Palabras: 7,172 sin contar comentarios del autor.
Parejas principales: Beck/Jade, Cat/Robbie, Cat/Oc, Tori/Oc. Leve André/Tori.
Genero: Suspenso/Drama/Misterio/Romance.
Calificación: T.
Descargo de responsabilidad: No soy dueña de Victorious tampoco de la trama en sí, está se la pedí prestada a I. Marlene king, dueña de Pretty little liars, serie en la cual está basada esta historia (solo basada).
Resumen: Jade se marchó de un día al otro sin decir nada a nadie, Cat lleva la culpa de haber besado a su primo y Tori cada día se tortura por el hecho de haberse involucrado con el novio de su hermana. Aquella noche de fiesta dejó más que unas cuantas mentiras sepultadas bajo tierra. También dejó un cadáver.
"La última verdad"
Capítulo IV.
Cat sollozó al tiempo que recibía con suavidad el vaso que Tori le tendía. La chica de cabello pelirrojo le agradeció con una ligera sonrisa mientras otra lágrima más empapaba la comisura de sus labios.
Tori le sonrió suavemente, como si realmente sintiera pena por las condiciones en las que se encontraba una de sus mejores amigas.
La chica en su puesto volvió a soltar un sollozo.
—Cat —le llamó Tori con suavidad, apoyando el antebrazo en el mesón de la cocina para inclinarse mejor hacia ella y oírla—, ¿me dirás con ocurrió?
La pelirroja pegó su mirada en la chica de tez morena y luego llevó sus ojos a Dylan que se encontraba sentado en el sofá viendo la televisión fijamente, como si quisiera ignorar a ambas chicas que hablaban en susurros en la cocina americana.
La morena miró a su novio y luego volvió a mirar a Cat fijamente.
—Créeme que no nos está oyendo —susurró inclinada hacia la chica para que pudiese oírla perfectamente.
La pelirroja volvió a sollozar y se limpió con suavidad una nueva lágrima que se le escapó de sus ojos.
—Fui yo —soltó con suavidad—, anónimo me obligó a pegar las fotografías en donde Jade y Beck salían besándose —contó, los ojos de la media latina se abrieron de par en par—, pero juro, juro que si no hubiese sido porque realmente necesitaba lo que él o ella o lo que sea anónimo tenía no lo hubiese hecho jamás. Ahora Jade me odia y la entiendo, yo también me odio.
Volvió a llorar y se tapó la cara con sus manos para ocultar su rostro lleno de vergüenza.
Tori se quedó de una pieza por la declaración, miró hacia el frente fijamente y luego soltó todo el aire que había reprimido sin darse cuenta. Pegó sus ojos castaños en el rostro oculto de Cat y tocó con suavidad su brazo, intentando reconfortarla.
—Diablos, Cat —susurró la media latina con suavidad guiando sus ojos hacia Dylan que no despegaba sus ojos de la televisión, aunque ella sabía que él realmente estaba preocupado por lo que pasaba en la cocina, suspiró.
¿Qué pasaría si en vez de Jade hubiese sido a ella que le hubiesen hecho aquella jugarreta?, ¿cómo reaccionaría si supiera que Cat le contase a Dylan lo ocurrido en el verano con Alexander? Suspiró, debía admitirlo, se molestaría tanto.
—¿Qué es lo que anónimo tiene tuyo?, ¿es otro secreto? —le preguntó con suavidad, no queriendo parecer molesta.
—Dinero —habló en voz baja la chica, quitándose las manos de la cara y mirando fijamente a Tori, sus ojos enrojecidos e hinchados se cerraron con dolor—, le robó mucho dinero a mamá y ahora me extorsiona para hacer cosas y así me devuelve dinero, parte por parte.
Tori, asustada, mirando de reojos a su novio para que este no estuviese atento, preguntó con la voz más baja que pudo.
—¿Qué más te ha pedido hacer? —preguntó.
—Oh Dios —sollozó y se llevó las manos al rostro, como si la pregunta le hubiese abierto heridas aún no cicatrizadas—, tuve que coquetear con Xavier en plena escuela, pegar las fotografías de Jade...
La castaña se removió incomoda en su puesto y se inclinó nuevamente hacia su amiga, abrió sus labios para preguntarle qué más ha hecho, sin embargo, se vio interrumpida para cuando sonó el timbre de su casa. Se estiró para mirar hacia la puerta.
Dylan por fin despegó sus ojos de la pantalla del televisor y miró a Tori.
—Iré a abrir —anunció y sus ojos ámbar se pegaron velozmente en el rostro acongojado de Cat.
Se levantó del sofá y caminó hacia la puerta. Al otro lado no había nadie, en el suelo solo se encontraba un grueso sobre.
Dylan lo recogió y leyó en voz alta.
—"Para Cat de tu amigo anónimo" —miró nuevamente el rostro enrojecido por las lágrimas de Cat y ella le devolvió la mirada.
Se levantó del asiento y caminó a pasos apresurados y torpes hacia donde estaba el chico. Dylan le tendió el sobre y ella se apresuró a tomarlo, lo guardó en la cinta de su vestido y miró a su amiga, quien se había levantado de la silla y la miraba fijamente.
—¿Cat —comenzó a preguntar con voz cautelosa—, qué fue lo que hiciste ahora?
Ella apretó sus labios y soltó, como importándole poco que Dylan estuviese ahora prestándoles cien por ciento de atención a ambas amigas.
—Creo que logré romper el corazón de Robbie —respondió acongojada y avergonzada de sí misma.
*.*.*.*
Ya a mitad de camino Jade no pudo seguir aguantándose las ganas de llorar y pronto sus mejillas se humedecieron producto a las lágrimas. Aparcó su auto cerca de la vereda de la calle y lo apagó, no podía seguir manejando con los ojos completamente humedecidos. Con fuerzas golpeó el manubrio y soltó un fuerte sollozo.
