N/A: Hola! Como estan? Yo estoy muy bien. Acabo de salirme del FB donde pase un ratito de lo lindo platicando con muchos chicos y chicas IH, como mi querida Lorettho. Pues bien, les dire que este es el cap mas impactante hasta ahora... sip, sip, sabran muchas cositas por aqui, jeje asi que quiero reviews, ehh ya saben, jaja, xDD Estoy un poquito dormida, son las 1 de la madrugada y tengo que madrugar, asi que si ven errores compadescanse, xD
Agradecimientos: Gracias a todos mis amados lectores, gracias, mil gracias. Los adoro por todos sus reviews. Mil gracias^^
Musica: Pues estuve escuchando Violet Hill de Coldplay y varias de Paramore, como Playing God.
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo-sama, la Pierrot y Shonen Jump.
CAP IV: When things happen, you should resign
If you love me
Won't you let me know?
Violet Hill—Coldplay
Orihime jamás se había sentido tan observada en toda su vida como en ese momento. Había seis personas observándola como si ella fuera la persona más interesante del mundo o peor aún, como si ella fuera la atracción principal en el zoológico. Tres de ellos eran capitanes, las otras tres chicas eran tenientes. El que más extraño y al mismo tiempo atrayente, era el capitán de cabello naranja. No solo por que el chico era sumamente apuesto, sino por su ceño fruncido. A Inoue eso le parecía gracioso, no había visto a una persona fruncir el ceño como a ese joven y apuesto capitán. Él la estaba observando como si estuviera deseando correr hacia ella, y debía confesar que eso ya la traía de los nervios, porque realmente no sabía si eso era bueno o era malo, además de que provocaba que su corazón latiera un poco más rápido de lo usual.
Los había observado-nuevamente mirándola- cuando iba caminando con un grupo de compañeras hacia un par de minutos atrás. En ese momento, solo pudo reaccionar asintiendo y sonriendo, pero ahora… un gran y muy notable sonrojo se estaba extendiendo por todo su rostro y cuello. Las miradas de los otros cinco shinigamis no eran tan penetrantes como la de ese capitán de cabello naranja, por lo que él era el causante de que ella estuviera sumamente roja, de que sus piernas temblaran y de que su pecho le diera un vuelco cada vez que lo veía.
—Orihime-chan, Kurosaki-taicho y su grupo no dejan de mirarte— dijo a su odio una de sus compañeras, con cierto tono de envidia. Todas las chicas estaban celosas de que no solo un capitán estuviera mirando a Orihime, sino que la mitad de la facultad de shinigamis, entre ellos capitanes y tenientes, observaran de manera curiosa a la joven. Sin duda alguna, Orihime se sentía como una pequeño e indiferente ratón de laboratorio. Trago seco, para luego suspirar, soltando el aire que hasta ese momento no se había percatado que había mantenido en sus pulmones.
Inoue bajo su mirada al suelo, mientras que sus piernas zapateaban el suelo, levantando algo de polvo. Su mano derecha sujetaba firmemente s Six Ten No Tate. No deseaba seguir viendo como todos esos hombres y mujeres de suma importancia la observaban como bicho raro. No había ni un solo capitán o teniente que estuviera al pendiente de los chicos que estaban mostrando sus habilidades allí, todos la estaban observando, y eso comenzaba a hacer que sus nervios se apoderaran de ella. Además de que comenzaba a sospechar que si fallaba y debía regresar a la Academia, su vida iba a ser un infierno, porque la gran parte de sus compañeras estaban enojadas por la atención que ella estaba adquiriendo. Además de que no podría soportar la vergüenza de fallar frente a tanta gente.
Se sentía bastante rara. No le gustaba llamar la atención y mucho menos de esa forma. Era como si ella fuera un fantasma, o una persona que ellos conocían, pero era estúpido. ¡Ella no conocía a ningún capitán o teniente! Además, eso hacía que su autoestima se fuera por los suelos. ¿Tan horrenda era? En cualquier momento iba a comenzar a llorar, y no quería hacer eso, mucho menos enfrente a todo el Gotei 13. Respiro una y otra vez, tratando de hacer que las lágrimas reprimidas en sus ojos no se desprendieran.
Al estar tan sumergida en sus pensamientos, Orihime no se percato de que el próximo turno era el de ella. Una de las chicas, cuyo cabello era verdoso y tenía unos enormes ojos azulados, le dio un leve toque en su hombro de manera amigable.
—Inoue Orihime— llamo por segunda vez el teniente del primer escuadrón, en tono serio. La chica se coloco de pie, con sus mejillas hirviendo. Genial, ya había comenzado con su primera vergüenza. ¡Frente a toda esa gente! Todo por estar perdiéndose en sus pensamientos. Respiro hondo y se camino hasta el medio, donde debía mostrarle a todos esos tenientes y capitanes que era ella capaz de hacer, para así ser seleccionada en alguna división o enviada nuevamente a la Academia. Y rogaba a Kami-sama que la ultima no fuera la correcta.
