Capítulo 4.
Deben ser sutiles y discretas. Nuestros enemigos no saben que hemos vuelto al juego, pero están atentos a todas las señales. Atenea, por su parte, es tan seguro como el bien para la humanidad, su espíritu posesivo, los resultados en un peligro para nuestra criatura. Todo aquel que pretendió destruir, en su opinión, es la personificación del mal y debe ser derribado por el bien del universo.
Nuestro espectro se mueve por el tapiz de la vida sin dejar huella, pues no is a un hilo más. En este momento no podemos controlar hacia dónde se dirige, pero hasta qué punto sí se puede hacer un recorrido en su camino. Intentaremos evitar algunos encuentros nefastos y otros útiles para nuestros intereses.
La oscuridad de aquella noche me resultó relajante, aunque el cielo estaba completamente nublado y lloviznaba. Ahora pasamos a la mitad de una amplia pradera, al lado de unas gigantescas montañas y un frondoso bosque más allá; Puede ver como las luces de las almas de algunos de los árboles, que se encuentran al sur, se iluminan y que están muy cerca de la caída. Era curioso pues su brillo era verde en el lugar de blanco, como el de los humanos, y parecían ayuda para no caer en la extinción.
La naturaleza agonizaba y no podía, ni quería hacer nada por ella, así como mi andadura hacia mi próximo destino. Replegué el manto protector para poder sentir la fuerza del viento y otras condiciones meteorológicas naturales; Aunque en la teoría de los nervios marchitos, de un modo de percibir y de tener en cuenta, de manera muy diferente, se puede apreciar en qué consiste.
Era extraño, al divisar el paisaje, lo que se podía visualizar en las diferentes vivencias de todas las personas consumidas, momentos antes. Ellos no lo notaron, ya que salieron a cometer actos terribles durante las horas nocturnas y sedientos de satisfacer sus deseos, pero el entorno se había deteriorado con el paso de los meses. No se ha dado cuenta de que las montañas han perdido parte de su estructura. Parte de los bosques han sido devorados por un incendio, a lo largo de una vez que se produjo una inundación.
La naturaleza, un resto de agonizar, estaba muy inestable y eso fue ignorado por las guardias del Santuario, qué se puede ver y qué se puede hacer en el futuro.
Sentí la tentación de acercamiento a un núcleo poblado, absorbiendo a alguien que supiera algo de la situación actual, pero: ¿Para qué? Si lo que te gusta el planeta me importaba una mierda. Si explotaba y mandaba a todos al mejor infierno, así como a menos que tengamos compañía allí.
Tomé el envío de un paso entre las montañas, desde la altura de los salientes de estas, divisémoslo como una amplia llanura, muchos de los cuales se extendió, y esta se terminó en el inicio de un terreno rocoso, de caminos naturales y sinuosos, El famoso Santuario de Atenea.
¿Estaría preparado para ver qué tenía que enseñarme aquel soldado ateniense, que padeció lo insuficiente antes de pasar a mi interior? Aquel sitio desolado no me inspiró la tranquilidad que había estado mirando hacia el alto nivel de las montañas, el ascenso sobre las nubes, la búsqueda de un sitio elevado, el libro de la ciudad.
Ascender a toda la velocidad por la ladera de una montaña, hasta sobrepasar el mar de nubes que cubrirá los cielos y encontrarme con un firmamento actualizado. La luz de quince estrellas, las que componen la constelación de Escorpio.
Sentándome en un lugar cómodo, en una cordillera anterior a la llanura que me separaba del lugar a donde debería dirigirme y que solo puedo ver más allá de sus montañas, puse a reflexionar unos segundos.
¿Qué encontraré en el interior de este personaje? Ha llegado la hora de saberlo. Tenía que aprender a focalizar las vivencias, para poder ver desde la perspectiva de una tercera persona y así no asimilarlas como propias. Me concentré, al igual que en el protector del puerto, y mis poderes se multiplicaron para que se lograra con bastante facilidad y mi mente se fue del lugar, viajando en un universo de recuerdos. Fue entonces cuando solo pude pensar una cosa: ¡Que sensación espectacular!
Bajo la noche estrellada, el interior de su capucha brilló indicando que, ahora mismo, estaba en uno de sus primeros viajes de descubrimiento personal. Acompañémosle a donde se quiera dirigir.
Estaba en lo que parecía ser un tubo de luz, de diversos colores, y giraba a una velocidad asombrosa. Avanzada muy rápido y cada día de la vida, se convierte en un segundo; a los lados no pueden ver los pensamientos y recuerdos del soldado.
¿Los ochentaiocho de Santos del Zodiaco? Algunos eran de Bronce, otros de Plata y doce de Oro. También se mencionó que, cinco de bronce, evolucionaron y llegaron al nivel de las deidades, y armaron divisiones.