Con ambas manos abrazó el manubrio y apoyó su cabeza mientras sus hombros se agitaban producto al llanto.
Cat la había traicionado y lo que era peor, había permitido que toda la escuela creyera que había sido ella la que había pegado las fotografías por las paredes del establecimiento, aun peor era que Beck creyese en ese estúpido rumor.
Sorbió por la nariz y se tapó la boca con su mano, intentando retener un sollozo.
No sabía por qué le dolía tanto toda esa situación, siquiera sabía si lloraba por pena, por traición o por rabia, solo sabía que se encontraba sola encerrada en su auto llorando a lágrima viva, sintiéndose una completa estúpida y una débil chiquilla traicionada.
Su celular vibró dentro de su bolso.
Ella volvió a sorber por la nariz y se apresuró en buscar su teléfono en su bolso, lo encontró y abrió el mensaje.
«Las chicas malas merecen cosas malas. Es tu turno de sufrir, perra».
Apretó su celular en su mano y cerró sus ojos con fuerzas.
Sus ojos se pegaron en el rostro compungido del chico a su lado. Jamás se había dado cuenta de lo demacrado que se veía el rostro de Beck en ese momento, se preguntó internamente si había dormido algo, si había comido, si se estaba emborrachando a diario para olvidar lo ocurrido.
—Así —soltó él mientras miraba un punto fijo en la nada, completamente ido—, así sin más.
Ella asintió, con miedo de acercársele. Una lágrima solitaria bajó por su mejilla, pero no permitió que esta llegase a su mentón, se la limpió tan rápido como la sintió, no quería verse débil frente de él.
—No puedo seguir soportándolo, Beck —respondió ella.
—¿Soportar qué? —le preguntó aún sin mirarla.
Jade no sabía si Beck se hacía el que no sabía o realmente no lo recordaba, aunque lo dudaba, ¿cómo era posible que alguien no pudiese recordar un hecho tan traumático como ese?
—¡Todo esto! —medio gritó entonces, elevó ambas manos como apuntando todo el camper del chico, desordenado, con ropas en el suelo, con botellas de licor vacías por todos lados, apuntándolo a él.
Al fin Beck elevó su vista castaña y la pegó en la chica.
—Pues vete —soltó como si nada—, has lo que tengas que hacer, siempre lo has hecho.
Ella frunció el gesto.
—¿De qué hablas? —cuestionó cruzando sus brazos a la altura de su pecho y dio un paso hacia atrás, como si estuviese intentando protegerse de él.
—Que te importa una real mierda pasar por sobre de cualquier maldita persona, incluso por encima de mí si eso te impide conseguir lo que quieres —contestó elevando la voz—, ¡cada maldita vez que quieres algo no te importa nada con tal de llegar a conseguirlo y estoy harto de esa mierda! ¡Estoy harto de ti y de que reclames por todo!
Ella abrió sus ojos impresionada, Beck jamás, en sus tres años de relación le había contestado así, jamás. Se sentía pasada a llevar, se sentía shockeada, se sentía asustada del muchacho al cual siempre había visto como algún tipo de protección.
—¿Y quieres que esté tranquila? —entrecerró sus ojos dejando caer las primeras lágrimas—, ¿quieres que me haga la estúpida tal y como lo haces tú con todo lo que está sucediendo?, ¿cómo es posible que no sepas lo que hicimos?
Él, violento despegó su vista de ella y se pasó una mano por su rostro.
—No, no lo recuerdo —soltó—, no recuerdo nada de aquella noche y tú no me lo dices.
—¡No puedo! —sollozó—. ¡Tengo miedo!, ¡tanto miedo de decirlo en voz alta!, ¡no puedo hacerlo y tú…!
—Tú, tú, tú, tú —le cortó rápidamente—, siempre es alguien más quien tiene la culpa de todo lo que te ocurre. Tu madre, tu padre, tu hermano, Cat, Tori. Yo…
Ella guardó silencio, se sintió atacada por cualquier lado, se sintió vacía y tiritaba muerta de miedo. Las cosas estaban hechas, todo estaba armado y todo era tan frágil que en cualquier momento Jade veía que la cuerda que la sostenía se rompía. Miró a Beck fijamente tan decididamente que se sorprendió a sí misma.
—Sigue suicidándote —le soltó con voz venenosa—, pero no me vas a arrastrar contigo nunca más.
Beck la miró nuevamente y sus ojos se humedecieron rápidamente, la miró con rabia contenida y soltó casi con desprecio.
—Eres mala —masculló—, realmente lo eres, hacía oídos sordo a casi todo el mundo. Pero ahora me doy cuenta de que todos tienen razón…Eres mala.
Abrió sus ojos y miró hacia el frente.
Hace tiempo que se había auto exigido no recordar nada de lo ocurrido en esas dos semanas caóticas, sin embargo, desde que volvió a Los Angeles no podía evitar revivir cada asqueroso recuerdo de aquel tiempo. No podía evitar que un escalofrío le recorriera su columna vertebral. Y volvió a sentir ese miedo paralizante que le apretaba el estómago de forma dolorosa.
Estaba sola pudriéndose en su secreto. Porque Beck nuevamente parecía ignorar cada uno de los hechos acontecidos hace más de un año atrás.
*.*.*.*
Ambos se bajaron del auto y se adentraron a la casa de la chica, apenas cruzaron el umbral Tori soltó un suspiro y se dejó caer en el sofá agotada.
—Sí que se veía arrepentida —dijo apenas cerró la puerta de la casa Dylan.
Tori asintió mirando hacia el vacío fijamente, como si estuviese ensimismada en sus pensamientos.
El chico se remojó con su lengua sus labios, suavemente y luego se pasó una mano por su cabello con suavidad. Se acercó a su novia y se arrodilló frente de ella, con su mano tomó su mentón y la obligó a mirarlo.
