Aclaraciones: Los personajes son propiedad de Disney.

Perdón, mil disculpas he estado hecha un manojo de pensamientos, les diré que pronto hago mi examen de admisión a la universidad y tengo mil cosas menos inspiración en la cabeza.

Lo prometido es deuda, hice el capitulo mas larguito! Sin necesidad de que fuese doble, la verdad es que estoy muy emocionada con este capítulo porque lo escribí con amor 3!... bueno siempre los escribo con cariño pero en este me puse muy melosa.

PD. Recientemente rete a un amigo a escribir un fanfic de Frozen y le ha quedado a pedir de boca, se llama "Vientos Invernales", por si quieren leerlo en un rato libre.

Sin entretenerlos más les dejo el capítulo. Espero lo disfruten!

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El yugo del pasado

Lo que en la mente de Elsa parecía una sabana azul sacudiéndose por la brisa pronto personifico su pesadilla: el mar. Angustiada miró como se acercaban cada vez más al puerto donde el sonido del mar comenzó a entrar a sus oídos reviviendo pesadillas pasadas, su cuerpo se acongojo con la imagen de sus padres perdiéndose en el mar y de inmediato cerró sus parpados para obligarse a desaparecer el sentimiento, sin lograrlo se agarró con fuerza de las riendas al punto de perder el color de su piel por la presión que ejercía.

La Reina miró con fruncido ceño al frente para notar que Hans seguía al frente suyo y que no parecía percatarse de su temor, temiendo lucir débil se mordió el labio con tal fuerza que el dolor que le produjo por fin le hizo esfumarse de todas aquellas lagrimas que derramó con la ausencia de sus padres. La Reina divisó el cielo y sintió el leve sabor metálico en sus papilas, de inmediato la sangre le hizo pensar en todo lo que estaría pasando el poblado de las Islas de Sur; debían estar en problemas y su faceta de autocompasión no tenía lugar, debía reponerse y seguir, si no podía con esto ¿Cómo podía esperar ser una buena reina a futuro?.

Hans dejo su caballo y a Elsa para irse a buscar una embarcación que los llevara a las Islas del Sur, Elsa trataba de recuperarse mientras aguardaba con deje temeroso en el puerto observando meticulosamente a los pescadores que volvían al atardecer de una larga jornada matinal con redes llenas y algunos que otros marineros mercantes que comenzaban a bajar las mercancías del extranjero.

Entre barcos anclados al puerto el príncipe iba de marinero en marinero negociando que le llevaran a las islas donde nació, sin embargo nadie parecía dispuesto a un viaje de medio día desde ese puerto conocido como "Las Sirenas", pues pintaba ser suicidio en aquella época donde esa noche habría luna llena y según contaban las leyendas que habían dado nombre al lugar, las hermosas creaturas se reunían ante el astro en plenitud en ese puerto a celebrar las altas mareas y según las lenguas si algún desdichado osaba cruzarse con las bellas mujeres del mar, no podía contar con salir vivo del lugar; por si fuera poco algunos rumores sobre la situación de las Islas del Sur ya habían corrido y nadie tenía intención de averiguar si era o no verídico.

Elsa notó como el tiempo corría sin compasión y la labia de Hans parecía no hacer efecto, lamentó que el hombre hubiese decidido llegar a Arendelle por el viaje corto en barco y el largo a caballo pues de haber rodeado tierra a través del mar habían evitado este inconveniente pero habrían demorado mas, incluso días y eso también habría representado que Elsa hiciera todo el transcurso en barco lo cual repudiaba con intensidad. Elsa miró un navío que estaba alejado del resto y decidió dejar de juzgar la decisión de Hans, si había optado por tomar el camino de esa manera era por cuestión de urgencia y ella en su situación no era quién para reprocharle nada, por lo que opto por hacer lo mejor para ambos. Con decisión Elsa evadió las miradas de los marineros que cuchicheaban su procedencia y avanzó hasta la embarcación de roída madera pero pulcras velas, misma que se encontraba bastante apartada del resto como una oveja perdida del rebaño, con su cerúlea mirada busco algún rastro de vida en el interior y al no encontrarla se dirigió a unas tablas pendidas del muelle al barco, con tinte de nerviosismo camino sobre ellas y escucho crujir la madera debajo de ella.