Aunque no siempre fue así, detestaba a muchos de esos santos, odiaba su superioridad moral, tenía un gran poder y usaba tan bien como fuera de ti.
El soldado no llegó a nada porque sus capacidades eran muy limitadas, tanto que se conformó con ser el capitán de la guardia y el líder de una cuadrilla que se encarga de mantener la moralidad en el Santuario. ¿En serio lo habían nombrado líder? ¿Alguien que violaba y mataba cada vez que tenía ocasión? Me resultaba un paradójico semejante nombre, pero no se adelantó, ni quería ir a paso a paso.
¿De dónde salió este hijo de la gran puta? Quería remontarme a sus orígenes, saber cuándo y cómo llegó a ese Santuario y sus motivaciones. Sus recuerdos sufrieron un corte entre tres y cuatro años atrás. Alguien había prestado su vida tan a la conciencia, que no había manera de retornar más a sus orígenes y toda su nueva vida comienza el día en que llegó al recinto sagrado.
Sin que supiera donde estaba, se despertó en un cuartel de estilo clásico, junto con muchas otras personas que estaban en su misma circunstancia. El encargado del reclutamiento era un anciano comandante de nombre Niraj, que estaba equipado con una robusta coraza, sin que esta llegara a ser de la categoría de Santo, pero sí de las más fuertes del lugar.
Aquel guerrero llevaba una máscara y aunque no se viera el rostro, trasmitía serenidad y un buen hacer de su trabajo. Su alborotado pelo castaño, con tantas canas que era casi blanco, se puede dividir en su casco y máscara. Su complexión era fuerte y su postura siempre recta y digna.
Este artículo se contabiliza, en el cual se ha despertado en aquel cuartel, se ha demostrado una vida de pecado y se ha puesto a disposición de la Diosa Atenea. Todos los recuerdos de sus horribles crímenes y poder llevar a cabo una vida de penitencia en el servicio de la diosa universal. No era una servidumbre eterna, solo estarían allí hasta que ellos mismos lo decidieran; cuando tuvieras la sensación de haber pagado por sus pecados, podrían ir cuando te plazca con la conciencia limpia y listo para iniciar una nueva vida.
¿Cómo sabrías dónde estabas? Un paraje de increíble belleza y paz; Lleno de guerreros con habilidades asombrosas e increíbles. Por no decir que el colofón era estar al servicio de la omnipotente deidad que lo gobernaba.
Lo que se cotilleaba, en la zona de los aprendices, era que Atenea ganó la guerra contra el Olimpo y desterró al olvido a todas sus deidades. Nada se supo por qué de la guerra, ni cómo fue su desarrollo. Lo que si trascendió fue, las legiones del Santuario, quedaron reducidas a un número íntimo. La diosa resucitó a todo el Santo en su combate, a todos los que pudo. Entre muchas ausencias, sin demasiada importancia, tres fueron los grandes guerreros que, sin que se supieran los motivos, no podría traer de vuelta: Aiolos, Kannon y Shión.
Niraj fue nombrado como sucesor del primer reclutador del Santuario, para que una segunda oleada de aprendices y soldados. La primera fue poco numerosa, pero muy apta y con grandes aptitudes.
Había dos clases de soldados, la zona baja y la zona alta. Todos eran guerreros no oficiales, pero las funciones de los que vivían en la zona alta eran de Heraldos de los Santos y otros eran Aspirantes a Caballeros. Si querías ser el servidor de los guerreros más poderosos del cosmos, o un aspirante a caballero, primero había que obtener una plaza. Tenían que superarse diversas pruebas y eso animaba a los soldados a darlo todo con tal de demostrar sus aptitudes y ser nombrado aprendiz de Santo.
Durante los primeros meses, en el pasado, los compañeros fueron muy amables y el futuro se presentó prometedor, al menos hasta un día en concreto en la respuesta de la diosa en persona. Toda la zona más a los pies del recinto enloqueció con la llegada de Atenea al Cuartel General de los soldados.
¿Atenea? Aquella jovencita me resultó familiar. ¿Sería mi objetivo principal? Se ha visto tan humilde que no me imaginaba que fuera capaz de ordenar mi ejecución.
AQUELA SE SIRVE A TODO EL MUNDO A SALUD, ERA AMABLE Y CERCA. Tras entrar en el cuartel tuvo una reunión con Niraj, de al menos una hora, de que nada trascendió hasta su término. Al salir satisfecha, se presupone el trabajo bien hecho el encargado del reclutamiento, estos se dividen como el anciano se arrodilló ante ella para besar la mano, aunque la diosa se impidió y se estrecharon las manos en el pie y sin reverencias.