—¿Qué está ocurriendo, Tori? —preguntó entonces—, ¿por qué Cat lloraba tan desconsoladamente?, ¿por qué alguien dejó un sobre para ella en tu casa?, ¿qué tenía el sobre?, ¿por qué dijo que rompió el corazón de Robbie?, ¿está ocurriendo algo malo que no has querido decirme, Tor?
La media latina sintió su corazón palpitar acelerado, pegó sus ojos en los de Dylan y se dejó llevar por la profundidad de sus iris.
—Es que… —comenzó la castaña.
—¿Alguien está molestándote? —preguntó él preocupado completamente.
Tori sintió su corazón estrujarse en su pecho y sus ojos se volvieron lloroso. Sabía que si le contaba a su novio sobre anónimo este tomaría repercusiones contra ella, porque parecía que este se enteraba de todo lo que hacían o deshacían ella y sus amigas. Tenía miedo, debía admitirlo, porque sabía que si le contaba sobre los mensajes de paso debía decirle sobre el engaño. Sobre Alexander. Y realmente, realmente no podía soportar la idea de verlo salir de su vida.
Pero sabía que aquello la estaba consumiendo y que tarde o temprano se enteraría, quizás qué haría anónimo para joderle su vida y quitarle su felicidad. Quitarle a Dylan.
Su labio inferior tembló.
—Yo —tragó pesadamente saliva—, hay alguien que…
Su teléfono dentro de su corpiño sonó. Ella frunció el cejo y lo sacó.
«Eres una caja de sorpresa querida T. Tú cuenta la verdad a tu novio, y yo le cuento a nuestra amiga West que te gusta estar con novios ajenos. Bss.»
Rápidamente borró el mensaje, esperando que Dylan no se diese cuenta de la perdida de color en su rostro. Simuló una sonrisa y colocó una mano en la mejilla del chico, la acarició.
—Que gusta de Cat y le pasa enviando obsequios y cosas —mintió sin dejar de sonreír—, no importa, de verdad, no tiene importancia. Todo está bien.
Él contrajo el gesto y la miró fijamente, notando la falta de sinceridad en las palabras de su novia, torció los labios y abrió nuevamente su boca para agregar algo, sin embargo, Tori le cortó la inspiración pegando sus labios en los de él con un suave toque.
—Todo está bien —susurró encima de sus labios—, todo está muy bien siempre y cuando estés aquí, conmigo.
Y Dylan no pudo evitar sonreír a pesar de que no le creía ni la mitad de lo que estaba diciendo su novia. No importaba, él más pronto que tarde resolvería el misterio de Tori Vega.
*.*.*.*
El día lunes llegó tan rápido y violento que golpeó en la cabeza a cada estudiante de Hollywood Arts, parecía que aquel día en la mañana aún todo el estudiantado se encontraba con la resaca por lo ingerido el día sábado.
No había ningún rostro amigable en los pasillos, o en la escalera o en el carrito de comida, o en los salones. Nadie, absolutamente nadie parecía estar de ánimo o querer estar en la escuela ese día.
Jade se encontraba guardando sus cuadernos en el casillero con parsimonia y el rostro serio. Lo cerró sin mucha suavidad y dio un ligero brinco hacia atrás al encontrarse de cerca con el rostro cansado de Cat Valentine.
—Mierda —susurró Jade, asustada.
—No dejaré de decir lo siento hasta que me digas al menos que tengo la oportunidad de ser perdonada algún día —habló rápidamente la falsa pelirroja.
La pelinegra se cruzó de brazos y miró fijamente a la pequeña chica, se veía realmente arrepentida, se veía mal, pero ella realmente se sentía traicionada de la peor manera, le dolía lo que su mejor amiga había hecho.
—Sigo sin creer lo que hiciste —dijo la chica de ojos grisáceos.
—Ni yo, pero si no hubiese sido porque realmente necesito el dinero, juro que no lo hubiese hecho —volvió a decir atropelladamente, tomó aire y continuó—. Escucha, Jade, yo tampoco me perdono por lo que hice, apenas vi tu rostro esa mañana me sentí horrendo y quería decírtelo, pero no podía y me arrepiento tanto. No merezco tu compasión, ni nada, no merezco nada, lo que hice jamás lo hubiese hecho una verdadera amiga, pero estaba desesperada realmente, soy una terrible persona y merezco todo lo que anónimo hace pero te necesito —suspiró, tomando una pausa al fin—. Realmente te necesito, Jade, no puedo soportar la idea de haberte traicionado, necesito que me perdones y te prometo que jamás volveré a fallarte otra vez.
Ella se removió incomoda en su puesto.
—No lo sé, Cat… —dijo con suavidad.
—Solo quiero escapar de esa casa —susurró—, de verdad, solo quiero alejarme de mi primo y dejar de sentirme tan…Sucia. Sé que fui una estúpida por poner por encima mi necesidad antes que la lealtad, pero, no puedo —su labio inferior tembló— no puedo seguir estando ahí…
—No llores, Cat —esta vez la voz de Jade sonó suave, como solo lograba hablar frente de Cat—, lo entiendo —aseguró la chica. La pelirroja miró fijamente a su amiga y la pelinegra suspiró—. Te arrepientes y a fin de cuentas terminaste diciéndome la verdad. Hay veces en que no puedes evitar pensar solo en ti y olvidarte del resto, para…Como para dejar de sentir esa presión, lo entiendo.
La pelirroja hizo un puchero y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Jade sonrió suavemente y rodó los ojos. Cat dio un paso hacia adelante, tímida.
—¿Puedo? —preguntó suavemente, ella solo estiró sus brazos y Cat rápidamente se acercó para abrazarla con fuerzas—. Gracias, Jade, realmente te lo agradezco.
Se separó de la chica y la miró con una leve sonrisa en sus labios.