-¿Hay alguien?-. Clamó titubeante. Llevó curiosa su mirada a todas partes en busca quien pudiese atenderle sin embargo algo llamo su atención, el mástil principal se encontraba decorado con grabados muy comunes en Arendelle, llevo sus dedos al relieve y un calor familiar la embargo como si curase su malestar.

-¿Quién eres tú?-. Espeto una voz de manera agresiva obligando a Elsa salirse de su pequeña serenidad a mirar al hombre.

-Soy la Reina Elsa, de Arendelle-. El hombre frunció el ceño y se acerco a la joven mientras se cruzaba de brazos, dudó que se tratara de la Reina del lugar donde nació y llevó su mano a la barbilla de la joven para hacerla mirarle a los ojos. La Reina sintió temor y sus pies trataron de retroceder pero se encontró atrapada entre el hombre y el mástil, con pánico contemplo los marrones ojos del hombre.

-Mis disculpas Reina Elsa-. Exclamó el muchacho dejándola libre al notar que era la pequeña niña de los reyes que murieron en altamar, había crecido mucho estos años e identificarla fue una hazaña, se llevo su mano al cabello y lo peino hacia atrás con fastidio.- ¿Qué necesita?-. Preguntó finalmente mientras se encaminaba al camarote.

-Un amigo y yo necesitamos ir a las Islas de Sur-. El hombre soltó una carcajada y miró divertido a la reina esperando que fuese una broma. El hombre dejo de reír después de poco al notar que la mujer hablaba en serio.

-Los llevare-. Espeto el marinero mientras giraba haciendo que su coleta de cabello negro se sacudiera.- Pero nada es gratis en la vida-.

Elsa había olvidado el asunto del pago pero con astucia se llevo su mano al cabello y tomo un prendedor que traía puesto, se lo dio al hombre y le sonrió decidida.- Es de oro, este será el pago inicial si nos llevas, te daré mas si me traes de regreso-. El hombre indago en los detalles del accesorio y bufó aceptando el negocio.

-Es un trato-. Ambos estrecharon sus manos y el joven se guardo el prendedor en el saco.- Ve por tu amigo, zarpamos en unos minutos-.

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Permanecer en la proa era la situación mas acogedora para Hans, toda su vida había sido criado en una isla donde las embarcaciones representaban la cosa más común, lo primero que se solía aprender era a levantar las velas, anclar y por su puesto limpiar la cubierta pero nada importaba mas en esos momentos que llegar a su tierra. El príncipe se llevo su mano a la empuñadura de su arma para cerciorarse de que estuviese ahí y miro al horizonte donde a pesar de las nacientes sombras de la noche esperaba que surgieran las islas de su vida, tenía que redimirse, tenía que demostrar que a pesar de toda aquella ambición en su interior poseía valor y destilaba el coraje de luchar por lo que amaba a pesar de que recientemente se hubiese tornado en la nueva lepra de su familia.

Apartó la vista del oscuro mar y se recargo en el barandal que rodeaba la cubierta, con su escarlata mirada buscó a la Reina pero no vio ni su rastro, justo ahora comenzaba extrañar su presencia, hace mucho habían abordado la embarcación y desde ese momento que no veía a la eficiente joven. Hans exhaló para liberar la presión acumulada.- Si hay algo que no puedo entender por completo es a las mujeres, en especial a esta-.

Hans avanzó entre los pasillos de algunos camarotes, la luz mortecina proveniente de las lámparas de aceite apenas y le daban una noción de por dónde ir sin caer en el intento, finalmente llegó a la puerta que daba fin al camino y toco con calma.

- Reina Elsa-. Llamó a la mujer que debía estar dentro.- Soy Hans-.