—Inoue-san, ¿Cuál es el nombre de su Zampankuto?— pregunto Chōjirō Sasakibe, con voz tranquila, mientras una leve sonrisa aparecía en su rostro, tratando de tranquilizar a la ya muy nerviosa joven. Orihime desvaino su zampankuto y la miro antes de responder.
—S-six Ten No Tate— balbuceo algo nerviosa. Ahora no solo tenía las miradas de todos los capitanes y tenientes, sino que sus compañeros de clase la estaban observando fijamente. A su mente llegaron los recuerdos sobre la conversación que había escuchado, ellos pensaban que ella iría a la cuarta división, pero ella les mostraría que eso no era cierto. Que ella podía ser una buena shinigami si se lo proponía. Después de todo, purificar hollows es algo bueno, ¿no? Pues entonces no lastimaría a nadie.
— ¿Puedes liberar el shikai?— pregunto nuevamente el teniente de la primera división. La chica observo con el rabillo del ojo como aquellos seis chicos y chicas aun mantenían su mirada fija en ella, con algo de… ¿esperanza? ¡No! Ella debía estar equivocada, ¿Por qué deberían mirarla de esa manera? Asintió a la pregunta.
—U eikushīrudo— (*Despierta escudo) rápidamente su zampankuto creció un par de centímetros más, volviéndose mucho más delgada y adquiriendo una empuñadura negra y amplia, donde dos flores de seis pétalos azules se podían apreciar incrustados. Tsubaki le había explicado que las dos flores podían ser conjuradas con algo parecido a Sōten Kisshun y que con estas podía curar o renegar los eventos ocurridos sobre algún objeto en específico. Aun no lo llevaba a cabo, pero pronto lo practicaría, a ver cómo era.
Para poder ver cómo funcionaba el shikai, el teniente de la primera división envió a un shinigami de la undécima división, quien debía comenzar una batalla con la chica. Hasta el momento, solo diez jóvenes-de los treinta- habían logrado pasar la prueba. Orihime observo a su 'rival'. Un joven de cabello azulado y cuya zampankuto ya estaba liberada, el chico no debía tener más de veinticinco años-según supuso Inoue. Entre los lugares donde estaban los capitanes, Orihime pudo escuchar como una mujer le pegaba al capitán de cabello naranja, advirtiéndole que debía sentarse y no ser un… ¿macho en celo? ¿En serio? ¿Por qué le llamaba de esa manera? Orihime negó la cabeza y se enfoco en el shinigami. "Enfócate, Orihime, enfócate."
Antes de que pudiera darse cuenta, el hombre le había lanzado un ataque color verde. Orihime lo esquivo con shumpō, moviéndose a otro lado, sujetando fuertemente a Six Ten No Tate. Podía escuchar como Tsubaki comenzaba a maldecir y a ordenarle como debía atacar. El espíritu se hallaba de brazos cruzados, observando con mala cara lo que estaba ocurriendo. Con un "Hai" mental, la chica se coloco en posición de ataque. —Haku no sora o kiru— (*Corte de los Seis Cielos Nocturnos) grito la chica, moviendo en ángulo horizontal su zampankuto. De esta, una ráfaga dorada-bastante brillosa- salió y se dirigió a su enemigo, quien logro esquivarlo con algo de trabajo debido a su velocidad. El ataque fue a parar de lleno en contra de una pared, destrozándola y provocando los murmullos en los testigos. Orihime ya había practicado su shikai en su mundo interior, pero jamás se había percatado de lo peligroso que podía ser este. La pared se hizo pedazos, levantando polvo por todo el lugar.
El shinigami se lanzo hacia Orihime con su zampankuto en mano, siendo detenido por Six Ten No Tate cuando este estaba a escasos centímetros del rostro de Inoue. Las dos zampankutos de debatieron en un duelo por quien era más fuerte, hierro con hierro, logrando que varias chispas de fuego se esparcieran por ambos jóvenes, mientras que el joven espíritu de Six Ten No Tate no dejaba de repetirle a Orihime lo que debía hacer. El encuentro duro hasta que la chica decidió alejarse-a pesar de que Tsubaki le dijo que no-, utilizando shumpō. Pero antes de que Orihime lograra alejarse por completo, una ráfaga verde le impacto fuertemente, haciéndola volar por los aires hasta caer al suelo, dando varias vueltas, raspando sus manos y sus piernas en el trayecto. Gimió ante el dolor en su torso y manos, por las cuales comenzaba a recorrer la sangre, Orihime llevo su mano izquierda a su rostro, limpiando rastros de sangre de sus labios y nariz, para luego comenzar a colocarse de pie con ayuda de su zampankuto. En su mundo interior, Tsubaki estaba furioso, deseaba tomar entre sus manos al shinigami y degollarlo por haberle provocado dolor a Orihime, de la misma manera que un capitán de cabello naranja estaba siendo sujetado por cuatro chicos para que no pudiera entrar a intervenir en el campo de batalla.