—Tori me contó lo que pasó con el dinero y lo que anónimo te obligó hacer —confesó Jade con suavidad, miró por arriba de su pequeña amiga y luego volvió su vista hacia ella—. Ahora debes enfrentarte a las consecuencias, Cat.
La chica la miró con el cejo fruncido borrando de a poco su sonrisa. Se giró y se topó con la intensa mirada de Robbie encima de ella. Tragó saliva con fuerzas.
—No seas dura —susurró Jade detrás de ella.
Sin decir nada más la pelinegra se alejó de ambos chicos.
Cat tomó aire y se acercó al nerd de gafas. Él sonrió nerviosamente a medida que ella se acercaba. La pelirroja sintió su estómago arder y un sabor amargo en su boca. Creía que todo el desayuno ingerido hace una hora atrás iba a devolvérsele y escapársele por la boca, sin embargo, cuando Robbie se plantó frente a ella, Cat supo que debía hacerlo.
—Hola Robbie —saludó con suavidad.
Él sonrió suavemente y se balanceo en su puesto, de atrás hacia adelante con parsimonia.
Cat bajó su vista hacia sus pies.
Su teléfono sonó, ella pegó su vista a Robbie quien sonrió con suavidad.
—Ve —susurró con suavidad.
La chica tiritona sacó su celular del bolsillo y leyó el mensaje.
«Hazle falsas ilusiones, tendrás de vuelta todo.»
La pelirroja rápidamente elevó su vista y comenzó a mirar hacia su alrededor, esperando encontrar algo, alguien que le dijese quién diablos era aquel o aquella imbécil que no la dejaba tranquila en ningún momento.
Pero no había nadie que se viera sospechoso, había un par de personas con sus teléfonos en la mano pero nadie que pareciera ser anónimo.
—¿Y bien? —le preguntó el chico del afro mirándola fijamente, casi como si fuese lo más maravilloso en toda la escuela y que debía ser observada las 24 horas del día.
Cat se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja y sonrió suavemente al muchacho.
—¿Y bien qué? —dijo con suavidad sintiendo una opresión en el pecho que le estaba dificultando la respiración.
—Me gustaría saber si… —apretó sus labios y sonrió feliz—, si tú y yo pudiéramos comer juntos hoy, como en una cita…
Cat abrió su boca y luego bajó su vista.
No, no podía.
No le interesaba conseguir la plata de su madre de aquella forma, ya no seguiría en el juego de anónimo, buscaría otra forma de encontrar el dinero.
—Lo siento, Robbie —susurró la chica—, sabes que somos amigos y yo…
—Pero…Bailaste conmigo toda la fiesta —respondió el chico sonriendo con suavidad.
—Sí, lo hice —le sonrió con suavidad—, pero es que como somos amigos y bueno tu —se encogió de hombros—, estabas ahí tan aburrido, lo hice para que pasemos un tiempo juntos como amigos. Solo amigos.
Robbie contrajo el gesto y miró fijamente a la chica, extrañado.
—Pero… Lo entiendo pero…
—Lo siento, Robbie —le dijo Cat y le sonrió con suavidad—, solo amigos, ¿vale? Yo realmente te quiero mucho pero sabes que no puedo.
Él se relamió los labios y bajó la vista a sus pies, sonrió con suavidad y asintió ligeramente.
—Lo entiendo —dijo.
La chica sonrió con suavidad y con lentitud alcanzó la mejilla del chico con afro, depositó un tierno beso en su mejilla y luego saltarina se alejó de él.
El muchacho de afro se llevó una mano hacia su mejilla y sonrió ligeramente sin poder evitarlo, aunque sentía presión en su corazón y todas sus ilusiones siendo destruidas no pudo evitar sentir algo de emoción ante la sensación que le dejó los labios de Cat sobre su pálida piel.
*.*.*.*
Las clases al fin, para todos los estudiantes de Hollywood Arts dieron su fin.
Jade iba caminando tranquilamente por el estacionamiento de la escuela cuando se fijó en la figura alta de Beck esperándola apoyado en la maleta de su auto, con las manos metidas en los bolsillos y una mirada cansada.
Jade tragó aire y caminó aún más rápido, pasó por frente de él sin mirarlo y se encaminó hacia la puerta intentando ignorarlo. Sin embargo, la mano de Beck rápidamente tomó su brazo, deteniendo su camino.
—Necesito que me escuches —le pidió.
Ella se volteó mirándolo con furia y removió su brazo para que este lo soltase, así fue.
—No necesito oírte nunca más en mi vida —le respondió con la voz más dura que podía colocar en ese momento.
—Por favor, Jade —medio rogó el chico con suavidad—, realmente necesito disculparme por…
—¿Disculparte? —soltó una risa irónica y sacudió su cabeza negativamente—, no quiero oír tus disculpas, lo dicho ya está dicho y con una maldita y simple disculpa no borrarás nada.
—Lo sé —dijo con desesperación, colocándose delante de la puerta de la muchacha para que esta no pudiese abrirla—, y la he jodido completamente, realmente lo sé, me merezco tu odio, tu rechazo, pero por favor, necesito que sepas que lo que dije era mentira, todo. Yo sé que tú no fuiste la que pegó las fotografías y realmente lo dije porque estaba dolido…Estoy dolido aún.
—No me importa —masculló ella con la mandíbula tensa—, no me importa si estás dolido ni nada de eso. Dios, Beck, ¿por qué demonios no me dejas superarte tranquila? ¡Aléjate de mí, yo me alejo de ti y todos felices!
—No —murmuró él mirándola intensamente—, yo no quiero que eso pase, ¿entiendes? —le dijo—, maldita sea, Jade, eres como un jodido imán, aunque quisiera no puedo alejarme de ti, no quiero hacerlo.
