Siguiente capitulo tan esperado, gracias a todos los lectores, y espero con ansias sus comentarios o votos!
Blaine agarro un bote de gomina y se pasó un poco por el pelo antes de peinarse con el pelo, una vez conseguido dar forma al pelo. Se lavó los dientes, recientemente se había hecho un blanqueamiento de dientes por lo que resultaban blancos y relucientes.
Bajo las escaleras y agarro un bolígrafo y una nota plegable al frigorífico.
``Llegare antes de comer, te he hecho el desayuno Te quiero Kurt´´
Blaine entonces agarro el maletín negro de cuero y se dispuso a salir por la puerta principal para entrar rápidamente al coche que tenía aparcado en mitad de su parcela.
Arranco el coche y se dirigió al centro de la ciudad, donde tenía la sede de su empresa en un enorme rascacielos de color gris, donde un aparcacoches le aparco el coche y el entro a paso firme a su despacho.
-Hola señor Anderson, como le va el día –comento la recepcionista saludándole calurosamente nada más verlo.
-Bien gracias –contesto educadamente Blaine mientras no perdía el paso entrando directamente en el ascensor para volver a recibir otro aluvión de saludos.
Cuando por fin consiguió entrar en el despacho, dejo a un lado su maletín y se sentó sobre su cómoda silla. En la mesa tenia escapados miles de papeles. Estaba de vacaciones, aunque más que vacaciones era una media jornada él no podía darse el privilegio de tener vacaciones tan largas y menos todavía en la situación de crisis que estaban, sobre todo desde que el vicepresidente había renunciado a su cargo y se había largado a las Bahamas para no declarar las propiedades y cuentas que allí tenía. Al mismo tiempo que había metido mano a la caja, aunque Blaine no se preocupó en denunciarlo, nada más había conseguido unos 20 mil dólares, el rápidamente podría recuperar la inversión perdida, aunque sus ``trabajos´´ no eran del todo lícitos, no podía arriesgarse a denunciar y que su ``vicepresidente alias amigo´´ le contara ciertas cosas a la policía.
Era un problema demasiado complicado, aun así Blaine saldría adelante no era la primera vez que se enfrentaba a una cosa similar y siempre lograba salirse con la suya.
-Señor Anderson, le traigo los papeles sobre la propiedad del 3400 en Lima, Ohio, ha decidido que hacemos con la propiedad.
Entonces Blaine entro en los recuerdos oscuros de su mente, sabría lo que paso con esa casa, pero era demasiado pronto para librarse de ella, todavía había cosas que hacer allí aunque esto sabía que le podría traer problemas en el futuro, decidió arriesgarse tenia demasiado que perder.
-Sí, consérvala y asegúrate que se haga bien –dijo Blaine mientras veía como su ayudante daba la orden por teléfono y salía de su oficina.
Sus órdenes nunca se cuestionaban era su empresa, sus leyes, aunque a veces Blaine sentía el peso del mundo sobre sus hombros, y más todavía ahora con Kurt en ese estado necesitaba más ayuda que nunca, necesitaba de el para enfrentarse al mundo, ahora él estaba solo sin nadie a quien pudiera confiar no como antes que Kurt siempre estaba a las buenas o a las malas, ahora estaba solo.
Y Blaine le temía demasiado a la soledad, durante toda su vida había estado solo, aunque tenía a su familia, era como si nunca la hubiera tenido, sus padres empresarios ricos, siempre trabajando y nunca tenían tiempo para él, así que nunca se formó un vínculo padre y madre e hijo, ese era un trauma de Blaine necesitaba de Kurt para vivir, había estado demasiado tiempo solo para volver a la oscuridad.
Había luchado muy duro para conseguir a Kurt no podía permitir que ahora todo lo que había tardado años en construir se viniera abajo pero no sabía cómo hacerlo sin dañar a Kurt de manera directa o indirecta cualquier acción que hiciera lo hundiría en la miseria, la mentira era la única solución pero las mentiras solo traían más mentiras y Blaine no sabía cómo salir de esa espiral de mentira tras mentira.
Confiaba que en poco Kurt recuperara los recuerdos y entonces todo sería mucho más fácil para los dos de entender el problema que pronto se les vendría encima y comprender una solución que les beneficiara sin dañarlos en el camino.
