Hola a todos lamento haber estado tan ausente pero estoy algo apretada en la agenda, tengo próximamente una exposision de trabajos hechos de un curso y no puedo fallar, ademas tuve que ausentarme para apoyar a mi mamá en su festejo de cuarenta años como ex normalista con sus compañeras, por cierto se la paso muy bien, se que hay alguien a quien le debo el capitulo extra y de verdad lo lamento -_-´, pero no te preocupes tendrás tu recompensa, sin mas seguimos con el siguiente capitulo.

Disclaimer; las tortugas no me pertenecen, lo que me pertenece es la loca historia que en este momento estan leyendo.

"CONMIGO O EN MI CONTRA"

En un lugar oculto y fuera de la vista de los mortales, dentro de una celda, una pelinegra algo maltratada yacía en el suelo encadenada a la pared, esperaba la oportunidad de escapar o de ser salvada.

― Marina ―, se escuchó la voz de un hombre ―, espero que te hayas decidido a hablar con nosotros sobre el guardián de tu hijo ―. Pero la mujer ni siquiera se movió.

― Entonces esperaré un poco más… ― Una vez que la mujer estuvo segura de que el hombre se había marchado, pudo decir en un triste lamento

―: Por favor… no permitas que te encuentren y sobre todo, permítele vivir a mi bebé.
En la ciudad de New York, en la guarida de la familia Hamato, Donnie le hacía el primer seguimiento a su hermano.

― Según los análisis te encuentras bien y el feto tiene dos meses y medio de gestación.

― Eso es bueno, ¿no lo crees Leo? ― le decía un animado Mikey a su hermano mayor ― ¿Leo? ― El mencionado estaba algo ido.

― Perdón… ¿que decían?

― Te estaba diciendo que el feto tiene dos meses y que se encuentra bien ― repitió Donnie preocupado.

― Lo siento, te agradezco la información Donnie, es sólo que pensaba en la mujer que me encargo a su bebé, en el peligro que debe estar corriendo y en el destino que nos ha unido, confió en un mutante al cual debería temer.

― Pero si te eligió, es porque muestras la confianza suficiente, no importa lo que seas.

― Por cierto, ¿alguien ha visto a Rafael?

― En su cuarto golpeando su saco de boxeo ―, respondió Donnie con un suspiro cansino.

― ¿Sigue molesto? ― preguntó el de añil.

― Él siempre está molesto, no te preocupes tanto ―, lo calmaba el pecoso ―, ya se le pasará.

― Presiento… que esta vez es diferente ― su voz tenía un matiz triste.

― Oye, no te pongas así, esta fue tu decisión, ten por seguro que para bien o para mal estaremos siempre para apoyarte ―, le apoyó Donnie ―, sólo, por favor, no te dejes matar.

― Gracias chicos ― sonrío el mayor abrazando a los menores, mientras tanto en el cuarto de Rafael éste golpeaba el saco sin ninguna consideración o tipo de piedad, no entendía porque su hermano ponía en riesgo su vida por la de una mujer que ni conocía y una abominación que ni siquiera le pertenecía.

― ¡Eres. Un. Tonto. Leonardo. Hamato!

― Yo no estaría tan seguro ―, se escuchó la voz en la entrada, proveniente del Sensei y padre de las jóvenes tortugas.

― ¡Sensei! ― se sorprendió el quelonio ―, no lo oí entrar ―, realizó una reverencia.

― Lo pude notar ―, la anciana rata observaba el saco que su hijo recién había acabado de golpear ― que tú quieras que todo se haga a tu voluntad, no significa que todos lo quieran así y mucho menos puedes obligar a alguien a hacer tu voluntad.

― Es que no lo resisto Sensei, ¿por qué Leo siempre se va por el camino más difícil?

― Dudo que él lo desee así, por desgracia son las circunstancias las que lo obligaron a estar así.

― Pero él puede elegir, ¿no es verdad?

― Por desgracia Rafael, como líder y hermano mayor sus decisiones no son siempre su elección, ser el líder implica pensar más en los demás que en él mismo, en tanto a esta situación fue cien por ciento su elección esta es su naturaleza, su yo interior.

― No es justo ―, habló derrotado el de carmín.

― Gracias por entenderlo.

― ¡Yo no voy a entender nada!, ¡me niego a perder al estúpido de mi hermano en esta locura! ― comenzó a gritar Rafael.

― ¡Rafael! ― llamo al orden a su segundo hijo.

― ¡Que Rafael ni que nada!, ¡mi hermano acaba de firmar su sentencia de muerte!, ¿y usted quiere que yo lo acepte, así como así? ― antes de decir algo más, Rafael recibió un bastonazo departe de su padre.

