CAPITULO 4

A BLAST FROM THE PAST 1.0

"El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos"

Henri Frédéric Amiel

***-Serena, ¿Qué haces aquí?

-¿Cómo que qué hago aquí? vamos a ir al cine ¿no? ¿Oye no crees que estás vestido muy formal? Solo es una película. –Se veía extremadamente bien. No era que le molestara, pero no era usual y menos para una simple salida al cine.

-¿Seiya no te avisó?

-¿Avisarme qué? –Preguntó frunciendo el ceño. Esto no se veía nada bien.

-Que no podré acompañarlos hoy. Tengo una cita.

-¿U-un-na cita? –No logró evitar el pequeño tartamudeo. –No sabía que ya andaras en eso. –Iba a matar a Seiya, literalmente lo iba a asesinar por haberle hecho pasar esto.

-Yo tampoco. –Rió. Serena ladeó la cabeza poniendo una arruga entre sus ojos como siempre lo hacía cuando intentaba analizar algo que para ella no tenía sentido. –Mamá lo arregló todo. Ya sabes que cuando tiene algo en la cabeza, no hay quien pueda con ella. –Terminó de aclarar.

En ese momento Dai definitivamente no fue su persona favorita.

¿Y quién es la afortunada? ¿Cómo es? Si se puede saber claro. –Quiso sonar lo más casual posible.

Bueno… es la hija de una de las amigas de mamá. –Contestó curiosamente nervioso.

Serena soltó una sonora carcajada, dejando a Darien un poco perdido. –Dime que no es lo que creo. ¿Vas a ir a una cita a ciegas? Jajajajaja. Buena suerte con eso. –Ese pequeño dato la alivió. Si tenía necesidad de una cita arreglada, tal vez la tipa podría resultar todo un numerito y ella no tendría de qué preocuparse.

-Sabía que podía contar con tu apoyo. –Le dijo sarcástico.

Claramente él también había considerado la misma idea, aunque para él no sería un alivio precisamente de ser ese el caso.

No te preocupes, estoy segura de que ella es todo un 'encanto'. –Continuó molestándolo.

Pero así como llegó el alivio, así mismo se fue. Darien se veía increíblemente guapo. Él no tenía nada de malo, y ahora se preparaba para ir a su cita a ciegas. Tal vez la chica era perfectamente deseable y simplemente tenía una mamá tan entrometida como Dai. El pánico la inundó de nuevo. ¿Y si congeniaban?

Pues mamá dice que es muy agradable. Ella piensa que haríamos buena pareja.

¿Lo dijo inocentemente o eso fue intencional? ¿Acaso no sabía que con ese tipo de comentarios el terror se esparcía más rápidamente? No, por supuesto que él no tenía ni idea que el solo pensar que le sonreiría a otra, la mataba lentamente. Él estaba demasiado acostumbrado a pensar en ella como su amiga, casi su hermana y ella era demasiado cobarde para decirle que ya no lo veía solo de esa forma.

Bueno, que te vaya bien entonces. –El pequeño hilo de tristeza en su voz no fue pasado desapercibido, pero si malinterpretado.

No pongas esa cara. Te prometo que los compensaré. Pero que yo no vaya esta vez no quiere decir que tengas que cambiar tus planes. Seiya dijo que de todas formas irían.

-Solo espero que esto de cancelar nuestros planes por cualquier cara bonita, no se te vuelva costumbre. Ahora que te vas a volver casanova, solo quiero que organices tu agenda para que tus escapadas románticas no vuelvan a coincidir con algo que ya teníamos planeado desde mucho antes.

-Jajajaja, yo casanova… hablas como si me fuera a convertir en quien sabe que clase de playboy. Solo es una cita.

Le encantaba que no lo entendiera. Era demasiado humilde como para darse cuenta de que era mucho más que un buen partido para cualquiera. Ya tenía una larga fila de chicas que babeaban por él; ahora que iba a comenzar a Salir en citas, era solo cuestión de tiempo, para que la fila se alargara aún más.

Eso tenía grandes posibilidades de cambiar su carácter. Se sentía de la patada por pensar eso precisamente de él, pero al fin y al cabo era un hombre y cuando alguien tiene mucha atención, el ego comienza a crecer.

Esto amenazaba con quebrar el delicado equilibrio de se perfecto mundo, pero debió haber sabido que no lo podía evitar por siempre y ya había tenido demasiado tiempo en gracia. Esto se había tardado en llegar mucho más de lo normal y mucho más si tenía en cuenta que Darien lucía como modelo de revista.

-Así se comienza… o eso creo. Ahora que lo pienso, no es que yo haya tenido mucha experiencia en ese campo.

-Y es mejor así. En lo que tienes que pensar, es en concentrarte en tus estudios. –Sentenció mientras batallaba con su corbata.

-Si papá. Contestó con claro sarcasmo.

No lo resistió más y se acercó para ayudarlo con el nudo. Parecía… ¿Nervioso? Pero, ¿nervioso por miedo a su cita, o porque estaba emocionado? El olor de su colonia la golpeó con todo su encanto. Como deseaba ser más alta para estar más cerca de su rostro.

Aunque… tengo catorce, no es como si no fuera hora ya de comenzar a salir. Quiero decir, que tú te hayas demorado tanto al patético punto en que necesitas una cita arreglada por tu madre, no quiere decir que yo tenga que hacer lo mismo. –Como le gustaba bromearlo.

-Pues no es que me hayan faltado las ofertas. –Se defendió con aire arrogante. De nuevo, ¿eso fue inocente o intencional? –Es bueno tomarse el tiempo debido para todo. Bien sabes que he estado muy ocupado primero manteniendo mis notas en alto y ahora con la universidad. Y yo definitivamente no necesitaba ayuda de mamá para conseguir una cita. Una cosa bien distinta es que no pueda contra ella.

-Pues a mí tampoco me faltan las ofertas. Y si no comienzo a aceptar alguna, voy a empezar a perder admiradores. –Agregó guiñándole un ojo.

Eso sí que fue con evidente intención. Además no era mentira. Es solo que su lógica siempre fue la misma: ¿para qué salir con alguien, cuando sabes exactamente quien es la persona que quieres?

Él parecía estar en una especie de batalla interna cuando volvió a mirarlo. Se veía molesto, pero al tiempo contrariado por estar molesto. ¡Dios! eso no tenía sentido. Ya estaba alucinando cosas donde no las había.

-Listo. –Dijo terminando el nudo de la corbata.

-Gracias. Creo que es hora de irme. ¿Cómo me veo?

-Estás perfecto. –Cuanto le pesaba admitir eso.

-Nos vemos mañana para hacer algo, ¿si?

-Si es que no te sale otra cita de la nada…–contestó enfurruñada.

-Serena… ¿Es esto algo que me vas a recriminar por el resto de nuestros días?

-No. Lo siento. Se que no fue tu culpa. Nos vemos luego.

Y se alejó tan pronto como sus piernas se lo permitieron. ***

Aquella vez se había salvado. La supuesta cita había resultado ser Molly Osaka, una pelirroja tímida hasta los huesos, a quien efectivamente su madre también había obligado a salir con Darien.

Algunos días después, él la había invitado a conocerlos a ella y Seiya. Congeniaron muy bien y tras unas cuantas salidas más y la confesión de que le gustaba alguien más, él peligro pasó.

Pero aquella posible situación era una amenaza impostergable, que pronto mostraría su fea cara con todo su potencial de destrucción para su entonces, tierno corazón.

