Disfruten la lectura.

Capítulo 4

*"""*

¿Alguna vez has sentido aquellas enormes ganas de salir corriendo y esconderte bajo la cama hasta que el peligro pase?

Rose Weasley necesitaba escapar. Tenía la mirada cristalizada y la boca un poco abierta mientras se observaba, enfundada en un traje completamente negro con el cabello pelirrojo y rizado totalmente libre, que le daba un aire rebelde. Era cierto que a veces Rose deseaba dejar a un lado su actitud inteligente y responsable y actuar más como James, su primo. Pero también era cierto que aquella forma de verse le había dejado terriblemente confundida.

Eres una mortifaga Rose Weasley, hay una parte de ti que aún no comprendes pero que allí se encuentra, una parte oscura que debes mantener bien escondida.

No encontraba razones, no tenía razones para creer que en algún universo por más paralelo que este fuese dejase a un lado su ética y moral para dedicarse a matar y dañar todo lo que antes había protegido.

Esa no eres tú, no eres tú.

Se repitió, sin embargo estaba consiente que aquella Rose era una parte de ella y aquello le llenaba de miedo.

Su mirada entonces viajo a su familia, Hugo aún se mantenía a su lado pero ahora observaba a aquella Rose como si fuese la misma encarnación de algún demonio; después de todo ella también había sido la causante de que Hugo se volviera un ser mortífero en aquel mundo.

Después estaban sus padres, ambos lucían simplemente estáticos, su madre tenía lágrimas en los ojos, su padre simplemente la apretaba en un fuerte abrazo, debía ser decepcionante que su única hija decidiera ser algo que ellos tanto habían repudiado.

Por ultimo estaban los Potter, Harry y Ginny ni siquiera le habían prestado la atención debida, su mirada seguía en James, estaban preocupados por lo que ella fuese a hacerle; Lily aun a un lado de su hermano observaba aquella escena con los labios apretados y la mirada fiera, ella lo había dicho, no son la misma persona y era más que obvio que Lily ya estaba odiando a aquella Rose, se sorprendió al darse cuenta que Albus la observaba, sus ojos verdes la encontraron y con una ceja alzada le regaló una sonrisa, una muestra de que él no tenía nada contra ella aunque Rose no tuvo tiempo de sentirse feliz por ello, su mirada ahora buscaba a James quien mantenía una mirada fiera en aquella Rose, la Rose que lo había traicionado y fallado, la Rose que se merecía una lenta y horrible muerte.

Esto es una sorpresa Jim—su propia voz la volvió a la realidad, Rose lucia mortífera y ni siquiera parecía arrepentida.

En seguida ambos comenzaron a hablar, ella contestaba con humor y él lucia simplemente herido, ella hablaba sobre la familia con cinismo y él mantenía su voz crispada en respuestas cripticas, ella dijo que todo terminaría, él estuvo de acuerdo.

Hay una gran diferencia entre simplemente escuchar lo que sucedió a ver lo que en realidad sucedió y mientras Rose y James hablaban, todos adquirían un nivel distinto de tristeza, sabían que tendría que llegar el punto en el que ambos pelearan a muerte.

Pero este no parecía llegar, él cuestionó su decisión y ella con una mueca le llamó estúpido antes de decir que simplemente era un ser inteligente.

Fue doloroso escucharse hablar así, era como ver todos los defectos y la oscuridad de su alma convertida en un ser con su misma apariencia.

No somos la misma persona.

Ambos continuaron hablando, ninguno había lanzado ningún hechizo.

¡Crucio!

—¡No!—vociferó Rose al ver que su alter ego lo había hecho, había lanzado una maldición imperdonable a su primo, pero nadie le prestó atención, los soplidos de James quien se retorcía en el piso no pasaban desapercibidos para nadie.

Estaba sufriendo, totalmente sorprendido por lo que su prima acababa de hacerle, sufría porque Rose ya no era la dulce niña que había conocido. Ella ahora tenía una sonrisa en su rostro, su varita aun en alto, el hechizo aun en todo su esplendor, lo estaba disfrutando.

