Los personajes son propiedad de Masami Kurumada en su totalidad.
Kamiry hatake: me alegra que te guste la historia, espero que siga siendo así.
Sychronicitygirl:sé que me vas a regañar por la nota del final, pero ñee. Shuncito murió e Ikki lo sufrió.
Sorgo01: Shun también es mi caballero de Bronce favorito, espero que la historia te siga gustando!
Ahora con el Capítulo!
No estaba seguro de querer decir algo de lo que no estaba seguro. Pero, si no lo decía, las cosas podrían empeorar. Pero, si lo decía, podía acabar por confundir más a todos, incluso a él mismo. No sabía qué hacer.
-Chicos…- llamó indeciso el castaño.
-¿Qué sucede, Seiya?- le respondió el rubio.
-Hyioga ¿tú no tienes armadura ahora?-
-Am, no. Bueno, había una caja de Pandora en donde desperté, pero sentí el cosmos de Shun y fui directo a buscarlo.- dijo pensando en lo que había pasado.
-Supongo que no viste qué armadura era ¿cierto?- dijo Ikki participando en la conversación.
-No lo recuerdo bien, creo que era la de Dragón. Pero, me pareció ilógico, ¿por qué tendría yo la armadura de Dragón?-
-Yo tampoco me explico eso. Pero, si consideramos que Ikki tiene la de cisne y yo la de Andrómeda…- el peliazul le interrumpió al escuchar esto último.
-¿Entonces, tú tienes la armadura de mi hermano?- Ikki parecía preocupado más que sorprendido. Eso no pasó desapercibido para nadie.
Seiya tenía una vaga idea, podría ser que Ikki supiera algo más de lo que demostraba. La pregunta era, por qué lo ocultaría. Quizá fuera solo paranoia, pero no podía preguntar nada en ese momento. Ninguno de ellos estaba en condiciones de crear controversia o conflicto. Ya tenían suficiente con lo que estaba pasando.
-Sí. Vengo de la Isla de Andrómeda.- dijo mostrando la caja con la armadura.
Ikki suspiró y acarició el cabello de Shun. Seiya sentía que algo malo sucedería, Ikki no era así, no solía demostrar sus sentimientos a menos que fueran verdaderamente incontenibles.
-Lo que quiere decir, que nadie debe tener su armadura correspondiente.- reflexionó Hyioga.
-Solo quedan la de fénix y la de Pegaso.-
-Sin embargo, nada concuerda. El Dragón tiene la característica de ser sabio, pero Hyioga es impulsivo. El cisne es impulsivo, pero suele dominar su ira, cosa que Ikki no hace. El caballero de Andrómeda, es tranquilo y sin una sola pizca de maldad en él, sin embargo, yo soy impulsivo y guardo rencor incluso a mis enemigos muertos.- dijo Seiya.
-Aún las dos armaduras que faltan no concuerdan con las personalidades de Shun y Shiryu. La de Pegaso, para alguien impulsivo y lleno de energía, y la de fénix, para alguien reflexivo pero demasiado duro de corazón.- dijo Hyioga.
-Saori, no te quedes mirando y dinos ya qué sucede.- habló Ikki notablemente molesto.
-Ya lo he dicho, quiero esperar que estén todos aquí.- dijo ella con firmeza.
Puede que sea solo idea de Seiya, pero, aun cuando Ikki siempre había tenido una actitud protectora hacia Shun, nunca había sido tan exagerada como ahora. Mientras hablaba nunca apartaba su mano del pecho de Shun. Además de que sentía su mirada puesta sobre sí, como si lo vigilara.
Aunque, la sensación de la mirada lleno de odio y resentimiento de Ikki en él no le era nueva. Pero sí, recordarla no le era agradable. Sintió esa mirada durante todo un año.
/Flashback/
Había pasado un año desde la muerte de su amigo. Seiya siempre se había sentido culpable de ello, aunque sabía que sabía que no era así.
Pero, el castaño se tomó demasiado en serio las palabras de Shun sobre que se curaría y que no había de qué preocuparse. Por eso, él había decidido seguir como siempre para apoyarlo; sin embargo, poco a poco, se le volvió rutina.
Era nueve de septiembre, cumpleaños de Shun. Seiya estaba en centro comercial para no tener que sentir como la mirada de Ikki le atravesaba el pecho. No lo culpaba, el día de la muerte de Shun, Seiya era el único que no estaba ahí.
Y si bien era cierto, solo Ikki estaba junto a él en sus últimos momentos, pero Hyioga, Shiryu, Saori, Jabu, Geki, Ichi, Nachi y Ban, todos estaban ahí; incluso June había llegado al enterarse de la gravedad del estado de Shun. Pero, él, Seiya, no estaba ahí.
Quizás eso era la fuente del rencor del peliazul, pero, nunca le había reclamado nada. No le había dirigido una palabra desde ese día. La verdad, es que solo hablaba con Hyioga y era muy poco.