-Hey, ¿Dónde estás?

Giró su rostro de las caras borrosas que observaba por la ventana quedar atrás con el transitar del auto, para ver a Darien, buscando su atención desde el asiento del piloto. Le había rogado que lo dejara manejar y no pudo negárselo. El auto del pelinegro estaba en el taller y ella sabía cuan molesto era para los hombres no sentirse en control.

-Perdona. ¿Decías algo?

-¿Qué te tiene tan pensativa?

-Nada de importancia. No te preocupes. ¿Te puedo preguntar algo?

-Claro. ¿Qué pasa?

-¿Por qué Dai me envió la invitación a cenar contigo? ¿Ella ya sabe que tú y yo estamos hablando de nuevo?

¿Era un sonrojo lo que se asomaba en las mejillas de Darien?

-Es que ella me llamó y bueno… ya sabes como es… –Murmuraba sin control– enseguida notó que estaba más alegre de lo normal, y por supuesto me sacó el motivo. Así que decidió que debíamos ir a cenar, 'para verlo con sus propios ojos'. –Rodó los ojos mirando avergonzado hacia la carretera. Ya casi llegaban a su destino.

-Ah. –Eso fue todo lo que pudo decir ante la revelación. ¿Realmente estaba tan feliz de volverla a tener en su vida? No entendía como era que él no estaba enfadado, después de haberse alejado de él por una razón tan estúpida como el que Diamante lo haya exigido.

El camino al hogar de los Chiba se le había pasado en menos de un suspiro. Había estado allí de visita de manera habitual, pero hacía bastante que no veía a Darien dentro de aquella casa.

Su vida se había convertido en la perpetua rutina de buscar los tiempos y lugares en donde pudiera visitar a sus seres queridos sin encontrarse con él. Para el caso, sin encontrarse con ninguno de sus amigos del género masculino, pero al que más dolía no poder ver era siempre a él.

El auto se detuvo en la entrada de la residencia. Desde su asiento podía ver también, la imponente fachada de su mansión, justo al lado. Sus labios se fruncieron en una melancólica sonrisa. Su madre no estaba en la casa. Los lunes era su día de asistir a su club de lectura. Y su padre de seguro seguía en la oficina. Además sabía por descontado que con las cosas como estaban, así estuviera en casa no la recibiría de buen ánimo.

Darien se bajó del auto y rápidamente lo rodeó para abrirle la puerta y ayudarla a bajar. A pesar de su abrigo, el frío aire de octubre la envolvió haciéndola tiritar. Él lo notó e inmediatamente la cubrió con sus brazos. La cálida sensación hizo que los temblores de su cuerpo cesaran. En aquel delicioso abrazo, se encaminaron a la entrada.

Una vez pasaron la puerta, se sumergió en la calurosa atmósfera del lugar. Su segundo hogar. Su sonrisa melancólica de antes, se había convertido en una expresión de sincero confort.

En la cocina situada a mano izquierda de la entrada, se escuchaban risas. Darien tomó su abrigo y se quitó el propio, para guardarlos en el armario junto a la puerta.

Volvió a rodearla con uno de sus brazos mientras los conducía a la cocina.

-He traído un regalito. ­–Cantó musical la voz del pelinegro a su lado.

Todos los rostros se volvieron hacía ellos dos. Los ojos de Dai se ensancharon y brillaron y como si una hoguera se hubiera encendido en ellos de pronto. En un parpadeo la tenía atrapada en un cariñoso abrazo.

-Mi niña, me tenías muy abandonada. –Le recriminó con un puchero.

-Lo siento. Culpa al condenado trabajo.

-Hola bebé. –Se dirigió ahora a Darien al tiempo que le plantaba un beso en una mejilla y uno en la frente.

-Hola mami. –Era encantador verlo comportándose como un niño pequeño con Dai.

-Dai, deja de tratar al muchacho como si tuviera seis años.

-¡Mamo-chan! –Serena saltó de inmediato a los brazos de Mamoru.

-Hola preciosa. ¿Cómo estas?

-Mejor ahora que estoy aquí. –Contestó poniendo besos en todo el rostro del hombre.

-Cuando dejes de consentir a la enana, puedes recriminarle a mamá el que mime. –Dijo Darien fingiendo celos.

-Hijito no te pongas así, que para ti también hay. –Darien se acercó a su padre, quien desenredando un brazo del cuerpo de Serena, lo tendió a su hijo para acercarlo más y poder besarlo en la mejilla.– ¿Cómo estas tú?

-¡Oye Lárgate! Es mío. –Se quejó Serena haciendo berrinche, a lo que todos rieron.

-Corrección. Es nuestro. No hagas pataleta, o te dejo sin nada. –Replicó amenazante.

-Bueno, ¿pero es que no hay de eso para mí también?

-¡Estrellita! ¡También te invitaron a cenar! –Saludó soltando a Mamoru para ahora tomar a Seiya entre sus brazos.

-Queríamos a los tres mosqueteros juntos. –Explicó Dai.

-Serenaaa –Dijo Seiya en tono reprobatorio– Ya te he dicho que no me digas así. Me haces sonar como una niña.

-Ni te quejes que sabes que te encanta.

-¿Viste pa'? Así son las rubias, te cambian sin dudarlo por un modelo más joven. –Acusó Darien.

En la forma más madura que encontró, Serena le sacó la lengua. –Eres un entrometido. Él sabe muy bien, que es el primero e irremplazable en mi corazón. –Le lanzó un beso al patriarca, que este cogió en el aire y procedió a poner en su pecho.

-Claro que sí hija. Así como tú eres irremplazable en el mío.

-¡Tal para cual! –Se echó a reír Dai.

-¿Y dónde está Rei? –Interrogó Darien.

-Dijo que se retrasaría un poco. Algo con que tenía trabajo atrasado, que se tomó mucho tiempo para el almuerzo, ya sabes que cuando se pone a hablar del trabajo por tanto tiempo, dejo de prestarle atención.

-Pero si yo almorcé con ella hoy, y casi ni comió por salir corriendo a trabajar. Creo que la están explotando en ese sitio. –Intervino Serena.

-¿Y Marie? –Volvió a indagar.

-Está en la cava trayendo un vino.

-Pero que elegantes nos hemos puesto. –Bromeó.

Vio a la rubia posar sus orbes, en el amplio mesón donde apoyaba los brazos Seiya. Nuevamente veía como sus ojos de a poco quedaban perdidos en el espacio, súbitamente carentes de expresión, como si estuviera muy lejos de allí.

***-Darien! –llamó desde la escalera del segundo piso, mientras bajaba buscándolo. No estaba en la sala, así que se dirigió a la cocina– Rei quería saber- ¡Oh! –Paró en seco de inmediato, dando media vuelta automáticamente, congelada por la impresión. Esa imagen la acecharía en sus peores pesadillas.

Neherenia estaba sentada sobre el mesón, casi comiéndose la boca de Darien, con sus piernas enlazadas en la cintura de él, mientras con sus manos jalaba furiosamente de la camisa de su amigo, batallando casi por arrancársela.

-Lo siento, yo- – llevó sus manos por acto reflejo a su rostro, tapándose los ojos.¡Mierda! no encontraba que decir. Quería que la tierra la tragara.

-Serena, esto no es- Podía sentir a Darien tras ella luchando impaciente por acomodarse la ropa.

