Capítulo 4: Dulces disculpas
Miraba por la ventana con una sonrisa disimulada en su rostro. Sabía que encontraría a Levi en aquel paradero de bus. No era que él tuviera controlado los horarios de Levi, todavía no llegaba a ese extremo. Sabía que ahí estaría porque en una ocasión anterior encontró a Levi esperando.
El bus seguía parado esperando por la luz verde y a Eren no le molestaba como en otras ocasiones, como cuando quería bajarse a quitar todo los semáforos y paradas para llegar luego a casa. Por él el bus podía quedarse detenido todo lo que quisiera.
Levi, sentado en al asiento siguiente, revisaba sus redes sociales en el celular. Odiaba tener que usarlas, pero eran útiles y solo mantenía contacto con la gente que soportaba a través de sus cuentas privadas. Ni hablar de cómo tenía que aguantar sus reacciones cuando veía sus cuentas públicas. Le gustaba leer los buenos comentarios, mandar a la mierda a los que odiaban sin argumentos válidos, pero más quería mandar bien lejos a esos —y esas— pervertidos que no tenían ningún escrúpulo en poner sus fantasías. A Levi muy poco le interesaba saber qué deseaba hacer la gente con su cuerpo. En ocasiones era repugnante para él tener que leer algunos comentarios tan vulgares y subidos de tono.
A su lado tenía un ejemplo de acosador, uno que soñaba con él, pero a Levi poco le preocupaba Eren. Sabía que Eren no era un pervertido en su totalidad, quizá la noche anterior Eren no dudó en pasar sus manos por el cuerpo, pero era algo mínimo comparado con otras cosas que leía. Y, encima de todo, sabía que Eren nunca iría en contra de lo que él quería. El chico a pesar de ser extraño con sus costumbres, seguía conociendo la palabra respeto, por eso no le molestaba tener que estar cerca de él otra vez.
—Mira —Levi habló hacia Eren, quien no dudó en mirar hacia el hombre.
Eren se acercó a mirar el vídeo en la pantalla del celular. Miró el tráiler unos minutos antes de confesar:
—No me gusta.
Levi lo miró como si Eren hubiera hablado en otro idioma.
—Qué mocoso más extraño.
El aludido se limitó a encogerse de hombros y sonreír de lado. El silencio volvió a hacerse antes de que Eren recordara por qué quería ver a Levi. Ahora tenía otro motivo aparte de su amor.
—Te debo una disculpa —Eren rascó su cuello y luego miró a Levi, esperando por su respuesta.
—¿De qué?
—Creo, mejor dicho, mis amigos creen que el otro día me sobrepasé.
Eren no hablaba muy animado, recordando cuando llegó a clases a primera hora, emocionado con su experiencia del día anterior. Buscó con euforia a sus amigos para contar cada detalle sobre su tarde junto a uno de los hombres que Eren más soñaba: Levi. Iba a pasar horas y horas en el tema, pero en vez de obtener lo que él quería, sus amigos se dedicaron a apagar su emoción.
—Eren, —el primero en reaccionar fue Armin— eso ha sido bastante. No puedes andar tocando a personas como si estuvieras acariciando a un perro callejero. Por lo menos a mi me pondría incómodo. Si quieres acercarte a él, mejor habla, Eren. Habla. Y hablar no incluye fingir que eres una niñita asustada para pasear tus manos por donde quieras.
—Das a entender cómo si hubiera recorrido todo su cuerpo y luego lo dejé en un rincón abrazado a sus rodillas y traumatizado —Eren protestó cruzándose de brazos. No esperaba que sus amigos no apoyaran su acto de coraje. —¡Además él no se quejó! —agregó.
—Te dijo que pararas —Armin tenía buena memoria por lo que los detalles del relato de Eren no pasaron al olvido tan rápido. —Y no, Eren, nadie está diciendo que has tocado todo, porque si así fuera estarías en el hospital.
—¿Qué dices tú, Mikasa? —Eren esperó que por lo menos Mikasa apoyara su situación. Ella también llegaba a dar miedo cuando su lado acosador salía.
—Estoy de acuerdo con Armin.
—Mikasa me apoya —Armin sonaba entre sorprendido y satisfecho. Mikasa solía estar del lado de Eren casi siempre. —Somos dos contra uno.
El castaño no respondió.
—Discúlpate. Si tanto te importa llegar a él, entonces no lo arruines con impulsos —propuso el rubio.