—Lamentablemente tendrás que hacerlo, Beckett, ya supéralo —suspiró ella y luego bajó su vista hacia la manilla del auto que estaba siendo tapado por la mano del chico de piel bronceado—. Ahora por favor déjame entrar a mi maldito auto.
Los ojos castaños de Beck se pegaron en el rostro pálido de la muchacha, logrando que tanto gris como café se encontrasen, sus ojos brillaron con intensidad y Jade sintió la necesidad de correr su vista del rostro del chico. Así lo hizo, mirando nuevamente la mano que tapaba la manilla de la puerta del auto.
—Perdóname —pidió—, por favor, perdóname.
Jade cruzó sus brazos a la altura de su pecho y volvió a pegar sus ojos en los de él, sintió que sus piernas pronto iban a comenzar a temblar y se maldijo mentalmente por no poder ser más fuerte frente de su ex novio. ¿Cómo era posible que Beck siempre terminaba causándole lo mismo? Suspiró.
—Terminaré con Meredith —le comentó luego de que el silencio se apoderase de la situación—, lo haré lo más pronto que pueda. Golpearé a cada tipo que comente algo sobre las fotografías o sobre ti o mí. No volveré a probar un sorbo de alcohol. Jamás volveré a dejarte ir. Pero perdóname, por favor, dime que al menos hay una ventana abierta.
Los ojos de Jade se volvieron acuosos y sintió ganas de golpear su rostro con fuerzas en el pavimento, ¿cómo podía ser tan estúpida? Corrió su vista del rostro de Beck y miró hacia un lado, sintiendo como si no salía de esa situación lo antes posibles terminaría besando al muchacho hasta quedarse sin aire.
—Haz lo que tengas que hacer —susurró ella—, pero a mí no me metas en tus planes.
—Entonces —murmuró él alejando su cuerpo del auto de la chica, Jade creyó que Beck podría colocarse a llorar en cualquier instante—, ¿esto es todo?
—Terminé con esto, Beck, hace casi un año atrás —le recordó la pelinegra con suavidad.
—Bien.
Nadie más dijo nada después de eso, él se alejó del auto unos pasos considerable y Jade sin volver a mirarlo se subió al auto, cerró su puerta y encendió el motor, cuando comenzó a retroceder con suavidad volvió a pegar su vista grisácea en el rostro impertérrito del chico, quien la miraba partir.
Jade suspiró con suavidad.
A veces deseaba volver a desaparecer de Los Angeles por una larga temporada.
*.*.*.*
Beck llegó a su camper una hora después de haber hablado con Jade en el estacionamiento, se sentía cansado y realmente lo único que quería era recostarse en su cama y dormir. Miró hacia la casa de sus padres y se dio cuenta que ellos nuevamente no estaban, suspiró.
Sus planes se vieron hecho añicos cuando vio de pie fuera de la puerta de su "hogar" a Meredith con los brazos cruzados frente a su pecho y moviendo su pie con insistencia. Ambos ojos oscuros se pegaron en el otro.
—¿Dónde estabas? —le preguntó la chica con insistencia.
Beck suspiró otra vez.
—Andaba por ahí —respondió.
—¿Andabas por ahí o andabas en busca de tu ex novia? —elevó una ceja y lo miró con intensidad, como si así pudiese leer sus pensamientos.
El moreno apretó su mandíbula y se pasó una mano por su cabello exasperado.
—Meredith yo… —comenzó a decir Beck, la chica lo miró fijamente, poniéndole atención por completo—, no creo que esto esté funcionando, la verdad.
—Pues tendrá que funcionar, Beck —le soltó la chica mientras sus ojos se volvían llorosos, él frunció el gesto.
—No podemos seguir así, Meredith, debemos cortar por lo sano… —sugirió el muchacho.
Las mejillas de la chica se empaparon y luego corrió su vista del rostro decidido de su novio, bajó su vista y se relamió los labios al tiempo que sus hombros convulsionaban producto al llanto que poco a poco fue soltando.
—Med —susurró Beck dando un paso hacia ella, sin embargo, la chica dio un paso hacia atrás, alejándose de él.
—¿Es por ella, verdad? —le preguntó sollozando bruscamente.
—No… Es por nosotros —aseguró él.
—¡No mientas, Beck! —le gritó con fuerzas—, ¡es por esa maldita perra! —soltó otro sollozo y luego agregó de golpe, como si así la noticia fuese más fácil de digerir—. ¡Estoy con retraso, maldito estúpido!
La tierra bajo Beck tembló ligeramente, Meredith volvió a soltar otro sollozo y se tapó el rostro rápidamente.
—Estoy con retraso y tú me haces esto —susurró aún con las manos en el rostro.
*.*.*.*
Tori se encontraba comiendo su ensalada en el momento en que Jade y Cat llegaron a sentarse junto a ella. La media latina las miró fijamente y no dijo ninguna palabra, ambas chicas supieron entonces que la morena no se encontraba de buen humor.
Sin embargo, Tori solo se encontraba nerviosa, realmente sabía que si Jade se enterase de aquel secreto que anónimo ahora conocía esta se molestaría a tal punto con ella que de seguro nunca más le hablaría. Suspiró.
—¿Alguna novedad? —preguntó con suavidad.
Cat tragó el sorbo de jugo que había bebido y pegó sus ojos oscuros en el rostro moreno de su amiga.
—Trabajaré en la barra de sushi los fin de semana —comentó, ambas chica la miraron fijamente—, así ya no dependeré más de los mensajes de anónimo. No volveré a ser su marioneta nunca más.
Jade suspiró.
—De verdad que me alegra mucho oír eso —dijo la pelinegra, Cat le sonrió.
—A mí también —susurró Tori con suavidad.
—¿Pasa algo? —le preguntó Jade mirándola fijamente, notando el ánimo de la media latina y su rostro de culpabilidad.
La chica la miró fijamente a los ojos y sonrió con suavidad.