Cuando la maldición por fin acabo pudieron observar a James tratando de tomar aire, tratando de buscar fuerzas para sobrevivir, Rose sin embargo no le dio tiempo a nada, el segundo crucio llegó y el apenas tuvo tiempo de hacerse a un lado.

Fue entonces cuando la batalla comenzó.

Hay momento en la vida de toda persona en la que se cuestiona toda su vida, lo que es, lo que fue y lo que será sólo para llegar a la conclusión nula, a un "no sé". Rose Weasley sabía que jamás cambiaria tan drásticamente como lo había hecho su alter ego, ¿pero eso la volvía alguien más vulnerable? Una Rose que tenía oscuridad en su alma, oscuridad que se retorcía y que estrangulaba deseosa de probar y conocer, y aquella oscuridad que aún mantenía firmemente atada a lo más recóndito de su alma, había tenido la oportunidad de apoderarse de todo su ser.

Hay historia que se cuentan sólo por hacerlo, porque está bien y siempre hay un final feliz. Pero hay otras, aquellas que queman el alma y la aniquilan que pululan por salir, que gritan, que engullen.

Y la historia en la que dos primos –casi hermanos- peleaban a muerte, debía quedarse guardada en el baúl más recóndito de su alma.

¡Crucio!

Nadie podía culpar a James por corresponder de la misma manera, nadie podía siquiera cuestionárselo, Rose se lo merecía.

El hechizo lleno de magia negra de Rose peleó con el apenas perceptible de James quien apenas parecía poder mantenerse en pie. Un final rotundo en donde el ganador ya estaba decidido. El hechizo de la pelirroja derroco al de su primo quien cayó sintiendo que el aire le abandonaba.

Y cuando todo parecía perdido, sucedió. Un halo de luz rodeó a James quien lucho por respirar, Rose desde su lugar parecía contrariada.

El halo creció, la luz se expandió y desde su lugar observaron a James desmayarse.

*"""*

La aventura terminó cuando cayeron de nuevo en la sala de los Potter y la luz del día caló en las pupilas, a fuera nada parecía ir mal, pero adentro, calando en el fondo de su alma todos parecían simplemente horrorizados. Aquel mundo resultaba ser la antítesis total del suyo, la muerte era una segunda piel, el sufrimiento cosa de todos los días.

Ginny ya se había acercado a James y ahora lo apretaba en sus maternales brazos, él sólo le murmuraba cosas al oído, parecía saber cómo manejarla, o saber manejar aquellos ataques porque Ginny poco a poco se relajó.

—Rose, querida—la niña que aún seguía medio sentada sobre el suelo observó a su madre, el apretado moño se había descompuesto pero sus ojos lucían realmente tristes—. levantate por favor—l a muchacha no reacciono por largos segundos, después se levantó sintiendo sus pies como de gelatina, su madre trató de abrazarla pero ella en seguida se alejó, después observó a James aun atrapado en el abrazo de su madre.

—No lo entiendo—murmuró deseando que él tuviera una respuesta que nadie parecía tener.

—yo tampoco—murmuró él, Rose suspiró.

—lo siento tanto—después se dirigió a su madre—quiero pensar, lo siento—después abandono apresuradamente el lugar, Albus no tardó mucho en seguirla, sus pasos resonaron cuando se alejó dejando un gran vacío, Lily que parecía a punto de llorar se acercó a su padre y lo abrazó con fuerza escondiendo su cabeza en su pecho.

Hermione sintiéndose desgraciada se acercó a su hijo, pero él también la rechazó, su mirada estaba perdida cuando la observó, él había cambiado tanto en aquella vida que simplemente parecía ajeno a su yo real.

—Hugo…

—No mamá—suspiró con fuerza, después observó a James quien ahora sólo sostenía la mano de su madre—gracias, yo… mis padres o los padres de aquel Hugo no deben… debo estar con ellos—James no dijo nada, simplemente asintió y el pelirrojo se sentó sin hacer caso a nadie más.

Todo parecía estar realmente mal.