Todos los empleados estaban enloquecidos de alegría al recibir la visita de la diosa. Por desgracia, aquel día de júbilo no duró demasiado, pues Niraj murió esa misma noche. Nadie tuvo un motivo para sospechar nada, pues fue bastante evidente que la causa de su larga edad. Por fortuna no fue sin antes haber tenido todo el compromiso.
Su funeral se produjo entre los aprendices y los soldados, aunque no fue en ningún Santo, ni la diosa, sino también una presencia. Se rumoreaba que no iba a ser más responsable de reclutamiento y de trabajo.
Los días siguientes se lanzaron a grises e inciertos. En la cúpula militar, de la zona baja, se produjo un terremoto en la cadena de mando y se publicaron tensiones por quien estaba en la cabeza de los ejércitos llanos. El conflicto se solucionó al nombrar un nuevo y firme comandante, de nombre Ulises. Se rumoreaba que él había prestado prestado mal la memoria y aún tenía algo de su naturaleza corrupta en su interior, pues era bastante cruel y desalmado, con la fuerte convicción de que la letra entra mejor que había sangre de por medio.
Suponiendo que Atenea acabaría con la tiranía de Ulises, ese evento no llegó. Se rumorea que la diosa se ha vuelto más conservadora y estaba obsesionada con un estilo de vida, en concreto, que se vivió en una de sus múltiples reencarnaciones y fue el más glorioso jamás conocido. También se ha comentado que se había subido el poder a la cabeza y ya se ha mezclado con el populacho.
La cosa fue de mal en peor, el nuevo general, primero creó un sistema competitivo entre los soldados y eso empeoró la convivencia, creando celos y desconfianzas entre los ejércitos. Después, la diosa, comenzó a dictar órdenes de convivencia que creó mucha más controversia.
La regulación en el santuario prohibió las relaciones afectivas. El amor, que no fuera procesado hacia la deidad universal, había sido vetado. Por el bien del Santuario, Atenea, ahora solo deseaba que la amasen a por encima de todas las cosas. Se prohibió desertar y con ello se esfumaron las promesas de Niraj, las que se prometieron cuando quisiéramos cuando quisiéramos y, de la noche a la mañana, se vió todo atrapado en esas montañas.
Con el empeoramiento de las condiciones de vida, comenzó la animación hacia los caballeros oficiales. El rumor de los únicos que vivían de la madre de los antiguos santos del zodiaco, sus aspirantes y los heraldos, se extiende y se hace más grande. Llegó hasta el punto de crear un profundo odio entre los soldados hacia los que, para ellos, vivían entre lujo. Como no sabías que ocurría una vez que el nivel de los Caballeros de Bronce, suponía que todo estaba allí hasta lo alto, risas y diversión.
La ira y el odio alimentaron los corazones de los soldados. El sistema de competencias creó verdaderos monstruos, porque los traicioneros e hipócritas eran los que más recompensas y beneficios obtenían. Para obtener más información, llegó a la tercera oleada de aprendices, reclutados por Ulises, que no ha tenido la última y todo se debió a su debacle, pues trajo a la peor calaña que podría haber encontrado.
Al estar secuestrados en aquel lugar Santuario, el síndrome de Estocolmo hizo que muchos simpatizaran con aquel lugar, generando sectarios que disfrutaron de ese modo de existencia y de los demás. No todos eran abducidos por ese estilo de vida y las deserciones que se producen día sí y día también. Se creó, entonces, diversas unidades de caza para interceptar traidores a la causa. El jefe de esta cuadrilla, El principio de esta cuadrilla.
El comandante Ulises, por su fidelidad y en el secreto más absoluto, el prometido por todos los soldados, la intercepción del desierto, el permiso, hacia las zonas habitadas más del Santuario, para el distraerse, pero sin dejar de observar. Como no era el único comando de la muerte que había sido, la competición por atrapar piezas era terrible.
Llegó al punto de animar a cualquier incógnito para que se marchara del santuario, con las promesas de que le ayuden a fugarse y lo to you. Cuando este se haya convertido en un desierto, lo que se desea en su intento y así aumentar su número de capturas.
Eran hipócritas y masoquistas, en un sentido absoluto de las palabras. Dentro del santuario velaban por la moralidad y el cumplimiento de las normas, pero fuera eran todo lo contrario. Los crímenes que cometieron, cuando salían de permiso, eran abominables. Descargaban toda su ira y frustración con los más débiles. Se convirtieron en seres de odio irracional, que no tenían las súplicas y los llantos de sus víctimas. Solo queran desahogarse y en lugar de desertar, ahora que tenían la oportunidad, como buenos masoquistas volvieron para cumplir con su farsa y su cupo de capturas, para poder obtener un próximo permiso.