El hombre insistió varias veces más con sus nudillos pero nunca obtuvo respuesta y casi podía jurar que había escuchado un gemido ahogado, preocupado volvió a llamar.

- Si no abre créame que entrare sin su permiso-.

-¡Vete!-. Respondió finalmente la mujer, el tono que había empleado había sido autoritario pero Hans había notado un deje de tristeza.

-No ha salido en todo el viaje, ¿segura que se encuentra bien?-. Hans casi pego su oreja contra la puerta para ver si podía oír algo más que la Reina.

-Sí, solo déjame sola-. Y un amargo sollozo se dejo escapar, el príncipe ni lo pensó dos veces giró el pomo oxidado de la puerta e ingreso para encontrarse con un frio inmenso que lo azotó, por inercia se abrazo con sus brazos y diviso su aliento, miró el lugar y no vio más que una hamaca meciéndose al vaivén del mar, segundos después notó que había otra habitación contigua y con cuidado se acerco al marco de la puerta de la misma.

-¿Reina Elsa?-. Exclamó al encontrarse a la Reina hecha un ovillo en la esquina de ese pequeño rincón, pequeños copos la rodeaban y ella lloraba sin consuelo enterrando su rostro en sus rodillas.

-Dije que te fueras-. Exclamó molesta sin apartar el rostro de su escondite.

Hans titubeó en acercarse, la mujer parecía voluble y el no tenía intención de quedarse moribundo como aquella vez que Anna fue presa de los poderes de Elsa, como un predador se acerco a la mujer con sigilo y se puso de rodillas a su lado.-No puedo dejarla así-.

-Ese es tu problema-. Exclamo más molesta haciendo decrecer la temperatura.- Siempre actúas como un caballero, por una vez mantente fuera-. Y más amargamente lloró, gemía ya sin poder dejar escapar lágrimas de ella, y se quedaba de tanto en tanto sin aliento.

Hans la observó, sentía compasión de la mujer pero también de sí mismo, trato de hacer introspección y recordar cuando él había dejado salir todo de aquella manera, por más que trato no lo logro por el simple hecho de que jamás lloró, ni una vez dejo escapar todas aquellas frustraciones y sentimientos y mucho menos alguien estuvo a su lado. Volvió a indagar el cuerpo de Elsa y alcanzo a percibir que sus parpados ya estaban hinchados, intuyo que debía haber llevado rato llorando y de inmediato busco uno de sus pañuelos y en lugar de tendérselo a la mujer tomo su rostro y él mismo lo limpio.

-Eres un desastre-. Exclamó mientras la mujer apenas y procesaba la situación.- Te dejo un rato y ya estas destruyéndote a ti misma, pero ese no es el problema-. El hombre acaricio el cabello platinado de la joven y prosiguió a limpiar las mejillas manchadas en lágrimas.- El problema es que quieres llevarte al mas allá a toda la tripulación y con ellos me veo yo incluido-.

Elsa vaciló en responder.

-Te diré algo-. Exclamó el príncipe mientras acomodaba un mechón de la joven detrás de su oreja.-Hace algunos años en el cumpleaños de mi madre, yo había optado por comprarle flores, me dirigía al pueblo con monedas en mi bolsillo cuando una niña me encontró y me extendió unos caramelos-. Hans miró de reojo a la Reina para asegurarse de que le estaba prestando algo de atención.- Yo rechacé el regalo y continúe mi camino, después cuando regresaba por el trayecto la observe llorando cerca de ahí-.

Elsa aparto su rostro de su regazo y miro extrañada a Hans, por un momento pensó que estaba loco pero luego entendió que quería hacerle entender algo o por lo menos olvidarse de sus penas. -¿Y luego que ocurrió?-.

Hans rió y continuo.- Entendí que puedes llorar pero eso no significa que las cosas se vayan a remediar-.

Elsa levanto sus cejas y lo observo atónita.- ¿Es en serio?-. Hans asintió y Elsa comenzó a reír despacito, le dolía el vientre de tanto llorar y ahora le ataviaba al reír, sin embargo era totalmente sincera, le divertía la idiotez que le había contado Hans con la intención de hacerla comprender que llorar no servía de nada.- Eres pésimo en consolar chicas-.