*"""*

A los lejos una muchacha de cabello pelirrojo y mirada feroz corría como si su vida dependiera de ello, se sentía sucia, no entendía, no comprendía.

Corrió porque era lo que mejor hacía, no le importó que a su alrededor varios transeúntes le dedicaran sucias miradas, no le importó que sus pulmones escocieran, no hizo nada para quitar el dolor.

Porque el dolor físico es mil veces mejor que el dolor emocional.

Había sentido a Albus correr detrás de ella y sabía que a una distancia prudente la seguía, quería dejarla sola pero no tan sola, porque cuando pasa la reacción inicial siempre se necesita de un buen amigo.

Cuando por fin se detuvo fue sólo porque observó un autobús, parecía destartalado pero en la mente de Rose fue lo mejor, terminó subiéndose y después se dedicó a observar el paisaje pasar por la ventana, no se bajó hasta que pudo observar que se acercaban a un parque, habían árboles que cubrían todo su alrededor y algunas que otras bancas se adivinaban a su alrededor.

Tal vez fue por la tranquilidad que parecía tener, tal vez simplemente porque se parecía a aquel parque de los recuerdos de James. No lo supo, se bajó sin ser consiente de dónde estaba y se adentró pisando fuerte hasta que observó una banca de madera, vieja y llena de historias de amantes desesperados.

Se sentó porque era lo único que quedaba y por primera vez fue capaz de llorar. Lloró porque no entendía, lloró porque aun así dolía, lloró porque sabía que no debía hacerlo.

—esto es una sorpresa Rose.

Aquella voz aunque poco tratada fue reconocida al instante por la muchacha quien levantó sus azules ojos llenos de tormenta y suspiró con tristeza. Él se sentó a su lado sin decir nada por minutos eternos.

—Es extraño que… te haya encontrado aquí—él alzó una ceja curioso, Rose suspiró aclarándose la garganta.

—escuché que las personas normales pasean sólo por ocio, decidí intentarlo.

—¿y qué tal ha te ha ido hasta ahora?

—nada mal—después le regaló una sonrisa.

La observó mientras ella trataba de mejorar su aspecto pero su cabello pelirrojo parecía incluso más salvaje que antes y su cara roja no mejoraba ni un poco, sin embargo guardó sus opiniones, realmente curioso.

Rose Weasley nunca lloraba.

—¿A quién debo golpear está vez?—y la pelirroja le regaló una pequeña sonrisa.

A lo lejos Albus se dio la media vuelta antes de desaparecer del lugar.

*"""*

Harry observó a James removerse incomodo, aquella versión de su hijo se parecía a él incluso más que ningunos de sus tres hijos, no era sólo por el aspecto porque allí ganaba Albus cuyos ojos verdes y cabello azabache le hacían parecer casi su gemelo; no, si aquel James se parecía tanto a él era porque su mirada escondía la misma madurez y sufrimiento que la suya había tenido tanto tiempo.

Aquel James pues, era una versión de sí mismo; un guerrero que a temprana edad había cargado el peso del mundo sobre sus hombros, tal vez no a tal magnitud, pero sí a un dolor casi parecido.

Había no sólo resentido la traición de alguien muy cercano a su familia, sino que también había visto a su familia diezmarse poco a poco, no tenía hermanos, sólo a sus padres y estos tenían una guerra por la cual luchar.

Había momentos en los que Harry se paraba a pensar acerca de la suerte que había tenido en la guerra, y con el ceño fruncido se daba cuenta que todo se mantenía en una cuerda de tensión y que cualquier error, por más pequeño que este hubiera sido, hubiera cambiado totalmente el rumbo de su guerra.

Las dudas le habían carcomido desde que James había llegado a su mundo, quería cuestionar qué era lo que había fallado para que la guerra se prolongara tanto y terminara inclinándose hacía Voldemort, pero había frenado su lengua y con ellos sus dudas porque había notado el estado de su hijo.

