Capítulo cuatro.
¿Ya no sonríes, mensajero?- preguntó el rey Mufasa.
La Nada solamente apretó más la mandíbula.
Ahora frente a ella se encontraban los cinco reyes del pasado, el rey Simba y el león de más allá de las arenas del desierto.
El león negro se lanzó contra los otros reyes; los dos reyes del pasado que Bhati no recordaba sus nombres se lanzaron contra la Nada al momento.
Las mordidas y zarpazos no se hicieron esperar, la Nada por primera vez rugió de dolor cuando el león más majestuoso de esos dos logró darle una mordida en el lomo, al momento el otro león logró derribar al león negro.
La Nada solamente permaneció en el suelo unos leves segundos ya que apenas se puso en pie el Rey Mohatu se lanzo contra ella con un cabezazo que retumbo en esa oscuridad.
Cada rey emanaba una luz mágica que permitía todos pudieran apreciar la pelea. Simba no perdió tiempo, él y su padre se lanzaron logrando clavar las zarpas en las patas delanteras de la Nada.
Bhati sabía que con los reyes del pasado tenían posibilidad de ganarle a la Nada ya que ese monstruo parecía no poder con todos los ataques de los poderosos leones que tenía como contrincantes.
El rey Ahadi logró dar un corte en la cara de la Nada con sus poderosas zarpas, la Nada retrocedió un poco.
Bien hecho, hijo- dijo el gran rey Mohatu.
Mohatu, Ahadi- dijo el león más majestuoso- es necesario terminar con el mensajero.
Como ordene, rey Baba- dijeron a coro los reyes.
¿Rey Baba?- repitio Bhati- ¡Increible, usted es el primer rey de los leones!
El rey Baba asintió con una majestuosidad que Bhati nunca había visto en ningún otro león sobre la sábana.
Mi padre provoca ese efecto en los reyes y súbditos- dijo el otro león- mi nombre es Huba.
¡El rey Huba!- dijo Bhati sin poder dejar de mostrar su asombro- Rey Simba- Simba giro a ver a su amigo- ahora entiendo porque la Nada tiene miedo.
Tienes razón- contestó Simba junto a su padre- Sólo los Grandes Reyes pueden derrotarla.
La Nada rugió una vez más, era como si el siguiente round de ese enfrentamiento estuviera a punto de empezar. La sombra no se había equivocado, solamente escuchar el rugido de batalla de la Nada los majestuosos leones se lanzaron contra ella.
Era como ver al día y la noche pelear, cada que las mandíbulas se cerraban era como escuchar al trueno de la tormenta, los zarpazos por ambas partes dejaban cruentas marcas en ambos contrincantes.
El rey Baba tenía una herida en su pata derecha, pero en vez de correr sangre por la herida solamente un brillante mar de luz denotaba donde la Nada había dejado las marcas de sus colmillos.
El rey Mufasa, el rey Ahadi y el rey Simba tenían heridas menores por todo su cuerpo; solamente Simba y Bhati parecían cansados ya que los reyes apesar de estar lastimados continuaban dando batalla a ese emisario de la oscuridad.
Debemos encontrar la forma de detenerle definitivamente- dijo Simba- o nos convertiremos en uno más de los Grandes Reyes del Pasado.
Estoy de acuerdo- dijo Bhati tratando de apoyar su pata izquierda- pero ¿cómo podemos detenerla?
El rey Huba y el rey Mohatu continuaban lanzándose contra la Nada; en ese momento Simba lo vio, los Grandes Reyes del Pasado estaban arrinconando a la Nada, cada vez que esa criatura daba un paso hacia atrás se acercaba más y más al filo de la Roca del Rey.
El rey Mufasa asintió cuando su hijo se giro cómo tratando de darle a entender su plan a su padre.
Solamente así podrás detenerla, hijo- dijo el rey Mufasa.
Simba pareció dudar un momento, su padre lo abrazó con sus poderosas patas.
Eres un gran rey Simba- dijo el rey Mufasa brillando más que nunca con ese brillo de estrella- estoy muy orgulloso de ti.
Gracias padre...- Simba frotó su cabeza contra la melena de su padre como lo hacía cuando era cachorro.
Ahora, hijo- dijo Mufasa separándose del Rey León.
Era momento de terminar con la Nada...
¡Bhati!- rugió Simba.
Entendí su majestad- dijo el joven león colocándose junto a Simba.
A tu cuenta joven rey- dijo el rey Huba.
Una- dijo Simba en voz baja.
El rey Huba y el rey Baba se aferraron a las patas traseras de la Nada.
Dos- continuó Simba.
El rey Mohatu y el rey Ahadi se lanzaron contra las patas delanteras del león negro.
Éste entendió que una vez más había sido derrotado; a pesar de tener las cuatro patas sujetas por los otros leones, la Nada aun logró levantarse con un rugido terrible.
¡Tres!- rugió con todas sus fuerzas Simba.
Simba, Bhati y el rey Mufasa se lanzaron contra la Nada.
Con un poderoso salto el rey Mufasa alcanzó la cabeza de la Nada, el león de sombras rugía mientras las zarpas del rey Mufasa se clavaban en su negra piel. Simba y Bhati dieron tal cabezazo contra el pecho de la Nada que éste perdió el equilibrio.
Tanto la Nada como los cinco leones cayeron en el abismo de sombras que se había formado en la orilla de la roca del rey.
Con un último rugido la Nada se perdió de vista.
¿Eso fue todo?- preguntó Bhati.
El frío comenzaba a disminuir.
Simba no sabía si todo había terminado o si aun faltaba lo peor.
Es todo, hijo- dijo la voz del rey Mufasa.
Simba y Bhati se giraron, detrás de ellos estaban tan magníficos como sólo ellos podían serlo "Los Grandes Reyes del Pasado" cada uno brillando como una más de las estrellas del cielo.
Se ha ido- dijo el rey Baba- ahora joven rey- Simba hizo una caravana- reina con amor, justicia y bondad, las tierras de tus ancestros, tus tierras...
Los cinco leones rugieron y al momento con un brillo aún más magnífico desaparecieron.
Bhati no pudo soportar tanto brillo y tuvo que cerrar los ojos; cuando los volvió a abrir todo estaba como antes de que la Nada apareciera, en el cielo nocturno las estrellas brillaban como diamantes.
Eso fue increible- dijo Bhati.
Tienes razón, increible- repitió Simba sin dejar de ver las estrellas.
Continuara...