El shinigami se abalanzo nuevamente a la chica, pero Orihime ya tenía sus dedos en posición para lanzar un hechizo. — Hadō #1 Shō— (*Impacto) el joven de cabello azulado salió disparado por los aires ante el impacto del hechizo, dándole un breve momento a Orihime de que pudiera tomar su zampankuto con fuerza y comenzar nuevamente a intercambiar golpes con el shinigami. El sonido de los metales resonaba en todo el pequeño 'estadio' donde los capitanes y tenientes observaban el desempeño de la joven con bastante asombro al ver como la chica podía pelear y lanzar hadō sin confundirse. — Hadō #1 Shō— grito la chica, haciendo retroceder al shinigami con el impacto del hechizo azulado. —Haku no sora o kiru— volvió a gritar Inoue, liberando una vez más una ráfaga dorada, que esta vez impacto de lleno al shinigami, haciéndolo volar por los aires hasta caer al suelo, con rastros de sangre en su cuerpo. El joven trato de colocarse de pie, pero las heridas eran bastante fuertes como para que pudiera moverse.
Orihime mordió sus labios, ella no deseaba atacar de esa forma al joven, pero una fuerte adrenalina la había invadido. Negó la cabeza para luego lanzarse a correr a auxiliar el herido shinigami. — Sōten Kisshun— invoco cuando estuvo al lado del joven shinigami, quien la miro asombrado. De su zampankuto, específicamente de las dos flores de seis pétalos, surgió una ráfaga, que luego se convirtió en un domo dorado, el que se coloco sobre el chico y rápidamente comenzó a curar sus heridas. —Lo lamento, no fue mi intención herirte— se disculpo la chica, con un dejo de tristeza y desilusión en la voz.
—No es nada. Además, deberías alegrarte, has causado muy buena impresión. La única que en realidad ha podido vencerme en menos de cinco minutos. — la chica se sonrojo ante las palabras del chico, para que luego el domo se desintegrar y volvieran a aparecer en su zampankuto las flores de seis pétalos. El chico ya estaba completamente curado cuando recibió la orden de retirada por parte del teniente Chōjirō Sasakibe .
—Excelente utilización de Hadō y muy buena forma de utilización de su zampankuto, Inoue-san. Es bastante curioso ese último hechizo lanzado. ¿Cómo surgió?— pregunto el teniente de la primera división con cierta curiosidad en su voz. Orihime se coloco de pie, para luego llevar su mano derecha detrás de su cabeza.
—Y-yo no sé. Tsubaki-kun solo me dijo que lo utilizara. Verdaderamente no sé de dónde viene, quizás puede venir de un otra dimensión donde los duendes viven y lo utilizan, aunque quizás sean los duendes azules…— comenzó a parlotear Orihime, imaginando el mundo donde viven los duendes azules, esos que siempre estaban robándole sus cosas en su habitación. El teniente la escucho, aun perplejo ante todos los saltos conversacionales que estaba haciendo la chica.
—Disculpe, Inoue-san. ¿Quién es Tsubaki-san?— cuestiono el hombre, mientras que seis de los jóvenes-aquellos que siempre estaban mirándola- continuaban riendo en voz baja ante su salvaje e indomable imaginación, provocando la chica se sonrojara por la vergüenza.
—Ahh—coloco su dedo índice frente a ella— es el espíritu de Six Ten No Tate— explico calmadamente, aun sonrojada. El teniente asintió y luego de haber elogiado sus técnicas, envió a la chica a tomar un descanso. Orihime camino hacia una esquina, recostando su cuerpo en una de las paredes. Le dolía un poco las heridas de los dedos y de las piernas, pero no era algo que no pudiera soportar. Tsubaki la aconsejo a que convocara nuevamente el domo y así lo hizo. Estar dentro del domo era algo sumamente extraño pero al mismo tiempo sumamente agradable. Podía percibir una gran tranquilidad. Minutos después, ya no había dolor y ni heridas. Suspiro para luego cerrar los ojos. Ahora debía esperar a que le dijeran en que división iba a entrar-si es que entraba. Supuso que serian un par de horas, ya que aun quedaban un par de chicos por examinar.
—Muy buena demostración, Inoue— Orihime dio un salto al escuchar la voz inesperada de una mujer. Al encontrarse frente a frente con cinco de los seis jóvenes que la estaban observando durante tanto tiempo, la chica se volvió a sonrojar. La joven que había hablado era un poco más baja que ella, de cabello negro y lacio, además de corto, sus ojos eran de un profundo color purpura. Al lado de esta había una mujer un poco más alta que ella y de una hermosura inexplicable. La shinigami era rubia y con unos ojos azules-muy claros- que hacían que Orihime pensara en la lluvia. No sabía porque, pero quizás era por el dejo de tristeza que se podía apreciar en ellos, como si hubiera perdido a alguien importante. Ambas eran tenientes.