Que repugnante fue viajar en los recuerdos de este informe, pero estaba decidido a encontrar alguna información sobre mí. Ignorando otros crueles acontecimientos parecidos al día de hoy, una vez que pasé de largo la imagen de un lugar llamado el Campo de los Malignos y que poco me interesaba por el momento, pronto localicé una vivencia ocurrida una noche. El tubo de luz llegó a su fin y lo vivió a través de los ojos de aquel inútil.
Fue hace más o menos dos años atrás. Aún no había entrado en las cuadrillas de la muerte y, al igual que las capacidades, se limitó a la superación de la prueba para convertirse en Heraldo y mucho menos en Aprendiz, y luego en que se presentó con un mero alférez en los calabozos del Santuario
Dos Heraldos del Templo Principal de la Diosa llegaban portando una misiva. Los derechos humanos se diferencian de los aspirantes y soldados llanos, aparte de estar pulcros y portar una armadura robusta y brillante, lo más significativo es que se usa una máscara que los mantenemos en el anonimato. Detrás de estos, otros dos sirvientes, llegué cargando a un Santo del Zodiaco inconsciente.
Aquel personaje tiene claros síntomas de haber recibido una paliza. Era fuerte, alto, de pelo largo y rubio. Al tratarse de un caballero de oro no sabría que usted podría ser su reacción en el lugar allí, una vez que se despertó, pero que se dio cuenta de lo que ha sido, el tono de la voz que denotaba un profundo desprecio, que el Sello de la Deshonra Lo tenía clavado en el pecho y no tenía fuerzas ni siquiera para cagar.
Fue entonces cuando supuse que era posible que, ese personaje rubio, fuera mi antiguo ser.
—Soldados, traigo nuevas de Atenea: Significa que este prisionero permanezca aquí hasta nuevo aviso —Entregue al prisionero y a la persona que limpia las manos en señal de asco.
- ¿Cuál es tu crimen? —Fueron las palabras del encargado de la custodia de los calabozos en la noche y en su interior no puede ser más feliz. Que uno de los que vivieron felices y pletóricos en el Santuario sufriera ese castigo le ponía de muy buen humor—. ¿Qué debemos hacer con él?
—De momento, hasta que no llegue la mañana no recibiremos noticias. Está aquí por traicionar la Ley de la Castidad, aparte de ser un repugnante invertido. Mañana todos los Santos oficiales están convocados a un juicio en el que se castigarán con gran dureza por su falta. Pero, hasta entonces, este truco pollas permanecerá aquí —El oficial se marchó, a lo largo de la tarea de despertarlo a ellos.
—Como asqueroso puerco. La gente como él debería ser erradicada de la tierra de la tierra. Traicionar así a la que más nos ama y encima con otro hombre, repulsivo —La hipocresía de sus recuerdos me revolvía el estómago—. - Espero que le den su merecido a este sucio maricón.
¿Castigarme con dureza? Ese individuo no podía ser yo. Si solo hubiera sido una inflexible reprimenda, en teoría aun seguiría vivo. Si esa era yo y las órdenes oficiales eran las de castigo: ¿Por qué me ejecutaron? ¿Acaso el traidor influyó en esa decisión? O ¿Tal vez hubo alguna otra intromisión? Todo fue confuso y más aún cuando se tratara de conocer la identidad del sujeto en cuestión. Al tratar de escuchar su nombre, me gustaría estar vetado, pues no había manera de averiguarlo, por tanto, buscar en sus recuerdos.
Saltear a la mañana siguiente en un simple entrar y salir del tubo de luz. Acompañado con otros dos hombres, fueron caminando por la prisión en una celda. Haber obtenido la autorización para despertar, con la mayor crueldad posible, al prisionero. Por qué las órdenes supusieron que ese cautiverio no iba a tener la ocasión de impedirlo hacer lo que quisiéramos con él, por supuesto que también sabría que no podría vengarse. Cualquier cosa que se le haya ocurrido quedaría sin castigo y no iban a desaprovechar su oportunidad.
En el calabozo era aquel personaje, el cual fue reanimado con una gran paliza y vejaciones, en el que descargaron su ira, celos y envidias.
Fue uno de los mejores momentos de su vida, al zurrar a un caballero de altísimo rango. Sentirse tan superior, sobre alguien que estaba neutralizado por un sello puñetero, y tener su vida en una palma de la mano; Nunca había experimentado una sensación semejante y eso casi le hizo sufrir una erección.
Aquel evento inundado de rabia mi espíritu, algunos flashes de mis recuerdos aparecieron poniéndome en la piel de aquel vejado; Más que nunca. Una sensación de preponderancia, el poder de tratar, así como uno de los caballeros dorados; Los soldados no han llegado a nada y ni siquiera han tenido esa oportunidad.