-No tienes que decir nada, perdóname. –Lo detuvo antes de que dijera más. Las lágrimas ya amenazaban con quebrarle la voz. Salió despavorida deseando morir de la vergüenza y el coraje.***

-¡Sere!

Parpadeó repetidamente al ser traída de vuelta a la realidad. No pudo evitar la mueca que formaron sus facciones. -¿Qué pasa?

-¿En que piensas?

-En nada estrellita, solo me distraje un poco.

-Bueno, vamos a la mesa, ¿quieres?

Asintió y procedieron a dirigirse hacia el comedor. Se sentó junto a Mamoru que estaba en la cabecera de la mesa, y frente a Darien que estaba al otro costado del susodicho. Seiya se situó junto a ella.

-Entonces mi niña, ¿Cómo va todo?

-Bien. Algo atareada. El trabajo va muy bien. La revista cada vez está mejor. Con mucho esfuerzo, hemos mantenido las proyecciones que la junta directiva ha trazado para ella.

Kenji había logrado manejar la junta de manera que impusiera el plan de trabajo más exigente que había podido idear. Con lo que no contaba, era que su hija era una trabajadora inalcanzable igual que él, y que el trabajo extra no era algo que la amedrentara.

-Espero que no estés sobrecargándote. Debes tomar tiempo para todo, para descansar, para divertirte, Kenji entendería. No creo que quiera que te enfermes o algo por el estilo.

¿Él entendería? ella en definitiva lo dudaba.

-No te preocupes Mamoru. Ella se divierte. Bueno, en realidad nos divierte. –Rió Seiya malicioso, al tiempo que una tímida risa entre dientes por parte de Darien lo acompañaba.

-¿Y de qué nos estamos riendo? –Quiso saber Dai que recién entraba a la habitación y se sentaba en el regazo de su marido.

-Estoy tan perdido como tú. –Contestó su esposo.

-Es que Serena estuvo en nuestra noche de póker el sábado, y perdió de una manera TAN divertida. –Volvió a reír con ganas.

Se revolvió incómoda en su asiento con el recuerdo fresco en su memoria. Al hacerlo, pudo sentir las piernas de Darien chocar con las de ella. Pensó en patearlo, pero pronto una idea mucho mejor llegó a su cabeza como revelación divina. ¿Estaría lo suficientemente cerca?

Podía escuchar a Seiya relatar muy entretenido su nefasta derrota, pero ella estaba más concentrada afinando los detalles de su tan esperada venganza. Se quitó los zapatos y le echó un vistazo a Darien, que le miraba algo curioso.

Serena escuchaba muy callada. No se había atrevido a mirarla, pero al notar que no pronunciaba vocablo se preocupó. Aun se sentía culpable y siendo sincero, también un poco atemorizado. Ella no se las había cobrado y ese sábado le había dejado bien en claro que lo que había hecho no se iba a quedar así.

Parecía estar haciendo cálculos mentales. Deseó saber que pasaba por su cabecita siempre en marcha. Cuando por fin lo miró, notó sus ojos aún más calculadores. Algo se estaba cocinando y él se lo estaba perdiendo. Y entonces… ¡Bam! Que le suelta la sonrisa más diabólica que haya visto en ese rostro de porcelana. Un escalofrío le recorrió toda la espina dorsal.

Seiya continuaba con su anécdota sobre lo que había pasado hacía dos días y él solo deseaba que se callara, porque algo le decía que eso solo incitaba más lo que fuera que tramaba Serena.

Y entonces sintió un pié acariciando sugestivamente su pantorrilla por sobre sus pantalones de dril. Dio un pequeño respingo ante el contacto y luego quedó estático. Al parecer nadie había notado su reacción, pues sus padres continuaban mirando a Seiya.

La traviesa extremidad comenzó a ascender por su pierna, masajeándola de manera insinuante. No lograba decidirse entre si sentía excitado o aterrado por la mirada pícara en esos ojos azules.

Ella se escurrió solo un poco en la silla y el pié llegó hasta la mitad de su muslo, deslizándose sinuosamente como una serpiente de fuego por en medio de sus piernas. ¿Qué creía que estaba haciendo?

Al notar que continuaba su camino hacía su entrepierna, en un rápido movimiento la detuvo con su mano izquierda bajo la mesa. De inmediato la rubia lo miró con reclamación. Intentó forcejear un poco, pero él no le permitió mayor movimiento.

-Por cierto Darien, al final nunca nos dijiste que fue lo que le hiciste a Serena. –Dijo Seiya haciéndolo romper su contacto visual con Serena.

Las manos de ella se zarandearon en su regazo, como si buscara algo.

-Creo que lo mejor es que ya no toquemos ese tema. –Pidió intentando dejarlo por la paz.

El bolsillo de su pantalón vibró sobresaltándolo un poco. Era su celular. Lo sacó con la mano libre, procurando no descuidar la otra, ya que ese peligroso pie aun luchaba bajo la mesa por seguir su camino.

"Suelta mi pie AHORA, o comienzo a contar tu cochina jugarreta (¬¬)"

-Darien Chiba, ¿estás jugándole sucio a tus contrincantes? Eso no fue lo que te enseñó tu madre. –Habló Dai. Él aun no podía apartar sus ojos de su celular. -¿Me estás escuchando?

-Si mami. Fue una simple broma. Y prometí no volverlo a hacer. –Mientras contestaba, al tiempo tecleaba con dedos temblorosos. Dios bendijera el texto predictivo.

"No te atreverías"

-Pues no te creo nada. Ni siquiera me estás mirando.

¿Como podría mirarla? Todos sus sentidos estaban pendientes de la respuesta de Serena.

-Bueno, pero yo aun quiero saber que hiciste. –Agregó Seiya. Se estaba ganando una golpiza por metiche.

"Tú lo pediste…"

-Bueno, ya que estás tan interesado…–Comenzó.

De inmediato supo que no estaba alardeando con su amenaza. Antes de que pudiera decir más, soltó suavemente la extremidad, levantando los brazos en señal de rendición.

-Serena por favor, ¿Podemos dejarlo así? Lo siento mucho ¿Está bien? ¿Tregua?

Y ahí estaba otra vez esa endemoniada sonrisa. No podía dejar de admitir que le quedaba muy bien en sus delicadas líneas, pero bajo las circunstancias en las que estaba y sabiendo el significado que tenía, estaba muy asustado como para poder admirarla por completo.

-Tú sucio secretito está a salvo conmigo.

Estaba muy equivocado si creía que eso era la tregua. No lo iba a delatar pero seguro como que se llamaba Serena Tsukino, que se las iba a pagar.

-¿Qué pasa con ustedes dos? ¿Cuál es el misterio? Yo quiero saber y nadie me contesta. –Se quejó Seiya haciendo un mohín.

Al juzgar por la mirada envenenada que le dio Darien, si no se callaba pronto, lo iba a lamentar.

-¿Falta mucho para comer? –Cambió rápidamente de tema.

-Quería esperar un tiempo para ver si Rei llegaba, pero ha sido suficiente. Iré a ver si Marie está lista para servir. –Respondió su madre de camino a la cocina.

Ya era hora de volver manos a la obra. Bueno, para ser más exactos, pie a la obra.

Comenzó de nuevo su tortuoso camino desde la pantorrilla. Por haberla detenido lo haría sufrir otra vez desde el principio y lenta, muuuuuy lentamente. Nuevamente rozó el comienzo de la pierna, esta vez levantando un poco la tela del pantalón y depositando las caricias sobre la cálida piel.

