Como siempre digo, lo prometido es deuda y aquí está la actualización disfrútenlo. Hace algún tiempo ya, vi un dorama, en el cuál este actor: Chris Wang se comportaba casi como Vegeta. Encontré una foto de él con traje. Comenten ¿Cómo se vería Vegeta si fuese real? Imagen disponible en Facebook. Perfil: Odette Zeng.
DEJEN REVIEWS.
Capítulo 4. – Últimas semanas.
Los meses habían pasado en un abrir y cerrar de ojos en especial para la familia Briefs, en esa casa ya se sentía la ansiedad por saber qué sería el bebé que crecía dentro del vientre de la científica. Pero ambos padres habían decidido que sería una sorpresa, los demás, pues, tendrían que esperar.
El embarazo de Bulma, se había convertido en noticia nacional. La prensa daba sus pronósticos, los periódicos de chismes especulaban que posiblemente sería un niño, por el tamaño del estómago de la científica, por lo que Bulma tenía que encontrar siempre maneras de evadir a la prensa farandulera, nunca le había gustado que sus hijos fueran el foco de atención de chismes infundados que con frecuencia hacía la prensa.
Pero de todas maneras, no todos los días la CEO de una compañía exitosa mundial como era Corporación Capsule, se embarazaba. Todos trataban de conseguir una entrevista personal con ella, más no pudieron. Simplemente había dado una breve declaración desde el interior del asiento trasero de su auto, y simplemente fue porque la prensa y fotógrafos habían rodeado su Audi negro R8, en ese preciso momento, se felicitó mentalmente ya que los guardaespaldas habían entrado en acción justo a tiempo para evitar que los enloquecidos periodistas de la farándula rosa la tomaran prisionera de sus preguntas, su sistema era simple, lo guardias habían rodeado el auto, impidiendo así que algún atrevido se sobrepasara de los límites.
Contestaría a las preguntas, pero no quería que alguien se pasara de listo y la jaloneara al tratar de llamar su atención.
-todos esperamos que no haya ningún inconveniente en el parto. – contestó lo más relajada que había podido ante tanto griterío. - el embarazo es muy normal, muchas gracias por preguntar. – dijo aunque tuvo que elevar la voz para que el periodista la oyera, los micrófonos estaban sobre su cara literalmente sostenidos por los brazos extendidos de los periodistas por entre los guardias de seguridad. - será un sorpresa. – decía a una reportera que había logrado evadir el circuito de seguridad formado por los guardaespaldas de Bulma y preguntaba sobre el sexo del bebé. Una vez que había respondido los guardaespaldas habían sacado a la reportera de dentro del circuito.
Entonces había llegado la pregunta que la dejó estática por breves momentos.
-¿Cómo han pensado usted y su esposo manejar el tema del éxito en sus respectivas compañías, con Trunks y ahora su bebé, sus dos chiquitos, es decir ustedes estarán muy ocupados?- había preguntado la periodista.
Había sonreído por esa pregunta, ellos seguían creyendo que Vegeta era un multimillonario CEO de alguna compañía extranjera, ya se imagina el por qué, teniendo en cuenta la última reunión en la que se los había visto juntos, sonreía recordando lo sexy y atractivo que se había visto Vegeta enfundado en su traje color morado y a juego con una camisa negra. Simple, elegante y sumamente atractivo.
– estoy segura que lo lograremos, estaremos allí para ellos como siempre, mi esposo y yo somos muy unidos. – contestó brevemente, menos mal la reportera se conformó con eso. Pero los otros no, preguntaban qué donde estaba él y si se encontraba de viaje, y le habían dicho que era muy difícil para ellos conseguir una simple fotografía de él.
Ella había asentido enérgicamente sonriente con la cabeza ante esa declaración. Pobres periodistas, pensó. Nunca conseguirán una fotografía de él, se dijo a sí misma.