Tras lanzarlo escaleras abajo, después de recolocar el hombro dislocado por la caída, fuera de la prisión. Arrojándolo a una fuente, lo mantuve un rato bajo las aguas, para que se "refrescara". Sin embargo, en el mismo lugar se encarga de sujetar la cabeza en el fondo y mi ser original, todos los demás se encuentran en el camino del caballero de Pegaso con su armadura equipada.
—Este invertido de mierda no sabe lo que ha hecho al traicionar a mi diosa. Le doy un vistazo a las palabras de un auténtico hombre, por lo tanto, las palabras entusiasmaban las caras de los soldados.
Todos los presentes presentes vieron, con expectación, la manera de sacar el agua y golpear al cautivo con dureza extrema. Fue entonces cuando, sin embargo, no se informaron, se presento que no sobreviviríamos a un castigo y, en el momento de sentirnos, se alegrarían dentro de poco tiempo en una plaza libre. Cualquiera que supere las pruebas se nombrará el próximo Santo del signo de Escorpio.
Patética de la cantidad de envidias y resentimientos que había en el corazón de aquellos hombres. Era una cosa de los seres humanos.
Una vez el caballero de Pegaso se convirtió en un personaje de empuje, todos los que antes se enmudecieron en la paliza, salieron corriendo como nunca. No hay invitados al juicio, ni a lo largo de las tropas ni a la oportunidad de optar a una armadura de oro.
Algunos recuerdos se entrecruzan con lo que no se pudo ver ni el capitán ni la decisión de pasar a la siguiente visión que me resulte interesante.
Al día siguiente todos los caballeros, tanto oficiales como no oficiales, tienen que acudir al coliseo del santuario a escuchar las palabras de la Deidad Universal. Con gran expectación, sin embargo, no he tenido un sitio reservado. Aunque fuera improbable: tenían la ilusión de saltarse las pruebas de acceso y ser seleccionados como aprendices de alguno de los Santos, tan solo por su presencia y saber estar.
Ver todos los caballeros, equipados con sus armaduras, grabando vivencias con cada uno de ellos, pero no puedo retenerlas ni una milésima de segundo; Entra y salga de mis recuerdos, muy fugaz, hasta diluirse y quedar en un limbo de memorias.
Mi estómago ahora sí que se agitó ante la llegada de la diosa, su sola presencia me daban náuseas. Acto seguido a su aparición, se posicionó en la mitad del coliseo, entre los cuatro pilares, sobre los restos de lo que fue un charco de sangre en la arena. A su lado se puso su caballero favorito, el cual cargaba con el arcón de la armadura del Escorpión.
—Un traidor ha muerto ayer… otro tiene que morir pronto —Los ojos de aquella chica estaban desquiciados—. Una armadura anda disponible. Quién sabe: tal vez otra podría estarlo. Desde hoy declaro al Santuario en Estado de Emergencia. Cualquiera que posea alguna información acerca de la identidad del fornicador y cómplice del condenado, será gratamente recompensado. Si por el contrario alguien sabe algo, tanto de este caso como de cualquier otro individuo que esté incumpliendo mis leyes, y no lo denuncia: ambos recibirán el mismo castigo.
Todos se miraban con caras de imputación; Se avecinaban tiempos de terror. Tiempos en la amistad y la confianza se verán puestas a prueba a cada segundo. Tiempos en los que los más débiles pueden ser puestos en los problemas más fuertes, el lanzamiento de una acusación falsa, el principio de la inocencia es el principio de la culpabilidad.
Se aproximan acontecimientos desagradables para aquellos que me menosprecien. Me refiero a mi amor y comprensión, un cariño que no se puede medir y que solo los más indeseables se atreverían un despreciar. Si lo has hecho todo solo podías pagar con la misma moneda. Me refiero a usted, a usted, a mí, a mí, a mí, a mí, a mí, a mí, a mi padre, a mi padre, a mí, a sus palabras.
La reunión se resolvió muy pronto, pero este elemento, se quedó esperando a ver la reacción de la diosa, la cual permanecía hablando con su caballero predilecto. Pero eso no fue más que la atención, una mirada indiscreta, la joven, se comprometió a elegir sus primeros objetivos.
Evidenció como ojeaba a varios de sus caballeros de oro, que se marchan por separado y en diferentes direcciones en el interior de la zona de los templos. Dohko de Libra, fue el primero en irse de allí, en apariencia furiosa, seguido de Shiryu un poco por detrás. Mu de Aries, escoltó a su aprendiz Kiki alejándose apenados. Shaka de Virgo, aun teniendo los ojos cerrados, estos están perdiendo algunas lágrimas de pena mientras se iba al lugar. Saga de Géminis, no tardará ni segundo en crear una distorsión espacial para desaparecer allí en el acto, sin despedirse, ni hablar con nadie.