― A mí no me vas a levantar la voz, realizarás treinta lagartijas y veinte saltos mortales y tejerás arriba de una pelota y de pie por una hora.

― Pero, Sensei…

― Serán cinco si no empiezas ahora ― advirtió Splinter.

― Hai sensei ― bufó el de carmín, y se dispuso a realizar su castigo, Splinter salió del cuarto de su segundo hijo y se dirigió a la cocina para prepararse un té que calmara sus nervios, al entrar en la cocina se encontró a su hijo mayor quien se encontraba pensativo con una taza de té en las manos.

― Leonardo, ¿te encuentras bien? ― al escuchar la voz de su padre, Leonardo le dio una sonrisa sincera.

― Trato de estarlo sensei, pero no es tan fácil como quisiera ― respondió el mayor preparando un té para su padre.

―Tienes el apoyo de tu familia y amigos ― le animó la anciana rata.

― No de todos ―, recordó con tristeza el mayor de los quelonios ―, Rafael está en contra de esto ― de pronto su sonrisa se volvió triste, a la vez que colocaba la taza de té en las manos de su padre ―, no me sorprende que me lleve la contraria, pero me gustaría que por una vez me apoyara.

― Lo lamento hijo mío, hablé con tu hermano pero se niega a escuchar razones ― comentó el sensei soplando su té ―, sólo el tiempo podrá hacerlo entender, sólo espero que no deba haber heridos en el proceso.

― ¿Por qué me pasa esto a mí?, ¿acaso he hecho algo malo? ― unas lágrimas rodaron por las mejillas de Leonardo, se encontraba aterrado con su situación y su posible futuro, su vida estaba en manos de una bruja a quien desconocía y no había visto, debía estar al pendiente de no ser detectado por seres malignos de quien él no sabía casi nada. Comprendiendo los sentimientos de su primogénito, Splinter lo abrazó como hacía mucho no lo hacía, su hijo necesitaba algo de confort.

― No has hecho nada malo, esto sucedió sin que nadie pudiera preverlo ―, le decía el anciano a su hijo, mientras en las sombras Mikey miraba la triste escena.

― "No es justo, Leo no se merece esto" ― sin hacer ruido, se retiró hacia el laboratorio de su hermano genio ― Donnie…

― ¿Qué ocurre? ― preguntó el galeno sin dejar de ver el microscopio.

― ¿Existe una medicina contra la testarudez? ― el galeno levantó su mirada del microscopio y le hizo una señal para que pasara.

― ¿Rafael? ― era más una respuesta que una pregunta, pero el genio quería darle a su testarudo hermano el beneficio de la duda, Mikey asintió tristemente ― ¿Qué pasó ahora?

― Rafita sigue en las mismas y Leo está muy preocupado para resistirlo, así que pensé…

― Que si drogábamos a Rafael, Leo estaría más tranquilo ―, completó Donnie entendiendo a su hermanito, Mikey asintió de nuevo ―. No Mikey, no existe tal remedio y aunque existiera, ¿crees que Leo estaría de acuerdo con que drogáramos a Rafa? ― Mikey negó ―, además Leo con o sin Rafa estará demasiado inestable los próximos meses.

― Pero sin un Rafa que lo moleste, Leo no sufriría tanto ― Donnie rió ante la insistencia de su hermanito, no podía molestarse con él por su loca idea, después de todo él pensó en hacer lo mismo cuando vieron al Daimio.
En el dojo, Rafael terminaba con su castigo, estaba cansado y se sentó a descansar; una mano con una botella de agua le fue ofrecida, se trataba de Leo y al verlo, Rafael le soltó un golpe en la mano tirando la botella en el proceso y derramando el contenido, el de carmín se levantó para marcharse, pero la voz de su hermano lo detuvo.

― Es mi decisión, Rafael.

― Pero no es la correcta ― lo encaró el de rojo.

― ¿Por qué no es la que tú elegirías?

― ¡No!, ¡porque saldrás herido si sigues con esta tontería! ― Leonardo no se inmutó, respiró profundo.

― Ponte en mi lugar y dime, ¿acabarías con una vida inocente, cuando ni siquiera tienes el derecho de decidir? ― retó el de bandana añil, Rafa por un momento iba a responder, pero por más que lo intentaba no sabía que responder sin sentirse confundido, no quería perder a su hermano ― lo mismo pensé.

― No sabes ni quien, ni como es esa bruja.

― Como dijo el Daimio, tendré que guiarme por su voz.

― ¡Eso no es suficiente!

― Para mí lo es.

― No me agrada esto ―, bufó molesto.