-Bueno eres la primera-. Hans cruzo su mirada con la Reina.- Además logre hacerte reír, para mí es un buen comienzo, no puedes quejarte-.

Elsa extendió sus piernas en el piso de madera dejando que su vestido las cubriera y soltó una carcajada.- Bueno en ese caso debo decirte gracias-.

-Si deberías-. Exclamó Hans mientras imitaba a la Reina.

-Si debería pero no lo mereces-. Elsa dio un golpecito a la pierna de Hans a manera de reprimenda.- Te dije que no entrarás en primer lugar-.

-Bueno está el detalle de que usted no es mi Reina-. Elsa volvió a sonreír al escuchar el comentario, en cierta manera se abrazo a esas palabras que le daban el consuelo de que no todos en este mundo la verían con el título de Reina pendiendo de ella o que lo hacían pero ignoraban el hecho.

-Ah Hans tan encantador, ahora sé lo que te vio mi Hermana-. Exclamó sarcástica la mujer.

-Ella no me conoció en realidad-. Espeto Hans.- No quiero ser entrometido pero ¿te encuentras bien? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?-.

Elsa se sorprendió por el cambio drástico de tono y ambiente, de inmediato miro al hombre angustiada y suspiro, como si todo este tiempo hubiese estado conteniendo el aliento. –Son mis padres-. Dijo a manera de exhalación-

Una punzada atravesó el pecho de Hans, de inmediato noto que se había adentrado en un tema delicado.

-Mis padres fallecieron en el mar, una tormenta acabo con la embarcación en la que viajaban y con ellos pereció mi único soporte moral-. Elsa dejo caer su cabeza en el muro mirando al techo.- Siempre que puedo evito viajar en barco, me trae malos recuerdos-.

Hans buscó la mano de Elsa que había estado reposando en su regazo y la tomo con fuerza, quería decirle "Estoy aquí" y de cierta manera quería agradecerle el que se abriera con él, quería abrazarla por el apoyo que le brindo siendo un intento de regicida, y finalmente quería quedarse a su lado por seguirlo a pesar de la incertidumbre de su futuro.

Elsa por primera vez en su vida correspondió al acto de Hans, sujeto la mano del príncipe con fuerza y cerró sus ojos perdiéndose en la calma espontánea que se creo, luego sintió caer el peso de su dolor en forma de una lagrima, la cual sería la última que se perdería en su mentón.

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La luz comenzó a colarse por la ventanilla del camarote, la resolana chocaba directamente en el rostro de Hans obligándolo a despertar. Con molestia por tener que incordiarse en tan cómodos sueños parpadeo varias veces solo para percatarse de que estaba recargado en la cabeza de alguien, incrédulo miro que se trataba del rubio cabello de la Reina de Arendelle que se encontraba despeinado y reposando en su hombro.

Hans palideció y trago saliva, pronto recordó que había estado haciendo el intento de consolar a la joven reina, pensó en moverse pero sabía que si lo hacia la despertaría y no tenía intención de que notara que habían dormido de semejante manera. Su corazón se acelero ligeramente y confirmo que Elsa aun permanecía dormida, sus parpados lucían bien después del suplicio de la noche pasada y su rostro o al menos lo que alcanzaba a ver poseía una placida expresión.

El príncipe de las Islas del sur escurrió como pudo su brazo por la espalda de la mujer y la atrajo hacia él para luego con ambas sostenerla, se puso en pie y la llevo en brazos. Hans llego al pasillo donde la luz del día lo hacía ver un lugar completamente diferente. Miró receloso en todas direcciones en busca de alguna forma de vida en las cercanías y al cerciorase que estaba desierto avanzó hasta su camarote donde a diferencia de Elsa si tenía una cama, que probablemente era incomoda, pero eso no lo sabía al no haber hecho uso de ella. El príncipe tendió a la joven sobre las sabanas y cerro el pequeño ventanal que dejaba entrar la molesta luz del día para luego salir cerrando la puerta tras de sí y dejando una mirada fugaz a la joven.