—Está todo bien —respondió la chica—, solo que tengo miedo de anónimo, no quiero perder a Dylan, él realmente es muy importante para mí.
—Y es por eso —habló Jade mirando aleatoriamente a ambas chicas—, que debemos hacer algo en contra de eso, debe haber algo con qué defendernos.
—¿La policía? —preguntó Cat.
Los ojos de Jade se estrecharon y miraron a la pelirroja.
—No —respondió—, ¿estás loca? ¿En qué podría ayudarnos la policía además de hacernos preguntas sobre cuáles son los mensajes que recibimos?
—Yo no quiero que mi padre o alguien además de ustedes se entere lo de Alexander —murmuró Tori con suavidad, mirando a su alrededor con precaución para que nadie estuviese oyéndolas—. Aunque últimamente estoy pensando en que esto no se acabará hasta que todos nuestros secretos salgan a la luz.
El rostro de Cat palideció y bajó la vista a su bandeja, carraspeó.
—Okey —dijo—, descartemos policía.
—¿Qué más habrá?
—Descubrir quién es, ¿no? —susurró Jade con suavidad.
—Yo creo que es Darren —aseguró Tori.
—Darren desapareció hace un año, Tor —le soltó Jade—, está muerto.
—Bueno —Tori se encogió de hombros—, yo jamás vi su cuerpo, ¿ustedes? Cuando hablé con papá sobre eso, dijo que quizás él había arrancado, se cree que él era corrupto y estaba dentro de una red de tráfico internacional. No lo sé, a estas alturas no sé qué pensar.
—Está muerto, Tori —masculló Jade—, y nosotras sabemos que él era un hombre abusivo, pero, ¿estuviese realmente metido en una red de tráfico internacional? Yo no lo creo.
—No lo sé —susurró Tori—, a este punto, ya no sé ni qué creer.
—Yo también creía que tal vez sea el espíritu de Darren que nos molesta —comentó Cat con suavidad—, ustedes saben, fuimos las últimas personas que lo vimos con vida.
—No seas ridícula, Cat —masculló Jade—, los fantasmas no envían mensajes de textos.
—Además, es él quien nos hizo daño a nosotras, no nosotras a él —afirmó Tori.
—Sí, Cat —susurró Jade mirando fijamente a la pelirroja—, él pasaba molestando a tu hermano, también quería decirle a Trina lo ocurrido con ya saben qué y a mí me acosaba y quería dejarme frente a mi padre como una alcohólica fuera de control. Nos quería a sus pies quizás para qué.
Cat suspiró.
—De igual manera no me hace sentir bien.
Jade estuvo a punto de decir algo, sin embargo, una voz justo detrás de su espalda le hizo dar un brinco en su lugar y tensar su mandíbula, se giró lentamente para toparse con los ojos oscuros de Meredith fulminándola. Jade supo en el momento en que sus ojos se conectaron con los de la chica, que si las miradas matasen ella se encontraría sin vida en el suelo de la cafetería.
—¿Puedo hablar contigo? —la mirada de la muchacha se paseó por desde Cat a Tori y agregó—, a solas.
Jade se do vuelta en el asiento, aún sentada y escudriñó el rostro de la chica, pensó seriamente en mandarla a la mierda, pero luego se dio cuenta que haciendo eso lo único que lograba era que la muchacha siguiese molestándola tal y como lo hace un sancudo a media noche.
Suspiró.
—Está bien —dijo y se levantó del asiento, tanto Cat y Tori la miraron con incredulidad, la pelinegra se giró para mirar a sus amigas y les sonrió con suavidad—. Tranquilas, vuelvo en seguida.
Y sin esperar ninguna respuesta por parte de sus amigas siguió a Meredith hacia los estacionamientos, en donde suponía iban a hablar porque era el lugar en donde menos transitaba gente a esa hora y podrían conversar tranquilas sin interrupciones.
Jade cruzó sus brazos a la altura de su pecho y sintió como los latidos de su corazón incrementaban a cada paso que daba detrás de la muchacha. ¿Qué querría Meredith ahora? Jade estaba segura que no había hecho nada con Beck como para que la chica volviese a meterse con ella.
Meredith se detuvo justo en una esquina que daba sombra, en el lugar más apartado de la escuela. Jade apretó sus brazos frente a su pecho, como si así pudiese protegerse de lo que sea que la muchacha le diría.
—¿Bien? —dijo Jade cuando detuvo su andar a unos pasos alejados de la muchacha.
—Yo no me compró tu nueva faceta de chica tranquila, West —soltó con cizaña, la pelinegra pidió mentalmente fuerzas para soportar la "conversación" que tenía con ella y si las cosas salían como esperaba, sería la última conversación con Meredith—. Quizás todo el mundo te la crea, pero no yo, sé cómo eres y sé cuál es tu maldito juego.
—No hay juego, supéralo, ¿quieres? —soltó Jade con suavidad, no sabía de dónde mierda sacaba la fuerza para mantenerse serena, pero hasta ahora le estaba funcionando.
—No —masculló Meredith con ambas manos en sus caderas—, tú tienes que superarlo. Beck está conmigo ahora y no nos vamos a separar.
—Bueno —murmuró Jade sonriendo suavemente—, eso depende de ti y de Beck, no de mí, no veo por qué mierda tienes que venir aquí y decirme a mí tus planes con él o lo que sea. Entiéndelo, no-me-interesa —dijo lo último bien marcado, como si así la muchacha pudiese entenderlo.
—Solo aléjate de él —medio pidió.
—Eso he estado intentando hacer desde que llegue —aseguró.
Meredith sonrió con sorna en su puesto y dio un paso hacia adelante, sin cambiar de postura.
—Me alegro oírlo, Jadelyn —susurró entonces la muchacha—, ¿sabes por qué? Porque asumo que no te sentirías para nada bien interponiéndote en lo que podría ser una hermosa familia, ¿verdad?
