-Ven, ven conmigo.- No, no estaba de broma, estaba serio, con una mano tendida hacia él.
¿Son recuerdos? ¿Por fin estoy recordando? ¿Por fin sabré quién soy? ¿Quién eres?
Atravesaron la ciudad en un suspiro. La gente asustada fue a refugiarse a sus casas; un peligroso pirata era perseguido por la Marina, el pánico había cundido por las calles… pese a que paradójicamente, era ese mismo pirata el que se paraba a disculparse cada vez que rompían algo.
"Esta ciudad apesta a gente podrida".
"Yo… me avergüenzo de ser noble."
"Mi peor miedo es quedarme en este país y convertirme en alguien como ellos."
Las voces del pasado seguían resonando en sus oídos.
Siempre había sabido que algo malo le había pasado y que por ello su abuelo le había dicho que era mejor olvidar. La duda entró en su mente cuando un dolor abrasador se pegó a su piel. Por un segundo, sintió su cuerpo en llamas y casi tuvo que detenerse a buscar aire. Eran llamas, pero diferentes a las que Portgas dejaba a sus pies a cada paso, era un fuego oscuro e intenso, cargado de odio. En un segundo lo sintió… por un segundo, le dio miedo recordar.
Pero en el siguiente segundo, levantó la cabeza y le vio; Ace tan solo reía, seguro de sí mismo, corriendo a toda velocidad y saltando por la ciudad, ajeno a la tempestad que abrumaba su mente.
Su vista se cegó y de pronto ya no eran un pirata y un marine. Portgas ya no tenía el tatuaje de su espalda ni él su pesada capa de capitán. Tan solo eran dos niños, armados con tuberías, gritando y divirtiéndose, causando problemas por donde quiera que pasaran.
Una sonrisa formada en lo más profundo de su corazón llegó a sus labios y supo que, por primera vez, estaba haciendo lo correcto.
Sabo se desabrochó la incómoda capa en un ligero movimiento y, sin dejar de sonreír, se puso al día con su compañero de fuga.
- Ne Portgas, ahora en serio, ¿quién eres?
Con una media sonrisa el chico le miró de reojo y Sabo pudo ver el desafío en su mirada. Suspiró y antes de que pudiera reaccionar, Ace ya le sacaba más de diez metros de ventaja.
- Maldito…
"¡Espérame Ace! ¡Sabo!"
Otra voz, distinta a las de antes.
Sabo aceleró todo lo que sus piernas eran capaces de aguantar. Había sido uno de los marines más rápidos que había en el Cuartel General, no iba a permitir que ese piratucho le ganara.
El viento azotaba sus rostros y Sabo nunca se había sentido tan bien… Atravesaron un bosque e incluso cruzaron otro pueblo. Nada importaba ya, sólo ese sentimiento que comenzaba a surgir en su interior. Un sentimiento que había anhelado en secreto durante mucho tiempo, la libertad.
El paisaje cambiaba a su alrededor a toda velocidad. Lo único constante, los marines incansables que corrían a sus espaldas…
Hasta que por supuesto todo acabó. En un barranco. Enorme.
"Me volveré más fuerte y me convertiré en pirata".
"¡Seré pirata, ganaré, ganaré, ganaré y ganaré hasta ser el más famoso! ¡Y así probaré mi existencia! ¡Todo el mundo conocerá mi nombre!"
"¡Me convertiré en el Rey de los Piratas!"
- ¿Y ahora qué?- preguntó.
- ¿Puedes nadar?
- Sí pero…
- Perfecto, yo no ¡Salta!
Sabo sintió un empujón en su espalda y de pronto estaba en el aire. Cayendo en picado.
"¡Qué buen clima! ¡El día perfecto para zarpar!"
- ¡VOY A MATARTE!
Y mientras caían, la risa que su trabajo siempre le obligaba a contener, brotó de su estómago a carcajadas.
- ¡¿De qué te ríes?! ¡Vamos a morir!- le gritó Ace riéndose a su vez, a su lado, agarrándose el sombrero con fuerza.
- ¡Creo que el abuelo nos está saludando desde allí arriba!
- ¡Estás tan loco como Luffy!
Luffy
Una sonrisa más amplia que el mar.
"Estar solo duele más que estar herido".
"¡Voy a ser el Rey de los Piratas!"
El impacto contra el agua no fue tan fuerte como había pensado. Sin embargo su cabeza no paraba de dar vueltas. En el agua, las imágenes se reflejaban hasta que casi podía tocarlas.
Un sombrero de paja. Tuberías y una chistera negra.
Un tigre.
Un sueño.
Tazas de sake.
Ramen robado.
Hermanos.
Piratas.
"Tan cabeza-hueca como siempre" pensaba mientras tiraba del pirata que se acababa de precipitar por un acantilado confiando en un marine.