También miró, por un segundo, a un tal: ¡Camus! Camus de Acuario, el nombre que había guardado por algún motivo y por fin el rostro, aunque no sabía con otra etiqueta. Si se trata de la persona que más me importó, como que mi muerte no le afectó mucho pues se marchó con un caminar muy frío y sin mostrar la más mínima expresión. Lo más llamativo era que, Saori, no lo miraba como sospechoso y eso me dejó muy intrigado.
¿Por qué será? Si estaba tratando de disimular me estaba quedando muy bien el papel, hasta que me ha engañado. En el santuario he comentado que éramos amigos desde siempre. ¿Tan poco le importará como para no salir en mi defensa? No me acompañó en su marcha y eso también me dejó extrañado. Fue una experiencia que me hizo sospechar.
En el caso del Santo del Cisne, se encuentran en el lado del graderío. A su lado estaba Aldebarán de Tauro igual que destrozado que el rubio y que hablara entre ellos, pareciendo darse apoyo mutuo.
Shun hablaba con su hermano Ikki, mientras se marchaban de allí, a unos pocos metros al lado de Afrodita de Piscis, que se ha tenido en cuenta y se apoyó en una de las columnas de la salida del recinto, en apariencia pensativa. Los hermanos aparentaron.
¿Qué estaba ocurriendo aquí? La actitud de los Santos era sospechosa, como si hubiera un secreto que se ocultara y se hiciera un comentario.
Aunque no haya presenciar mucho más, ya que de repente se ha encontrado con Afrodita, se puede ver en la distancia, pero no se ha escuchado ni se ha escuchado. Máscara de Mortal de Cáncer Lo había publicado en una posible conspiración y luego se sujetó por el cuello, alzándolo en peso, para lanzarle una severa advertencia, tanto como a los otros soldados que estuvieran mirando.
- ¿Espero que no estés pensando en lanzar alguna acusación sin pruebas? —Ante la mirada atónita de los otros guardias, aquel caballero, parecía furioso—. Atenea me he encargado a mí la comprobación de los hechos y si son falsos, el mar, el mentiroso, el pagará muy caro y el conocer mi ira - Casi asfixiado, asintió con la cabeza y fue liberado.
Como se puede ver, en su lugar, se marcha y se marcha a todos los Caballeros del Zodiaco, a la vez, a la vez, a la suerte. Pero escondiéndose del Santo Dorado, entre las columnas de las últimas gradas, en la parte de maldición y en el otro.
Atenea caminaba hacia el envío que conducía a un lugar con cierta desconfianza, escoltada por Seiya hasta que Shura de Capricornio hizo su publicación para tomar el relevo. El décimo guerrero, y más leales entre los leales, se arrodilló ante ella para besar la mano. Aunque, a la deidad, antes de que le gustara esas muestras de sumisión, ahora parecieran agradecer que se humillaran a sus pies. Tras los besos, el caballero se puso firme y la verdad, tan solo en el medio metro por detrás. Era raro, el Santo no tenía una actitud relajada, tenía sus puños cerrados y aparentaba.
Al cabo de un rato, en el coliseo, solo quedaron Seiya de Pegaso, cuchicheando con otro de los caballeros de Oro, Aioria de Leo. Se ha convertido en una locura de la rabia y en la vida que no se puede crear su expresión.
Así fue como el soldado tuvo que salir corriendo de allí, ya que se publicó como Máscara.
De momento me había quedado muy claro una cosa: mi enemigo principal ya abatir, era la diosa Atenea, la que me condenó a la muerte y provocó todo aquel tormento. Otra cosa que era evidente era que ni ella, ni yo, ni siquiera sabía quién era la persona con la que el nombre; como tampoco saqué nada en el claro de quién fue el tema de mi vida.
Obvia: Si ese "traidor" sabía que había tenido pecado ... ¿Cómo es posible que no haya dicho también el nombre de mi cómplice? ¿Cómo supieron que el hombre con otro hombre? ¿Qué pretendes sacar con la muerte de solo uno de los amantes?
Esa era mi mayor duda, aparte de otras cuestiones como ejemplo: ¿Por qué estaban los Santos? Si, según se dice en la zona más baja, todo fue alegría entre los caballeros oficiales. Seiya debe ser un hijo de la gran puta; Shun e Ikki por libre; Hyoga alejado de Camus; Camus indiferente; Shaka llorando; Dohko furioso; Aioria disimulando; Saga saliendo disparado de allí; Aldebarán hecho polvo; Afrodita muy pensativa; Mascara Mortal enervado con las hipócritas; Shura como escolta de un ser despreciable sin hacerse la mínima reflexión de lo que estaba bien y lo que no. Todo fue muy intrigante y me dio la impresión de que mi muerte fue solo en la punta del iceberg y debajo de todo lo que tenía más de un evento que debe descubrir.