Jade rió con suavidad.
—Como sea, ya sabes que no me interesa Beck o su relación así que supongo que me dejarás tranquila —dijo la chica y se giró para no seguir oyendo a la muchacha, sin embargo, lo siguiente que Meredith dijo la dejó helada en su puesto, sin poder avanzar.
—Estoy con retraso, Jade —si la pelinegra se hubiese volteado hubiese notado la sonrisa de triunfo que adornó el rostro de Meredith—, Beck y yo seremos padres. Y no quiero tener problemas con el padre de mi bebé por tu culpa y supongo que tu quieres lo mismo.
La chica al fin se volteó y pegó sus ojos bien abiertos en el rostro de la muchacha.
—¿Cómo? —preguntó casi sin poder creerlo.
—Lo que oíste —Meredith dio un paso hacia al frente y se llevó una mano a su plano estómago—. Ahora, espero que no te entrometas más, no puedo pasar por tanto estrés, tú sabes… Y tú realmente me estresas.
No agregó nada más y tampoco dejó a Jade responder, aunque la chica no lo iba a hacer, ya que aún parecía encontrarse en completo estado de shock, sin poder moverse o hablar. Era como si sus pies se hubiesen quedado completamente pegados en el cemento.
*.*.*.*
Tanto Cat como Tori se preocuparon inmensamente luego de que Jade no volviese de la conversación que tuvo con Meredith, se preguntaron internamente y no fueron capaz de formular la pregunta en voz alta de si a Jade le hubiese pasado algo, algo como que Meredith se incriminó contra ella o alguna cosa por el estilo.
La última clase que tenían era con Sicowitz en donde las tres estaban juntas, sin embargo, pasó un par de minutos y la pelinegra no entró al salón.
—¿Crees que…? —pero Cat no fue capaz de terminar la oración, Tori la miró fijamente y fingió una sonrisa.
—Debe estar bien —le tranquilizó—, cuando salgamos de clases iremos a su casa, debe estar ahí.
La pelirroja asintió con suavidad, aunque aquello no la tranquilizó por completo prefirió poner atención al maestro, aunque sus ojos se desviaron sin poder evitarlo en el perfil de Beck, quien miraba hacia el frente casi sin mirar y parecía no notar nada de lo que ocurría a su alrededor.
Algo debía andar terriblemente mal.
Pero se prometió a sí misma en no entrometerse entre ambos jamás, ellos de por sí eran muy complicados para ella.
La clase fue excesivamente lenta, sin embargo, cuando el timbre sonó a las 3:30 en punto ella saltó de su asiento junto con su amiga y estuvieron a punto de salir casi corriendo del salón cuando la pelirroja no pudo aguantarse la duda y se acercó al canadiense.
—Hey, Beck —le saludó casi con timidez.
El chico le regaló una triste sonrisa que no pasó desapercibida por ella.
—Hola, Cat —susurró.
La chica prefirió no ir en rodeos y soltando el aire contenido dijo.
—¿Has visto a Jade? —preguntó—, Meredith se la llevó en el almuerzo para conversar pero no ha aparecido desde entonces y nosotras…
No alcanzó a terminar su frase, Beck palideció.
—¿Qué? —preguntó—, ¿Meredith?
La falsa pelirroja asintió rápidamente.
—Sí…
—Mierda —el moreno se pasó una mano por su agotado rostro y sin decir ninguna palabra más salió rápidamente del salón.
Tori tras suyo la miró con extrañeza, pero Cat solo atinó a encogerse de hombros y acercársele para ir hacia la casa de Jade y poder asegurarse de que su pelinegra mejor amiga se encontraba completamente sana y salva.
*.*.*.*
Tori siempre se había sorprendido de lo grande y hermosa que era la mansión West, sabía que sus padres se mataban trabajando para poder darse esos lujos que para sus ojos eran completamente exagerados, pero debía de ser sincera consigo misma y decir que a veces, solo a veces, envidiaba aquella hermosa y lujosa mansión.
Golpearon un par de veces para cuando la empleada de Jade les abriera la puerta con una sonrisa en su regordete rostro.
Cat le devolvió la sonrisa y saludó al mismo tiempo que Tori, la mujer les hizo pasar y les informó que "la señorita West" se encontraba en su habitación descansando. Solo entonces Cat pudo sentir que podía respirar tranquila.
Subieron las escaleras y entraron a la única habitación con puerta negra. Al abrirla se encontraron con la muchacha de hebras negras recostada encima de su cama en posición fetal, con las rodillas a la altura de sus pechos y sus brazos encima de estas.
No fue difícil notar los rastros de lágrimas en el rostro pálido de la muchacha manchado por su maquillaje negro corrido.
—Jade —susurró Tori desde la puerta sin atreverse a entrar por completo, Cat ya se encontraba acercándose a la chica con pasos dudosos.
—Será papá —la voz rota inundó el cuarto—, dejó embarazada a Meredith…Será papá…
Apretó sus ojos y más lágrimas cayeron de ellos. Un sollozó se escapó de los labios de la pelinegra y sus hombros se convulsionaron.
Cat acortó los centímetros que la separaban de la cama y se colocó en cuclillas cuando se encontró frente a esta, secó una de las lágrimas de Jade con uno de sus dedos y luego acarició sus desordenados rizos.
—Pe-pero —tartamudeó Cat con suavidad—, ¿cómo?
—¿Será necesario que te responda eso, Cat? —soltó con ironía la muchacha para luego volver a sollozar.
Tori se acercó también y se sentó en el espacio que Jade dejaba en la cama, justo debajo de sus pies. Acarició el costado del cuerpo de la muchacha con suavidad.
—¿Meredith te lo contó? —preguntó Tori con suavidad.
Jade en la cama asintió sin poder hablar.
—Pero… ¿Le crees?