Kurt se despertó, se cambió con algo informal, y se puso las zapatillas de andar por casa más cómodas que pudo encontrar en el gran armario.
Bajo a la cocina, donde encontró la nota pegada en la nevera, y vio la bandeja de almuerzo que Blaine le había preparado.
Había de todo, un zumo de naranja, un vaso de chocolate, un poco de pan con mantequilla, unas rosquillas de azúcar glas pequeñitas, un muffin, y unas barritas de cereales.
Parecía un desayuno digno de la realeza, a Kurt le gustaba que se tomara tantas molestias para sacarle una sonrisa en los primeros instantes del día, eran pequeños detalles que hacía que se encariñara con Blaine.
Todo parecía como un cuento de hadas, demasiado perfecto incluso a veces que parecía que estaban dentro de una romántica película de Hollywood. Demasiado perfecto para Kurt, demasiado bueno para ser real y demasiada suerte para que pudiera disfrutarla.
Una voz interior en lo profundo de su cabeza le alertaba de que algo no encajaba demasiado perfecto para ser real y ser gratis, algo tenía que ir mal por fuerza, Kurt deseaba a veces que esa vocecilla se apagara un rato y poder disfrutar de lo que esta le ofrecía.
Kurt miraba por la ventana, como algunos de sus vecinos se paseaban por la calle, Kurt necesitaba respirar aire puro así que cuando se acabó el desayuno, agarro las llaves de casa y salió al jardín a observar a la gente desde su parcela, todavía no se atrevía a dar un paseo por el barrio sin que Blaine le hubiera enseñado el vecindario y pudiera recordar el camino de regreso a casa.
Pudo observar cómo la gente salía y entraba de casa, algunos dentro del coche arrancando para salir a trabajar, algunos como una vecina de enfrente anciana entrada en años arreglaba las flores del jardín y animaba a la gente con su sonrisa, y otros simplemente daban vueltas por el vecindario como si se tratara del laberinto de la vida.
Pero Kurt no logro ver a Finn, le hubiera agradado verlo para saber si podría ayudarle a responder preguntas, que nunca podría preguntar a Blaine por motivos obvios tratándose de que todas las preguntas eran sobre el o sobre su ``accidente´´ necesitaba saber si alguien sabia alguna información para luego dentro de meses preguntárselo a Blaine, sabía que por el momento Blaine mantendría silencio sobre su accidente, pero no podía estar de brazos cruzados viendo como las cosas seguían igual y el seguía sin tener respuesta a las preguntan que le carcomían el alma.
Algo desanimado Kurt volvió a entrar dentro de la casa, entonces se dio cuenta de que en el llavero había dos llaves que no tenían pegatinas de colores y no estaban en las instrucciones. A Kurt le extraño que Blaine quien miraba todo con todo detalle se le hubiera olvidado de poner esas llaves en las instrucciones. Y entonces la vocecita volvió a reaccionar.
Quizás hay se oculta algo que Blaine no quiere que nadie vea, o quizás hay cosas de su accidente, sea como sea Kurt probo las llaves, fue puerta por puerta para ver de qué puerta era esa llave, y finalmente encontró la combinación, era la puerta del segundo piso al lado de la habitación de Blaine, era un despacho probablemente el despacho de Blaine a juzgar por el color gris de la pared, y los muebles uniformes negros, blancos y grises los colores favoritos de Blaine.
Entonces miro a su teléfono móvil, marcaban las doce y treinta cuatro, Blaine había dicho que vendría antes de comer por lo que no podía arriesgarse verlo cotilleándolo por su despacho. Así que cerró la puerta, y quito las dos llaves del llavero y las guardo en un par de zapatos, allí Blaine nunca se le ocurriría mirar jamás, y si Blaine decidiera quitarle las llaves no vería esas dos llaves.
Kurt entonces se preguntó que abriría la otra llave, y sobretodo serian papeles sobre su accidente, pruebas sobre su identidad o quizás solo serían meros papeles de trabajo de Blaine. Kurt ahora no podía dejar de pensar en el asunto, si Blaine había cerrado la puerta del despacho con llave significaba que algo habría allí de importancia. Y si no le había dicho en las instrucciones nada sobre esas dos llaves, solo le quedaban dos alternativas, la primera que Blaine ni se hubiera dado cuenta de la existencia de las llaves en el llavero, o la segunda que había sido expresamente para ponerlo a prueba. Aunque pronto se le ocurrió una nueva alternativa, quizás Blaine confiaba en el hecho de que Kurt ni siquiera se fijara en la existencia de esas llaves.