Siempre preocupado, siempre alerta. Había llegado a su mundo sin varita y eso al principio le había desesperado haciéndolo sentir totalmente vulnerable aunque poco a poco, conforme los días pasaban se dio cuenta que se iba relajando.

Estar en su mundo era como estar de vacaciones, como vivir una vida que le había sido negada y que se merecía más que ningún otro.

Harry no sólo lo había observado, también (aunque no le gustará), lo había comparado con su propio James, aquel muchacho de sonrisa fácil y actitud infantil; aquel muchacho que había preferido dar la vuelta al mundo antes de comenzar su vida laboral, aquel muchacho que en su vida se preocupaba seriamente por algo.

Si Harry a veces le daba tantas libertades era porque una parte suya quería que James disfrutase todo lo que le había sido negado, incluso la capacidad de elegir no hacer absolutamente nada.

En contraste pues, el James que ahora le observaba era totalmente diferente con el James que viajaba por el mundo, he inherentemente Harry sentía una conexión imposible de negar con el alter ego de su hijo.

—lo siento—dijo al fin suspirando, después lo observó con una ceja alzada. James se dedicó a observar los viejos libros que habían en el librero de la oficina.

—¿Por qué?

—Por Ros… por ella, siento mucho todo lo que pasó, no quise causar tanto desastre—Harry suspiró.

—no es tu culpa, tienes razones de sobra para reaccionar como lo hiciste.

—no se justifica sin embargo, ella no es mi Rose y aun así no quiero verla, me regocijé al principio cuando ella pareció lastimada por mi rechazo y eso no es correcto—Harry lo observó con profundidad, que su hijo se abriera con aquella facilidad hacia él, era sorprendente aunque justificable, Harry no debería ser tan diferente a su alter ego, James seguía viendo en él a la misma figura paterna y eso era reconfortante.

—A veces no se trata de lo que es correcto o lo que no, eso debes tenerlo claro James.

—¿No estás enojado conmigo?

—¿Debería estarlo?—él lució confundido.

—pensé… pensé que me reñirías por la forma en la que actué, sé que lastimé mucho a la tía Hermione y al tío Ron, incluso a Hugo quien parece tan feliz y completo aquí—después negó levemente, —no quiero que piense en mi Hugo como alguien a quien puede llegar a aspirar, debe mantenerse como hasta ahora—Harry suspiró con fuerza.

—nuestros mundos son diferentes, tan diferentes que muchos de nuestros seres queridos desarrollaron una personalidad totalmente desemejante porque florecieron otras partes de su alma que en este mundo no tuvieron la oportunidad de madurar, Hugo aquí tiene a sus padres completos y bien, incluso a Rose y por sí fuera poco cuenta con Lily, ella no permitiría que se dejase derrotar tan pronto—James meditó unos minutos aquella verdad.

—Lily no lo permitiría, eso es cierto—Harry suspiró, era bien sabido por Ginny y por él que James había desarrollado una relación muy estrecha con sus hermanos, quienes habían encontrado aquella personalidad arisca y misteriosa de su hermano como algo reconfortante y extraño.

Sería duro cuando se separasen.

—Lo mismo ocurre con Rose, ¿sabes?—el azabache asintió.

—Lo sé, ella parecía horrorizada con su alter ego y aunque no lo creas, una parte de mí se siente reconfortada al saber que al menos en algún otro lugar Rose fue capaz de luchar contra esa parte de sí misma.

—Las luchas no siempre son lo que aparentan—él asintió.

—Eso sueles decirme…—su mirada se perdió unos segundos, después pareció algo desesperado—¿crees que poder regresar pronto?

—seré sincero contigo, Albus y yo hemos estado investigando y ahora que Hermione está aquí esperamos llegar más pronto a una solución, pero no vayas a pensar que será pronto, no lo haremos hasta que todo sea totalmente seguro.

—eso es típico de ti papá—dijo con una sonrisa.

—en tu mundo no parece que te sobreproteja tanto.