Contó su historia a Levi sin darse cuenta. Para cuando se dio cuenta que había terminado de contar parte de su día al otro, notó que tenía cierta atención de Levi en él.
—Así que lo siento —concluyó Eren.
—¿Realmente lo sientes?
Sabía que tenía que arrepentirse de haber actuado de tal forma, pero no lo hacía. ¿Quién no aprovecharía el momento si estás cerca de la persona que te gusta y el momento te lo permite?
—No, sé que debe…
Fue cortado por Levi.
—No des explicaciones, no tienes que hacerlo. Si no lo sientes, entonces no te disculpe. Es jodidamente molesto cuando se disculpan sin que sea así. Tan sólo asegúrate de mantener esas manos lejos de mí.
—¡Lo intentaré!
Volver a estar en la casa de Levi era una experiencia que estaba llevando a Eren a dejar un tweet en su cuenta cada treinta segundos. No podía parar de pasar sus dedos sobre las teclas para expresar cómo se sentía.
Mientras esperaba a que Levi volviera intentó leer una de las novelas, pero se sorprendió a sí mismo no pudiendo hacerlo. Ahora tenía al Levi real para él. Podía hacer las palabras una realidad si se lo proponía usando los medios correctos. Incluso le parecía divertido saber qué un montón de personas tendrían que seguir sólo usando su imaginación y leyendo para conseguir algo con Levi. ¡Él ahora lo tenía! No llegaba a ser amigo de Levi, pero saber que era aceptado por el mayor era un avance. Conocía más detalles sobre Levi que el público normal, lo cual también importaba. Así que terminó por escribir todas sus emociones en palabras que no se podían denominar verdaderas palabras ("skjfskdfj omg" no contaba) en Twitter.
Levi regresó con un plato lleno de fresas en una mano y con una botella que tenía un vaso sencillo puesto boca abajo en la punta para que no cayera.
A pesar de que habían asientos en la habitación, Eren estaba sentado en el piso, con su espalda apoyada a un sillón individual. Levi copió su ejemplo y se sentó en el limpio piso. Dejó el plato entre ellos y la botella a su lado, lejos de Eren.
En la televisión se leía la palabra "Pausa".
—Todo listo —Levi agarró el joystick y como primer player quitó la pausa.
Eren soltó su celular enseguida para tomar su respectivo joystick. Ni aunque fuera Levi quien lo hacía, él no podía aguantar esas ganas de mirar mal a la otra persona cuando quitaba la pausa sin ni siquiera esperar a que la otra persona estuviera lista. No miró mal a Levi, pero se desquitó haciendo sus mejores trucos de peleas en el juego.
La situación no era pareja, Levi llevaba ventaja sobre él, pero Eren no se quedaba atrás, no le costaba aprender los trucos que el otro usaba para vencerlo. Al final de la primera ronda, Levi ganó por una diferencia considerable, pero a la segunda le costaría más derrotar a Eren.
—No aprietes los botones tan fuertes, terminarás rompiéndolo si sigues así. Parece que en el cualquier momento traerás un martillo para apretar —comentó Levi.
—Maldito Infierno, no voy a perder tan pronto —respondió fuera del tema.
Levi ganó por tercera vez.
—Tres contra uno —confirmó. —Tu problema es que te adelantas mucho. No te fijas en el oponente, sólo oprimes botones porque crees que mientras más trucos hagas, mejor serás. No he usado ni la mitad que tú usas y llevo tres victorias.
Eren grabó esas palabras en su mente. A la siguiente ocasión lo intentaría el doble.
Siguió los movimientos de Levi con sus ojos. Desde que el otro llevó su mano hasta la primera fresa y se la llevó hasta la boca, mordiendo solo la mitad.
Eren se había prometido mantener la calma y una mente limpia esta vez. No quería entrar en pensamientos en cómo podría sacar esas fresa de los labios de Levi mientras sus dedos recorrían y agarraban el cabello oscuro. Él estaría sentado sobre Levi mientras ambos jugaban a sacarse las fresas de los labios. ¡No, no! Nada de pensar cosas hoy. Tenía que mantenerse en la línea de lo limpio. Él lo intentaba, se forzaba a no pasar diferentes situaciones en cómo la imagen de Levi comía fresas. Eren conocía que no había nada raro o sexy en comer, pero es que parecía que Levi intencionalmente lo hacía de esa forma. Sabía que invadía la mente de Eren mientras deslizaba una segunda fresa por sus labios, chupando antes de morder, todo con un toque especial que Levi usaba.