Sea como sea, era un misterio que Kurt iba a resolver cuando Blaine volviera a abandonar la casa, no descansaría hasta saber que ocultaba Blaine y saber de una vez por todas, que paso el día del accidente que lo llevo a estar dos años en coma.
Entonces Kurt recordó las palabras del doctor Evans, ``seguirás viniendo aquí para unas sesiones con la psicóloga y además yo también te iré viendo de forma progresiva´´. Mañana seria el día en el que tendría sesión con su psicóloga, Kurt dudaba sobre si contarle todo lo que había descubierto por el momento aunque los médicos no podían decir nada como parte del secreto de médico, tampoco podía arriesgarse a que lo trataran por loco y entonces encerrarlo en un manicomio y nunca descubrir nada sobre su accidente.
Tenía que ser prudente, lo suficiente para que no resultara un paranoico pero aun así contarle a la doctora todo lo que sabía para ver si podía ayudarlo a saber si era una psicosis suya provocada por el accidente, o ella sabía algo sobre su accidente, debería saberlo puesto que llevaba el caso algún papel tendría sobre ello, quizás ella podría ayudarlo a responder preguntas que por el momento no habían tenido respuesta.
Solamente esperaba que la psicóloga lo creyera, necesitaba alguien en quien confiar más ahora que no tenía muchas respuestas, y cada vez veía que su perfecta vida, se iba desmoronando y se iba convirtiendo más en una película de misterio que un cuento perfecto de hadas.
Necesitaba una señal que le enseñara que iba por el buen camino, y Kurt mientras obstaban los zapatos donde cada uno tenía escondido una llave dentro, observaba que la respuesta a su señal divina la encontraría en ese despacho.
De repente Kurt escucho como el pomo de la puerta principal giraba y se abría, y Kurt bajo las escaleras esperando que fuera Blaine quien entrara.
-Hola Kurt ¿Cómo ha ido tu mañana? –pregunto Blaine mientras dejaba en el suelo el maletín para quitarse el abrigo y colgarlo en el colgador.
-Bien ¿y tú? –pregunto Kurt mientras intentaba aparentar que todo estaba bien y que no había visto nada nuevo.
-Muchos problemas Kurt, demasiados pero pronto se solucionaran y no tendremos que preocuparnos por nada más.
A Kurt le extraño que hablara en plural en la frase, se refería a ellos dos, Kurt pudo observar como Blaine de repente se mordía el labio era obvio que había hablado más de la cuenta.
-¿Tenemos? –pregunto Kurt extrañado.
-Bueno, tus problemas son mis problemas Kurt, estas amnésico y el trabajo me está quitando tiempo que debería emplear contigo, así que pronto poder solucionar los problemas de la oficina y me centrare en ti, así no tendremos que preocuparnos de que nadie nos moleste con papeles que firmar, ni reuniones que hacer –explico Blaine con el rostro sereno, sin expresión Kurt no podía decir que estaba mintiendo o que no era más que una excusa, decidió creerlo aunque todavía le extrañaba que hablara en plural.
La explicación era buena, pero a Kurt pese a que la intento creer sabía que algo había más oculto en esa frase de lo que había dicho, pero Kurt encontró lógico su razonamiento, aunque notara que Blaine había ocultado parte del mensaje.
-Me alegra, que puedas pasar más tiempo conmigo, me gusta pasar tiempo contigo –dijo en un arrebato de sinceridad para ver como Blaine daba una amplia sonrisa plasmada en todo su rostro su rostro sereno había pasado a la emoción de la felicidad suprema, Kurt podía notar el poder de sus palabras en Blaine.
-Me alegra que te guste pasar tiempo conmigo, te prometo que sacare tiempo para ti, solo espera un poquitín más y estaré enteramente a tu disposición –dijo Blaine mientras subía las escaleras para guardar el maletín.
Kurt fue siguiendo sigilosamente a Blaine sin que este se diera cuenta, Kurt a través de las escaleras pudo ver como Blaine abría la puerta del despacho con una llave, que debía de ser la original de la llave que el tenia, Kurt entonces decidió bajar hasta el salón donde se recostó en uno de los sofás, mientras observaba el océano en toda su esplendor, hoy era un bonito día de sol, y el sol brillaba haciendo que el mar estuviera en calma, y su tranquilizante sonido ocupara todo el ambiente.