Después de esa reunión no tardó mucho tiempo en que estallara el caos. Un pecado de acusación se originó por el momento. En los dos años siguientes no se pudo localizar el traidor, o si no se encontró tras la migración a la zona más baja, pero en su lugar fueron eliminados muchos otros.
A la zona llana del santuario llegaban muchos rumores, casi un diario. Se comentó que se estaba produciendo. Se escuchó también como había pasado algo muy gordo en el alto del templo principal, pero no trascendió que había ocurrido ni cuando fue.
Me alegró saber que todos en el Santuario, mientras que yo sufrí en el inframundo, ellos también están en el mundo de los vivos. Por el momento pensé que todos ellos se merecían que teníamos un pulso y una vez que tuviéramos que haber pasado el peor momento, aunque no pude saberlo a través de los ojos de mi víctima.
Yendo del pasado al presente, antes del suceso gordo, fue entonces cuando se descubrió que este fue un acontecimiento terrible que se convirtió en un lugar conocido. Aquello me hizo salir del conducto de la luz y retornar a la realidad al instante.
Su curiosidad va en aumento. Sabe que hay algo que no encaja en todo el rompecabezas de su caída, aunque aún le queda mucho por descubrir. Ahora es uno de los momentos.
El campo de los Malditos, el lugar reservado para los traidores de la diosa y en el que se acrevió a un acercarse, algo terrible en el Santuario que tuvo muchos hasta allí para cerciorarse de la magnitud del éxito. En el caso de mi presa, una vez estaba en esas tierras elevadas y alejadas de la gracia divina, fijada en uno de los arcos de piedra que estaba más al borde del precipicio, sufrí un espasmo que me hizo salir de la visión. No se puede ver en la persona.
Al salir del trance, me encontré otra vez en la cumbre de aquella montaña, en la mitad de la noche y el agotamiento hasta la extenuación. La energía aplicada para ver una vida en tercera persona, sin asimilarla como propia, fue tan singular como tuve que sentarme un rato.
¿Por qué no pude averiguar mi nombre? Pareciera que lo había pronunciado muchas veces, en los recuerdos de mis víctimas, pero en todos ellos había sido un corte en sus vivencias.
Mirando la lontananza me di cuenta de que ese lugar está prohibido mi próximo destino. Quería ver en persona lo que no pude ver a través de otros y veremos si es que las atrocidades que allí se cometieron.
Observando el horizonte, las estrellas y las montañas, en el que se ha mantenido el Santuario de los ojos curiosos, ha llegado la hora de volver al lugar que antaño fue mi hogar. Vuelva al lugar en donde puede ser original alguna vez fue feliz y también en el lugar donde fui martirizado sin piedad.
Salté entonces por un saliente, cayendo al vacío y cogiendo gran velocidad, llegando al suelo mucho más rápido que lo que me costó subir. En la tierra, toda la velocidad hacia mi objetivo, los dominios de la diosa Atenea.
De repente me detuve justo en frente del comienzo de lo que hemos sido ser un desierto inhóspito. Era consciente de que yo tenía una barrera, una especie de ilusión óptica que hacía que, en el otro lado, no fuera visible para los curiosos. Desde mi posición hasta el lugar sin atractivo para visitarlo, con solo verlo en el hostal que se presenta, tiene que dar la vuelta a quien quiera estar interesado en explorar. Acaricié la barrera suavemente, sin embargo, sonando las alarmas, descubriendo un gran sistema montañoso. Antes de llegar hasta el final de la historia de la ciudad, no puedo dejar de leer el Santuario de Atenea.
Las entradas al recinto estaban bien protegidas, todo estaba pensado más bien para que nadie se escapara en un lugar que se entrase, pues la dirección de los puestos de vigilancia miraba al interior y no al exterior. En estos puntos de control había guardado que podría engullirlos sin parar, pero que se había anunciado en el sigilo era mi mayor aliado y mejor evitar la tentación, pese a tener un apetito voraz.
Sin embargo, no puedo dejar de señalar el terreno del laberinto, sin embargo, se ha enviado una alternativa que me gustaría tomar el camino directo al Campo de los Malditos. Me agradó que hubiera guardado la entrada en el lugar del sacrificio, como una mejor manera enloquecida, presentándome, como un salvaje a sus almas.
No hay tiempo en el tiempo ni en la hora de la alarma. Eran tres miserables que se acabaron con un ser de las tinieblas, que la abatió dejándolos inválidos para una continuación consumirlos sin prisas. Tuve que eliminar las pruebas para que todo quede en una deslealtad y no en un asesinato. Mi negocio debe ser el de un carro, pero se han perdido los pocos restos de mis manos y mis palabras. Si pensaban que esos guardias habían muerto, mi presencia aún seguiría en el anonimato.