Pensaba en todo eso, en cuánto tiempo perdió por restarle importancia a la enfermedad de Shun.
Se paró frente a una pastelería que le traía sus más culpables recuerdos en cuanto a los últimos años con Shun.
Un pastel, uno muy caro que a Shun le encantaba. Para la fiesta que organizaban entre todos, Seiya siempre pagaba el pastel, y Shun siempre decía indirectamente que quería aquel caro pastel. Solo una vez Seiya lo compró y le costó un ojo de la cara, y nunca más Shun volvió a probar ese pastel.
-¿Sabes? Desde que te fuiste, me he estado preguntando…Si te hubiera gustado comer de ese pastel otra vez. Y también, he pensado en que en el año que te compré ese pastel estuviste mejor…Y si hubiera comprado ese pastel todos los años…Quizá no hubieras muerto…- la voz se le cortaba y las lágrimas se abrían paso sobre su rostro. –Sé que es una idea absurda…Pero no me respondes… Y quiero que me perdones, porque no supe cuidarte como un buen amigo…Perdóname Shun.-
Aún con lágrimas en el rostro entró al lugar y se sentó un una mesa…pidió dos porciones del pastel con pan de vainilla y cubierta de chocolate.
-Te quiero, hermano.- dijo probando la porción que estaba de su lado, mirando la silla vacía que estaba frente a él.
Después de eso, no recordaba mucho. Solo un fuerte sonido y fuego, gente que gritaba y la escena más irónica que jamás hubiera visto.
No se había dado cuenta de que solo había pedido un tenedor…y con lo que sea que haya provocado tal escándalo, otro tenedor se posó en la porción de pastel que era simbólicamente de Shun.
Seiya murió con una risa divertida, sabiendo que de todas formas moriría, pero moriría contento.
/Fin del flashback/
El castaño se acercó al caballero dormido y con todo y la mirada molesta de Ikki le susurró:
-Después, te llevaré a comer ese pastel.-
…
Ikki ya estaba harto, se sentía demasiado inseguro con respecto a todo. Sabía que sin importar cuanto quisiera cambiar las cosas, no lograría cambiarlas.
La actitud de Saori le molestaba, él quería proteger a su hermano, y para hacerlo necesitaba saber si todo lo que sabía era cierto…Y, quisiera o no, solo ella podía confirmarlo.
No podía negar que todo lo que Seiya había dicho le preocupaba, más aun el hecho de que él tuviera la armadura de Andrómeda. Todo era tal como lo había oído.
Solo podía hacer lo que siempre había hecho, cuidar a su hermano y hacer hasta lo imposible por lograr su bienestar.
No sería suficiente, nada lo sería. No tenía idea de por qué sabía lo que sucedería, ni se era una bendición o una maldición. Pero, él preferiría no saberlo, pero agradecía saberlo. Era una oleada de confusos pensamientos que no podían quedarse quietos dentro de su mente; que lo agitaban en cuerpo y alma, que hacían que se sintiera tan lleno de todo y al mismo tiempo sentir como si se fuera quedándose vacío.
Estaba pensando en mil maneras de darle solución a sus problemas cuando sintió que su hermano empezaba a despertar.
-Hola, dormilón.- dijo saludando con una sonrisa.
-Ikki…¿Y los demás?- preguntó adormilado su hermano.
-Mira.- dijo apuntando hacia el frente donde estaban Seiya y Hyioga.
-¡Seiya!- dijo contento al ver al castaño.
-Hola, Shun. Me alegra mucho verte…Ya sabes…vivo.- dijo Seiya un poco incómodo.
-A mí también. Entonces, solo nos falta Shiryu.- dijo el peliverde mostrando un poco de preocupación por el caballero faltante.
-No te preocupes, no debe tardar.- dijo Saori acercándose a Shun y colocando su mano en su hombro.
Shun solo sonrió a manera de afirmación y se apegó n poco más al hombro de su hermano.
-¿Oíste cierto? No debes preocuparte.- le dijo Ikki para tranquilizarlo.
La actitud nerviosa de su hermano preocupaba a Ikki, tenía una ligera sospecha sobre que, tal vez, Shun supiera algo de lo que él sabía y por eso estaba así de nervioso. Pero, conocía bien a su hermano, y él no dudaba en ayudar a cualquiera, incluso si eso sugería dar su vida; por eso mismo, no creía que esa actitud fuera por eso.
Pero, de igual manera le preocupaba. Todo pasaba demasiado rápido y sin explicación alguna, no era fácil para ninguno y no parecía estar mejorando.
…
Estaba muy cerca de Japón, sentía que cada vez más se acercaba a lugar de donde provenían los cosmos de sus amigos.
Era reconfortante saber que podría verlos a todos. No sabía cómo siguió la vida de Ikki, Saori y Hyioga, pero moría de ansias por ver a Shun y a Seiya con vida.
Cuando llegó a Japón, corrió tan rápido cómo pudo hasta llegar a una elegante casa, de donde venía la energía de sus amigos.