-Ah ¿fue una linda noche no?-.

Hans casi se infartó en su interior al escuchar aquella voz, mantuvo la compostura pero definitivamente su corazón lo resintió, luego busco a quien le había dirigido la voz con seriedad. A la mente de Hans llego la broma de Elsa de convertirse en actor y le divirtió internamente pues definitivamente tenía talento y que él lo aceptara lo comprobaba.

-Sí, la luna de anoche fue muy bella-. Espeto haciendo uso de su talento.

El hombre soltó una carcajada molestando a Hans por hacer tanto alboroto estando Elsa dormida tras ellos.- ¿Con la luna se está refiriendo a la joven Reina?-. El capitán del navío rió nuevamente.

- Vaya que usted es discreto, pero no sigiloso-.

El hombre de cabello azabache avanzó por el pasillo al exterior seguido de Hans.-Anoche no debió gritar el nombre de Elsa toda la noche, algunos intentábamos dormir-.

Hans tensó la mandíbula, definitivamente este hombre era entrometido y peor que un chismoso se encuentran los que dan por entendido las situaciones.-Me disculpo por mi falta de tacto-.

-Ya déjese de formalidades, que yo soy un hombre de mar, no uno de esos políticos falderos-. A Hans le hirvió la sangre pues a quien decía "político faldero" era a él indirectamente.

-Es difícil deshacerse de la costumbre-. Espeto con sorna el príncipe casi mordiéndose la lengua.

El capitán dio algunas órdenes a uno de los hombres que paso cerca de ellos y continuo con Hans.-Sabe yo soy de Arendelle pero no he estado ahí desde hace algunos años-. El hombre se llevo la mano a la barbilla.- Ocho años exactamente, tantos que no había pensado que la reina ya habría crecido e incluso contraído matrimonio-. El hombre rió y dio una palmada al hombro de Hans.- Cuide de ella que ha sufrido bastante-. Seguido de aquellas palabras el hombre desapareció de su vista en dirección a la proa.

Hans torció la boca en cuanto vio que se fue e incluso soltó una carcajada por el comentario del hombre, tal vez debió corregirlo en el asunto de que Elsa no era su esposa pero eso requería entablar una conversación más larga con un marinero que probablemente no volvería a ver después de esto por lo que la molestia no valía la pena. Hans avanzó al borde del barco para ver el mar y rió nuevamente, aquel hombre inoportuno le causaba mucha gracia.

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Elsa se removió entre las sabanas disfrutando de la frescura de las mismas, noto que a pesar de sentir el pequeño bamboleo de la nave a causa del mar se encontraba bastante cómoda, escondió su rostro en las sabanas y de inmediato recordó la noche que había pasado, espantada tomo asiento al borde del lecho y asimilo que no estaba en su habitación. En aquel lugar ajeno se puso en pie y sacudió su vestido, se peino con sus dedos y llevo bruscamente la palma de su mano a su mejilla para impulsarse a abandonar la somnolencia.

Elsa llego a la cubierta y se encontró con un hermoso cielo matinal despejado, las nubes rechonchas adornaban el color celeste y no pudo evitar inhalar el olor salado del paisaje.

-Ah ¿Qué tal se encuentra?-. Para Elsa esa voz ya era tan familiar que ni si quiera tuvo que buscar su procedencia simplemente le provoco una sonrisa y respondió contenta.

-Bastante bien-. Elsa busco las esmeraldas orbes del otro.- Gracias a ti-.

Hans desvió su mirada, últimamente perdía mucho la concentración por cosas vánales como la sonrisa de esa mujer teniendo cosas importantes aguardándole a horas de viaje, no quería perder el tiempo en cosas efímeras pero su mente ya estaba desvariando y prefirió ignorarlo antes que enfrentarlo.

-No tiene porque agradecerme-.

-Basta-. Recriminó la mujer extrañando a Hans quien se giró nuevamente a verla.