Junto a las dos mujeres, un capitán de cabello blanco y ojos claros. A Orihime le dieron ganas de abalanzarse y abrazarlo, se veía tan tierno, un niño con cabello blanco. Pero si era capitán, era por algo, así que decidió apartar a lo más profundo de sus pensamientos esa idea de abrazarlo, no deseaba problemas. Subió un poco la vista para ver al otro capitán, de cabello rojo y de ojos oscuros, el chico tenia las cejas más asombrosas que Orihime había visto. ¡Eran tatuadas! "¡Asombroso! Pero, ¿habrá dolido? ¿Cómo me vería yo con unas cejas tatuadas?" nuevamente su indomable imaginación comenzaba a hacer mella en su cerebro. Por último, pero no menos importante-sobre todo por el temblor en sus piernas y la forma en que su garganta se secaba- estaba el capitán de cabello naranja, cuyos ojos eran acaramelados. De todos los ojos-incluyendo el de ambas chicas- esos ojos eran los más hermosos que Orihime había visto en toda su vida-incluso pensaba que si hubiese vivido otra vida, jamás habría encontrado ojos de igual color. "Me pregunto si sabrán a caramelo…" A pesar de que hasta hacia una hora atrás ella lo había visto con el ceño fruncido, ahora su rostro se veía un poco más relajado, aunque aun se era visible un mínimo rastro de ese curioso y graciosos fruncido.
— ¡Arigatou gosaimasu!— exclamo con alegría. Eso era raro, no los conocía y sentía muy dentro de ella que ellos eran confiables y al solo verlos sentía una alegría inexplicable. Las dos chicas sonrieron de forma cálida. —Creo que saben mi nombre, pero yo no sé los de ustedes, gomen. — mascullo en voz baja, casi inaudible. Los cinco chicos agradecieron a Dios de que ya conocían lo suficientemente bien a Inoue como para saber lo que decía cuando estaba mascullando en voz baja.
—Soy Kuchiki Rukia, teniente de la decimotercera división— se presento la shinigami de cabello negro. Por su forma de presentarse y por los guantes blancos que tenía en sus manos supuso que debía ser parte de un clan muy prestigioso. "Ahh, claro, tonta. Ella es debe ser pariente de Kuchiki-sama" se dijo a su misma.
—Matsumoto Rangiku, teniente de la decima división— dijo muy alegre la mujer de cabello rubio. Orihime recordó lo que decían sus compañeras en la Academia, Rangiku-san era la shinigami más alegre y fiestera de todas, y verdaderamente se veía. A Inoue le pareció extremadamente amable.
—Hitsugaya Toushiro, capitán de la decima división— la voz fuerte del capitán hizo dudar a Orihime sobre cuántos años tenía. Para ella, él aparentaba once tiernos años, pero ahora que lo veía tan serio, dudaba mucho que esa fuera su edad. "A menos que haya entrado al reino de los duendes azules y hayan encontrado la forma de ser jóvenes por siempre. ¡woa! ¡Eso sería asombroso!" pensó la joven, imaginándose al capitán junto a los malévolos duendecillos, peleando por quien debía dominar la fuente de la juventud.
—Abarai Renji, capitán de la segunda división— dijo el joven con cejas tatuadas. Orihime se dijo a si misma que algún día le preguntaría cuanto había dolido tatuárselas, por que de seguro si debió doler. Aunque viéndolo bien, el capitán parecía valiente por demás, así que quizás no le había dolido. "Y aun sigo pensando en cómo se verían en mi. Quizás me vea rara. Le preguntare a Tsubaki-kun si desea hacerse unas cejas así, sería muy gracioso verlo de esa manera" pensó Orihime, mientras que en su mundo interior Tsuabi dejaba escapar un gruñido. "Ni loco, ya con este tatuaje de las malditas flores me basta. Y te verías ridícula, mujer."
—Kurosaki Ichigo, capitán de la quinta división— entre todos, Ichigo era el menos que deseaba presentarse. Estaba feliz por encontrarla, pero ver a Inoue sin memoria, siendo una shinigami… y teniendo que presentarse como si acabaran de conocerse, después de todo lo que habían vivido juntos, de todas sus desventuras… y de conocer que ella había estado enamorada de él durante mucho tiempo, hacia que un inexplicable y doloroso nudo se formara en su garganta. La chica formo una 'o' en sus labios, antes de que sus ojos se llenaran de un inexplicable brillo y un sonrojo en sus mejillas en cuanto Ichigo dijo su nombre.
—Kurosaki-taicho, ¡usted es el gran héroe de la Sociedad de Almas! ¡Derroto al traidor de la Sociedad de Almas utilizando una fuerza de poder inexplicable! ¡Usted es asombroso!— Ichigo no sabía si quería sonreír de alegría de que al menos hubiera leído de él y lo encontrara 'asombroso' o gritar y maldecir de que lo recordara porque lo había leído en un libro y por qué le estaba diciendo 'usted' y 'taicho' en vez de su 'kun'. Eso definitivamente era irritable. Pero debía controlarse, no quería hacerla sentir mal, así que sonrió de manera agridulce, sonrisa que solo fue captada por Rukia.
