cierto – dijo Hige serio también – Si nos están cazando, no tiene sentido que lo trajeran. Debe haber algo especial en este caso.

- ¿Qué? – se sorprendió el más joven - ¿Nos están cazando?

– Hace unos meses los humanos mataron a toda nuestra manada.

- Recuerdo que cuando era cachorro, los soldados mataron a la mía. Pero yo vivo con humanos que son muy amables.

- Eso es porque no saben que eres un lobo – objetó Hige

- No eres más que un simple juguete de los humanos – opinó Tsume

- También vives con una compañera humana, eres igual que yo.

- ¡Ya te dije que es distinto!

Blue intentó calmar los ánimos:

- No estamos aquí para discutir. Buscamos al lobo de esta mañana. Está en un lugar que llaman "Laboratorio". Nos indicaron como llegar pero nos está costando encontrarlo.

- Igual a mí

- Yo ya estuve ahí antes – Tsume giro hacía un túnel y empezó a avanzar – No le pido a nadie que me siga. En realidad preferiría hacer esto solo.

- ¡Que lástima! – se burló Hige siguiéndolo junto a Blue - Ya vinimos hasta aquí, no vamos a regresarnos ahora.

Toboe contempló a los tres lobos alejándose. Pensó en lo cómoda y cálida que debía estar su casa, a diferencia de ese lugar frío y sucio. Aún así, se sentía realmente bien estar acompañado por lobos.

- ¡No te retraces, pequeño! – le grito el lobo castaño y él corrió para alcanzarlos

Cuando Kiba abrió los ojos de nuevo, estaba aún dentro de la jaula. Se encontraba en una habitación vacía y en la puerta podía percibir a dos guardias humanos. Se puso de pie y sintió su cuerpo bastante mejorado y con nueva fortaleza. Hora de escapar.

Atacó los barrotes y en un segundo, logró abrirlos. Se deslizó silencioso, mientras decidía como evadir a los guardias. Pero un ruido lo sacó de sus pensamientos.

Un golpeteo proveniente de un costado de la habitación. Era muy suave, tanto que los guardias no lo escucharon. Una baldosa del piso se levantó, dejando entrar los olores de la ciudad, y Kiba percibió la presencia de otros lobos. Alguien había respondido a su llamado.

Un lobo castaño asomó su cabeza desde debajo de la baldosa. Era un lobo adulto y, por su cuello, muy voluminoso. Lo miró sorprendido un momento y dijo:

- ¡Ja! Saliste solo de la jaula, y nosotros pensando que necesitabas ayuda. Chicos, nos equivocamos de lugar.

- ¿Otra vez? – se quejó una voz grave y seria – tu sentido del olfato no es tan agudo como nos dijiste.

- Estaba bromeando, si es la celda correcta, no hacía falta que insultaras mi instinto – volvió a mirar a Kiba - Eres el del aullido de esta mañana ¿no? ¿Qué estás esperando? Ven aquí, somos tu equipo de rescate.

Kiba se acercó al hueco y luego descendió por él, al mismo tiempo que Hige retrocedía.

Una vez abajo pudo ver a "su equipo de rescate". Tsume, Toboe y Blue lo miraban con curiosidad.

- Gracias – fue lo primero que Kiba dijo

- ¡Escuchó una sirena! – advirtió Hige – Descubrieron que no estas.

- Entonces dejemos las preguntas para después – dijo Tsume iniciando la marcha.

Recorrer los drenajes fue algo agotador. Cuando finalmente volvieron a la superficie los cinco lobos tenían la respiración entrecortada.

Caminaron por las calles de la ciudad con su forma humana, hasta llegar a la orilla del río, el lugar más seguro por el momento.

- De nuevo, gracias – dijo el lobo blanco – Soy Kiba.

Luego de que cada uno se presentara (Toboe presentó a Tsume) y de que Kiba relatara como fue capturado, Blue le ofreció quedarse con ella y con Hige.

- Lo siento, no puedo quedarme. Estoy en busca del paraíso.

Un extraño silencio se hizo y los otros lobos sintieron como algo en su interior despertaba. Tsume fue el primero en hablar:

- Es sólo un mito

- Probablemente así sea, pero no puedo dejar de buscarlo.

- No creo que salir a buscar un lugar que no sabes si existe sea lo más seguro en este momento – opinó Hige – No es un buen momento para los lobos, tu lo viviste, tuviste suerte de que no te mataran. Lo mejor sería que te ocultaras aquí por un tiempo.

- No puedo quedarme. Simplemente, no puedo establecerme en ningún lugar. Es algo que no me deja estar tranquilo, me inquieta y me lleva a buscar el paraíso, es un deseo que no puedo controlar… ¿Acaso no sienten lo mismo?

El silencio se repitió. Ninguno podía negar ese deseo que se había despertado repentinamente.

- ¿Por qué están en esta ciudad? – continuó el lobo blanco - ¿Qué los ata aquí?

Tsume se dio vuelta y comenzó a marcharse, pero antes desaparecer dijo:

- Tengo mis propias razones para quedarme.

Toboe lo pensó un segundo más, antes de irse también.

- Lo siento, pero mi familia está aquí. De todas formas, fue un gusto conocerte.

- No estamos en condiciones de salir de la ciudad – dijo Hige un momento después – De todas formas, si decides quedarte en la ciudad, puedes buscarnos, la invitación sigue en pie. Vamonos, Blue.

Su compañera tardó un poco en seguirlo y, antes de partir dicendo:

- Hasta pronto, Kiba

Así, el lobo blanco quedó solo en la orilla del río


Uh... pobresito mi lobo blanco... Pero su llegada marca el comienzo del fin para este grupo de lobos. No se puede escapar al destino.

¿Review, por favor? Aunque sea para decirme "Sí, leí esta cosa, no entendí nada, pero no me importa"

No hace falta que sean amables sólo sean... o no sean.

Aullenle a la luna roja

Oh my Bonnie!