Otros preguntaban que en caso de ser niña que nombre le darían, en fin, tantas preguntas al mismo tiempo la abrumaron, simplemente se calló para tratar de entender todas la preguntas, sin éxito. – bueno, tengo que retirarme, gracias a todos por esto. – dijo dando una blanquecina sonrisa y subiendo el vidrio ahumado del coche. Dando por terminada la conferencia. Realmente estos periodistas pueden ser demasiado tenaces, pensó.
Ya estaba culminando el último trimestre de embarazo, estaba a días de dar a luz. Todos estaban expectantes de cuando sería el nacimiento pues todos querían saber que sexo tenía el bebé.
Estos últimos días ya se sentía sofocada, y un poco sudorosa por las noches, además este último trimestre prácticamente vivía en el baño, se debía a que tomaba bastante agua y la presión sobre su vejiga, pero en fin, le gustaba estar siempre hidratada.
Mai le había ayudado mucho con eso, siempre colocaba una jarra con agua en su velador, en su oficina y en su laboratorio, porque así lo había decidido, con Trunks trabajó hasta el último día, con este bebé haría lo mismo.
Estos últimos días debido a la hinchazón de sus tobillos necesariamente tuvo que conseguir un golf cart, claro que sin el techo de este, pues debía evitar permanecer largos periodos de tiempo parada, el solo hecho de pensarlo se le hacía agotador, además le había sumado a esto una larga lista de molestias como que sus pechos habían aumentado de tamaño y se inflamaban cada vez más, estaban sensibles y se sentían pesados por lo cual le daban una ligera molestia. Estúpidas hormonas, se decía cada vez que la tela del corpiño rozaba sus pechos sensibles.
Su padre le estaba ayudando con la dirección de la empresa esta última semana, debido a que había ido donde la obstetra y ella le había dicho que estaban cerca, solo unos días más.
La obstetra era una conocida de Bulma y había atendido el parto de Trunks anteriormente por lo que no le había sorprendido el tamaño del bebé de 7 meses que era tan grande como uno de 38 semanas. Pero ya tenía la experiencia del parto anterior de Bulma y le había dado la FPP (Fecha probable de parto).
Por ello había decidido bajarle el ritmo a su trabajo en el laboratorio, lo que le dio mucha pena, pues ya casi terminaba un nuevo invento, bueno, quedaría para después, se dijo, así que andaba de supervisora por la Corporación, todos la alababan diciéndole que se veía preciosa embarazada.
Su pancita era gigantesca, por lo que en estos días casi había sido difícil conciliar el sueño y también estar cerca de frente a Vegeta, su pancita marcaba una brecha divisora entre ellos, aunque él siempre se acostaba detrás de ella, a manera de cucharita pero aun así cansado, ya también había tenido que sumarle una almohada de embarazada para soportar el peso de su pancita.
Le gustaba cuando él le comentaba que el ki de su bebé en verdad era muy fuerte, además le había dicho que tendría un terrible carácter, ella se había reído, y le había dicho que de eso no cabría la menor duda. Cuando le preguntó cómo sabía eso.
-Su ki dice mucho. – él le había contestado.
En verdad ya quería tener a su bebé en sus brazos. Nadie quería alejarse de la casa, debido a que ya faltaba poco. Su madre le había ayudado mucho en todos esos meses, a preparar el desayuno, con los antojos que se le daban por la tarde, porque por la noche el encargado de eso era su esposo, quien accedía a veces a regañadientes por lo glotón y sumamente exigente que se estaba comportando su bebé nonato, pero se sentía al mismo tiempo muy orgulloso que desde ya se comportara como un digno hijo suyo.
La madre de Bulma había insistido en saber el sexo del bebé, para así poder comprar la ropa y pintar el cuarto al que ya había sido asignado.
Bulma había dicho que lo de la ropa, ya lo vería después, que lo del cuarto no tenía que preocuparse, porque había decidido que el bebé dormiría en su habitación con ellos, al igual que como había hecho con Trunks, se sentía más segura que fuese así, realmente la sola idea de su bebé fuera de su visión y a una habitación de distancia le aterraba.
Lo que le encantaba y le daba risa eran las pataditas de su bebé cuando no obtenía lo que quería. Tan testarudo y caprichoso como tu padre, le decía mientras acariciaba su pancita a término.