—pero lo haces, aunque siempre te he entendido, mamá y yo somos lo único que tienes—Harry se removió incomodo aunque James no pareció notarlo, —¿sabes que era lo que más me preocupaba cuando parecía que iba a morir a manos de Rose? El saber que tú y mamá quedarían destrozados, una parte de mí sabía que no lo soportarían, ya no.

Aunque no lo dijo, Harry estuvo de acuerdo con eso.

—Por eso quiero regresar lo más pronto posible, me necesitan—él asintió muy a su pesar, después se aclaró la garganta y buscó la mirada de su hijo.

—¿Eres feliz James?—la pregunta estremeció al muchacho.

—No soy infeliz.

—Eso no fue lo que te pregunté—él negó incrédulo.

—Lo siento, no soy feliz, no realmente—Harry ya intuía la respuesta pero aun así dolió.

—Yo lo siento más, te fallé como padre.

—Eso no es cierto, eres el mejor padre que pude haber tenido, si soy infeliz es porque mi vida se ha retorcido hasta un punto en donde ya no sé quiénes son los amigos y quiénes los enemigos—después lo observó y apretó su mano. —Pero lo fui, créeme, ustedes dieron todo de sí para que mi infancia fuera realmente feliz—después le soltó la mano y sacó la cadena, su más importante posesión.

La Snitch voló haciendo que el muchacho sonriera, incluso lo Harry lo hizo. James abrió la palma de su mano y la Snitch cayó inerte sobre ella, la observó unos segundos antes de abrirla.

Sin embargo, dentro no estaba solo la foto de su familia, había un pequeño papel mal doblado y algo descuidado. Ambos Potter lo observaron con la ceja alzada.

—¿Estas escribiendo algo James?—el joven observó a su padre, parecía simplemente cauto cuando negó.

—Yo no he escrito nada—sus padre alzó una ceja curioso pero ya no pudo cuestionar nada, James dejo la Snitch sobre la mesa y sacó el pequeño pedazo de papel, cuando lo tuvo en su mano lo desdobló con cuidado, imaginaba que aquello podría ser obra de Lily, incluso de su madre aunque esto último lo creía muy improbable.

Sin embargo, cuando pudo acceder a la lectura de aquel papel, sus cejas se alzaron con sorpresa y su mirada se encontró con Harry.

—Es tu letra—el azabache pareció simplemente sorprendido.

—Lo siento, yo no te he escrito nada, podría ser la de Albus—él negó.

—No, sí hay una letra que reconozco al instante es la tuya y la de mamá— aseveró antes de volcar su atención en aquel papel, Harry lo dejo leer y observó desde la distancia como los ojos del muchacho se abrían de sorpresa y la mano que sostenía la carta temblaba levemente.

Algo había en ella que a James lo había dejado prácticamente en estado catatónico y Harry más preocupado que curioso trató de llamar su atención, sin embargo James ya se había acercado a su escritorio y buscaba con prisa algo, ese algo se tradujo como un pergamino y una pluma con tinta cuando al encontrarlos comenzó a escribir.

—¿James?—su mirada observó a aquel Harry y una sonrisa alentadora cubrió su cara, después le pasó el trozo de papel.

Fue extraño que Harry observara su propia letra, que contenía un mensaje que tenía que ser leído a pesar de que él no recordaba haber escrito nada.

Al leerlo sus ojos se abrieron de incredulidad.

James.

¿Recuerdas que cuando te di esta Snitch te dije que sería un recuerdo de que tu hogar no siempre sería físico sino más bien donde se encontrara tu corazón?

No sé dónde estás, no sabemos nada, pero sabemos que estas bien, eres fuerte e inteligente. Ginny y yo te extrañamos mucho, necesitamos saber dónde estás.

La Snitch no sólo es un simple regalo, es más que eso. Su mecanismo mágicamente habilitado funciona como vinculo, sí llegas a leer esto escribe un mensaje y mételo dentro de la Snitch, ten por seguro que nosotros lo recibiremos así como tu recibiste este.

Y por sobre todo, no olvides que te amamos y que nuestro hogar, seguirá siendo donde tú estés.