Comenzó a subir, frotando despacio por donde iba. Podía ver el predicamento en esos ojos azul noche. Disfrutando, pero teniendo que contenerse por estar en la mesa junto a su padre y su amigo. Definitivamente lo haría pagar dolorosamente lo que le había hecho. No tan pronto, estuvo de vuelta a donde había sido detenida, a un paso de dar el golpe maestro.

-Hijito, ¿Cómo va el hospital?

-B-bien pa'. –Dijo en voz ahogada– El ala de cardiología infantil nueva va sobre ruedas. Muy pronto estará completamente en capacidad. –Habló rápido, como si el aire no le alcanzara.

-Me siento muy orgulloso de ti. Ese proyecto es tu bebé y no podría haber salido mejor.

Darien había presentado el proyecto a la junta directiva del hospital para un ala de cardiología infantil que tratara el cincuenta por ciento de los pacientes pro-bono y hasta se puso frente a la campaña de consecución de fondos auspiciando una serie de eventos de caridad. Su amigo era una persona en definitiva admirable, pero eso no lo salvaría del fuego de su venganza.

Lo tenía donde quería. Movió su pie un poco más adentro y al fin pudo sentirlo. Su palpitante miembro la esperaba firme y en calor. Pasó su pie por toda su longitud, acariciándolo placidamente. Él soltó un gruñido bajo y profundo que retumbó en la habitación.

-Darien, ¿Estás bien? estás sudando, te ves enfermo. ¿Tienes fiebre? –Preguntó Seiya viendo la cara de suplicio del pelinegro.

Tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para reprimir la risa que amenazaba con escapar de su garganta.

-Estoy bien. –Su voz continuó sofocada. Sus ojos suplicantes.

Su divertida risa ocupó el espacio que había llenado el gruñido momentos antes. Continuaba con su tortura sin darle tregua. Él no le quitaba la mirada de encima. ¿A caso quería volverlo loco? Si, eso era exactamente lo que quería. Su caricia se sentía TAN bien. Deseaba saltar sobre la mesa y hacerla suya en ese mismo instante. Deseaba entrar en ella y saciar sus ganas de probar su piel, de sentir su humedad, de escuchar sus gemidos.

Sacudió su cabeza intentando hacer lo mismo con sus pensamientos. Eso no ayudaba para nada…

Dai regresó al comedor con Marie tras ella. Ni siquiera por tener que enfocar su atención en algo más, dejó de mover su pie salido del infierno contra él.

-Serena, ¿Cómo estás?

-Bien Marie. Muchas gracias por preguntar. Y a ti ¿Cómo te va todo?

-Muy bien. Darien, ¿Estás bien? te ves algo acalorado para el clima que está haciendo.

-Hola Marie, no te preocupes, estoy bien.

-¿Seguro hijo?

-Si mami.

Su pantalón vibró de nuevo,

"¿Seguro que estás bien?"

Levantó el rostro para encontrarse con su cara de 'miren que inocente soy'. Y continuó torturándolo.

Mientras Marie servía el vino, ella parecía más comprometida a hacerlo perder la cordura. Su empeño por llevarlo al borde del delirio, parecía crecer a medida que lo veía llegar al límite de su control. Intentaba pensar en monjitas bañándose, en sus tías abuelas bigotudas, uñas contra un pizarrón, ¡nada parecía funcionar! Cada nuevo roce era más satisfactorio que el anterior.

La cara de Darien no tenía precio. Estaba sudando y sus dedos cerrados en puño ponían sus nudillos blancos por la presión que estaba ejerciendo. Quedó hipnotizada viendo su pecho subir y bajar pesadamente con su respiración.

-¡Ya llegué familia! Ya se, ya se que estoy tarde mami, no me mires así. Me fue imposible salir antes. –Saludó Rei, yendo hasta el extremo de la mesa para darle un beso a su madre.

-Hija creo que deberías hablar con tus jefes. Serena me contó que hoy por poco ni almuerzas por salir corriendo.

-Pues que chismosa. Enana, estás en mi silla levántate. Hola papi.

-Hola cariño.

-Hola para ti también polvorita.

-¿Mi silla?

-No veo tu nombre en ella.

-No me jodas Serena.

-Que vocabulario es ese, jovencita… –Se quejó Dai

-Lo siento mami. Solo quiero sentarme al lado de papá. Tú lo has visto más seguido que yo. –Agregó dirigiéndose nuevamente a la rubia.

-¿Y quién tiene la culpa de eso? –La fulminó con la mirada– Solo tienes que pedirlo amablemente.

-Por favor, cabeza de chorlito, ¿Quieres dejarme sentar cerca de mi padre?

-¿Ves que no es difícil polvorita? –Dijo levantándose y palmeándole la cabeza.

-Como odio que hagas eso…

-Pero me quieres demasiado como para enojarte. –Respondió de camino a sentarse junto a Darien. Cuando se levantó de la silla creyó haber escuchado salir de él un suspiro de alivio. El pobre se veía a punto del colapso.

-Hola hermano, ¿Cómo estás?- bien Rei, que linda por preguntar. -Oh Seiya estás aquí, ¿Cómo estás? -Muy bien Rei. –Dijo Darien imitando las voces.

-Hola Darien, veo que estás de buen humor. Aunque tienes una cara… te ves algo sofocado, ¿Estás bien?

-Por enésima vez, estoy bien. –Ya lo estaban exasperando con el mismo cuento. ¿Tan mal se veía?Miró a Serena por el rabillo del ojo, y la pilló sonriendo maliciosamente.

-Pues no se Darien, yo ya me estoy como preocupando. –Eso era bajo. Ella lo estaba causando y aparte estaba ayudando a ponerlo en evidencia.

La venganza el manjar más sabroso condimentado en el infierno *

-Hola Seiya. Contrario a lo que piensa mi querido hermano, si te vi, pero como comprenderás no podía saludarlos a todos al tiempo. –Habló Rei finalmente, poniendo su servilleta en sus piernas.

-No te preocupes, yo entiendo.

Marie entró en la habitación para servir al fin la cena. No tenía mucha hambre pero quería terminar con ello de una vez por todas. La mesa comenzó a poblarse de conversaciones cotidianas, distrayendo el tema de si estaba enfermo. Pero cuando creyó encontrar un descanso, la mano de Serena se posó en su pierna, avisándole que esto estaba de todo, menos pronto a terminar.

La deslizó despacio hacia su entrepierna, y atrapó con su palma y sus dedos, su miembro, dándole un apretón que le revolucionó el calor de nuevo. Volteó a verla lleno de sorpresa y ella tomaba un sorbo de su copa de vino, con expresión tan normal como si fuera un perfecto angelito.

Volvió a apretar, esta vez con más energía y en definitiva, dejó de percibir el ambiente que lo rodeaba. Su erección se presionaba cada vez más contra su pantalón y ya se estaba volviendo dolorosa.

Ya no oía nada; solo veía a todos mover sus bocas, mientras hablaban los unos con otros o mientras masticaban bocados de lo que fuera de lo que habían servido de cena, porque sus sentidos no le daban para distinguir que era. Lo único que podía distinguir era el incesante movimiento de la mano de Serena sobre él.

Ella bajó su cierre a una velocidad imposiblemente lenta e introdujo su mano en su pantalón, liberando un poco la presión. Frotaba de arriba a abajo, en círculos, apretaba y soltaba. La situación se estaba tornando insoportable…

La expresión de Darien era un poema. Durante la mayor parte de la cena, estuvo como ausente, con la mirada quien sabe en donde. Bueno, ella sabía más o menos en donde andaba su cabeza… digamos que muy concentrada en cierta parte de su anatomía.