Estaba siendo puesto a prueba, podía sentir que era así. No tenía que fallar por más difícil que fuera. Miró hacia otro lado, enfocando su interés en su celular, el cual se hacía muy interesante de un momento a otro.
—Luces inquieto —había cierta burla en el tono de Levi.
—Estoy bien —respondió Eren.
Levi echó su cabeza hacia atrás, cerrando los ojos por un momento. Cuando volvió a su posición dejó escapar un sonido parecido a un gruñido.
—¿Estás bien? Te ves molesto —notó Eren.
—He tenido un día de mierda. Hoy ha ido una mujer que es tan molesta como cuatro críos sucios jugando a tu alrededor cuando intentas trabajar. Y para agregar más porquería a mi día, tuve que encontrarme con mi ex.
—Oh, ella ya no está —el segundo punto tenía más la atención de Eren. —¿Tu ex?
—Sí. Nunca hagas oficial una relación cuando sólo llevas cuatro meses saliendo, es lo peor. Creen que por llevar cuatro meses saliendo y una semana en una relación oficial ya tienes que reportar todo lo que haces, con quién hablas o que debes estar cada cinco minutos siendo cariñoso.
—¿Cuánto duró?
—Un mes.
Se aguantó la risa lo mejor que pudo antes de dejarla salir. Para él era un chiste que Levi terminara una relación al mes. O a lo mejor no tenía nada divertido y la risa era su modo de celebrar que no tenía que combatir el problema de 'todavía quiero a mi ex' con Levi.
—Eren, ¿qué te gusta tanto de mí? —Levi preguntó sin previo aviso.
La pregunta quitó la risa de Eren. Fue demasiado pronto como para que no lo pillara con su guardia baja.
—Espera, no respondas —Levi se apresuró a decir antes de que Eren abriera su boca para dar respuesta. —Primero, ¿te gusto por lo que hago o te gusto como persona? —existía una diferencia que se debía tomar en cuenta entre ambas preguntas.
Puede gustarte —o puedes creer que alguien te gusta— por lo que hace. Eso a lo que se dedica puede hacerte sentir que quieres a esa persona, pero si la sacas de su zona, ya no sientes nada. Nulo interés. Y luego estaba que te gustara por el simple hecho de existir, por ser como él. Podías poner a esa persona en cualquier situación y seguiría siendo el centro de tu atención. Incluso si estaba lejos de tu vista, tu mente seguía haciendo la imagen para que siguieran observando a esa persona especial.
Eren no supo qué responder. Ahora que Levi preguntaba, se cuestionó que sentía realmente. Cuando comenzó a mostrar interés por Levi era porque el mayor era bueno en lo que a Eren gustaba, entonces comenzó a fijarse en cómo era Levi físicamente, encontrando que era atractivo. Cuando sus amigos se enteraron de lo anterior, comenzaron a molestar con bromas a las cuales Eren respondía actuando como si realmente quisiera a Levi. Entonces, al tiempo, se dio cuenta que Levi era su amor platónico. Lo quería pero no podía. Era su amor platónico porque era bueno en los gustos de Eren, porque era atractivo, porque tenía una personalidad peculiar. Y una vez que logró conocer al verdadero Levi, sus sentimientos ya eran fuertes, por lo que no notó hasta en ese momento que Levi ya no era su amor platónico. Seguía admirándolo, pero no era lo mismo que antes. Se encontraba a sí mismo gustando de Levi. Le gustaba la persona que estaba conociendo. Ya había dejado de ser un juego para llenar ese amor platónico. Comenzaba a ver a Levi más como una persona que su estrella —en ambos sentidos— favorita.
—Como persona… —su voz colgaba de un hilo entre la duda y la afirmación, ganando esta última por poco.
—Oh, ya veo, no te habías planteado antes qué tan serio llegaban tus sentimientos. Yo apuesto a que solo estás atrapado en los cinco minutos de amor y lujuria cuando conoces a quien creías imposible. Si te besara ahora mismo y dejara que tu manos corran libres por mi cuerpo, estarías unos días jurando que me amas pero en menos de un mes te darías cuenta que sólo sentías curiosidad. Sería otra persona más que conoces. Nadie especial como crees ahora.
—No es así —con voz firme y clara Eren dijo. Una manera de hacer que Eren se pusiera serio era dudar de lo que sentía. —Me refiero a que no se esfumaría si aceptaras tener algo conmigo. Te estoy conociendo desde hace poco, lo sé. Hay una diferencia entre quien eres por Internet y la vida real, pero también existe el interés espontáneo: no llevas ni un mes conociendo a alguien pero sabes que es esa persona la que tiene tu interés. No puedes explicarlo porque suena idiota. Pero es así, lo sabes. A lo mejor es lo que sentía por ti en el pasado y lo de ahora los causantes de esto, ¿y qué tiene de malo?
