Nota de autor: ¡Hola! Creo que me he atrasado en la publicación de este capítulo, pero simplemente necesitaba algo en dónde depositar mi furia y tuve que concentrarme en otro fic que apareció en mi cabeza. Como sea, simplemente espero que este capítulo les agrade y que B&B no me hayan quedado fuera de personaje.
Aprecio bastante los reviews y aún estoy pensando en una manera cómoda y práctica para responderles, pero no se cómo.
Bueno, sin más que decir, aquí está la historia.
Disclaimer: Bones no me pretenece, bla, bla, bla.
La duda en la antropóloga
Odiaba cuando Angela utilizaba la lógica contra ella porque siempre salía victoriosa, y esta vez no había sido la excepción, ya que Brennan estaba considerando la opción de contraer matrimonio con su compañero, Seeley Booth. Y aunque ella hizo la mayoría del trabajo de convencerle, Jack Hodgins también colaboró en su decisión, porque según él, si amas a alguien, puedes cambiar por esa persona y también puedes empezar a creer en algo totalmente opuesto a ti. Y el matrimonio era algo realmente opuesto a ella.
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Una semana había pasado y aún no se sentía lista de hacerlo, el matrimonio era algo bastante serio para él, y tal vez quería seguir la tradición de 'el hombre pide la mano de la chica', y aunque era algo machista, le iba a conceder eso y más si él lo pedía.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una ronca y adormilada voz.
"¿Es sábado?" El ex-francotirador mantenía los ojos cerrados mientras hablaba. Era adorable.
"Sí, Booth." Y eso significaba unas horas más de descanso para ambos. Pero... "Tenemos que asistir a la sesión con Sweets."
Ese había sido uno de los tantos acuerdos que cumplirían para que sigan siendo compañeros, junto con 'mantenerse profesionales' y 'no realizar demostraciones de cariño en los lugares de trabajo'. Pero ninguno de los dos se arriesgaría a incumplir con esas reglas, ya que eso les costaría su relación de trabajo.
Booth soltó un largo suspiro y se cubrió el rostro con una almohada.
"No quiero ir." Parecía un niño que quería evitar la visita al dentista. Seguía siendo adorable.
"Si no vamos, dejaremos de ser compañeros."
Y eso le convenció.
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El silencio en la oficina era rutinario. Nunca empezaban la conversación si el psicólogo no lo hacía, y esta vez no era la excepción.
"Entonces," empezó Sweets, quien estaba sentado en el sillón frente a ellos, observando y haciendo anotaciones. "¿Han tenido problemas esta semana?"
Como siempre, ninguno de los dos dio una respuesta satisfactoria al joven doctor.
"¿Ya han experimentado desacuerdos entre ustedes?"
Ambos negaron con la cabeza, como si lo hubieran tramado antes de entrar allí.
"Te lo dijimos, Sweets, todo sigue igual, incluso mejor."
El psicólogo sonrió mientras ambos se veían, ignorando a la tercera persona presente. La conexión entre los compañeros se rompió cuando Sweets empezó a hablar.
"Espero que todo esté bien con la bebé, no me agradaría que algo le sucediera." Por un instante, ninguno de los tres se fijó en las palabras de él, pero Brennan fue la primera en reaccionar. Con una sonrisa, le envió una mirada a Booth, para confirmar que lo que escuchó era cierto.
"¿La bebé?" Brennan llevaba la sonrisa aún y al ver la reacción del chico al darse cuenta de su error, se hizo más grande.
"¿Quieres que el bebé sea niña? ¡Que tierno!" La exageración en la voz de Booth hizo que Sweets se sonrojara.
"Y-yo no quise-" Trató de corregir lo que dijo pero Brennan lo interrumpió. "Incluso si el bebé fuera mujer, ninguno de nosotros tiene poder para definirlo." La voz de brennan era directa y calmada, la sonrisa de antes había desaparecido. "Pero es... adorable que quieras que sea niña." La sonrisa volvió.
Sweets se dio por vencido y soltó un suspiro. "¿No tienen un caso o algo parecido?"
Los dos negaron con la cabeza, las sonrisas de ambos presentes. Y él, por primera vez, quiso que salieran de su oficina antes de que terminara la sesión.
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"¿Tú también?" Las preguntas de Brennan eran muy inesperadas últimamente, y está definitivamente lo era. Booth y Brennan estaban en el Diner, esperando a que la mesera tome nota de lo que iban a ordenar.
"¿Yo qué?"
"Si tú también quieres que sea niña, como Sweets."
Booth sonrió. "Sweets no es una niña."
A pesar de lo seria que estaba ella, no pudo evitar reír ante la broma de el agente. "Sabes a qué me refiero."
Y lo sabía, sólo que no quería mostrar preferencia ante ella, no deseaba que piense que no iba a amar al bebé si era niño o niña, ya que lo iba a querer de todos modos.
"No creo que eso sea importante ahora."
Brennan lo miró de una forma acusadora, obligándole a decir lo que pensaba. "Bueno, realmente quiero que sea una niña, ¿sabes? Así Parker tendría a alguien a quien cuidar y proteger porque ella sería la pequeña más linda del mundo y habrían muchos tontos que le pedirían salir en una cita y-" La risa de Brennan se hizo notoria y Booth no tuvo más remedio que reír con ella. La forma en que imaginaba un futuro en sólo 20 segundos era divertida para ambos.
Ya retomando su humor de antes, Brennan lo miró directamente a los ojos.
"¿Y si es niño?" La cantidad de inseguridad en su voz hizo que en el pecho del agente apareciera un pequeño dolor. Tenía que asegurarle que todo estaría bien.
"Si es niño, Parker tendría con quien jugar, y sería un gran mini-agente para el FBI." Booth le sonrió de una manera encantadora. Siempre funcionaba. Bueno, casi siempre. "Bones, nada cambiaría el amor que tengo por este bebé, ni el amor que siento por ti."
Entrelazó sus dedos con los de Brennan, calmandole y eliminando todos los pensamientos negativos que cruzaban por su mente.
Tratando de aligerar el ambiente, Booth le preguntó lo mismo a ella con auténtica curiosidad.
"¿Y tú? ¿Niño o niña?"
"Aunque mi opinión no tiene poder alguno sobre el sexo del bebé, realmente quiero que sea una niña. Angela sigue insistiendo en que si el bebé es mujer, Michael y ella terminarían juntos."
Booth sonrió por enésima vez, la dulzura en la voz de la antropóloga al nombrar ese último dato era conmovedora, y se sintió mal por todos los que perdieron su oportunidad con ella, porque él no dejaría de lado esta segunda chance de estar con ella que le había concedido el universo.
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gl*