La pelinegra pegó sus orbes grisáceos que en ese momento pareciera que una tormenta se desataba dentro de estos en los castaños de Tori.
—¿En serio crees que inventaría algo así? —cuestionó Jade—, le dije que no me interpondría, que no me interesaba su relación con él, ¿por qué entonces inventaría algo así? No tiene sentido.
—No lo sé —susurró Tori con suavidad, inclinándose hacia ambas chicas—. A veces Meredith realmente parece ser una loca desquiciada, ¿por qué no haría eso? Incluso he pensado a veces que ella pueda ser quien manda los anónimos.
—No digas eso, Tori —murmuró Cat acariciando con suavidad un brazo de Jade, quien había vuelto a recostar su mejilla en la almohada—, ¿por qué Meredith me obligaría a pegar unas fotos en donde su novio sale besando a otra? No tendría sentido.
—¡Pues no lo sé! —soltó la media latina encogiéndose de hombros—, solo lo pensé cuando la vi acercándose a Jade esta tarde… Todo puede ser, ¿no creen?
—Lo que menos me importa ahora es ese estúpido de anónimo —aseguró Jade con suavidad mientras sorbía por la nariz—, en estos momentos solo quiero irme nuevamente.
—No digas eso, Jadey —dijo Cat con suavidad—, estamos aquí para ti, en serio.
—Sí —aseguró Tori—, si es que es verdad —puso especial énfasis en la última palabra— lo que dijo Meredith, entonces, es por algo, las cosas solo ocurren por algo y no puedes dejar que aquello te derrote, eres una mujer fuerte e independiente y ningún idiota, siquiera Beck, merece tu sufrimiento.
—Es que ustedes no entienden —sollozó Jade y se sintió como una completa estúpida, de esas chicas de las películas que ella misma odiaba—, yo lo amo de verdad —hipó con suavidad—. Es verdad, yo no quiero volver con él, pero…El que vaya a ser papá es como…Perderlo para siempre.
Cat hizo un puchero en su puesto mientras Jade cerraba sus ojos y de un manotazo se limpiaba las lágrimas. Tori suspiró.
—Lo sé —dijo con suavidad—, pero ten la esperanza de que quizás sea solo un retraso y que…
—¿Y si no lo es? —le cortó—, ¿y si realmente está embarazada? No puedo hacerme ilusiones, no con esto, Tori.
La chica abrió su boca para decir algo, cualquier cosa que sirva para que la muchacha detuviera su llanto, sin embargo, parecía ser imposible. Se imaginó a ella misma en aquella situación, con Dylan y otra chica desconocida, que él la dejase embarazada…Sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
—Supongo que por ahora no hay nada que te anime, ¿verdad? —susurró Cat con ternura.
Jade pareció estar a punto de responder cuando de pronto sonó su teléfono celular encima de la mesa. Abrió sus ojos y miró a ambas amigas, asustada. Las chicas le devolvieron la mirada y Cat alcanzó con una mano el celular, se lo tendió.
La pelinegra con los ojos apretados lo desbloqueó y abrió la bandeja de mensajes.
Frunció el gesto y luego sorprendida le tendió el teléfono a Tori para que viese el mensaje, Cat se levantó del suelo y se acercó a un lado de la muchacha, ambas leyeron en voz alta.
—«Ya hay muchas mentiras en Hollywood Arts como para crear más. Sé la heroína por una vez y desenmascárala. Bss»
Bajo el mensaje se veían unas imágenes adjuntas de Meredith sentada en el laboratorio de computación buscando por internet imágenes de ecografías.
Tanto Tori como Cat elevaron su vista y la pegaron en el rostro pálido y manchado con maquillaje negro de Jade, quien apretando su mandíbula mantenía los ojos bien abiertos, mirándola a ambas de una forma que ninguna de las chicas pudo interpretar con certeza.
Hola! A todos ustedes!
Antes que todo les quiero desear un feliz año nuevo, espero que todas/os tengan un hermoso 2015 y un excelente comienzo de año.
Bueno, ahora de lleno al fic.
Sé que me demoré un montón en actualizar, pero es que no había podido escribir por falta de tiempo, lo sé, estoy de vacaciones pero tengo que hacerme cargo de unas cosas familiares que no van al asunto. La cosa es que he actualizado y que no abandonaré la historia porque realmente me interesa continuarla. Quiero que sepan que desde que comencé con la historia ya tengo bastante en claro quién es anónimo y que no lo cambiaré porque gracias a eso basé el fic, sé que no lo entenderán pero cuando se desenmascare les podré decir el porqué de esto. Es por esto que en cada capítulo voy dejando pistas que ustedes deben de seguir para saber quién es anónimo, me gustaría poder leer sus conclusiones o sus teorías sobre quién es aquel que les quiere hacer la vida imposible a nuestras protagonistas.
¿Tienen algún candidato para ser anónimo? ¿Qué creen que pasó realmente con el detective Darren? ¿Creen como Tori que en verdad él no está muerto? ¿Por qué él le hacía la vida imposible a las chicas? ¿Habrán más verdades que oculten las muchachas además de esas que ya hemos conocido? ¿Qué creen que Jade hará con el mensaje? ¿le dará en el gusto a anónimo y desenmascarará a Meredith?
Bueno! Espero les haya gustado este capítulo, me alegro mucho que me lean y mucho más me alegra que me dejen sus comentarios, así que muchísima gracias a todas aquellas que se toman el tiempo de comentar el capítulo y decirme lo que piensan, sus comentarios son realmente muy importantes para mí. Estaré esperando sus reviews para este capítulo, espero tengan sus propias conclusiones y me las hagan saber, o ideas sobre lo que podría pasar en próximos capítulos.
!Muchas gracias por leer! Espero sigan leyendo y tengan paciencia con mis actualizaciones, prometo no demorar tanto.
Saludos.
Emilia.