—Arigatou, Inoue. — respondió, asintiendo, aun con esa sonrisa agridulce que solo salía a relucir en momentos triste y depresivos, como el día antes del aniversario de su madre o cuando a ella-Inoue- la secuestraron los arrancar.
—Muy buenas habilidades las de tu zampankuto, Inoue-san— comento Toushiro, luego de que un silencio se extendiera entre los jóvenes. Jamás se habían sentido tan incómodos al estar frente a una amiga. Ichigo tenía deseos de decirle todo, pero Rukia se lo prohibió. Ningún shinigami que había fallecido 'propiamente' podía conocer sobre su vida anterior, así que según las palabras de Matsumoto, 'ellos debían volver a ganarse la confianza y amistad de Inoue' nuevamente.
—Arigatou, Hitsugaya-taichou— exclamo nuevamente la chica, con sus mejillas sonrojadas. Por lo que los chicos podían ver, Inoue no había cambiado en nada, solo bastaba recordar cómo había comenzado a hablar sobre los duendecillos azules al teniente de la primera división. —No sé porque, pero tengo un pequeño presentimiento de que los conozco. Aunque solo pueden ser los duendes azules. Son muy malos y hacen que tenga recuerdos extraños…— ahora era el turno de que los cinco jóvenes se quedaran frisados. Inoue estaba admitiendo que ella tenía el presentimiento de que los conocía. Eso era bueno, ¿cierto?
—Ah, Inoue. — llamo Ichigo, haciendo salir de sus pensamientos a la chica, quien ya comenzaba a hablar sobre las invasiones alienígenas. — ¿Por qué tienes ese presentimiento?— cuestiono algo esperanzado, mientras que sus otros compañeros esperaban la respuesta. Orihime se llevo un dedo a su mejilla, para luego morder su labio inferior.
—No lo sé, Kurosaki-sama. Quizás es que su ceño fruncido me recuerda algo, pero no sé. — Matsumoto ahogo una risa, mientras que Renji y Rukia comenzaron a reírse ante la mirada de horror de Ichigo. No solo decía que solo recordaba un ceño fruncido, sino que lo llamaba 'Sama', eso sin duda lo hizo sentir como un anciano.
— ¡Oi, Inoue!— la chica lo miro confundida, al ver la mirada ofendida de Ichigo. Realmente ella no sabía que había hecho. ¿Había dicho algo mal? ¿Le había faltado el respeto al gran héroe de la Sociedad de Almas? Sus mejillas se volvieron mucho más rojas- si es que era posible— No me llames, 'sama', puedes llamarme Kurosaki-kun.— maldita sea, estaba haciendo el ridículo de su vida, y lo peor es que tenia a tres personas-Matsumoto, Rukia y Renji- riéndose de él, en su propia cara y que podía apostar su vida que no iban a dejarle pasar esa. Si no fuera porque podría asustar a la pobre Inoue, ya hubiera comenzado a gritarles.
¿Enserio él le estaba solicitando que lo llamara con el sufijo 'kun'? ¡Eso era embarazoso! Él era un capitán, debía tratarlo con sumo respeto. Antes de que la chica pudiera decir algo, un grupo de compañeras la llamaron, pero antes de llamarla, habían comenzado con los tan odiados 'kyas' hacia los tres capitanes, provocando un profundo suspiro de desesperación en Ichigo.
¿¡QUE LE HABIA HECHO A KAMI-SAMA PARA MERECER ESTO! Él no era el mejor hombre, eso lo sabía. Había soñado de manera inapropiada sobre su amiga, la que estaba ahora frente a él desmemoriada-y por la cual su hollow no dejaba de decir cosas muy imprudentes que él estaba decidido a ignorar- ¡pero él era bueno! Había realizado sus plegarias cuando era debido, incluso había salvado a la Sociedad de Almas y a Karakura-sin mencionar la dimensión real- de Aizen, y de Tsukishima y Ginjou, y aun así, Kami-sama le pagaba de esa manera. Con unas insoportables chicas que se la pasaban gritándole, con su amiga-la que estuvo enamorada de él- sin memoria, llamándolo 'sama' y solo recordando un 'ceño fruncido', además de que lo conocía solo por los libros. "Dios, esto no puede ser peor, ¿verdad?" se dijo a sí mismo, mientras que su hollow le susurraba que debía evitar que Inoue estuviera con tan 'malas amistades'. Si, era curioso, incluso era el colmo, de que su hollow… si, si, un hollow sanguinario, mercenario y sádico, hablara de malas amistades, como si él fuera un profesor de instituto preocupado por su estudiante estrella. "Es un buen fetichismo, rey. Imagina a la princesa vestida de estudiante traviesa… podríamos ser el profesor. Siempre supe que tenias una mente pervertida, rey" Ichigo grito en su mundo interior. "¡Cállate, maldito pervertido! ¡Y deja de pensar en Inoue de esa jodida forma!" No, definitivamente Ichigo no podía estar peor.