Ahora se encontraba dando vueltas por Capsule, ya había terminado de dar indicaciones a la junta directiva para los días en los cuales ella no estuviese y también ya había acabado con las videoconferencias.
Su paso estos últimos días era inconfundible, los empleados ya sabían que ella estaba cerca por el sonido leve del golf cart, este día había elegido un atuendo fresco y cómodo, consistente en una blusa blanca de manga larga y un vestido de maternidad sobre este, de color watermelon, un pantalón negro y zapatillas bajas de color blanco.
Y justo cuando se dirigía a la recepción de Capsule para ver que más citas tenía que finiquitar antes de darse oficialmente la licencia de maternidad pudo ver a su amigo Goku junto a su hijo Goten.
Estaba contenta de verlos. Ella ya los esperaba, pero no pensaba que fuera tan pronto, lo sabía porque Milk le había llamado y le había dicho que ellos irían para allá.
-Son-kun, viniste. – dijo emocionada.
-Hola, Bulma. – dijo su amigo Goku alegre como siempre y con su inconfundible dogi anaranjado, por otra parte Goten le había dado una pequeña reverencia y un saludo. Siempre tan educado, pensó.
Se acercó aún más sin bajarse de su golf cart.
-me llamó Milk. – les dijo y le dio gracia ver la expresión del mayor y el menor Son, ambos lucían asustados y sorprendidos por eso. – me dijo que detuviera al menos a Goten-kun. – le dijo mirando fijamente a Goten, para evaluar su reacción, como ya era de esperarse, la cara del pequeño era un poema, expresión triste y desilusionada.
-¿qué? – solo eso había dicho Goten.
-¿Acaso vinieron a visitarme a mí? No me lo esperaba. – dice mientras sus ojos se enfocan en una funda de regalo verde que colgaba de la mano del mayor Son.
-¿a visitarte?- exclamó un tanto confundido Goku no entendía el por qué. Solo en ese momento Bulma bajó del cart. -¿qué te pasó Bulma? – dijo un tanto sorprendido, por ver la enorme pancita de su amiga. - ¿comiste demasiado? – soltó y luego se río de su propio chiste.
-¿No viniste a visitarme a mí? – exclamó un tanto molesta ¿por qué Goku siempre tenía que ser tan despreocupado?, se preguntó la científica.
Goten también se había sorprendido pero al instante cayó en cuenta de que Bulma iba a tener un bebé. De seguro Trunks debe estar muy feliz, pensó el pequeñín, contento porque el más grande sueño de su amigo se había cumplido.
– ¿No sabían que venía un segundo? – les preguntó con las manos sobre su abultado vientre. – Nacerá pronto. – les contó mientras daba ligeras palmaditas a su vientre. No entendía cómo era posible que no lo supieran, los medios la habían acosado por ello, pero aun así allí estaba su amigo Goku, enterándose recién de la buena nueva. -pero por favor, vamos a la terraza allí, podremos conversar mejor. – ofertó la científica y los hombres Son accedieron.
En el camino habían encontrado a Trunks, que al sentir el ki de Goten no podía estar más emocionado por ver a su inseparable amigo y compañero de travesuras.
Una vez en el balcón, Goku había ayudado a su amiga a sentarse, mientras los pequeños hablaban un poco alejados y cerca de las rendijas del balcón.
-qué bueno, ¿verdad Trunks-kun? – dijo Goten notablemente feliz por su amigo, quién estaba disfrutando de una naranjada. - ¿Sabes si será hermanito o hermanita? – le preguntó curioso, ya que sabía que Trunks siempre había querido tener un hermano para entrenar al igual que él solía hacerlo con su hermano Gohan.
-No. – dijo el peli lila. – quieren que sea una sorpresa.
-¿tú que prefieres? – preguntó curioso Goten. Trunks solo se le quedó viendo, dudando por un momento de la pregunta de su amigo.
-No me importa. – había contestado, restándole importancia al asunto y se había reído, ya había sentido el ki del bebé, y sabía que era fuerte, por lo que si era niña o niño no marcaba ninguna diferencia si de entrenar se trataba.