HP Y GW

Cuando Harry bajó la carta y su mirada se tornó crédula ya era demasiado tarde, James había insertado su propio mensaje en la pequeña Snitch.

*"""*

Albus no llegó a dormir aquella noche pero a nadie pareció realmente preocuparle, el adolescente trabajaba tanto en lograr sus sueños que era común no verlo a veces más que unos minutos al día porque siempre tenía algo que hacer.

Así que algo aburridos, James y Lily decidieron salir al patio trasero, era un día bonito de aquellos extraños en Inglaterra, con el Sol quemando sus rostros y el cielo lleno de nubes blancas, Lily fue la primera en recostarse sobre el pasto utilizando sus manos como almohada, James rápidamente la siguió.

—¿Qué piensas James?—él observó a su hermana –porque la consideraba como tal- y una sonrisa melancólica se posó en sus labios, después suspiro y se acercó misterioso a la oreja de la muchacha.

—He encontrado la forma de comunicarme con mis padres—ella frunció el ceño curiosa.

—Pero si papá y mamá están aquí.

—No Lily, no entiendes, me refiero a mis Harry y Ginny, los míos, los de mi mundo—la joven se irguió con los ojos simplemente incrédulos.

—¿Estás hablando en serio?—James asintió aun recostado, después se dedicó a contarle su descubrimiento desde el momento en el que había abierto la Snitch para enseñarle aquella foto a Harry y había encontrado un trozo de papel mal doblado, lo había abierto casi al instante sólo para descubrir que la letra pertenecía a Harry quien negaba haber escrito nada, entonces la leyó y la verdad se hizo tan obvia.

No se trataba del Harry que lo observaba, se trataba de su Harry, el de su mundo. El mensaje no era largo, básicamente hablaba sobre el vínculo que había en aquella Snitch y su función como mensajera, decía también lo preocupados que estaban y lo mucho que le amaban; al acabarla de leer en seguida comenzó a escribir su propia carta y pasó aquel mensaje a Harry que lo leyó con ojos incrédulos, cuando por fin pudo reaccionar ya era muy tarde, James ya había colocado su propio mensaje.

Al terminar de contar su historia Lily observó sorprendida al muchacho, después le regaló una sonrisa.

—¡Eso es genial Jim!—vociferó apretándolo en sus brazos, después lo soltó para observarlo con curiosidad—¿puedes decirme qué escribiste?—él asintió.

—Les dije que estaba bien pero que sin embargo estaba en un lugar donde les sería imposible acceder, les dije que habían curado mis heridas y ahora sólo esperaba que encontraran la forma para regresarme a casa, pero que no estaba en peligro, que no había podido caer en un lugar mejor.

Lily le sonrió antes de volverse a recostar, James no tardó mucho en seguirla.

—¿Cuánto crees que duraran en contestarte?

—No lo sé—ella sonrió.

—Quisiera ver a mamá y papá, los de tu mundo pero sé que es muy difícil, yo no existo en aquel mundo—James suspiró llenó de melancolía.

—Ellos son muy parecidos a mamá y papá, los de aquí, pero también son diferentes; no olvides que ellos han estado involucrados en una guerra que tus padres ganaron hace mucho tiempo—Lily se removió incomoda.

—¿Crees que ellos me aceptarían?

—No lo dudo—ella suspiró con fuerza.

—Es que la vida parece tan dura para todos. Para el tío Ron, para ti, para papá y mamá y para… para Hugo—James en seguida notó lo diferente que sonó el nombre de su primo.

—¿Estás muy unida a él verdad?

—No puede ser de otra manera—contestó en seguida, entendiendo a quien se refería James—Hugo y yo somos de la misma edad y desde siempre hemos pasado el tiempo juntos. No puedo evitar preocuparme por él—después observó a James. —Prométeme que lo seguirás ayudando, no dejes que la oscuridad gobierne su alma.

—Él es como mi hermano Lily, no pienso dejarlo solo—ella sonrió.

Sin embargo, no fue capaz de decir nada más, Ginny había salido en aquel momento de la casa y ahora observaba a sus dos hijos con una sonrisa.