Recuperado, con renovadas fuerzas y sin una sola prueba de mi crimen, entrante en el lugar de los malditos. Ascender por una cuesta que reveló lo que no me dejaron ver en la visión de hacer unas horas. Con los primeros rayos del alba se divisaba una larga extensión de la tierra que daba un desfiladero, en ella una gran cantidad de arcos de piedra se perdía en la lejanía.
Cientos, miles de millas, de ajusticiados y castigados, sin piedad, fueron llevados a ese lugar, para dejarlos dentro de su arco individual y colgados en una telaraña, hecha con cadenas clavadas en su piel. En su pecho el sello de la deshonra; La boca de la vida y con el símbolo de la página. Allí los dejaban moribundos hasta que fallecieran por inanición.
Sin embargo, no fue lo más llamativo que pude apreciar, que pude encontrar en los recuerdos de los soldados y que pude testificar allí in situ. Todas las mujeres han sido ejecutadas en ese lugar por orden de la diosa. Dictaminó su exterminio sin pestañear, pues no quería que su presencia se distrajera a los hombres de su adoración.
¿La diosa universal podría llegar a ser más sádica? Envidiosa, celosa, vanidosa y miles de adjetivos indeseables se pueden aplicar. Caminé entre los sepulcros, en dirección al más saliente de todos. Ver lo poco que quedé de los rostros de las chicas que allí y que me provocaron algún recuerdo eventual, en las almas de mis víctimas para saber quién podría tratar. Allí se encuentran Shaina, June y Marín entre muchas otras. Ahí estaban todas aquellas mujeres que no estaban libradas de la materia que Atenea organizó.
Aborrecible, pero en mi caso no me importaba mucho, aun no las grabé con vivencias propias y para mis extrañas extrañas. Seguí hacia el más viejo de los monumentos de piedra, que estaba más en el desfiladero, sintiendo como en mi interior me estremecía al contemplar los restos mortales del ser que fui. De espaldas al arco de piedra, solo pude ver algunos indicios de lo que se hizo ser un cadáver en la tela metálica.
Con el alba casi haciendo acto de presencia, fui dando la vuelta al monolito encontrándome con una momia enmohecida, cuya boca aún estaba sellada por aquellos hilos que usted tiene en el interior de mi capuchón. Al mismo tiempo fui brutalmente bombardeado por los recuerdos previos a mi muerte, que solo me hicieron llenarme de rabia y resentimientos, pues no pude en ninguno de ellos, solo me hicieron daño y prosiguieron su camino. Verse a uno mismo en esa situación era una experiencia que podría enloquecer a cualquiera.
Ha caído el arrodillado ante sí mismo. Tiene que encontrar el camino para salir rápido de su debacle pues la salida del sol se acerca, indicando una de sus pocas limitaciones.
Mi furia iba en un aumento y en una continua expansión que me reventaba los jodidos cojones, con una ira sin límites. Sin embargo, he tenido la suerte de estar en mi lugar.
Apoyéme en un lado del arco, y luego en mi antiguo cuerpo. De la ira paso a la lástima y de ahí a la incertidumbre por saber el porqué de todo.
El sol casi aparecía en el horizonte, impactando sus rayos en lo más alto de aquel santuario e iluminando el Templo principal de la Diosa; la mejor mirada dulce, que me había ordenado abatir y que iba a ser un fulminar con sumo placer.
Un monstruo infernal había llegado al santuario. Una serie de preguntas que tenían que ver con el formulario, la forma de expresarse, una manera sencilla de responder a las respuestas: las palabras de los involucrados en la historia de mi asesinato.
Allí está el pie, al lado de mi antiguo cuerpo inerte, miré las grandiosas dimensiones del recinto sagrado y empecé a seleccionar un destino, pero no me dejó mucho tiempo para elegir. Con los primeros rayos de sol, mi manto de protección comenzó a hervir, provocó un dolor tan insoportable que tuve que buscar la manera de pararlo.
¿Dónde está la vida eterna?
Sentimos como mis manos se disolvieron en aquel elemento parecido al petróleo, a la vez que al resto del cuerpo, el cual pasó a un estado líquido y voluble, que puedo adentrarse en el subsuelo. Era espectacular las cosas que podías hacer y que tal vez me resultara muy útil en el futuro.
Su cuerpo acabó completamente disuelto, mientras que los rayos del sol enseñan que es un animal nocturno. Al volver a entrar en la tierra, esperaremos a la caída de la noche para volver a emerger con un sed de almas que te será muy peligroso para cualquiera que se encuentre con él.
Como todos los demás siguen moviendo sus fichas, cuando se trata de un sistema conocido.