Mientras los pequeños conversaban, los adultos y la banda de Pilaf los miraban desde el otro extremo.
-ya podrían saber si será niño o niña. – había dicho Pilaf, mientras sostenía una escoba en sus manos, él también estaba ansioso por saberlo.
-es el bebé de una pareja de despreocupados. – había respondido Mai, aun con la bandeja en las manos, mientras miraba la pancita de Bulma. Ambos adultos, tanto Goku como Bulma le habían regresado a ver divertidos por el comentario.
-pero nosotros. – exclamaron a coro tanto Pilaf como Shu. – estamos preparados para apoyarlos en cuanto nazca. – sentenciaron muy decididos a hacer todo lo posible por ayudarlos con el cuidado del bebé.
-Gracias. – respondió Bulma con las manos y ojos enfocados sobre su pancita. Goku, estaba feliz por su amiga, era la primera vez que la veía embarazada. Con Trunks, sabía que iba a ser madre, lo sabía por Mirai Trunks pero nunca la había visto así.
-Bulma. Toma, te los doy a ti. – Ofertó Goku tomando la funda de regalo verde, se sintió un poco mal por no tener un presente para su amiga de toda la vida en estas circunstancias.
-Vaya, gracias. Es muy considerado de tu parte. – le dijo, feliz por ese presente.
-No, papá. – grito Goten desde el otro extremo, Bulma lo miró un tanto extrañada. Goten nunca solía ser descortés y mucho menos egoísta. – es el regalo para Whis-san, si no llevamos nada, no nos entrenará. –dijo el pequeño. Así que era eso, pensó la científica.
-Es verdad. – contestó Goku, con el brazo doblado a manera de culpa, lo había olvidado.
-¿otra vez vas a entrenar? – le preguntó un tanto sorprendida y enternecida por su accionar. – Te encanta ¿eh? – El patriarca Son, solo pudo reír para afirmarlo. Definitivamente Goku nunca cambiaría, se dijo. – no te preocupes, me alegra que al menos vinieran a verme. – dijo la científica, quitando una carga de encima a su amigo Goku, que ya había puesto su brazo detrás de su cuello como siempre hacía a manera de disculpa.
-Lo siento. – contestó Goku, visiblemente más relajado, y prometiéndose mentalmente que traería un presente luego. Él siempre había sido muy bien recibido en casa de Bulma y en momentos como esos le daba penar haber llegado sin nada, ya le diría a Milk, que compre algo para Bulma, de todas maneras, entre mujeres se entendían.
Mientras cerca del barandal dos híbridos saiyajins se estiraban un poco.
-¿Van a entrenar con Whis-san? – preguntó el hijo mayor de Vegeta al haber escuchado a Goten.
-sí. – dijo entusiasmado Goten. Había estado esperando ese entrenamiento por meses y hoy por fin podría entrenar con Whis-san, por fin sabría lo que era entrenar con un guardián de un dios y llegar a superar sus poderes como lo había hecho su padre, y quizá podría alcanzar el nivel de saiyajin dios azul.
-Goten, entrena conmigo. – le propuso Trunks, las cejas del menor Son cayeron, Trunks le ponía en un grave dilema, realmente dudaba el aceptar. – ellos no son rival para mí y me aburro. – dijo el hijo de Vegeta señalando con el pulgar a Pilaf y Shu, quienes se pusieron un tanto nerviosos.
-Es demasiado fuerte. No podemos. – Ambos solo atinaron a decir eso en coro para luego escabullirse.
-como no saben cuándo nacerá el bebé, no puedo irme lejos. – dijo Trunks. – El hijo menor de Goku, realmente tenía que elegir, Trunks o su entrenamiento tan anhelado con Whis-san. – por favor Goten. – imploró Trunks, realmente aburrido de no tener a alguien con quien combatir, alguien que fuera una verdadero rival y con quien no tuviese que contenerse o reducir su fuerza al mínimo para no lastimarlo.