Cuando comenzó su pequeña misión de exploración dentro de sus pantalones, lo sintió tensarse aun más –si es que eso era posible- de lo que estaba. A penas si había probado la comida. Podía darse cuenta de que estaba haciendo esfuerzos imposibles para mantener el último resquicio de autocontrol que le quedaba.

Estaba bastante concentrada en conservar su cara de póker para los demás en la mesa y mantener los movimientos firmes y constantes, pero al mismo tiempo suaves para que nadie más que Darien pudiera apreciarlos, que cuando sintió su ardiente mano sobre la propia, se sobresaltó tanto, que casi se atraganta con lo que masticaba.

Volteó a hacia él, justo a tiempo para verlo cerrar lentamente los ojos y exhalar pesadamente. Las sirenas de emergencia sonaron chillonas en su cabeza. Él se había abandonado a ella, se había rendido a lo que ella le hacía y ahora con su mano, apretaba la de ella marcando el ritmo de su roce.

Esto empezaba a salirse de su control, aunque debía admitir que verlo así, completamente entregado a su placer, fue algo que de repente también la encendió a ella.

Pero definitivamente no podía obviar el pequeño detalle de que se encontraba en una mesa rodeada de toda su familia. Tenía que parar su juego AHORA. Comenzó a ralentizar el compás que Darien guiaba -que por cierto comenzaba a ponerse un poquitín frenético- y muy suavemente empezó a retirar su mano.

-La cena estuvo deliciosa Dai. –Alabó Seiya.

-Y espera que esté listo el postre. Marie hizo Crème brûlée y ya sabes como le queda.

-Que delicia. –Rei se relamió los labios. El Crème brûlée de Marie, era conocido como una de sus especialidades.

-¿Falta mucho? –La voz de Darien salió ronca, como si estuviera muriendo de sed.

-Unos cuantos minutos. –Contestó Marie, que comenzaba a retirar los platos de la mesa.

-En ese caso, ya volvemos. –Anunció tomando de la mano a Serena y jalándola al tiempo que se levantaba de la mesa con impaciencia.

-¿A dónde van? –Interrogó Mamoru.

-Hay algo que quiero enseñarle a Serena en mi cuarto. –Contestó, dándole una sonrisa malévola a la aludida mirándola de forma que solo ella pudo entender el doble sentido de sus palabras.

-Está bien, pero no demoren demasiado. El postre ya no tarda y quiero tiempo con mis niños. –Se quejó haciendo puchero Dai.

-Lo prometo. –Repuso él, urgiendo a Serena para correr escaleras arriba.

Prácticamente la arrastró. Una vez en el segundo piso, en cuestión de segundos ya habían recorrido el pasillo y estaban abriendo la puerta que conducía a la habitación de él.

La atrajo hacía él de un tirón cerrando la puerta y apretándola contra esta.

-Eso que hiciste estuvo muy mal. –Le dijo tomando su rostro en sus manos. Su aliento cosquilleó en su cara.

-El karma es una perra. –Contestó divertida– Eso es para que aprendas a no hacerme trampa.

-Tienes que admitir que se te fue un poquito la mano. –Se quejó comenzando a besar su cuello– Creo que me tienes que retribuir algo. –Pidió.

-Solo quería que enseñarte a no meterte conmigo. –Dijo en tono inocente.

-Serena, te necesito. –Gimió en sus labios.

-¿Aprendiste la lección?

-Palabra de niño explorador. –Contestó justo antes de embestirla con un beso cargado de deseo.

La apretujó más entre su cuerpo y la puerta, mientras ella pasaba sus brazos alrededor de su cuello y las manos de él empezaban a bajar por los costados femeninos en un frenesí de necesidad y lujuria. Su sabor era exquisito; agua en el desierto.

Ella subió una de sus piernas a su cadera y él rápidamente la atrapó, apretando con fuerza el suave muslo, bajo la tela del vestido gris que llevaba. Ella lo acercó más profundizando el beso. Sus lenguas se retorcían impacientes la una contra la otra. Se separaron solo un instante para tomar aire y nuevamente arremeter contra sus labios.

Él subió la pierna un poco más y acomodó su cadera, frotando su dureza contra ella. Un sonido de satisfacción, resonó en la garganta femenina. Con la otra mano, atrapó uno de sus pechos y comenzó a masajearlo.

Abandonó sus labios para dedicarse a su cuello, llenándose de su inigualable fragancia, pasando su lengua, deleitándose con su piel a su gusto y continuó refregándose descaradamente contra ella.

La respiración de Serena se convirtió en un montón de jadeos entrecortados y presurosos. La mano que antes se movía sobre su muslo, ahora se deslizaba cada vez más cerca de su centro. Su interior ya lo anticipaba y podía sentir la humedad descendiendo, preparándola para él.

Justo en ese momento, la manija de la puerta situada cerca de su cadera, comenzó a girar erráticamente, sobresaltándolos a ambos con el roedor sonido de los rechinantes tornillos.

-¡Darien! ¡Serena! ¡La puerta tiene seguro! –Sonó distorsionada la voz de Rei al otro lado de la puerta.

Alterados y a la velocidad del rayo, se separaron como resortes y comenzaron a acomodar sus prendas.

-Ya- ya va Rei. Espera un segundo. –Habló Serena, que pasaba sus dedos por su cabello intentando ordenarlo un poco.

Un vistazo a Darien para verlo decente, y se dirigió a la puerta para dejar entrar a Rei.

-¿Se puede saber por qué tardaron tanto? Bueno ni importa. Mamá dice que el postre está listo y que bajen ya.

-Está bien. –Contesta el pelinegro mientras emprende la salida.

-De hecho… –Continuó Rei– Serena, ¿Podemos hablar?

-Nos vemos abajo. –Agregó él saliendo.

Su amiga cierró la puerta y luego se sentó en la cama, situada junto a la pared enfrente de esta, dando unos golpecitos a la colcha, en el lugar junto al cual se situó.

-Así que esta eres tú acorralándome… –Dijo sentándose donde ella la había invitado.

-¿Por qué no me dijiste que ya habías hablado con Darien?

-Yo, iba a decírtelo, pero tu teléfono sonó y luego saliste volando.

-Serena… te conozco hace más de quince años. ¿A quien crees que engañas?

-Atrapada…–Susurró.

-¿Podrías explicarme?

-Pensé que te enfadarías. –Suspiró, sin mirarla a la cara.

-¿Enfadarme por qué?

-Por haber acudido a él antes que a ti. El viernes luego de haber terminado con Diamante, la primera persona en la que pensé fue él. Fue algo fuera de mi control, de un momento a otro estaba tocando su puerta.

«Tenía que disculparme. Estaba tan avergonzada con él; aun lo estoy. No entiendo como es que no me echó a patadas de su apartamento, después de haberle dejado tanto tiempo.»

-Eres una tonta. –Al fin la encaró, porque no encontró emoción legible en su voz– Soy tu mejor amiga, no tu dueña. Se muy bien que ustedes dos tienen una relación muy especial y tengo muy claro, que no tiene porque interferir con la que tenemos tú y yo.

-Es que hoy en el almuerzo cuando preguntaste por él, sonabas tan seria…

-No me malinterpretes. Comprendo que hayas acudido a él; después de todo, si yo hubiera estado en tu situación y me hubiesen prohibido frecuentar a alguien a quien quiero tanto como tú quieres a Darien, no habría pensado dos veces el ir con él una vez mandado a la fregada el imbécil de Diamante.

