UN MOMENTO PARA SER VALIENTE
4. Tregua no hablada
Sue, cada vez que tiene un rato libre, vuelve a la biblioteca. Sobre todo después de ver lo que le hicieron a Morag.
―No es nada ―les había dicho con una sonrisita nerviosa―. Dijeron que querían enseñarme a quién debía pertenecer mis lealtades… algo sobre mi herencia. En serio, no es de importancia.
Siempre se sienta en el mismo sitio, con un pergamino y el libro. Copia todo lo que podría serle de utilidad. La mayoría de los remedios requieren de un caldero e ingredientes que, dentro del colegio, le es imposible sin saltarse unas cuantas normas del colegio.
Y no tiene valor para hacerlo.
Así que copia los hechizos y los repite una y otra vez en su cuarto, tras el dosel de su cama. No ha vuelto a hablar con Padma del tema. En realidad, no ha vuelto a hablar de lo que pasa en el colegio con nadie.
Y no porque ella no quiera.
Nota como sus amigas la rehúyen siempre que hablan de ello. Que cada vez que se acerca las conversaciones cesan. Y quiere sentirse enfadada, clamar a los cuatro vientos que merece una oportunidad. Pero lo único que se siente es alivio. Porque sabe que esas conversaciones supondrían saber.
Saber de cosas que es mejor no saber.
Como las pintadas en los corredores. O quién ha forzado el despacho de Slughorn.
Además. Sue tiene su propio secreto. No es una cosa grande, de hecho es una tontería. Tiene un secreto alto, delgado y con el pelo negro. Tiene un secreto que siempre está en la biblioteca y que siempre le alcanza el libro de "Conceptos básicos de la sanación" antes de que ella llegue a buscarlo.
Y puede que no hayan vuelto a hablar, pero tampoco hace falta. Sue le ha pillado más de una vez mirándola por encima del libro que lee.
Es raro.
Tienen una extraña tregua que se desarrolla únicamente en la biblioteca. Y no es como si Nott le cayera bien, pero le produce una curiosidad insalubre.
Así que si sus amigas no quieren contarle lo que saben, no hay ningún problema. Porque ella también tiene un secreto.
Continuará.