Goten se había dado cuenta de lo desesperado que Trunks estaba por entrenar con alguien como él, ya que había puesto dos manos, la desesperación debía ser insoportable. Trunks me necesita, se dijo. Ya entrenaré con Whis-San más adelante, se sentenció muy seguro de su decisión.
-de acuerdo peleemos. – soltó el hijo menor de Goku, ya será para otro día, se dijo, diciéndole adiós a sus planes de entrenar con Whis-san.
Mientras Trunks ya se encontraba en posición de batalla y listo para el ataque.
-Bien dicho. – exclamó feliz Trunks y enseguida le había soltado un golpe, que fue frenado por Goten, siguieron con su dosis de patadas y puños.
-Parece que los pequeños van a entrenar aquí. – murmuró Goku mientras veía a los dos niños entrenar.
-avisaré a Milk. – dijo Bulma, sabiendo a ciencia cierta del problema que tendría su amigo Goku con su esposa. Ya que de seguro, se iría sin decirle que Goten se quedaba en su casa. – viniste a invitar a Vegeta a entrenar con Whis-san, ¿no? – le preguntó a su amigo. Su esposo había tenido unos meses difíciles, había sido el encargado de cumplir los caprichos nocturnos tan exigentes de su bebé. Necesita un respiro, se dijo.
-Es verdad. – contestó Goku.
-ve a decirle. – le soltó la peli azul ante la mirada sorprendida de Goku, si fuese Milk ya hubiese puesto el grito en el cielo y lo hubiese sacado a patadas, menos mal no fue así. – ya es hora de que vaya a entrenar con Whis-san. - dijo mientras le daba un sorbo a su bebida. – por favor, llévalo contigo. – le dijo. Su esposo de seguro estaría muy feliz con ir a entrenar con Whis-San, no lo había hecho en mucho tiempo según ella.
Sí, definitivamente Vegeta tendría que ir con Goku a entrenar.
-sí, eso haré, muchas gracias por todo Bulma. – se había levantado y le había dicho a Goten adiós. - ten un bebé sano. – le dijo a Bulma, quien por su parte recordó la vez que Goku le había dicho lo mismo "Ten un bebé sano" y luego había tenido a Trunks. Se alegró en demasía, era un buen augurio.
-muchas Gracias Goku, y espero que les pateen el trasero. - dijo riéndose.
-esperemos que Whis-san no nos mate. – contestó Goku, ante el chiste de su amiga. Sin más que decir colocó dos dedos en su frente y concentró su atención en encontrar el ki de Vegeta y se teletransportó.
Vegeta se encontraba en una pequeña caseta de jardín caminando de lado a lado, estaba ansioso, Bulma le había dicho que simplemente faltaban días para el nacimiento del bebé. Eso él ya lo sabía, el ki del bebé fluctuaba, se elevaba y bajaba con más frecuencia que antes. Su cría estaba a días de nacer o tal vez horas, no lo sabía con certeza, pero estaba seguro que de esta semana no pasaba.
En ese instante sintió que el ki de su bebé se elevó y mucho, eso solo significaba una cosa, el crío estaba muy enojado porque no había recibido lo que quería, una sonrisa de medio lado apareció en su cara, orgulloso por la actitud de su hijo, desde ya les daba guerra, y tenía el carácter digno de un saiyajin. Terco y testarudo, sabía a ciencia cierta que no se calmaría hasta conseguir lo que quería. Así se hace mocoso, pensó.
Pero al instante se dio cuenta de que seguramente el bebé querría comida. ¿Tan pronto?, se preguntó. Apenas sí había ido hace algunas horas y ahora el bebé quería más, ya solo esperaba la llamada de Bulma para ir por más comida.
-Hola Vegeta. – saludó Goku muy animado.
-Kakarotto. - el príncipe saiyajin casi murió de un susto, hace apenas unos segundos estaba solo. Maldito Kakarotto, maldijo dentro de sí.
Por otra parte Goku estaba realmente feliz de haber tomado por sorpresa y con la guardia baja a Vegeta, teniendo en cuenta de que el príncipe era sumamente cauteloso y eran contadas y mínimas las veces en las cuales era desprevenido.