Kurt veía como las olas luchaban contra las rocas, en cierto modo le recordó a la batalla que el tenia contra el mismo, era el en busca de la verdad en busca de su propia identidad ahora perdida. Era una dura batalla que él tenía que luchar día a día, y que como las olas, nunca tenía fin.
Al cabo de una hora, Blaine entonces interrumpió en el salón, tosiendo haciendo notar su presencia en el salón.
-¿Quieres comer ahora? –pregunto Blaine mientras Kurt se levantaba del sofá e iba en dirección a él.
-Sí, tengo hambre que hay de comer –dijo Kurt mientras ambos iban al salón principal donde comían en la amplia mesa de comedor.
-Es una sorpresa –dijo Blaine mientras ponía sus manos en los ojos de Kurt impidiéndole la visión.
-¿Blaine que haces? –pregunto Kurt extrañado de la acción de Blaine.
-Es una sorpresa, no puedes ver nada –dijo Blaine mientras reía y le guiaba por donde tenía que caminar.
Kurt se dejó guiar por Blaine, aunque era en esos momentos cuando aunque su confianza se mostraba ciega por su fe en Blaine, su corazón latía con fuerza una parte del todavía no estaba dispuesta a dejar que un extraño entrara en su vida, aunque fuera su marido, sus sentidos estaban en alerta.
Kurt tropezó contra una silla mal parada en medio del pasillo, por suerte pudo agarrarse fuertemente al pico de la mesa y sin daño alguno.
-Lo siento es un poco difícil guiar –dijo Blaine en una sincera disculpa mientras una risa floja azoraba en sus oídos, era la primera vez que Kurt oía a Blaine reír aunque fuera tan levemente tenía una risa realmente encantadora y de repente Kurt sintió la necesidad de hacer que Blaine riera más.
-No pasa nada estoy bien, sigue –contesto Kurt dejándose guiar otra vez por las instrucciones de Blaine quien le guiaba con su cuerpo casi pegando detrás suyo.
Sin más incidentes Kurt consiguió sentarse en la silla que Blaine que él había dejado a mitad del pasillo para que luego Kurt se acomodara, así mismo Kurt abrió los ojos y pudo ver el enorme festín de comida que Blaine había hecho nada más con una hora dejando sorprendido a Kurt, Blaine era un gran cocinero podía hacer casi cualquier plato en un momento.
Kurt observo como había esta vez una selección de mariscos bien frescos y suculentos con diferentes salsas, con mayonesa, algunas con kétchup, otras por el contrario eran innovadoras como a la menta o una echa con fresas.
Había merluzas, cangrejos, chirlas, mejillones, gambas todas presentadas con espectacular gusto, con platos grandes, o una fuente de gambas peladas con una salsa roja.
Aunque no todo era pescado, también había espaguetis a la carbonara y un poco de pan con toda clase de embutidos, queso, jamón, jamón york etc…
Y todavía había el postre en la cocina, que conociendo a Blaine seria otra exquisitez como la última vez, ambos se prepararon para comer en silencio hasta que llegado un punto en el cual varios platos de la mesa ya estaban vacíos, finalmente Kurt hablo.
-Mañana tengo visita con la psicóloga –dejo caer sutilmente Kurt en busca de si Blaine se ofrecería a llevarlo o tendría que coger un taxi.
-Te acompañare, y luego te pasare a buscar cuando estés listo, pero para eso tendrás que llamarme –dijo Blaine mientras comía una gamba.
-¿Pero yo tengo teléfono? –pregunto Kurt extrañado porque él no recordaba haberlo recuperado.
-Ahora ya si –dijo Blaine mientras le pasaba una caja grande.
Kurt agarro la caja, sin creer lo que esta contenía en su interior, un IPhone 6, todo nuevo recién comprado expresamente para él.
-Tienes mi numero memorizado en él, solo has de buscar por Blaine Marido y ya me llamas –dijo Blaine mientras retiraba los platos ya vacíos y los traía a la cocina a ponerlos en el lavavajillas.