Tocó la puerta y con la esperanza en sus ojos y el corazón a mil por hora, esperó a que uno de sus amigos le abriera la puerta.
Saori le abrió con una sonrisa y un saludo calmado, pero, a los ojos de Shiryu, ella también estaba confundida.
-Hola, Shiryu.- ese fue el saludo de Saori.
-Se te ve bien el color castaño.- dijo serio pero a modo de broma.
-Gracias, ven, hay más sorpresas.- dijo invitándolo a pasar.
Entró y ella lo llevó a un estudio igual de elegante que la casa. Ahí estaban Hyioga, Seiya, Ikki y Shun.
Saludó a los dos primeros y antes de saludar al par de hermanos, decidió prestar atención a la aparentemente animada conversación que ellos mantenían.
-Mira, ahora tus ojos son del mismo color que los míos.- dijo el mayor de los hermanos.
-Sí, Hyioga me lo había dicho antes.- contestó el menor.
-¿A sí? Ahora nos parecemos más, y el idiota de Seiya ya no dirá que no eres mi hermano ¿Verdad, idiota?- dijo Ikki volteando a ver a Seiya.
-Te diré que sí solo porque no quiero que me quemes toda la ropa. Ya me quemaste la camisa, no me quiero arriesgar.- contestó.
-Hola, Shun, Ikki.- dijo Shiryu.
-¡Shiryu!- llamó el peliverde emocionado.
En cambio, Ikki se limitó a saludar con la mano.
-Ahora que ya están todos, les diré lo poco que sé.- dijo Saori con tono serio.
-Entonces habla.- contestó Ikki con cierta molestia en su voz.
-Ustedes, los caballeros de Athena que han sido reconocidos como leyendas por el Santuario y un peligro por los dioses, ahora han renacido.-
-De eso ya nos dimos cuenta.- Ikki seguía molesto.
-Han renacido bajo otras constelaciones guardianas. Es decir, en otras fechas de cumpleaños, si lo queremos poner fácil.-
-¿Eso qué quiere decir?- preguntó Hyioga.
-Que ya no tienen la misma constelación guardiana.-
-¿Entonces, supongo que también tenemos otra vidas?- dijo Seiya.
-Sí, de eso si puedo decirles bastante, claro, si quieren saberlo.-
-Cualquier cosa es útil en este momento.- dijo Shun.
-Bien. Hyioga es un joven con buena posición social, se entrenó aquí y consiguió la armadura de dragón en poco tiempo. Tiene por nombre Senshi.-
-¿Así que tú tienes mi armadura?- dijo el pelinegro.
-Ajam.- contestó el rubio.
-Shiryu es un joven humilde que fue enviado por su abuelo a la isla de la Reina Muerte. Te llamas Sakaki-
-Me quieren tanto…- dijo él con sarcasmo.
-¡Momento! Si Ikki ya no controla el fuego…¿cómo le quemó la camisa a Seiya?- preguntó Hyioga.
-Con un cerillo.- dijo Ikki como lo más normal del mundo.
-Ah, ok, prosigue Saori.-
-Bien. Seiya es un huérfano que se crió en la Isla de Andrómeda. Te llamaron…- el castaño la interrumpió.
-Gareki, así me llamaron en esa Isla.-
-Así es. Ikki y Shun me dieron problemas.-
-No me sorprende.- dijo Seiya.
-Ikki viajaba junto a su padre, pero este murió en la capital de Rusia, y él fue enviado a un orfanato en Siberia, donde entrenó para conseguir la armadura de cisne.
-¿Eso quiere decir que Shun e Ikki no son hermanos?- preguntó Seiya.
-No, en esta vida, no.- contestó la castaña-
-Eso no importa. Shun es mi hermano y nadie va a cambiar eso.- dijo Ikki muy seriamente.
-Me alegra escuchar eso.- dijo Saori con una sonrisa.
-¿Qué hay de Shun?- preguntó Hyioga.
-Lo siento, no pude averiguar nada más de lo que ya sabes, Shun.-
-Lo entiendo, no creo que haya mucho que averiguar.- contestó el peliverde.
-Pero, nada sé del por qué ha pasado todo esto.-
-Si se necesita a los caballeros una vez más, es porque hay peligro en la tierra.- dijo Shiryu.
-Es lo más probable.- contestó Seiya.
…
-Las cosas no mejoran, empeoran.- dijo ella.
-Eso ya lo sé. Pero me preocupa el chico de cisne.-dijo él.
-No debes agobiarte…Tarde o temprano pasará y ya no podemos hacer nada.
…
Notas: Bueno, hola a todos. Logré actualizar wii! Espero les guste y espero también que merezca un pequeño comentario!
Bueno, podríamos decir que por poco y no actualizo. Si debo ser sincera, ayer me salve de que me ingresaran…así que le voy a echar ganas para mejorarme (según mis amigas ahora soy una planta que debe tomar mucha agua) y poder seguir compartiendo con ustedes las ideas locas que se me ocurren!