Goku se acercó más a él, mientras el príncipe ya había ingresado dentro de la caseta que estaba a lado de la laguna, dándole la espalda esperando por lo que Goku, tenía que decirle.
-¿qué quieres? – le soltó el príncipe con la seriedad que lo caracterizaba.
-voy a entrenar en el planeta de Beerus-sama. Ven conmigo. – ofertó Goku mientras lo miraba emocionado con la sola idea de que Vegeta fuera su contrincante, en especial porque siempre sus batallas eran como súper saiyajin dios azul, y era sumamente entretenido adivinar los movimientos del príncipe. Y por decirlo menos, literalmente descargaban su furia en el otro.
-esta vez no. – le soltó el príncipe. ¿Qué demonios? Se preguntó Goku, definitivamente había muerto. No podía ser de otra manera. Nunca en la vida Vegeta se había negado a una buena batalla.
-¿por qué no? – dijo sin entender el motivo sobrenatural por el cual Vegeta no lo acompañaría esta vez.
-¿Cómo qué por qué? – el príncipe había girado su cabeza para encararlo. -¿No viste a Bulma? – le preguntó. - ¿cómo voy a ir cuando está a punto de dar a luz? – soltó.
-pero es ella la que da a luz, no tú. – le dijo Goku tratando de convencerlo.
-Idiota, si me voy a entrenar ahora, me odiará para siempre. – soltó Vegeta mientras el mayor Son solo lo miró intrigado.
-¿de verdad? Yo no estaba cuando nació Goten. – dijo Goku condescendiente.
-eres incorregible. – le dijo Vegeta. – definitivamente yo no pienso marcharme. – sentenció.
-aburrido. – murmuró Goku. Seguía sin entender el comportamiento de su eterno rival y amigo saiyajin y el por qué Vegeta no quería ir, si también Bulma ya había estado de acuerdo en que fuese.
-cállate. – le gritó el príncipe. Por último Goku le iba a decir que Bulma estaba de acuerdo en que fuera a entrenar pero justo en esos momentos apareció Whis-San.
-saludos.- dijo el guardián de Bills-sama. Y dos pares de ojos saiyajin se enfocaron en la entidad.
-Whis-san. – saludo Goku, notablemente complacido de volver a verlo.
-Veo que están todos. Vamos. – oferto el sensei con su báculo y una mano escondida en su espalda, dispuesto a emprender el viaje de retorno al planeta de Bills-sama.
-Whis-san, esta vez Vegeta no viene. – le comentó Goku.
Whis-san se sorprendió enormemente, bien era conocido para él, la tenacidad y ambición que tenía Vegeta para incrementar sus habilidades y ser más fuerte. ¿Por qué ahora no quiere venir? Se preguntó la deidad.
-¿sucedió algo? – preguntó el sensei, tal vez lo más probable era que ambos saiyajins se habían peleado, no sería de extrañar, ya que Whis-san sabía de la eterna rivalidad entre ambos.
-el bebé está a punto de nacer. – comentó Vegeta.
Eso sí que casi lo hace caer de espaldas. ¿Cómo? Se preguntó el sensei a sí mismo. Vegeta era un macho hasta donde él sabía. ¿Cómo podía dar a luz? No recordaba que los machos de la raza saiyajin dieran a luz.
-¿darás a luz? – le preguntó asustado, realmente eso era algo que no se lo esperaba. ¿Vegeta daría a luz?
-Yo no, Bulma. – le gritó al sensei, irritado por tal estupidez. Entonces enfocó sus ojos en su esposa, a quién tanto Trunks como Goten estaban colmando de comida. Ahora ya entendía porque el ki de su bebé había disminuido, el mocoso lo consiguió después de todo, pensó Vegeta. Mientras tanto Goku como Whis-san observaron a Bulma a la distancia.
-Vaya, vaya. Felicidades. – le dijo Whis-san a Vegeta, cuando entendió la situación. Se abofeteó mentalmente por tal ocurrencia de un Vegeta embarazado.
-por eso no iré. – afirmo Vegeta.