― Pues a mi punto de vista sólo tienes dos opciones; estar conmigo o en mi contra y esa es tu decisión ― Leo salía del dojo molesto pero regresó unos pasos ―, por cierto, limpia lo que tiraste ―, y al fin se pudo retirar dejando a su temperamental hermano pensativo y a cargo de la limpieza. En la base de Shreeder, Hun y Karai reorganizaban a los ninjas del pie para su (y lo esperaban), próximo ataque.

― ¿No te parece extraño que esas tortugas no hayan aparecido? Hemos dejado migas de pan por todo New York sólo nos falta ponernos un letrero con letras fluorescentes y luces de neón para que aparezcan ― hablo Hun aburrido de no tener acción.

― De hecho, es preocupante, ellos no son así, ya deberían estar metiendo sus narices en la trampa ― admitió Karai con su seriedad característica sin dejar de ver a los ninjas a su mando.

―¡Que tierna!, te preocupas por ellos ― se burlaba Hun.

― Tú los mencionaste pedazo de descerebrado; además, atraparlos es prioritario para nuestro clan, no puedes atrapar algo que sientes, pero no tiene un cuerpo ―, dijo molesta la kunochi ―, además, podrían estar planeando un contraataque ― a eso Hun no dijo nada, si Karai tenía razón Shredder no estaría contento.

En la guarida Leo comenzaba a tener sus primeros problemas con el bebé y Mikey le estaba haciendo compañía, después de todo y a la vista del menor, era hora de retribuirle a su hermano todo lo que hasía por ellos.

― ¿Ya te sientes mejor?

― No, brurrr ― el pobre de Leo se encontraba devolviendo sus alimentos ― pero gracias por preguntar.

― Eso no se ve para nada divertido ― hizo una mueca el menor.

― No lo es ―, y dirigiéndose a su vientre dijo ―: bebé, yo te dejo vivir, ¿no podrías hacer tu lo mismo por mí? ― pidió con súplica ― tras unas cuantas respiraciones y enjuagarse, pudo retirarse del baño sin temor a seguir vomitando, en el pasillo se encontraron con su padre.

― Los estaba buscando hijos míos, sobre todo a ti Leonardo.

― Leo no se siente bien ―, explicó el menor.

― Me lo imagino, Donatelo me pidió que te entregara esto ― le dio un paquete de galletas saladas a su hijo mayor ― te ayudarán con las náuseas.

― Se lo agradezco sensei y en cuanto vea a Donnie también se lo agradeceré.

― ¿Quieres que te ayude a llegar a tu cuarto? ― se ofreció el de naranja.

― Por favor, Mikey.

― Yo los acompañaré ― y así los tres se dirigieron al cuarto del de añil.

En el laboratorio de Donnie, Rafael no paraba de despotricar contra Leonardo y su decisión.

― ¡Es un tonto, cabeza dura, suicida!

― Si ya dejaste de describirte, ¿podrías decirme que tienes en contra de nuestro hermano?

― ¡Hablaba de Leo, geniecito!

― Pues la descripción concuerda mucho contigo.

― Ja, ja, ja, ¡que gracioso! ¿Por qué Leo no ve que está en peligro? ¿Por qué sólo yo lo veo así?

― Leo, como nosotros, se da cuenta del peligro, la única diferencia es que su vivencia es directa y la nuestra es extraña.

― Eso no justifica que se esté arriesgando por una desconocida y la cosa esa ―, se desesperaba el de carmín.

― De hecho, es justificable ―, razonó el galeno ―, es parte de él pensar en los demás.

― Donnie, ¿no lo entiendes?, Leo me ha puesto a decidir si estoy con él o en su contra.

― ¿Y qué le dijiste?

― Nada, no le dije nada ―, suspiró el de carmín más calmado.

― ¿Por qué?

― Porque no me voy a doblegar ante una tontería.

― Entonces estas en su contra ―, afirmó con tristeza Donnie.

― Yo no dije eso.

― Dijiste que no te doblegarías, eso significa que estás en su contra ―. Aunque Rafael no lo dijera abiertamente, su hermano genio tenía razón, se estaba poniendo en contra de su hermano y mejor amigo.

hasta aquí termina el capitulo titulado con migo o en mi contra, y le siguen las preguntas:

¿ se puede hacer daño a los que queremos sin darnos cuenta?

¿de cuantas maneras consideras que puedes hacer daño a tu familia?

¿que tipo de bruja crees que podría ser la madre del futuro bebe?

¿que crees que se necesite para que Rafael acepte y ayude a su hermano?

nos leemos en el próximo capitulo o en el próximo fic en que los encuentre, lo que nos caiga primero