—Sayonara, Kurosaki-sama, Matsumoto-fukutaicho, Kuchiki-fukutaicho, Hitsugaya-taichou y Abarai-taicho— la chica hizo una reverencia antes de irse con su grupo de compañeras, específicamente tres chicas, las únicas que habían pasado y por las cuales Ichigo sentía cierto 'miedo'. Si, Ichigo sentía escalofríos gracias a las miradas que le estaban dando esas chicas.
Y por lo visto, nada iba a hacer cambiar a Inoue de que dejara de llamarle, Kurosaki-sama.
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Todos los capitanes y tenientes yacían en silencio, mientras Yamamoto hablaba sobre los nuevos jóvenes shinigamis que integrarían las fuerzas del Gotei 13. No era sorpresa para nadie que Inoue Orihime fuera una de los veinticinco jóvenes escogidos para unir las fuerzas, después de todo, había desempeñado extremadamente bien su shikai y su utilización de hadō. Ahora era el turno donde los capitanes recibirían los nombres de los shinigamis que entrarían a sus divisiones. Ichigo ya lo tenía planeado, Inoue entraría a su división, así él podría protegerla y evitar a toda costa que entrara en peligro, no importaba cuanto tuviera que pelear, él la iba a tener en su división. La tendría lo suficientemente cerca como para no percatarse cuando algo estuviera mal.
Pero, lamentablemente para Ichigo, las cosas no siempre eran como él deseaba que fueran.
—Solicito a Inoue Orihime para que una las fuerzas de mi división. Debido a que no tengo un teniente en estos momentos, y ninguno de mis subordinados cumple con los requisitos sobre el buen uso de hadō y un buen manejo de shikai, además de que he podido leer sus índices académicos, tuvo excelentes calificaciones en ortografía, dibujo y todo referente a gramática y kido. Solicito que Inoue Orihime sea la nueva teniente de la sexta división. — Rukia solo pudo observar preocupada a Ichigo, de la misma manera que lo hicieron Renji, Momo, Hitsugaya y Matsumoto.
— ¡Imposible! Ella no puede entrar a tu división y mucho menos ser tu teniente, Byakuya. — grito Ichigo enojado, cerrando sus puños con fuerza. Ni loco dejaría que Orihime fuera la teniente de ese bastardo. Inoue no era Renji, ella no podía hacerse cargo de todas las tareas dadas a los tenientes, lo sabía muy bien, conocía el trabajo que tenia Rukia y su propia teniente, Momo. Él no lo permitiría.
— ¿Estas implicando que deseas que Inoue Orihime se una a tu división, Kurosaki?— cuestiono con tono frio Byakuya, observando seriamente al capitán de cabello naranja. El resto de los capitanes y tenientes se mantenían en silencio. No todos los días había situaciones que implicaban tanta tensión-y chicas guapas- en ellas.
—Sí. Ella debe unir mi división. — argumento Kurosaki. Rukia suspiro, esto no era nada bueno, ni Ichigo ni su Nii-sama iban a ceder ante el otro. Entendía que Ichigo estuviera molesto, después de todo él solo deseaba proteger a Inoue, pero entendía también a su Nii-sama. Él necesitaba un teniente eficiente e Inoue tenía excelentes calificaciones y había demostrado buen dominio en las utilidades básicas, además de que ese era un gran triunfo en la carrera de cualquiera, ser teniente sin ni siquiera llevar dos días de graduado de la academia.
—Eso no tiene sentido alguno, Kurosaki. Estas tratando de condenar a esa chica a que sea parte de tu división, ganado un puesto bajo, cuando tiene el potencial de ser una teniente. — espeto Byakuya, con su tono de voz glacial. Ichigo deseaba abalanzarse sobre el hombre con Zangetsu. ¿Qué quería implicarle? ¿Qué era un egoísta? Pues sí, sí lo era. Él no permitiría que le sucediera nada a Inoue, ya lo había permitido una vez, no abría una segunda.
— Yo voy a proteger a Inoue, no importa quién se interponga, yo voy a protegerla…—
— ¿Acaso estas escuchando a tus pensamientos egoístas e irrelevantes? Le prometiste a la Inoue Orihime que murió que la protegerías. Esta Inoue Orihime, por más parecida que sea, por más que sea su propia alma y esencia no los conoce, no te conoce. Es un nuevo ser. No le debes ninguna protección o juramento. — argumento nuevamente el hombre. Por más que Rukia deseara apoyar a Ichigo, su hermano tenía razón. Habían hablado con ella, ella les había tratado como amigos, es cierto. Pero ella no los iba a recordar jamás, porque sus memorias fueron perdidas para siempre y no había forma alguna que ella volviera a recordarlos, era sencillamente imposible. Inoue podría tener uno que otro recuerdo fugaz o presentimiento, pero jamás volvería a recordar su pasada vida. Ellos tendrían que formar nuevamente sus lazos de amistad, e Ichigo no lo estaba haciendo fácil.