«Pero tengo algo más que decirte. –Su última frase se tornó seria…cortante– Ya que te me has adelantado, porque pensaba decirte esto antes de que hablaras con él, tengo que pedirte algo.»

Un frío le recorrió todo el cuerpo. Rei era amenazante con sus maneras habituales, pero cuando hablaba tan seria, podía tornarse un tanto aterradora.

-Claro, dime.

-Nunca le vuelvas a hacer a mi hermano algo como eso. Si planeas dejar que algún otro estúpido inseguro como Diamante controle tu vida, lo mejor es que desde ya te alejes, ahora que no hay daño.

-Rei ¿Por qué me dices eso?

-Serena, bien sabes que te quiero como a una hermana y que respeto tus decisiones; es tu vida al fin y al cabo. Pero cuando esas decisiones afectan a alguien como a Darien, no puedo no decirte lo que pienso.

«No sabes lo que tu ausencia le hizo a mi hermano. Yo no soportaría verlo así de nuevo. La amistad de ustedes dos, bueno de ustedes tres si contamos a Seiya, es algo muy importante en la vida de Darien.

Cuando te alejaste, fue como si algo se hubiera roto en el mundo de todos, pero en especial en el de ellos dos. Se que nunca te lo dijimos, pero el primer año al menos fue casi un infierno.

Las chicas y yo, ya no encontrábamos forma de que se alegraran, aunque Darien parecía sobrellevarlo bien. Pero luego de eso, no se que pasó y él y Kaoli terminaron. Ignoro lo que sucedió pero es para mí un misterio como es que él lo llevado hasta ahora, habiendo perdido a dos de las mujeres más importantes en su vida.»

Las lágrimas ya se deslizaban por las mejillas de la rubia. Ella no merecía tener a Seiya ni a Darien en su vida. Maldijo a Diamante por el cobarde que era y se maldijo a sí misma por su falta de carácter para llevar su vida sin el influjo de su padre.

La suave mano de Rei, rozó su rostro, limpiando los delgados surcos salados que aun brotaban de sus ojos.

-Serena, no te estoy diciendo esto para que te sientas mal, sabes eso, ¿cierto? –Ella asintió en respuesta– Se que para ti también fue difícil, pero quiero que veas las repercusiones que tus actos tienen en ellos, para que reflexiones muy bien lo que vas a hacer de ahora en más.

«Te quiero mucho cabeza de chorlito –Agregó abrazándola– No quiero ver a ninguno de ustedes lastimado.»

-¿Cuándo maduraste tanto polvorita? –Dijo con humor.

-Creerías que tener veinticinco es momento de sentar cabeza…–Contestó con sorna– Creo que será mejor que bajemos o mamá ahora sí se resentirá.

-Ahora bajo. Necesito un momento. –Dijo señalando su rostro que debía verse bastante descompuesto.

-No te demores. –Finalizó la pelinegra saliendo de la habitación.

Serena se dejó caer en la suave cama soltando un largo suspiro. Observó a detalle aquel cuarto en el que pasó tantas horas de su vida. La colección de autos clásicos de Darien, todavía se posaba en la repisa, junto con fotos de cuando eran más chicos.

***-Darien, ¡No quiero!

-Serena, votamos y ganamos dos a uno.

-Son unos tramposos. Y tú Seiya, eres un vendido.

-¿Y ahora yo que hice?

-¡Te dejaste convencer por un carrito de juguete!

-¡Es un Jaguar XJ12 Serie 2 del 75de colección! ¿Sabes cuan difícil es de conseguir?

-Bla, bla, bla, soy un vendido. –Imitó Serena moviendo su mano, simulando una boca– Eres un egoísta. –Hizo puchero cruzando los brazos, esperando que funcionara– ¿Que no ves que me da miedo?

-Se muy bien que buscas con esa cara. –Expuso Darien.

-¿Está funcionando?Preguntó con una sonrisa.

-Para nada. Vamos, no va a ser tan malo.

-Claro que sí va a ser malo. ¿A caso no has leído el libro?

-Claro, ¿Por qué crees que quiero verla? He oído que jack Nicholson hizo un papel excelente.

-¡Dios! no voy a convencerte ¿cierto?Él negó con la cabeza– Y Kubrick que es un sádico.Se lamentó.

-Es un maestro del terror.Agregó Seiya.

Ella era una gallina para el terror, pero Kubrick era hablar de ligas mayores.

-¡No quiero!Hizo puchero nuevamente.

-No puedes echarte para atrás. Prometiste acatar la votación.

-Pero Seiya, nunca dijeron que la opción era ¡El Resplandor!Se quejó tapándose el rostro con las manos. –Mejor veamos el especial de brujas de los Simpson basado en el libro y verán que es igual, o hasta mejor. –Al menos había que intentarlo.

Darien que continuaba arreglando todo para que pudieran ver la película, decidió intervenir, –Hagamos un trato. Te haces en la cama conmigo y te prometo que puedes abrazarme cada vez que sientas miedo.

-¡Que súper oferta! ¡¿Vas a dejarme abrazarte?! –Dijo con fingido entusiasmo. Aunque la verdad era que el corazón se le iba a salir del pecho. Casi dos horas en brazos de Darien era un sueño hecho realidad.

-Es lo mejor que puedo hacer. ¿Lo tomas o lo dejas? De todas formas tienes que verla con nosotros. Como Seiya dijo, prometiste aceptar lo que fuera que votáramos.

-¡Bien! –Refunfuñó– Pero te aguantas los gritos y si te aprieto mucho, no te puedes quejar.

-Deja de quejarte y ven aquí. –Le indicó su lugar junto a él en la cama, al tiempo que Seiya se acomodaba en el sofá.***

Sonrió ante ese recuerdo. La verdad fue que no tuvo concentración para asustarse. Todo el tiempo se la pasó llenando sus pulmones con el atrayente aroma de Darien y espiándolo con el rabillo del ojo. Fantaseando con que la intención de sus brazos rodeando su cuerpo, era la de, de pronto voltear y besarla.

Aunque en lo poco que vio, pudo comprobar que ella tenía razón de no querer ver la infame película. Esa escena, con las gemelas, casi se hace pis encima un par de veces.

Se dirigió al baño y se salpicó un poco de agua en la cara. Se miró al espejo. Tenía los ojos un poco rojos por haber llorado y necesitaba serenarse. Si Darien la veía así, comenzaría a hacer preguntas y no podía decirle nada, porque pondría en evidencia a Rei.

Terminó de acomodar su cara y su cabello y se encaminó de vuelta al primer piso. Cuando llegó al descanso de la escalera desde donde se divisaba la sala, una nueva memoria se detonó en su cabeza.

*** Ella y Seiya habían estado jugando street fighter en la habitación de Darien, luego de que hubiese llegado la bruja y se hubiera llevado al último. Seiya había dicho que tenía hambre y como había sido el perdedor, por compasión ella debía traer los pasabocas. Cuando salió al pasillo, escuchó los murmullos de los dos en la sala y por un impulso idiota, caminó intentando hacer el menor ruido posible.

Cuando estuvo en el borde de la pared al que le seguían las escaleras, se puso en cuatro patas y afinó el oído. Que patética existencia la que arrastraba; tirada en el suelo escuchando conversaciones ajenas. Si alguien la viera moriría de la vergüenza.