Kurt por fin tenía un teléfono, Blaine le había ``enseñado´´ a usarlo hacia pocos días, aunque ahora que empezaba a tocarlo empezaba a recordar, todas sus funciones, tal como había predicho el doctor Evans, al tocar y al ver y sentir podía recordar recuerdos escondidos en el fondo de su mente.
Kurt vio que le había comprado un protector de color azul y una carcasa con la bandera de los estados unidos, algo sorprendente teniendo en cuenta que eran canadienses, entonces no pudo más que volver a recordar la pequeña nota medio rota de las flores, ``Ohio´´. Ohio estaba en estados unidos algún paralelismo tenía que haber en todo. Eran demasiadas coincidencias para ser simplemente eso casualidades.
-¿Aun te queda un sitio para el postre? –pregunto Blaine mientras traía una gran tarta de limón.
-Claro que sí, siempre queda algo para lo dulce –contesto Kurt mientras le acercaba el plato para que Blaine le pusiera un trozo.
Ambos comieron el pastel en silencio, extrañamente reinaba un silencio demasiado tranquilo normalmente Blaine siempre tenía algo que contarle pero hoy parecía que simplemente había desaparecido de la tierra.
-Estoy nervioso –comento Kurt sacando un tema de conversación.
-¿Te asusta ir al psicólogo? –pregunto Blaine mientras comía una poco de tarta.
-No sé a veces creo que me tratara por loco y me encerrara en el manicomio.
-Oh, tendremos a un LOOCO En casa –bromeo Blaine haciendo que se riera largo y tendidamente y fuera la primera vez que reía en alto.
-No es gracioso, calla –dijo Kurt quien tampoco podía parar de reír.
-No te preocupes Kurt yo estaré allí, siempre lo estaré, saldremos de esta Kurt no te preocupes.
Kurt a le gustaba que Blaine estuviera siempre ahí, pese a todo el misterio que les rodeaba, podía confiar en él, al menos para estar ahí moralmente para las visitas del psicólogo y del médico, era importante tener alguien animándote aunque esa persona ni siquiera la conocía nada mas de unos días.
Blaine parecía un buen chico, quizás algo oscuro tenía en su interior, algún secreto que seguramente le ocultaba porque algo tendría que ver con él. O eso sospechaba, aun así Blaine se había desvivido para que Kurt se sintiera lo mas cómodo posible, incluso con su trabajo había hecho un hueco para él.
Acto seguido de acabar de comer, Blaine le enseño el barrio a Kurt, ambos iban en coche y daban una vuelta en él.
-Esta es la casa de Finn Hudson, es nuestro vecino, se mudó hace unos meses, él es americano.
-¿Y de dónde vino? –pregunto Kurt sabiendo que Finn solo le había dicho que ellos se mudaron hace unos meses pero nunca le había contado nada de que él también se había mudado recientemente.
-De Ohio, Estados Unidos –contesto Blaine siguiendo enseñándole otra casa.
A Kurt de repente le recorrió un escalofrió, Ohio, Usa, de todos los lugares del mundo había que tenido que elegir Ohio, otra coincidencia relacionada con Ohio, Kurt sabía que algo pasaba en Ohio, pero no tenía ocasión de saber que era, y obviamente en su situación le sería imposible ir a Ohio, eran demasiados kilómetros y Blaine no le permitiría ir, y más todavía si Ohio tenía algo que ver con su accidente o con algún secreto todavía más oscuro, entonces Kurt pensó que cuando tuviera un momento iría a visitar a Finn, necesitaba respuestas y las necesitaba lo más pronto posible.
-Y esta es la señora Yang –Blaine continuaba nombrándole sus vecinos de toda la calle pero Kurt no atendía simplemente memorizaba el barrio en su mente haciendo de un mapa mental. Los demás vecinos no eran de su interés, ninguno de ellos estaba relacionado con Ohio.
Cuando acabaron de dar el paseo que había durado unas cuantas horas, ambos se prepararon para cenar, cenaron, se ducharon y ambos se fueron a dormir ya que mañana había de ir pronto a la visita del médico. Así que ambos decidieron dormirse pronto evitando así algún retardo matinal.
Kurt estaba nervioso, pero al mismo tiempo ansioso, esperaba poder ya estar en la consulta de su psicólogo y así tratar de ganarse su confianza en beneficio de obtener algún tipo de información que necesitaba para resolver los misterios de su accidente.