Aunque pareciera extraño, solo Matsumoto y Rukia estaban de acuerdo con Byakuya. Toushiro, Renji e Hisagi estaban de acuerdo con Ichigo. Con memoria o sin memoria, era Inoue Orihime, la chica a la que había prometido proteger y a la que le había fallado dos veces. Los tres capitanes estaban de acuerdo con que Inoue fuera enviada a la división de Ichigo, allí estaría cerca de un amigo, y podrían construir sus lazos de amistad nuevamente, además de que nada iba a sucederle a la chica mientras estuviera cerca de Kurosaki.
Antes de que Ichigo respondiera a Byakuya de manera grosera, el capitán general intervino, pegando en el suelo con su bastón. Ambos capitanes se mantuvieron en silencio y esperaron a que el capitán hablara. Después de todo, el único que tenia la palabra final era el comandante general.
—Nunca hemos admitido un teniente que salga directamente de la academia— Ichigo escucho atento, hasta ahora tenía las de ganar. —Pero Inoue Orihime ha demostrado una gran capacidad en los elementos básicos, sin añadir que siendo una humana ayudo a la Sociedad de Almas-aunque la Cámara de los 46 se haya opuesto.—Hubo un corto silencio, donde el capitán parecía procesar la información. Tenía frente a él a dos importantes hombres solicitando una shinigami. Byakuya, proveniente de uno de los clanes más importantes y Kurosaki, uno de los héroes más importantes de la Sociedad de Almas. El comandante se lo debía a Kurosaki Ichigo, pero a pesar de que se lo debía, la 'balanza' se inclinaba hacia Kuchiki. La joven shinigami tenía los conocimientos necesarios-según sus índices académicos- para cumplir con el requisito y el vacio de teniente de la división de Kuchiki. Además, la chica no era cualquier alma, era el alma de una de las chicas que mas aporto a la Sociedad de Almas en la Guerra de invierno, había curado a la gran parte de los shinigamis caídos, incluyéndolo. El capitán rompió el incomodo silencio. —Ciertamente Inoue Orihime cumple con los requisitos para ser la nueva teniente de la sexta división, por lo que no tengo objeción alguna. — finalizo el hombre.
El reatsiu de Ichigo se elevo levemente. Como deseaba asesinar a Byakuya, había obtenido a Inoue como teniente. Renji negó la cabeza, "Pobre Inoue-chan" pensó, recordando su tiempo como teniente de Kuchiki. La pobre chica sí que no iba a tener una buena estadía con su exigente ex capitán.
Sin más, luego de haber enviado a las diferentes divisiones varios jóvenes shinigamis, donde a Ichigo le tocaron seis jóvenes-gracias a Kami-sama que no eran ninguna de las 'freaks' que siempre gritaban, sino seis hombres, salió molesto de la sala, luego de finalizada la reunión.
—Maldito bastardo. Juro que si a Inoue le sucede algo, lo matare como a un perro. — maldecía Ichigo, caminando con sus puños aun cerrados. No era posible que ese maldito idiota de Byakuya pudiera ser el nuevo capitán de Inoue. Solo pensarlo le daban nauseas. —Maldito hijo de perra— continúo maldiciendo. De un momento a otro, un gran puñetazo lo hizo caer al suelo. No tenía que abrir los ojos para saber quién era. —Maldita enana, ¿Por qué carajos me pegas?— grito enojado, colocándose de pie.
— ¡Por estar hablando de mi Nii-Sama de esa manera! Acéptalo, Inoue no está ni estará en tu división. Así que tus planes de conquista tendrán que cambiar— le espeto la joven shinigami, cruzando sus manos frente a su pecho.
— ¿Planes de conquista? ¿Qué demonios, Rukia? ¡A mí no me gusta Inoue! ¡Y no soy un maldito pervertido! Solo estoy preocupado de lo que puede pasarle a Inoue, yo le prometí que la protegería, y estando con Byakuya no podre cumplir con mi maldita promesa. ¡Así que deja tus malditos dramas shoujo!— grito exasperado. Él jamás aceptaría algo así, mucho menos a una mujer como Rukia. ¡Jamás de los jamases! Prefería mil veces morir a eso.
Rukia se mantuvo en silencio un minuto, su rostro en blanco. Luego de ese minuto, la chica comenzó a preocupar a Ichigo por su reciente sonrisa maliciosa. El chico prefirió continuar con su camino, olvidándose de la joven shinigami. —Así que Inoue no te gusta, ¿cierto?— Ichigo asintió seriamente, no demostrando ningún tipo de sentimiento en su rostro. —Vale. Entonces si por casualidad yo me propusiera emparejar a mi Nii-sama con Inoue, no te va a importar, ¿cierto?— nuevo asentimiento de Ichigo. El capitán estaba serio mientras asentía, mientras que su hollow gritaba en su mundo interior. Él no iba a admitir nada… ¡primero muerto! Gracias a Kami-sama que él no había reaccionado de ninguna forma cuando se entero de que Inoue estaba enamorada de él. ¡Ese era su maldito y jodido problema, no el de Rukia o Matsumoto! Se negaba rotundamente a aceptar algo frente a ellas. Pero escuchar sobre las intensiones de Rukia, hacían que su estomago diera un vuelco en repulsión. Solo bastaba en imaginar a Orihime siendo tocada por Byakuya para que una furia irreverente se apoderara de él. Deseaba golpear todo a su paso, y maldecir hasta que no tuviera voz. —Bien, creo que Nii-sama haría una muy buena pareja con Inoue. Hace falta una nueva presencia femenina en la casa Kuchiki, así que ella será bienvenida. Solo tengo que arreglar un par de asuntos, invitarla más…. —un fuerte agarre en su mano izquierda la hizo detenerse, antes de que una gran fuerza la impactara contra una de las paredes de la quinta división. —…Ichigo…— llamo sorprendida Rukia, con sus pupilas dilatadas y preocupada al percibir un reatsiu oscuro provenir de su amigo.