-Caramelito, –Como odiaba la voz chillona de la tipa– Por favor hazlo por mí, ¿Quieres?

Tenía sus manos en el cuello de él; ¡Puaj! ¡Era una arrastrada!

-Es que no veo en qué te afecta.

-Vamos Darien. No se ve bien. Es una niñita nada más.

-¿Y que tiene de malo?

-Estás dañando tu imagen.

-Bien sabes que la supuesta imagen me importa un comino. –¡Toma eso desgraciada! ¿De qué rayos hablaban?– A veces estoy muy ocupado y no puedo volver a aquí; tengo un compromiso con ella. Prometí ayudarla a estudiar y soy un hombre de palabra.

Oh no, hablaban de ella…

-Claro, se me olvidaba que a aparte de puberta, es una descerebrada. –Darien no dijo nada y la muy perra continuó– ¿No le puedes conseguir a otra persona? No creo que sea necesario que tengas que andarte paseando con ella por el campus. La gente comienza a murmurar que eres alguna clase de asaltacunas.

-¡Eso es ridículo! –Darien sonó exasperado– No voy a dejar de darle clases por un chisme tan absurdo como ese.

Por supuesto que era absurdo. ¿Como él se iba a fijar en ella? Beryl tenía razón, ella era una mísera puberta; no tenía nada que hacer a su lado.

-Veo que estás obstinado con esto. ¿Podrías al menos pedirle que se vista como una señorita? No creo que sea necesario que ande como un marimacho, pavoneándose por la universidad. Es una mocosa, pero es una niña, o al menos eso parece-

Ya no pudo escuchar más. Sintió como se le agolparon de pronto un mar de lágrimas en los ojos, formando una película acuosa que le impedía ver bien. Se levantó como pudo del suelo y corrió de vuelta a la habitación de Darien.

El rostro de Seiya se descolocó al verla en la puerta.

-¡Serena! ¿Estás bien?

-¡Seiya!

Corrió hasta los brazos de su amigo que se hallaba sentado en el suelo sobre la alfombra café. Los sollozos se apoderaron de su cuerpo. Ella no quiso decir nada y él no preguntó; solo la abrazó y con su mano dibujó círculos en su espalda, arrullándola suavemente intentando calmarla.***

El sentimiento de pequeñez se apoderó de ella. Se obligó a calmarse y prosiguió su camino al comedor.

A penas al entrar al lugar, Darien la recibió con una cálida sonrisa al igual que Seiya. Todos conversaban, regados por la estancia y ella no lo pensó dos veces y le dio un abrazo de oso a su amigo cantante.

-¿Y esto que es?

-Te quiero estrellita. Gracias por tu amistad, no sabes todo lo que significas para mí.

-Yo también te quiero Sere. –Contestó estrechándola más, ante la mirada enternecida de todos los demás.

En especial los hermanos Chiba observaban muy atentos.

Finalmente llegó el postre, y luego de una amena conversación acompañada de café, Serena anunció que se retiraba pues tenía que madrugar al día siguiente.

-Muchas gracias por la cena, todo estuvo delicioso.

-Gracias a ti por venir. –Contestó Dai– Me encanta que mi casa se llene con las personas que más amo.

-Como negarme a pasar un rato tan agradable como este. Te quiero. –La abrazó dándole un beso y luego se dirigió a Mamoru– A ti también.

-Te quiero mucho mi niña. Recuerda lo que te dije, tiempo para descansar.

-Prometo que lo intentaré. Estrellita, te llamo esta semana para que hagamos algo ¿Quieres?

-Claro Sere. Conduce con cuidado.

-Ami ya me habló de las noticias que tiene para darnos. En esta semana tenemos que ponernos de acuerdo para juntarnos. Dice que nos quiere a todos presentes. –Dijo Rei.

-Está bien.

Darien la condujo a la puerta. –¿Estás segura de que no quieres que te acompañe?

-Darien, eso algo tonto. Tú vas a dormir aquí y te vas a devolver en ¿Que? ¿Un taxi? Creo que más bien deberías emplear lo que te queda de noche, en darte una ducha bien fría. –Replicó mirando hacia el sur y recordando los eventos tempranos de la cena.

-Eres mala. Pero te voy a hacer terminar lo que dejaste iniciado.

-O sea a ti. –Rió.

-El que ríe de último ríe mejor. –Amenazó– Vas a ver como lo cumplo.

-Uuuuh, que miedo.

-Te llamo después ¿Está bien? –Terminó posando sus labios en una de sus mejillas.

-Está bien. Y sigue mi concejo, el agua fría es buena para tanta calentura…–Agregó saliendo por completo de la casa con dirección a su auto.

-Tú sabrás. –Dijo él antes de cerrar la puerta.

Ya estaba a punto de insertar la llave en la puerta de su Bmw Z4 Z4m plateado, cuando se le ocurrió una excelente idea. Miró su reloj constatando la hora. Sí, aun tenía tiempo.

Caminó a paso lento a la casa de al lado y cuando estuvo frente a la enorme puerta doble, inspiró una gran cantidad de aire, antes de empujarla.

*** -¡Serena! –Escuchó tras ella el llamado preocupado de su madre. Iba como alma que lleva el diablo.

No quería hablar con nadie. Solo quería acurrucarse y llorar toda la rabia. Empujó la puerta de su cuarto y se tiró en la cama.

-¿Qué te pasa cariño? –Los suaves brazos de su progenitora se cerraron en torno a ella.

-Nada. –Contestó amargamente.

-Confía en mí. No te encierres por favor.

-¡Tiene una cita! –Dejó que el llanto se apoderara de ella. No necesitaba decirle a quien se refería. Su mamá se había dado cuenta de sus sentimientos por Darien, mucho antes de lo que ella misma lo había notado.

-Hija… deberías decirle lo que sientes.

-¿Cómo podría mami? Me aterra lo que pueda suceder.

-Lo peor que puede suceder es que te diga que no siente lo mismo.

-¿Y eso te parece poco?

-Me parece poco, comparado con todo lo que sufres en silencio. Al menos así puedes saber de una vez por todas y si no se da, puedes superarlo y no estar congelada como estás ahora.

-No soportaría que se alejara de mí.

-No creo que él lo soportaría tampoco***

Cerró la puerta tras ella y sin vacilar, subió las escaleras para ir a su antiguo cuarto. Una vez allí, fue directo al gran armario que ocupaba una pared entera y buscó en el anaquel más alto. Pronto estuvo en sus manos la caja blanca. Casi se cae cuando intentó bajarla. Estaba más pesada de lo que la recordaba.

La tomó en sus brazos y salió de allí con rapidez. Pronto llegaría alguien a casa y no quería que la vieran allí; además tenía prisa por llegar a su apartamento y escarbar en esa caja.


NOTAS

*Walter Scott

No estaba muerta… andaba de parranda…

No! Ni lo uno ni lo otro. Lamento haber demorado tanto la actualización, pero tuve más problemas con este chap de los esperados. Solo quiero agradecer a todas por su benevolente paciencia de oro y decirles que si no había actualizado no era por mala. Espero que les haya gustado el chap y me dejen su opinión ¿Qué tal la venganza de Sere? ¿Suficientemente malévola?

Paso ahora a contestar sus reviews, y de nuevo, muchas gracias por entender.

-Cherrie SA: creo que con este chap, se te despejan un poquito las dudas, un poquito nada más. Con respecto al comentario del chap anterior, pues ya que estás contenta con ser traumada de Disney, entoces cancelamos las acciones contra ellos.