Ambos se despertaron muy temprano, tomaron una ducha rápida, se cambiaron, desayunaron un poco y ambos se prepararon para salir, una vez dentro del coche empezaron a hablar.
-Ya verás como no es nada, te harán unas preguntas y contaras cómo te sientes nada mas –dijo Blaine mientras conducía en dirección al hospital.
A Kurt le sorprendió que Blaine supiera que le harían, parecía como si ya tuviera experiencia en este tipo de cosas, pero luego dio por hecho que se habría informado mientras él estaba en coma sobre su recuperación una vez despertara si es que lo hiciera.
-Entonces no será nada –dijo Kurt mientras le sonreía, y contemplaba el paisaje donde ya entraban en la zona del centro de la ciudad y Kurt podía observar esos grandes rascacielos de color blanco, los famosos rascacielos casi todos azules o blancos, hacían darle nombre a la ciudad sobre la ciudad de cristal.
Aparcaron el coche en el parking y poco a poco subieron las escaleras que les llevaría ante el hospital, era bastante grande, para estar en primera línea de mar, debía de ser uno de los mejores hospitales del país, no solo por su situación geográfica estratégica, sino también por todas las habitaciones e instalaciones que eran de lo más modernas.
Kurt se encontraba ante el edificio del hospital, el hospital estaba relativamente cerca de su casa, a unos veinte cinco minutos aproximadamente, el edificio era cuadricular, con grandes vidrieras en todo el edificio, una gran puerta se abría ante un tejado de metal gris. Las puertas también de cristal se abrieron cuando Kurt se acercó, a su lado Blaine estaba en silencio dándole apoyo moral y esperando a que el doctor Evans hiciera las presentaciones con el psicólogo de Kurt.
Ambos se dirigieron a la recepcionista para preguntar sobre la visita de Kurt.
-Disculpe, está disponible el doctor Evans, tenía que darnos consulta con el psicólogo –pidió Kurt mientras que Blaine se sentaba en una de las sillas de plástico negras que estaban en la sala de espera.
-Ahora le aviso, cuando este por aquí le llamo, déjame su nombre –contesto la recepcionista.
-Kurt Anderson –dijo Kurt siendo la primera vez que decía su nombre y su apellido junto haciéndole estremecer.
-Muy bien señor Anderson, enseguida le avisaremos –se despidió la recepcionista mientras Kurt iba en busca de Blaine.
Kurt se sentó al lado de Blaine, en una silla que permanecía vacía y en otra a su izquierda estaba ocupada por una señora por lo que colocaron sus abrigos en frente suyo en unas sillas vacías.
-Enseguida me avisaran –dijo Kurt mientras Blaine estaba leyendo algún folleto de prevención de enfermedades mentales.
Blaine no le contesto, pero le ofreció una amplia sonrisa que lo tranquilizo. Kurt miraba el reloj constantemente, cada segundo que la Abuja marcaba, cada minuto que pasaba se le hacía eterno, no le gustaba estar en el hospital, demasiado tiempo había estado ya como para ahora tener que volver, pero sabía que era por su bien así que lo sufría en silencio, de igual modo tendría que estar ahí así qué sentido tendría dar a Blaine más preocupaciones de las que ya tenía en su cabeza.
Los minutos se le hacían eternos en esa sala de espera de hospital, donde el único ruido que podía escuchar era los coches de la calle al pasar con velocidad, o los enfermos tosiendo, los más ruidosos casi se podía decir que querían echar el hígado por la boca.
Pero en realidad solo habían pasado escasos diez minutos, aunque para Kurt significaran diez horas, sabía que el doctor Evans estaba ocupado y no por insistir más vendría más deprisa, así que otra vez guardaba silencio, un silencio frio que le hizo recordar un pequeño fragmento de un recuerdo pasado, en él podía ver la figura de un hombre empujándole y Kurt caer contra el suelo y luego golpearse contra algo duro que le hacía perder el conocimiento y todo se volvía negro.
Bueno despues de todo este capitulo, que les parecio, espero sus opiniones o sus criticas con ansias! Y aqui viene las preguntas ¿Que succedio en ese accidente? ¿Quien creeis que sera el psicologo o psicologa? ¿Que tiene que ver el doctor Evans en todo esto? Y Sin mas espero que consigais adivinarlo!