Levi bebió desde su vaso, el cual había llenado mientras Eren hablaba.
—Sigamos con el juego —Levi finalizó el tema implícitamente.
—Como sea.
Siguieron el juego, manteniendo uno que otro intercambio de palabras, intentando ocultar que ambos seguían pensando en el tema anterior, sobre todo Levi.
Para él no era la primera vez que se encontraba con alguien que buscaba más que amistad. En situaciones pasadas se había encontrado con declaraciones y cartas de amor, las cuales rechazaba de la manera más educada posible si venía de una mujer —aunque en ocasiones perdía la delicadeza cuando la insistencia pasaba su límite de paciencia— y cuando se trataba de hombres, dejaba claro que no se encontraba interesado en ellos para relaciones amorosas. Había besado chicos antes, al igual que mujeres. Su cuerpo había sido tocado por manos masculinas y un par de veces había terminado desnudo en la cama. Y eso era. Sólo encuentros de un día que no pasaban a lo afectivo. No buscaba nada afectivo, no estaba interesado. La gente viene y va, sobre todo cuando eres conocido. No es fácil mantener una relación cuando hay personas que haría todo por tomar el lugar de esa persona o mandan mensajes, regalos cariñosos. Los celos son fáciles de producir y Levi no tenía tiempo ni paciencia para una relación así.
Aun así las palabras de Eren pasaban por su mente. Intentaba creer que quería probar que su apuesta era correcta y Eren se iría tan pronto sus deseos fueran cumplido.
Levi pausó el juego para poder cumplir la acción que tenía en mente. Quería poner a prueba a Eren.
—Quítala —el mayor puso una fresa entre sus labios y se acercó a Eren.
El castaño dejó su mirada en el eterio. Estaba siendo tentado con sus deseos. Podía acercarse y morder, sin llegar hasta sus labios. Sería una experiencia que Eren gozaría y no olvidaría porque, demonios, era Levi quien se lo pedía. Podía olvidarse un rato de su promesa de control, como también podría no hacerlo. No estaba rompiendo nada al aceptar.
En su interior todo pedía que lo hiciera. Únicamente unas partes de su conciencia se negaban.
Lamió su labio superior antes de caer en la tentación. No le daría el gusto a Levi de llegar hasta sus labios —Eren no negaba que la idea de besar a Levi sonaba en su mente—, mordió una pequeña parte y se separó.
Levi la quitó con su mano, miró lo intacta que estaba. Esperaba que Eren sacara provecho de la situación y que no lo hiciera sorprendía ligeramente.
—¿Contento? —Eren se levantó de su lugar.
—Pensé que tendría que llamar a la policía por ayuda —bromeó.
En la noche del miércoles Eren comía con sus padres y unas visitas en el living de su hogar, mientras miraban una película escogida entre todos en Netflix. Desde su encuentro del lunes con Levi que Eren no se sentía tan a gusto.
—Me duele el estomago de tanto reírme —Eren logró decir en su intento de parar de reír a causa de la película. Su humor era mucho mejor tanto porque la película era buena, la compañía era agradable y Levi no lo había rechazado después de admitir la verdad.
El timbre de su casa sonó. Eren no se movió pero su mamá lo hizo. Ella fue hasta la puerta y abrió para ver quién era. Desde la posición en que estaba, Eren no veía a la persona, pero cuando su mamá miró en su dirección, asumió que era alguien de su clase, porque Mikasa y Armin eran invitados al interior en segundos.
—Te buscan a ti —su madre miró entre divertida y desorientada a su hijo. —No sabía que el chico de la foto en tu pieza era parte de tus conocidos.
Eren se levantó de inmediato, entendiendo que sólo una persona podía ser. O al menos que los personajes de ficción hayan salido a la realidad y ahora lo buscaban.
En cuanto llegó a la puerta vio a Levi esperando con sus manos guardadas en los bolsillos de su chaqueta de cuero.
—Hola —saludó Eren, no ocultando lo grato que se sentía que Levi fuera a su casa. —Es nuevo tenerte por aquí.
—Estoy cansado, quiero ir a la cama luego, así que haré esto corto: ¿quieres ir conmigo al evento gamer del fin de semana?
Eren, entusiasmado, dio su respuesta.