-Amsz88Chiba: me apunto a lo del zape para Kenji, se portó como un idiota. Lo de Diamante, todavía no es tiempo de saberlo, tienes que seguirle para que te enteres, muajajajaja.

-Marta Chiba: Me alegra mucho que te esté gustando el fic. Te aviso que ya me pasé por el tuyo. No dejé review porque me pareció algo tarde y te expreso aquí, ke está muy bueno, pero ya kiero ke Sere y Dar se encuentren y se conozcan más! En fin, eso es todo y creo ke nos estaremos leyendo.

-TrisChiba: Que bueno que te haya gustado el chap, y espero que este también lo hayas disfrutado.

-Aiven Chiva: espero que esta vez también me perdones la tardanza. Lo de Diamante se va a saber, pero más tarde y sobre tu pregunta de si Darien sabía que Serena lo quería, no. No lo sabía.

-pichicoy: Ojalá el chap te guste tanto como el anterior.

-Patty ramirez de chiba: creo que tu intuición te lleva por donde es. Diamante no va a aparecer por lo pronto pero si va a volver y va a hacer algo muy malo. Espero que hayas disfrutado el chap.

-Isis Janet : Espero que el chap te haya parecido tan bueno como el anterior y perdona la tardanza.

-Juanis: ¡Bienvenida al fic! Muchas gracias por los cumplidos y espero que la historia llene todas tus expectativas.

-Hehra: Tu fic también me hace reír muchísimo. El gran homero de vez en cuando es de ayuda. En cuanto al señor Strauss, soy un poco inclinada a los existencialistas, así que yo también lo disfruto. Tu petición, no te preocupes que ya lo tenía pensado y estoy casi segura que en el próximo chap o si no en el siguiente te lo concedo. Como dijiste, nos estamos leyendo.

-SereyDarien: Eres una de las pocas ke ha mencionado lo de Rei, y te adelanto que ahí se cocina algo que pronto se va a saber. Espero que te haya gustado el chap y no se te olvide mi review.

-yumi_kamagatha: Jajaja. Al menos te he servido de inspiración. Me aseguraré de pasarme por tu perfil a leer tu fic. Es verdaderamente lamentable lo de Kenji y si es cierto que nos pasa a muchas. No lo he decidido, pero espero que se arrepienta antes que sea demasiado tarde.

-ariasserena: Si, Kenji se ha portado mal. En cuanto a Darien y Serena, creo ke ellos solitos van a buscar como enredarse, pero por ahora, todo va a estar liviano. Es un gusto que te hayas adherido al fic, espero que continúes hasta el final.

-alejaym: Lamento mucho demorar tanto, has de estar que me asesinas, pero te juro que estuvo fuera de mi control. Espero que te haya gustado el chap, tarde pero llegó.

-midmoon85: Me encantó tu entusiasmo con eso de desterrar la misoginia. Uno creería que en pleno siglo XXI eso ya no debería verse, pero lamentablemente sucede más de lo que se quisiera. Definitivamente el acuerdo ES bastante peligroso no solo para ella, sino para él también. El punto de vista de Darien no lo puedo revelar aun, pero creo que cuando lo haga van a entender mucho más de que va todo esto. En cuanto al 'Doble sentido', jajaja, espero que con el chap, hayas tenido tu dosis. Nos leemos lueguito.

-liebende Lesung: nuevamente reafirmo mi recomendación: no comas ansias. Lo de Diamante se va a saber más adelante. Espero que te guste el chap.

-isa1181: muchas felicitaciones para Sere por liberarse del yugo de su papá. Mina está muy contenta con Mal y no va a regresar con Yaten (Eso sí, te agradece que le permitas estar con Mal, jajaja). En este chap quedó más claro, que la Sere está que suelta la baba por nuestro adorado médico desde hace mucho. Ya más adelante sabremos que es lo que Darien piensa de toda la situación. Lo de Rei, en próximos chaps se sabrá si el misterio es imaginación de Mina o efectivamente oculta algo.

-mirilla parina: me alegra que el fic a parte de fines de entretención sirva para reflexionar una que otra cosa. Confieso que también sufrí una situación similar a la tuya y definitivamente es algo que no se debe permitir. Gracias por el review, ¿ya te he dicho ke me entretengo mucho leyéndolos? Me gusta siempre lo ke me escribes. Bueno espero que el chap haya sido de tu agrado.

-Usako Suyi: Lo prometido es deuda y aquí estoy reportándome luego de siglos de ausencia. Muchas gracias por las felicitaciones, no te apures, no me molestan los elogios, jajajaja. Pues ya se supo que pasó en la cena como estabas esperando. Lo de Diamante se demora un tris todavía. Ojala el chap te haya gustado y a estudiar con ánimos!

-salyluna: Te aseguro de que antes de que el acuerdito se vaya a la fregada, van a tener tiempo de disfrutar. Cuando Darien y Haru se enteren va a ser por algo feo ke el gusano miserable va a ser, pero no te adelanto más porke todavía falta. Nos leemos después y tal vez nos vemos en el msn. Bsitso!

-Susy Granger: tu disertación sobre el fic va en Muuuuuuuy buen camino. Te debates en varias posibilidades que pueden resultar como lo estás pensando. Muchas conjeturas van certeras, pero te pido ke no abandones y vayas constatando y corrigiendo tus suposiciones a medida ke el fic avanza. Ciertamente el primer encuentro no fue meramente sexual aunke se haya sentido así, pero han de pasar varias cositas antes de ke todo salga a flote y por último, sí, Kenji es un maldito. Todavía no se si va a tener oportunidad de redimirse. Kiero ke nos veamos en msn, creo ke esta semana me conectaré, aunke por lo ke he visto por ahí andas con problemillas de Internet. De todas formas te agradezco el review y espero podamos hablar un ratito.

-JennySol: Se te agradece infinitamente ke te tomes el tiempo de leer, yo también se lo ke es andar alcanzada de tiempo y aprecio mucho ke apartes unos minutitos para leer y otros tantos para dejar review. A Mina y a Rei si les contó la verdad y probablemente a Lita y Ami, también se los dirá. Son las únicas privilegiadas más ke todo porke no tomarán represarias, aunque a Rei ganas no le faltan.

-mirta serena: ya te habías tardado mirtita. Ke bueno ke me leas otra vez. Por ahí tuve un par de reviews ke dicen ke leyeron miedos, dudas… en tu metro y tuvieron la delicadeza de pasarse por aki y dejármelo saber, así ke gracias por la publicidad. Espero ke hayas disfrutado el chap y me dejes tu opinión.

-Luliana Love: bienvenida al fic, me alegra demasiado que te esté gustando. La espera fue mucha, demasiada diría yo, pero ojala haya valido la pena. Espero ke no te estén coaccionando mucho para ke escribas, a veces hay cosas ke están fuera del control de uno y no keda más ke esperar.

-mairethchiba: te prometo ke hay fic para rato. No soy de abandonar las historias y tengo muchas ideas para este fic y hasta ke no siente ke está terminado, no lo voy a dejar, así ke puedes estar trankila. Espero que te haya gustado el chap.

Bueno chicuelas, eso es todo por hoy, voy a intentar adelantar en esta semana lo ke más pueda del próximo chap para ke no demore mucho, pero kiero rogarles por favor paciencia y ke no abandonen, se demorará un pokito pero llegará.

Darienlover