—Iré a ver a mamá, temó que dejé de mandar cartas y decida venir aquí para saber qué es lo que sucede, dejé comida pero si algo sucede comuníquense conmigo al instante, ¿está bien?—Lily asintió sin prestarle atención, James por otro lado le dedicó una sonrisa.

—¿Y papá?

—Esta con Albus—contestó en seguida—vendrá en un rato.

Ginny los observó unos segundos más antes de darse la vuelta y abandonar el lugar, algunos minutos después se dejó de escuchar ruido.

Estaban completamente solos, sin embargo no dijeron nada ni hicieron nada, se dedicaron a observar el cielo cada uno perdidos en sus pensamientos.

—¿Tía Ginny? ¡Lily!—aquella voz sacó de sus pensamientos a la pelirroja quien se levantó guiada por un resorte imaginario, James la observó curioso y precavido.

—¿Quién es?

—¡Estamos aquí Alice!—vociferó la pelirroja ignorando de buena gana a su hermano quien acabo por fruncir el ceño. El nombre le sonaba, sabía que lo había escuchado alguna vez en su vida, sin embargo era incapaz de reconocerlo completamente.

Mas, sus dudas no duraron mucho en ser contestadas, en unos segundos una muchacha se dejó ver por la puerta que conectaba la casa con el patio y abriéndola dejo salir un grito cuando Lily corrió a abrazarla.

Era bajita, con cabello caoba que llevaba trenzado y llenó de flores, no parecía ser más grande que Albus, sus mejillas estaban coloradas y sus ojos azules parecían simplemente emocionados cuando correspondió al abrazo.

Había algo en ella que James sabía que conocía, aunque simplemente no podía pensar qué era esa cosa.

—Alice, ¿qué haces aquí?—cuestionó su hermana cuando se separó de la muchacha, James en seguida pudo darse cuenta que llevaba ropa muggle.

—Bueno, si quieres me voy—su hermana bufó antes de darle un pequeño puñetazo en el brazo.

—No seas ridícula, es sólo que pensé que no volverían hasta que las vacaciones terminaran—ella sonrió.

—Papá decidió cambiar los planes, mamá adquirió algún virus tropical, nada grave pero de todos modos necesita descanso y papá pensó que estaría mucho más cómoda en casa aunque ella al principio se negó rotundamente—Lily pregunto acerca de la salud de su madre, Alice volvió a aclarar que no se trataba de nada malo, parecía simplemente feliz cuando cambió de tema radicalmente, no se había dado cuenta de la presencia del muchacho.

—Al principio pensé que no había nadie—informó—, pero necesitaba venir, hay tanto que quiero contarte y James mandó recuerdos a todos—Lily chilló emocionada.

—¿Te encontraste con James?—el muchacho que observaba curioso a Alice, prestó más atención a su respuesta, parecía cercana a su familia, conocía a su alter ego y parecía haber estado con él hacía poco.

—Yo no estaría tan emocionada—susurró frunciendo el ceño—, cuando nos vimos por primera vez él estaba besando a una exótica morena y yo me encontraba llena de tierra—Lily soltó una carcajada llena de vida.

Incluso James fue capaz de sonreír un poco, algo le decía que aquel encuentro no había terminado nada bien.

—Pero…—no pudo continuar, su mirada por fin había descubierto a James y ahora le observaba con los ojos abiertos. —¿Jim?—cuestionó separándose de la pelirroja, ella por fin pareció recordar la presencia de su hermano y se mordió con fuerza el labio, por otro lado James se dedicó a observarla con atención, más de cerca y más real mientras ella se iba acercando.

Tenía la cara cubierta de bonitas pecas que daban un toque casi infantil y sus manos se encontraban cubiertas de pulseras que resonaban a cada paso, era bonita. Muy bonita en realidad, con una belleza que se adivinaba conforme iba conociendo más su rostro, no usaba maquillaje, su belleza era de aquellas que se tenían que descubrir, su belleza era interior y esta se reflejaba en sus ojos.

Alice… ¿la conocía?