—Voy a decirte una maldita cosa, perra. Ni siquiera intentes hacer que tu bastardo hermano coloque un dedo en Hime-chan…— la hueca voz del hollow de Ichigo resonó por el pasillo, haciendo temblar a Rukia, quien en esos momentos estaba tan asustada como solo lo había estado una vez en su vida… el momento donde Kaien-dono se volvió un hollow. Ver a su mejor amigo con las irises de sus ojos doradas la hizo temblar, mientras que sus ojos comenzaban a cristalizarse. No solo era el dolor físico de estar siendo apretada contra una pared, sino el dolor interno por ver a su amigo de esa forma. Las uñas del chico se incrustaron en sus muñecas, provocando un gemido de dolor por parte de Kuchiki.—… juro que sacare tus ojos y cortare tu lengua y a tu bastardo hermano lo cortare en pedazos. La princesa es nuestra, solo nuestra. Más vale que no intentes alguna mierda hacia ella, porque te costara muy caro, enana— el hollow lanzo una carcajada, antes de liberar el agarre de la joven shinigami, quien se alejo al ínstate de su amigo, dando unos torpes pasos hasta caer al suelo, totalmente asustada. Rukia jamás había estado presente-de esa forma- ante el hollow, y debía admitir que era sencillamente escalofriante ver sus ojos dorados y su lengua azulada. De un instante a otro, el oscuro reatsiu se desvaneció.
—…Ichigo…— la chica de cabello negro se coloco de pie con dificultad, siendo ayudada por su compañero, quien volvía a ser el mismo. Los ojos del chico mostraban culpabilidad, él jamás deseaba asustar a Rukia de esa manera, su hollow había tomado control de su cuerpo en un momento de debilidad. Ver como las muñecas de Rukia mostraban marcas de sus uñas incrustadas hicieron que su estomago diera un vuelco en desagrado. ¿Él le había hecho eso?
—Lo lamento, Rukia. No fue mí…—
—Olvídalo, solo mantelo controlado. — susurro la chica, con su rostro pálido. Eso no estaba nada bien. Había perdido el control de su hollow y este había atacado a su mejor amiga, gracias a Kami-sama que pudo recuperar su cuerpo rápido, sino estaba seguro que hubiera ocurrido una desgracia. —Debo regresar a mi división, te veré luego. — comento la chica, comenzando a caminar. Ichigo bajo su rostro, totalmente molesto con lo que había ocurrido. No, no solo era molestia, no solo era enojo, era tristeza, era depresión de haber atacado a su mejor amiga. Kuchiki se detuvo a un par de pies, antes de dar la vuelta para ver a su amigo. —Dije que no era nada, fue un error de tu parte, nada que lamentar, solo… mantenlo controlado, Ichigo. — le volvió a decir la joven. El capitán asintió, antes de volver a utilizar shumpo. Una vez más había comprobado que él mismo era el peligro para sus amigos. Él no podía salvarlos de él mismo, por eso decidió que él no se acercaría a Inoue. Ella estaba comenzado de cero, ¿cierto? Pues entonces ella no tendría ningún sentimiento hacia él y él no iba a hacer que estos nacieran. Mientras más alejada estuviera Inoue de él, era mucho más seguro. Era obvio que su hollow quería a Inoue, la quería y podría provocarle un gran daño y él no se lo perdonaría. Se juro a si mismo que él no le daría motivos a Inoue para que volviera a enamorarse de él, se mantendría alejado. Quizás el que ella haya sido elegida como teniente de Byakuya no era tan malo después de todo… podía conocer a otras personas que no fueran un riesgo para ella…
Nuevamente había comenzado a llover en el seireitei. Nuevamente, como había ocurrido durante tantos años, un chico maldecía y lloraba internamente, una gran lluvia volvía a opacar el sol que había resurgido en su interior-el grito de un hollow podía escucharse por todo su mundo interior-, mientras que una chica deseaba que la lluvia conectara su corazón con alguna persona de la misma manera que lo hacía con la tierra y el cielo.
So if you love me
Why'd you let me go?
Violet Hill — Coldplay
Review?
Sayo!
~ ~Killerqueen~ ~