-No vuelvas a dirigirte a mí de "usted"-. Elsa dio golpecitos al hombro del príncipe y se alejo dejándole un rastro travieso de escarcha en el traje.

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El tiempo transcurría, las noticias de Elsa no llegaban a oídos de Anna quien impaciente hasta ahora se había limitado a realizar los trabajos que usualmente a Elsa correspondían, papeleo aquí, ordenes por allá, reuniones, correspondencia y súbditos que atender pero en su rostro ya se dejaban apreciar ojeras que atribuía a su falta de sueño. Desde que su hermana partió no había sido la misma, se preguntaba porque la había dejado escaparse tan fácil y se torturaba desde que fue consciente que la dejo a merced del hombre que rompió su corazón y confianza en la gente.

-Princesa Anna-. Saludo el general de la guardia con solemnidad.

Anna sonrió al verlo, él representaba ahora para ella toda la certeza y seguridad de la que se podía aferrar. La princesa le regreso el saludo cortésmente y lo invito proseguir.

-Perdimos a la Reina Elsa en las Montañas-. Dijo firme el hombre provocando que el ánimo de Anna de inmediato se esfumara. Preocupada y perdiendo su optimismo habitual la joven sintió humedecer sus ojos.- Pero princesa, recientemente algunos de mis hombres me informaron haberla visto en el puerto cercano a las Islas del Sur-.

Anna por inercia exhalo con pesadez, su miedo si bien no había sido infundado si había sido premeditado, sonrió ya con calidez como de costumbre y hablo.- Elliot-. Como se llamaba el general de porte serio y años en plenitud.- Podrían cuidar de ella, solo manténgase a distancia por si algo ocurre-.

El hombre asintió y salió del lugar dejando a un muy agobiada gobernante provisional.

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Respuestas a sus lindos reviews:

ShirayukiiHanna aww querida me vuelves la mujer más feliz del mundo con tus reviews. Cuidare mis parrafitos para que sigas leyendo sin molestia, es un placer que disfrutes la historia y mucho más que la narración sea de tu agrado ;).

Patzylin-Donno Será un placer charlar por mensajes privados y si quiero que esos dos se lleven mejor para lo que se enfrentarán los pobres xD . Aw por supuesto que correspondo a tu hermoso abrazo hiperactivo y te mando besos! :3

elsasarahi Que bueno que te guste mi historia, por cierto tu pregunta es muy buena pero no tengo todavía un aproximado de cuantos capítulos serán…. Creo que en estos momentos voy en la mitad de lo que tengo pensado plasmar pero no te miento pues aun no lo escribo todos. Gracias por tu review y saludos!

megumisakura Por supuesto que habrá más, seguiré escribiendo mientras siga viva xD o no me encuentre en una situación terminal. Saludos y gracias!

lalocanaye Disfruto mucho tus comentarios me hacen reír demasiado, se escuchan como yo y mi hermano, sin ofender. Si espero que el romance se noté, amo las historias de amor y pues poner una no me cuesta nada (somos cursis pero felices, deberías de imitarnos xD …. Por cierto te debo uno tapones). Espero el capítulo haya sido de su agrado y nos vemos luego. ¡Besos desde México ;) !

The Hound of Baker Street Por dios querido, no estoy seguro de si eres el primer chico que lee mi historia pero por si sí o no, quiero agradecerte por leerme y sobre todo por darme tu opinión, también estoy encantada por tu historia y espero la sigas publicando (no tan inconsistente como yo pero bueno xD), ah pues que te digo? Amo a Elsa y creo que si se nota, y Hans es la expresión de una persona complicada, y su relación pues fácil y simple tampoco asi que por eso me encantan y espero se refleje por que los adoro juntos 3.

Espero no los aburra de tanto agradecer, pero muchas gracias por seguir mi historia y ponerla en favoritos me hacen super feliz, lamento si suelo tardar en actualizar pero la prepa me consume… siguen siendo bienvenidas sus quejas, sugerencias y tomatazos xD (espero que lo último no tan duro).