—Yo…—ella frunció el ceño cuando terminó de acercarse.

—Pensé que no volverías pronto, me lo aseguraste—él se removió incomodo, ella comenzaba a enojarse.

—No…

—¿Pasó algo?—él observó a Lily quien conectó con su mirada y decidió acercarse.

—Él no es el James que dejaste atrás, él no es el James que conoces—Alice dedicó una rápida mirada a Lily, después su mirada quemó en James.

—¿Esto es alguna clase de broma? Porque sí es así déjame decirte que es estúpida James Sirius Potter—él no pudo evitar levantar una ceja, aquella muchacha trataba de lucir amenazadora pero su corta estatura y su cara llena de gentileza hacía que acción pareciera imposible.

Lily negó con la cabeza antes de tomarla del brazo.

—Sucedió algo hace poco más de una semana—informó despacio—, estaba sola en casa cuando algo extraño paso, como un tipo de magia poderosa que llenó el lugar, cuando quise ir a investigar me encontré a un joven inerte sobre el pasto, estaba lleno de sangre y apenas parecía respirar—ella la observaba con atención, —Lo llevé hacia dentro y traté de curarlo, incluso llamé a mamá y papá quienes no duraron mucho en llegar y me mandaron al instante a mi cuarto. Albus llegó poco después y me confió con la mirada confundida que habían logrado salvar al muchacho, pero que su apariencia por más imposible que esto fuese, era la de James quien apenas unos segundos atrás se había comunicado con papá desde América—. Lily ya no continuó, Alice que se había dada cuenta de que ella hablaba con la verdad observaba cauta a aquel muchacho quien le regaló una pequeña sonrisa antes de alzarse de hombros.

—Me presento, soy James Sirius Potter, hijo único, guerrero en una lucha que parece eterna… vengo de otra dimensión.

Lo último que alcanzó a ver Alice antes de desmayarse fue a James cambiando su sonrisa por una mueca.

*"""*

¡Nuevo capítulo! Como he dicho antes (creo) la historia no va durar mucho ni tampoco va a tener dramas eternos, no quiero. Quiero que para aquel James éste sea un pequeño regalo que no dure para siempre, porque él tiene una familia y muchas sorpresa lo esperan a su regreso.

Gracias a los que comentaron, leyeron y pusieron está historia en favoritos. Significa mucho para mí.

Contesto reviews:

Celtapotter: ¡Gracias a ti por leer! Duré mucho, como siempre, pero aquí está, espero que el próximo capítulo no dure mucho en salir.

Potter Evans: ¡Gracias! la historia es diferente en muchas maneras y extraña en partes, porque jamás había hecho algo con la tercera generación, pero sí he leído mucho, porque me gusta y mis parejas favoritas siempre han sido esas, sin lugar dudas. Así que me alegra saber que compartimos eso. Espero que éste capítulo haya sido de tu agrado, cuídate.

Maryn90: ¡Hola! Este… mmm… a mi juicio creo que si fue un mes, lo que es un asco, pero estoy a punto de entrar a la universidad y todo aquí es un desastre, de verdad, esa es mi única justificación. Igual, espero no tardar tanto en actualizar, pero mira que siempre vuelvo, mala hierba nunca muere. :D cuídate mucho y gracias por comentar.

Arii Black-18: ¡Síííí! Si lo dejé así, ¡Y lamento mucho haber dura tanto en actualizar! Estoy como que empezando una nueva etapa en mi vida y por lo general tengo la cabeza en muchas partes. Yo también estoy un poco enamorada del James guerrero, aunque también me encanta el otro James, el que parece que no tiene mucha moral. Cuídate.

Florfleur: ¡Hola! Jaja, es que por lo general actualizo todo de zopetón, lo malo es que está vez me va a faltar actualizar ¿eres tú? Espero hacerlo pronto también, por lo pronto dos ya están listas. Seguí tu consejo, su esperamos a que termine el capítulo de ¿eres tú? Esto nunca ve la luz, o al menos no pronto. Así que gracias por el consejo! Cuídate mucho.