-¿por qué no? – le pregunto Whis-san. – Es Bulma la que dará a luz, ¿no? – preguntó curioso, conocía el carácter y la personalidad de Vegeta por lo que verlo actuar así era simplemente increíble, por ello quería hacerlo hablar, quizá no tendría otra oportunidad y no iba desaprovechar esta de ver el otro lado que Vegeta solo tenía con su familia.
-tengo que estar a su lado. – dijo Vegeta, seguro y firme de su decisión, cueste lo que cueste no iría.
Goku estaba sorprendido por esa decisión.
-Ya veo. Haz lo que desees. – dijo comprensivo Whis-san, de todas maneras ya había conseguido lo que quería. Hacerlo hablar. – Vámonos, Goku-san.
Goku realmente estaba considerando decirle que Bulma estaba más que de acuerdo en que fuera, pero Whis-san le dijo con su expresión que respetara su decisión.
-sí. – contestó Goku. – Luego no te quejes si yo soy más fuerte, Vegeta. – le dijo, como última opción para comprobar que realmente Vegeta estaba decidido a no ir.
-hm. – había bufado el príncipe. – ya veremos. – le dijo sin regresar a verlos.
-nos vamos. – dijo Goku, realmente no había entendido la mirada de Whis de que él también tendría que respetarla y no entrometerse.
-Espera. ¿Tienes los daifuku de frijoles? – le preguntó Whis-san curioso por su anhelada comida y para que Goku desistiera de su insistencia.
-casi lo olvido. – le contestó alegre Goku. – toma. Están riquísimos. – le soltó mientras le entregaba la funda de regalo, Whis-san, estaba más que feliz por eso.
-vamos, entonces. – dijo feliz Whis-san, esperando con ansía llegar pronto para disfrutar del suculento manjar.
-sí. – contestó Goku.
Dicho esto Whis-san se dio vuelta para que Goku apoyara la mano en su hombro, hecho esto ambos desaparecieron dejando a un Vegeta bufando solo en el jardín
-Trunks, Goten. – llamó Bulma a los pequeños híbridos. – el almuerzo está listo, vayan al comedor. – no tuvo que decir más para que ambos niños volaran literalmente a la cocina.
-¿no vienes mamá? – le preguntó su hijo mayor.
-no hijo, adelántense, ya voy. – le dijo y los pequeños desaparecieron.
-Ah. – suspiró Bulma. – Vegeta ya debe estar con Whis-san. – dijo. – espero que el entrenamiento sea duro. – se río por sus "buenos" deseos para con su esposo.
Se levantó con dirección al barandal, ya había estado mucho tiempo sentada y sus piernas empezaban a entumecerse. Y lo que vio, la sorprendió.
Vio a su esposo caminar rumbo a la casa, sus ojos sorprendidos se encontraron con los de él. En ese momento Vegeta voló hacia la terraza.
-¿cómo? – preguntó sorprendida. – pensé que te habías marchado. – le dijo.
-ya ves que no mujer. – le contestó Vegeta.
-Pero ¿por qué no fuiste a entrenar? – le preguntó mientras él daba cortos pasos con dirección a la cocina para almorzar.
-ya habrá otro día. – contestó restándole importancia al asunto y continuando con su caminar. – ella sonrío feliz por eso, su esposo se había quedado por ella, muy bien sabia ella que Vegeta se moría de ganas por ir a entrenar, pero aun así se había quedado. Así que le igualó el paso y caminó junto con él, tomando su mano entre sus dedos.
-Gracias Vegeta. – le dijo y lo miró brevemente mientras seguían caminando.
-¿por qué? – preguntó su esposo sin entender el porqué del agradecimiento.
-por quedarte. – le soltó y posó sus labios en los de su esposo, demostrándole lo mucho que le agradecía el haberse quedado con ella y su bebé, aun y cuando ella estaba de acuerdo en que él se marchase.
Definitivamente, Vegeta era su regalo completo para toda una vida.
DEJEN REVIEWS.
¿Qué tal les pareció la foto de Chris Wang? ¿Se parece un poco? Aunque sé que nadie igualará nunca a Vegeta.
